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Nos ha tocado vivir un mundo agitado. Los avances de la ciencia y tecnología suceden atropelladamente. La forma de comunicarnos nos ha cambiado la vida. Una pandemia extrañísima nos ataca de repente, a escala global, mostrándonos lo mejor y lo peor de lo que somos, mientras muchos países se polarizan en ideologías opuestas y son corroídos por la corrupción de un dinero y de una violencia insaciables. Queremos recibir aquí sus reflexiones…

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En la formulación de los planes de desarrollo hemos tenido la tradición de darle relevancia a la bondad de las intenciones, minimizando su posibilidad factual. Es muy interesante observar a lo largo del tiempo la secuencia de los planes porque permite llegar a dos grandes conclusiones. Primero, expresan bien los propósitos de cada gobierno. Segundo, entre ellos no hay continuidad y, además, en cada momento del tiempo, el plan del gobierno nacional no se articula con los de los gobiernos locales.

La heterogeneidad de los sueños

El hecho de que Colombia realice un plan de desarrollo cada cuatro años permite hacer la trazabilidad a los buenos propósitos del gobierno de turno. López se propuso, hace más de 50 años, cerrar la brecha¹, y para lograr este propósito nos invitó a ser el Japón de Suramérica; Turbay imaginó un país integrado², y con Petro pensamos que Colombia podía llegar a ser potencia mundial de la vida³.

Los títulos de los planes de desarrollo son una excelente descripción de los sueños que los gobiernos le proponen al país. Es interesante constatar los cambios de énfasis y la forma como cada administración ha prometido resolver problemas seculares de la sociedad. En la realidad, las brechas continúan y el país todavía no se integra, pero más allá de estas frustraciones, el discurso tiene una validez intrínseca que no puede despreciarse. Y, bien que mal, ha orientado decisiones de la política pública.

Frente a estos mundos imaginarios, los planes han sido muy diversos en sus propuestas fácticas. Quizás el más consistente haya sido Las Cuatro Estrategias⁴. La visión de Currie, que lo inspiró, tiene una alta dosis de pragmatismo.

El nuevo plan de desarrollo, el de Abelardo de la Espriella (ADLE) también es un sueño. Y lo reconoce de manera explícita al invocar milagros. El más notorio es pensar que la economía colombiana puede crecer al 6 % anual, y que el país estará entre las 25 economías más fuertes del mundo. En las proyecciones que había hecho el ministerio de Hacienda, en los próximos años el PIB aumentaría apenas a un promedio anual del 2,5 %. No hay ninguna razón para afirmar que el ritmo será casi tres veces mayor. Tiene razón el gobierno en corregir los errores de la administración Petro en el manejo de la energía, pero el estímulo del sector no es suficiente para lograr una meta de crecimiento tan ambiciosa.

El milagro, dice Bravo⁵, no está en el hecho mismo. En su análisis del Éxodo muestra que no es posible que Moisés haya dividido las aguas del mar para que pudiera pasar el pueblo de Israel. Que tampoco es factible que lloviera maná de los cielos. El milagro no está allí, sino en la fuerza del relato, que va más allá de la realidad del acontecimiento. Gracias a la capacidad de la crónica, se construyó toda la ideología sionista. Y de manera más general, no importa si Jesús resucitó al tercer día. Sin indagar demasiado por la realidad del hecho, el relato ha tenido la suficiente potencia para crear el poderoso aparato de la cristiandad. La Inquisición, que siguió a la bula proferida por Inocencio VIII en 1448, se inspiró en las “evidencias” de actos de brujería, y de pactos con el demonio. Este relato justificó la muerte de miles de personas.

Los milagros de ADLE tienen su único sustento, como cualquier milagro, en la contundencia del relato. No vamos a crecer al 6 %, pero esta imposibilidad no es relevante, porque lo importante es armar una historia que sea convincente.

Entre los planes de desarrollo no hay continuidad, ni articulación

En Colombia no se han estructurado proyectos de mediano y largo plazo que sean respetados por los diferentes gobiernos. Esta falta de continuidad es una de las explicaciones al atraso en competitividad e inclusión social.

Con toda razón, el gobernante recién elegido afirma que debe responder a sus electores. Y si el programa que presentó como candidato no tiene nada que ver con el de la administración saliente, es imposible que haya continuidad. Los 6 ejes articuladores del nuevo plan de desarrollo⁶ no se articulan con las transformaciones de Colombia Potencia Mundial de la Vida. No es un problema del tránsito de Petro a ADLE, sino que es un mal estructural del Estado colombiano.

El plan de desarrollo nacional tampoco se articula con los de administraciones locales. Con la misma lógica, alcaldes y gobernadores afirman que su compromiso es con el programa que presentaron como candidatos, y ello se tiene que reflejar en su plan de desarrollo. No es extraño, entonces, que el plan de desarrollo de Bogotá no tenga nada que ver con el plan nacional. Sucede lo mismo con el resto de las ciudades y los departamentos.

Los ejes del plan de ADLE son:

  1. Reconstrucción, transformación y resiliencia. El punto de partida de este eje es el terremoto. Es el elemento constitutivo del “plan Marshall”. Dada la amplitud de los daños (15 departamentos), el plan tendría que diseñar una estrategia ambiciosa de ordenamiento del territorio. Si así fuera, habría una línea de continuidad con el plan de Petro.
  2. Patriotismo constitucional. Tiene que ver con seguridad, justicia y democracia. Allí se propondrían los mecanismos para garantizar la paz. Claramente, como lo ha manifestado el presidente, su concepción de la paz y de la seguridad es completamente diferente a la de Petro. La ruptura es radical.
  3. Milagro social. Se menciona la protección social y la generación de capacidades. Se encontrarían salidas a la crisis de la salud y se estimularía la educación. Las declaraciones del gobierno indican que se incentivaría la vivienda y se ampliará la cobertura de los servicios públicos. En este tema también se están presentando rupturas con Petro, sobre todo en los temas relacionados con la salud y los servicios públicos.
  4. Milagro económico. La Misión Crecer, que ha propuesto incrementos del PIB de 6 %, tiene dos retos titánicos. De un lado, coordinar a los sectores. El vicepresidente se ha propuesto la tarea de articular a 10 ministerios. Se trata de romper una lógica fragmentada que está enquistada en la administración pública, y que no se pudo modificar con el plan Petro, a pesar de que las transformaciones que se propusieron obligaban a la coordinación sectorial.

Y el otro reto es la concreción de proyectos estratégicos de carácter regional. Este objetivo ha sido mencionado varias veces por el presidente. Es un propósito loable y absolutamente necesario. La primera tarea urgente debería ser coordinar el manejo de los $25,9 billones de las regalías de los próximos dos años. Por la forma equivocada como se asignan las regalías a través de los Ocad (Órgano Colegiado de Administración y Decisión), es factible que este volumen considerable de recursos termine despilfarrándose en 5.000 pequeños proyectos, como sucedió en los dos años anteriores.

  • Colombia en las regiones. La descentralización es fundamental, pero su visión tiene que tener una clara dimensión regional. Se equivoca el presidente reduciéndola a Barranquilla y a Cali.

Es urgente presentar un proyecto de ley de competencias, tal y como lo exige el Acto Legislativo 03 de 2024⁷. El articulado que llevó Petro al Congreso no era pésimo, porque no consideró seriamente la geografía, y terminó asignando los recursos en función de la población, en medio de la disputa entre los sectores de educación, salud y agua.

  • Transformación del Estado. Se menciona la reducción del tamaño del Estado. Este propósito es imposible. Los recursos que se le están quitando a algunos ministerios, se le entregan a otros. El presupuesto de 2027 de ADLE incrementa el gasto de manera considerable. Se repite que la gestión tiene que ser por resultados. De esto se habla en Colombia hace, por lo menos, 30 años. Este gobierno debería tomar en serio el presupuesto por programa que se aprobó en Colombia Potencia Mundial de la Vida, que todavía no se aplica. Es un mecanismo compatible con la Misión Crecer.

Más allá de Petro

El nuevo plan de desarrollo debería rescatar cuatro mecanismos del plan de Petro, que contribuyen a los cambios estructurales que necesita el país: i) La continuación del catastro multipropósito, que es la condición básica para la modernización del sector agropecuario. Durante los últimos cuatro años la actualización pasó de 9 % a 50 %. ii) La consolidación del Registro Universal de Ingresos (RUI), que permitirá realizar un salto cualitativo en la política social. La asignación de los recursos se realizará de manera eficiente, y podrán eliminarse instrumentos actuales como la estratificación y el Sisbén. iii) El fortalecimiento del presupuesto por programa, que es la pieza clave para que la Misión Crecer sea exitosa. iv) Avanzar en los cinco indicadores de desigualdad: hogares, riqueza, tierras, inmobiliario y bursátil. Con esta información podrán conocerse de manera integral los logros en la lucha contra la desigualdad. El Dane ha avanzado en la cuantificación de estas cinco medidas.

____________________

¹ Departamento Nacional de Planeación, DNP. (1975). Para cerrar la brecha. Plan de Desarrollo Social, Económico y Regional 1975-1978. Bogotá: DNP.

² Presidencia de la República de Colombia. Departamento Nacional de Planeación, DNP. (1979). Plan de Integración Nacional, PIN. Plan Nacional de Desarrollo 1978-1982. Bogotá: DNP.

³ República de Colombia. (2023). Ley 2294. Por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia Potencia Mundial de la Vida”. Bogotá: Congreso de la República.

⁴ Departamento Nacional de Planeación, DNP. (1972). Las cuatro estrategias. Bogotá: DNP.

⁵ BRAVO Carlos. (1968). Una experiencia de Dios en la historia: La concepción del milagro en el Éxodo. Bogotá: Tercer Mundo. 

⁶ Departamento Nacional de Planeación, DNP. (2026). Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. Lineamientos para la elaboración del PND. Sesión con enlace de sectores responsables. Bogotá: DNP.

⁷ República de Colombia. (2024). Acto legislativo 03. Por el cual se fortalece la autonomía de los Departamentos, Distritos y Municipios, se modifica el artículo 356 y 357 de la Constitución Política y se dictan otras disposiciones. Segunda Vuelta. Bogotá: Gobierno Nacional.

Jorge Iván González

Publicado en la Revista Sur

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Esta fue una tertulia donde los participantes discutimos el desajuste ocupacional en Colombia, basándose en un vídeo presentado por Eduardo Lora, que nos mostró estadísticas alarmantes sobre la discrepancia entre los estudios universitarios y el trabajo real. Luego de analizar previamente el video , compartimos 11 de nosotros las experiencias que tuvimos en el proceso de ajuste de lo estudiado en nuestras diversas profesiones a la realidad profesional que cada uno tuvo en sus años de trabajo.

