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Nos ha tocado vivir un mundo agitado. Los avances de la ciencia y tecnología suceden atropelladamente. La forma de comunicarnos nos ha cambiado la vida. Una pandemia extrañísima nos ataca de repente, a escala global, mostrándonos lo mejor y lo peor de lo que somos, mientras muchos países se polarizan en ideologías opuestas y son corroídos por la corrupción de un dinero y de una violencia insaciables. Queremos recibir aquí sus reflexiones…

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Sin mucha discusión pasó en la Cámara la Ley Estatutaria de la Educación: estos son los motivos que la hacen importante, éstos son sus aciertos y éstas son sus equivocaciones.

Una ley importante

Después de un trámite sin complicaciones en la Cámara de Representantes, la ley estatutaria que garantiza la educación como un derecho fundamental, será discutida en la Comisión Primera del Senado. Urge que los senadores vayan más allá de las proposiciones de corrección de estilo que predominaron en las sesiones de la Cámara.

Esta ley es mucho más importante de lo que puede parecer. En primer lugar, se le dará concreción jurídica a un derecho consagrado en la Constitución de 1991 y se establecerá, con la mayor precisión posible, su carácter de derecho fundamental.

Después de promulgarse la Constitución de 1991, se habló sobre la necesidad de una ley estatutaria que regulara el derecho a la educación y que obligara al Estado a garantizar su satisfacción. Desde entonces, la Corte Constitucional ha emitido múltiples sentencias donde analiza la naturaleza de este derecho y las responsabilidades de diferentes actores (familia, sociedad y Estado) para garantizarlo. Puede decirse que los aportes de la Corte a la educación han sido más efectivos e innovadores que cualquier reforma propuesta desde el ejecutivo.

Sin embargo, todavía debemos afrontar muchos retos para que los colombianos tengan un mejor sistema educativo. En la exposición de motivos de la ley estatutaria, el gobierno argumenta que se trata de saldar una deuda histórica, lo cual es cierto si se considera que hemos pasado más de 30 años esperando una propuesta de este calibre.

El único problema es que, a comienzos de los 90, no existía un cúmulo de sentencias emitidas por la Corte, las cuales ratificaban lo que se pretendía establecer por ley. Incluso, en la misma exposición de motivos se incluye una extensa y valiosa recopilación de la jurisprudencia generada a lo largo de estas tres décadas.

En segundo lugar, no hay que olvidar la inequidad en el acceso a una educación que ofrezca a toda la población condiciones similares para el desarrollo de sus talentos y habilidades. Es una realidad que los colombianos más vulnerables tienen mayores barreras para acceder a la educación desde la primera infancia. Si lo logran, tal y como lo evidencian las pruebas internacionales y nacionales, la calidad es deplorable.

Por lo tanto, la calidad no es secundaria cuando se pone sobre la mesa el goce del derecho a la educación. Si se le ofrece a los niños y los adolescentes, y no hay una transformación significativa en sus respectivos proyectos de vida, no tiene ningún sentido. Es como si el derecho a la salud se garantizara solo con el otorgamiento de una cita médica, pero dejando de lado la enfermedad que motivó la consulta.

En tercer lugar, esta ley debería especificar el modo como los colombianos podrán acceder a este derecho, quién es el responsable de garantizar los servicios necesarios, quién velará por su cumplimiento y de qué forma se organiza y financia el sistema.

Puntos a favor

En pocas palabras, la Cámara de Representantes aprobó los siguientes puntos positivos:

1. Incorporar la educación inicial como derecho fundamental. Este es un asunto de máxima importancia, pues múltiples estudios internacionales muestran que las brechas sociales, en lo que corresponde al nivel educativo y todo lo que de él se desprende, se inician en la primera infancia. Por ejemplo, en Portugal existe una política de atención a los niños en las primeras etapas del desarrollo, la cual ha tenido un impacto fundamental en los resultados educativos posteriores.

2. Intentar una síntesis de lo ya consagrado a través de sentencias de la Corte Constitucional. Compendiar toda la jurisprudencia sobre el tema para formar un solo cuerpo legal es muy importante. Sin embargo, buena parte de las sentencias tienen un desarrollo filosófico y conceptual que en el proyecto de ley difícilmente se comprende su relevancia.

3. Llevar la obligatoriedad hasta el final de la educación media. No sobra anotar que, aunque se ha dicho que la educación básica desde transición hasta noveno grado es gratuita y obligatoria, no hay ninguna autoridad en el país que garantice su cumplimiento; especialmente, en comunidades pobres o en zonas rurales, donde los niños abandonan muy pronto su escolaridad.

Puntos en contra

1. El articulado es una lista de buenos deseos que, al no tener metas de cumplimiento, simplemente no está garantizando ningún derecho. En todas partes se anuncia que el proyecto abarca desde la primera infancia hasta la educación superior, pero, pese a las garantías y prerrogativas para las minorías, no se especifica de donde saldrán los recursos.

2. Aunque las expectativas son enormes, no existe el más mínimo esfuerzo organizativo y financiero. El Estado actuaría de manera irresponsable si no establece el papel de alcaldes, gobernadores, directores de instituciones y demás actores del sistema educativo para garantizar el derecho a la educación. Asimismo, se menciona la calidad, pero no especifica su importancia ni bajo qué parámetros se establecerán sus niveles.

3. Lo mismo sucede con la formación de los maestros. El articulado se centra en sus derechos laborales, ampliamente consagrados en otras normas, e ignora las necesidades de los estudiantes. Se pretende la incorporación automática de miles de profesores provisionales, pero se ignoran sus habilidades académicas y pedagógicas. Si la ley se aprueba, este será de los pocos puntos de aplicación inmediata.

4. Capítulo aparte merece el tema de la Educación Superior: No es claro por qué la educación superior formal es un derecho fundamental. No se especifica si la educación terciaria se comprenderá como un sistema orientado a la formación para el trabajo cualquiera que sea su modalidad; tampoco se contemplan otras maneras de formación y habilitación laboral que han surgido gracias a las nuevas tecnologías.

En este aspecto, la participación del sector privado y entidades como el SENA serán claves. Hay que discutir si el derecho fundamental es ir a las universidades de manera gratuita o si la población podrá acceder a una opción de formación postsecundaria para realizarse como persona e incorporarse a la vida productiva.

No hay claridad sobre la autonomía de las instituciones. No se sabe si los estudiantes, profesores y autoridades educativas tendrán algún tipo de deber ineludible que afecte la fundamentación filosófica de las instituciones, sus objetivos primordiales de docencia e investigación y el cultivo de una ciudadanía crítica.

No es oportuno legislar sobre el gobierno universitario en una ley sobre el derecho a la educación, ya que dicha problemática debería regularse en una propuesta independiente. Sin embargo, varios artículos están orientados con ese propósito. Por ejemplo, no es claro qué parte del derecho fundamental a la educación le corresponde al derecho a la organización y la protesta, aspectos que deben garantizarse, ya que están estipulados en la Constitución de 1991.

5. No hay un reconocimiento equilibrado del papel del sector privado. De esta manera, los colombianos no tendrán el derecho a elegir el tipo de educación que consideren mejor. Por este motivo, es deseable que la discusión en el Senado de la República aborde con mayor profundidad los aspectos filosóficos de una ley tan importante para el desarrollo de nuestro país.

Más allá del carácter reivindicativo del proyecto, hay que avanzar hacia una concepción más prospectiva, que permita construir una nación con capacidad colectiva de progreso científico, económico y político basada en el conocimiento, la justicia social y la paz.

