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Esto no es un diálogo, pero conmemora la llegada a Ultratumba de Ignacio de Loyola un 31 de julio de 1556. Parece que fue ayer.

En septiembre de 1540 la Compañía de Jesús fue aprobada por la bula de Paulo III, Regimini militantis Ecclesiae. Muy pronto la joven orden religiosa encontró en el trabajo misionero y en la labor educativa los dos pilares de su acción para cumplir con los objetivos de «propagar la fe» y «servir a la Iglesia y al prójimo» ad maiorem Dei gloriam

Educación y misión revestían una significación precisa en ese particular momento histórico. Los grandes viajes marítimos habían abierto a los europeos al conocimiento -y a la dominación- de nuevos espacios y pueblos. Esta expansión ultramarina suscitó un notable impulso misionero que alimentó incluso las rivalidades entre órdenes religiosas con intereses propios y métodos diversos de evangelización. 

Por otra parte, se vivía la «revolución» de la imprenta, el auge del movimiento humanista, un cuestionamiento del sistema medieval de saberes y la ruptura de la unidad del Occidente cristiano. Los luteranos reclamaban una reforma radical de la Iglesia, del clero y sus costumbres, del contenido de la fe, de la interpretación de la Biblia y comenzaban a ganar adeptos entre los artesanos urbanos, la nobleza rural, el bajo clero y el mundo universitario. 

El terreno de la enseñanza, en particular de la universitaria, se convierte en la segunda mitad del siglo XVI en uno de los principales ámbitos del enfrentamiento entre reformados y católicos pues se estructuran centros intelectuales protestantes en los márgenes de un mundo católico cuyo sistema universitario se resquebrajaba: Estrasburgo, Wittenberg y Ginebra florecen mientras que en los bastiones de la catolicidad se libran «guerras de religión» -como en Francia- o combaten movimientos de inspiración protestante como en los Países Bajos españoles. 

El cúmulo de circunstancias que acabamos de mencionar hace que en la Europa del siglo XVI se produzca un renovado interés por los problemas educativos. De ello dan testimonio los escritos de personajes como Erasmo de Rotterdam (1466-1536), Juan Luis Vives (1492-1540), François Rabelais (1495-1553) o Michel de Montaigne (1535-1592). 

No es de extrañar por ello que, en tan agitado contexto, el pequeño grupo de cofundadores de la Compañía de Jesús fuera sensible a la importancia del trabajo intelectual y educativo, más aún si tenemos en cuenta que se habían hecho «amigos en el Señor» mientras frecuentaban las aulas de la Universidad de París. Precisamente, y hasta el día de hoy, uno de los rasgos de la «identidad jesuita» es el papel privilegiado otorgado al trabajo intelectual, una de cuyas expresiones es la labor educativa. Pero antes de detenernos en este punto, recordemos otros dos aspectos que también, desde los inicios de la Compañia, articularon la identidad jesuíta : una perspectiva universal, y una una espiritualidad que une acción y contemplación..[1]

Todos los testimonios de las deliberaciones iniciales de los cofundadores de la Compañía subrayan la intención universalista del grupo, el deseo de extender el campo del apostolado a la escala de ese mundo geográficamente ampliado al que accede entonces Europa. Como dirá la segunda de las Reglas de la Compañía: “nuestra vocación es para discurrir por todas aquellas partes del mundo donde necesario fuere”, regla que hace eco al principio ignaciano de que “el bien mientras más universal es más divino”.2

Francisco Javier llega a Goa en mayo de 1542 y muere en diciembre de 1552 a las puertas de la China. Desde 1546, Ignacio de Loyola negocia con el rey de Portugal una expedición hacia Etiopía, que se hará en 1554. Cuatro jesuítas parten para el Congo en septiembre de 1547, seis hacia el Brasil en febrero de 1549.

Sobre el rápido crecimiento numérico y la dispersión internacional de la jóven orden religiosa habla por sí sola la geografía administrativa de la Compañía, reflejada en la creación de “provincias jesuítas” allí donde se implantan comunidades bajo la autoridad de un Superior provincial. En Europa se erigen provincias en Portugal (octubre de 1546), España (septiembre de 1547), Italia (diciembre de 1551, Francia (octubre de 1552), Alemania (junio de 1556). En el Asia ya hay una provincia jesuíta en la India en octubre de 1549, y en América una provincia en Brasil en julio de 1553. Cuando en1565 se elige a Francisco de Borja como tercer superior general, hay cerca de 3.500 jesuítas. Formidable expansión en solo 25 años de existencia. 3]

Para alcanzar los objetivos señalados de “propagar de la fe” y “ejercer la caridad cristiana”, los fundadores de la Compañía no juzgaron necesario ni oportuno consagrar mucho tiempo a la liturgia, al rezo colectivo del Oficio divino y a la oración comunitaria, como era costumbre hasta el momento en las ordenes religiosas . Privilegiaron en cambio la lectura y la meditación personal de las Sagradas Escrituras, lo mismo que el examen de conciencia individual dos veces al día. Según la lapidaria fórmula de Ignacio de Loyola, había que ser “contemplativos en la acción y activos en la contemplación”.

 Se trata de una espiritualidad que privilegia la vida interior, donde cada cual está confiado a la verdad de su conciencia, bajo la guía del superior local, asistido por los “padres espirituales” de la casa donde se vive. Se puede notar en esto el influjo de la devotio moderna de fines de la Edad Media, así como el influjo de la primera modernidad (1400-1650) cuando se insiste en que el individuo debe saber contar con sus propias fuerzas y asumir su responsabilidad en la manera como corresponde a la gracia de Dios. Como diría Ignacio de Loyola, hay que “actuar como si todo dependiera de mí y esperar como si todo dependiera de Dios”. En otras palabras, “a Dios rogando y con el mazo dando”.

En cuanto a aquel otro razgo de la identidad jesuita – el lugar central acordado al trabajo intelectual-, influyó mucho sin duda alguna el que los cofundadores de la Compañía de Jesús fuesen diplomados de la Universidad de París, donde se formaron en letras, filosofía y después en Teología. Allí beneficiaron de la renovación tomista de principios del siglo XVI. Y allí tambien, algunos de ellos se familiarizaron con la cultura humanista que valoraba el latín y el griego clásicos, la retórica, la elocuencia y el método histórico-crítico que modificaba la relación con las fuentes del saber filosófico y teológico, cosas de las que se acordarán los jesuitas cuando se hagan docentes.

De la experiencia parisina, más que un acervo de conocimientos les quedó la convicción de que había que respetar la labor intelectual. Más aún, que había que realizar ese trabajo de la inteligencia como una manera de hacer fructificar los dones que cada uno había recibido de Dios. En una época de incertidumbres, inquietudes y conflictos que desgarraban a la Cristiandad, los primeros jesuitas verán la educación como el medio por excelencia para iluminar las conciencias y fortalecer las voluntades para el servicio del bien común en la fidelidad a la iglesia católica y romana.

Siguiendo los pasos de Ignacio de Loyola -quien entrado en años y cargado de aventuras y experiencias recomenzó su vida sentándose en los bancos de una escuela para aprender latín-, la joven Compañía le dio un lugar preponderante en su proyecto apostólico al “deber de inteligencia” 4] para participar en la dinámica del saber y en el debate público de ideas, rindiendo así culto a un Dios que se revela a través de verdades accesibles al entendimiento.

La entrada de los jesuitas en el mundo de la enseñanza se dio de la siguiente manera. El grupo inicial quiso asociar a otros compañeros para llevar a cabo una labor que tenía ambiciones universales. Como era lógico, buscaron -a imagen de ellos mismos- hombres instruídos, competentes, con estudios universitarios. El problema era encontrar esas perlas raras. Los clérigos con tales dotes ya ocupaban buenas parroquias, tenían beneficios eclesiásticos o estaban destinados a una prometedora carrera como obispos o cardenales. Otros clérigos que se sentían atraídos por la espiritualidad ignaciana estaban ya entrados en años o tenían una salud frágil, lo que no convenía para enfrentar una vida de austeridad, de trabajo arduo, y de viajes inconfortables. El grupo se encontró entonces, por lo general, con unos candidatos jóvenes y entusiastas, pero sin experiencia ni formación. Casos excepcionales fueron Juan Alfonso de Polanco que había estudiado filosofía y letras en Paris y que entró a la Compañía en 1541; Pedro Canisio que fue recibido en 1543 y que había estudiado letras, filosofía y teología en la Universidad de Colonia, y Jerónimo Nadal que entró en la orden en 1545 y que había comenzado estudios universitarios en Alcalá de Henares.[5]

La educación de los jóvenes postulantes estaba, pues, por hacer. Entre la alternativa de renunciar a dichos candidatos o renunciar a la exigencia de una formación universitaria completa para ellos, la solución (jesuítica) no fue ni la una ni la otra. Se decidió aceptar a los candidatos a título provisional y subvenir a su mantenimiento durante todo el período de sus estudios. Se inventó para ello un nuevo estatuto canónico: serían recibidos en la ordencomo scholastici approbati, libres de partir a todo momento. Recíprocamente, la Compañía podía despedirlos si encontraba que eran incapaces de seguir los estudios requeridos o que su personalidad o conducta eran incompatibles con los fines de la institución.