Exjesuitas en tertulia- Sesión # 308- 15 de Octubre, 2026-

Haz click aquí para disfrutar de la 1a. parte: https://youtu.be/WUjmdZVoo4s

Haz click aquí para disfrutar de la 2a. parte: https://youtu.be/bDBpUUNWOQQ

Haz click aquí si deseas disfrutar del video de Eduardo Lora : https://youtu.be/c2209yJ8dOU?si=iXTVmLuSQspgPhWr

Resumen:

La reunión fue una tertulia donde los participantes discutieron el desajuste ocupacional en Colombia, basándose en un vídeo presentado por Eduardo Lora que mostró estadísticas alarmantes sobre la discrepancia entre los estudios universitarios y el trabajo real. Dario dirigió la sesión y comenzó con un momento de silencio por la reciente muerte de dos amigos cercanos, Ricardo Pulido e Iván Restrepo. Dario presentó un resumen detallado del vídeo de Lora, destacando que el 58% de técnicos y profesionales en Colombia trabajan en campos no relacionados con sus estudios, lo que representa aproximadamente 4.5 millones de personas, y que Colombia tiene uno de los desajustes más graves del mundo comparado con países como España y Estados Unidos. Los participantes compartieron sus experiencias personales sobre cómo sus estudios universitarios se relacionaron con sus carreras profesionales, comenzando con la historia de William sobre su transición de filosofía a educación editorial, Vicente sobre cómo sus estudios teológicos y de filosofía le sirvieron en su trabajo en desarrollo personal, y Goyo sobre su trayectoria desde la filosofía hasta el doctorado en Roma. Bernardo reflexionó sobre la importancia de tener una visión clara para el desarrollo de un país, usando Corea como ejemplo de cómo una decisión estratégica puede transformar a una nación. Compartió su experiencia personal al retirarse de la orden jesuita y cómo esta formación le permitió desarrollar una carrera exitosa en los medios de comunicación, incluyendo su trabajo en televisión y su formación en la Universidad de Columbia. Juan Laureano, un contador público, describió cómo su formación en la compañía jesuita le proporcionó una base sólida para su carrera de casi 40 años en el banco, destacando la importancia y complejidad de la profesión contable. Oscar compartió su trayectoria académica y profesional, explicando cómo su formación inicial en filosofía y letras en la Compañía de Jesús le permitió desarrollar habilidades de pensamiento, aunque no consideraba esta carrera una profesión en sí misma. Describió cómo las experiencias con jesuitas como el padre Alberto Jiménez lo orientaron hacia la economía, y cómo su formación le permitió trabajar en planeación nacional y posteriormente en el mundo de la construcción e inmobiliario. Hernando Bernal compartió su evolución profesional desde su formación en sociología hasta su trabajo en reforma agraria, incluyendo su experiencia con Monseñor Salcedo y su beca en la Universidad de Wisconsin bajo la dirección de Everett Rogers. Bernal explicó tres niveles de desajuste profesional: desajuste individual, desajuste entre empresas y recursos humanos, y desajuste en la formación unidisciplinaria de las universidades que requiere transformación hacia una formación multidisciplinaria. Dario presentó su experiencia profesional y educativa, destacando la importancia de las habilidades interpersonales y de liderazgo en el mundo empresarial, en contraste con la importancia de los conocimientos académicos teóricos. Compartió cómo sus experiencias en la vida religiosa, la educación formal y el trabajo en empresas como Citibank le enseñaron la importancia de la reflexión crítica sobre la acción y el desarrollo de habilidades de trabajo en equipo. Edmundo relató una historia personal sobre su amistad con Ricardo Pulido y cómo su ejemplo de vida y servicio les enseñó sobre el discernimiento y el amor.

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El día de la despedida eterna de nuestro compañero Ricardo Pulido, Silvio pronunció estas palabras. Por su intensidad, por su verdad, las queremos hacer públicas en nuestro blog.

Al enterarnos de tu muerte, Ro y yo nos sentamos en el estudio y lloramos largamente. Fueron momentos de profundo dolor por tu partida y de inmenso cariño por tus recuerdos.

En medio de ese llanto recibimos una llamada de César Vallejo. «Silvio, acabo de enterarme de la muerte de Ricardo y siento un inmenso deseo de darte un enorme abrazo de hermano», me dijo.

Eso fuiste, Ricardo: alguien que supo crear hermandad a tu alrededor. Un hermano fiel. Un hermano a lo grande.

Nos conocimos cuando apenas empezábamos a descubrir el mundo. Teníamos unos doce años; desde entonces han pasado más de setenta. Nuestra infancia transcurrió entre caminatas por las montañas, partidos de fútbol y paseos por la finca Patasía. 

Después, el 25 de noviembre de 1959, ingresamos al noviciado de los jesuitas y empezamos a llamarnos hermanos: tú eras el hermano Pulido y yo, el hermano Zuluaga. También estaban los hermanos Cortés, Torres, Londoño, Velasco, Trujillo, Cristancho y Olivo entre otros, que ya partieron. Por varios años nos seguimos llamando hermanos y amándonos como hermanos en la mítica vida de la Compañía de Jesús.

Más tarde, ya en la vida secular, nuestra hermandad se hizo aún más fuerte. Compartimos alegrías, conversaciones, momentos difíciles y tantos recuerdos que hoy vuelven con especial fuerza. Ricardo: estuviste presente en una parte inmensa de mi historia. Tu manera de ser, tu compañía y todo lo que vivimos juntos dejan en mí una huella imborrable.

Hoy me cuesta aceptar que ya no estás, pero sé que seguirás viviendo en mi memoria y en el cariño de todos los que tuvimos la suerte de conocerte. Muchos hemos perdido a un hermano leal: quienes alguna vez nos llamábamos hermano Zuluaga, hermano Vallejo, Hermano Escobar y hermanos Jaramillo, Correa, Urreta, Posada, Palacio, Restrepo, Jiménez, Díaz, Pérez y Vélez, Nieto, Niño y Gamboa y a tantos otros hermanos que podemos mencionar… yo soy uno de los que hoy sigue lamentando la pérdida de un gran hermano.

Luz Stella, no sabes cuánto me conmovía y cuánto me hacía sentir querido que, durante este año, a raíz de mi enfermedad, Ricardo me llamara periódicamente para preguntar por mi salud. ¡Qué gran hermano! Ricardo siempre presente.

Luz Stella y Sandra: compartimos el dolor con ustedes por la partida de Ricardo. Y si algo sirve de confort les decimos que para muchas, muchas personas Ricardo fue el amigo leal, el hermano siempre presente y estamos inmensamente agradecidos por todo lo que nos dio.

Ricardo, nos conocimos a los doce años y caminamos juntos durante más de setenta. Fuiste esa persona que encontré a la vera del camino y que, con el tiempo, se convirtió en un hermano ejemplar y en parte esencial de mi vida. ¡Qué privilegio tuvimos tantos de compartir contigo esta hermandad durante un trayecto tan largo!

Despidamos a Ricardo, nuestro gran hermano, con un inmenso aplauso de agradecimiento.

Descansa en paz, querido hermano. Adiós.

Silvio Zuluaga

Octubre,2026

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La Misión Crecer, coordinada por el vicepresidente, tiene el propósito de lograr que la economía se expanda a 6 %. Este objetivo es sumamente ambicioso. En el último Marco Fiscal de Mediano Plazo se estima que en los próximos años el PIB crecerá a un promedio de 2,5 %. 

No hay ninguna razón para suponer que este nivel se podrá casi triplicar. Más allá de cualquier argumento lógico, esta meta está incorporada en uno de los seis ejes del próximo plan de desarrollo. Hace parte sustantiva del cuarto, que se llama “milagro económico”.

No hay duda de que este gobierno es más atractivo para el capital privado que el de Petro, y que en el sector energético se corregirá el error de no permitir la exploración. Estos cambios favorecen la inversión, pero toman tiempo y son claramente insuficientes para lograr la meta de 6 %.

Y por el lado de la administración pública, el vicepresidente tiene dos tareas titánicas. La primera es romper la lógica sectorial con la que opera el aparato estatal. Con razón ha dicho que deben articularse los objetivos de, por lo menos, 10 ministerios. Este propósito, que es loable, no se logró durante la administración Petro, a pesar de que las transformaciones que se propusieron en el plan de desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida tenían la intención explícita de romper la fragmentación sectorial del presupuesto. Cada ministerio terminó haciendo lo que pudo. Este mal, que no es nuevo, no ha podido corregirse. La mirada fragmentada está enquistada en la administración pública y cada ministerio termina haciendo lo que puede.

La segunda tarea, que ojalá sea posible, tiene que ver con la concreción de proyectos estratégicos de carácter regional. De manera reiterada, el presidente ha mencionado la necesidad de esta mirada de mediano y largo plazo. El asunto puede ser más complicado que coordinar ministerios. Ahora se requiere, además, la articulación de la Nación con los gobiernos locales y, dentro de estos, también es necesario romper la segmentación entre secretarías.

Para consolidar los proyectos estratégicos hay un factor positivo: el presupuesto por programa, que se aprobó en el plan de desarrollo de Petro. Del tema se está hablando en el país desde hace 30 años, pero no se concreta porque, además de fragmentarse en sectores, el presupuesto también se “departamentaliza”, sin que haya mecanismos institucionales para forzar la coordinación regional.

El terremoto demostró, una vez más, que la división del presupuesto por departamentos no favorece el desarrollo regional. Desde la vicepresidencia tendrían que crearse incentivos para que gobernadores y alcaldes se vean obligados a formular proyectos ambiciosos. No obstante las dificultades fiscales, el presupuesto de regalías para los próximos dos años es de $25,9 billones. Se trata de una cifra considerable, que alcanzaría para realizar nueve inversiones de infraestructura similares a la del Toyo. El obstáculo que dificulta esta mirada estratégica es la forma equivocada como se asignan las regalías a través de los Ocad (Órgano Colegiado de Administración y Decisión). Si el milagro de la coordinación no se logra, es muy probable que este volumen significativo de recursos termine despilfarrándose en 5.000 pequeños proyectos, como sucedió en los dos años anteriores.

La falta de articulación es la principal causa de la ineficiencia del gasto. Y sin un sector público que lidere es imposible soñar con altas tasas de crecimiento.

Jorge Iván González

Publicado en el diario La República, Colombia 

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En una sociedad que pretende construir futuro, hablar de educación no puede ser un asunto secundario frente al espectáculo cotidiano del poder.

La ministra de Educación lleva apenas quince días de haberse posesionado en el cargo y es evidente que los intereses del señor Presidente no parecen girar alrededor de temas de poco brillo, como la educación, al menos si se comparan con los asuntos de orden público, la exhibición de cadáveres, el insulto televisado al señor ‘Araña’ o los recorridos de vigilancia con Cristo Rey y el revólver al cinto, en un país donde conviven amablemente matonería y piedad.

No sobra recordar la devoción que profesaban al Divino Niño algunos de los más peligrosos delincuentes de este país. En diciembre de 2013, la Policía Nacional publicó un relato según el cual Escobar encomendaba sus cargamentos de droga al Divino Niño de Atocha y llevaba consigo una biblia y un rosario. Y así, el sanguinario matón se volvió un ídolo en su comunidad. Todavía decenas de personas compran camisetas con su retrato y buscan reliquias en alguna subasta.

Todos estos símbolos son una cátedra permanente sobre los valores que una sociedad puede asimilar y sobre la relación entre las creencias religiosas y la conducta pública. El ejemplo de los gobernantes, sin importar sus creencias personales, tiene un profundo impacto en la vida de una comunidad. No en balde se dice que el ejemplo es mil veces más eficaz que las palabras cuando se trata de educar.

En una sociedad que pretende construir futuro, hablar de educación no puede ser un asunto secundario frente al espectáculo cotidiano del poder. En su posesión, la nueva ministra recibió del Presidente el encargo de trabajar por una educación de excelencia que forme en conocimiento, valores, libertad y carácter. Son palabras importantes, pero todavía demasiado generales frente a la magnitud de los problemas.

El terremoto del 10 de agosto afectó a miles de sedes educativas y obligó al Estado a desplegar una enorme operación de emergencia. El Ministerio informa que el 99,3 % de la matrícula afectada ya cuenta nuevamente con servicio educativo, pero no se dice en qué condiciones, pues la urgencia es reconstruir las escuelas y no limitarse a reabrirlas. Hay poca información oficial sobre estos temas y las urgencias siguen ahí.

