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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio, 2025- Darío Gamboa desde Alicante, España.

3 de Julio 1975- 3 de Julio 2025

50 años!!

Sí, salí de Colombia exactamente hoy hace 50 años, hacia la casa de mi hermano Jaime en Dallas, Texas (al día siguiente se celebraba la Independencia de los Estados Unidos). Había salido de la Compañía de Jesús hacía casi un año, el 20 de Julio de 1974 (día de la independencia de Colombia). ¿Felices coincidencias? No lo sé, pero hoy las vuelvo a sentir con gratitud inmensa.

Salí para estudiar un postgrado en Texas, en educación y recursos humanos y posteriormente, luego de un intervalo de un año cuando trabajé para Icetex en Colombia, regresé a Minneapolis, en Estados Unidos para un doctorado en Comunicaciones Interculturales en la Universidad de Minnesota. 

Trabajé inmediatamente como profesor de esa disciplina en la oficina de Educación Internacional de esa Universidad, y también como asesor de organizaciones internacionales de estudiantes. Así completé mis primeros 7 años en los Estados Unidos. 

Luego me ofrecieron un trabajo en Brasil y viví 10 años en Rio de Janeiro, Brasil, trabajando para Citibank. Pensé regresar a Colombia a trabajar y vivir y pasé un año en Cali, cuando me casé con Pily. Sin embargo, tuvimos que salir de Colombia de nuevo, por un intento fallido de secuestro hacia nosotros y nos instalamos en Miami. Allí comenzamos la familia, nacieron los hijos, trabajamos y vivimos durante 33 años hasta que viajamos, ya jubilados, a España, Alicante, desde hace un año y medio.

¿Qué he aprendido desde que salí de Colombia en estos 50 años?

Salir de Colombia me ha obligado a enfrentar y enfrentarme, cuestionar y cuestionarme, entender y entenderme, respetar y respetarme e integrarme a otras culturas. ¡Al final de todo- lo fui aprendiendo también en mis estudios- cada individuo, CADA PERSONA ES UNA NUEVA CULTURA!

He aprendido también que, así como no hay personas superiores ni inferiores sino distintas, tampoco existe una cultura superior o inferior y que DESCUBRIR UNA NUEVA CULTURA, así como cada nueva persona, ha sido y continúa siendo un proceso profundamente enriquecedor para mí.

¡Eso no quiere decir que haya sido fácil! Así como con todo ser humano diferente, con cada cultura he tenido etapas de ajuste que poco a poco me han ayudado a entender los procesos interiores y exteriores en mí, en cada nuevo ambiente.

Al principio uno se siente como un pez fuera del acuario… me quitaron el piso… (¡¡¡no conozco a nadie!!!), después de vivir en un ambiente donde “conocer a alguien” o “ser conocido por” mucha gente te daba seguridad, tranquilidad y apoyo para muchas cosas. Ahora eres un “ilustre desconocido” , un “nadie local”, que poco a poco debe reconstruir sus redes de amigos, conocidos del trabajo, de la familia, etc..

De la fascinación inicial con el nuevo ambiente, lo diferente, las costumbres, los adelantos tecnológicos, la armonía social…las carreteras…. (una como luna de miel con la nueva cultura), uno tiende a entrar en otra etapa de “rechazo y crítica” de la cultura diferente…con cierta hostilidad… talvez por la dificultad en adaptarse al nuevo ambiente de vida… (el idioma, las costumbres, los hábitos sociales…) “Esos gringos tan de doble moral”, “esos Brasileros tan superficiales”, “esos españoles que hablan tan mal el español”, o que no lo hablan tan bien como nosotros los colombianos, o que no nos invitan a su casa como lo hacemos en Colombia… etc….

A veces como que nos refugiamos con los con-nacionales o los familiares para sentir seguridad o para huir de la dificultad del OTRO diferente… En la medida en que el idioma, el trabajo, los vecinos, los nuevos amigos comiencen a facilitar la adaptación… empieza el interés y el descubrimiento de otros valores interesantes, y el humor te lleva a hacer chistes de las dos culturas, se va completando el proceso de ajuste completo, cuando comes lo que ellos comen, te ríes de los chistes que ellos disfrutan en la televisión, y disfrutas de la nueva cultura.

He aprendido por experiencia y por observación que no hay regla fija para la duración de las etapas de adaptación. Algunas veces ni se llega a la total adaptación. Otras veces uno se queda en el refugio, o en la permanente crítica de lo nuevo…. 

En síntesis, diría que he aprendido que la suma de culturas (y de personas en cada cultura o país), te CAMBIA, TE HACE ALGUIEN DIFERENTEA veces, al regresar a tu cultura de origen, o a una anterior, te sientes un poco extraño de algunos comportamientos que ahora te impactan… Sientes que ya no compartes muchas cosas. 

Creo que aprendes, que te has enriquecido y eres una síntesis de lo que has vivido en los procesos de adaptación a otras personas y culturas. Esto es lo que yo pienso del valor que los inmigrantes llevan o traen a cualquier país que no es comprendido por muchos locales de los países a los cuales llegan, por fanatismo, racismo o temor de lo diferente, sin darse cuenta de que ha sido y seguirá siendo la razón del crecimiento económico, cultural y humano de sus propios países. 

He aprendido que quienes salimos del país, buscando otros horizontes, huyendo de la violencia o de la falta de oportunidades, vemos multiplicados y recompensados muchas veces los dolores de la partida, la renuncia de la cercanía familiar, de las comodidades culturales de “ser alguien” y pasar a ser “un simple desconocido”, que tiene que comenzar de nuevo a “ser alguien”.  

Cada salida, cada desprendimiento de una cultura hacia una nueva en mi vida, ha hecho cada vez más fácil también, el desprendimiento de todo lo material que me va amarrando a la vida…Hasta que al final, partiremos desnudos…desprendidos de todo y de todos…. temporalmente… hasta la nueva vida…

Dario Gamboa Henao

Alicante, España. Julio del 2025

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy una de las participaciones individuales durante la tertulia.

Cuando alguien ve que su destino está en otro país y resuelve emigrar, llega a una tierra extraña y siente que le cambian el himno Nacional y los colores de su bandera, se encuentra gente extraña que habla otra lengua, o el español con un acento diferente, las comidas son distintas, al hablar se encuentra muchos vocablos extraños, no tiene amigos ni familiares, y aunque esté rodeado de multitudes de gentes en una ciudad grande, se siente absolutamente solo. 

Poco a poco uno se va adaptando al nuevo país, a medida que va adquiriendo lazos que lo amarren a él, como nuevas amistades, un buen trabajo, matrimonio con alguien del país, hijos nacidos allí, disfrutar de los atractivos turísticos, y lo puede llegar a sentir como una segunda patria.

Normalmente uno entra al nuevo país como turista, pero lo más pronto posible debe iniciar los trámites para normalizar su situación migratoria, para poder radicarse y trabajar legalmente. Cada país tiene sus propias leyes y normas, que van variando con el tiempo. 

En mi caso cuando en 1963 emigré a Guatemala, llegué con un contrato como profesor de física y matemáticas en el Liceo Javier de los Jesuitas, y ellos se encargaron de todos los trámites migratorios para adquirir mi visa de residencia temporal. Hacia finales del año decidí dedicarme profesionalmente a la música como organista independiente y renuncié al magisterio al terminar el curso, dando previamente el preaviso; pero a principios de 1964 me pidió el rector del Liceo que siguiera únicamente con las clases de Física, pues no habían podido encontrar un remplazo, y ellos seguirían respondiendo por mí ante migración.

 Así que seguí otro año con el problema migratorio resuelto, y mientras tanto tocaba en eventos sociales. Un día toqué en la fiesta de boda de la hija del Canciller, quien me dijo que veía que estaba teniendo mucho éxito en la sociedad guatemalteca y que pronto encontraría problemas con los músicos por ser extranjero, pero que era muy fácil sacar la nacionalidad guatemalteca, presentando una solicitud en Relaciones Exteriores. 

