Download PDF

Luis Guillermo Arango, en su reciente artículo “Pensamientos sobre la energía vital”, escribe así: me refiero exclusivamente a la energía física que copa por completo todos los seres…  Por esa energía física es como podemos comunicarnos unos con otros de maneras que ni alcanzamos a imaginarnos…Esa “Energía Vital” que constituye la esencia de todos los seres del universo es la que da vida a todo. Siguen varios comentarios muy interesantes al artículo y yo prometí éste de hoy.

A través de la ventana, observo varios colibríes batiendo sus alas para quedar suspendidos frente al bebedero por el cual meten su largo pico para alimentarse con el néctar preparado. Es admirable la velocidad del movimiento de sus alas, que manifiesta una enorme energía física. Se ven unos cables de energía eléctrica y unas hojas de árboles. Todo ello es posible verlo por la energía del sol. A la vez, es admirable también nuestra capacidad de admirar belleza, que manifiesta una enorme energía psíquica…todas son “energía vital”.  

Me encuentro, en la obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” de Carl G. Jung, al final de su vida, el siguiente texto, para mí muy interesante: “Concebía la libido como un analogon psíquico de la energía física… para no hablar ya más de los impulsos de hambre, agresión, o sexuales, sino considerar todos estos fenómenos como diversas manifestaciones de la energía psíquica. También en la física se habla de energía y sus modos de manifestarse, como la electricidad, la luz, el calor, etc. Lo mismo sucede en psicología. También se trata aquí en primer lugar de energía … y sus maneras de manifestarse pueden ser muy diversas”.

La libido no es ya sólo y exclusivamente sexo, como se interpretaba al Freud de los comienzos; él mismo lo corrigió con la aceptación del “impulso del yo”, para otorgar más tarde la supremacía al super-yo, por así decirlo. Adler defendió tenazmente que la fuerza vital del hombre no es la libido hedonista postulada por Freud, sino el impulso de conservación y autoafirmación, el poder y la excelencia personal. Así podríamos seguir con planteamientos diversos de los psicólogos o de las escuelas psicológicas. 

Me gusta la idea de que la libido es una hipótesis, una X desconocida, no identificable directamente, sino en sus incontables manifestaciones dinámicas en la naturaleza y en el psiquismo; denota la energía universal. Jung concibe la naturaleza y el psiquismo como entidades dinámicas interrelacionadas y nutridas por una energía vital: la libido.

Otra manifestación universal de la “libido” es lo que Bernard Lonergan expresa como deseo puro, irrestricto, desasido y desinteresado por conocer (Insight, passim) que va desde la pregunta infantil ¿qué es eso? hasta la pregunta de la ancianidad ¿para dónde vamos? Igualmente, se manifiesta en la voluntad universal hacia el bien o lo bueno, y en las innumerables manifestaciones y creaciones de la belleza. Además, por encima de la “libido” tenemos la energía teologal, recibida, que llamamos fe, esperanza y caridad. 

Energía física, energía psíquica, energía vital… y en el trasfondo de todas ellas, ENERGÍA. 

Incluso la palabra energía es quizás la mejor que tenemos, por ahora, para expresar: fuerza, dinamismo, capacidad, potencialidad, impulso, acción, relación, unidad, creatividad, virtud, espíritu, eros de la mente, amor… 

Suscribo los siguientes pensamientos de Carl Jung y otros pensadores:

La multiplicidad del mundo empírico se sustenta sobre una unidad subyacente… Todo lo distinto y dividido pertenece a uno y el mismo mundo. La realidad empírica tiene un fondo trascendental. 

El fondo común de la microfísica y la psicología profunda es tanto físico como psíquico y, por tanto, no es ninguna de las dos cosas, sino más bien una tercera: una naturaleza neutra que puede, a lo sumo, captarse mediante indicios, ya que, en esencia, es trascendental.

La más alta unión consistiría, desde un punto de vista psicológico, en una síntesis de lo consciente con lo inconsciente. El resultado de esta unión es teóricamente inconcebible, pues se combina un factor conocido con uno desconocido; pero, en la práctica, resultan de ella tantos cambios trascendentales en la consciencia como los que la física atómica ha producido en la física clásica.

¿Qué hay “detrás” o en el trasfondo de la onda-partícula? …hacen falta unos ojos nuevos para ver que el universo está hecho más de relaciones que de objetos, de interacciones más que de cosas, su estructura profunda es relacional más que física… y ¿qué hay “detrás” del cuerpo vivo y de la psique viva?

Si el ser humano se manifiesta como un cuerpo vivo y a la vez como una psique viva, es necesario postular una X anterior, previa o subyacente a las dos manifestaciones. Esa es una incógnita heurística, algo que no se sabe todavía qué es, pero es.

El cuerpo vivo humano es visible, patente, objeto de la ciencia… la psique viva humana es invisible, latente, objeto de la experiencia y de la meditación.

El cuerpo vivo humano es operativo, actuante, objeto de la consciencia. La psique viva humana es operativa, actuante, objeto de la consciencia. 

Tanto el cuerpo como la psique, además de ser objetos de la consciencia, incluyen o abarcan factores inconscientes o desconocidos. 

Una hipótesis o propuesta de identificación de esa es el nombrarla como el yoEl yo es la realidad subyacente al cuerpo y al alma o psique. El yo, el sujeto, el sí mismo, la identidad personal, la persona… son expresiones que quieren identificar a esa X. 

La no es contradictoria en sí misma, sino integradora: el cuerpo no niega el alma, ni el alma o psique ignora al cuerpo. Ninguno de los dos niega al otro, pero tampoco se identifican totalmente. Aquí se cumple una vez más, que el todo es más que la suma de sus partes, y la es más que el cuerpo o el alma. Esa se manifiesta como cuerpo y como alma, de manera semejante a como la otra (de la que escribimos) se manifiesta como onda y partícula. La diferencia está en que, onda y partícula no se manifiestan simultáneamente sino alternativamente; en cambio, cuerpo y alma no pueden manifestarse sino integralmente, simultáneamente, como una unidad bifacial o bidimensional: cuerpo-alma son una relación mutua o recíproca, son energía físico-psíquica.

En la antología Cuestiones cuánticas, grandes físicos del siglo XX expresan una visión mística de la realidad, una concepción trascendente del mundo en donde la dualidad entre materia y espíritu queda sobrepasada, concepción fruto de una postura crítica no irracional. 

Recuerdo mi monografía sobre “La participación del ser, según San Agustín”. Allí utilicé la metáfora de un gran mural, del cual, si se copia un pequeño fragmento, éste se asemeja y se diferencia, al mismo tiempo, con el “modelo”: se asemeja en lo que es, se diferencia en lo que le falta. La participación -por semejanza- del SER o de la ENERGÍA es algo parecido: nos parecemos en algo, pero nos diferenciamos infinitamente.

De manera poética, esa participación la expresó el místico San Juan de la Cruz en su cántico espiritual:  “Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del Amado, oh prado de verduras, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado. Mil gracias derramando pasó, por estos sotos con presura, y yéndolos mirando con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura”.Participamos del SER y de la ENERGÍA, pero no somos el SER o ENERGÍA inefables; EL SER o LA ENERGIA no se “agota” con los seres o las energías participados. Los seres, el Ser y EL QUE ES, son todos, pero no lo son de la misma manera. Las energías, la Energía y LA ENERGÍA, son todas, pero no lo son de la misma manera.

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

3 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Yo no soy gay, pero tengo – no sé si mucho o poco- de femenino en mí, lo mismo que cada uno de ustedes, afortunadamente.

Ayer iba con mi esposa hacia la sede de la medicina prepagada y, llegando, me encontré de frente con dos ancianos, que enseguida reconocí y saludé. Digo ancianos porque me parecieron mayores que yo, aunque son más jóvenes. Enseguida, la señora le dijo al marido quién era yo y él trato de recordar algo; ambos fueron compañeros míos en la empresa y se los presenté a mi mujer.

