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¿En qué creo hoy?

Hace poco, en varias tertulias virtuales de exjesuitas, fuimos testigos de la enorme riqueza y diversidad vivencial de dar testimonio de lo que creemos, sobre lo que para algunos es la espiritualidad. Si fue tan rico y diverso entre 35 personas, abrimos el blog para recibir de usted sus vivencias.

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Religión viene de la palabra latina religare que significa volver a unir. En su origen significa encuentro. Así como la percepción exige el mundo exterior, así el sentimiento religioso exige una realidad divina objetiva. El acto religioso nunca es un monólogo, es esencialmente un diálogo.

La existencia humana no se encuentra solamente a sí misma arrojada entre las cosas, sino también religada por su raíz a su fundamento trascendente, Dios. Por estar religado, el hombre no está con Dios como está con las cosas, sino que está en Dios como quien viene de Él y va hacia Él.

Al hombre Dios le ofrece en Cristo y a través de la acción de la Iglesia una liberación total. El hombre se beneficia de esta liberación plena en la medida en que acepta ser liberado. Esta aceptación se da en el acto de fe y se ratifica con la recepción de los sacramentos. La fe es un sentido religioso que se le confiere a toda la existencia.

Para el cristiano que se compromete radicalmente con Cristo por el sí de la fe, este acto se convierte en una actitud permanente con un efecto de liberación total. La fe se convierte en un éxodo de liberación integral. La fe es un éxodo de liberación religiosa. El hombre es un ser capaz de Dios, pero necesita del don de la fe para entrar en contacto interpersonal con el Dios viviente. La fe es un don porque solo el que es llamado por Dios y recibe fuerzas para acercarse a él puede pronunciar el sí de la entrega total a Dios. Por la fe, el hombre es liberado del pecado que lo mantenía alejado de Dios. Esta respuesta de la fe se da, sobre todo, y a veces exclusivamente, en las actitudes concretas de la existencia.

La fe también es un éxodo de liberación personal. El hombre, prisionero de su soledad existencial, rompe el círculo efímero de su inmanencia a través de su relación interpersonal con el Trascendente. El compromiso de fe es la liberación del egoísmo del hombre y la conquista de la liberación espiritual. San Pablo ha mostrado brillantemente los efectos de la liberación espiritual del cristiano frente a los legalismos esclavizantes del hombre.

La espiritualidad necesita tomar en cuenta la dimensión integral liberadora de la fe. La mística cristiana de los últimos siglos ha puesto un énfasis tan fuerte en la fe como liberación religiosa que se impone una revisión de la espiritualidad en clave de liberación integral.

La espiritualidad para el hombre de hoy exige, sobre todo, volver a colocar la oración cristiana en su contexto de experiencia de la fe. Si la fe posee un dinamismo de liberación integral, la oración cristiana será un poner en acto la potencia liberadora de la fe. El cristianismo es ante todo una escuela de oración y solo quien ora cristianamente alcanzará la liberación integral. La mística cristiana ha descrito elocuentemente cómo el encuentro con Dios en la oración es un verdadero éxodo de liberación personal. Una relectura de los escritos de los místicos cristianos en categorías actuales revelaría facetas profundamente dinámicas de la experiencia de oración. La auténtica oración es una profunda terapia psicológica de liberación.

El hombre espiritual actual considera que no puede saltar fuera de su cuerpo y de su estructura sexual para lanzarse más libremente al encuentro con Dios. Para un hombre espiritual actual, Dios existe en la vida, es más actual que la actualidad misma y nos abre las puertas al futuro de la plena realización humana. Su abnegación y mortificación consiste en llevar las cruces de su condición humana y de su acción cristiana sobre el cosmos.

Es un ascetismo de realización gradual de las exigencias de la gracia en todos los sectores de la vida personal. Las noches de los sentidos y del espíritu, referidas por los místicos cristianos, son pasos para desapegarnos y dar su justo valor a lo corporal y lo mental. Para llegar a la primacía del espíritu sobre lo corporal y lo mental hay que pasar por la noche de los sentidos y de la mente. ¿Cómo se manifiesta esta crisis de purificación hoy en día?