Al concluir mi compromiso laboral con los Jesuitas, le consulté al embajador de Colombia, que era un buen amigo mío, la posibilidad de cambiar mi nacionalidad. El me dijo que como embajador no me lo podía recomendar, pero como amigo sí; pues me veía un gran porvenir en este país y que no lo dudara, pues si algún día regresara a Colombia, sería un trámite sencillo recuperar mi nacionalidad. Fui a una oficina de trámites para que me redactaran una solicitud para adquirir la nacionalidad guatemalteca, y ellos mismos se encargaron del trámite, convirténdome a los pocos días en Guatemalteco Naturalizado, y luego saqué mi cédula. Por ser el primero en tocar música popular en órgano, fui adquiriendo gran popularidad y muchos cambiaban la fecha de sus eventos para días en que estuviera disponible.

 Mientras tocaba en un baile de gala en un elegante Club Social, llegó un grupo de gente a buscarme. Salí a la portería y encontré a los  líderes del Sindicato de Músicos con una patrulla de la Policía y un abogado. El Licenciado preguntó si yo era Alberto Betancourt, y entonces leyó en voz alta un documento en papel sellado, que era una orden de captura para deportación, por ser un Colombiano que estaba en una situación ilegal, quitando el pan de la boca a centenares de músicos guatemaltecos. Al terminar le dije: “Ese no soy yo, porque yo soy más guatemalteco que todos ustedes, pues son guatemaltecos sin quererlo, simplemente porque su madre los parió aquí; en cambio yo vine a este país, me enamoré de él, pedí ser guatemalteco, y se me concedió”; y enseguida le mostré mi cédula. Finalmente les dijo a los del Sindicato: “Aquí no tenemos nada qué hacer, pues el Señor Betancourt es guatemalteco”.

Después en el sindicato decidieron bloquearme, estableciendo que ninguna orquesta aceptara alternar conmigo en los bailes. Esa fue mi mejor publicidad, pues los clientes venían a contratarme con mayor seguridad de éxito, pues según ellos mismos, las mejores orquestas se negaban a alternar porque me tenían miedo. Yo tenía ya una lista de grupos que me habían pedido trabajos que me sobraran, y los recomendaba para la alternancia. Pasado un tiempo, los músicos dejaron de negarse a la alternancia y se fueron convirtiendo en mis colegas y amigos.

A finales de 1971 en la época de dictaduras militares, el Presidente General Arana, impuso toque de queda a las 6 p.m., ordenando al ejército disparar a cualquiera que estuviera en la calle, acabando así con el trabajo de los músicos. En Enero de 1972 emigré a México junto con mi esposa y dos pequeños, con la ilusión de conquistar un gran país y de grabar discos, pero me encontré con múltiples dificultades para arreglar la situación migratoria. Después de cuatro  meses de lucha en vano y de trámites frustrados, me llamó Guillermo Acosta, el famoso director artístico que había lanzado a la fama las grandes estrellas de Discos Muzart, quien se había independizado y había fundado su empresa de Discos GAS, para que fuera a su oficina con mi equipo para una audición. Le dije que mi equipo era muy pesado y que mejor lo invitaba a almorzar en mi casa para la audición. Estuvo 2 horas escuchándome y pidiéndome distintos tipos de música y al final me dijo: “Mañana llega a la oficina de mi secretaria para firmar un contrato de artista exclusivo, y ese contrato te sirve para la visa FM3, y si te piden un fiador ante migración, cuenta conmigo.” Así pronto obtuve mi visa para poder trabajar en México.

En México todos los oficios y empleos están sindicalizados. Para trabajar como empleado en cualquier tipo de empresa hay que tener carnet del sindicato correspondiente. En el caso del Sindicato de Músicos, quien contrata a un músico extranjero debe pagar al sindicato un sueldo de desplazamiento, correspondiente a lo que ganaría un músico nacional por dicho trabajo, según tarifas establecidas. El extranjero debe cotizar un 10% de cada contrato, mientras el nacional cotiza el 5%. Para obtener la visa FM3 un músico extranjero debe presentar en Gobernación cada 6 meses una anuencia del sindicato, que cuesta un buen dinero y no es fácil que la concedan. La visa FM3 era individual y no cubría a la familia, que cada 6 meses debía salir del país e ingresar con nueva visa de turista. 

Cuando mi hija mayor terminó la primaria, me dijo la Rectora que para la secundaria debería presentar un permiso extendido por la Secretaría de Gobernación cada año. Entonces vi que mis dos hijos mayores por ser extranjeros iban a tener muchos problemas, pues además las Universidades Públicas solo admiten extranjeros si quedan cupos libres. Y también mi visa FM3 debía renovarse cada 6 meses, creando una gran inestabilidad en mi vida en México. 

Después de grabar 13 discos de larga duración y de tener un nombre artístico reconocido en México, decidí repatriarme y buscar nuevos horizontes en mi tierra, a donde llegué a finales de 1980 para arrancar de cero de nuevo. Al llegar a Bogotá fui a Relaciones Exteriores para recuperar mi nacionalidad y a los pocos días renací en Colombia, donde me expidieron una nueva cédula con un número correspondiente a muchachos mucho menores que yo. Luego me llegaron mi esposa y mis tres hijos, quienes se habían quedado en casa de mi suegra en Guatemala, mientras yo arreglaba mis papeles. Inscribí a mis 3 hijos en la Notaría primera de Bogotá, como colombianos nacidos en el exterior, y finalizaron mis problemas con papeles migratorios.

Después de vivir 27 años en Bogotá, en 2008 nos trasladamos con mi esposa a Guatemala, disfrutando de mi doble nacionalidad colombo-guatemalteca. Mis hijos, además de esas nacionalidades, tienen pasaporte español, pues la mamá es hija de catalanes, y yo gozo de varios privilegios como cónyugue de española.

Si alguien desea conocer los gajes y logros de mi carrera musical, le invito a leer el blog Mis Vivencias Musicales en Exjesuitas en tertulia.

Alberto Betancourt

Julio de 2025, desde Guatemala.

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Trataré de ser lo más breve posible, pues es difícil resumir el aprendizaje obtenido desde que salí de Colombia, hace 49 años, durante los cuales tuve la oportunidad de conocer muchos y diversos sitios y personas de múltiples nacionalidades y culturas. 

Empezaré contándoles cómo y para dónde salí de Colombia: Al retirarme de la Compañía a principios de 1967, después del año de ciencias y antes de comenzar filosofía, logré ingresar a la facultad de ingeniería química de la Bolivariana en Medellín, gracias a una gran palanca que mi papá como ingeniero químico fundador de esa facultad tenía con Moncho, Monseñor Félix Henao Botero. 

La palanca fue necesaria porque un intento de entrar a la Nacional de Bogotá me resultó fallido, por la sencilla razón de que yo no sabía que era un seno… y mucho menos un coseno o tangente. Simplemente, quienes entramos de 15 años al noviciado sin terminar bachillerato, no tuvimos ninguna educación matemática. 

Mi primer trabajo en la industria fue en Polímeros Colombianos, productor de filamento y fibra de poliéster en Medellín, como ingeniero del grupo técnico. Esta experiencia fue mi trampolín para aceptar una oferta en San José, Costa Rica, en 1976, en una nueva planta de producción de hilo de poliéster, oferta que me significó un avance significativo en lo profesional y lo económico. 

Mi experiencia de 9 años en Costa Rica me sirvió como otro gran trampolín para obtener un trabajo en los Estados Unidos, en una compañía proveedora de un ingrediente clave para la producción de fibra sintética. Allí llegué a manejar el departamento de ventas internacionales, lo que fue un reto del tamaño del planeta. 

Ahora pasemos al tema concreto de lo que veo hoy día como puntos claves de aprendizaje al vivir en el exterior, lejos de la patria, familia, amigos, la arepa, los frijoles con chicharrón y la sopa de arroz con carne molida entre otros… 

1. Mi formación académica y disciplinaria en la Compañía fue el ingrediente clave que, a mi criterio, me permitió lograr éxitos en circunstancias y ambientes competitivos y difíciles. Uno como extranjero si quiere avanzar no puede ser como el promedio. Tiene que esforzarse y demostrar que tiene y entrega más que eso. 

2. Un cambio de país de residencia trae consigo puntos positivos y negativos. Como decimos familiarmente, unos por otros. Está en uno tener la actitud para aprovechar los positivos y no dejarse amedrentar por los negativos. 