Cecilia y yo, recordamos enseguida unas clases de natación en que coincidieron sus niños y los míos. También mencionamos enseguida a un compañero y una compañera que fallecieron recientemente. 

Esta anécdota es un ejemplo concreto de lo que quiero decir. Se trata de una mujer en quien se cumple lo que siempre pensé de las mujeres: no es tanto la cara bella, sino la cara agradable y cariñosa lo que más me atrae de ellas. Con esta amiga, como con muchísimas otras en la Federación de Cafeteros, nos unió una amistad y afecto que perdura. Lo mismo se puede decir de otras mujeres con las que me encontré en diferentes circunstancias. 

Además de una cara agradable y cariñosa, he disfrutado de la amabilidad, atención y ayuda de muchas mujeres. Lo expresé al escribir sobre “La enfermera colombiana” y sobre la joven que nos dijo “Yo no tengo papá”.

En alguna ocasión recordé también algunos mensajes de varias sobrinas mías -ya mamás- reiterándome gratos sentimientos mutuos. Las fotos de mi mamá, de mis tres hermanas, de mi cuñada y de mi nuera, me hacen presentes el aprecio, la valoración y el cariño que nos une. Y mi hija Pilar…

En el caso de mi señora -con 53 años de vida compartida- me quedo sorprendido cuando cuenta anécdotas de sus múltiples trabajos, de sus servicios, de sus proyectos ejecutados, de su inteligencia y tacto en el trato con superiores, compañeros y subordinados, de sus muchas realizaciones y, dentro de nuestra familia, la dedicación, visión y motivación para con nuestros dos hijos. Para conmigo sería largo e inexpresable lo que ha significado su amor, cuidado e impulso permanentes.

Si consulto con mi inconsciente o subconsciente, no terminaría de recordar y narrar experiencias y detalles de lo femenino en mi vida, comenzando por la persona y la relación con la Virgen María, la madre de Jesús. Ella me transporta al inconsciente colectivo o al arquetipo universal y perenne de la mujer, ideal y real. Se me vienen a la mente textos de la Sabiduría y Proverbios, entre otros escritos del antiguo testamento, alabando a la mujer. Qué sería de nosotros, los hombres, sin la mujer… ni siquiera podríamos estar echando el cuento!.

Cuando se me ocurrió el título de este artículo, pensé precisamente en eso: no ya el mirar hacia afuera, a la mujer en la historia y en mi vida, sino a lo femenino que hay dentro de todos, así seamos varones o mujeres: fecundidad, intuición, ternura, amor, sensibilidad, creatividad, arte y poesía, entrega…

No se trata de comparar analíticamente y mucho menos de ponderar odiosamente cualidades y características distintivas pero complementarias de lo masculino y lo femenino, pero sí de apreciar y resaltar valores y capacidades indiscutibles de lo femenino en ellas y también en nosotros. 

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

3 Comentarios
2 Linkedin
Download PDF

La evaluación es la herramienta imprescindible para avanzar en la garantía del derecho a la educación.

Habilidades sociales y emocionales para mejores vidas es el documento que presenta los resultados de la encuesta realizada por la OCDE en 2023 entre estudiantes de 10 y 15 años. En este gran esfuerzo internacional para recopilar datos sobre estas habilidades participaron cinco países y once ciudades, entre las que figuran Bogotá y Manizales. 

Dice la Organización: “El informe explora cómo las siguientes habilidades difieren por parte de los grupos sociodemográficos y cómo se relacionan con los resultados claves de la vida: habilidades de rendimiento de tareas (persistencia, responsabilidad, autocontrol y motivación de logros); habilidades de regulación emocional (resistencia, control emocional y optimismo); participación con otras habilidades (afirmación, sociabilidad y energía); habilidades de apertura de mente (curiosidad, creatividad y tolerancia) y habilidades de colaboración (empatía y confianza)”.

Es muy valioso el esfuerzo por desarrollar herramientas que permitan ampliar la comprensión del desarrollo infantil y el impacto de la educación, ya no solo en los procesos cognitivos, sino en otros aspectos fundamentales para la construcción de una trayectoria de vida. Un segundo punto relevante es la posibilidad de hacer comparaciones entre países y grupos poblacionales diversos y, tal vez, entre el desarrollo de estas habilidades y el tipo de modelos pedagógicos.

Los resultados de la encuesta son muy difíciles de resumir en un espacio limitado como el de esta columna, pero vale la pena enunciar algunos a manera de ejemplo: se encuentra que los chicos de 10 años suelen mostrar mayores habilidades sociales y emocionales que los de 15 años, en particular, confianza, energía y optimismo. Las niñas de 15 años reportan mayor tolerancia, motivación de logro, empatía y responsabilidad que sus compañeros varones. Los estudiantes con menor nivel socioeconómico muestran niveles más bajos en todas las habilidades, pero las brechas más marcadas están en las habilidades de mentalidad abierta (creatividad, tolerancia y curiosidad) y las de interacción con los demás (asertividad, sociabilidad y empatía). Un dato preocupante es que se observa deterioro en la mayoría de las habilidades sociales y emocionales después de la pandemia de covid-19.

Bogotá participó en las mediciones de 2019 y 2023, pero sería muy importante que en una próxima oportunidad participara todo el país, decisión que dependerá del Ministerio de Educación y del ICFES. Cuando hay grandes brechas sociales, con enorme distancia en las posibilidades de progreso de amplios sectores y un ambiente de inseguridad, incertidumbre y desconfianza frente a las instituciones, es indispensable estarle tomando la temperatura a lo que ocurre con la educación de niños, niñas y jóvenes.

El ICFES ha sido una muy importante institución en su función de evaluación de la educación en todos sus niveles y ese es un patrimonio que conviene no solamente conservar, sino desarrollar con los muy altos estándares técnicos que le han merecido reconocimiento internacional. 

Además de esas evaluaciones muestrales entre países en las que participa Colombia, es muy importante reactivar los procesos de evaluación censal que se suspendieron desde el gobierno anterior, pues ellos son los que le permiten a los alcaldes, gobernadores, maestros y comunidades conocer con precisión la calidad de los procesos de sus entidades territoriales e interesarse en ellos.La evaluación es una herramienta imprescindible para avanzar en la garantía del derecho a la educación, entendido más allá del simple acceso. De nada sirve que haya cupos para todo el mundo, si lo que se recibe en el proceso no les ofrece a todos los ciudadanos la calidad necesaria para acceder a las oportunidades que existen en la sociedad y sin un buen sistema de evaluación no hay manera de reclamar el derecho cuando este es insatisfecho.

Francisco Cajiao

Publicado en EL TIEMPO

Mayo, 2024

1 comentario
1 Linkedin
Download PDF

Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena.

Continúan…

11. Obras son amores  

Un viejo carpintero estaba listo para retirarse. Le comunicó a su empleador acerca de sus planes para dejar su trabajo en la industria de la construcción de casas y vivir más placenteramente con su esposa y su familia. Extrañaría su salario pero quería retirarse.  

El empleador estaba triste de ver que se le retiraba un buen trabajador y le pidió como favor personal que construyera una última casa. El carpintero le dijo que sí pero con el tiempo se vio que su corazón y su esfuerzo no estaban en el trabajo. No hizo bien su labor y seleccionó materiales de baja calidad. Cometió errores que nunca había cometido. Fue la peor casa que había construido en su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo y el empleador vino a inspeccionar la obra, le abrió la puerta al carpintero, lo invitó a seguir y le dijo:  

“Esta casa es tu casa, es para ti como regalo por tu retiro”  

(Del libro La culpa es de la vaca

12. El valor del trabajo  

Un niño entró a una heladería y preguntó a la mesera cuánto valía un helado normal. Tres mil pesos, le contestó la mesera. El niño sacó unas monedas y contó. Luego le preguntó a la mesera: ¿Y cuánto vale el helado más barato? Dos mil quinientos, replicó la mesera, el niño pidió uno de mora y se lo comió rápido. Cuando la mesera recogió la mesa encontró al lado de la servilleta el pago del helado y una propina; juntos hubieran pagado el helado normal…  

(Autor desconocido)  

13. Mal juicio  

Va una señora al parque con su enorme cartera colgada al hombro. Antes de sentarse en la banca a leer el periódico compra una bolsa de roscas. Se sienta a leer y al rato llega un caballero y hace lo mismo, se sienta a leer un libro. De repente, el caballero estira la mano y saca una rosca de la bolsa. La señora se disgusta pero no le dice nada. Ella toma una rosca también. Luego el señor toma otra rosca y se la come. Ella está que pita de la furia y piensa que es un señor descarado, cínico, grosero, abusivo, indecente, maleducado. Al rato, sólo queda una rosca. El hombre la toma, la parte en la mitad y le da su pedazo a la dama.  