Francisco Cajiao

Junio 2, 2024

Publicado en Razón Pública.com

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Los jóvenes dicen que quieren estudiar, que les gusta estudiar, pero que no encuentran la financiación necesaria para hacerlo.

Se dice que los jóvenes no quieren hacer estudios universitarios. Que esa es la razón de la baja de matriculados. Una encuesta reciente de opinión realizada por Empresarios por la Educación y el Centro Nacional de Nacional de Consultoría entre 3.820 jóvenes de 11 a 28 años (una muestra representativa de cerca de 10 millones de personas) contradice esa percepción.

Los jóvenes dicen que quieren estudiar, que les gusta estudiar, pero no encuentran la financiación necesaria para hacerlo. El proyecto de ley estatutaria que se presentó al Congreso tiene como objetivo establecer que la educación es un derecho fundamental. Incurre en un desacierto cuando no reconoce explícitamente que el sistema de educación superior colombiano es mixto, es decir, de instituciones públicas y privadas.

La financiación se restringe a las universidades estatales. Aunque tampoco se muestra el impacto fiscal que la gratuidad de la educación pública va a costarle al Estado. Se aduce que la ley no implica un gasto adicional. Que se sepa, los rectores de universidades públicas llevan años quejándose de que sus instituciones están desfinanciadas. Algunos se han atrevido a afirmar en voz alta que el faltante es tan grande que no han tenido cómo pagar la nómina de profesores de este semestre.

¿Cómo será entonces con las nuevas circunstancias que la ley estatutaria va a crear? En el proyecto de ley, a las universidades privadas no se les reconoce explícitamente con ese nombre. ¿Acaso no están matriculados en ellas un millón 200 mil estudiantes? Son cerca del 50% del total de la población estudiantil universitaria. Necesitan financiar las matrículas que sus familias pagan con muchos sacrificios, por lo que requieren de créditos bancarios y de organismos estatales. Pese a los créditos que otorga el Icetex a los estudiantes de las privadas, para este año se llegó a un acuerdo inédito: las privadas deberán pagar los intereses causados por los préstamos que ese organismo da a los estudiantes.

Es una carga financiera para las instituciones privadas que se suma a las que ya afrontan muchas de ellas que han tenido que hacer recortes de profesores, puntales de la calidad educativa. ¿Se fortalecerá el Icetex con más recursos económicos? ¿Aguantarán las universidades privadas los aprietos financieros por los que atraviesan?

Está bien que el proyecto de ley estatutaria apunte a establecer prioritariamente que la educación es un derecho fundamental. Pero que sea un derecho a una educación con calidad. Y también a la libertad de elegir dónde estudiar con calidad, asegurando el apoyo financiero para poder ejercer esa libertad.

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo, Barranquilla

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El pasado 28 de mayo, una comisión pluriinstitucional organizó una Jornada de Discernimiento sobre Cartagena y sus contradicciones, invitando a 200 personas representantes de instituciones y de la sociedad civil. Pacho de Roux fue el encargado de abrir el evento, haciendo estas reflexiones sobre la vulnerabilidad.

Por petición del grupo organizador y como parte del mismo, siendo un recién llegado a Cartagena, traigo estas palabras de introducción, desde la pregunta de Dios a Caín en el Antiguo Testamento: ¿dónde está tu hermano? ¿dónde está tu hermana?. Vengo desde el dolor de Colombia hoy, con tres muertos en Jamundí, otros tantos en Morales, otros en Caloto…

Antes que se firmara la paz con las Farc, fue más duro: las mamás de los 48 000 soldados y policías muertos en combates; las mamás de más de 50 000 guerrilleros, muchos niños muertos en la guerra, las familias de los 6420 muchachos falsos positivos

Vengo desde un millón de huérfanos, vengo de los relatos de las masacres que entonces eran de 80 y 100 personas: El Salado, La Gabarra, Mitú, Mapiripán, San Carlos y de los sobrevivientes de las bombas que mataron a centenares en el club del Nogal y Bojayá y del pueblo de Caicedo y de los días cuando teníamos un millón de desplazados por año.

La pregunta incómoda en esa historia y en los estertores que todavía siguen de ella es ¿dónde estábamos nosotros? Porque vimos todo en los noticieros como si fuera una película, como si esa multitud devastada no fuera de colombianos.

Hemos sido afortunados con un territorio con dos océanos y miles de ríos y montañas, etnias y culturas. Hemos construido maravillas en Colombia como Cartagena, Medellín Bogotá, músicas y danzas, universidades y empresas… pero lo hemos hecho sobre un lodazal de sangre y de dolor, de raíces brutales y profundas. Y esa sangre sigue en la tierra ensangrentada que pregunta por tus hermanos como dice Dios y es un inmenso obstáculo a la esperanza de los niños que quieren vivir de otra manera.

Vengo a tomar el eslogan de este evento desde la vulnerabilidad a la esperanza en Cartagena y a pedirles que hoy nos dejemos vulnerar, que nos dejemos tocar por el dolor pues, de no ser así, los programas y las soluciones que hagamos serán solo espectáculos políticos de aplausos y poder, pero sin alma, ni pasión, ni transformaciones durables .

¿Qué es dejarse vulnerar? ¿Qué es la vulnerabilidad?.

Vulnerabilidad no es el niño de la localidad de La Virgen aquí, que se desmaya de pronto en el salón de clase. Eso no es vulnerabilidad, eso es hambre. Vulnerabilidad no es el grito de la vecina del Paraíso II que se desangra en un parto complicado. Eso es exclusión del sistema de salud. Vulnerabilidad no es el techo de palma que le cae encima a una familia en las laderas del Cerro La Popa, en el primer aguacero fuerte. Eso es miseria. Vulnerabilidad no es la familia que llega cargando lo que pudo sacar, al salir precipitadamente de Morales, en el sur de Bolívar. Eso no es vulnerabilidad. Eso es desplazamiento forzado violento.

¿Entonces, qué es vulnerabilidad?

Vulnerabilidad es cuando tú no puedes dormir una noche en tu colchón con ventilador y aire acondicionado, porque en tu puerta durmió una familia desposeída. Vulnerabilidad es cuando no te pasa la deliciosa comida, porque has visto a los niños barrigones y escuálidos a lo largo de la avenida que bordea la Ciénaga de La Virgen. Vulnerabilidad es cuando encuentras a la mujer pobre que sobrevive con cuatro hijos y recibe en su casa precaria a cuatro huérfanos de la familia vecina, donde los papás acaban de ser asesinados, mientras tú eres incapaz de compartir tu apartamento con alguien necesitado. Vulnerabilidad y cuando se te conmueven las entrañas, se te parte el alma, se te arruga el corazón, ante el dolor de tu hermano, de tus hermanas con quienes eres ciudadano de Cartagena, miembro de la comunidad que somos en esta ciudad.

La vulnerabilidad no es un sentimiento El sentimiento es solamente el impacto incómodo que puedes o no aceptar. La vulnerabilidad es una virtud y la virtud es, inicialmente, una llamada interior fugaz que desaparece si no se aprende si no se cultiva si no se temple en actos continuos de respuesta ante el ser humano herido, tirado en las calles, hambriento abandonado en la ciudad.