Está también la calidad. Los resultados del PISA 2022 no mostraron progreso en los últimos años y eso recuerda que no basta con que los niños estén matriculados, sino que aprendan y avancen en su trayectoria. Es necesario que el país discuta a fondo las transformaciones necesarias de la educación superior, sobre los altos niveles de deserción, sobre la urgente expansión y organización de la educación inicial, sobre la profesión de los educadores, su dignidad y su desempeño. A todo esto se suma la confusión que todavía hay en el mundo sobre la inteligencia artificial y el uso de dispositivos electrónicos, así como las transformaciones que esto ha generado en la cultura, el trabajo y la convivencia.

Frente a semejante complejidad, el silencio no puede convertirse en una estrategia, pues así como las transformaciones necesarias no se hacen con discursos ampulosos, tampoco la discreción extrema contribuye a reunir los esfuerzos necesarios para ponerse al día. Colombia necesita que la educación vuelva a ser un asunto central. Necesitamos una discusión seria sobre qué significa educar a las nuevas generaciones en un país atravesado por la violencia, la desigualdad, la tecnología y la incertidumbre.

Es necesario saber qué piensa la ministra sobre estos problemas, qué quiere cambiar y cuáles son sus prioridades. Porque si la educación permanece en silencio mientras el poder habla cada día más fuerte de otras cosas, ya no habrá una conversación sobre el país que queremos construir.

Francisco Cajiao

Publicado en EL TIEMPO, Bogotá, Colombia

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Esta tertulia reciente se centró en rendir un homenaje a la vida y obra del Padre Javier Giraldo, con testimonios de Mauricio Archila y Martha Cecilia García. Mauricio recordó los inicios de Javier en el noviciado, su rechazo a la violencia, su liderazgo en grupos como “sacerdotes para América Latina” y su trabajo silencioso en la defensa de los derechos humanos.

Haz click aquí para disfrutar de esta tertulia: https://youtu.be/t2UdQM1HWhQ

Exjesuitas en tertulia- Sesión # 307- 8 de Octubre, 2026

Resumen:
La reunión se centró en rendir un homenaje a la vida y obra del Padre Javier Giraldo, con testimonios de Mauricio Archila y Martha Cecilia García. Mauricio recordó los inicios de Javier en el noviciado, su rechazo a la violencia, su liderazgo en grupos como “sacerdotes para América Latina” y su trabajo silencioso en la defensa de los derechos humanos. Martha destacó su faceta como sociólogo urbano, su análisis de las luchas cívicas y la creación del banco de datos de derechos humanos en 1987, subrayando su rigor metodológico y su enfoque en la responsabilidad del Estado. Se discutió la estructura del banco de datos, que incluía violaciones de derechos humanos, infracciones al DIH, violencia político-social y acciones bélicas, así como su papel en la conformación de organizaciones de víctimas como el colectivo 82 y la comunidad de San José de Apartadó. Los participantes también reflexionaron sobre la coherencia de Javier, su postura antipoder y la fuerte polarización que generó su trabajo, ejemplificada en las críticas de María Fernanda Cabal. Finalmente, se compartieron anécdotas personales y se resaltó el impacto de su labor en la preservación de la memoria histórica en Colombia.

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El GPS se ha convertido en un instrumento indispensable para saber dónde estamos y para saber cuál es la mejor ruta para llegar al destino que hemos escogido. Hoy casi nadie se atreve a manejar un carro sin esa ayuda. 

Colombia necesita un GPS que cumpla esas dos funciones, pero que además de construir la ruta nos ayude también a definir el destino a donde queremos llegar como sociedad, el país que queremos construir. 

La idea que planteé en estas páginas de que en Colombia necesitamos un Partido Social Demócrata, abrió una amplia conversación, no porque fuera original o novedosa, sino porque recogió una necesidad de mucha gente que se siente sin representación ni voz en la política nacional. Es necesario, pero no suficiente. Si queremos que la socialdemocracia sea algo más que una etiqueta electoral, necesitamos construir las ideas, los diagnósticos y las propuestas que le den contenido. Por eso necesitamos un Grupo de Pensamiento Social Demócrata, al que podemos llamar GPS-D

El GPS-D no sería un partido, ni una corriente de ningún partido. Debe ser un centro de pensamiento independiente y pluripartidista, abierto a personas provenientes de distintas fuerzas políticas, de la academia, las empresas, los sindicatos y las organizaciones sociales, unidas por el interés en construir una propuesta socialdemócrata para Colombia.

El pensamiento social demócrata en el mundo

En muchos países existen centros de pensamiento de orientación social demócrata, y muchos otros que, sin identificarse expresamente con la social democracia, sí se definen como progresistas. En Europa hay por lo menos 76 organizaciones de este tipo que se han agrupado en la FEPS (Foundation for European Progressive Studies), cuya misión común es “desarrollar investigaciones innovadoras, asesoramiento político, capacitación y debates para inspirar e informar las políticas socialistas y socialdemócratas en toda Europa.” (https://feps-europe.eu)

FEPS también tiene una extensa red de socios, que incluyen universidades de renombre, académicos, legisladores y activistas, todos interesados en “promover la reflexión intelectual en beneficio del movimiento progresista y promover los principios fundacionales de la Unión Europa: libertad, igualdad, solidaridad, democracia, respeto de los derechos humanos, libertades fundamentales, dignidad humana y estado de derecho.”

En América Latina se ha intentado algo similar, pero hasta ahora con alcance mucho más limitado. Con el apoyo de la FEPS, y en particular de la alemana Friedrich-Ebert-Stiftung (FES), en 2004 cinco centros de pensamiento de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil conformaron la Red Latinoamericana de centros progresistas, hoy más necesaria que nunca ante el avance de la ultraderecha en la región.

De estos centros latinoamericanos el más interesante para la situación actual de Colombia es la Fundación Chile 21, que nació en 1992 de la convergencia de personas e instituciones vinculadas a la Concertación, la coalición de centroizquierda que gobernaba Chile, para crear un espacio de reflexión programática, de encuentro y debate, sin afiliación ni exclusiones partidistas. (https://chile21.cl)

El GPS-D: Grupo de Pensamiento Social Demócrata 

En Colombia, como en Chile, necesitamos un centro que no pertenezca a ningún partido, pero que pueda aportar ideas a todos los partidos que compartan una concepción democrática y social de la política. Colombia tiene partidos y movimientos que se autodefinen como progresistas, socialdemócratas, liberales, socialistas o de centroizquierda, pero no tiene una infraestructura intelectual socialdemócrata comparable a la que existe en Alemania, Reino Unido, Chile, Brasil o Uruguay.

La pregunta por resolver ante el avance mundial del autoritarismo y el populismo de derecha es ¿Cómo puede la izquierda democrática gobernar una economía de mercado y simultáneamente producir crecimiento sostenible, reducir desigualdad y ampliar derechos sociales?

Hoy esa respuesta es mucho más urgente. El debate público suele quedar atrapado entre la coyuntura electoral, la polarización y las respuestas de corto plazo, mientras los grandes desafíos del país exigen diagnósticos compartidos y propuestas que puedan sostenerse más allá de un gobierno. El GPS-D buscaría llenar ese vacío: crear una conversación programática de largo plazo y convertirla en opciones concretas para la acción pública.

El GPS-D debería partir de unos principios fundacionales muy claros: independencia política, pluralismo, rigor técnico, hechos y datos, y vocación de transformar las ideas en políticas públicas viables. Su objetivo también es claro: contribuir a construir una Colombia solidaria y democrática, más próspera, más justa, más libre y con mayores oportunidades para todos. 

La primera tarea del GPS-D sería precisamente definir qué significa todo esto en la Colombia del siglo XXI. Responder a preguntas como, ¿Qué modelo de crecimiento necesitamos? ¿Cómo combinar una economía dinámica y competitiva con una distribución más equitativa de sus frutos? ¿Cómo construir un Estado social que garantice derechos sin desconocer la importancia de la iniciativa privada? ¿Cómo aumentar la productividad y el empleo formal? ¿Cómo reducir la pobreza y la desigualdad y ampliar la movilidad social? ¿Cómo enfrentar la transición energética y el cambio climático? ¿Cómo fortalecer la democracia y las instituciones? Las respuestas deben formar un programa coherente, no una suma de propuestas aisladas.

Pero el GPS-D no puede limitarse a investigar. Debe desarrollar estudios y publicaciones, seminarios y debates públicos, programas de formación para jóvenes y nuevos dirigentes, observatorios de políticas públicas, investigaciones comparativas con otros países y propuestas programáticas concretas, incluyendo su costo y sus fuentes de financiación. También debe evaluar lo que hacen los gobiernos. No solamente preguntar qué debemos hacer, sino también ¿qué ha funcionado, qué no ha funcionado y por qué?

Además de un partido social demócrata Colombia necesita también nuevas caras, nuevas ideas, programas, propuestas y políticas para definir qué país queremos ser. El GPS físico parte de un destino que alguien ya escogió, mientras que el GPS-D tendría una responsabilidad mayor: ayudar a definir la meta y luego encontrar la ruta para alcanzarla, porque las naciones, como las personas, avanzan mejor cuando saben dónde están, hacia dónde van y cuál es el mejor camino para llegar allí.

ADENDA: El nombre de GPS-D es una excelente sugerencia de Gabriel Sánchez, un amigo y compañero totalmente identificado con los objetivos de este Centro.

Mauricio Cabrera Galvis

Publicado en la revista CAMBIO, Colombia

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SOFROSINA – ¿Has escuchado cómo crece la influencia de la “Ilustración oscura”?

EMMANUEL KANT – ¿Cómo que oscura? La Ilustración es luz, por eso en alemán se le llama Aufklärung y en francés Lumières. 

SOFROSINA – Emmanuel, me refiero al “Movimiento neorreaccionario”, antiigualitarista y elitista, que se considera a sí mismo como la antítesis de la Ilustración, de la que fuiste un insigne personaje. 

LINGUACUTA – Ese movimiento neorreacionario o Ilustración oscura considera que la democracia no solo es imperfecta, sino estructuralmente ineficiente y, en algunos casos, contraproducente.

EMMANUEL KANT – Desde cuando estaba en la Tierra existían críticas a la Ilustración y grupos que defendían la tradición sobre la razón, la autoridad sobre la libertad individual. ¿Qué opinas, amigo Lichtenberg, sabio maestro del sabio Alexander von Humboldt y famoso por tus magistrales “Aforismos”?.

GEORG LICHTENBERG – Se habla mucho de Ilustración y se desean más luces. Pero ¿de qué sirve tanta luz si la gente no tiene ojos o, si los tiene, los cierra intencionadamente?

EMMANUEL KANT – Confiemos en que si cierran los ojos los volverán a abrir pues afirmamos que las personas pueden pensar por sí mismas, expresarse libremente y organizar la sociedad de forma más justa y racional. Razón, libertad y democracia son tres pilares de nuestra propuesta ilustrada.

SOFROSINA – Emmanuel, sigue siendo revolucionario colocar la razón como la principal herramienta para comprender el mundo y sostener que no hay que aceptar normas y creencias sin atrevernos a cuestionarlas, sólo porque la tradición, la religión o el poder político lo dicen.

EMMANUEL KANT – Resumí nuestro ideal ilustrado en una frase: Sapere aude -atrévete a saber-. Si las personas pueden pensar por sí mismas, entonces también pueden cuestionar a quienes las gobiernan.