3. Desempacar. Es decir, al llegar a un país nuevo a vivir, debe uno adaptarse de inmediato al nuevo ambiente. Dejar atrás emocionalmente a los lo que uno deja: amigos, familia, comida, etc. En cierta forma “quemar las naves”. Es clave conseguir nuevos amigos, y sobre todo, no dejar de disfrutar lo que se tiene, por pensar en lo que no se tiene. 

4. Deberes de la casa: Una vez llegué a Estados Unidos aprendí que vivir aquí es muy distinto a venir de paseo donde todo luce fácil, ordenado, muy limpio y agradable. En este punto también le doy crédito a la disciplina que tuvimos en la Compañía. Lavar platos, ropa, aspirar, planchar, son ejercicios que aún parte del costo de vivir en USA.

5. Todos somos iguales, especialmente después de dos tragos. Mi voltear por todos los continentes y entrar en contacto con personas de distintas razas, culturas y religiones me confirmó que todos, como seres humanos sentimos y nos ilusionamos en la misma forma. En la parte externa podemos ser diferentes, pero en el interior, el diseño del ser humano es básicamente el mismo, independientemente de donde nazca. 

6. Disfrutar de no hacer nada. Las frecuentes estadías en los aeropuertos, las colas para la inmigración y los largos viajes en avión me enseñaron a disfrutar el no hacer nada. Este aprendizaje me cayó perfecto para mi retiro, pues no hagas hoy lo que puedes hacer mañana, es algo que yo practico lo más posible. 

Jorge Luis Lalinde

Charlotte, USA

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Escuché una observación, atribuida al Papa León XIV, quien habría dicho a su interlocutor: “Usted confunde al autor del libro con uno de sus personajes”. ¿Qué significa esa frase?

Enseguida me pareció semejante a la idea de confundir a la Inteligencia Artificial con el inventor de la IA. (Aquí entiendo al “inventor” como el conjunto de inventores o investigadores que hacen posible la IA). 

En efecto, olvidar que la IA es producto de la inteligencia natural humana es caer en el sofisma de confundir el efecto con la causa; porque es utilizar la palabra inteligencia de manera poco adecuada -a no ser que se use de forma simbólica- pues en realidad la IA es información artificial mejor que inteligencia artificial. Por más que implique el trabajo de programación progresiva y la utilización de complejos algoritmos, se trata de información artificial: la inteligencia es la de los programadores y la llamada IA no es inteligencia sino información complejísima y utilísima, pero producto de la inteligencia humana. Sin esta inteligencia no existe ni avanza la información artificial. 

En una de sus aplicaciones -la IA conversacional o el Asistente conversacional o el Agente de IA- podemos decir que la inteligencia es la del que pregunta y la de aquellos que hacen posibles las respuestas; la IA, sigue siendo más bien Información Artificial. 

Algo semejante interpreto en la expresión de confundir al autor con uno de sus personajes. 

La naturaleza, la humanidad, la ciencia… son personajes de un drama, no ya escrito sino viviente. Pero ¿quién es el autor de este drama?

Lo más complejo de este drama es que no se trata de un guion fijo, escrito para ser representado al pie de la letra, inmodificable… sino que el drama mismo lo desarrollan los actores, los personajes, y estos tienen vida propia.

La naturaleza está echada a rodar… la humanidad está echada a rodar… la ciencia está echada a rodar… Eso implica una gran oportunidad y un riesgo. 

La naturaleza es rica, es abundante, es valiosísima… pero es limitada, es falible, es riesgosa y puede “jugar malas pasadas”. Necesita orientación y control.

La ciencia es poderosa, es necesaria, es utilísima… pero es limitada, es falible -no en sí misma sino en su aplicación- requiere de orientación y control.

La humanidad es buena, es bella, es poderosísima… pero es limitada, es falible, es peligrosa. Lo más importante es que la humanidad se da a sí misma la orientación y el control: esa es su gran oportunidad o privilegio… pero tiene también el gran riesgo de caer en la desorientación y el descontrol.

Más aún, la humanidad tiene una gran responsabilidad con la naturaleza y con la ciencia.

La naturaleza, la ciencia y la humanidad… son los personajes. Pero ¿quién los echa a andar? Toda comparación o toda metáfora tiene una semejanza y una diferencia. La imagen del autor y los personajes hay que interpretarla bien. 

Si nos concentramos en el personaje humano, éste es animal con su organismo y lo que implica: biología, anatomía, fisiología, instintos… sentimientos, inteligencia y voluntad. 

Exaltar la inteligencia humana y todos sus logros -como la ciencia- y considerarla suficiente para dar la explicación del universo y de la naturaleza, es confundir al personaje humano con el autor del universo y de la naturaleza. 

Ahora bien, sin relación no existe nada. Sin relación no existiría el átomo, ni la célula, ni la naturaleza, ni la humanidad, ni cada uno de nosotros los seres humanos. 

Hay dos formas como el ser humano se relaciona con los demás y con la naturaleza: 

  • una relación pragmática, utilitarista, funcional, cotidiana… en la que se da la relación del yo con algo que es eso, ello, un objeto, una “cosa” útil, incluso él o ella… relación necesaria para vivir, pero que no es la que nos realiza plenamente como persona humana.
  • una relación auténticamente humana, directa y recíproca, en la que el tú no es un objeto, una cosa más, sino un ser vivo y presente, al que me dirijo con todo mi ser; un tú que no utilizo, sino con el que me encuentro; un tú que me afecta profundamente y no paso ante él de manera indiferente. Este tú no es sólo otra persona, sino la naturaleza, todos los seres, todos los seres humanos, todos los hechos, todos los acontecimientos.

En esta forma de relación me dejo interpelar, me dejo afectar. Vivir esta segunda forma de relacionarse es exigente, necesita desarrollar una consciencia intensa, implica un amor desinteresado y auténtico; “Una manifestación del amor es aceptar al otro como legítimo otro en la convivencia”. [1]

Esta forma de relación es la que nos acerca a realizarnos plenamente como seres humanos. Es un proceso, un camino; no se logra de un día para otro… y esta forma de relación de YO a TÚ, es la mejor forma de encontrar la relación con el TÚ ETERNO[2], quien es el autor de este drama -de la creación, de la naturaleza, de la vida, de la humanidad- donde todos somos actores. 

No podemos confundir a los personajes de la obra con el autor de la obra. No podemos confundir el poder del personaje con la omnipotencia de su autor. Y podemos relacionarnos amorosamente de yo a tú, no sólo con los personajes sino, más a fondo, podemos relacionarnos amorosamente con el autor; de yo a TÚ, de yo a DIOS. Sólo así dejaremos de confundir a los personajes con el autor.


[1] Cfr. Humberto Maturana, su obra “Emociones y lenguaje en educación y política” entre otras. 

[2] Cfr. Martin Buber, su obra “YO y TU”.

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2025

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio, 2025 – Eduardo Jiménez

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia, 3 de Julio, 2025 – Alberto Echeverri, desde Rovellasca, Italia.

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia, 3 de Julio, 2025 – Eduardo Pardo desde París, Francia

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio, 2025- Enrique Sánchez , residente en Laussane, Suiza

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio, 2025- Guillermo Sanz desde Lugano, Suiza

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El jueves 3 de julio pasado escogimos como tema de nuestra tertulia semanal intercambiar y enriquecernos con las experiencias como migrantes de muchos de nosotros que hemos vivido más de cinco años en algún otro país. Presentamos hoy algunas de las participaciones individuales durante la tertulia y/o por escrito.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio, 2025- Jaime Heredia desde Bogotá, Colombia

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Comenzando el libro impreso de Javier Cercas, específicamente en la quinta página de la primera parte, “En busca de Bergoglio”, el autor se refiere a la “jesuitidad” de Francisco, el primer papa de esta comunidad religiosa. Esta mención me creó la curiosidad de averiguar qué tanto el libro hablaría de los jesuitas y, en consecuencia, decidí subrayar todas las alusiones que hiciera a la Compañía de Jesús y a sus miembros, para conocer de qué manera se refería a ellos y pintaba el panorama jesuítico, referido directamente al papa Francisco y a la orden de Ignacio de Loyola.

¿Quién era Jorge Mario Bergoglio para los jesuitas?