La vulnerabilidad es la capacidad de dejarse conmover por la perplejidad de la niña al borde de la Ciénaga de La Virgen prostituida para conseguir comida, tan cartagenera como las niñas de Bocagrande. Es dejarse tocar profundamente. Esa virtud hay que aprenderla en el hogar, la escuela, la educación pública, como se aprende a decir la verdad, a ser justo, a ser honrado, a respetar a los demás.

Cuando se es vulnerable, surge la indignación sincera para gritar que lo que está ocurriendo no podemos permitir que continúe. Estalla la solidaridad generosa, y las discusiones ideológicas entre izquierda y derecha quedan fuera del tiesto, porque lo que importa ya no es el debate ideológico o político, sino resolver los problemas de los hermanos y hermanas que sufren.

Vulnerabilidad es la esencia del amor de Jesús, cuando se le rompían las entrañas, dice el evangelio, ante la mujer enferma, el niño agonizante, la multitud con hambre, los desesperados y los locos, incluidos los devastados por sus pecados.

Esta vulnerabilidad, base de toda esperanza, perdida en Colombia y en Cartagena, es lo que hemos venido a rescatar hoy, porque sin ella no podemos ser seres humanos.

Estamos aquí para que busquemos hacer de Cartagena no con ideologías, ni apariencias, ni comedias, sino desde el corazón humano de todos nosotros, una ciudad que no solamente sea ejemplo de espectáculos y congresos, sino la ciudad vulnerable emblema de fraternidad y de la paz que queremos en Colombia.

Colombia adolorida, dividida, quebrada, necesita de Cartagena. De una Cartagena que nos hable del futuro querido por los niños y los nietos de ustedes, porque desde nuestra vulnerabilidad valiente y audaz hemos decidido, con la ayuda de Dios, hacer realidad la esperanza.

Francisco José de Roux, S.J.

Cartagena, Colombia, 28 de Mayo, 2024

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Compartimos con nuestros lectores esta tertulia reciente de nuestro grupo, cuando tuvimos el privilegio de escuchar a nuestro invitado Daniel Molano explicándonos la más reciente de las iniciativas que está liderando en este terreno apasionante y muy actual de la Inteligencia artificial. Con base a su extensa experiencia con los líderes y proyectos de “Silicon Valley” en los Estados Unidos, Daniel nos explica la aplicabilidad inmediata de su proyecto en la reducción del analfabetismo y de la falta del dominio del Inglés en nuestros países.

Exjesuitas en tertulia- Jueves 30 de Mayo, 2024
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Decir NO, es NO

Por Edna Bonilla
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El telón se levanta y aparece la abogada Tessa. Camina segura y altiva en el escenario que recrea una gran caja de archivo. Un espacio donde se refunden las historias de miles de mujeres que ven cómo pasa el tiempo y su caso es uno más en una maraña de papeles. Ella, Tessa (Teresa García), defiende presuntos victimarios sin importarle su culpabilidad o inocencia. Su único objetivo es ganar o “llegar de primera”, como dicen los abogados. Jamás de segunda. Es prestigiosa y exitosa.

De principio a fin, Cristina Umaña logra darle credibilidad a Tessa. Habita cada frase de su personaje. Los argumentos de Tessa son contundentes y voraces. Logra murmullos en el público. En el auditorio se confunde la repulsión y la admiración. Tessa no tiene límites a la hora de defender a sus clientes, porque quiere subir en la escala social y profesional. Es disciplinada, inteligente, hermosa y alegre. Una mujer que transmite plenitud y que está decidida a dejar atrás un humilde pasado. Una mujer que disfruta y vive su sexualidad.

Decir NO es NO. De pronto, en su exitosa carrera viene algo inesperado. Después de una noche de celebración, coquetería y copas, invita a un colega a su casa. Las cosas se salen de control y Tessa es víctima de violencia sexual por parte de su compañero de trabajo. Ella no es dueña de sí, y se convierte en víctima de un hecho que ella veía ajeno y lejano. Tessa se desdibuja y emerge Teresa.

Teresa ya no es Tessa, aunque sean la misma persona. Teresa es la víctima ahora y deberá pasar por el sufrimiento que ella misma como Tessa, había permitido en favor de sus clientes. Confundía a las víctimas con sus agudas preguntas y celebraba cada victoria. Esta Teresa angustiada, destruida, violentada y vulnerable, logra en el auditorio una solidaridad absoluta, conmovedora hasta las lágrimas. Cristina Umaña respira por cada poro de su piel el dolor de Teresa. Transmite a los espectadores su necesidad de ducharse para borrar el cuerpo de su agresor. Siente el dolor y la impotencia en medio del frío de la madrugada y la lluvia. Duda entre denunciar o tratar de olvidar. En medio del desespero añora el abrazo de su madre. La obra transmite la fragilidad de la mujer ante el dolor.

La obra Prima Facie del Teatro Nacional dirigida por Nicolás Montero con la asistencia de su hijo, Manú Montero Torres, que contó con una actuación maravillosa, y el trabajo de un muy buen equipo de adaptación y producción, conmueve profundamente e invita a reflexionar sobre la justicia, la ley, la violencia sexual, el amor y las fragilidades y fortalezas que tenemos las mujeres.

Como espectadora, una buena parte del tiempo pensaba en los miles de niñas que son víctimas de abuso sexual. Imaginaba su dolor y el de sus familias. Si esto le sucedía a una abogada, no imagino el sufrimiento de una niña vulnerable. El abuso sexual infantil es una realidad más cotidiana de lo que como sociedad quisiéramos reconocer. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco menores sufre abuso sexual antes de cumplir los 17 años. La violencia sexual tiene consecuencias físicas, psicológicas y sociales graves a corto y largo plazo, no solo para las niñas o niños, sino también para sus familias y comunidades. Al mismo tiempo, es una realidad oculta. Lo es por el agresor, que intenta por todos los medios que sus actos no se revelen, como por el silencio al que son condenadas las víctimas. En medio de su indefensión, sufren las estrategias de manipulación del abusador. Y en ocasiones cuando la niña o el niño reportan una violencia, los adultos no les creen.

Las estadísticas en Colombia tienen subregistro y aun así son escalofriantes. La violencia sexual contra la niñez es dramática y completamente inaceptable. Bogotá cuenta con un muy buen registro en su Sistema de Alertas que diligencian los colegios públicos y privados de la ciudad y que permite hacer unas buenas inferencias sobre lo que sucede en el país. Según el Sistema, en el 2020 se reportaron 1.403 casos de violencia sexual; en 2021, 1.824; en el 2022, 6.877 casos; en 2023, 7.360 casos y a 30 de abril de 2024 se han registrado 3.366 casos. A nivel nacional, según el Ministerio de Educación Nacional, en 2023 se presentaron 1.825 casos de violencia en contra de niñas según el Sistema de Información Misional (SIM) del ICBF. Desde enero de 2023 a 29 de febrero de 2024 se tiene un reporte de 313 casos de violencia sexual. Se observa un clarísimo sub-reporte a nivel nacional. Para el caso de Bogotá, los principales agresores son familiares o personas cercanas a las familias. Una realidad dolorosa, ya que el hogar debe ser, por excelencia el territorio seguro para nuestros niños y niñas.

¿Por qué muchos de los casos quedan en la impunidad u olvido, mientras que las víctimas jamás olvidan las marcas de la violencia? ¿Por qué el miedo a denunciar? ¿Por qué el sistema jurídico privilegia la “verdad legal” y no admite espacio para la “verdad real”? ¿Por qué las leyes para juzgar la violencia sexual son escritas y aplicadas por hombres, desconociendo el sentimiento femenino? Y aunque la obra Prima Facie suscita muchas preguntas, también sugiere algunas respuestas.