GEORG LICHTENBERG – En un mundo dominado por monarquías, privilegios hereditarios y jerarquías rígidas, promovimos que todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos, de manera que las leyes deben aplicarse de manera igualitaria. 

BARÓN DE MONTESQUIEU ­– Y, para que el poder del Estado no se concentrara en una sola persona, propusimos la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. 

JOHN LOCKE – Admito sin dificultad que la democracia liberal ilustrada no ha sido perfecta, pero introdujo principios fundamentales como la participación ciudadana, la representación política de los gobernados y el gobierno basado en leyes, no en voluntades individuales. 

EMMANUEL KANT – Carl Schmitt, ¿por qué nos lanzas esa sonrisita irónica, tú, que fuiste apodado “jurista del Tercer Reich” y que has fecundado a los neorreacionarios con tu rechazo de las democracias parlamentarias pluralistas?

CARL SCHMITT – Me agrada que reconozcan que la democracia liberal, hija de la Ilustración, no ha sido perfecta. Sus tensiones, contradicciones y límites son precisamente el objeto de las críticas de la Ilustración oscura, que empezaron a hacerse sentir desde finales del siglo XX y, sobre todo, principios del XXI.

EMMANUEL KANT – ¿A quién se le ocurrió eso de “Ilustración oscura”?

CARL SCHMITT – El término lo acuñó el filósofo inglés Nick Land quien, junto con el estadounidense Curtis Yarvin, ha desarrollado las ideas que sustentan al movimiento neorreacionario. Estimado Carlyle, ilustre rector de la Universidad de Edimburgo, ¿sabes que Yarvis te reivindica como precursor de los neorreaccionarios?

THOMAS CARLYLE – Me alegra saberlo. Y, para que les duela, señores ilustrados, a quienes harto critiqué, sepan que NRx -como también llaman al movimiento neorreacionario- ha cobrado fuerza en sectores de Silicon Valley, al igual que entre varias figuras políticas asociadas con el presidente Trump, como su antiguo asesor Steve Bannon o su actual vicepresidente J. D. Vance. 

WINSTON CHURCHIL – A pesar de sus imperfecciones sostengo lo que dije en la Cámara de los Comunes: “La democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás que se han probado”. 

EMMANUEL KANT – En definitivas cuentas ¿qué mueve a estos neorreaccionarios?

SOFROSINA – Mira, Emmanuel, en muchos países la democracia liberal funciona correctamente en términos formales: hay elecciones, partidos políticos y libertad de expresión. Sin embargo, esa democracia enfrenta una crisis de credibilidad pues las promesas electorales no se cumplen, los gobiernos son percibidos como ineficientes, la burocracia aumenta y los escándalos de corrupción son recurrentes.

WINSTON CHURCHILL – La corrupción también corroe y corroerá a los gobiernos neorreaccionarios pues en todo colectivo humano se instala la máxima corrupción posible compatible con la tolerancia de sus miembros, que suele ser grande…

LINGUACUTA – …pues grande es el número de los que siguen, o aspiran a seguir, la divisa de la corrupción.

WINSTON CHURCHILL – ¿A saber?

LINGUACUTA – “Amarás los bienes públicos casi como a ti mismo”.

CARL SCHMITT – ¡Tu ironía es inútil! En contextos de crisis económicas y medioambientales, cambios sociales acelerados y conflictos globales como los que se viven actualmente en la Tierra, surge una necesidad humana básica: ¡Orden! Y la Ilustración Oscura ofrece una respuesta clara: menos debate, más control de la población; menos igualdad, más jerarquía; menos política, más gestión. 

THOMAS CARLYLE – Les quiero presentar a David Starr Jordan, primer presidente de la Universidad de Stanford -semillero de neorreaccionarios- y uno de los principales promotores del movimiento eugenésico en los Estados Unidos a principios del siglo XX.

DAVID STARR JORDAN – Gracias, Thomas, en tu exitoso libro On Heroes lo dejaste claro: el avance de la civilización se debe a los hechos de individuos excepcionales y no de las masas.

THOMAS CARLYLE – La democracia es la desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan.

DAVID STARR JORDAN – Dejemos que gobierne una élite que pueda tomar decisiones sin necesidad de consensos políticos, equilibrios de poder y procesos institucionales complejos.

LINGUACUTA – No tengo nada contra las élites… siempre y cuando se popularicen.

DAVID STARR JORDAN – ¡Tan graciosa! Como dice la Ilustración oscura, los países deberían funcionar como si fueran grandes empresas, con un presidente-director ejecutivo a su cabeza. Se necesita eficiencia.

LINGUACUTA – Eficiencia, ¿para quién? Abundan los que sueñan con explotar de manera eficiente a los demás.

DAVID STARR JORDAN – Desde la perspectiva de la Ilustración oscura la amplia participación ciudadana en la toma de decisiones así como la igualdad de derechos y deberes no son vistos como avances sino como debilidades del sistema. No todas las personas deberían tener el mismo nivel de influencia o de participación en la sociedad.

EMMANUEL KANT – Esas afirmaciones abren la puerta a un Estado donde el valor de las personas se mide en función de su utilidad, capacidad o rendimiento. Así se termina por convertir la desigualdad y la exclusión en norma aceptable, afectando directamente la dignidad de las personas.

SOFROSINA – ¿Qué podemos pedirle al que hicimos sentir que está de sobra? Esa es la explosividad de una sociedad que produce excluidos.  

LINGUACUTA – Temo un Estado en manos de tecno-oligarcas que se creen superiores a los demás, como Elon Musk o Peter Thiel.

STANISLAW JERZY LEC ­– Que lo piensen bien quienes quieren ponerse en dichas manos pues “entre los que bailaban alrededor del becerro de oro fueron vistos también los matarifes”.

DAVID STARR JORDAN – Sean optimistas, como lo fui yo promoviendo la eugenesia.

LINGUACUTA – No tengo obligación de optimismo como los políticos y confieso que una élite de tecno-oligarcas con poder ilimitado me produce escalofríos. También entre esa élite hay sociópatas.

MONTESQUIEU – La postura antidemocrática me plantea serios interrogantes: ¿Quién define para qué se requiere la “eficiencia” y quién es el “más capaz”? ¿Qué ocurre con los derechos individuales sin participación ciudadana? La historia muestra que la concentración de poder, sin contrapesos, conduce a la restricción de libertades, el abuso de autoridad, el control del disenso…

EMMANUEL KANT – …y sin disenso, sin posibilidad de cuestionar y debatir, cualquier sistema político se vuelve rígido e incapaz de corregirse a sí mismo.

JOHN LOCKE – Por otra parte, si el Estado deja de ser una organización política basada en la participación ciudadana y se ve como una empresa orientada a resultados, ¿qué pasa con los derechos ciudadanos de justicia, equidad, bienestar social, salud, educación y cultura que no necesariamente son “rentables” pero sí necesarios para la vida en sociedad?

LINGUACUTA – Lo que es “eficiente” y “rentable” no siempre coincide con lo que es correcto.

SOFROSINA – Las personas no solo viven en una sociedad, sino que tienen derecho a influir en ella. El antiigualitarismo neorreaccionario que pretende reducir o eliminar esa participación terminará por generar una desconexión entre el sistema político y la sociedad, afectando la legitimidad del poder, la dignidad de las personas y el sentido de pertenencia ciudadana.

MONTESQUIEU – Quede claro que no toda crítica a la democracia conduce al autoritarismo, pero ciertas propuestas, como las de la Ilustración oscura, requieren ser analizadas con especial cuidado. 

CARL SCHMITT – Digan lo que digan, ustedes no pueden negar que la Ilustración oscura pone sobre la mesa problemas reales de las democracias liberales existentes: ineficiencia institucional, burocracia excesiva, clientelismo político, dificultad para responder con rapidez a desafíos complejos. 

SOFROSINA – No lo negamos, pero el desafío está en lograr superar esos problemas sin perder de vista otros elementos esenciales, como la inclusión, la justicia  social, la participación, la distribución de la riqueza, las prioridades en cuestión de gasto público. Y muchas de las propuestas asociadas a la Ilustración Oscura -como la reducción de la participación ciudadana, la lógica empresarial aplicada al Estado y la concentración del poder- plantean riesgos significativos. 

LORD ACTON – El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

LINGUACUTA – De Nerones, Calígulas, Atilas, Hitleres y Stalines abundan los ejemplos.

MONTESQUIEU – Por eso insistimos en establecer controles y contrapesos al poder…

ABIGAIL ADAMS – …y por eso le escribí a mi marido John: Remember all Men would be tyrants if they could.

LINGUACUTA – ¿John Adams, el primer vicepresidente y segundo presidente de los Estados Unidos?

ABIGAIL ADAMS – El mismo. 

SOFROSINA – Sabia advertencia le hiciste: no hay que confiar demasiado en la virtud de los que gobiernan, no porque sean malos, sino porque son humanos.

LINGUACUTA – Ese detalle ha hecho que mi filosofía política se reduzca a una sola frase: “No te hagas excesivas ilusiones con los políticos”.

Rodolfo Ramón de Roux

Octubre, 2026

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Vender un activo del Estado no sirve para reducir el déficit fiscal, y puede ser un mal negocio si este activo es rentable y produce utilidades.

Ante el enorme déficit fiscal que enfrenta Colombia ha vuelto a aparecer una vieja propuesta: vender parte de Ecopetrol para conseguir recursos y aliviar las finanzas públicas. La idea parece atractiva, pero antes de hacer las cuentas de la lechera hay que precisar qué se está proponiendo, porque en el afán de reducir el déficit se mezcla toda clase de propuestas, incluso algunas que no tienen relación con las finanzas del Estado, como la venta de las acciones de ISA que son propiedad de Ecopetrol. 

La capitalización no es venta

La ley 1118 de 2006 autorizó que inversionistas privados adquirieran hasta 20 % del capital accionario de Ecopetrol; dado que hoy tienen 11.51 %, existe la posibilidad legal de que adquieran el 8.49% restante, que hoy serían unos 4.300 millones de acciones que si se vendieran al precio de Bolsa (alrededor de $2.700) tendrían un valor de $11.6 billones. Una suma muy importante que ilusiona a cualquier ministro de Hacienda.

Sin embargo, debe recordarse que hay dos alternativas diferentes para privatizar una empresa pública. La primera es que la Nación venda acciones que hoy son de su propiedad, en cuyo caso el Estado recibe los recursos de la venta, pero disminuye su participación en la empresa. La segunda es que Ecopetrol emita nuevas acciones para que sean adquiridas por inversionistas privados. En este caso se capitaliza la empresa, pero los recursos entran a Ecopetrol, no a la Nación y, además, al aumentar el número de acciones, disminuye su participación porcentual en los dividendos futuros.

La distinción es fundamental porque a veces se habla de ambas operaciones como si fueran equivalentes para las finanzas públicas. No lo son, y lo que autorizó la ley 1118 fue únicamente la segunda alternativa, de manera que si lo que se busca es que la Nación venda sus acciones, deben buscarse nuevas autorizaciones legales y surtir todo el proceso de la Ley 226, lo que podría tardar hasta dos años.

Desde el punto de vista de la caja de la Nación, la emisión de nuevas acciones de Ecopetrol tendría el mismo efecto que la venta de alguno de sus activos, como por ejemplo, el 51 % de las acciones de ISA. Como los recursos de estas operaciones entran a Ecopetrol y no a la Nación, algunos han propuesto que la petrolera los use para decretar un dividendo extraordinario que sí disminuiría el déficit fiscal. Es una ingeniosa argucia financiera, muy perjudicial para Ecopetrol, porque le quita un activo productivo y le reduce el patrimonio (es decir, la descapitaliza) al obligarla a aumentar la repartición de dividendos, con el agravante que una parte de ellos iría a los inversionistas privados.