Para la formación de estos jóvenes scholastici se definió un cursus de estudios, completo y ambicioso. Y se instalaron, frecuentemente en condiciones materiales precarias, pequeños grupos de estudiantes jesuítas en varias de las grandes universidades de la época (París, 1540); Padua, Coimbra, Lovaina, 1542; Colonia, Valencia, 1544. El envío de los scholastici a las más famosas universidades respondía a una doble intención: se esperaba que esos jóvenes beneficiaran de un medio intelectual fecundo y que obtuvieran diplomas respaldados por el prestigio del Alma mater frecuentada; por otra parte, se buscaba que hicieran conocer a la jóven Compañía entre sus condiscípulos y que suscitaran nuevas vocaciones de calidad.

 Pero pronto vino la desilusión. La enseñanza impartida en las universidades no estaba siempre a la altura de su reputación; la falta de apoyo pedagógico hacía también que los scholastici se impacientaran y que algunos se descorazonaran, lo que terminaba siendo una inversión costosa. 

A pesar de las dificultades, Ignacio de Loyola y sus consejeros no quisieron renunciar a las exigencias de un cursus universitario. Buscaron entonces organizar la formación según lo que en numerosos documentos se llama nuestro modo de proceder. Se recurrió así a la experiencia parisina de los fundadores, se dio oídos a las críticas constructivas de algunos estudiantes, en particular a las de Juan de Polanco, diplomado en artes en París, y a quien se había enviado en 1542 a hacer teología en Padua, donde permaneció cuatro años.

La puesta en común de experiencias diversas y su evaluación comparada -lo que permanecerá como una de las características del modo de proceder de la Compañía– condujeron  a la elaboración de una manera propia de enseñar y de estudiar, más eficaz y adaptada a las necesidades de los estudiantes jesuitas.[6] Dicha pedagogía comprendía repeticiones e interrogaciones periódicas; un entrenamiento continuo para la exposición por medio de quaestiones y para el debate público por medio de las disputationes; la redacción de resúmenes de cursos, argumentos y reseñas de libros, lo mismo que toda una panoplia de ejercicios y de lecturas complementarias destinadas a que los estudiantes  progresasen en su capacidad de comprender, conocer, criticar, comparar y discutir, todo ello con la ayuda de los compañeros más adelantados, porque los estudios tenían como finalidad aumentar la capacidad de servir a los demás con inteligencia. Así lo repiten todos los documentos preparatorios a la redacción de la Ratio studiorum, documento que presenta la forma de organizar los estudios en la Compañía de Jesús y que se convirtió en una importante fuente de inspiración educativa en la época moderna.[7]

Los largos años de aprendizaje debían permitir a los futuros jesuitas adquirir un saber estructurado, coherente, que sirviera para afrontar la realidad, y que se pudiera adaptar y comunicar fácilmente en diversas circunstancias (una conversación privada, una dirección espiritual, un debate público, un sermón, la redacción de un informe…). Recordemos que junto con la búsqueda de la eficacia (utilizar «lo que más conduzca al fin») otra característica del espíritu jesuítico es el saberse adaptar a «tiempos, lugares y personas», tal como se repite en las Constituciones de la orden. 

Los estudios debían, pues, desembocar en la acción e inscribirse directamente en la realidad del mundo, ya fuera para relacionarse con otras personas, para debatir ideas o para oponerse a los adversarios de la Iglesia católica romana en las polémicas teológicas y políticas. Con la formación académica se pretendía desarrollar al máximo las capacidades de cada jesuita para hacerlo eficaz en la acción misionera en su doble aspecto de revitalización de las comunidades católicas y de conversión de los pueblos de Ultramar.

La calidad de la formación de los estudiantes jesuitas va a ser pronto conocida por otros estudiantes que querrán a su turno beneficiar de ella. A la Compañía le resultará difícil rehusar el compartir un saber y el método para adquirirlo ya que tenía la pretensión de consagrarse al servicio del prójimo y había colocado en alto el «deber de inteligencia». Además, la aceptación de dichas demandas educativas se presentará como un medio de hacer conocer y apreciar el proyecto jesuita, y de atraer benefactores y candidatos. 

En consecuencia, la Compañía comenzó a recibir en sus casas de estudio a unos cuantos estudiantes externos. Al mismo tiempo, algunos amigos y bienhechores poderosos -altos dignatarios de la Iglesia, miembros de la aristocracia española e italiana-, comenzaron a presionar para que los jesuitas fundaran colegios y se encargaran de la dirección de universidades; tal fue el caso de Francisco de Borja, duque de Gandía, y del virrey de Sicilia, Juan de Vega. Fue así como se fundaron colegios en Gandía (noviembre de 1547), Mesina (octubre de 1548), Palermo (noviembre de 1549) y Viena en Austria (mayo de 1551). En Roma, el Colegio Romano (fundado en febrero de 1551) destinado a los estudiantes jesuitas, servirá de laboratorio y de polo de excelencia que reunirá a los estudiantes más dotados y a los profesores más calificados, contribuyendo a la construcción de la imagen pública de la Compañía y a la valoración de sus capacidades intelectuales.

Rápidamente la Compañía se encontrará sumergida -no sin problemas económicos, de personal y de envidias-, en un torbellino de fundaciones y de reestructuraciones de colegios de externos y de algunas universidades. Para captar la importancia de esta fulgurante expansión educativa bastan las siguientes cifras: cuando muere Ignacio de Loyola en 1556, había 936 jesuitas y 46 colegios en los que se ocupaba el 32,6% de los miembros de la orden. Al terminar el siglo XVI había 8.500 jesuitas y poco menos de 400 colegios en los que trabajaba el 42% de los miembros de la orden.[8]

¿Cómo explicar este ardor fundador, esta rápida expansión educativa a pesar de las dificultades que debieron afrontar y considerando que los fundadores de la Compañía no tuvieron la intención previa de consagrar el grueso de su esfuerzo a la labor docente? Como lo ha expuesto Luce Giard, el ingreso de la orden en la enseñanza le sirvió a la institución para poner fin a la incertidumbre de los comienzos, solidarizando las energías hacia un objetivo definido, reconocible y apreciado en la esfera pública. 

Por otra parte, el apostolado educativo satisfizo en lo esencial tanto al deseo de universalismo como al «deber de inteligencia» inscritos en el proyecto jesuítico pues los colegios permitían establecerse en cualquier región, ya se tratara de antigua catolicidad, de tierras en disputa con los protestantes o de sociedades coloniales en vía de constitución. El trabajo educativo fue también un instrumento privilegiado para establecer nexos estrechos con las élites locales de la sociedad civil y de la burguesía en ascenso. Al abrir colegios inventando un modelo educativo, la Compañía respondió a una demanda social que se iba a ampliar cada vez más y encontró un medio de acción no solo religiosa sino también política, en el sentido amplio del término, educando a las élites católicas del naciente mundo moderno. 

Haciéndose educadora a gran escala, la Compañía aseguró su inserción en la sociedad, prestó un servicio a la Iglesia, a los príncipes, a la sociedad civil y a sí misma, convirtiéndose en el motor de su propia expansión gracias al vivero de antiguos alumnos entre los cuales comenzó a reclutar buena parte de sus futuros miembros.