Ella lo recibe y se queda muda de la ira. ¡Qué indecencia y atrevimiento!   

El caballero se levanta y se marcha. La mujer se queda meditando su rabia. Cuando termina el periódico, ella se levanta, toma la cartera y observa que adentro se encontraba la bolsa de roscas que ella había comprado.  

(Gonzalo Gallo G)  

14. Una piedra en el camino  

Un rey se encontró en una carretera con una enorme roca que bloqueaba la vía.  

Sin decir nada se ocultó a la vera y esperó para ver la reacción de los ciudadanos. Algunos simplemente rodearon la roca y se alejaron, otros maldijeron al rey por el mal mantenimiento de las vías. Al rato, pasó un campesino con un bulto de verduras. El campesino se detuvo y con gran esfuerzo movió la roca a un lado del camino. Para su sorpresa encontró, al lado de la roca, una bolsa con monedas de oro y una nota del rey diciendo que quien moviera la roca se hacía merecedor de esa recompensa. El campesino se alejó pensando que los obstáculos son una oportunidad para mejorar en la vida.   

(Leyenda oriental)  

15. El gran sacrificio  

Una niña de 10 años estaba postrada en la cama de un hospital, víctima de una extraña enfermedad. La única forma de recuperarse era mediante la transfusión de sangre de su hermanito de cinco años quien había sobrevivido al mal, desarrollado en su cuerpo las defensas. El médico le explicó la situación al pequeño y le preguntó si estaba dispuesto a donar sangre para su hermanita. El niño lo pensó un momento y respondió que si eso salvaba la vida de su hermana, él daría la sangre.  

Cuando se realizaba la transfusión y se encontraba al lado de su hermana, con voz temblorosa el niño preguntó: ¿Ya casi me empezaré a morir?  

El niño había malentendido al médico y pensaba que tenía que donar toda su sangre. Este niño, sin duda, será un hombre de éxito.  

(Padre Gustavo Vélez)  

16. El león y los tres toros  

Una vez, tres toros estaban paciendo en un prado. Oculto tras unos matorrales acechaba un león, pero no se atrevía a atacarlos porque estaban los tres juntos. Pensó emplear la astucia y acercándose comenzó, con pérfidas insinuaciones, a fomentar la desconfianza entre ellos. La estrategia tuvo pleno éxito: los tres toros empezaron a mirarse con recelo y al poco rato se fueron apartando uno de otro, esquivándose deliberadamente y paciendo cada cual por su cuenta. No esperaba otra cosa el león. Se arrojó sobre el primer toro, luego sobre el segundo y finalmente sobre el tercero y los destrozó.  

(Enciclopedia UTHEA para la Juventud)  

José Samuel Arango

Mayo, 2024

1 comentario
2 Linkedin
Download PDF

Al terminar nuestra etapa en la Apostólica de El Mortiño, en Noviembre de 1951, se cumplía el clímax con el traslado al Noviciado en Santa Rosa de Viterbo en Boyacá. Nos llevaron a la estación de Cajicá para abordar el tren que nos conduciría a nuestro destino.

Al llegar a Duitama nos bajamos para subirnos a un camión Ford que servía para los transportes de la comunidad, conducido por un hermano coadjutor y que nos llevaría a nuestro destino final, viajando como las reses que van al matadero. Efectivamente, en el postulantado nos explicaron que al ponernos la sotana un hombre nuevo nacería en nosotros y que el hombre viejo moriría. 

En el baño vi que había un instrumento desconocido para mí, consistente en un palo con un churrusco en su extremo, y como debíamos guardar silencio en el postulantado, no pude preguntar para qué servía, pero adiviné que podría servir para enjabonarme el cabello. Al día siguiente al levantarme fui al baño y me enjaboné el pelo para luego disfrutar del churrusco resultando una abundante espuma amarillenta. Un novicio que entró al baño quedó espantado viendo semejante espectáculo y se atrevió a romper el gran silencio advirtiéndome para qué servía ese misterioso aparejo.

Por fín llegó el 8 de Diciembre día de la toma de sotana, y ví nacer dentro de mi a un hombre nuevo. Rápido me adpté a mi nueva vida y me convertí en un novicio observante y muy juicioso. En esa época todavía el edificio del convento estaba en construcción y los novicios durante varias horas cada día, ayudábamos a los albañiles y obreros en su dura faena.

Diariamente dedicábamos una hora a “oficios humildes” para labores de aseo y limpieza del convento. Un día me asignaron el trabajo de barrer la escalera del noviciado, y cuando empezaba mi labor en el cuarto piso, llegó el hermano distributario Javier Osuna y me dijo: “coja el recogedor y la escoba y sígame”. Llegamos a la planta baja y me dijo: “Ahora barra de abajo hacia arriba”. Le dije que eso iba contra la ley de la gravedad, y me respondió: “Aquí la ley de la obediencia ciega prima sobre cualquier otra ley”. Muy obediente comencé a barrer contra  la ley de la gravedad, y me sentía como barriendo el Empire State de Nueva York en reversa. 

Cierto día comencé a sentirme mal y una fiebre altísima me hizo recurrir a la enfermería, atendida entonces por el veterano Hermano Urbano Duque, quien me asignó un cuarto para mi convalescencia. A la hora del almuerzo llegó con un vaso de agua y un pan y me dijo que ese era mi almuerzo. La fiebre siguó subiendo y comencé a delirar… En la capilla había una estatua de San Estanisalo de Kostka, el patrono de los novicios, y yo en mi turbada imaginación veía a la estatua que me tiraba los brazos como invitándome a estar con él, y yo muy emocionado porque sentía que estaba disfrutando del privilegio de la muerte en la Compañía. En el noviciado cada día nos leían un capítulo de La Muerte en la Compañía, un libro de terror con tragedias que sucedían a quienes se retiraban de la Mínima. A la hora de la cena llegó el Hermano Duque con un vaso de agua y un pan y me dijo: “aquí está su cena”. En la noche las tripas me hacía ruido, como reclamando sus derechos, y no pude dormir. Me levanté al sonar la campana decidido a seguir la “vida común” y le dije al Hermano que ya me sentía bien para que me diera de alta. Ese fue un gran enfermero, pues ningún enfermo duró más de un día en sus instalaciones.

Desafortunadamente cambiaron al hermano Duque por un novicio coadjutor quien había ascendido de zapatero a enfermero. Un día comencé a tener un fuerte dolor de muelas y recurrí al hermano enfermero, quien me dijo que la última tecnología era la endodoncia, que consistía en matar el nervio para jamás volver a sentir el dolor. Yo le dije que hiciero lo que fuera para quitarme el dolor y fue siguiendo los pasos de un arículo de una revista para matarme el nervio, y por poco me mata a mí. Se me fue hichando la encía, el dolor aumentaba y no quedó otro remedio que el gatillo para arrancar la muela.

En la clase de latín teníamos como texto el Génesis para aprender a traducir. Un día el profesor le pidió a Cisco Isaza que fuera leyendo y traduciendo un texto: Abraham iam senuerat Abraham ya había cenado, et Sara uxor eius y Sara su esposa, erat sterilis estaba en la estera. Una gran carcajada de todos los compañeros por esa elocuente traducción de Cisco.

