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Pedro Benitez

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Siempre hemos considerado el comienzo de la Navidad con la fiesta de la Inmaculada y la tradición de las velitas. Es una fiesta que apreciamos mucho, por el amor y la devoción que tenemos a la Virgen. La Navidad siempre ha sido para nosotros un tiempo muy especial.

Navidad es una época para intensificar los lazos familiares, de amistad y de solidaridad. Tiempo también de orar en familia, y con los amigos mas cercanos y sus familias, con la novena ‒que es sagrada‒, cuya lectura se va rotando de casa en casa. Comiendo en ellas viandas diferentes y tratando de no subir kilos, que es la recomendación que los médicos le dan a uno. A veces, es difícil cumplirla. 

Hay también un momento muy especial en nuestra familia: la realización de una reunión para hacer la natilla y los buñuelos, y almorzar un pequeño asado. Participan todos los miembros de la familia y es un encuentro especial entre todos, especialmente con los hijos jóvenes con quienes a veces no se tiene un contacto tan cercano durante el año. Cada miembro de la familia realiza una actividad y tiene delegadas sus funciones.

Consideramos este un tiempo de alegría y paz y de agradecimiento por el año que termina y para expresar los buenos deseos por el tiempo que viene, siempre con la esperanza puesta en el Señor que nace y que está con nosotros. Es un tiempo de sencillas oraciones y de rezar la novena antigua, que no ha sido posible reemplazar a pesar de los esfuerzos de sacerdotes,  parroquias, etc. Esta antigua novena genera devoción, así muchas palabras y frases estén construidas con un lenguaje antiguo. Naturalmente, es también un tiempo de algo de nostalgia por los familiares que ya no están con nosotros, pero de quienes tenemos un vivo recuerdo y la esperanza de encontrarnos más adelante de una manera diferente.

También es una época en que procuramos relacionarnos más de cerca con nuestros colaboradores en la empresa, con los celadores, los aseadores, los mayordomos, etc. Siempre están presentes para agradecerles por su trabajo y compañía.

Es un tiempo en que todo se viste de colores que alegran el espíritu. Sentimos que el ambiente se distensiona para vivir un momento diferente del año. Disfrutamos muchísimo toda la música de este época. Desde los primeros días de diciembre aparece en nuestra casa la música navideña, que tiene un tinte muy especial. Buscamos siempre ver los conciertos de Navidad que haya disponibles, con cantantes y orquestas que interpretan nuevamente toda esta hermosa música. En la medida en que podíamos, antes de la pandemia asistíamos a algún concierto de coros en Bogotá en el que se interpretara la música navideña.

Navidad es un tiempo de compartir y los regalos son una forma de hacerlo. Tiempo en que nuestro espíritu se abre a los demás para recordar que todos somos uno en la humanidad y que ese es el mensaje que trae el huésped de Belén. Un momento de tener la esperanza en que podemos ser más fraternos y solidarios.

Finalmente, participamos en las ceremonias religiosas que en esta época se profesan, no por obligación, sino por convencimiento y fe. Participamos con la Iglesia de la alegría de estas fiestas.

Sea el momento de expresarles una feliz Navidad y un Nuevo año con esperanza, salud bienestar y progreso en todos los frentes . Gracias por la amistad y por compartir tantas cosas buenas este año.

Un abrazo de Pedro José Benítez y Angela María Jaramillo.

Diciembre, 2021

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A los lectores del blog queremos contarles que desde hace 14 meses venimos reuniéndonos, semana a semana, en tertulias amigables, para conversar sobre muy diversos temas. Esas tertulias alimentan el blog y este aprovecha lo compartido allí. 

Ante la dolorosa situación que atravesamos en Colombia decidimos manifestarnos. Por eso, les propusimos a quienes desearan hacerlo, que escribieran un texto breve al respecto.

Este artículo hace parte de la cosecha que obtuvimos.

Sin ser un experto en el tema, creo que llegamos a esta situación por una conjunción de factores que me limito a enunciar:

  • Se ha desdibujado el valor del ser humano y su dignidad.
  • Esta primando la individualidad.
  • Se ha perdido el respeto y credibilidad a los líderes y gobernantes
  • Corrupción. 
  • Algunos políticos son buenos, pero hay muchos con otros con intereses personales distintos.
  • Las respuestas que se dan no son adecuadas para los jóvenes. Hay falta de oportunidades y de posibilidades de recibir educación de calidad.
  • Deficiencias en el acceso y calidad de la educación.
  • Situación de pobreza y desigualdad.
  • Narcotráfico, dinero fácil. Clanes. 
  • Proceso de paz incompleto.
  • Intereses de algunos por generar desestabilización.

Todos estos factores se han exacerbado por la pandemia, que desnudó definitivamente muchas de nuestras falencias y ahondó desigualdades. Los sectores más frágiles se han derrumbado rápidamente y su capacidad de aguante se deshizo. 

Frente a esta compleja situación, considero que puedo hacer cosas sencillas como:

  • Pagar y dar trato justo a mis empleados directos: empleada de servicio y mayordomo. Tratar de que estas personas mejoren y vayan creciendo con uno.
  • Desde lo empresarial, procurar en mi empresa mejorar las condiciones de la gente cuando nos va bien. Mantuvimos la nómina de nueve personas en la pandemia, a pesar de la difícil situación de la empresa.
  • Generar empleo a encuestadores.
  • Colaborar, sin remuneración, en dos juntas directivas de ONG.
  • Participar en proyectos que sirvan para revisar o rediseñar políticas públicas.
  • Desde mi misión como católico, ser en lo posible generador y propulsor de la esperanza y ser ante todo un servidor. 

¿Qué tenemos que hacer para que en nuestro entorno haya alegría y esperanza?

Tengamos en cuenta que el miedo nos paraliza; en cambio, la esperanza mueve a la acción. Entonces, oración por todos y trabajar en temas de Iglesia para la familia. 

  • En lo posible hacer donaciones para diversas causas.
  • Cultivar los valores en la familia.
  • Ser perseverantes.
  • Sentirnos ciudadanos y querer al país en forma realista, pues no es un país perfecto.
  • No replicar correos y wasaps negativos; más bien, enviar los positivos, sin perder objetividad. 
  • No enviar correos o wasaps cuya procedencia no esté confirmada o de los cuales no tengamos certeza de su veracidad.
  • Disponernos a trabajar en causas educativas o de ayuda humanitaria, en la medida de nuestras posibilidades.
  • Estar dispuesto a pagar más impuestos, si hay que hacerlo.
  • Tratar de que otras personas puedan hacer reflexiones como estas.

Pedro Benítez P.

Junio, 2021

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