En el libro se afirma que “Bergoglio era un hombre dotado de una gran vocación de poder, una notable inteligencia política y un proyecto para la Compañía de Jesús.” Conversando Cercas con Antonio Spadaro, “jesuita como el papa y [a quien] algunos lo consideran su intelectual de cabecera” ‒“nombrado por el general de los jesuitas de acuerdo con el papa Benedicto” ‒ director de “La Civiltà Cattolica, una publicación jesuita de alto nivel intelectual, que aborda todo tipo de temas”, el autor dice de Bergoglio que “en todo caso, la gente no sabía muy bien quién era. ‒Ni siquiera los jesuitas.”

Y prosigue: “Los jesuitas lo conocían por sus vicisitudes en Argentina. Y (…) despertaba un cierto recelo.” “La idea que se tenía de Francisco antes de su elección era que se trataba de un conservador, con una visión muy tradicional, muy ortodoxa. Así se le veía. ‒¿También entre los jesuitas? ‒Ahí la historia es complicada. Yo mismo tengo problemas para hacerme una idea cabal de las relaciones entre Bergoglio y los jesuitas. Ha habido excesos contra él que no alcanzo a entender.” 

Bergoglio “en 1958 solicitó el ingreso en la Compañía de Jesús.” Cuando se ordenó jesuita, lo primero que pidió fue que le mandaran a Japón, que, junto con China, es el otro polo de Oriente que los jesuitas tienen siempre en la cabeza… No pudo ir por cuestiones de salud, pero él tiene vocación de misionero, de misionero jesuita, de los que aspiran a conquistar las fronteras inexploradas del cristianismo.”

En 1973 lo nombraron provincial de los jesuitas argentinos y uruguayos, cargo que ejerció hasta 1979.” La teología de la liberación “situó a Bergoglio en una posición ambivalente, muy difícil, en especial desde los principios de los años setenta, cuando fue nombrado provincial de los jesuitas de Argentina y Uruguay: por un lado, su preferencia activa por los pobres y su compromiso con la justicia social provocaban la desconfianza de la derecha; por otro, irritaba profundamente a la izquierda al consagrarse desde su puesto de mando a alejar a los jesuitas del marxismo y la Teología de la Liberación ‒sobre todo de las versiones más extremas de la Teología de la liberación, que alentaban o justificaban las guerrillas, o militaban en ellas‒ y a reorientar a la Compañía de Jesús hacia un propósito únicamente religioso, pastoral.”

“Entre 1980 y 1986 desempeñó el cargo de rector del Colegio Máximo de San Miguel, el centro de formación de jesuitas más prestigioso de Latinoamérica”². “En 1990, tras un período de desencuentros con sus superiores, que lo acusaban de socavar su autoridad, conspirar contra ellos y dividir a la congregación, fue alejado de Buenos Aires y condenado al ostracismo en una residencia para jesuitas en Córdoba, donde pasó dos años de expiación.” Este hecho lo reitera Cercas hacia el final del libro: “Después de dominar durante años el destino de la Compañía de Jesús en Argentina y Uruguay, ejerciendo el cargo de provincial de la congregación, Bergoglio sufrió un destierro de Buenos Aires y una condena al ostracismo en Córdoba, acusado de conspirar contra sus superiores y de socavar su autoridad, perseguido por una reputación tóxica de soberbia, avidez de poder, inflexibilidad y autoritarismo.” 

“El retrato que trazan de él los jesuitas argentinos de los años setenta y ochenta no es halagador (…): un tipo personalista, duro, soberbio, autoritario, divisivo, sinuoso, manipulador e intimidante (más de un novicio de la época asegura que inspiraba miedo).” “Entre los jesuitas se le conocía como «la Gioconda», por la expresión impenetrable de su rostro.”

“Visto desde ahora, es curioso que los conflictos más serios que vivió el papa con la Iglesia argentina no ocurrieron porque lo acusaran de progresista o de revolucionario, sino de lo opuesto. Me refiero a los rifirrafes que tuvo en los años setenta y ochenta con los suyos, con los jesuitas, que lo consideraban conservador, casi reaccionario, poco activo…”.

Cuando era provincial en Argentina, “desde esa época persigue a Bergoglio la denuncia sin fundamento de haber facilitado o propiciado o tolerado el secuestro y tortura de dos jesuitas, Orlando Yorio y Franz Jalics, a quienes los militares relacionaban con la guerrilla montonera; es un hecho, sin embargo, que no supo proteger a sus dos compañeros, o que los desprotegió, y que siempre se ha sentido responsable de ese yerro.” Quizá por eso, “algunos jesuitas argentinos lo consideraban reaccionario, autoritario e incluso cómplice de la dictadura.”

“El caso es que, con alguna excepción, la jerarquía de la Iglesia argentina apoyó la dictadura, a pesar de que era consciente de las salvajadas que estaba perpetrando; Bergoglio formaba parte de esa jerarquía (entonces era voz de los jesuitas) y no levantó la voz contra los militares.” 

“Al trauma personal de su responsabilidad en ese episodio terrible se sumó, años más tarde, el trauma profesional (y mucho más duro) de su alejamiento obligado de los jesuitas de Buenos Aires y sus dos años de condena al ostracismo en Córdoba, a setecientos kilómetros de la capital. Fue un período determinante para él. (…) Bergoglio se alojaba en la Residencia Mayor de la Compañía de Jesús, en el centro de la ciudad, donde ocupaba una celda de doce metros cuadrados sin más mobiliario que un catre, una silla, un escritorio, una máquina de escribir Olivetti y un armario escaso de ropa”.

“La mención de la dureza y la severidad de Bergoglio [expresa Paolo Ruffini, “uno de los periodistas más prestigiosos de Italia”, dice Cercas] ‒es la primera vez que alguien alude a ellas desde que estoy en Roma‒ me retrotrae por un segundo a la terca reputación de autoritarismo que lo persiguió durante sus mandatos de jesuita en su país.”

“Los testimonios de los jesuitas que frecuentaron a Bergoglio en los años setenta y ochenta son coincidentes; también rotundos: Bergoglio es un hombre de temperamento fuerte, que en aquella época practicó el autoritarismo, se dejó llevar por la soberbia y dio rienda suelta a su ambición de poder.” 

Según Cercas, el Bergoglio “que convivió con los jesuitas argentinos durante más de veinte años” era “duro, temperamental, soberbio, despótico y ambicioso.” Luego lo reitera y afirma: Bergoglio (…) había sido durante décadas el Bergoglio duro, temperamental, soberbio, despótico, intrigante y ambicioso que trataron sus correligionarios jesuitas.

“En palabras del jesuita Juan Luis Moyano”, “en Argentina, sobre todo en los años sesenta y setenta (pero no solo entonces), Bergoglio ha sido tachado de conservador o ultraconservador, de estar demasiado preocupado por alimentar a los pobres y demasiado poco por preguntarse por qué lo son, de tener una visión social «sacramentalista, acrítica y asistencialista».”

“En marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI al papado, víctima de su fragilidad física y su impotencia para reformar un Vaticano acorralado por la corrupción y los escándalos, Bergoglio fue elegido papa (momento en el cual se reconcilió con sus correligionarios jesuitas, de los que llevaba más de veinte años distanciado).” Más adelante dice lo mismo: “Le recuerdo al jesuita[Spadaro] que, cuando Bergoglio llegó al papado, llevaba veinte años sin mantener relaciones con la Compañía de Jesús.” 

Bergoglio, el Papa jesuita

Lo que Cercas había dicho al comienzo, “el primer papa latinoamericano, el primer papa llamado “Francisco, el primer papa jesuita” lo repite: “es el primer papa latinoamericano, el primer papa jesuita.” “Su visión del mundo y su espiritualidad siguen siendo profundamente jesuíticas.”  “Bergoglio es en primer lugar un jesuita.

“Lo que me parece extraordinario es esa espiritualidad que le permite al papa, al enfrentarse a un problema cualquiera, buscar no la solución correcta, sino la solución de Dios. (…) ¿Cómo se encuentra la verdad de Dios? ¿El papa tiene su propio método? ¿Es un método que forma parte de la espiritualidad jesuítica? ‒Así es: forma parte de la espiritualidad jesuítica. ‒¿Él ha aprendido ese método de San Ignacio, de los jesuitas? “‒Y también de personas concretas, como Miguel Ángel Fiorito, un jesuita que fue su padre espiritual. (…) En cuanto el intruso se marcha, salgo de mi abstracción y le pregunto al jesuita si podemos continuar.” “El jesuita se ofrece a retomar nuestra conversación durante el viaje a Mongolia (…) y el jesuita contesta sin acusar incomodidad.”