Siempre ha existido una gran tensión entre la justicia formal y la justicia material. La formal, en la mayoría de los casos se superpone a la material. La misma Constitución consagra de manera implacable que “nadie podrá ser juzgado, sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio”. Teresa invita a reflexionar no sólo sobre si las leyes han sido hechas por hombres, sino también si el formalismo de las normas lleva a revictimizar a la mujer cada vez que se atreve a denunciar. El proceso jurídico la obliga a que cuente, una y otra vez, en una sala llena de hombres, cómo, dónde, en qué posición, de qué manera y con qué intensidad fue violada. Se ha construido un sistema que, por cuidar la formalidad, ha olvidado lo más importante: preguntarse ¿y cómo se sintió Teresa? ¿Cómo se sienten los miles de niñas y mujeres que se aterran ante la posibilidad de denunciar porque saben que seguramente la verdad legal impedirá que se haga justicia? O sencillamente, porque su testimonio no tendrá credibilidad.

A punto de terminar la obra, Teresa clama: “La ley es una cosa orgánica. Definida por nosotros. Construida por nosotros, a la luz de nuestras experiencias. La de todos ustedes. Y por lo tanto ya no puede haber excusas. Tiene que cambiar. Porque para decir verdad, una de cada tres mujeres es abusada sexualmente. Y sus voces deben ser escuchadas. Tenemos que creerles si va a haber justicia”.

Cuando el telón baja, termina la conmovedora obra de teatro. Sin embargo, creo que la importancia de Prima Facie radica en que busca provocar una discusión e invitación para que trabajemos porque algo cambie en la manera como abordamos la violencia sexual. Necesitamos proteger a nuestras niñas de cualquier tipo de violencia. Necesitamos tener un sistema que crea en la voz femenina que clama justicia cuando un hombre no entendió que no es no y abusó de ella.

Teresa se describe a sí misma como una sobreviviente de la violencia sexual. Por los miles de Teresas (las niñas, las jóvenes y las adultas) de nuestro país, algo debe cambiar.

Posdata. Presencio con tristeza la intervención del Gobierno a la Universidad Nacional. Rechazo la forma como se está atentando contra la autonomía universitaria. La violencia en todas sus formas está haciendo presencia en los campus, y muchos actores siguen jugando con candela sin ver el fuego que consume a la Universidad que ha sido motivo de orgullo en el campo académico y científico del país.

Edna Bonilla

Publicado en la revista CAMBIO, Colombia

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“Murió en casa en la habitación que amaba, la biblioteca, una habitación con libros en cada pared, desde el suelo hasta el techo, pero también altas ventanas que dejaban entrar la luz”. Así dio la noticia de su muerte, su propia esposa, la también escritora Siri Hustved. Fue el 30 de abril, a las 18:58 de la tarde en Nueva York.

Cuando me enteré de la muerte del escritor Paul Auster, me sentí muy abatido. Era la noche y me puse a leer algunas páginas de su libro La invención de la soledad. Di primero con el párrafo donde se refiere a la muerte de su padre. Cuando supo la noticia, escribe: “no se me ocurrió un solo pensamiento noble”. Continúa: “su muerte no ha cambiado nada; la única diferencia es que me he quedado sin tiempo. Había vivido durante quince años una vida tenaz y opaca, como si fuera inmune al mundo”. Un sentimiento de orfandad recorre el libro. Permanente desencuentro con su padre.

Los buenos escritores tienen la virtud de hacernos confidencias a los lectores como si fuéramos sus cómplices. Y eso era lo que sentía con las lecturas de las novelas del escritor nacido en New Jersey, pero neoyorkino en el fondo de todo. Uno de los que mejor ha escrito sobre esa compleja y fascinante metrópoli del mundo contemporáneo, como son por ejemplo las tres novelas que conforman La Trilogía de Nueva York, sobre la cual dice a través de su personaje que “el movimiento era lo esencial”; (…) “en sus mejores paseos conseguía sentir que no estaba en ningún sitio”. Me hizo recordar a Heráclito el filósofo, para quien nada en la vida es permanente, ni puede serlo. Todo se mueve en un fluir.

Nueva York no es ningún sitio y todos los sitios, yo también lo he sentido. Las veces que he estado en ella no he tenido necesidad de una guía turística, solo la red del subway para ir de un lado a otro. Con los libros de Auster uno tiene un conocimiento vital sobre Manhattan, Soho y de todo lo que se guarda en la memoria de los sitios que él amaba como la calle Brooklyn Heights donde Walt Whitman compuso a mano la edición de Hojas de hierba en 1855, que cita en Fantasmas de la Trilogía.

Nueva York ostenta los sitios más refinados del mundo, museos con piezas artísticas de todas las épocas, music halls innumerables, restaurantes de clase

mundial. Hay de todo en sus calles por donde transita día y noche un río de individuos, perdidos cada uno en el anonimato. Entre ellos, mendigos, gente que gime, que maldice, que habla sola. “Mujeres con bolsas de plástico y hombres con cajas de cartón, que cargan con sus pertenencias de un sitio a otro, siempre en movimiento”. Cada uno piensa que es importante, que sin ellos “la ciudad se vendría abajo. Quizás la luna se saldría de su órbita y se estrellaría contra la tierra”, escribió en LaTrilogía. Paul Auster fue un escritor que puso a Nueva York, con toda su verdad real e imaginaria, en el centro de sus escritos. Nos va a hacer falta.

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo, Barranquilla

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No podía ser de otra manera. Adela Renowitzky llevaba el arte en su alma. Era una pintora. Había mostrado sus creaciones en diversas salas de exposiciones fuera del país y otras muchas aquí, en Barranquilla. 

La mirada que tuve sobre sus cuadros no fue complaciente. Se había salido de los moldes de la pintura que adorna los interiores de las casas. 

El pasado martes a las 5:50 p.m., Adela y yo tuvimos, sin preverlo, nuestra última conversación, antes de empezar la clase de Historia. Desde hace más de 35 años se sentaba en la primera fila, ritual que siempre cumplió, y cruzábamos algunas palabras, unas veces en serio, otras en broma. Le dije que íbamos a ver la pintura de Goya de 1800. Se veía feliz. Iniciada la clase, analicé los cuadros de Goya, La maja desnuda y La maja vestida. Sobre la desnuda dije que era una obra artística, que había que apreciar como tal, sin juzgarla con criterios moralistas. Adela me guiñó el ojo en señal de aprobación. Me sentí apoyado. 

No podía ser de otra manera. Adela Renowitzky llevaba el arte en su alma. Era una pintora. Había mostrado sus creaciones en diversas salas de exposiciones fuera del país y otras muchas aquí en Barranquilla. La mirada que tuve sobre sus cuadros no fue complaciente. Se había salido de los moldes de la pintura que adorna los eeevgvv√interiores de las casas. Les dio a sus cuadros una perspectiva que a mi modo de ver es legado del impresionismo y le imprimió su sentir artístico, a su manera. 

Hace poco, a comienzos de mayo, le pregunté en el chat del grupo de dónde provenía su apellido. “De Prusia”, me contestó de inmediato. Le comenté que yo pensaba que el origen era también judío. Se nos quedó pendiente esa discusión. Me gustaba mucho su afición a la lectura. Otra vez la vi, llevando en la mano, el Napoleón de André Maurois. 