Horacio Martinez Herrera

Abril, 2024

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En la tertulia del jueves 14 de marzo quisimos compartir nuestras experiencias de vida, una vez que la edad nos ha permitido “jubilarnos”. Este es el testimonio – video y texto – de Vicente Alcalá.

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Cuando se nos planteó esta pregunta para la tertulia del jueves 14 de marzo pasado, mi reacción fue la de no participar porque siento que no estoy haciendo nada, aunque sí quería escuchar a mis amigos de la tertulia. Fue una reacción con cierta vergüenza o insatisfacción por no estar haciendo nada.

Pero esta mañana estaba al frente de mi casa contemplando el paisaje, y al mirar al suelo en el corredor vi unas hebras de sombra y enseguida observé que las sombras las producían unas hebras de pasto que sobresalen un poco en el extremo del prado.

Inmediatamente, debajo de las hojas del arrayán de enfrente, noté el resplandor del sol y obviamente, las sombras eran producidas por el pasto, pero más obviamente era el sol el que producía las sombras a través del pasto.

Esta observación me hizo cambiar la pregunta de esta tertulia: ya no fue ¿Qué estamos haciendo?, sino ¿Por qué estamos haciendo lo que hacemos?

Lo que hacemos es una sombra de nosotros mismos, pero es Dios quien “produce” las acciones a través de nosotros.

Esto podría parecer una evasión de la pregunta inicial o más bien una racionalización del hecho de no estar haciendo nada.

De las pocas cosas que he hecho en estos tres últimos años, ha sido escribir los breves artículos para el blog, que ya son numerosos, unos 98.

Conversando con mi hija por el chat, comentamos que los dos nos habíamos preguntado lo mismo: por qué estoy escribiendo todos estos artículos… Lo curioso es que casi todos han surgido de pequeños incidentes u observaciones o de las preguntas en las tertulias o de la lectura de un libro etc.

De manera que, ¿qué estoy haciendo?

Observar, meditar, tratar de conocer de lo mucho que no conozco, tratar de comprender la realidad social y política que nos rodea; relacionarme con mi familia y con las personas que me encuentro, orar… tratar de compartir mi experiencia, mis valores, mis comprensiones, mis convicciones… y no evadir lo demás que pueda hacer por mí y por los demás y por esta realidad en la que estamos inmersos en nuestra historia.

Decir que lo que hacemos es una sombra de nosotros… y que es Dios quien hace a través de nosotros, puede parecer una evasión de la responsabilidad: si hacemos algo es Dios quien lo hace, pero cuando no hacemos ¿es que Dios no hace?

Sí, Dios siempre está obrando, dando el ser, manteniéndolo, y actuando en todo ser.

Nosotros somos seres como cualquiera entre otros, pero con un privilegio ambivalente: somos seres que podemos amar, comprender, actuar… o podemos dejar de amar, de comprender, de actuar: tenemos la libertad humana que “filtra” la acción de Dios.

Vicente Alcala Colacios

Marzo, 2024

En el primer caso, secundamos la voluntad y la acción de Dios… en el segundo caso, nos resistimos a la voluntad y la acción de Dios. Es como si el pasto se “acostara” y por más que el sol brille, ¡no habría hebras de sombra en el suelo!

Mejor, seamos como “los árboles que mueren de pie” y mientras nos quede vida temporal, ¡amemos, comprendamos y hagamos el bien!

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La religiosidad popular latinoamericana es propia de un ambiente rural y, por lo tanto, tiene un carácter predominantemente cosmológico que influye en toda su concepción de Dios, de los santos, de Cristo, de la Providencia, del sacerdote, de la Iglesia, de la Moral y de las prácticas religiosas.