“Él tiene vocación de misionero, de misionero jesuita, de los que aspiran a conquistar las fronteras inexploradas del cristianismo.” “Para los jesuitas, China lo es todo: el gran amor, la misión imposible.” “Eso es China en la imaginación de los jesuitas: un desafío, el país donde la Iglesia siempre ha fracasado, el lugar que persiguió a los cristianos y que todo el mundo considera impermeable al cristianismo”. “Japón (…) junto con China, es el otro polo de Oriente que los jesuitas tienen siempre en la cabeza.”

¿Has oído hablar de Matteo Ricci, el gran misionero jesuita de los siglos XVI y XVII?” En ese contexto misionero, Cercas menciona “la historia extraordinaria de Matteo Ricci y de tantos otros, sobre todo jesuitas como el papa”, pero “al final, Ricci fracasa por diversos motivos, sobre todo por intransigencias de Roma… Y la misión acaba, a los jesuitas los expulsan de China y se desencadena una persecución muy violenta contra ellos.”  

El papa “ha recibido muchas influencias, todas ésas que dices y muchas más (santos como san Ignacio, teólogos como Methol Ferré, jesuitas como el padre Fiorito) y ha elaborado una síntesis muy personal”.

Refiriéndose el autor a los creadores de la capilla Sixtina, “el papa los observaba de una forma tan atenta, tan intrigada, tan curiosa… En eso yo creo que se nota que es un papa jesuita. No solo por la sagacidad o la preparación intelectual que asociamos a los jesuitas; también por la forma en que usa la imaginación.” Otro rasgo que menciona de Francisco es que “el papa tiene la valentía de disculparse, pero su disculpa es sinuosa; de hecho, alguien podría calificarla como jesuítica.”

La espiritualidad jesuita

Cercas le pregunta al director de la revista Civiltà Cattolica “en qué consiste la espiritualidad jesuítica. (…) Spadaro se toma unos segundos para reflexionar (…) Hay muchas formas de vivir la espiritualidad. La de los jesuitas está centrada en el discernimiento”. 

El autor insiste: “¿Cómo es esa espiritualidad que le permite al papa, si le he entendido bien, averiguar lo que Dios quiere decir? ‒Es la espiritualidad de san Ignacio, la de los jesuitas, la del discernimiento”:  “una palabra que, para él, es decisiva en el papa y en la espiritualidad jesuítica: la palabra «discernimiento». 

Lo que más me llamó la atención fue que, según Spadaro, el discernimiento permite alcanzar no ya la verdad, sino la verdad de Dios. Brunelli [con quien está conversando] da un respingo, igual que si acabara de despertarlo de golpe. «Diana», pienso. ‒No lo sé ‒admite‒. No soy un jesuita, así que… Es una palabra muy jesuítica, ésa”. 

Otras alusiones a los jesuitas

“Los religiosos (los jesuitas, los franciscanos, los benedictinos) vivimos juntos, en comunidad.”

“Los jesuitas somos una congregación culta, que ama la reflexión.”

“Ernesto Cardenal, ministro de Cultura, poeta, jesuita y militante de la Teología de la Liberación.” 

“El jardín de Villa Malta, un espléndido palacete romano del siglo XVI, propiedad de los jesuitas, donde vive en comunidad la redacción de la revista de Spadaro: el llamado Colegio de Escritores de La Civiltà Cattolica.”

Quiero finalizar con un comentario que hizo Jaime Heredia sobre Jorge Mario Bergoglio en la tertulia 248, alusiva al tema “Cuando me fui de Colombia”, que ratifica apartes citados del libro de Cercas: “En Buenos Aires fue donde conocí bastante al padre Jorge Mario Bergoglio. Yo creo en tres conversiones: la de san Pablo, la de san Ignacio y la de Bergoglio. Ustedes no saben quién fue Bergoglio antes de llegar a Roma: una persona absolutamente extraña, de extremísima derecha, muy intrascendente. Pero después del arzobispado que tuvo en Córdoba (Argentina) cambió totalmente. Ya cuando lo nombraron en Roma era otra persona”.

____________________________

¹ Los números entre paréntesis se refieren a la primera reimpresión en Colombia (abril de 2025) del libro de Penguin Random House impreso por Editorial Bolívar Impresores. He resaltado en cursiva las referencias jesuíticas.

² En la página 79 el dato es algo diferente. Allí dice que “fue rector durante cuatro años” “del Colegio Máximo de San Miguel, el centro bonaerense de formación de jesuitas”

William Mejía

Julio, 2025

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Con ocasión de una tertulia sobre el mismo tema hace varios meses , para la cual tuvimos como invitada a Maria Clara Gracia, decidimos dedicar otra sesión sobre el mismo tema para recoger los aprendizajes de los miembros de nuestro grupo que han vivido muchísimos años fuera de Colombia en diferentes países del mundo. Dieciséis de nosotros decidimos aceptar la invitación para intervenir y compartir las experiencias vividas, todas de mínimo 5 hasta mucho más de 50 años. Compartiremos además con nuestros lectores, desde hoy y en las próximas entregas, las intervenciones individuales de esta tertulia, seguros de ofrecer aprendizajes y experiencias valiosas sobre una pregunta que probablemente muchos nos hemos hecho o nos estemos haciendo en la vida: ¿Salir o no salir de Colombia?.

Exjesuitas en tertulia- 3 de Julio de 2025

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En memoria de Manuel Briceño J., Carlos Bravo L. y Émile Poulat, maestros inolvidables.

Fiel a su divisa de que “la claridad es la cortesía del filósofo”, José Ortega y Gasset terminó entre aplausos su límpida disertación sobre el “yo soy yo y mis circunstancias”. A continuación, los asistentes a la tertulia de Sofrosina entablaron un diálogo que de inmediato giró en torno a la relación entre maestro y discípulo.

LINGUACUTA.-  Estoy de acuerdo: yo soy yo y mis circunstancias… y mis circunstantes. 

SOFROSINA.- Entre mis circunstantes considero fundamentales a quienes fueron mis educadores, empezando por mis padres y por todos los que me transmitieron su saber y, sobre todo, que me enseñaron a ser y a pensar. 

LINGUACUTA.- ¿Insinúas que un educador no es sólo un instructor?

SOFROSINA.- Lo afirmo. Sin demeritar, por ello el oficio del instructor, docente o profesor que transmite un saber.

LINGUACUTA.- Es un arte, y bien necesario, el saber transmitir algo de la inestimable herencia de saberes que constituye la cultura humana.

SOFROSINA.- Pero educar es algo más que transmitir conocimientos. Maestro es quien, además de ser un buen docente, es un buen educador.

LINGUACUTA.- ¿Qué entiendes por “educar”?

SOFROSINA.- Cultivar a la persona toda; no sólo su cerebro sino también su corazón, su capacidad de amar, de desear, de imaginar, de sentir, de integrarse a la colectividad y de mejorarla. 

ANTONIO GRAMSCI.- (Enfático. Agitando su abundante cabellera negra). Hay que dejar de concebir la cultura como saber enciclopédico en el cual el hombre no se contempla más que bajo la forma de un recipiente que hay que rellenar y apuntalar con datos empíricos, con hechos en bruto e inconexos que él tendrá luego que encasillarse en el cerebro como en las columnas de un diccionario para poder contestar, en cada ocasión, a los estímulos varios del mundo.

PAULO FREIRE.- A eso me referí cuando en mi Pedagogía del oprimido hablé de “educación bancaria”, ese tipo de educación que hace del educando un recipiente pasivo de conocimientos: “tú alumno, no sabes; yo, maestro, yo sí sé”.

SOFROSINA.- Por el contrario, educar implica una interrelación en la que también el maestro aprende y es modificado en ese proceso de intercambio. 

PAULO FREIRE.- Sobre el vínculo entre maestro y discípulo puedes decirnos cosas muy interesantes, amigo Gusdorf, pues lo analizaste sin inocencia ni sentimentalismo en tu libro Pourquoi des professeurs. 

GEORGES GUSDORF.- ¡Ya no lo lee nadie! Data de 1963, y muchos piensan que ya está pasado de moda.