“Es el libro que nos recomendaste al grupo de lectura que coordino”, me dijo. Yo conocía ya su interés por leer. Comentando mi columna sobre el libro El acontecimiento de la francesa Annie Ernaux, acerca de la experiencia del aborto, me escribió: “difícil estar en semejante situación…y tener que tomar una decisión con las consecuencias para toda una vida”.  

Sentí que era la mujer y la madre la que me hablaba así. Con honestidad, sin sesgos. Me insistió a renglón seguido que estaba a la espera de mis recomendaciones de lectura para el grupo. Le sugerí el libro de Ernaux, motivo de mi columna, y La mancha humana de Philipe Roth. Era una lectora fuera de serie, una persona intelectualmente inquieta, no me cabe la menor duda. 

Por esa razón no me sentía extraño todas las veces que conversábamos sobre sus lecturas y las mías. Nos sentíamos cercanos, sin suposiciones arbitrarias. Cuando supe la mañana del jueves que había fallecido de muerte repentina, di gracias a la vida por permitirle ese final. Sin sufrimiento. Adiós, Adela. 

Jesús Ferro Bayona 

Publicado en El Heraldo de Barranquilla 

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La Universidad Nacional de Colombia, UN, fue fundada en 1867. Cuenta con 9 sedes y aproximadamente 2.900 profesores y profesoras, 55.000 estudiantes, 3.000 funcionarios administrativos y varios miles de contratistas y egresados.

Somos una comunidad universitaria rigurosa, crítica, diversa y propositiva. Sobresaliente en todos los indicadores de formación, investigación y extensión. A lo largo de su historia, solo ha tenido una mujer rectora.

La Universidad -contando siempre con su autonomía universitaria- ha tenido procesos de designación de rector más o menos controvertidos. El último proceso ha sido especialmente complejo, aunque sus reglas son claras y están definidas desde la Constitución Política y en varias normas (Ley 30 de 1992, Decreto Ley 1210 de 1993, Acuerdo 11 de 2005 del Consejo Superior Universitario, CSU, y Acuerdo 252 de 2017; entre otros). La dinámica de la elección que acaba de terminar cumplió con toda la normatividad vigente.

Según la Ley 30, “Las universidades estatales u oficiales y demás instituciones estatales u oficiales de Educación Superior se organizarán de tal forma que en sus órganos de dirección estén representados el Estado y la comunidad académica de la universidad”. En la ley se expresa que el CSU es el máximo órgano de dirección y gobierno de la Universidad y una de sus funciones es la de designar al rector en la forma que prevén sus estatutos.

Para el caso de la Universidad Nacional, cuyo periodo rectoral es de tres años (prorrogables por tres más) el proceso se reglamentó y contempla entre otros, los siguientes aspectos: 1) Podrá aspirar a ser rector quien se inscriba, cumpla los requisitos generales y académicos y presente un programa a la comunidad. 2) Una vez la Secretaría General de la UN haga las verificaciones respectivas, presenta a la comunidad académica los candidatos que cumplan los requisitos y garantiza la difusión de los programas en condiciones de igualdad e imparcialidad. 3) Surtidos estos dos pasos, se hace una consulta a la comunidad académica con pesos ponderados (profesores -60-, estudiantes -30- y egresados -10-). La votación se realiza de manera virtual, en la que, de manera anónima, cada miembro expresa el respaldo por uno de los candidatos. 4) Se presentan a consideración del CSU los nombres de los cinco candidatos que hayan obtenido el mayor número de votos ponderados. Una vez seleccionados, estos candidatos entran en igualdad de condiciones a la sesión extraordinaria del Consejo. 5) El Consejo Superior Universitario convoca a una sesión cuyo único tema en la agenda es la designación del rector de la Universidad.

Es el CSU quien define la metodología para la designación del rector y su competencia es exclusiva e indelegable. Dicha metodología observa los criterios de consulta previa a la comunidad académica, los planes y programas presentados por los aspirantes, y el análisis y valoración de sus calidades. Tiene un alto nivel de meritocracia, como debe ser, e incluye variables adicionales. Los resultados de la consulta son uno de los criterios para la selección. El CSU no tiene la obligación de designar al ganador de la consulta.

Vale la pena recordar lo sucedido en los procesos más recientes. En 2012 el ganador de la consulta fue Leopoldo Múnera y el rector designado, Ignacio Mantilla. En 2015, el ganador fue Mario Hernández y el rector, nuevamente Ignacio Mantilla. En 2018 ganó la consulta Jorge Iván Bula y la rectora fue Dolly Montoya. Y en 2021 fue designada nuevamente la profesora Dolly Montoya. El voto en blanco en esa oportunidad superó a los cuatro candidatos. Es decir, en ninguna de las oportunidades anteriores, se ha designado como rector a quien haya ganado la consulta.

Según la información que se ha conocido, todos los miembros del CSU, incluida la señora ministra de Educación, se reunieron individual o grupalmente con los candidatos. El 19 de marzo los candidatos fueron entrevistados. Varios miembros del Consejo se reunieron posteriormente. Confío en que allí no se llegó a acuerdos para eliminar algún candidato. En la sesión extraordinaria del 21 de marzo, el CSU definió autónomamente su metodología. Se discutieron dos propuestas. Una que proponía el voto por un candidato, y múltiples rondas hasta designar el rector. Y otra de voto preferencial ponderado con múltiples rondas hasta obtener el ganador. Esta última fue la que, de común acuerdo, se aplicó.

Una vez hechas las rondas eliminatorias, se decidió nombrar como rector al profesor José Ismael Peña, quien tiene todos los méritos académicos y personales para el cargo. Nadie impuso la metodología, fue acordada por los ocho miembros del CSU. Entiendo que por razones de seguridad (lamentable), se acordó mantener el voto secreto.

El señor presidente de la república, quien se había comprometido con los estudiantes a que el gobierno votaría en la sesión del CSU por quien ganara la consulta, una vez conoce el resultado, rompe el acuerdo y pide hacer públicos los votos de la ministra y sus dos representantes. Este tipo de intervención no tiene precedentes y transgrede claramente las reglas acordadas por los miembros del CSU.

La grave situación que se vive hoy en la Universidad debería llamar la atención sobre la necesidad de modificar la Ley de Educación Superior y llegar a acuerdos para cambiar el proceso de designación del rector. Propongo, para comenzar el debate que se revisen experiencias de elección de rectores en las mejores universidades del mundo y que se haga explícito el mecanismo de selección que debe usar el CSU en su sesión de designación.

En términos generales, existen cuatro formas de elección de rector: i) Voto directo (elección democrática de la comunidad). ii) Colegiado representativo (elección por claustros u órganos colegiados). iii) Corporativo (juntas de gobierno). iv) Externo (elección realizada por actores del gobierno nacional o subnacional).

Revisando la experiencia de las Universidades de Oxford, Stanford, Autónoma de México, de Buenos Aires, Autónoma de Madrid, de São Paulo, Estatal de Campinas, Católica de Chile y de Beijing, se observa que salvo la Autónoma de Madrid, todas escogen su rector basadas en el mérito y se acogen a los métodos representativo, corporativo o externo. ¿Por qué en Colombia funcionaría algo distinto? ¿El voto directo es una opción en universidades fácilmente cooptadas por grupos o clanes políticos? Basta mirar lo que ha sucedido en algunas universidades públicas regionales, para entender que la elección directa no debería ser una opción viable en este momento.