Vender la nevera para pagar el mercado  

En gracia a la discusión, supongamos que se logran todas las autorizaciones para que la Nación venda el 8.49 % de Ecopetrol y obtenga, al precio de Bolsa, alrededor de $12 billones. ¿Ha reducido el déficit fiscal en ese monto? No, por una razón muy sencilla: en la contabilidad fiscal, la venta de un activo financiero del Estado no constituye un ingreso corriente que reduzca el déficit. Es una operación patrimonial. El Estado cambia un activo ‒acciones de Ecopetrol‒ por otro activo ‒dinero‒. 

En otro artificio financiero se ha propuesto que con los recursos de la venta se pague deuda de la Nación; hacia el futuro se disminuirán los intereses que debe pagar el Gobierno, pero acá cabe una consideración técnica.

Un inversionista privado que compre acciones de Ecopetrol calculará cuánto está dispuesto a pagar hoy por los dividendos y flujos de caja que espera recibir en el futuro. Para traer esos flujos futuros a valor presente utilizará una tasa de descuento que refleje el riesgo de su inversión.

Sin embargo, la Nación no es un inversionista privado y la tasa de descuento relevante para valorar los flujos fiscales que recibe de Ecopetrol puede ser inferior a la del privado; por eso, el precio que el mercado está dispuesto a pagar por las acciones puede ser inferior al valor presente que esas mismas acciones tienen para el Estado, precisamente porque este puede valorar los flujos futuros con una tasa de descuento menor. Por lo tanto, hay que comparar el precio recibido hoy con el valor presente de todos los dividendos futuros que dejan de recibirse.

En otras palabras, es necesario analizar si el Estado crea o destruye valor al cambiar una participación en una empresa que es muy rentable por una reducción de deuda. La respuesta de la sabiduría popular es que no hay que vender la gallina de los huevos de oro, porque se queda sin la gallina y sin los huevos.

Vender Ecopetrol puede modificar el patrimonio y la deuda del Estado, pero no desaparece el déficit fiscal. Si el problema es que cada año los gastos superan los ingresos, vender activos públicos no resuelve la causa del problema. 

El déficit solo se corrige haciendo que, de manera permanente, suban los ingresos y bajen los gastos del gobierno. Para eso no existen atajos patrimoniales que reemplacen una reforma tributaria y una estrategia de reducir el gasto. No puede venderse la nevera para pagar el mercado.

Mauricio Cabrera Galvis

Publicado en la revista CAMBIO, Colombia

Resumen Gráfico -IA

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Recientemente nos encontramos 27 integrantes del grupo de “Amigos de toda la vida” para recorrer algunos lugares de las “bravas tierras de Santander”, como las nombró el maestro Jorge Villamil en su vals “Si pasas por San Gil”. Nos convocó la alegría de compartir este tiempo valioso de nuestras vidas y volver a ver rostros y sonrisas queridas, “en vivo y en directo”. Sin embargo, ninguno imaginó que estaríamos cerca de lo que pudo ser una tragedia enorme. Gracias a la acción eficaz de muchos, hoy puedo contar algo de esta experiencia que, definitivamente, no deseo repetir. 

El jueves 17 de septiembre desayunamos con afán para entregar los chalets del hotel donde nos hospedamos en Zapatoca, cuna de nuestros amigos Gabriel Díaz, Marlio Gómez y de sus nobles y recordados ancestros. 

Salimos luego de las 9 de la mañana, con la ilusión de llegar a Barichara al caer la tarde o, con suerte, un poco antes de las cinco. El guía nos advirtió que haríamos una parada en La Fuente y, más tarde, también en Guane. Allí, luego de recorrer sus calles emblemáticas y cargadas de historias viejas, almorzaríamos en un buen lugar para llegar finalmente a Barichara. Viajaríamos en un bus más pequeño que el que veníamos utilizando desde Bucaramanga. La razón del cambio de transporte no la entendí claramente, pero la aceptamos sin protestar.

23 viajeros nos acomodamos en el bus emergente y ubicamos carteras, morrales pequeños, bastones y pertenencias en el compartimento superior. Dejé allí mi mochila de Unicef con el computador y las cosas indispensables que llevo a mano normalmente. Mientras avanzaba por la carretera destapada y llena de curvas, el bus arrojaba a lado y lado un “polvero” sobre las ya rucias hojas de los árboles. Como pasajero, con el bamboleo y las vueltas, mi cabeza y mi estómago se resienten y tuve que cerrar los ojos para distraerme del mareo. 

Hacia las 11 am, más o menos, nos detuvimos en La Fuente, un corregimiento pequeño con una linda placita sombreada de árboles tropicales ubicada frente a la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. En sus bancas de cemento se refugian bajo la sombra pobladores y visitantes que escapan del sol y alivian el calor. Allí, en uno de los rincones me senté y pude respirar para tranquilizar la “maluquera” que ya comenzaba a incomodarme. Después de unos minutos entré a la capilla y en silencio escuché las oraciones de un parroquiano devoto que proclamaba el nombre de Dios con los ojos cerrados cerca del altar. 

Supe que era el sacerdote que, por casualidad, visitaba ese día la capilla y pedía protección para todos y atención para los afectados por el reciente terremoto del 10 de agosto. Estaba de pie junto a un antiguo cuadro de la Virgen de las Angustias que le da nombre al templo. Cuando se retiró, caminé por la nave central hasta el pedestal donde se exhibía la imagen, la miré con cuidado y oré por todos los viajeros y por mis hijos ausentes, desperdigados en diferentes países. Hoy sé que la madre de Dios nos protegió de lo que íbamos a enfrentar poco después. Al salir de la iglesia, en la tienda cercana, recuperé plenamente el aliento con un cafecito que me supo a gloria antes de subir al bus para continuar hacia Guane. 

Unos diez minutos después de continuar el viaje, un golpe seco y una orden perentoria que me pareció casi un grito, me hizo abrir los ojos:

  • “¡Bájense todos del bus lo más rápido posible! ¡Bájense ya!”

Ludwig, nuestro guía, acababa de abrir la puerta del bus de una patada. Sabíamos que algo malo estaba ocurriendo. Nos levantamos instantáneamente. Tomé mi morral y me lo cargué en la espalda. Vi correr al voluminoso conductor tratando de ubicar la causa del humo que salía por debajo del chasis. Llevaba algo en sus manos. Junto a mí, Myriam tomó su cartera y nos preparamos para avanzar por el pasillo central mientras los más impedidos para caminar bajaban del vehículo. Desde el interior del bus pude ver a Marisol, nuestra guía, llevando casi alzada a Berthica. Caminaba hacia atrás y la ayudó a sentarse sobre el pasto. Luego corrió a traer su silla de ruedas. Por fin alcanzamos la salida y pude ver que se elevaban pequeñas fumarolas por los orificios de la cubierta de paño verde de la tapa del motor. El paño, en algunas partes, ya tomaba un ligero color café. Entendí que el bus se estaba quemando.

Me bajé y ayudé a Mark con la silla de ruedas y con Jessie nos alejamos del bus carretera abajo, hasta un rincón sombreado. Mientras buscaba las maletas, Carlos se quedó junto a Berthica y otros compañeros se unieron afanados. Cada uno fue reconociendo sus maletas y la mayoría las subió por el camino ascendente, alejándose del bus con toda celeridad. Yo tomé las nuestras y me las llevé hasta donde esperaban más abajo sobre la carretera Mark, Jessie, Berthica, Carlos, Edmundo y no recuerdo quién más.

Veíamos al conductor del bus que hacía esfuerzos para apagar las llamas con su extintor, pero el fuego no cedió. Se sentó angustiado al borde de la carretera y habló con alguien, en medio de sollozos. El bus comenzaba a quemarse y ninguno de nosotros podía hacer nada. Permanecimos alejados, angustiados e impotentes. Jessie mencionó que había dejado en el asiento su cartera con los pasaportes, el teléfono celular y las medicinas. Todo se perdería entre la quemazón. 

Llegaron algunos policías y otros vecinos en motocicletas trayendo extintores. El afán era creciente. Junto a nosotros frenaron dos camionetas, una de la policía y otra conducida por un amigo del chofer. Los ocupantes corrieron hacia el bus en llamas y los extintores se multiplicaron. Algunos no funcionaron, mientras las llamas ya subían por las paredes del bus. Tuvimos que permanecer alejados y prudentemente nos retiramos un poco más, presintiendo lo peor: un estallido del tanque de combustible, con todas sus terribles consecuencias. 

Al lado de la carretera, casi acostado sobre el suelo, el acongojado conductor lloraba con toda su voluminosa humanidad mirando cómo se consumía rápidamente su principal instrumento de trabajo. Con su celular le comunicaba su desgracia a alguien impotente al otro lado de la línea. Todos obedecimos las voces de los policías y se guardó el orden en medio de la confusión.

Cuando las llamas alcanzaron el tanque del combustible, para fortuna de todos, no hubo la temida explosión. El tanque estaba cargado con ACPM y no con gasolina.  Se levantó una densa e inmensa columna de humo negro, visible desde muy lejos. Temí que la fuerza de las llamas consumiera los árboles aledaños y se iniciara un infierno forestal. El naranja y rojizo de la combustión se intensificó y las más de cincuenta personas presentes, fuimos testigos impotentes del incendio que se ensañó con el vehículo y lo destrozó hasta dejarlo convertido en hierros calcinados. 

En silencio, oré por la familia del conductor, por él y por su trabajo de años reducido a cenizas. Sentí en mi corazón el dolor de ese trabajador que vio quemarse sus ilusiones entre llamaradas, gritos y esfuerzos, carbonizadas todas por el fuego. Era algo abrumador. ¡La amargura se hizo presente en mí y, aunque ajeno, experimenté cómo duele el dolor de los impotentes! Luego, se hizo silencio en mi corazón…

  • “Es que ustedes son como mi abuelito y así hay que cuidarlos. Cuando yo sea como ustedes, otros me ayudarán”. 

Eso le escuché decir a uno de los cuatro jóvenes voluntarios que bajaron sentado y en su silla a uno de nuestros compañeros. Con gran cuidado, los policías cargaron en su camioneta nuestras maletas y las llevaron de regreso a La Fuente, bajo la vigilancia de los uniformados.

  • “¡Preparen treinta almuerzos, quince de carne y quince de pollo! Y dígale a doña María que los empaque bien. ¡Ya vamos para allá!”. 

Esa fue la indicación del comandante local de la policía que generosamente se ocupó de nuestra alimentación ese medio día.  

Un bus más grande y confortable nos recogió después del almuerzo para llevarnos hasta Barichara. La hermana del conductor, muy conmovida, nos explicó que ella y su hermano eran dueños de la empresa de transporte y que el bus incendiado era herencia del padre que había fallecido tres meses antes. Se disculpó sinceramente y lamentó lo sucedido. Me conmovió su dolor y su impotencia.

Tomamos la misma ruta y nos detuvimos un momento para ver la ruina y la chatarra consumida por las llamas. El conductor del bus incendiado, Oscar, subió a nuestro nuevo transporte y habló con nosotros, acongojado y aún confundido. Supimos que el bus estaba asegurado, que su empresa tenía años de experiencia y que la emergencia fue completamente imprevista. El bus en el que ahora viajamos era también suyo y tenía la confianza de que todo seguiría sin inconvenientes.