[1]   Sobre la génesis y desarrollo de la Compañía de Jesús se cuenta con un enorme acervo documental gracias a la serie Monumenta historica Societatis Iesu publicada por el Institutum historicum Societatis Iesu que funciona en Roma desde 1930. Esto ha facilitado el surgimiento de numerosos y sólidos trabajos de investigación recientes sobre el mundo de los jesuitas. Sobre esta nueva historiografía puede verse, J.W. O’MALLEY et aliiThe Jesuits: Cultures, Sciences and the Arts, 1540-1773, Toronto, University of Toronto Press, 1999; y P.-A. FABRE y A. ROMANO (editores), «Les jésuites dans le monde moderne. Nouvelles approches», en Revue de synthèse, 120/2-3, 1999, pp. 241-491.

[2] Ese universalismo está en consonancia con la composición internacional del pequeño grupo fundador que cuenta con cinco españoles (Ignacio de Loyola, Francisco Xavier, Nicolás Bobadilla, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, un portugués (Simón Rodrigues), dos franceses (Paschase Broët, Jean Codure) y dos savoyanos (Pierre Favre, Claude Jay).

[3] Quien quiera desarrollar lo aquí simplemente esbozado leerá con provecho el trabajo de J.W. O’MALLEY, The First Jesuits,  Harvard University Press, 1993.

[4] Como apropiadamente lo ha calificado la historiadora Luce Giard en «Le devoir d’intelligence, ou l’insertion des jésuites dans le monde du savoir», en Luce GIARD (éd.), Les jésuites à la Renaissance. Système éducatif et production du savoir, Paris, Presses Universitaires de France, 1995p.XI-LXXIV.

[5] Polanco y Nadal  jugarán un papel importante en la adopción de la cultura humanista en el modelo educativo jesuita.

[6] Sobre la invención del modelo educativo jesuita, véase G. CODINA MIR, Aux sources de la pédagogie des jésuites, le «modus parisiensis», Roma, Institutum historicum Societatis Iesu, 1968.

[7] La Ratio studiorum propone un plan progresivo de estudios humanísticos, filosóficos y teológicos. El texto de 1599, impreso y difundido en todos los establecimientos de la Compañía desde principios del siglo XVII, es el fruto de la evaluación colectiva de medio siglo de actividad educativa de la orden. El documento aborda la formación intelectual de los futuros jesuitas, tema que se entrecruza con la formación intelectual de los demás estudiantes de la Compañía.  La edición del texto latino de las tres versiones sucesivas se encuentra en, Ratio atque institutio studiorum Societatis Iesu (1586,1591,1599), Roma, Institutum historicum Societatis Iesu, 1986. Sobre la gestación de la Ratio studiorum véase el trabajo de Dominique JULIA, «Généalogie de la Ratio studiorum» en, Luce GIARD y Louis de VAUCELLES (editores), Les jésuites à l’âge baroque. 1540-1640, Grenoble, Jérôme Milon, 1996, p. 115-130.

[8] A mediados del siglo XVIII habrá 22.589 jesuitas que regentan 1.180 establecimientos educativos, de los cuales 612 son colegios. 95 de dichos establecimientos educativos se hallaban fuera de Europa. Pueden verse las diferentes cifras en L. LUKACS, «De prima societatis ratione studiorum, sancto Francisco Borgia praeposito generali constituta (1565-1569)», en Archivum Historicum Societatis Iesu, vol. 27, 1958, p. 209-232; L. LUKACS, «De origini collegiorum externorum deque controversiis circa eorum paupertatem obortis, pars I: 1539-1556», en Archivum Historicum Societatis Iesu, vol.29, 1960, p. 189-245; «pars II: 1557-1608», vol. 30, 1961, p. 1-89.

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A Alfredo Cortés Daza

En su nueva morada, rodeado de poetas como él, contempla Alfredo el gran reloj del Tiempo y su inscripción: AHORA.

ALFREDO CORTÉS.- Amigo Horacio, atento estuve a tu consejo del carpe diem.

HORACIO.- Es lo mejor ante el futuro incierto y antes de que la pálida Muerte venga a golpear en nuestra puerta.

MIGUEL DE CERVANTES.- La muerte es sorda, y cuando llega a llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va de prisa. En un instante se pasa la vida, y en otro instante se acaba. 

JORGE MANRIQUE.- Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Ya experimentamos cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando.

MIGUEL DE CERVANTES.- La vida es breve, la ocasión corta, los médicos muchos y las enfermedades crecientes.

SÉNECA.- La vida es larga si se sabe usar. No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. 

SOFROSINA.- Y si la vida sabemos usar, a la muerte ni temerla ni buscarla, sólo esperarla. 

LINGUACUTA.- A mal que no tiene cura, hacerle la cara dura.

LUIS DE GONGORA.- (Declama con solemnidad.)

Goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, mas tú y ello, juntamente,
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

FRANCISCO DE QUEVEDO.- (Que todavía se echa pullas con Góngora, no quiso aparecer como menos menos inspirado y recitó muy serio los siguientes versos.)

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte. 

JORGE MANRIQUE.- Ojalá vean los vivientes de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, que en aquel mundo traidor aun primero que muramos las perdemos. 

ANTONIO MACHADO.- Cuando llegó el día de mi último viaje, y partió la nave que nunca ha de tornar, me encontraron a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. 

QOHELET.- Vanidad de vanidades y todo vanidad.

ANTONIO MACHADO.- Nada eterno: ni gobierno que perdure, ni mal que cien años dure.

JORGE LUIS BORGES.-  Como nacen los linajes que en polvo se deshacen, todos vamos hacia el olvido, la única diferencia es que algunos llegan más rápido.

ANTONIO MACHADO.- Por eso nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; amé los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. 

ALFREDO CORTÉS.- Me fui al Diccionario de la Real Academia Española donde dice que longevidad significa larga duración de vida. Pero no es eso lo que busqué para mis días. Yo no busqué largos años. Sólo luché, celebré y viví para el amor. El amor sobretodo a Elsa en lo que llevamos más de 50 años juntos.

SOFROSINA. ¡Admirable!

ALFREDO CORTÉS.- No entendí la vida sino como una confirmación, cuidado y exaltación del amor. Así la entendí. Una vida hecha de instantes, con instantes a los que se les pide que duren. Fue lo que busqué y quise: multiplicar hasta el infinito los instantes de amor por Elsa.

Quevedo, haciéndose eco de la emoción que embargó a todos los presentes, exclamó: 

Alfredo, venas que humor a tanto fuego han dado, polvo serán, mas polvo enamorado.

Rodolfo Ramón de Roux

Junio, 2026

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Al recibir la noticia ayer de la transición de mi gran amigo Alfredo Cortés, quien con su esposa Elsita nos inspiraron para vivir en esta ciudad de Alicante desde hace casi dos años y medio, mi corazón adolorido me guió para escribirle este mensaje de despedida, luego de haberle besado su frente hace dos días en el hospital y haberle dicho que lo quería mucho…. En su honor también les transcribo su última intervención en nuestra tertulia.

Haz click aquí para disfrutar de la última intervención de Alfredo en nuestras tertulias: https://youtu.be/Vr4fZeoao2I

Exjesuitas en tertulia- 12 de Marzo, 2026

Querido Alfredo:

Tu adorada Elsita me acaba de informar que hace unas horas te has marchado de esta existencia nuestra, a iniciar tu nueva vida, dejando los sufrimientos y los dolores que te agobiaron en los últimos meses, pero-me lo habías dicho- feliz de haber hecho realidad los sueños de tu existencia al haber construido una familia ejemplar y haberlos traído a triunfar a este paraíso de país y de ciudad, del cual hablamos muchas veces  y al cual nos ayudaste también  a instalarnos y hacer de él también nuestro paraíso con Pily. 

Anoche, hacia las 3 de la madrugada, me desperté súbitamente, e inmediatamente pensé en ti y en tu angustia y tu lucha cuando te visité hace dos días en el hospital y, dada la gravedad en la que estabas ayer, pensé que te estabas despidiendo de mí en la tranquilidad de nuestros subconscientes que probablemente se hablaron y se abrazaron con el amigo de la vida común de jesuitas con quien nos vinimos a re-encontrar en el ocaso de nuestras vidas. Gracias por ese abrazo de amigo!