La discusión está abierta. De todas maneras, la meritocracia es fundamental. En 2018 me presenté al proceso de elección de rectoría de la Universidad Nacional acepté las reglas y perdí. Hoy, tres de los cinco candidatos que examinó el CSU, piden que se respete la decisión del Consejo. Cartas van, cartas vienen. Estamos en una carrera de firmas, columnas y opiniones que a nadie le conviene. Invito a repensar colectivamente el mecanismo de elección de rector para futuras oportunidades y a respetar lo decidido por el Consejo Superior Universitario, del que forma parte el gobierno nacional.

Desgraciadamente, en la Universidad Nacional estamos jugando con candela y no estamos viendo el fuego.

Edna Bonilla

Publicado en CAMBIO, Colombia

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En la antigua Roma, los gobernantes ofrecían al pueblo, entre otras, dos cosas esenciales: pan y circo. El pan aseguraba la supervivencia física, mientras que el circo proporcionaba entretenimiento y distracción, generando así estabilidad social. Hoy, con los avances en las comunicaciones la oferta de circo se está ampliando a medida que la IA facilita y automatiza la generación de contenidos.

lHoy tenemos una revolución en marcha con la IA que está transformando rápidamente nuestras vidas, a medida que automatiza tareas y procesos, lo cual también plantea desafíos.

Para empezar, se espera una reducción del empleo disponible, sobre todo en el sector de servicios donde actualmente se ocupan unos dos tercios de la población económicamente activa, que seguramente no se va a compensar plenamente con los nuevos empleos que también se generarán con la IA. Por otra parte, esta disminución en la carga laboral liberará tiempo para actividades de entretenimiento.

Y si el desempleo crece y afecta una porción considerable de la población, los estados se verán presionados a instituir una renta universal para garantizar la subsistencia de aquellos cuyos trabajos hayan sido reemplazados por la IA, de tal manera que la redistribución de la riqueza se tornará crucial en ese nuevo escenario.

Muchos tendrán más tiempo para el entretenimiento que ha migrado en gran medida a la esfera individual y es dominado por los medios digitales. Las redes sociales, la televisión por streaming, las series y podcasts ocuparán gran parte del tiempo libre. La IA personalizará las experiencias de entretenimiento, cautivando la audiencia y asegurando un público cautivo para la publicidad comercial y la manipulación social. La socialización será mayormente virtual, impactando la necesidad innata del ser humano de comunicarse, y reemplazando en gran medida las interacciones presenciales por chats, videoconferencias y redes sociales. No obstante, lo anterior, la IA fomentará la creación de comunidades virtuales, facilitando el intercambio de ideas.

¿Estaremos, entonces mejor informados, o más confundidos por la proliferación de información en el circo digital? ¿Llegaremos a extrañar los abrazos y apretones de manos en el futuro?

La IA está transformando la forma como nos conectamos y nos relacionamos. Como sociedad, debemos encontrar un equilibrio entre lo real y lo virtual, aprovechando la tecnología, sin perder nuestra esencia. Será un proceso lento e imperceptible para la mayoría y muy posiblemente sin marcha atrás, pero, será fundamental no llegar a olvidar el mundo real.

Juan Laureano Gómez

Junio, 2024

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La reflexión sobre los maestros debe ser más profunda que la repetición de lugares comunes.

El calendario está lleno de fechas memorables que van desde el Día de la Madre hasta el de la hipnosis, pasando por el de la banana o el Día Mundial del Introvertido. Cada uno tendrá su razón de ser y habrá quienes lo celebren con mayor o menor entusiasmo, pero de todos modos será motivo de reflexiones de los interesados.

La semana pasada se celebró el Día del Maestro, y ese nos compete a todos, pues será muy difícil encontrar a alguien que no haya tenido una relación directa con estos profesionales, por su propia experiencia como estudiante o como padres de familia, tíos, hermanos o abuelos de quienes hoy asisten al sistema educativo en cualquiera de sus niveles.

La celebración implica, en primer lugar, hacer un amplio reconocimiento a todos aquellos hombres y mujeres que han dedicado su vida al servicio de la infancia y de la juventud, cultivando el mayor tesoro que tenemos los humanos, que es el desarrollo de nuestras facultades intelectuales y emocionales. Cada persona que haya conseguido progresar en la vida y realizar, por lo menos una parte de sus sueños, seguramente tendrá entre sus factores de éxito el recuerdo de algún maestro que le ayudó a descubrir sus talentos.

Pero la reflexión sobre los maestros debe ir más lejos y ser más profunda que la repetición de lugares comunes que no siempre apuntan a nuevos desarrollos. Se trata de un conglomerado profesional muy numeroso y diverso, con una enorme responsabilidad social que exige altos niveles de preparación y muchos años de experiencia para adquirir la capacidad que requiere asumir la formación de las nuevas generaciones y cerrar las enormes brechas sociales que, en buena parte, se relacionan con las oportunidades de acceder a los bienes del conocimiento y la cultura.

En las últimas dos décadas, los maestros al servicio del Estado han conseguido importantes beneficios que reconocen económicamente sus esfuerzos y estimulan su continuo desarrollo académico y profesional, de manera que, lejos de ser la profesión que muchos veían hace años como de más bajo nivel, hoy se convierte en una atractiva opción profesional y la mayor parte de quienes están en los niveles superiores del escalafón se identifican más con las clases medias y altas que con el discurso proletario que rinde beneficios en las movilizaciones sindicales. Desde luego, mucho de lo que han logrado los maestros se debe a la acción de su organización gremial, lo cual es de enorme importancia y valor.

Sin embargo, la organización sindical no sustituye la necesidad de asociaciones profesionales, abiertas a quienes trabajan en el sector público y privado, enfocadas al desarrollo autónomo de altos estándares académicos y éticos, como ocurre en otras profesiones. A lo largo de los años tuve la oportunidad de participar en eventos de altísima calidad pedagógica organizados por asociaciones profesionales de maestros en Italia y España, que hacían sus congresos y actividades con total independencia del Estado, sin que ello impidiera que al mismo tiempo fueran miembros activos de sus sindicatos.

Las profesiones necesitan madurar a lo largo del tiempo y esa madurez implica la construcción de sus propios parámetros y exigencias, de manera que el resto de la sociedad reconozca y aprecie a quienes se desempeñan en funciones sociales esenciales. Se habla mucho de la dignificación de la profesión, como si la dignidad fuera algo que se otorgara desde fuera, como si el respeto por quienes se dedican a la enseñanza resultara de una ley o de un salario y no del modo como los profesionales desarrollan su identidad y demuestran su eficacia.

Nota: resulta sorprendente que quienes hasta hace poco tiempo defendían con beligerancia la autonomía universitaria, hoy sean cómplices de su flagrante violación. ¿Las órdenes del Presidente eximen a los ministros de su responsabilidad legal?

Francisco Cajiao

Publicado en El Tiempo, Bogotá

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En días pasados conocimos las cifras de la pobreza multidimensional (IPM) en el país. Se observa una mejoría en el total nacional, en los centros urbanos y en la ruralidad. 