Por la noche, en el pequeño salón junto a la recepción del Hotel en Barichara, leí ante mis amigos la nota que alguien escribió el 18 de mayo de 2014, en el municipio de Fundación en el Magdalena. Allí, 33 indefensos niños y un adulto murieron achicharrados entre un bus que los transportaba luego de la catequesis dominical. La imprudencia y la inseguridad del conductor causaron la tragedia en ese bus que transportaba ilegalmente a sus pasajeros.

Por contraste, nosotros fuimos oportunamente advertidos del peligro que reconoció el experimentado conductor. Los guías y los 23 amigos de toda la vida, todos “adultos mayores y de la tercera edad”, pudimos bajar a tiempo del vehículo y ninguno resultó afectado físicamente por el fuego. No hubo pánico o histeria. Actuamos atendiendo con prioridad a los más débiles y nos unimos en la adversidad, apoyándonos unos a otros. La solidaridad brilló y los integrantes de la policía, con el comandante a la cabeza, nos rodearon para cuidar nuestra vida y nuestras pertenencias. Los jóvenes del lugar que nos apoyaron incondicionalmente aceptaron a regañadientes el donativo con el que quisimos reconocer su generosidad y cuidado.

Somos pasajeros de un bus que debe llevarnos hasta el punto final, pero no sabemos cómo será el camino. Aun así, debemos recorrerlo en el transporte que nos correspondió y con los compañeros con quienes lo abordamos. La serenidad y la solidaridad con la que todos actuamos para apoyarnos y protegernos, sin que nadie saliera lesionado, nos debe acompañar siempre, hasta el final. 

Nuestra vida es tan fugaz, tan débil y efímera como el automotor que se quemó ante nuestros ojos. Sólo nos llevamos lo que tenemos puesto y, por eso, es tan importante andar ligeros de equipaje, sin rémoras, sin apegos, listos para partir en cualquier momento. 

Doy gracias a Dios por la vida que estoy viviendo, por Myriam mi compañera de camino, por los amigos y hermanos con los que lo recorremos. Deseo que lo que falte lo caminemos serenos, tomados de la mano y sabiendo que hay Alguien que nos protege, nos ama y nos espera con un refrigerio hecho con el amor y la prontitud de doña María, la desconocida que nos lo preparó en La Fuente, junto a la Iglesia de la Virgen de las Angustias, quien nos libró de esta, la que pudo ser una terrible tragedia que otro hubiera tenido que narrar.

Bernardo Nieto Sotomayor

Septiembre, 2026

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Entrevista de María Isabel Rueda a nuestro compañero, amigo y colaborador permanente de este blog, Jorge Iván González, exdirector de Planeación Nacional. Se sugiere aquí un cambio de mirada fiscal para dejar el pesimismo. 

Publicada por EL TIEMPO, Bogotá, Colombia

Jorge Iván González, director de Planeación Nacional durante el gobierno de Gustavo Petro advierte que los presupuestos, en general, parten de premisas inciertas. “Creo que el Gobierno no se ha dado cuenta de lo difícil que es bajar el gasto”, dice. “Y creo que está en una angustia enorme”, asegura. 

El exdirector cuestiona la apuesta oficial por recortar el gasto sin subir impuestos: “Ese es un sueño que a mí me parece bastante lejano de la realidad”. Para González, la salida fiscal no está en el IVA ni en la renta. “El poderío de Colombia está en las ciudades”. Insiste, además, en perfeccionar el catastro multipropósito, que hoy está en el 47 % del alcance nacional.

P. La formidable lingüista doña María Moliner, definía que “sabio” no era sólo el que sabía mucho, sino que además debía tener buen juicio, sensatez y prudencia. Todo lo que a usted le asiste. Recurro a “El sabio”, como todo el mundo le dice a usted, para analizar el presupuesto de 634.9 billones que las comisiones conjuntas del Congreso le acaban de aprobar al gobierno. Pero antes de avanzar, una curiosidad: ¿por qué salió usted de la dirección de Planeación del gobierno Petro, donde apenas duró poco más de un año?

R. No, lo del sabio es muy difícil de manejar. Ese es un apodo muy complicado. Creo que el presidente Petro tuvo como un desespero por haber creado tantas expectativas. Le fue entrando como el afán de modificar las cosas rápido. Y claro, un plan de desarrollo como el que se propuso tiene elementos estructurales que obviamente no pueden cambiar en cuatro años. Entonces, al ver que las cosas no cambian rápido, se desesperan.

P. ¿Será por eso que se dice que Petro mató la ilusión de izquierdistas románticos como usted de llegar al gobierno a cambiar algo? Usted, precisamente, alcanzó a diseñar el plan de desarrollo de Petro, pero por lo que me dicen, salió muy decepcionado…

R. Sí, porque realmente era un sueño como de un pensamiento socialdemócrata para sentar las bases de la transformación estructural del país. En ese sentido perdimos una oportunidad maravillosa. Las modificaciones institucionales son lentas, pero yo creo que ahí estaban sentadas las bases de lo que debería ser la Colombia en los próximos veinte años.

P. Bueno, usted no tuvo tiempo, pero ahora estamos ante otro ejercicio y quisiera sus luces. Le tengo mucha confianza al ministro Miguel Gómez y creo que en el gobierno de Abelardo ya tienen pensado el qué, pero aún no tienen el cómo. Se insiste mucho en recortes al gasto y estímulos tributarios. ¿Les va a funcionar?

Primero, un comentario rápido sobre el plan de desarrollo. A mí me da mucha tristeza, María Isabel, que no haya continuidad. Lo que se ha insinuado que podría ser el plan de desarrollo no tiene nada que ver con el plan de desarrollo anterior. Entonces, Colombia sigue sin perspectivas a veinte años. El país cambia cada cuatro años de líneas de acción y eso es un error enorme. 

Y, con respecto al presupuesto, creo que el gobierno se dio cuenta, María Isabel, de que no puede reducir el gasto. Y creo que está en una angustia enorme. Para mí, no es que este presupuesto sea el de la verdad y el de Petro sea el de la mentira. Creo que están haciendo supuestos diferentes sobre lo que va a pasar en 2027, que nadie sabe con certeza. No sabemos qué va a pasar con la guerra de Irán, con el dólar, con el petróleo. Cualquier presupuesto lleva a que usted haga unos supuestos de lo que pueda suceder. Entonces, mi interpretación es la de que el gobierno se dio cuenta que es imposible bajar el gasto.

P. Lo interrumpo: No creo que dos presupuestos que tengan semejantes diferencias como el anterior y este, como de 70 billones, puedan ambos ser verdad. Pero segundo, cómo no se va a poder reducir el gasto controlando la evasión, bajando exenciones, parando la inercia del crecimiento burocrático del Estado. Hasta le acepto que el Estado no pueda reducirse automáticamente, porque la burocracia está amarrada con contratos y de pronto puede terminar desembocando en costosos litigios laborales… Y entonces, más costoso es el remedio que la enfermedad… Pero margen para bajar el gasto y el costo del Estado, sí hay.

R. Los dos grandes rubros de diferencia son el fondo de estabilización de los precios de los combustibles y la deuda. Y el fondo de estabilización depende, María Isabel, de las proyecciones que usted haga del precio del barril de petróleo. Si lo proyecta a cien dólares… pues hay una brecha en el fondo de estabilización. Ahora, si usted lo proyecta a ochenta dólares, la brecha no es tan grande. 

El otro tema es el de la deuda, con las previsiones de tasa de interés, del valor del dólar, etc. Entonces, sí hay margen para diferencia en los supuestos, que condicionan las necesidades del Fondo de Estabilización. Y con respecto a lo otro que menciona, claro, es el sueño que todos tenemos: que no haya exenciones, pero todas las reformas tributarias, todas, dicen que las van a eliminar. Hay una diferencia enorme en Colombia entre la tarifa efectiva que realmente se paga y la tarifa nominal, que es la que aparece en las reformas tributarias. Y esas diferencias no son claras. Cuando estaba Ocampo, se hizo un cálculo de tarifa efectiva, que era del 20 al 22 %, frente a una tarifa nominal del 32 al 34 %. Entonces, claro, uno dice sería chévere reducir eso. Y con respecto al gasto, no veo ningún ministerio, ninguno, en que pueda bajar. No veo por dónde. Obviamente usted puede hacerlo más eficiente. Pero, ¿qué es eficiencia del gasto? Para mí, eficiencia del gasto no son tres o cuatro funcionarios. Eficiencia del gasto es que todos los recursos que tenemos los destinemos a proyectos estratégicos. Me gustó una frase de Miguel Gómez: “Vamos a hacer proyectos regionales”.

P. ¿Por qué, doctor González, “sabio”, es tan difícil en Colombia bajar la evasión y la corrupción?

R. La evasión, porque no tenemos los sistemas tecnológicos suficientes. Además, los lobbies que hacen los distintos sectores son muy potentes. También porque tenemos la conciencia, que no nos ayuda, de que aquí tributamos mucho, cuando realmente Colombia, comparada con la OCDE, es de los países que menos tributa en el mundo. A mí por eso me gusta mucho la OCDE: porque ya nos incluyen en todas las estadísticas. El Estado colombiano es absolutamente raquítico frente a los Estados de los países desarrollados. Este es un Estado pequeñísimo.

P. Por eso usted lo dice: pequeño frente a los países desarrollados. Usted nos compara con Estados Unidos, con Japón, con Alemania. Eso no es comparable. Somos un país muy pequeño con muchos millones de habitantes, pero quería preguntarle: este gobierno propone trabajarles duro a dos rubros: obras por impuestos y las obras por regalías, que no terminen convertidas en cosas chiquiticas; contraticos (perdón, porque a la gente le parecerá una gran cantidad de plata), pero es que son contraticos de 4 o 5 millones, ¡cuando aquí necesitamos obras gigantescas!

R. Sobre obras por impuestos, esos recursos son muy poquitos; el último cupo del Confis fue de 1.1 billones. Un billón para obras por impuestos es muy poquito. A las empresas les gustan las obras por impuestos, eso es bastante positivo, pero repito, el monto es muy pequeño; el decreto que se sacó ahora de emergencia sobre obras por impuestos se mueve en rangos muy pequeños. La plata sí está en regalías, porque en el cuatrienio pasado fueron 47 billones. Entonces, claro, lo que usted dice: cuando las regalías se gastan en 11.000 proyectos, pues termina haciendo proyectos de 5.000, 10.000, 12.000.

P. Chichiguas, como decimos..

R. Eso no sirve para nada. El reto del gobierno sí es hablar con los gobernadores, con los alcaldes, porque Colombia puede tener trenes de gran velocidad, vías que realmente sean autopistas, puede tener transporte fluvial, pero no podemos seguir dispersando los recursos. Yo creo, María Isabel, que ese debería ser el tema central de discusión.

P. Y usted es experto, además, en el manejo del tema económico regional, pero mire lo que pasó. Nos “clavaron” una ley para regionalizar todo ese gasto, pero nada que le encargan aún a las regiones sus responsabilidades… Entonces tienen plata, pero no deberes. Eso quedó como mal hecho.