Todas las tardes asistíamos al salón de pláticas para escuchar la lectura del Tratado de la Perfección del Padre Rodríguez. Allí se nos infundía terror a la mujer, comparándola con el basilisco, una gran serpíente venenosa de la mitología griega, que mataba con su simple mirada. El Padre Maestro nos decía que siempre había que evitar mirar a los ojos de una mujer, y si teníamos que hablar con ella, debíamos mirar hacia el mentón y jamás a los ojos, pues la mirada femenina induce al pecado. Todas estas consideraciones nos llevaban a concluir que el estado célibe era más perfecto y más del agrado de Dios, ya que la mujer era el origen del pecado.

Al leer el artículo de Jaime Escobar sobre nuestro gran amigo Alberto Alvarado y sus vivencias en el postulantado y noviciado, evoqué estas remembranzas de mis vivencias de pichón de jesuita, que comparto ahora con ustedes.

Alberto Betancourt

Mayo, 2024

6 Comentarios
2 Linkedin
Download PDF

Pablo D’Ors dice que “hoy el paradigma que reina es la razón, pero el paradigma hacia el que tendemos es la consciencia, la cual incluye la razón, pero trasciende, no se agota en lo racional”.

Esas palabras me hicieron reflexionar. 

Por querer entender todo racionalmente nos perdemos la majestuosidad y belleza de lo que tomamos consciencia cuando lo contemplamos.

Extasiarse ante la belleza de la naturaleza ensancha nuestro interior, lo plenifica. Buscar la razón misma de esa belleza es valedero, pero si nos quedamos solo con eso, nos perdemos sentir esa belleza en su profundidad, encogemos la realidad misma. La energía física puede ser la explicación racional del universo. Pero con la razón solo podremos llegar hasta ahí. 

Es cierto que la naturaleza va creando permanentemente nuevos seres. Pero es necesario trascender esa comprobación física para descubrir el amor que penetra y plenifica cada nueva creación. Ese amor maravilloso con el que la naturaleza misma se entrega a sí misma para darle vida a nuevos seres no es entendible con la razón. Si pretendemos entender ese amor con la sola razón, simplemente lo distorsionamos, lo destruimos, se nos esfuma entre las manos.

Cuando percibimos el amor, cuando sentimos su presencia, cuando aceptamos su existencia y descubrimos que nuestro corazón se ensancha, ahí es cuando entra en juego ese otro modo de conocer que trasciende la razón, el conocer mediante la consciencia.

Ese ensancharse el corazón es el éxtasis que produce el amor. Y ese amor se encuentra a borbotones en la naturaleza toda y en uno mismo. Cuando uno siente el impulso a ayudar, a respetar, a acoger, a saludar al otro, sea persona, animal o cosa, está viviendo, no solo sintiendo, ese amor vital del universo. Lo mismo se diga cuando uno es el objeto de la ayuda, respeto, acogida o saludo del otro: está recibiendo muestras de ese amor vital.

Realmente vivimos, nos movemos y existimos dentro y para el amor. Y ese sí es el Dios en el que creo, sin adjetivos ni calificativos, sin mandatos fuera del que está en nuestro ADN natural: amar a todo y a todos. 

Más aún, me atrevo a decir que cuando ayudamos, respetamos, acogemos o saludamos al otro, sea persona, animal o cosa, estamos amando y, por lo tanto, estamos transparentando ese amor vital universal, es decir, estamos transparentando a ese Dios que llevamos dentro sin darnos cuenta. 

Igualmente, cuando recibimos cualquier tipo de ayuda, de acogida o, simplemente, cuando alguien nos saluda, ese alguien, también sin darse cuenta, está transparentando ese amor universal, es decir, está transparentando ese Dios que lleva dentro.

Luis Guillermo Arango Londoño

Mayo, 2024


[1] RAE: La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal, en base al conocimiento de sí mismo y de su capacidad para actuar sobre su entorno.

4 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Hacemos partícipes a nuestros lectores de la reciente tertulia de nuestro grupo sobre este tema, en la cual tuvimos participaciones en este orden: 1- Juan Gregorio Vélez:min.3:12; 2-Luis Arturo Vahos:min.12:53; 3-Vicente Alcala: min.18:35; 4-Jorge Luis Puerta: min.28:29; 5-Gabriel Díaz: min.31:21; 6-Bernardo Nieto: min.41:41; 7-Rigoberto Reyes: min.51;37; 8-Silvio Zuluaga: min.56:15; 9-Dario Gamboa: min.58:59; 10-Reynaldo Pareja:min.1:11:00; – 11- Tatiana Ocampo: min.1:17:34; 12-Julio Hidalgo: min.1:20:39; 13-Stella Jimenez: min.1:30:04; 14-Pedro Benitez: min.1:31:45; 15- Luis Guillermo Arango:min.1:35:30; 16- Bernardo Nieto: min.1:43:58; 17-Maria Angela Ferro: min.1:46:53; 18: Cierre y proximas tertulias: min.1:48:45

Exjesuitas en tertulia- 9 de Mayo, 2024
1 comentario
1 Linkedin
Download PDF

¿No se podría inventar una feria de libros que no son una novedad pero a los que hay que volver sin pausa porque no envejecen?

Terminó la semana pasada la Feria del Libro de Bogotá. Leí dos versiones encontradas. Una dice que para entrar al recinto había que hacer colas interminables y que se notaba la excesiva publicidad de las casas editoriales para vender. Otra dice que la Filbo es el espectáculo más grande del mundo. Y las ferias de Fráncfort y Guadalajara en México, ¿nada qué ver? El ánimo de vender para el consumo, sin importar el mérito del libro, devenido objeto, es inquietud de muchos lectores entre los que me cuento.

Pero es válido soñar con una feria de libros sin novedad aparente. Los que son imprescindibles. En el ámbito latinoamericano hay libros de autores que no pierden vigencia. Elijo unos sin ánimo de sentar cátedra y con el peso del gusto que es subjetivo: Pedro Páramo de Juan Rulfo es una narración, si no la mejor, por lo menos una de las mejores sobre el mundo rural latinoamericano y su realismo mágico antes de que se inventara la expresión. 

A su lado está La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, que es sin duda la historia descarnada de la Revolución mexicana contada desde la agonía de un revolucionario. 

La definición más certera de lo que es nuestro país, sí el nuestro, es del argentino Jorge Luis Borges en El libro de arena cuando en uno de sus cuentos, -en los que era un maestro- pone, en boca de un profesor colombiano ficticio, una respuesta inédita a la pregunta que le hace Ulrica: “¿qué es ser colombiano?”. “No sé, -le respondí-. Es un acto de fe”. No hay manual de historia que lo diga en tan cortas palabras. Con precisión y actualidad impresionantes, además. 

El chileno Roberto Bolaño escribió una novela a finales del siglo pasado Los detectives salvajes, que no se considera parte del canon del “boom literario” latinoamericano, pero que debería serlo por su estilo francamente vanguardista y el realismo visceral como el mismo Bolaño lo llamó a través de sus personajes. 

¿Cómo dejar de lado Rayuela de Julio Cortázar, novela que marcó la identidad de quienes, estudiando en Europa, tuvimos que buscarla para no quedar a la intemperie? En el género de las biografías, la de Barba Jacob, El Mensajero de Fernando Vallejo no tiene igual por lo bien documentada y mejor escrita.

No obstante, la reedición por Editorial Planeta de La Vorágine, de José Eustasio Rivera, al cumplirse cien años de su publicación en 1924, mereció digna celebración en la Filbo. Obra cumbre de la literatura colombiana, libro centenario con ropaje nuevo. 

¿No se podría inventar una feria de libros que no son una novedad pero a los que hay que volver sin pausa porque no envejecen?

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo de Barranquilla

0 comentario
0 Linkedin
Download PDF

En días pasados conocimos las cifras de la pobreza multidimensional (IPM) en el país. Se observa una mejoría en el total nacional, en los centros urbanos y en la ruralidad. 