SOFROSINA.- No lo creas. En el 2019 hicieron por primera vez una buena traducción al castellano. Se titula: ¿Para qué profesores?. La leí hace poco y pienso que sigue teniendo actualidad, más aún cuando no faltan quienes postulan que los nuevos adelantos tecnológicos -como el Internet y la IA- ofrecen herramientas suficientes para aprender por cuenta propia.

GEORGES GUSDORF.- ¡Pueden seguir soñando! El maestro es una presencia concreta, cualitativamente diferente de esas presencias abstractas y ausentes que pueden procurar las tecnologías actuales. Tú misma lo acabas de decir: el maestro no es solamente un docente. La IA puede enseñar, como pueden enseñar muchos docentes una disciplina intelectual, una técnica, un oficio, pero muy pocas personas disfrutan de la autoridad que les viene, no de su saber, sino de su valor y calidad como seres humanos.

PAULO FREIRE.- Interesante. Pero volvamos al tema del vínculo entre maestro y alumno.

GEORGES GUSDORF.- Es el maestro quien hace al discípulo y es el discípulo quien hace al maestro. El maestro promueve al discípulo, pero el discípulo también estimula al maestro para que dé algo bueno de sí mismo.

SOFROSINA.- No se da, pues, el uno sin el otro.

GEORGES GUSDORF.- Los dos viven, solidarios, la misma aventura. El maestro fue en otro tiempo discípulo, y el discípulo, si es digno del maestro, será maestro a su vez. La educación del género humano, en lo que tiene de mejor, se mantiene de época en época según la exigencia renovada de este cultivo del ser humano por el ser humano, de maestros en discípulos y de discípulos en maestros. Todo auténtico maestro es un maestro de humanidad. 

MICHEL FOUCAULT.- (Desafiante). Lo que dicen es muy bonito, pero bastante idealista. También podemos considerar la educación como un ejercicio -abierto u oculto- de relaciones de poder. El maestro posee poder psicológico, social, físico. Puede premiar y castigar, excluir o incluir.  Ayudarse de la promesa o la amenaza. Steiner, tú, que eres tan leído y que has reflexionado sobre los maestros, ¿qué opinas?

GEORGE STEINER.- (Ojeando la carátula de Lecciones de los Maestros, traducción de su Lessons of the Masters). Es cierto, también se puede hacer daño educativo…con las mejores intenciones. No sólo hay maestros carismáticos, también hay maestros que han destruido a sus discípulos psicológicamente y, en algunos raros casos, físicamente. Como contrapunto, ha habido discípulos que han tergiversado, traicionado y destruido a sus maestros.

LINGUACUTA.- Complicada labor la del educador.

GEORGE STEINER.-  Educar sin un grave temor, sin una atribulada reverencia por los riesgos que comporta, es una frivolidad. Hacerlo sin considerar cuáles puedan ser las consecuencias individuales y sociales es ceguera. Sí, se trata de una labor complicada pero exaltante: el maestro tiene en sus manos la materia frágil de las posibilidades del discípulo.

SOFROSINA.- La cosa se vuelve más complicada si nos preguntamos: “¿Quién educará a los educadores?”. Eso es más difícil e importante que construir aulas o elaborar programas académicos. ¡El peor programa de filosofía, en manos de Platón es otra cosa!  

LINGUACUTA.- Y el mejor programa en manos de un inepto, también es otra cosa.

GEORGE STEINER.- Los maestros, los que prenden fuego en las almas de sus alumnos, son tal vez más escasos que los artistas virtuosos o los sabios. Los maestros que saben lo que está en juego, que son conscientes de la interrelación de confianza y vulnerabilidad con sus discípulos son alarmantemente pocos. 

SOFROSINA.- Por eso hay que cuidar con esmero a aquellos seres especiales capaces de cultivar las potencialidades de las personas que se les han encomendado, de cultivar su pasión por el saber, su capacidad de maravillarse y preguntarse por todo aquello que hace parte de la vida, su capacidad crítica, su mentalidad reflexiva, su creatividad. Dudo que eso vaya a lograrlo la IA.

LINGUACUTA.- Es fácil entender que ese tipo de personas no abundan y que, por consiguiente, los maestros que te “marcan” son escasos.

SOFROSINA.- Basta con uno. Si has tenido más de uno te puedes considerar muy afortunada. Yo tuve varios, sabios, discretos y respetuosos de mis propias búsquedas. Cada vez que pienso en ellos agradezco lo mucho que me aportaron.

ORTEGA Y GASSET.- Te lo encomio, pues en esta época de “rebelión de las masas” las muchedumbres están más inclinadas a la irreverencia que a la admiración y el agradecimiento hacia sus maestros.

GEORGE STEINER.-  (Indignado) Cuando se eleva el incienso lo hace ante atletas, estrellas del pop, los locos del dinero o los reyes del crimen. ¿Ante quién se ponen en pie los alumnos? Plus de Maîtres [¡No más maestros!] proclamaba una de las consignas que florecieron en las paredes de la Sorbona en el parisino mayo de 1968. 

MARÍA MONTESSORI.- (Con voz suave pero firme). Los buenos maestros dan un rayo de luz y siguen su camino.

FEDERICO NIETZSCHE.- (Luciendo un imponente y tupido bigote)Así habló Zaratustra: el verdadero maestro incita a sus discípulos a descubrir su propio camino. Se recompensa mal a un maestro si se permanece siempre discípulo.

GEORGE STEINER.- El verdadero discípulo sólo puede ser el que quiere aprender a seguirse a sí mismo.

HENRY DAVID THOREAU.- Y a marchar al ritmo de su propio tambor.

SOFROSINA.- Hicieron bien mis maestros en no pensar por mí sino en darme ocasiones de pensar qué podía aprovechar o no, y en estimularme para dar lo mejor de mí misma.

GEORGE STEINER.- Si educar es más que transmitir conocimientos, la enseñanza del maestro es, literalmente, ejemplar: las palabras instruyen, el ejemplo arrastra.

AGUSTÍN DE HIPONA.- Con palabras no aprendemos sino palabras: Verbis igitur nisi verba non discimus.

GEORGE STEINER.- Sin embargo, el “ejemplar” no debe convertirse en objeto de copia. El discípulo que copia el modelo se equivoca sobre el maestro y sobre sí mismo.

GEORGES GUSDORF.- Aquel que pretende imitar al maestro no lo imita en realidad, sino que se aleja de él, pues el maestro no imita a nadie. De hecho, el verdadero maestro es inimitable, y sus discípulos lo perciben claramente, el maestro es un original en el sentido positivo del término: no es un modelo para ser reproducido, sino un ejemplo en el cual el discípulo puede inspirarse.

SOFROSINA.- La imitación del modelo no produce más que una acción pasiva, un esfuerzo de conformidad. Por el contrario, la provocación del ejemplo es un estímulo para el discípulo.

MICHEL FOUCAULT.– (Con causticidad). Excusen si parezco mordaz, pero somos lo bastante viejos para saber que el hechizo del ejemplo puede actuar para lo mejor tanto como para lo peor; puede ejercerse en sentido ascendente o descendente en la escala de valores y de la construcción de la personalidad. 

GEORGES GUSDORF.- No sobra la prudencia al escoger a un maestro. Además, por excelente que sea el maestro, ninguno logra la unanimidad, siempre encontrará contradictores. Pienso en seres extraordinarios como Sócrates y Jesús. Por otra parte, si nadie puede ser un maestro para todos, todos pueden ser un maestro para algunos. Cualquier ser humano puede convertirse en un guía de vida para tal o cual de sus semejantes en un momento difícil.

SOFROSINA.- Como a todo discípulo, también a mí me llegó el tiempo de separarme y de despedirme de mis maestros, pues el tiempo de todo maestro es limitado. Sin embargo, su recuerdo y mi gratitud han crecido con el alejamiento.

Dicho esto y después de lanzar numerosas vivas a sus maestros, los dialogantes se desvanecieron en la etérea inmensidad.

Rodolfo Ramón de Roux

Julio, 2025

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En primero de bachillerato comencé a estudiar latín. Atraído por el nombre, fui alumno de “las aguadepanelas sabatinas”, organizadas por el Padre Bernardo Díez en el colegio Mayor de San Bartolomé los sábados por la tarde. Además del “rosa, rosae, rosarum”, “amo, amas, amare”, de las declinaciones y conjugaciones, estudiamos la vida y obras de fundadores de grandes órdenes religiosas. 