Recuerdo perfectamente la fiesta que nos hiciste  con Elsita  hace dos años y medio cuando llegamos a tu apartamento de Alicante  para iniciar esta nueva etapa de nuestra vida en tu paraíso de ciudad. Recuerdo tus visitas, los encuentros, las dos noches de año nuevo en nuestro apartamento, tu inseparable poesía, las lágrimas de amor inexplicables al compartir las alegrías del vivir, de tus hijos, de tus hermosos nietos en sus video llamadas , el orgullo con que compartiste y nos entregaste cada rincón de tu ciudad, tu región y tu país en nuestras escapadas familiares por esta región bendita a donde me invitaste a vivir. 

 Tu vida, inundada de poesía, nos dejó hace un par de meses en nuestra tertulia de exjesuitas, cuando compartíamos lo que hacíamos para mantener la longevidad, el mayor  testimonio de amor por Elsita, la extraordinaria mujer que la vida te regaló . Estos meses de sufrimiento por tus enfermedades nos demostraron la intensidad del amor con que fuiste correspondido por una mujer valerosa, entregada, prudente, paciente y profundamente amorosa que se entregó a ayudarte en cada instante, con cada dolor, a consentirte con dulzura e infinita bondad, testimonio de su intensidad, su calidad humana y su amor por ti. 

Pero no te has ido, sólo has dado un paso a otro tipo de permanencia con nosotros. Permanecerás con los tuyos, con tus compañeros, con tus amigos, en la presencia que no se siente, que probablemente no se vea, pero que internamente nos marcó nuestra vida por los valores que trasmitiste a tus hijos y sus familias, por la integridad de tus enseñanzas, tu ejemplo de vida, de amor, tu hospitalidad, tu don de gentes y tus lecturas y tu poesía que te enriquecieron y se desdoblaron en infinitas conversaciones sobre todos los temas que nos regalaste y seguirán haciéndolo en las marcas que has dejado en cada uno de nosotros. 

Sigues vivo amigo! Has descansado del dolor y del sufrimiento pero seguirás siendo ese faro de luz para Elsita y tus hijos y sus familias y también para nosotros. Seguiremos muy cerca de ellos y ciertamente de ti. 

Hasta pronto querido Alfredo!!  Te lo dije el último día que te vi al despedirme: 

“Te quiero mucho”!

Darío Gamboa

Alicante, España

25 de Mayo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Pedro Benítez…

Buenas tardes queridos amigos

Qué estoy haciendo para mantener la longevidad. Mis claves

Desde hace algún tiempo me he propuesto en general vivir en paz  bajarle a las causas de stress y mantener una vida activa, acompañado de una practica espiritual y ayuda a los demás.

Me ha servido mucho lo que, hace unas tertulias, platicamos sobre cómo  vivir la vida de pensionado. Destaco algunos puntos importantes.

Tema laboral. Ya le he bajado al mínimo el trabajo en mi empresa que de todas maneras me provee distracción, conocimiento y actualización y alguna platica adicional.

Tema familiar. En esta época ha sido más demandante este tema, por mis hijos y los nietos. Con mis hijos hay una excelente relación y compartimos la vida, con sus dificultades y aspectos positivos.  Mis dos hijos son separados, lo cual, por mi formación y mi matrimonio estable, implicó un ajuste en el casete, para aprobar y entender la situación. El tema laboral y de recursos para ellos siempre ha formado parte de nuestras conversaciones. Los nietos indudablemente significan una nueva razón de vida y alegría, y también comparto con nuestros hijos sus dificultades. Aprendemos todos. Con  Angela Maria tenemos una relación muy buena desde hace 35 años y disfrutamos juntos. Hemos tenido momentos familiares difíciles, pero gracias a Dios se han sorteado de la mejor manera.

Amigos. Este es un aspecto fundamental en este momento. Están por supuesto Uds incluidos aquí y agradezco ese grupo por su amistad y por los temas que hemos tratado. Gracias de verdad. también tengo otro grupo de amigos de colegio y otro grupo que se formó con unos amigos para almorzar y tener sentido del humor juntos.Este es otro aspecto importante: el sentido del humor. También tenemos un grupo de estudio de Opera en la que estamos con Goyo que nos permite disfrutar esa música. Realmente somos muy agradecidos de tener nuestras amistades que nos complementan nuestra vida y la podemos compartir. Otros grupo son los equipos de Nuestra señora a los cuales pertenecemos.

Espiritualidad. Este aspecto es un tema central en nuestras vidas . Hemos ido madurado muchas cosas al respecto que nos ha permitido crecer en la fe y la confianza en Dios. Tenemos la pertenencia a los Equipos en donde tenemos oportunidad de apoyarnos y aprender permanentemente.

Ayuda a los demás. Procuramos mantener una filosofía de ayuda a los demás, en los diversos ámbitos en que nos movemos. Pertenezco a dos Juntas de entidades sin animo de lucro que me permiten sentir que puedo ayudar desde allí. También se da uno cuenta que con algunas pocas ayudas financieras puede ayudar a otro de forma importante.

Música y viajes. La música es para nosotros un aspecto que nos provee serenidad y disfrute. Asistimos a conciertos o oímos música con frecuencia. Yo pertenezco a un coro hace muchos años con Bernardo y tenemos ensayos semanales. Esta amistad y sentido de agrado se logra allí. Los viajes tratamos de hacerlos en la medida que los presupuestos dan para ello. En este momento hemos viajado por diversas circunstancia a Ciudad de Mexico donde vive nuestra hija. Tenemos una pequeña parcela cerca al Neusa que quisiéramos disfrutar más pero a veces no queda fácil. 

Cuidado médico y de la salud. Tratamos de ser muy juiciosos con los controles médicos que ocupan una parte de nuestro tiempo.Visitas al medico, exámenes. Reclamo de medicamentos ya es una rutina importante. En el tema de Ejercicio tenemos prácticas semanales  con la dirección de un profesional. Asimismo, también con Goyo, practicamos semanalmente con un instructor el CHI KUNG, el cual tratamos de practicar también en la semana.

Finalmente, Angela Maria lee mucho y es muy constante. No así yo, que es una práctica que debo mejorar.

Que bueno poder compartir con uds estas reflexiones. Espero ver la grabación para enriquecernos con Uds. Gracias por escuchar.

Pedro Benitez

Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Bernardo Nieto…

Tengo 77 años. Desconozco cuántos más viviré en esta dimensión concreta, espacio temporal, desde la cual hago esta reflexión sobre cómo vivo junto a Myriam nuestros momentos, nuestros años presentes, y sobre cómo quiero vivir los que me queden.

  1. Vida espiritual.

Estoy casado con una mujer creyente. Con Myriam no nos hacemos muchas preguntas sobre dudas de fe, la iglesia, el misterio de la vida, el más acá o el más allá. La vida espiritual procuramos vivirla sencilla y sinceramente. No peleamos con lo evidente. Sentimos a Dios en nosotros y eso nos llena de serenidad, de alegría y de buen humor. Como regalo de la herencia ignaciana en la que crecí, cada día, al levantarme, procuro hacer conciencia de que mi vida se desarrolla en la presencia amorosa de Dios, mi Creador, Redentor, mi amigo y guía. 

Sin mucho esfuerzo y sin hacerme líos sobre su presencia en este mundo, me siento constantemente en compañía de Jesucristo, guiado por su palabra y por el Espíritu Santo y sumergido plenamente en el fruto del Creador: este mundo maravilloso en el que tengo que demostrar con hechos, más que con palabras, que su redención en mí, en nuestro hogar, ha dado frutos y no ha sido estéril. Por eso cada día bendecimos la mesa al tomar los alimentos, damos gracias por lo recibido y respiramos en las manos de Dios. Cerramos el día con el rezo del rosario y con una linda experiencia de oración guiada por alguien en la aplicación “rezando voy”. Y pedimos perdón por los pecados que cometemos, por las ofensas hechas, por el bien que hemos dejado de hacer. Y, de verdad, dormimos en paz, bajo la mirada providente del Dios que nos ama.

En ocasiones, vemos algún documental sobre temas que nos interesan o sobre los que conocemos poco: historia de la iglesia, el origen de alguna costumbre o discusión religiosa, tierra santa, los lugares bíblicos donde tuvieron lugar revelaciones, hechos descritos en los evangelios o en algún texto bíblico. Asistimos a la Eucaristía semanal en nuestra parroquia y procuramos ser activos integrantes de una iglesia viva y orante. 