A nivel nacional la incidencia pasó de 12,9% en 2022 a 12,1% en 2023. En el país, la pobreza se viene reduciendo desde 2010, cuando era de 29,7 %. En 2023, los mejores resultados se presentaron en Bogotá, Caldas, Valle del Cauca y San Andrés. En Vaupés, Guainía y Guaviare aumentó la pobreza. Persisten las brechas urbano-rurales y entre las regiones. Esta situación muestra la necesidad de articular las políticas nacionales con las territoriales y la priorización de la inversión en favor de la reducción de la pobreza, en particular en la ruralidad y en las regiones más vulnerables. 

Para medir la pobreza, el IPM recoge cinco dimensiones: i) condiciones educativas, ii) condiciones de niñez y juventud, iii) trabajo, iv) salud y, v) condiciones físicas de la vivienda y servicios públicos. Cada dimensión tiene una ponderación del 20 % en el índice y contiene en total 15 variables. 

Las variables educativas se encuentran en las dos primeras dimensiones. El analfabetismo y el bajo logro educativo conforman la dimensión “condiciones educativas”. La inasistencia y el rezago escolar junto con dos variables más (barreras de acceso a servicios de cuidado y trabajo infantil) se incluyen en la dimensión “condiciones de la niñez y juventud ̈”. Es decir, 4 variables del total de 15 tienen que ver con la educación y su peso es importante en la medición final. De hecho, la tendencia decreciente de la serie entre 2010 – 2023, presenta una excepción en el 2020. Este año aumentó la pobreza, y con respecto al 2019 pasó del 17,5 % al 18,1 %. La variable determinante fue la inasistencia escolar, causada por la pandemia que mantuvo los colegios cerrados durante demasiado tiempo. En 2023 las carencias en analfabetismo y bajo logro educativo ya comenzaron a disminuir, y ello ha impactado favorablemente el IPM. Inasistencia y rezago escolar se mantuvieron iguales. 

El análisis de la serie 2010-2023 muestra que las oportunidades en educación han contribuido favorablemente en la reducción de pobreza. Para lograr un mayor impacto se requiere la intervención, especialmente, en educación inicial, en el preescolar y en la educación básica (primaria y secundaria). Algunas de las estrategias que ayudan a la reducción de la pobreza en cada una de las variables podrían ser:

Reducción del analfabetismo: los territorios deben avanzar en estrategias de búsqueda activa de población desescolarizada, y en la implementación de estrategias educativas flexibles e innovadoras para niños en extra-edad, jóvenes y adultos. 

Reducción del bajo logro educativo: garantizar el acceso, la permanencia y la pertinencia del sistema educativo mejorando la calidad y reconociendo los rezagos que dejó la pandemia para implementar un plan de mejora, principalmente en lectura, escritura, matemáticas y ciencias. Adicionalmente, el país debe ofrecer oportunidades a la juventud en materia de educación media y posmedia. 

Reducción de la inasistencia escolar: acciones concretas para reducir la deserción escolar generando cupos escolares de calidad desde la educación inicial y asegurando la alimentación escolar y los programas complementarios que garantizan que los niños y las niñas asistan efectivamente al colegio. Es importante, entonces, seguir avanzando en la construcción de infraestructura educativa en todas las regiones del país. También se deben ampliar el tiempo escolar y la jornada única.

Reducción del rezago escolar: diseñar programas específicos para mejorar la calidad de la educación de tal manera que se reduzca la extra-edad y el embarazo adolescente, entre otras.

A nivel mundial, en la última medición del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (2023), que revisa el IPM en 110 países, concluye que la reducción de la pobreza es un objetivo que, con decisión política, se puede lograr en relativamente corto tiempo. En el análisis de tendencia (periodo 2000- 2022) se tomaron 81 países. Uno de los principales hallazgos es que 25 países lograron reducir a la mitad los valores del IPM en un periodo de tiempo de 4 a 15 años. Entre ellos están: Camboya, China, el Congo, India, Indonesia, Marruecos, Serbia, y Vietnam. Todos han hecho inversiones y apuestas decididas en educación. 

Colombia pasa un momento interesante para dar un salto cualitativo en materia educativa ya que se está discutiendo la Ley Estatutaria de Educación. Sin embargo, se corre el riesgo de desaprovechar la oportunidad. Debería pensarse una educación de calidad, inclusiva, pertinente e innovadora que responda a los retos del presente y del futuro y no solamente como un instrumento para saldar deudas históricas, o cumplir con un plan de gobierno. 

La reducción de las carencias en las variables educativas que inciden en el IPM debería ser un elemento central de esa discusión. Y este es un tema que toca directamente con la calidad, pero, como otros asuntos de fondo, ese objetivo parece ausente. La ley debe ir acompañada de decisión política y presupuestal. Garantizar el acceso no suple necesidades de calidad y pertinencia. 

Cualquier mejora en educación requiere recursos y una mirada de largo plazo que incluya el concepto de educación a lo largo de la vida. Para hablar de una verdadera reforma a la educación se requiere trabajar de manera coordinada y simultánea la ley estatutaria, la reforma del Sistema General de Participaciones y la ley de Educación Superior. 

Las reformas deberían abordar, por lo menos, cinco aspectos: i) Mejoras en la calidad. Es necesario abordar la construcción de un currículo para el país que reconozca su diversidad territorial, étnica y cultural. Al hablar de calidad se debe innovar en formación y liderazgo docentes. 

ii) Acceso, permanencia y pertinencia en la formación integral desde la educación inicial hasta la posmedia. La educación preescolar (tres grados) debe ser la prioridad en la asignación de los recursos y la agenda educativa. Ahí se gestan las grandes brechas que difícilmente se cerrarán. 

iii) Transformación del concepto de educación superior. Es necesario pasar a un concepto de educación posmedia que ofrezca opciones a la juventud, acorde con sus intereses y realidades. Incentivar modalidades como bootcamps, certificaciones, técnicos y tecnólogos. 

iv) Fortalecimiento del sistema mixto. Se debe privilegiar siempre la educación pública y reconocer el aporte del sector privado. Las metas del gobierno, por ejemplo en educación superior, no se cumplirán por la obstinación de desconocer esta potencialidad. De manera equivocada el gobierno está privilegiando temas como el acceso, desarticulado de la pertinencia y permanencia; la construcción de sedes universitarias sin mayor rigor técnico y el impulso a la llamada democracia universitaria. 

v) Reestructuración de los mecanismos de distribución, administración y uso de los recursos. La inversión en educación debe aumentar. El sistema de financiación del sector actualmente es insuficiente, ya que no contempla todos los niveles planteados en la estatutaria, y no se han definido las reglas e incentivos de la concurrencia de recursos de las entidades territoriales con los recursos del gobierno nacional. 

Desafortunadamente, estos aspectos están ausentes, total o parcialmente, de la discusión de la reforma a la educación. No hay innovación ni mirada de futuro. La ley no será suficiente para garantizar el ejercicio pleno del derecho de la educación. Se está perdiendo la oportunidad. Y por el camino propuesto no se logrará la calidad, ni un avance significativo en la reducción de las carencias incluidas en el IPM. 

Posdata: Lamentablemente cada vez es más critica la situación en la Universidad Nacional. Insisto en mi llamado al cuidado de nuestra UN. Que los egos se depongan, se respete la autonomía universitaria. Y en el futuro, si así se considera conveniente, se haga un proceso serio de revisión de la designación de rector (a). Es urgente reconstruir la vida universitaria en el marco de la excelencia académica que ha hecho grande a la UN. 