A nivel nacional la incidencia pasó de 12,9% en 2022 a 12,1% en 2023. En el país, la pobreza se viene reduciendo desde 2010, cuando era de 29,7 %. En 2023, los mejores resultados se presentaron en Bogotá, Caldas, Valle del Cauca y San Andrés. En Vaupés, Guainía y Guaviare aumentó la pobreza. Persisten las brechas urbano-rurales y entre las regiones. Esta situación muestra la necesidad de articular las políticas nacionales con las territoriales y la priorización de la inversión en favor de la reducción de la pobreza, en particular en la ruralidad y en las regiones más vulnerables. 

Para medir la pobreza, el IPM recoge cinco dimensiones: i) condiciones educativas, ii) condiciones de niñez y juventud, iii) trabajo, iv) salud y, v) condiciones físicas de la vivienda y servicios públicos. Cada dimensión tiene una ponderación del 20 % en el índice y contiene en total 15 variables. 

Las variables educativas se encuentran en las dos primeras dimensiones. El analfabetismo y el bajo logro educativo conforman la dimensión “condiciones educativas”. La inasistencia y el rezago escolar junto con dos variables más (barreras de acceso a servicios de cuidado y trabajo infantil) se incluyen en la dimensión “condiciones de la niñez y juventud ̈”. Es decir, 4 variables del total de 15 tienen que ver con la educación y su peso es importante en la medición final. De hecho, la tendencia decreciente de la serie entre 2010 – 2023, presenta una excepción en el 2020. Este año aumentó la pobreza, y con respecto al 2019 pasó del 17,5 % al 18,1 %. La variable determinante fue la inasistencia escolar, causada por la pandemia que mantuvo los colegios cerrados durante demasiado tiempo. En 2023 las carencias en analfabetismo y bajo logro educativo ya comenzaron a disminuir, y ello ha impactado favorablemente el IPM. Inasistencia y rezago escolar se mantuvieron iguales. 

El análisis de la serie 2010-2023 muestra que las oportunidades en educación han contribuido favorablemente en la reducción de pobreza. Para lograr un mayor impacto se requiere la intervención, especialmente, en educación inicial, en el preescolar y en la educación básica (primaria y secundaria). Algunas de las estrategias que ayudan a la reducción de la pobreza en cada una de las variables podrían ser:

Reducción del analfabetismo: los territorios deben avanzar en estrategias de búsqueda activa de población desescolarizada, y en la implementación de estrategias educativas flexibles e innovadoras para niños en extra-edad, jóvenes y adultos. 

Reducción del bajo logro educativo: garantizar el acceso, la permanencia y la pertinencia del sistema educativo mejorando la calidad y reconociendo los rezagos que dejó la pandemia para implementar un plan de mejora, principalmente en lectura, escritura, matemáticas y ciencias. Adicionalmente, el país debe ofrecer oportunidades a la juventud en materia de educación media y posmedia. 

Reducción de la inasistencia escolar: acciones concretas para reducir la deserción escolar generando cupos escolares de calidad desde la educación inicial y asegurando la alimentación escolar y los programas complementarios que garantizan que los niños y las niñas asistan efectivamente al colegio. Es importante, entonces, seguir avanzando en la construcción de infraestructura educativa en todas las regiones del país. También se deben ampliar el tiempo escolar y la jornada única.

Reducción del rezago escolar: diseñar programas específicos para mejorar la calidad de la educación de tal manera que se reduzca la extra-edad y el embarazo adolescente, entre otras.

A nivel mundial, en la última medición del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (2023), que revisa el IPM en 110 países, concluye que la reducción de la pobreza es un objetivo que, con decisión política, se puede lograr en relativamente corto tiempo. En el análisis de tendencia (periodo 2000- 2022) se tomaron 81 países. Uno de los principales hallazgos es que 25 países lograron reducir a la mitad los valores del IPM en un periodo de tiempo de 4 a 15 años. Entre ellos están: Camboya, China, el Congo, India, Indonesia, Marruecos, Serbia, y Vietnam. Todos han hecho inversiones y apuestas decididas en educación. 

Colombia pasa un momento interesante para dar un salto cualitativo en materia educativa ya que se está discutiendo la Ley Estatutaria de Educación. Sin embargo, se corre el riesgo de desaprovechar la oportunidad. Debería pensarse una educación de calidad, inclusiva, pertinente e innovadora que responda a los retos del presente y del futuro y no solamente como un instrumento para saldar deudas históricas, o cumplir con un plan de gobierno. 

La reducción de las carencias en las variables educativas que inciden en el IPM debería ser un elemento central de esa discusión. Y este es un tema que toca directamente con la calidad, pero, como otros asuntos de fondo, ese objetivo parece ausente. La ley debe ir acompañada de decisión política y presupuestal. Garantizar el acceso no suple necesidades de calidad y pertinencia. 

Cualquier mejora en educación requiere recursos y una mirada de largo plazo que incluya el concepto de educación a lo largo de la vida. Para hablar de una verdadera reforma a la educación se requiere trabajar de manera coordinada y simultánea la ley estatutaria, la reforma del Sistema General de Participaciones y la ley de Educación Superior. 

Las reformas deberían abordar, por lo menos, cinco aspectos: i) Mejoras en la calidad. Es necesario abordar la construcción de un currículo para el país que reconozca su diversidad territorial, étnica y cultural. Al hablar de calidad se debe innovar en formación y liderazgo docentes. 

ii) Acceso, permanencia y pertinencia en la formación integral desde la educación inicial hasta la posmedia. La educación preescolar (tres grados) debe ser la prioridad en la asignación de los recursos y la agenda educativa. Ahí se gestan las grandes brechas que difícilmente se cerrarán. 

iii) Transformación del concepto de educación superior. Es necesario pasar a un concepto de educación posmedia que ofrezca opciones a la juventud, acorde con sus intereses y realidades. Incentivar modalidades como bootcamps, certificaciones, técnicos y tecnólogos. 

iv) Fortalecimiento del sistema mixto. Se debe privilegiar siempre la educación pública y reconocer el aporte del sector privado. Las metas del gobierno, por ejemplo en educación superior, no se cumplirán por la obstinación de desconocer esta potencialidad. De manera equivocada el gobierno está privilegiando temas como el acceso, desarticulado de la pertinencia y permanencia; la construcción de sedes universitarias sin mayor rigor técnico y el impulso a la llamada democracia universitaria. 

v) Reestructuración de los mecanismos de distribución, administración y uso de los recursos. La inversión en educación debe aumentar. El sistema de financiación del sector actualmente es insuficiente, ya que no contempla todos los niveles planteados en la estatutaria, y no se han definido las reglas e incentivos de la concurrencia de recursos de las entidades territoriales con los recursos del gobierno nacional. 

Desafortunadamente, estos aspectos están ausentes, total o parcialmente, de la discusión de la reforma a la educación. No hay innovación ni mirada de futuro. La ley no será suficiente para garantizar el ejercicio pleno del derecho de la educación. Se está perdiendo la oportunidad. Y por el camino propuesto no se logrará la calidad, ni un avance significativo en la reducción de las carencias incluidas en el IPM. 

Posdata: Lamentablemente cada vez es más critica la situación en la Universidad Nacional. Insisto en mi llamado al cuidado de nuestra UN. Que los egos se depongan, se respete la autonomía universitaria. Y en el futuro, si así se considera conveniente, se haga un proceso serio de revisión de la designación de rector (a). Es urgente reconstruir la vida universitaria en el marco de la excelencia académica que ha hecho grande a la UN. 

Edna Bonilla

Publicado en CAMBIO, Colombia

3 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

La religiosidad popular latinoamericana es propia de un ambiente rural y, por lo tanto, tiene un carácter predominante cosmológico que influye en toda su concepción de Dios, de los santos, de Cristo, de la Providencia, del sacerdote, de la Iglesia, de la moral y de las prácticas religiosas.

La religiosidad latinoamericana tiene unas marcadas motivaciones cosmológicas. Las motivaciones cosmológicas surgen de la situación precaria del hombre ante el cosmos. La naturaleza se ve como una realidad manifestativa de un poder sagrado o fuerza superior que clásicamente se denomina El Numinoso. Caracteriza a esta motivación la actitud del hombre de servirse del Numinoso para solucionar sus problemas a través de la manifestación de aquel en las fuerzas naturales: tormentas, rayos, etc.