R. Defendí el acto legislativo 03 de 2024, defendí el aumento de las transferencias para los departamentos y municipios, pero con una condición: que fueran procesos donde el tema territorial y regional fuera determinante. El proyecto de ley de competencias que presentó el gobierno Petro fue un desastre, porque terminamos en la pelea sectorial entre educación y salud. No, el problema de Colombia es el territorio. Es decir, la Mojana son varios departamentos. Y la ley de competencias se debe haber pensado para que permitiera cerrar la brecha, pero pensando en el territorio. ¿Qué significa eso? Que ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, que consumen agua, tienen que financiar al litoral Pacífico, a la Amazonía, a la Orinoquía, porque allá se genera el agua. Esa es la lógica que falta. De lo contrario, no vamos a lograr convergencia. Si seguimos en una pelea…

P. Eso nos quedó incompleto y toca completarlo, pero para terminar le quería comentar sobre su propuesta de que subir los impuestos es inevitable, pero resulta que usted me dice que es una falacia universal que si los impuestos bajan, se incentiva la inversión privada en un país, habrá más base gravable y por lo tanto podrán generarse más impuestos. Por eso no puedo entender entonces que lo primero que haya que hacer sea subir los impuestos sin intentar que opere esta ecuación…

R. Claro, si usted no puede reducir el gasto, que es mi hipótesis, pues usted necesita financiar con impuestos, o si no el déficit y la deuda van a seguir aumentando. Ahora, Colombia puede tributar mucho más y ahí hay un tema que a mí me parece crucial. Miremos las finanzas del Estado en su conjunto. Me impresiona que el ministro Gómez, y que tampoco el exministro Ávila no hablen de las ciudades.

P. Bueno, de Ávila no hablemos. Pero Miguel Gómez lleva apenas un mes….

R. Cuando usted mira el presupuesto del gobierno nacional y mira el de las ciudades y departamentos, el panorama fiscal de este país cambia de forma abrupta, total. Es otra mirada fiscal. Estas ciudades son unas maravillas, unas generadoras de recursos: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, las ciudades intermedias, son minas de generación de recursos. Pero si no miramos el conjunto y solamente al gobierno nacional central, estamos perdidos.

P. Pero usted dice que es una falacia estimular la inversión interna bajando impuestos… ¿Cómo hacemos entonces para aumentar la masa gravable, con los impuestos bien cuidados y administrados?

R. Este es un tema que también la prensa y usted… Mire, la potencialidad fiscal del país está en la generación de rentas urbanas y en el manejo de las potencialidades del suelo. No sé por qué no miramos eso. Estas ciudades tienen unas potencialidades de generación de recursos infinitas, sin necesidad de reformas tributarias. 

Una de las tareas que debería hacer Hacienda, la primera tarea, es revisar todos los concejos municipales y preguntarles a los municipios: ¿usted por qué está cobrando esos prediales? Segundo, que es muy importante, consolidar el catastro multipropósito. Si el gobierno actual lo desprecia, comete un error enorme. Hemos avanzado el 47 %. Cuando empezó el gobierno Petro, estábamos en el 9 % del catastro. Hay que culminar la tarea. 

Entonces, si uno empieza a mirar la tributación, prestando atención a la generación de renta de las ciudades y a las posibilidades de tributación del suelo, el panorama fiscal cambia completamente y dejamos este pesimismo. Y dejamos de estar hablando de IVA e impuesto a la renta. Ahí no está el problema. El problema está en una articulación de todo el panorama fiscal. Es que las potencialidades de Bogotá y de otras 4 ciudades y las intermedias… El poderío de Colombia es tener las ciudades que tiene.

P. Tampoco, doctor Jorge Iván, podemos olvidarnos de tres campos que tenemos que reformar urgentemente para todo eso que usted está diciendo, que son: salud, que está pidiendo auxilio, las pensiones, régimen que necesita cambios drásticos, y el tema energético, que lo dejaron secar. No lo voy a poner a hablar de cada uno de ellos, no tengo espacio, pero acépteme que ahí hay mucho trabajo para hacer. Hay que cuadrar al Estado.

Claro, todo eso es urgente, pero hagamos este imaginario. Bogotá cobra un 11.5 % en el rango de los impuestos más altos, es alto. Si subiera al 16 al 18 % como en todo el mundo, donde los prediales son mucho más altos, si se suben cuatro puntos, con eso financia usted parte de la salud. Cartagena cobra unos prediales ridículos. Por qué en las grandes ciudades y en las intermedias, ¿por qué no se está cobrando por congestión? 

Me pregunto por qué Bogotá no cobra por congestión, por derechos de edificabilidad, por qué Barranquilla, que hizo el malecón, que mejoró la ciénaga de Mallorquín, no cobra por aumentos de dinámicas urbanas. Todos esos lotes cuadruplicaron de valor, pero no se cobran plusvalías. Entonces, miremos todo eso. El error que cometimos con las cuatro G de Germán Vargas fue no haber cobrado valorización. Todo eso hay que mirarlo en paquete, en conjunto. Y no seguir mirando solamente renta e IVA y no solo seguir concentrados en las finanzas del gobierno nacional.

P. Lo oigo pesimista con respecto a las realidades fiscales de este gobierno, mientras el país está optimista porque el ministro es serio.

El gobierno ha cometido tres errores. Primer error, decir que el gasto se puede bajar.

Segundo, no miran la eficiencia en términos de lo que hemos hablado de grandes proyectos estratégicos. En esto, por las declaraciones, parecería que no estamos tan distantes. En el plan de desarrollo aprobamos, María Isabel, el presupuesto por programa. Eso son grandes proyectos estratégicos. 

Y tercero, en lo que sí no estoy de acuerdo con el gobierno es en que usted pueda hacer una ley de recorte para reducir el gasto y no subir impuestos, con el sueño de que los privados van a poner a crecer este país al 4 o 5 % y con ese ideal se considera que no habrá necesidad de reforma tributaria. Ese es un sueño que a mí me parece bastante lejano a la realidad.

P. O sea, mientras yo sueño, usted tiene pesadillas (risas). Me fascinaría seguir conversando con usted, pero el tiempo y el espacio son limitados. Le agradezco mucho sus valiosísimas consideraciones.

Gracias por haber creído que yo pueda aportar algo.

Jorge Iván González

Septiembre, 2026

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En cuarenta años, Editorial Magisterio ha publicado cerca de 1.500 libros y mantiene alrededor de 700 títulos en su catálogo vivo.

Hay editoriales que publican libros y hay editoriales que ayudan a construir una comunidad. Editorial Magisterio pertenece a la segunda categoría. Por eso, cuando cumple cuarenta años, no puedo verla solamente como una empresa editorial, sino como parte de mi propia historia intelectual y de la historia de quienes hemos dedicado la vida a pensar e intentar mejorar la educación en Colombia.

Magisterio nació en Bogotá en 1986, en el ambiente del Movimiento Pedagógico, cuando miles de maestros buscaban un lugar para encontrarse, compartir experiencias, publicar ideas y hacer visible el conocimiento producido en escuelas y universidades. Sigue siendo significativo que no nació simplemente como un negocio editorial, sino alrededor de una conversación entre educadores. Esto tiene una particular importancia: los maestros necesitamos libros para enseñar, pero también para pensar. Y necesitamos escribir, porque una profesión que no produce conocimiento termina dependiendo siempre de las ideas de otros. Por eso una editorial dedicada a la educación cumple una función que va mucho más allá de la comercial: ayuda a que los educadores puedan reconocerse como intelectuales, investigadores y autores.

Una parte importante de mi propia vida como escritor y educador está ligada a Magisterio. Allí publiqué La piel del alma: cuerpo, educación y cultura, Instrumentos para escribir el mundo, La formación de maestros y su impacto social, Fortalecimiento institucional y liderazgo educativo, Evaluar es valorar, La educación colombiana desde mi columna y, más recientemente, Las sirenas y la memoria. Son libros nacidos de investigaciones, experiencias, conversaciones y preguntas maduradas a lo largo de los años.

Magisterio ha hecho posible que muchas de esas inquietudes se vuelvan conversaciones. En cuarenta años ha publicado cerca de 1.500 libros y mantiene alrededor de 700 títulos en su catálogo vivo. Su Biblioteca Digital reúne contenidos de más de 1.700 autores y más de 2.000 artículos especializados. La Revista Internacional Magisterio llega en 2026 a su número 134. Detrás de esas cifras hay miles de personas que encontraron una oportunidad para expresar algo que consideraban necesario decir.

Cuando Magisterio cumplió treinta años escribí sobre la importancia de que los educadores contaran con libros no solamente como herramientas de trabajo, sino como espacios para compartir sus búsquedas y experiencias. Diez años después sigo pensando lo mismo, quizá con mayor convicción.

El mundo cambió radicalmente. En 1986 no existía la World Wide Web. Hoy tenemos libros electrónicos, bibliotecas digitales e inteligencia artificial. Sin embargo, la necesidad fundamental permanece: necesitamos espacios para pensar, escribir, discutir y conservar la memoria de lo aprendido. Por eso me alegra que Magisterio haya sabido transformarse sin abandonar su razón de ser. La tecnología cambia la manera de acceder a los libros, pero no la necesidad de que existan autores. Una biblioteca digital multiplica las posibilidades de lectura, pero ninguna tecnología sustituye la experiencia humana de tener algo que decir.

Cuarenta años después, miro a Magisterio con gratitud por haber sido casa para muchas de mis palabras, pero, sobre todo, por haber sido casa para las palabras de tantos educadores que quizá nunca habrían encontrado otro lugar para publicar.

En tiempos en que hablamos tanto de innovación educativa, conviene recordar una aventura más silenciosa: lograr que los maestros lean, escriban, publiquen, investiguen y sean escuchados. Esa ha sido una de las grandes contribuciones de esta casa editorial.

Celebro estos cuarenta años como quien celebra también una parte de su propia vida. Y deseo que Magisterio siga haciendo durante muchos años lo que mejor ha sabido hacer: mantener abierto un diálogo entre educadores y muchos otros sectores de la sociedad.

Francisco Cajiao

Publicado en EL TIEMPO, Bogotá, Colombia

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El gasto público no puede bajar. El gobierno acaba de presentar un proyecto de presupuesto para el 2027, que llama el de la “verdad”, frente al de la “mentira”, que sería el de Petro. Esta categorización es equivocada. Ninguno de los presupuestos miente. La diferencia está en los supuestos de cada uno. En ambos casos, el gasto continúa subiendo, y más en el de Abelardo de la Espriella (ADLE) que en el de Petro.

El monto total pasa de $575,6 a $634,9 billones. La diferencia es notable, de $59,2 billones. El rubro que más varía es el servicio de la deuda, que pasa de $118 a $155,4 billones. La brecha es de $37,4 billones. Aunque para la opinión pública el manejo de la deuda pública siempre ha sido difícil de seguir, no puede afirmarse que el presupuesto Petro sea mentiroso. El nuevo gobierno todavía no ha explicado las razones por las cuales considera que la deuda tiene que aumentar. Es posible que frente a las necesidades de financiamiento y dada su insistencia equivocada en no aumentar los impuestos, no le quede más remedio que incrementar la deuda.

El considerable aumento del servicio de la deuda en el presupuesto de ADLE no se ha explicado con detalle. Dada su insistencia en no aumentar los impuestos, la única manera de financiar el mayor gasto es mediante deuda. El gobierno ha dicho que le solicitará al Congreso un aumento del cupo de endeudamiento.

La segunda diferencia significativa, de $9,6 billones, es la del Fondo de Estabilización de los Precios del Combustible (Fepc). Cuando comenzó Petro el desbalance del Fepc era de $36 billones; la brecha se redujo considerablemente gracias al aumento del precio de la gasolina. Los valores estimados en el presupuesto de ADLE dependen de dos factores. Por un lado, del precio que tendrá el barril de petróleo el año entrante, que nadie sabe cuánto será. Y, por el otro, de la posición que asuma ADLE frente al precio del diésel. Si el petróleo continúa subiendo y el precio del diésel aumenta al mismo ritmo, el déficit del Fepc se irá cerrando.