Edna Bonilla

Publicado en CAMBIO, Colombia

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En una tertulia impactante por lo novedoso del tema, nuestros invitados nos explicaron paso a paso lo que se hace actualmente en este tema de tanta trascendencia por el momento actual en esta Institución Educativa y las repercusiones en el futuro de nuestra juventud y de nuestro país. Compartimos con nuestros lectores este interesantísima tertulia.

Exjesuitas en tertulia- 2 de Mayo, 2024
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Es tiempo de preguntarse qué formación democrática se debe ofrecer en colegios y universidades. La posición del Gobierno frente a la designación del rector de la Universidad Nacional cuestiona seriamente la autonomía de las universidades públicas.

En ejercicio de esa autonomía, la Constitución y la ley les otorgan la potestad de hacer sus propios estatutos que incluyen los procedimientos para designar a sus autoridades, de acuerdo con unos criterios orientados a garantizar el cumplimiento de sus fines esenciales, centrados en el cultivo del conocimiento a través de la investigación y la formación de alta calidad de los jóvenes, cuyo talento asegura el progreso colectivo.

La autonomía se convierte en una condición fundamental para el cumplimiento de su misión, evitando cualquier subordinación ideológica o política que pueda poner trabas a la libertad de pensamiento.

Desde luego, las normas no son inmutables y pueden cambiarse cuando no respondan de manera adecuada a los fines que persiguen, pero lo que no es aceptable en una sociedad democrática es que se cuestionen a posteriori, cuando los resultados de las decisiones legítimas de las instituciones no agradan a quien ostenta el poder presidencial.

Si se quería cambiar el procedimiento de elección del rector, tendría que haberse hecho antes por los canales previstos en el mismo estatuto. Lo que no luce bien es que el Consejo Superior, presidido por una ministra de Estado y dos representantes del Presidente, tome una decisión habiendo consensuado el procedimiento y luego se declaren indignados por el resultado y cuestionen lo actuado. Eso es hacer trampa. El poder no puede usarse de ese modo. Es una mala lección de democracia en una institución educativa.

Cada día se hace más evidente que el Presidente y sus colaboradores consideran que las decisiones que no son de su agrado por definición no son democráticas. No les gustan las decisiones del Congreso de la República que no se pliegan a su capricho. No les gusta, por supuesto, que haya asociaciones gremiales que elijan a candidatos diferentes a los propuestos por el Gobierno, como en el caso de los cafeteros, o fallos de la justicia que cuestionen la ineptitud o la corrupción de sus funcionarios, que ya están lejos de ser excepcionales, porque los Olmedos se multiplican.

La Constitución de 1991 incluyó mecanismos de participación e inclusión que defendió con seriedad y compromiso el grupo político al que decía pertenecer Gustavo Petro, y gracias a eso ha podido disfrutar del poder y los privilegios que otorgan los cargos a los que ha llegado por elección popular, así algunos los haya desempeñado con pobres resultados, tanto para sus creyentes como para los sectores más vulnerables. En los últimos días, sin embargo, ha hecho saber que esa Constitución ya no le sirve y tampoco los procedimientos para cambiarla.

Es tiempo de preguntarse qué formación democrática se debe ofrecer a niños, niñas y jóvenes en colegios y universidades. El Presidente prometió a los estudiantes de la U. N. algo que no podía ofrecer sin brincarse la autonomía del Consejo Superior, y ahí están en paro. La lección de democracia es: si no te gustan los resultados, arma un tumulto. Si alguna agremiación no favorece tus deseos, puedes usar recursos públicos para inventar una paralela. Si alguien hace lo que tú no lograste, trata de que fracase, sin importar que sea respaldado por el voto popular.

¿Valdrá la pena enseñar a los niños que los manuales de convivencia deben respetarse? ¿Se dará facultad a los rectores de los colegios para que cambien a los personeros que no sean obsecuentes y destierren a los maestros que no estén de acuerdo con ellos? ¿Será posible enseñar que la palabra empeñada es suficiente para confiar en la autoridad? ¿Se avecina el tiempo en que quienes hoy invierten en las campañas políticas comiencen a invertir en las campañas para rectores de las universidades públicas? La formación democrática va más allá de los currículos.

Francisco Cajiao

Publicado en El Tiempo, Bogotá.

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El Dane acaba de publicar los datos sobre la incidencia de la pobreza multidimensional en 2023.  

Es una medida que incluye 15 variables incorporadas en 5 dimensiones: condiciones educativas, situación de la niñez y juventud, trabajo (informalidad y desempleo), acceso a la salud y características de la vivienda. No incluye ninguna medida de ingreso, y por esta razón no es un indicador de las fluctuaciones de las condiciones de vida en el corto plazo. Refleja, más bien, tendencias de tipo estructural. 

La pobreza se está reduciendo de manera continua desde 2010, cuando era 29,7%, hasta 2023 cuando llegó a 12,1%. Durante estos años, el número de personas en condiciones de pobreza pasó de 12,9 a 6,3 millones. Entre 2022 y 2023 salieron de la pobreza 338.000 personas. 

Con excepción de 2020, la tendencia descendente se ha mantenido. Por razones de la pandemia, entre 2019 y 2020, la incidencia de la pobreza subió de 17,5% a 18,1%. La principal causa de este aumento fue la inasistencia escolar, que pasó de 2,7% de los hogares a 16,4%. En 2021, una vez que se fue superando la pandemia, la inasistencia escolar se redujo a 5,5%. Y en 2023 bajó a 2,3%. Además de los indicadores relacionados con la educación, durante los meses de covid también se deterioraron las condiciones de trabajo. Aumentó la informalidad y el desempleo de larga duración. 

La tendencia decreciente de la pobreza multidimensional muestra que en el país se ha ido construyendo una institucionalidad que ha contribuido al mejoramiento de las 15 variables que componen la pobreza multidimensional. Esta dinámica se ha mantenido en el mediano plazo (2010-2023), independientemente de que en estos años se hayan presentado importantes cambios en el ritmo de la economía y en la orientación política de los gobernantes. La pobreza disminuye independientemente de los ciclos, y este es un logro relevante de la política pública. 

Pero frente a este hecho positivo que abre las puertas al optimismo, también se presentan dos brechas que son preocupantes. La urbano/rural y la regional. En 2023 la incidencia de la pobreza rural fue de 25,1%, y la urbana de 8,3%. Esta diferencia de 16,8 puntos es inaceptable. Las condiciones de vida en el campo son considerablemente inferiores a las de las ciudades. 

Y las diferencias entre regiones es escandalosa. Mientras que en 2023 la pobreza en Bogotá fue de 3,6% en la región Caribe era de 20,1%, y en la Pacífica (sin el Valle del Cauca) 19,4%. El panorama se complica si se tiene presente que al interior de cada región son evidentes las desigualdades entre las áreas urbanas y las rurales. 

Las divergencias entre regiones no son justificables. Más aún, es censurable que una sola persona viva en condiciones de pobreza. Pero mientras se logra el ideal lejano de pobreza cero, por lo menos se debería presentar convergencia alrededor de la región con menor pobreza. Así que la incidencia de la pobreza multidimensional debería estar alrededor de 3,5%-4%, que es nivel alcanzado por Bogotá. 

Desde el punto de vista de la política pública, las dimensiones y las variables que se incluyen en la pobreza multidimensional, permiten dirigir las decisiones de los gobiernos hacia los sectores que requieren más atención para ir reduciendo las brechas. Es posible, entonces, hacer una asignación eficiente de la inversión pública de tal forma que se reduzcan las brechas. 

Jorge Ivan González

Publicado en La República, Bogotá. 

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