Dios es afirmado como una fuerza cosmológica a la cual se acude para satisfacer sus necesidades y limitaciones. A esto se añade el hecho de que en América Latina existe una simbiosis -a veces sincretista- entre valores cristianos y elementos tomados en préstamo a la religión natural, lo cual tergiversa aún más la imagen de Dios.

Entre los indios latinoamericanos “Dios” no es que siempre sea el Ser Supremo; muchas veces son politeístas porque junto al Dios Supremo hay dioses inferiores. Este Dios vive aislado, lejos de los hombres. Normalmente entonces hay que entenderse con “dioses” inferiores (santos). La Virgen se confunde a veces con la Madre Tierra, tanto en el mundo andino como en el mexicano, a veces es eterna, y se le ofrecen sacrificios.

La motivación cosmológica de satisfacer las necesidades vitales produce en Latinoamérica una exaltación de la Virgen y de los Santos como protectores. Las imágenes protectoras de los santos se encuentran por todas partes en Latinoamérica: en los hogares, en los buses, en los taxis, en los caminos y particularmente en las curvas peligrosas.

La creencia en un Dios cósmico conduce a un fatalismo providencialista. La religiosidad popular latinoamericana tiene el sentimiento de la presencia natural de Dios en el mundo y de su acción directa en él. Esto conlleva un oscurecimiento de la acción de las causas segundas y una negación práctica de la libertad humana, del pecado y de la santificación de la vida.

Este fatalismo providencialista se encarna en una actitud resignada y pasiva ante el mundo. Hay una sumisión ante las fuerzas de la naturaleza divinizada. Se acepta todo como querido por Dios “si Dios lo quiere, no comemos”. El sentimiento de absoluta dependencia de la divina providencia se ha trocado generalmente en una actitud de extremada resignación. Hasta hace poco ha sido corriente la concepción de Dios como una fuerza cósmica, a la cual se acude para satisfacer las necesidades vitales y superar las limitaciones de la vida natural.

Pero actualmente la humanidad ha llegado a su mayoría de edad y no quiere renunciar a su responsabilidad de construir el mundo. Por eso rechaza a un Dios tapa-agujeros, aquel que viene a compensar nuestras incapacidades y nuestra pereza, el “Deus-ex machina”.

Dios se va haciendo innecesario desde el momento que el hombre está transformando al mundo en gran escala. El hombre de hoy no se pregunta si este mundo se explica a sí mismo, puesto que el mundo no necesita explicarse a sí mismo y es el hombre el que lo explica.

En el proceso de desmitificación han entrado varios influjos. El racionalismo que considera a Dios como el artífice que da al reloj del mundo el impulso inicial, dejándolo luego regir por sus propias leyes. El desarrollo autónomo de la ciencia moderna que no considera a Dios como una “hipótesis” útil. El método experimental de la ciencia exige explicar y justificar, en cuanto sea posible, los fenómenos del mundo por causas intramundanas. La ciencia moderna destruye la mentalidad contemplativa y la sustituye por una actitud de explicación creadora.

Horacio Martínez

Mayo, 2024

2 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Les juro que casi no los reconozco. Sus rostros enjutos estaban muy cambiados y los ensombrecía un rictus de amargura causado tal vez por constatar, con el paso del tiempo, la vacuidad de su apostólico y excesivo celo. Por fin supe quiénes eran al distinguir su hábito donde se fundía el blanco con el negro y también porque apretaban entre sus manos sendos volúmenes del Malleus maleficarum, ese “Martillo de brujas” con el que contribuyeron a machacar -y a quemar- a muchas de ellas.

Sus nombres: Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, miembros de los “perros del Señor”, los Domini cani, fundados por el castellano Domingo de Guzmán en Toulouse para combatir a la herejía cátara y, después, a todo aquel o aquella que se atreviera a poner en duda la ortodoxia católica romana. No fue, pues, un azar que de sus filas salieran los más grandes inquisidores como el francés Bernardo Gui o el castellano Tomás de Torquemada.

LINGUACUTA.- Sufran, reverendos padres. Miren cómo las feministas han convertido al personaje de la bruja en un ícono, símbolo tanto de la misoginia, como del poder invicto de las mujeres.

JACOB SPRENGER.- Todo ese alboroto nos pone los pelos de punta.

HEINRICH KRAMER.- Es cierto que en el Malleus establecimos por primera vez un vínculo directo entre la mujer y la brujería, pero simplemente recogimos afirmaciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, de autores católicos medievales y de los Padres de la Iglesia donde se advierte que las mujeres son peligrosas por su sexualidad, a pesar de ser necesarias para la reproducción de la especie.

LINGUACUTA.- Me confirmas que la ancestral diabolización de la mujer alimentó esa explosión de misoginia que fue la cacería de las supuestas “brujas”.

SPRENGER.- En vez de echarnos pullas infórmate en nuestro Malleus sobre los actos horrendos cometidos por esas infames.

KRAMER.- Ampliamente expusimos sus vuelos nocturnos cabalgando en fálicas escobas, sus abyectos aquelarres, el asesinato de niños pequeños, la fabricación de venenos, su habilidad de crear impotencia sexual en los varones y aun de arrebatarles su miembro viril, ¡y horror de los horrores! sus relaciones sexuales con el Maligno.

SPRENGER.- Con toda claridad advertimos que el Demonio se aprovecha del insaciable apetito carnal de las mujeres y del hecho de que son más crédulas, más propensas a la malignidad y embusteras por naturaleza.

KRAMER.- Por eso hay más brujas que brujos.

SPRENGER.- No comprendo por qué hacen tanta bulla ustedes las mujeres, si también quemamos brujos.

LINGUACUTA.- No seas cínico, que en los 110.000 juicios identificados entre 1580 y 1640 las mujeres representaron el 80% de los acusados y el 85% de los condenados a muerte, que fueron entre 60.000 y 70.000.

SPRENGER.- Por algo sería.

LINGUACUTA.- ¡Qué fácil es responsabilizar a las mujeres de la violencia que se les inflige!

SOFROSINA.- Te voy a recordar ese “por algo sería”. Durante las grandes cacerías de brujas de las décadas de 1580 y 1640, a la tradicional misoginia patriarcal se sumó un creciente temor al demonio entre la población, vinculado a las desgracias de la época, alimentadas por conflictos religiosos, tensiones políticas, crisis económicas y plagas recurrentes. A nivel de las élites y de los gobernantes, se produjo un aumento de la intolerancia, alimentado por la proliferación de manuales de demonología como ese Malleus maleficarum que ustedes escribieron.

LINGUACUTA.- La caza de brujas se enriqueció, además, con el testimonio de los propios jueces. Los juicios que ellos llevaron a cabo corroboraron a los ojos del pueblo la existencia de “brujas”, fomentaron las denuncias contra ellas y fueron un verdadero desencadenante de “epidemias de brujas”.

KRAMER.- Ustedes pueden decir lo que quieran, me siento orgulloso de que nuestro Malleus, publicado en 1487, se haya convertido hasta el día de hoy en el más famoso de todos los libros sobre brujería.

SOFROSINA.- Dale gracias a la invención de la imprenta moderna que incrementó el influjo de tu manual del perfecto cazador de brujas.

KRAMER.- Así es. Solamente entre los años 1487 y 1520, nuestra obra fue publicada 13 veces. ¡Un exitazo!

SPRENGER.- A Dios lo que es de Dios y al Papa lo que es del Papa. También démosle gracias a Su Santidad Inocencio VIII quien, en su bula Summis desiderantes affectibus reconoció en diciembre de 1484 la existencia de las brujas y nos nombró inquisidores con poderes especiales para que investigáramos los delitos de brujería en las provincias del norte de Alemania.

KRAMER.- Al año de expedida la bula, solo en la ciudad italiana de Como, fueron quemadas vivas cuarenta y una brujas, provocando un enorme éxodo de mujeres a zonas más seguras. ¡Eficaz la palabra de nuestro Inocencio!