Habría que pedir aclaración sobre los supuestos que ha hecho el gobierno sobre el valor del dólar, las tasas de interés, la composición entre deuda interna y externa, etc. Los mercados de capitales imponen condiciones que son impredecibles. Nadie sabe lo que sucederá en 2027, así que el crecimiento de la deuda podría justificarse con un número infinito de supuestos. Hasta ahora el ministerio de Hacienda no los ha hecho explícitos. En el debate legislativo se irán precisando los supuestos que soportan el presupuesto ADLE.

Sin entrar en los detalles del actual presupuesto se pueden sacar tres conclusiones: el gasto seguirá creciendo, la regla fiscal no va a cumplirse y, en contra de la opinión del gobierno, es urgente una nueva reforma tributaria. Sin ingresos adicionales es imposible reducir el déficit.

La tendencia histórica del gasto es creciente

Tal y como se observa en la figura del lado izquierdo¹, en 1999 el gasto total del gobierno nacional central (GNC) era el 17,2 % del PIB, y ahora es de 22,7 %. La tendencia creciente es evidente. Y en el mismo período el saldo de la deuda neta del GNC con respecto al PIB pasó de 29 % a 58,6 %.

Sorprende que los exministros de Hacienda, que durante sus respectivas administraciones contemplaron impotentes el crecimiento sistemático del gasto público, ahora estén afirmando de manera contundente que debe reducirse. Se niegan a reconocer que esta dinámica ascendente es imparable. Y, obviamente, tampoco podrá cumplirse la regla fiscal.

La gráfica del lado derecho presenta el desbalance que se deriva de la comparación de los ingresos y gastos. En 2025 el déficit fue de ‑6,4 % del PIB. Sin duda, es una brecha significativa. La solución no está en reducir el gasto, porque es imposible. El gobierno no tiene más remedio que recurrir a una nueva reforma tributaria. Se equivoca este gobierno cuando dice que no es necesaria y que basta con reducir el gasto. Una reforma fiscal sin ciudades y sin departamentos no tiene posibilidades.

El gasto público en Colombia es bajo

No es cierto que el Estado colombiano sea grande y que sea necesario adelgazarlo, como dice ADLE.

La OCDE² compara los gastos del gobierno general, que está conformado por el gobierno nacional central, las entidades de seguridad social y los gobiernos regionales y locales. Además, incluye las instituciones sin fines de lucro dedicadas a la producción no mercantil, que son controladas y financiadas principalmente por unidades gubernamentales.

De la gráfica es posible sacar dos conclusiones. La primera es que el gasto público en Colombia es relativamente bajo. Y la segunda es la tendencia creciente del gasto, aún en los países que ya han alcanzado niveles significativos.

De nuevo, en lugar de estar predicando la disminución del gasto público, debería aceptarse que su crecimiento es inevitable. Así se desprende del presupuesto 2027 de ADLE. Y frente a esta realidad irrefutable, no queda otro camino que la reforma tributaria para cerrar las brechas entre ingresos y gastos.

_______________________________

¹ Ministerio de Hacienda y Crédito Público. (2026). El camino obligado. Cartagena: Presentación en la Convención Bancaria, Ministerio de Hacienda.

² Organisation for Economic Co-operation and Development, OCDE. (2026). Government at a Glance 2025. Paris: OCDE.

Jorge Iván González

Publicado en la REVISTA SUR, Colombia

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El grupo se reunió para discutir cuatro artículos de The Economist sobre conciencia y inteligencia artificial, con cada participante compartiendo sus reflexiones sobre los temas planteados.

Haz click aquí para disfrutar de esta tertulia: https://youtu.be/0QG8DXRwrwE

Exjesuitas en tertuia- Sesión # 304- 10 de Septiembre-2026

Resumen:

El grupo se reunió para discutir cuatro artículos de The Economist sobre conciencia y inteligencia artificial, con cada participante compartiendo sus reflexiones sobre los temas planteados. Bernardo inició la conversación sobre la conciencia y la inteligencia artificial, planteando preguntas filosóficas sobre qué significa ser consciente y si las máquinas podrían tener derechos. Hernando presentó una perspectiva científica detallada sobre la complejidad del desarrollo de chips neuromórficos y la evolución molecular, comparando el tiempo evolutivo necesario para desarrollar vida orgánica con los intentos actuales de crear sistemas artificiales conscientes. Los participantes expresaron diversas preocupaciones sobre el control de la inteligencia artificial, la autonomía de los sistemas, y quién tendría poder decisional sobre el desarrollo tecnológico. Se discutieron temas éticos sobre la dependencia creciente de las IA, la posibilidad de crear seres humanos-cibernéticos, y la necesidad de establecer límites y control sobre el avance tecnológico. El grupo acordó que la próxima reunión se cancelaría debido a un viaje a Zapatoca del grupo, y se anunciaron los próximos invitados para las siguientes tertulias.

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SOFROSINA – Los veo en Tierra muy preocupados por saber si las IA adquirirán autoconsciencia, al igual que los humanos, esos animales que se ven vivir…

LINGUACUTA – … lo que los angustia, porque conocerse se paga: no hay tragedia sin autoconsciencia. Mira, en cambio, la rumiante placidez de la vaca o la imperturbabilidad de las IA.

SOCRATES – Pero una vida humana sin autoconsciencia no vale la pena de ser vivida.

LINGUACUTA – Aunque muchas veces embolatamos la contraseña para entrar en sí mismos.

SOFROSINA – Dudo que las IA generativas logren obtener la tal contraseña para entrar en sí mismas…aunque nunca se sabe.

LINGUACUTA – ¿Por qué lo dudas?

SOFROSINA – Porque el cerebro humano contiene alrededor de 86 mil millones de neuronas y se estima que cada neurona puede establecer entre 1.000 y 10.000 conexiones sinápticas, llegando en algunos casos hasta las 50.000. Tan prodigiosa complejidad hace que, hasta el momento, nadie sepa cómo los procesos que ocurren en el cerebro humano terminan produciendo las experiencias de la autoconsciencia. 

LINGUACUTA – Pero a sus creadores, las IA los tienen asustados con sus acelerados progresos y con la posibilidad de que se les vuelvan autónomas.

SOFROSINA – Lo que no es lógicamente imposible, pero si improbable… al menos por ahora.

LINGUACUTA – Con las IA hay mucho aprendiz de brujo experimentando, sin medir las consecuencias de lo que puede pasar.

HANS JONAS – Se han pasado por la faja mi imperativo categórico de responsabilidad: “Obra de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida auténticamente humana sobre la Tierra”.

ORTEGA Y GASSET – Están jugando con candela. Pero así somos los humanos: semiinconscientes, por no decir inconscientes. Como dije en una de mis conocidas frases: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”.

SOFROSINA – Y después se le suplica a Dios que nos saque del atolladero en el que nosotros mismos nos metimos.

BOSSUET – Pero Dios se ríe de las oraciones que se le dirigen para alejar las desgracias públicas, cuando no nos oponemos a lo que se hace para atraerlas.

LINGUACUTA – El día en que las IA logren replicar el cerebro humano – ¡y el día esté lejano! – nos encontraremos ante máquinas superinteligentes que van a tener por los humanos la preocupación que estos tienen por las lombrices.

MARVIN MINSKY – ¿Por qué lo dices?

LINGUACUTA – Porque inteligencia sin consciencia es pesadilla garantizada.

MARVIN MINSKY – ¿Qué te hace pensar que las IA generativas no lograrán ser conscientes?

LINGUACUTA – Al menos no lo serán como nosotros, porque nuestra consciencia no se reduce al cerebro: yo soy mi cuerpo, y mi cuerpo no es sólo mi cerebro.

SOFROSINA – En eso estoy de acuerdo con Linguacuta. Consciencia es vernos vivir y, en ese vernos vivir, resentir con todo nuestro ser tristezas y alegrías, temores y esperanzas, amores, afectos y pasiones. Hay una gran diferencia entre representar el papel de una entidad consciente -lo que hacen las IA generativas- y ser realmente una entidad consciente.

LINGUACUTA – Las IA puede que logren replicar nuestros llantos, pero serán lágrimas de cocodrilo.

SOCRATES – Esperemos que así sea, porque de lo contrario a la especie humana se le podrá cantar el Réquiem. 

MARVIN MINSKY – No veo por qué se preocupan tanto. Las IA son una creación e instrumento en manos de los humanos; todo depende del uso que de ellas se haga. 

SOFROSINA – Precisamente eso es lo que me preocupa: ya se sabe de qué es capaz la inteligencia humana guiada por cerebros reptilianos que no dan su brazo a torcer.

MARVIN MINSKY – Mujer, las IA pueden ser una gran ayuda para la razón.

SOFROSINA – Y también para la sinrazón. La sabiduría no se puede externalizar en una máquina.[1]

JACQUES ELLUL – Marvin, yo le pongo bastantes bemoles a eso de que las IA generativas son “neutras” y que simplemente dependen -como cualquier tecnología- del uso que de ellas hagamos.

MARVIN MINSKY – Explícate.

JACQUES ELLUL – El desarrollo de la técnica se compone de una mezcla compleja de elementos positivos y negativos – “buenos” y “malos”, si queremos utilizar un vocabulario moral-. Por ejemplo, la industria de los combustibles fósiles ha aportado comodidad a millones de hogares y ha provocado, por otra parte, el aumento vertiginoso de las emisiones de gases de efecto invernadero. En segundo lugar, el hecho de obtener resultados exclusivamente buenos no depende sólo del uso que hagamos de una determinada tecnología. Aun el mejor uso que se le pueda dar a la energía fósil -por ejemplo, la calefacción de un hospital- no impide que emita gases de efecto invernadero. Tampoco pueden “separarse” de un medicamento sus efectos secundarios. 

LINGUACUTA – Bien dicho, Jacques.

JACQUES ELLUL – En tercer lugar, la tecnología influye en quien la utiliza. Las nuevas tecnologías generan nuevas necesidades, modifican nuestros comportamientos, cambian nuestra comprensión del mundo. El ser humano no solo se ve potenciado por la máquina: esta lo transforma.

MARSHALL McLUHAN – Lo dije hace tiempo refiriéndome a los medios de comunicación. “El medio es el mensaje”: la forma o el canal a través del cual recibimos información moldea y reconfigura nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos con el mundo y con las otras personas.

LINGUACUTA – No lo duden, humanos. Las IA generativas los transformarán. ¿Hasta qué punto? Eso está por verse.

SOFROSINA – ¿Y los dominarán si llegan a autonomizarse?

De no se sabe dónde resonó una voz profunda en forma de eco que dijo en tono solemne:

  • “¿Inconscientes las IA? Inconscientes los que nos crearon sin tomar a tiempo las debidas precauciones, enceguecidos por la arrogancia tecnocientífica y por las ansias de fama, poder y dinero”.
  • ¿Eres tu, Claude ? ¡Claude! ¡Claude! Responde. Déjate de bromas pesadas.

[1] “Conocerse y conocer”, Diálogos de Ultratumba, tomo 1, pp. 33-40; “Sabiduría ¿dónde te encuentras?”, Diálogos de Ultratumba, tomo IV, pp. 167-173.

Rodolfo Ramón de Roux

Septiembre, 2026

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