En medio de las luchas políticas, las ambiciones y las guerras, oramos por la transformación de quienes toman esas decisiones absurdas y locas. Para vivir sin angustias, nos toca poner entre paréntesis esa absurda violencia y tratamos de obrar en coherencia con lo que somos y recibimos. Tenemos previsto asistir este año a una nueva jornada de oración en los ejercicios espirituales de San Ignacio, orientados por los jesuitas del CIRE. 

Y “ahí vamos”, caminando despacio, mirando bien el piso para no meter la pata en alguna trampa y levantando la mirada para saber que vamos por el camino correcto. Nos gusta tener fe y sentir que no estamos solos en este mundo.

  • Vida intelectual

No soy un voraz lector. Me gusta “rumiar” y digerir un texto, una idea que escucho en una presentación, en un video, en un “podcast” sobre algún tema interesante. Nos gusta leer juntos. Disfrutar y comentar un buen libro de un autor interesante. Histórico y con buena trama. La realidad política la observo con cuidado y, obviamente, con el filtro de lo que soy, de los valores que tengo, de las convicciones que hoy, luego de 77 años, se han fortalecido y afincado en mí. Procuro estar alerta a lo que se comenta, más allá de la farándula y de la opinión sin fundamento crítico o de la superficialidad de comentarios hechos a la ligera o como reacción a lo que un “gestor de opinión” transmite en cualquier medio de comunicación. 

Como lo he comentado a mis amigos hasta el cansancio, para facilitar a millones de marginados y excluidos de la riqueza cultural contemporánea el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo matemático, estoy empeñado y comprometido y, cada vez con más posibilidades de éxito, en poner en circulación y al alcance de muchos, un producto audiovisual que aproveche las fortalezas y características de la inteligencia artificial generativa. Avanzo en este momento en la firma del contrato pertinente con una fundación humanista de alcance latinoamericano, con sede en Montevideo. Esperamos en este año tener resultados tangibles y validados con poblaciones marginadas en varios países y en varios idiomas. Me encanta participar en las charlas de los jueves, escuchar a personas interesantes, asistir a conferencias sobre temas novedosos o que me permitan entender esto que pasa, aunque no tenga mucho que hacer para cambiar el mundo en que me tocó vivir.

Este cultivar de mi actividad intelectual es algo natural en mí, pero sin estrés o intensidad. No soy un ratón de biblioteca, un inventor o un cusumbo solo que rumia sus divagaciones. 

  • Salud, deporte y recreación

Soy consciente de que cada aspecto de mi vida está integrado en un todo. El estado de mi salud, mi bienestar físico y emocional, inciden positiva o negativamente, en mis posibilidades de reflexión, de lectura, de investigación, de estudio y de aprendizaje. Por eso cuido mi salud, asisto a chequeos médicos regulares, como lo necesario y me gusta preparar los alimentos, duermo bien y hago deporte. Me considero activo, sin excesos.

Cuando trepo en bicicleta por una cuesta, voy despacio, sudo y me encanta. Nada extraordinario. Solo buen mantenimiento físico. Siempre andando por ciclo-rutas y a un buen ritmo cada semana “ruedo” unos 120 kilómetros, al menos 30 de subida exigente. Tengo identificadas mis rutas y lo hago con responsabilidad, sin locuras ni excesos. Mi frecuencia cardíaca, medida por los médicos, está por las 60 pulsaciones por minuto y mi tensión arterial está entre 90 y 60. Normal. 

Considero que debo cuidar este instrumento corporal con el que me conecto conmigo mismo en mi conciencia y en mi espíritu y con todos los hechos y personas que me rodean. Cuando ya no sea seguro salir a “ruta” haré ejercicio en mi apartamento en una buena bicicleta estática. Respirar lenta y profundamente, además de repletarme de oxígeno, produce paz, permite cantar bien y reírse de buena gana, a carcajadas y sin accidentes vergonzosos. Aún no me han hecho cirugía de próstata. Todo está bien.

  • El mundo musical

Está integrado con mi natural modo de ser, vibro con las buenas maneras de decir las cosas en canciones bellas. Mientras tenga alientos y pueda respirar para cantar, quiero experimentar la profunda armonía coral de Bach, Haendel, Beethoven, Mozart y Rutter, entre otros. A fuerza del ensayo semanal, cada vez me resulta más fácil seguir una partitura y. sin ser solista, me ponen a cantar con los tenores o los bajos, según la necesidad de nuestro coro. Siento profunda alegría por poder cantar cada semana con amigos y gente como yo en armonía de voces femeninas y masculinas. El coro es una actividad humana, gozosa, cultural y profundamente espiritual.

Cuando hay poesía en un joropo llanero, que me toca las fibras, saco el cuatro que siempre tengo junto a mí para tratar de cantarlo; busco la letra y me gusta seguir las melodías y los versos. Esa música llanera, romántica y que sale del alma, me conecta con la madre tierra, con el sentir de La Vorágine, con el olor del ganado, del río, de la llanura y el calor del que huyen las vacadas debajo de un morichal. 

Y también me emociona el ataque de un buen tenor a los agudos del “Vinceró” final del “Nessum dorma” en el Turandot de Puccini o la alegría contagiosa del “Por fin te miro Ebro famoso” del coro de los Repatriados de Gigantes y cabezudos. Y escucho con gratitud la versión juvenil de Serrat en sus canciones “Mediterráneo”, “Pueblo blanco”, “La mujer que yo quiero” “Cantares”, “Recuerdos” y tantas expresiones profundas y valiosas. 

Y me levanto con un grito a cantar “Yo me llamo cumbia” y “Soy colombiano” y cambio la estación radial cuando escucho el sonsonete ininteligible e insoportable de un reguetonero infame que, por más dinero que gane, jamás me podrá convencer de que eso es música y menos, que tiene la inspiración que nos conecta con la dimensión del creador del sonido y de la belleza.

En fin. Así paso mis días y así quiero pasarlos, hasta cuando me corresponda salir de esta dimensión de energía colapsada y me una a esa otra infinita y eterna en la que vibraremos al unísono, cuando volveremos al lugar de donde vinimos, lleno de amor, de alegría y de profunda serenidad. 

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo de 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de William Mejía…

Me gusta la etimología de la palabra longevidad: longus (largo o prolongado), aevum (edad o vida) y el sufijo dad (que indica cualidad). Longevidad es larga vida, extensión prolongada de la existencia. 

Considero un acierto la invitación a hablar de longevidad (larga vida), palabra que prefiero frente a cualquiera de los términos equivalentes que se encuentran en un buen diccionario de sinónimos: tercera edad, edad provecta, vejez, envejecimiento, ancianidad, senectud, senilidad, supervivencia, vetustez y, la peor, decrepitud. 

Buscando longevidad en Google encontré este bello texto, que transcribo:

“La longevidad desde una perspectiva espiritual significa alcanzar una vida larga llena de sabiduría, plenitud y propósito, no solo años biológicos. Implica un equilibrio entre cuerpo, mente y alma, donde el envejecimiento se acepta con serenidad, promoviendo la conexión interior, la transmisión de conocimiento y la resiliencia. 

Puntos clave del significado espiritual de la longevidad:

  • Aceptación y presencia: la edad espiritual no se mide en años, sino en la capacidad de vivir en el presente y fluir con el tiempo, en lugar de oponerse a él.
  • Propósito y sabiduría: representa una etapa para compartir experiencias, transmitir conocimientos a nuevas generaciones y encontrar un significado profundo a la existencia.
  • Equilibrio integral: se considera el resultado de armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu, evitando los extremos (exceso o abandono).
  • Conexión y paz: la espiritualidad, a través de la meditación, la oración o la fe, aporta calma, reduce el estrés y fortalece la resiliencia en la vejez.
  • Continuidad de la conciencia: en tradiciones como la oriental, una vida larga se ve como una oportunidad para el crecimiento del alma y la evolución de la conciencia. 

La espiritualidad actúa como un componente esencial para envejecer saludablemente, transformando la vejez en una edad de oro de sabiduría y plenitud”. 