LINGUACUTA.- Nada inocente era Inocencio VIII: no practicó la brujería pero sí el nepotismo para engrandecer a su familia.

SPRENGER.- Viperina eres.

LINGUACUTA.- ¿Yo? Pero si fue él quien negoció el matrimonio de su hijo ilegítimo Francisco Cybo con Magdalena de Médici, hija de Lorenzo de Médici, señor de Florencia. Y elevó después al cardenalato a Giovanni de Médici -futuro León X- hermano de su nuera, cuando tenía solo 13 años de edad.

KRAMER.- Deja de mirar la pajita en el ojo ajeno y volvamos a nuestro Malleus. En la Parte I detallamos cómo el Demonio y sus seguidores -brujas y hechiceros- perpetran una plétora de males “con el permiso de Dios Todopoderoso”.

SPRENGER.- En la Parte II informamos ampliamente sobre los hechizos, pactos, sacrificios y cópula con el Diablo de tan malvadas féminas.

SOFROSINA.- Ustedes respiran antifeminismo por todos los poros. Ya desde el título del libro utilizan la palabra maleficarum, la forma femenina del sustantivo, y declaran más adelante, incorrectamente, que la palabra femina es una derivación de fe minus, menos fe.

LINGUACUTA.- Por otra parte, quisiera que me dijeran cómo se obtuvieron esas “amplias informaciones” sobre las actividades de las que ustedes llaman “brujas”.

KRAMER.- No tenemos de qué avergonzarnos. En la Parte III del Malleus detallamos los métodos para detectarlas, enjuiciarlas y sentenciarlas.

LINGUACUTA.- Sí, y ahí hablan de torturar para detectar.

SPRENGER.- ¡Qué le íbamos a hacer! Si la bruja -o el brujo- no confesaba voluntariamente su culpa, es normal que se aplicara la tortura como un incentivo para que confesara.

LINGUACUTA.- Para que confesara lo que el inquisidor quería.

SOFROSINA.- Es fácil imaginar el pánico y la angustia de esas mujeres en total soledad y en manos de jueces, guardias, interrogadores y torturadores exclusivamente masculinos que desahogaban en ellas sus impulsos sádicos, su misoginia y sus frustraciones sexuales.

LINGUACUTA.- A no pocas de ellas las violaron sus carceleros.

SOFROSINA.- Recuerden que por recomendación de ustedes dos en el Malleus, las acusadas, tras su detención, eran desnudadas, afeitadas y entregadas a un “pinchador”, que buscaba meticulosamente la “marca del Diablo”, tanto en la superficie como en el interior de sus cuerpos, clavándoles agujas. Cualquier mancha o cicatriz podía servir de prueba.

LINGUACUTA.- ¡Jesús mío, cuántas bestialidades y estupideces se han hecho en tu nombre!

SOFROSINA.- También explican ustedes cómo los jueces debían ser instruidos para engañar al acusado, prometiéndole misericordia si confesaba su culpa y buscando luego subterfugios para no cumplirle lo prometido. ¡Qué retorcidos!

KRAMER.- Reconoce que también hablamos sobre la confianza que se puede poner en los testimonios de los testigos y la necesidad de eliminar acusaciones maliciosas.

SOFROSINA.- Lo reconozco, pero igualmente afirmaron ustedes que el rumor público es suficiente para llevar a la persona a juicio y que una defensa demasiado vigorosa es evidencia de que el defensor está también poseído por Satanás. Excelente manera de eliminar al enemigo, ¿no les parece?

SPRENGER.- Satanás y sus brujas nos habían puesto en un estado de emergencia pública. Contra el Mal hay que ser implacables, y si se cometen excesos, son perdonables en aras de ese objetivo superior a todo que es salvar las almas de los fieles.

LINGUACUTA.- Sin duda ya saben que hasta hoy en día los estados policiales aprendieron bien esa lección inquisitorial: el temor a la “situación de emergencia” es utilizado por el poder punitivo para eliminar cualquier obstáculo que se le presente. Toda persona que se oponga a dicho poder será acusada de cómplice del Mal, enemiga de la Patria o idiota útil a intereses foráneos y será condenada sin garantías ni derecho a la defensa.

KRAMER. Tu astucia argumentativa huele a azufre. ¡Eres una bruja!

LINGUACUTA.- Viejos misóginos, esperen a que lleguen mis sororas del movimiento ecofeminista Witch -Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell-. Los vamos a hacer pasar un mal rato.

SOFROSINA.- ¡Qué emoción! Allá viene el grupo de las italianas entonando: “Tremate, tremate, le streghe son tornate” (Tiemblen, tiemblen, las brujas han regresado).

LINGUACUTA.- Mirá ese otro grupo con carteles que dicen: “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”.

SPRENGER.- ¡A todas ustedes las vamos a purgar con agua bendita!

KRAMER.- Mejor pongamos pies en polvorosa, hermano.

Siento que me ahogo, que no puedo respirar bien. Me incorporo en medio de una pesada bruma de vapores hirvientes. Estoy sudando más que un condenado a galeras. Tiemblo de susto, pero no, no es una hoguera inquisitorial: me quedé dormido en un baño turco.

Rodolfo R. de Roux

Abril de 2024

6 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena. 

Continúan…

10. El Ángel 

El noticiero de las siete de la noche abrió su espacio con una impresionante imagen de una mujer que colgaba de un balcón de un octavo piso. Según el locutor, durante tres horas esa mujer de unos treinta años de edad estuvo a punto de lanzarse al vacío. La posible suicida había asesinado horas antes a su pequeña hija de sólo cuatro años. 

Las imágenes mostraron cuando un policía se acercó a ella poco a poco y, con un rápido movimiento la tomó del brazo y evitó que se lanzara. Al día siguiente, la fotografía de todos los periódicos mostraba en primera página a la mujer en el balcón al momento de ser rescatada. No había aún una clara razón que la motivara a efectuar semejante crueldad. La noticia me impactó, como a todos en la ciudad, pero pronto me vi inmerso en el denso trajín de un trabajo agobiador. A la mitad de la mañana, la secretaria me informó que había una llamada telefónica para mí, con carácter personal. Tomé la bocina y respondí: 

  • Aló, ¿hablo con el Cónsul de Colombia? 
  • Sí señor, en qué puedo servirle,  
  • Señor Cónsul, ¿vio usted la noticia de una mujer que asesinó a su niña y que luego intentó suicidarse? 
  • Sí, claro, impresionante y dolorosa. 
  • Señor Cónsul, esa mujer se llama Alicia, está en la cárcel central, es colombiana y necesita su ayuda. 
  • ¿Puedo saber quién habla?, indagué. 
  • No importa, por favor ayúdela. 

Durante varios minutos me quedé mirando la ciudad que se dominaba desde mi ventana. Varios sentimientos encontrados se atropellaron en mi mente. Caía una suave nevada.  

Al día siguiente, en la cárcel central, pabellón femenino, me encontré con una joven abogada de oficio que le había sido asignada a Alicia. Nos sentamos en una de las pequeñas salas de visita de la prisión y ella me narró la historia completa. Me alertó que Alicia estaba muy trastornada, a ratos incoherente. Que había aceptado verme pero que a lo mejor no se daba cuenta de lo que decía o hacía. Que entendiera las circunstancias. 

Cruzamos las rejas que nos separaban del cubículo para visitas especiales. La abogada entró primero, luego yo. Lo que vi, no se me ha podido borrar de la mente. Una pequeña mujer, con los pies montados en el estrecho taburete, vestida con una bata antisuicidio, me miraba desde el fondo de su ser con pánico. Temblaba como un pajarillo recién capturado. Sus ojos verdes, vidriosos, eran una mezcla extraña de enajenación y realidad. No pude hablar. Me senté a su lado en otra silla y simplemente le tomé la mano. Así estuvimos, mirándonos a los ojos, varios eternos minutos. Poco a poco me percaté de ella. Medía un poco más de metro y medio. Blanca, pálida, cerosa, menuda. Un pelo rubio y encrespado, enloquecido, rodeaba su cabeza. Unas manos muy finas que me causaron escalofrío. Las imaginé apretando la almohada contra el rostro de la niña. 