Me gustó la deliciosa agua de panela con queso y almojábana que nos daban como anzuelo para estudiar latín y me gustó la historia de San Ignacio de Loyola. Al terminar ese año, pedí ingresar al Mortiño: ¡Había mordido completamente el anzuelo! Los jesuitas aplicaron con nosotros eso de “entrar con la de ellos y salir con la de uno”. 

En segundo de bachillerato, estudiando inglés con León Isaza y con “el negro” Hernández, me di cuenta de que “me iba bien” y me encantaban los idiomas. Con el padre “Piñeritos” estudiábamos el latín del libro de Jorge Valenzuela “Latín en Acción”. 

Siendo novicio de segundo año, ya sabía algo más de latín que algunos compañeros y a William Mejía, Bernardo Botero, Álvaro Gómez y a mí, nos mandaron a estudiar latín con los juniores de primer año. El texto era “De Senectute” de Cicerón y Bernardo García era el profesor. También comenzamos a estudiar griego con Manuel Briceño en “La llave del griego”. 

En el juniorado avanzamos con Javier Escobar el estudio de algunas églogas y poemas de Virgilio. “Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi…” Los estudios de teatro griego dirigidos por el mejor especialista, Manuel Briceño Jáuregui, fueron la base de lo que iba a ser fundamental en mi vida profesional. Junto con Marino Troncoso y otros, integramos el grupo del seminario “El genio literario griego”, dirigido por él. Al entender la estructura narrativa del drama y de la tragedia griega -cómo se vive y se arma el drama y cómo se cuenta el cuento-, particularmente de “La Orestíada”, escudriñábamos el alma humana, sus amores, ambiciones y su temor ante el “fatum”, lo inevitable, lo impredecible. 

Manolo Briceño fue mi formador personalizado de estilo literario y de expresión poética y me dio las mejores herramientas para desempeñarme como gerente de programación en las empresas de televisión en que trabajé más tarde. Él me capacitó para decidir cuáles eran los dramas verdaderamente relevantes y que pueden tocar el alma humana. El complemento perfecto de esta formación fue el bienio de la “Lectura estructural y valoración del film” y el “Giudizio critico dei Film”, de Nazareno Taddei, secretario de comunicación de la Compañía de Jesús en Italia y quien dirigía el Centro cinematográfico de Milán. Él nos dirigió los cursillos de vacaciones en los que profundizamos qué “dicen” una toma, una escena, una secuencia, los ejes temáticos y los “pernos” estructurales de las obras cinematográficas. Esto fue fundamental para mi trabajo como lector de argumentos, de libretos de drama y editor de trabajos televisivos. 

La psicología de la comunicación que estudié con Gabriel Izquierdo la apliqué en las campañas publicitarias que me correspondió dirigir. En los cursos de televisión con Rafico Vall-Serra, él me sentó frente a una cámara de televisión, me enseñó a mirarla, a hacerme amigo de los que estaban detrás de ella y a comunicar con claridad y sencillez mis pensamientos. 

Con Julio Alberto Arango aprendí a cortar y pegar películas de 16 mm, a unir segmentos con la moviola y a ser amigos y compañeros para siempre. Germán Neira me animó cuando a los programas de radio les faltaba fuerza y los mejoré. Y con los cine-foros nos “afilamos” para dirigir, años más tarde, los de Bogotá y armar equipos críticos de trabajo con otros profesionales en la televisión colombiana. ¡Toda una envidiable formación para la vida! 

Para perfeccionar inglés y francés, además de las clases teníamos a disposición una sala de audición de idiomas con cabinas y audífonos individuales y recibíamos los cursos intensivos de vacaciones en el instituto de idiomas de la Javeriana en Bogotá. Gracias a lo aprendido en ese tiempo privilegiado, fui admitido en el último nivel de francés en la Alianza Francesa y logré un excelente puntaje en los exámenes de inglés (ALIGU y TOEFL) para ser admitido en el máster de Educación de la Universidad de Columbia. Además, se me facilitó enormemente la comprensión del alemán para mi curso de televisión en Berlín. 

En ese tiempo no había Internet, Google, Spotify ni identificadores electrónicos de canciones. Si queríamos aprender la letra de una nueva canción en cualquier idioma, había que transcribirla. Algunos cantores éramos transcriptores de canciones y la sala de música se convirtió en lugar preferido de “trabajo”. Mientras escuchábamos a Hervé Vilard, Gilbert Bécaud o Enrico Macías, entendíamos y copiábamos la letra, la corregíamos y la “pasábamos a limpio” para cantarlas en las reuniones y en paseos a San Rafael y el Ocaso. 

Así conocimos el mundo musical de Los Beatles, Domenico Modugno, Gigliola Cinquetti, Nicola di Bari, los festivales de San Remo, Los Brothers four, Peter, Paul & Mary, Joan Baez, Charles Aznavour, Edith Piaf, Françoise Hardy. Así aprendimos “Capri c´est fini”, “Nathalie”, “Enfants de tous pays”, “Paris, tu m´as pris dans tes bras”, “La femme de mon ami”, y tantas otras. Tomábamos las guitarras, armonizábamos y uníamos nuestras voces. ¡Sonaba lindo lo que cantábamos! 

El estudio del espíritu humano, de sus decisiones y de sus acciones era el eje temático en “Origen y meta de la historia” de Karl Jaspers y “El Estudio de la historia” de Arnold Toynbee en las clases con Carlos Alberto Marín. El ser humano como gestor de su crecimiento, decaimiento, desgracia y nuevo florecimiento; la conciencia personal y social, la responsabilidad de los dirigentes en las civilizaciones y el ser humano, gestor de su propio destino. Me encanta este enfoque del estudio de la historia, base de la ética y del derecho, que más tarde estudiaríamos en la especialización de filosofía. 

Con Enrique Gaitán, estudiamos a René Huyghe, el erudito francés de la historia, la psicología y la filosofía del arte. Su estudio comprensivo e integral del ser humano nos llevó a mirar la experiencia estética que mueve al artista a expresar y plasmar en obras bellas como la pintura, la escultura, la música y la danza su mundo interior y lo bello de nuestro mundo. 

Enrique dejó huella buena en mi vida. Más tarde un atrevido Toño Calle me dio el papel de El principito en su adaptación de la obra de Saint Exupéry, la que habíamos analizado tan a fondo con Enrique. 

Sin Luis Carlos Herrera, me hubiera quedado difícil tener una visión integral de la obra literaria colombiana. Fue con él con quien conocimos el método de la “palabra-tema” para entender el alma de un literato. Rivera en su obra poética “Tierra de promisión” mostró su más íntima tragedia interior: un ideal inalcanzado, pues siempre “vio el sol lejano”. Un verbo, un sustantivo y un adjetivo. Por lo aprendido con él, me sentí motivado a llevar a la pantalla de televisión colombiana la mejor versión de “La vorágine”.

Termino esta apretada síntesis de los aprendizajes y experiencias que recibí en Santa Rosa de Viterbo, mencionando algunas vivencias “extracurriculares”.

En Santa Rosa aprendí a trapear y brillar un ancho corredor de 50 metros, empujando una T y un gante; limpié sanitarios, barrí escaleras, lavé torres de platos, ollas y cubiertos; me salieron callos “echando pica y pala” durante la construcción de la rampa del noviciado y el dique en el lago, bajo la dirección de Pachito Aldana y el Dr. Álvaro Enrique Álvarez; corrí montañas regresando los domingos de la catequesis en las veredas; subí cumbres para llegar a la misa del mediodía en “La nariz”, junto a la laguna helada; durante una caminata a lo más alto de Las Mitras con Reynaldo Pareja, Sergio Acevedo y Roberto Alonso, pesqué a mano limpia y saboreé una trucha. Me rompí una clavícula en una estirada jugando béisbol en la cancha de fútbol; jugué muro y futbolito con amigos y sudamos yendo y viniendo a pie por el camino colonial entre La Esperanza y el Ocaso. Y Jota Vélez nos hizo amanecer casi congelados, entre una carpa, en la colina junto al lago para vivir la experiencia scout. San Rafael fue el escenario de los mejores partidos de fútbol, de entrenamientos musicales y de horas interminables aprendiendo los ritmos de las canciones y poniendo bien los dedos en los trastes de las viejas guitarras. Los jueves en San Rafa me gustaba el “baño de caballo” en pantaloneta, con manguera, cuando el agua fría refrescaba el cansancio y limpiaba el sudor bajo el sol boyacense.