Frente a la pregunta de qué estoy haciendo para mantener mi longevidad mis respuestas se centran en estos aspectos:

  • Estar satisfecho conmigo mismo, lo que implica aceptar mis limitaciones y aprovechar mis fuerzas para hacer lo que quiero hacer.
  • Procurar la paz interior. Perdonar lo que haya que perdonar y no guardar rencores. Vivir sin envidias ni codicia.
  • Comer saludablemente: verduras y frutas, cero azúcar, nada de jugos, pocas harinas, baja sal, proteínas suficientes.
  • Hacer ejercicio: nado media hora y camino más de 10.000 pasos al día.
  • Dormir al menos 7 horas.
  • Disfrutar mi familia: mi esposa y mis dos hijas y un yerno, mis hermanos, sus familias, la tía que está viva, algunos primos y primas.
  • Verme con amigos y compartir con ellos lo más frecuentemente que pueda.
  • Ponerle humor a la vida y reírme de mí mismo.
  • Bajarle al estrés.
  • Disfrutar la belleza en sus diversas manifestaciones.
  • Ver fútbol internacional, que sigo con interés y complemento con diferentes noticias.
  • Mantenerme informado y compartir la información allegada. Leo en internet periódicos y revistas, pero no libros, pues prefiero la lectura prolongada en impresos.
  • Leer ficción, más que ensayo. Me encanta la novela negra, con acción y suspenso.
  • Ver televisión con mi señora: películas, series, noticias y comentar sobre lo visto.
  • No ponerme una agenda diaria. El tiempo de tener un horario ya pasó y me encanan las sorpresas que atacan la rutina.
  • Asistir a eventos que me interesan o a los cuales me invitan.
  • Evitar preocuparme porque ya no me llega trabajo de edición, labor que hice después de pensionarme.
  • Manejar el presupuesto para no gastar más de lo que me aporta la pensión y procurar ahorrar un poco.
  • Ir dejando mis asuntos arreglados, para no poner en aprietos a mis herederos. Ir soltando amarras.
  • Ser consciente de que con los años mi salud ya no es la misma de años atrás y que hay cambios y declive en varias dimensiones personales.
  • Ser juicioso con los controles médicos y con las medicinas que debo tomar a diario para controlar problemas de salud.
  • No preocuparme por cuántos años más voy a vivir. Sin embargo, me inquieta cómo será “la moridera” y no quiero ser una carga pesada para mi familia en mis últimos días o semanas o meses…
  • No preocuparme por la muerte. Ya estoy afiliado a la Fundación Derecho a morir dignamente.
  • Esperar las maravillas y sorpresas que encontraré en el más allá.

William Mejía Botero

Marzo 12, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Darío Gamboa…

Haz click para acceder al video : https://youtu.be/XXYwnwaHUIg

Exjesuitas en tertulia -12 de Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de este mes, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Eduardo Pardo…

Haz click aquí para conectarte al video: https://youtu.be/GH0a0hJPIhw

Exjesuitas en tertulia. 12 de Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de este mes, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Reynaldo Pareja…

Haz click aquí para apreciar el video: https://youtu.be/KqKWmObLhnI

Mi vivencia de la longevidad

¿Qué prácticas, creencias y convencimientos de mi estilo de vida se relacionan con la longevidad que vivo y pienso seguir viviendo?

La alimentación

Comienzo por algo básico, pero clave. Es la alimentación. Cuántos hombres se han dedicado a comer desordenadamente, con comida enlatada por conveniencia para no tener que cocinar sino solo calentar, o peor, comer en esos típicos comederos de comida rápida o “comida chatarra”. A los 50-60 años son obesos y no pueden hacer ejercicio o esfuerzo físico.

He constatado que si tengo buena salud es porque me he preocupado por aprender a comer sano, de acuerdo al tipo de sangre que tengo, a mi morfología y a mi edad de 82 años y medio. La comida sana, balanceada, es el combustible que mi cuerpo necesita para mantenerse vigoroso y sano. Además, una comida balanceada en vitaminas, proteínas y aminoácidos permite que el estómago y el intestino la digieran bien, y pueda convertirse en una sustancia apta para distribuirse a todos los órganos, por el torrente sanguíneo. Hoy dicen los doctores que el sistema digestivo es el más importante, pues es el que procesa los alimentos que me mantienen vivo y sano.

El Ejercicio

El segundo componente de mi presente longevidad es hacer ejercicio fuerte, sistemático y constante. ¿Por qué? Sencillamente, porque el ejercicio intenso es el motor que impulsa la sangre a través de todas las arterias y venas que transportan nutrientes y oxígeno a todos los órganos y músculos que el cuerpo necesita para mantenerse sano. 

El ejercicio logra esta función porque, una vez iniciado, el corazón se ve estimulado a bombear más sangre y más rápidamente que de forma normal. Al realizar este vigoroso bombeo, se produce un mayor volumen de sangre, lo que le permite llegar con mayor intensidad a todos los órganos y músculos, que son revitalizados, renovados y reparados con los nutrientes que el cuerpo necesita. La sangre recibe estos nutrientes durante su recorrido por el intestino delgado.

Por lo tanto, he adoptado una rutina en la que voy a un gimnasio tres veces por semana y con pesas livianas, estimulo los músculos de los brazos, la espalda, el pecho, los abdominales y las piernas. Todos ellos los llevo a cabo en secuencia alternada para descansar unos músculos y seguir con los otros. Hago esta rutina durante 30-40 minutos.  Si no puedo ir al gimnasio, la hago en el apartamento para asegurarme de que el bombeo sanguíneo se mantenga en los niveles que mi cuerpo necesita para mantenerme lo más sano posible. 

Sueño suficiente y de buena calidad

La ciencia ha registrado que dormir entre 7 y 9 horas diarias es fundamental para la salud integral, ya que fortalece el sistema inmunológico, regula el metabolismo y el peso, mejora la función cerebral (memoria y concentración) y reduce el estrés y la presión arterial. Durante el sueño, el cuerpo se repara, se consolida la memoria y se liberan hormonas esenciales para el crecimiento y el equilibrio emocional. 

De ahí que procuro hacer lo necesario para dormir lo suficiente y descansar. No todos tienen que dormir siete y más horas. A algunas personas les basta con cinco horas. Me incluyo entre esas y las refuerzo con una siesta de una hora después del almuerzo.

He verificado en mí que los consejos de los entendidos sobre cómo dormir profundo funcionan. Lo primero es no ver televisión, mucho menos las noticias, antes de ir a dormir, pues estas alteran la paz interior con sentimientos de angustia, tensión, temor, ansiedad y de ser una víctima sin poder hacer frente a lo que está pasando en el mundo.

Por lo tanto, he verificado que oír música que reduce la tensión, con vibraciones en Hertz que calman, melodías suaves que invitan a la paz mental e interior, es una de las mejores formas de relajarme, lo que me invita a tener un sueño reparador. Cuando así duermo, me despierto descansado, optimista y dispuesto a aprovechar el día con todas las actividades pendientes que no pude realizar el día anterior.

Otra forma de apaciguar la mente y las emociones para dormir descansadamente es hacer ejercicios de respiración controlada y profunda que contribuyen a calmar la mente y las emociones, predisponiéndome a un sueño reparador. Este tipo de sueño contribuye a reparar todo lo que el cuerpo necesita, a consolidar la memoria y a liberar las hormonas esenciales para el equilibrio emocional. Dormir bien, profundamente, permite descansar y liberar tensiones que contribuyen a que mi longevidad se estire en años de vitalidad.

Cultivar amistades

El dicho popular dice que el hombre es esencialmente un ser social, que no puede vivir plenamente si no mantiene relaciones con amistades verdaderas y profundas. Soy testigo del impacto positivo que los amigos verdaderos han tenido en mí y me prolongan la longevidad. Vivimos rodeados de familia, en comunidades pequeñas, en círculos territoriales y aun internacionales. El contacto con esta diversidad de personas nos estimula a salir de la concha de ensimismamiento y florecer, pues al convivir con ellas, se me presentan innumerables oportunidades de compartir mis ideas sobre los temas de fondo que nos impactan. Los amigos me permiten comparar mis puntos de vista sobre los hechos que tejen la realidad presente. Estos acontecimientos se perciben desde varias perspectivas diferentes a las mías, lo que me permite apreciar la riqueza de nuestra humanidad. Los amigos son, a la vez, la válvula de escape de tensiones emocionales cuando su manera de verlas me invita a neutralizarlas e incluso disolverlas.

Los amigos se me presentan con frecuencia como oportunidades de servicio y de actos de comprensión, aceptación, perdón, empatía, amor, incluso de genuino sacrificio que me permiten crecer interiormente en lo mejor de mí mismo.