Seguíamos callados los tres. Al fin, irreverente, rompí el sagrado silencio: 

  • Alicia, no tema. Sólo quiero ayudarla, si usted acepta. 

Nuevamente nos miramos despacio a los ojos. Su temblor era ahora más suave. Empezó a balbucir frases cortas: 

  • Mi niña era un ángel. Yo la adoro. Soy un monstruo. Lo hice para ayudarle, ahora está a salvo. Ella era un ángel. Me van a matar. No quiero que sepan en Colombia. No hagan escándalo. Mi niña era bella. Mi niña, mi niña, mi niña, mi niña… Yo solo atinaba a balbucir también algunas palabras. No tema. Amor es lo único que sana. Confíe en Dios, en la gente buena. 

La abogada miraba sin comprender las pocas frases que nos decíamos, ella no hablaba español. Alicia entró como en letargo y se quedó con la vista fija en mí. No volvió a modular. La abogada hizo una señal y la guardiana que había permanecido en la puerta entró para llevársela. 

Le prometí a Alicia que volvería al día siguiente, si ella quería. Dijo sí con la cabeza y nos abrazamos. Sentí, cuando caminó alejándose de mí, que parte de mi alma también quedaba presa. 

Le pedí a la abogada que era urgente la asistencia profesional de un sicólogo. Ella estuvo de acuerdo y de hecho ya había pedido esa ayuda. Nos citamos al otro día, a las 10 de la mañana. Sería una larga espera. 

Esta vez Alicia estaba sola. Entró a la pequeña sala donde yo la esperaba arrastrando su tragedia. Ojos brotados y brillantes, caminar lento y pesado, cabeza agachada. La abracé y nos sentamos frente a frente. Ahora hablaba hilvanando bien las ideas, siempre y cuando no se refiriera a su Ángel. Cuando nombraba a la niña entraba como en trance y sólo decía palabras entrecortadas. No le volví a mencionar a la niña. Hablamos sobre el proceso que se venía. Sobre la abogada a quien ella le había tomado confianza. Sobre su aislamiento de las demás reclusas, por temor a que la asesinaran. Una hora escuché sus historias de la cárcel. Cuando salí, tenía clara una conclusión: Se iba a suicidar, no tenía más opción. 

Pasaron los días, los meses. Continué hablando con ella, la mayoría de las veces por teléfono. Murmuraba horas enteras y casi ni le entendía lo que me decía. Hablaba bajito, como susurrando. Al final, colgaba tranquila. Ahora Alicia se ha dedicado a la oración y a servir a las demás reclusas. Empiezan a estimarla. El juicio se orienta a declararla enferma mental y por lo tanto, más que prisión, requiere tratamiento. 

Mientras tanto, no para de taladrar mi mente la dura realidad. La cruel y despiadada historia detrás de Alicia. Su esposo, un europeo, era un ser depravado y monstruoso. Bebía y les pegaba a ella y a la niña. Trató de abusar sexualmente de su angelito y ella lo abandonó. Luego se inició la lucha legal por la custodia de la hija. Varios meses de angustia. Alicia no permitiría que el ángel cayera en manos de un demonio. Haría hasta lo imposible. Pero un desgraciado hecho la desquició. Perdió su trabajo. En esas condiciones no podría garantizarle al Angel las condiciones exigidas. Por eso, tomó la almohada cuando el Angel dormía y la ahogó. Luego ella se tomó todas las píldoras para los nervios y para dormir que tenía para morir al lado de la niña. Todo había terminado. El monstruo no tendría al Ángel. 

De pronto, unos golpes la despertaron. Ella contempló aterrorizada el cuerpecito frío que yacía a su lado. Miró por la mirilla de la puerta y vio al agente de la policía que tocaba el timbre. Corrió hacia el balcón, para tirarse del octavo piso. Abajo, empezó a arremolinarse la gente. La puerta sonaba con los golpes de los policías que la llamaban. No era capaz de brincar. Al fin, cayó la puerta, el agente se le acercó y trató de calmarla. No se tire, la ayudaremos, confíe. Ella no era capaz de lanzarse. La atraparon bruscamente. 

Al abrazarla para impedirle el movimiento, un papel que el policía llevaba en la mano, se arrugó. Era la orden del juez que le concedía la custodia de la niña a la mamá. 

Samuel Arango M.

Mayo, 2024


[1] Recopilación y foto: José Samuel Arango.

1 comentario
0 Linkedin
Download PDF

En el baúl encontré esta nota, que describe mi despedida de mamá Clarisa, cuando viajé caminando desde nuestra parcela en Horizontes, hasta Sopetrán, para luego presentarme en la casa de San Ignacio en Medellín como postulante a jesuita. 

Ayer, un día laaaargo, la ciudad en siesta a la espera de una noche donde Bogotá duerme sin roncar de carros, y el desvelo acelera mi cerebro. 

Imágenes atropellándose con sensaciones ya vividas me empujan de nuevo hasta La Quiebra. Mamá de pie, igual que el último poste del corredor frente a la cocina. El delantal a esa hora aún está limpio. Su cabello recogido con un trapo anudado a su frente señala su mal sueño y el dolor de cabeza. Me bendice. Usa la fórmula más larga donde caben todos sus santos y buenos deseos. Entonces le doy ese abrazo que uno no quisiera soltar, pero no lloramos. Es la hora de partir. Ese camino en espiral que lleva a Horizontes me espera. 

Pero hoy no lo recorro sino hasta el tanque del acueducto que papá construyó aplicando una guía tomada del semanario “El Campesino”. Sigo la trocha paralela a la acequia y me dirijo hasta la “toma” de agua en la cañada para cruzar a Yarumito. Mamá sigue pegada al poste. Adivino sus ojos llorosos y sus plegarias protectoras. Decidido, avanzo cuidadoso pues el camino es estrecho hasta llegar a casa de Álvaro Marín. Nadie me ve pasar. Sólo mamá vigila aún mis pasos cuando cruzo todo el potrero de esa finca hasta llegar al recodo desde donde ya no veré más la casa de mis nostalgias. Me detengo. Es hora de comer media arepa e hidratarme con “aguapanela”. Sentado observo todo lo que dejo atrás. Mamá apenas es una rayita pegada al poste. No se movió durante mi caminata de una hora.  

Entonces dejo que corran las lágrimas y se desahoguen en gritos que nadie oye. Ni siquiera la bruja del monte de la finca de Daniel Echeverry que recorrió esas trochas años atrás. Luego llega la calma. Tengo prisa. Me espera en la Ceja el noviciado de los jesuitas. 

Miro hacia Llanadas donde Lucila Álvarez seguramente ya leyó mi carta de despedida. Retomo el camino y a un cuarto de hora estoy en casa de Socorro Vahos, donde también encuentro a mi querido amigo y compañero Juan Quintero quien visita a sus bellas primas, las hijas de Socorro. Se enteran de mi viaje. Todos me alientan, menos Juan, quien siempre fue un poco escéptico y crítico. Además, me conoce bien. 

Esta caminata terminará en Sopetrán tres horas más tarde, si mantengo el paso vigoroso de quien piensa que vale la pena sacrificar cosas y hasta corazones por seguir una vocación. Juan tendrá razón siete años después. No serví para cura como su primo, ni como el hijo de Pachito Olarte. Esa caminata de despedida me la recuerdan los Chachaleros cada que cantan “Mama Vieja” y para qué. Me hacen llorar. 

Luis Arturo Vahos

Día de las Madres, Mayo, 2024

5 Comentarios
1 Linkedin
Download PDF

En una tertulia impactante por lo novedoso del tema, nuestros invitados nos explicaron paso a paso lo que se hace actualmente en este tema de tanta trascendencia por el momento actual en esta Institución Educativa y las repercusiones en el futuro de nuestra juventud y de nuestro país. Compartimos con nuestros lectores este interesantísima tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 2 de Mayo, 2024
0 comentario
1 Linkedin
Nuevos artículos