Aún oigo la música de las serenatas navideñas, las “academias” en las “primerísimas” de las fiestas de los santos, los cumpleaños del Rector y del Padre maestro. Sé que pudieron ser más, pues fueron escasas, las visitas de nuestras familias, sólo en las mañanas de los votos o de la toma de sotana. Fue el gordo Díaz quien se colaba en la biblioteca de la sala de arte que tenía a su cargo mi hermano Daniel para sacar libros “prohibidos”. Él lo “pescó” cuando el gordo quedó bien mojado al caerle sobre su cabeza la olla de agua que le habían preparado para cuando abriera la puerta y tumbara la tabla que sostenía la olla. ¡Lástima no haber tenido cómo grabar ese momento!

Así, es fácil recordar tantas canciones, tantos amigos y explicar por qué hoy, después de tantos años, seguimos unidos y amando lo que fuimos. Estudiamos con gozo; compartimos alegrías, sentimientos, vida sana y pura juventud. Y, además, tejimos una amistad profunda y perdurable. 

Gracias, Fernando Londoño, Enrique Gaitán, Mark Bogan y Lenny Kaminsky, Eduardo Pardo, Darío Gamboa, Sergio León Vélez, Ramiro Valencia, Julio Alberto Arango, Julito Jiménez, William, y tantos otros, porque cantamos el mundo y lo abrimos más allá de los entrañables bambucos y pasillos colombianos. Gracias a los jesuitas que apostaron por nosotros. Su trabajo quedó bien hecho. Aunque no estoy vinculado legalmente a la Compañía de Jesús, he vivido una vida llena de satisfacciones y bendiciones. Soy hijo de Ignacio de Loyola y, gracias a todo lo recibido, he dado cosas buenas y bonitas a quienes he podido. 

¡Bendita seas, Compañía de Jesús! 

Bernardo Nieto Sotomayor

Julio, 2025

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Para concluír esta tertulia maravillosa de nuestro grupo, decidí compartir una consulta personal que le había hecho a ChatGPT sobre la razón de nuestra amistad de más de 50 años a pesar de las diferentes profesiones, países, familias y rumbos diferentes en materia religiosa de un grupo tan grande de exjesuitas que compartimos esos años de nuestra juventud con inusitada intensidad. La compartimos hoy con nuestros lectores, seguros que encontrarán en esa respuesta -que reúne miles de algoritmos para hacerla – y que revela una sabiduría profunda de esas razones para muchos latentes en nuestro interior y que fundamenta mucho la realidad actual de nuestras vidas.

Exjesuitas en tertulia- 29 de Mayo, 2025

SANTA ROSA DE VITERBO – EVOCACION DE “LA QUINTA” O EL COLEGIO DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS

NOVICIADO Y JUNIORADO DE LOS JESUITAS DE COLOMBIA

Preguntas al ChatGPT- Darío Gamboa – Junio, 2025

PREGUNTA: Cuales son los factores de hermandad de un grupo de exjesuitas que convivieron en el mismo seminario en un pueblo llamado Santa Rosa de Viterbo, en Colombia hace más de 50 años, que expliquen que hoy puedan mantener reuniones semanales virtuales de fraternidad, aprendizaje y respeto a pesar de estar en países diferentes y tener profesiones diversas?

RESPUESTA: La hermandad entre un grupo de exjesuitas que convivieron en el seminario de Santa Rosa de Viterbo hace más de 50 años y que hoy mantienen reuniones semanales virtuales, puede explicarse por una serie de factores profundamente humanos, espirituales y culturales. Aquí te detallo algunos factores clave:


1. Vínculo forjado en la juventud

Durante la etapa formativa en el seminario, especialmente en la juventud, los vínculos que se crean suelen ser muy intensos y duraderos. Vivieron juntos momentos de crecimiento personal, formación intelectual y experiencias espirituales que los marcaron profundamente.

2. Vida comunitaria y espiritual compartida

La vida en el seminario se basa en la comunidad, la oración, el estudio y el servicio. Compartir un mismo ideal de vida religiosa y espiritual durante años genera un tipo de fraternidad muy especial, similar a la de una familia elegida.

3. Valores comunes

A pesar de haber seguido caminos profesionales diversos, muchos de los valores inculcados —como el respeto, la búsqueda del bien común, la escucha atenta, el pensamiento crítico y la compasión— permanecen como pilares que los unen más allá de sus diferencias.

4. Memoria afectiva y nostalgia positiva

Recordar una época significativa de sus vidas, con personas que comprenden ese pasado compartido, es en sí mismo un lazo poderoso. La nostalgia compartida no solo los conecta emocionalmente, sino que también refuerza su identidad colectiva.

5. Cultura del diálogo y del aprendizaje

La formación jesuita fomenta el pensamiento profundo, el cuestionamiento ético y el diálogo respetuoso. Estos elementos son ideales para sostener espacios virtuales de conversación rica, sin importar la edad o la distancia.

6. Tecnología al servicio del espíritu

El uso de plataformas virtuales les ha permitido vencer las barreras geográficas. Gracias a estas herramientas, pueden continuar una forma adaptada de comunidad, demostrando que la fraternidad se transforma pero no desaparece.

7. Sentido de misión o propósito compartido

Aunque ya no estén en la Compañía, muchos siguen sintiendo un llamado interior a vivir con sentido, a servir, a aprender. Ese propósito común les da una base para continuar unidos, incluso si las formas han cambiado.

8. Lealtad y afecto a prueba del tiempo

El paso de los años ha reforzado la lealtad entre ellos. La conciencia del tiempo que han vivido juntos y de la vida que han construido por separado, les da una mirada más sabia, agradecida y tolerante frente a las diferencias.


¿Quieres que redacte una versión narrativa o reflexiva de estos puntos, como si fuera para un texto conmemorativo o una presentación del grupo?

4o

You said:

si

ChatGPT said:

Perfecto, aquí tienes una versión narrativa y reflexiva, pensada como un texto conmemorativo o introductorio para una reunión, boletín o documento del grupo:


Hermandad a Través del Tiempo: El Milagro de Santa Rosa de Viterbo

Hace más de medio siglo, en un rincón sereno de los Andes colombianos, un grupo de jóvenes decidió entregarse a un ideal mayor. En Santa Rosa de Viterbo, compartieron no solo los muros de un seminario, sino también los sueños, las dudas, el silencio compartido, los libros subrayados, las risas nocturnas, las vigilias y la oración profunda. Allí se forjaron los lazos de una hermandad que, contra todo pronóstico, ha resistido el paso del tiempo, la distancia geográfica y los inevitables giros de la vida.

Hoy, después de recorrer caminos tan diversos como el mundo mismo —docencia, ciencia, arte, trabajo social, vida laica o consagrada—, siguen encontrándose. Ya no en los corredores de piedra ni en las capillas, sino en el espacio intangible de la virtualidad. Semanalmente, desde distintos países y husos horarios, se conectan para continuar una conversación que empezó hace décadas y que parece no tener fin.

¿Qué explica esta fidelidad inusual? No es solo nostalgia. Tampoco es simple costumbre. Es la fuerza de un vínculo fundado en una experiencia radicalmente humana y espiritual: la de haber sido hermanos en el intento de comprender el mundo, de servirlo, de transformarlo, de entregarse a algo más grande que uno mismo.

El seminario les dio mucho más que formación intelectual: les inculcó el valor de la comunidad, el gusto por el diálogo profundo, el hábito de la escucha respetuosa y el compromiso con la verdad. Aunque sus caminos divergieron, esos valores se mantuvieron como brújula compartida.

Hoy, sus reuniones no buscan revivir el pasado, sino sostenerse mutuamente en el presente. Conversan, aprenden, se escuchan. Se ríen y se enseñan. Siguen siendo compañeros de camino, no por vocación religiosa, sino por elección afectiva.

La fraternidad que los une es, en el fondo, una afirmación de lo que alguna vez soñaron juntos: que la amistad verdadera, cuando está anclada en el amor, el respeto y el aprendizaje mutuo, puede ser más fuerte que el tiempo y más amplia que las fronteras.

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