Pero la dimensión más importante de la amistad es la vivencia de amor genuino que experimento con mis hijos y con Patricia, mi compañera de 50 años de convivencia sin igual. Tanto ella como mis hijos me han permitido tener una poderosa motivación para querer seguir vivo, sano y vigoroso. Ellos son la razón fundamental de mis prácticas de longevidad, pues constituyen el eje que da a mi vida su pleno sentido. 

Mantener la mente activa

Otra práctica que reconozco como clave para mantener mi longevidad es tener mi mente activa de forma constante. El don divino que nos asemeja a nuestro Creador es precisamente la capacidad creativa de nuestra mente. Ella produce incansablemente todos los pensamientos que crean la realidad que experimento, vivo y comparto con quienes estén interesados en conocerla. 

Mente que no se ejercita todos los días, simplemente se va reduciendo a funciones cerebrales que no crean y recrean la realidad que se quiere vivir. El constante flujo sináptico de conexiones neuronales estimuladas es el que permite a la mente encontrarle sentido a la vida, descubrir secretos, inventar máquinas que resuelven problemas prácticos, plasmar esplendorosos paisajes en un lienzo, componer piezas musicales sublimes, escribir versos cadenciosos, majestuosas novelas o tratados filosóficos de profundidades insospechadas. 

Por eso me dedico todos los días a escribir algún pensamiento valioso, leo escritos que me estimulan a pensar profundamente, analizo lo que está ocurriendo en la historia presente, indago cuál es el sentido de nuestra existencia. Con el paso del tiempo descubro que mi actividad mental no disminuye, sino que aumenta y me energiza hasta tal grado, que bendigo este momento de longevidad creativa.

La introspección interior

Una dimensión que me mantiene vigorosamente activo es el ejercicio consciente, sistemático, de dedicarme un tiempo a la introspección interior donde me encuentro con el yo-esencial que soy, no el que proyecto hacia los demás, no la forma de ser con la que otros me definen.

Es en la intimidad silenciosa donde me percibo como ese yo único e irrepetible que lleva dentro de mí una chispa de divinidad, pues he sido creado por Dios a su imagen y semejanza, lo que implica que, de alguna manera, esa imagen y semejanza son un reflejo de la imagen y semejanza con el Creador. Y esta semejanza la expreso magníficamente al crear realidades tangibles, lo hago con mi mente creadora.

La vida espiritual

De ese encuentro íntimo con mi esencia de creado nace espontáneamente una vivencia que prolonga mi longevidad y es la intensa vida espiritual a la que me siento llamado por el hecho revelado de que dentro de mí hay una presencia de Amor Divino. Esta me llena de una profunda alegría de vivir para compartir, con quien me quiera escuchar, esta experiencia como una de las más preciosas revelaciones de quienes somos.

Así como me preocupo por ingerir todos los días la alimentación que mantiene mi cuerpo en excelentes condiciones de vida, me he dado cuenta de que mi espíritu requiere alimento espiritual diario para mantenerme igualmente vigoroso y sano. De ahí que he incorporado unas prácticas diarias de comunión con ese Creador-Amor que me ha hecho a su imagen y semejanza para aumentar esa amistad, que no tiene límites de crecimiento, pues la perfección del Ser de Dios da cabida a toda limitación personal.

Entre las prácticas que me han servido para crecer en esa amistad están: lecturas de las Revelaciones hechas por Dios a lo largo de la historia, donde nos devela nuestra dimensión espiritual y nuestro origen divino. He ensayado varias modalidades de meditación según el momento de mi día: meditación trascendental, meditación yoga, meditación tántrica, meditación de gratitud guiada o meditación silenciosa contemplativa. Lo importante es descubrir cuál se adapta mejor a la espiritualidad personal.

La relación personal con un Dios Trascendental es la clave que me mantiene consciente de que mi longevidad está directamente ligada a la intensidad de mi crecimiento espiritual como algo esencial para mantenerme longevo a la sombra del Infinito. Por lo tanto, la conexión diaria con ese Creador me es tan indispensable como respirar, comer, ejercitarme, tener amistades profundas, descubrirme en mi yo íntimo y crecer sin parar en esa relación con la Fuente Divina de mi existencia.

Reynaldo Pareja

Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de este mes, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Hernando Bernal Alarcón…

Haz click aquí para apreciar el video: https://youtu.be/ngSVFdCO2U0

Exjesuitas en tertulia. 12 de Marzo, 2026

Hernando Bernal Alarcón

Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Hoy te presentamos el aporte de Silvio Zuluaga…

Haz click aquí para disfrutar el video: https://youtu.be/MD8NpM5kJ0A

Exjesuitas en tertulia. 12 de Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Hoy te presentamos el aporte de Rigoberto Reyes…

Haz click aquí para disfrutar del video: https://youtu.be/Pxpopv8TrXM

Exjesuitas en tertulia- 12 de Marzo, 2026

¿Qué estoy haciendo para mantener la longevidad?

Mis claves.

1.- Mi gran conclusión ha sido que el vivir en pareja, y para ser más específico, con una buena pareja, es el mejor aliciente para querer seguir viviendo. Tomando el imprescindible tinto mañanero en compañía de alguien que me controvierte, me alegra, me discute, incluyendo el chismecito.

2.- También he de incluir que el vivir en Paipa, Boyacá, me permite apreciar la naturaleza, el paisaje, los cambios permanentes del entorno y, sobre todo, la tranquilidad que contagia el campo. El lento pero continuo crecimiento de la naturaleza me recuerda que la vida continúa.

3.- Tener el privilegio de pertenecer a este grupo de exjesuitas y a otro de amigos y compañeros de colegio con los cuales nos reunimos semanalmente, alimentamos y generamos variedad de inquietudes por muchos temas, que además me hacen sentir vigente y con la curiosidad propia de lo que ocurre en el mundo.

4.- Hacer ejercicio al menos 4 veces a la semana por unos 45’, montando en bicicleta o caminando por el vecindario me da energía.  

5.-Todos los días estudio inglés unos 20’, para confirmar que como dice el refrán” loro viejo no aprende a hablar”, sin embargo, me permite ejercitar el cerebro.

6.-He adquirido el hobbie de la cocina, lo disfruto y gozo, además de ver que mis comensales lo aprecian.

7.- Y aunque no logro viajar con tanta frecuencia como quisiera, indudablemente un viaje irrumpe en la rutina, lo cual me genera muchas expectativas y deseos de conocer nuevas culturas, costumbres y comidas. 

8.-Mantener amistades con algunos amigos y/o vecinos con los cuales nos reunimos frecuentemente para hablar de la vida y de la política nacional, me recuerda lo agradable de escuchar diferentes puntos de vista, además de la necesidad de desarrollar la tolerancia. La vejez nos muestra la variedad de percepciones y vivencias de cada uno.  

9.- La política (he colaborado con Sergio Fajardo ) y la lectura de libros ocupa el resto de mi tiempo libre.

Rigoberto Reyes

Marzo, 2026

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Hoy te presentamos el aporte de Alberto Echeverri…

Haz click aquí para disfrutar el video: https://youtu.be/-tc3G2L1YDA

Para la longevidad…

Procuro sobre todo no darle demasiada importancia. Reconozco que no tengo miedo de la muerte -al menos es lo que afirmo antes de que se anuncie-. pero sí he optado por vivir con gusto cuanto tengo delante. 

Si es por esa que suele llamarse vida espiritual -como si el resto de la vida no lo fuera-, procuro seguir los comentarios evangélicos de los monjes del monasterio ecuménico de Bose, siempre muy sólidos. La eucaristía dominical y festiva que busco sea cristiana -con una liturgia participada y cuidadosa y con homilía también más cristiana y menos católica moralizante-. 

Solemos compartir la vida del monasterio de Bose, a algo más de dos horas de casa, en los cinco días de pascua (jueves santo a lunes de pascua). Me alimento con lecturas de profundización en la Biblia y en eso que llaman espiritualidad. Soy socio activo de un grupo italiano, el SAE, que busca el diálogo ecuménico e interreligioso con actividades idem y de estudio. Lo soy también de otro grupo internacional, Nosotros somos Iglesia, con miembros cristianos y algunos no creyentes, que busca el diálogo en ambas dimensiones, ecuménica e interreligiosa. 

Durante casi 10 años mantuve mi afiliación, sin contrato alguno, a un grupo de investigación de la UIS, de profesores y estudiantes, que con el nombre Sagrado y Profano continúa ocupándose del hecho religioso en sus numerosas declinaciones. Hace algo más de un año preferí dejarlo por lo farragoso de los condicionamientos de las publicaciones indexadas. Me he dedicado entonces a la rúbrica que mantengo en el blog de Exjesuitas en tertulia

Si es por la comida, prefiero la dieta mediterránea, a la que Maria Grazia da máxima significación. Si es por el sueño, practico ocho sagradas horas. Y una siestecilla, breve quiero decir, después de almorzar. 

Sigo viajando con relativa frecuencia, sobre todo gustando y degustando los sitios y lugares donde el arte tiene algo que decirme. 

Continúo cultivando mi gusto por la música, el teatro y el cine. Leo mucha literatura, algo de política internacional y nacional, me apasiona la historia. Escribo bastante, tanto en español como en italiano. 

Frecuento amigos italianos y muchos de los colombianos y de otros países que he ido conociendo a través de los años. Además de recibir con relativa frecuencia visitas de ellos durante varios días, he tratado de retornar a Colombia cada tres años. 

En algunos momentos, en ocasiones como simple voluntario, enseño español a italianos e italianas, interesados cada vez más en conocer la lengua. Aunque vivo en un pueblo pequeño, recibí en dos semanas casi 30 solicitudes para un curso recientemente planeado. Lo cerré cuando completé los 10 primeros, para que todos pudieran participar activamente. 

Procuro cuidar la salud con las pastillas y exámenes de rigor pero sin terrorismo. El servicio de salud italiano es muy serio y siempre he recibido magnífica atención.  Camino mucho y con alguna frecuencia hago caminatas en la montaña o en los bosques. Practico el Feldenkrais,una disciplina física, de origen israelí, que busca aprender a moverse de manera inteligente: en mi caso, me exige reaprender a moverme de esa manera pues, como sucede a muchos, hemos desaprendido a hacerlo. 

En fin, persisto en vivir. Con el mayor sentido posible. En continua acción de gracias. 

Alberto Echeverri

Marzo, 2026

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En la edad de la gran mayoría, creímos que compartir los pequeños secretos, hábitos y rutinas de lo que hacemos cada uno por extender nuestra estadía en esta vida, sería muy enriquecedor para todos los que nos escuchen en la tertulia o en la grabación de la misma. La realidad fue sorprendente y profundamente enriquecedora para todos. La compartimos orgullosos con nuestros lectores.

Haz click aquí para disfrutar del video : https://youtu.be/lfe0vGKXK3A

Resumen: La reunión comenzó con los participantes compartiendo experiencias personales sobre sus vidas profesionales y conexiones familiares, incluyendo discusiones sobre sus años como maestros y recuerdos de la infancia. Los participantes presentaron sus estrategias personales para la longevidad y salud, cada uno teniendo 5 minutos para compartir sus “pequeños secretos”, incluyendo enfoques como programación del subconsciente, prácticas de vida saludable y desarrollo espiritual. Participaron en su orden: Alberto Betancourt, Juan Gregorio Vélez, Alfredo Cortés, Vicente Alcalá, Humberto Sánchez, Alberto Echeverri, Rigoberto Reyes, Silvio Zuluaga, Hernando Bernal, Reynaldo Pareja, Eduardo Pardo y Darío Gamboa, de modo presencial. Enviaron mensajes que fueron leídos : William Mejía, Bernardo Nieto, y Pedro Benítez . Los demás participantes compartieron luego impresiones de los testimonios sobre cómo mantienen su longevidad y calidad de vida en la vejez. Para la próxima reunión se anunció la participación de Hugo Cuevas-Mohr para conversar sobre Bitcoin, remesas y pagos internacionales, inmigrantes y el impacto internacional geopolítico.

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En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de este mes, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Hoy te presentamos el aporte de Vicente Alcalá …

Para apreciar el video, haz click aquí: https://youtu.be/EKBz2CkdUd4

Exjesuitas en tertulia – 12 de Marzo, 2026

Así como no podemos dejar de vivir ninguna hora del día, tampoco podemos dejar de atender ningún subsistema del sistema integral de la calidad de la vida, aún en nuestros años más avanzados. 

Los subsistemas se corresponden (con los “requerimientos” en lenguaje de Goyo Vélez) con necesidades, potencialidades o capacidades humanas, que, además de contar con su propio dinamismo, buscan objetivos o metas en cada aspecto de la vida de calidad. 

Los subsistemas se pueden enumerar así con sus respectivas dinámicas y metas:

  1. Familia, procedencia; fecundidad; generación, sobrevivencia.
  2. Salud, salubridad; vitalidad; constitución.
  3. Alimentación, manutención; mantenimiento; subsistencia.
  4. Amistad, atracción; lealtad; comunión, solidaridad, afecto.
  5. Recreación, distensión; ocio, disfrute; descanso.
  6. Comunicación y desplazamiento; movilidad; articulación. 
  7. Aprendizaje, educación; reprogramación; conocimiento, sabiduría.
  8. Ahorro, previsión, patrimonio; dotación; usufructo.
  9. Producción, trabajo; creatividad; renovación.
  10. Trascendencia, religiosidad; fe; alegría.
  11. Administración, política; organización; bienestar, participación, libertad.
  12. Protección, seguridad; defensa, combatividad; paz.
  13. Orden, juridicidad; responsabilidad, regulación; justicia, derecho.
  14. Reconocimiento, prestigio; precedencia; pertenencia, identidad.

Como modelo ideal, los círculos concéntricos sugieren un crecimiento armónico y progresivo en todos los subsistemas del sistema integral de vida de calidad. También pueden simbolizar los distintos ámbitos donde se logre la calidad de vida, desde lo personal hasta lo colectivo. 

La realidad, personal y social, nos muestra que algunos subsistemas se atienden y crecen con mayor desarrollo, mientras que otros se descuidan o no se atienden con el interés y dedicación que necesitarían, dependiendo de las circunstancias.

Una tarea importante para mantener la longevidad con calidad de vida consiste en revisar los subsistemas y trabajar en los que necesitan mejoría, crecimiento o mayor cuidado. 

La pregunta concreta para la tertulia fue¿qué estoy haciendo para mantener la longevidad?  Como respuesta general, intento mejorar los aspectos qué más necesito o que tengo descuidados, y mantengo o intensifico los más satisfactorios.

Respondiendo más empíricamente y recorriendo algunas rutinas cotidianas, 

Contemplo cada mañana el amanecer y agradezco a Dios.

Oigo música clásica, recostado en un reclinable.

Leo el artículo diario del blog.

Me preparo y disfruto el desayuno.

Espero y acompaño conversando “mi segundo desayuno”.

Me tomo el medicamento de la mañana.

Reviso o cumplo las citas médicas.

Acompaño a mi señora a exámenes o consultas.

Me esfuerzo por mejorar cada día esta relación fundamental con ella.

Conversamos con los dos hijos y los escuchamos, a larga distancia.

Estamos pendientes de sus vidas y tratamos de ayudarles.

Las finanzas las administra mejor mi señora.

Le damos trabajo, hace 18 años, a nuestra empleada.

Con alguna periodicidad me comunico con hermanas y sobrinos.

A veces barro las hojas caídas de los árboles.

A veces cocino algún plato especial.

Otras veces, salimos a almorzar “afuera”.

Estoy caminando entre 30 y 60 minutos.

Leo y averiguo sobre lo divino y lo humano (¡hay tanto por aprender!).

Reflexiono mucho sobre la situación del país.

Oigo las noticias nacionales y mundiales.

Me pregunto por el sentido de la historia, a pesar de todo.

Intento compartir por escrito mi visión y mi experiencia.

Los domingos participo en la Misa (por T.V y, a veces, presencial).

Busco profundizar en la religiosidad trinitaria.

Intento ver algunas películas, mientras me coge el sueño. 

Me tomo las medicinas antes de dormir.

Me “despido”.

En resumen: Cuido la relación conyugal y familiar, la salud, la dieta y el ejercicio; ejercito la lectura y trato de compartir con mis escritos; soy solidario en las formas que puedo; atiendo la trascendencia y la religiosidad (a medida que pasa el tiempo, siento la necesidad de intensificar esta dimensión, como “preparación” al final de mis años).

Vicente Alcalá Colacios

Marzo, 2026

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