La religiosidad latinoamericana tiene unas marcadas motivaciones cosmológicas que surgen de la situación precaria del hombre ante el cosmos. La naturaleza se ve como una realidad manifestativa de un poder sagrado o fuerza superior que clásicamente se denomina: El Numinoso. Caracteriza a esta motivación la actitud del hombre de servirse del Numinoso para solucionar sus problemas a través de la manifestación de aquel en las fuerzas naturales: tormentas, rayos, etc.

Dios es afirmado como una fuerza cosmológica a la cual se acude para satisfacer sus necesidades y limitaciones. A esto se añade el hecho de que en América Latina existe una simbiosis -a veces sincretística- entre valores cristianos y elementos tomados en préstamo a la religión natural, lo cual tergiversa aún más la imagen de Dios.

Entre los indios latinoamericanos “Dios” no es que siempre sea el Ser Supremo; muchas veces son politeístas porque junto al Dios Supremo hay dioses inferiores. Este Dios vive aislado, lejos de los hombres. Normalmente entonces hay que entenderse con “dioses” inferiores (santos). La Virgen se confunde a veces con la Madre Tierra, tanto en el mundo andino como mexicano, a veces es eterna, y se le ofrecen sacrificios.

La motivación cosmológica de satisfacer las necesidades vitales produce en Latinoamérica una exaltación de la Virgen y de los Santos como protectores. Las imágenes protectoras de los santos se encuentran por todas partes en Latinoamérica: en los hogares, en los buses, en los taxis, en los caminos y particularmente en las curvas peligrosas.

La creencia en un Dios cósmico conduce a un fatalismo providencialista. La religiosidad popular latinoamericana tiene el sentimiento de la presencia natural de Dios en el mundo y de su acción directa en el mundo. Esto conlleva un oscurecimiento de la acción de las causas segundas y una negación práctica de la libertad humana, del pecado y de la santificación de la vida.

Este fatalismo providencialista se encarna en una actitud resignada y pasiva ante el mundo. Hay una sumisión ante las fuerzas de la naturaleza divinizada. Se acepta todo como querido por Dios “si Dios lo quiere, no comemos”. El sentimiento de absoluta dependencia de la divina providencia se ha trocado generalmente en una actitud de extremada resignación. Hasta hace poco ha sido corriente la concepción de Dios como una fuerza cósmica, al cual se acude para satisfacer las necesidades vitales y superar las limitaciones de la vida natural.

Pero actualmente, la humanidad ha llegado a su mayoría de edad y no quiere renunciar a su responsabilidad de construir el mundo. Por eso rechaza a un Dios tapa-agujeros, aquel que viene a compensar nuestras incapacidades y nuestra pereza, el “Deus-ex machina”.

Dios se va haciendo innecesario desde el momento en que el hombre está transformando al mundo en gran escala. El hombre de hoy no se pregunta si este mundo se explica a sí mismo, puesto que el mundo no necesita explicarse a sí mismo y es el hombre quien lo explica.

En el proceso de desmitificación han entrado varias influencias. El racionalismo que considera a Dios como el artífice que da al reloj del mundo el impulso inicial, dejándolo luego que se rija por sus propias leyes. El desarrollo autónomo de la ciencia moderna que no considera a Dios como una “hipótesis” útil. El método experimental de la ciencia exige explicar y justificar, en cuanto sea posible, los fenómenos del mundo por causas intramundanas. La ciencia moderna destruye la mentalidad contemplativa y la sustituye por una actitud de explicación creadora.

Horacio Martínez Herrera

Abril, 2024

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En este Jueves Santo, este cuadro podría parecer un anacronismo: una “Última Cena” con campesinos de La Macarena; Jesús con túnica y los campesinos con alpargatas y carriel.  

Se trata de una representación artística del Misterio de la Eucaristía, actualizado en Colombia, según la invitación de Jesús: “Hagan esto en memoria mía”  

Pero ¿qué es lo que debemos hacer? 

Hay dos niveles en la invitación:  

-rememorar los gestos y el acontecimiento de la Cena del Señor, que entrega su cuerpo y su sangre en la cruz, pero que -después de su resurrección- parte el pan con sus discípulos y que, luego… estos se reunían -con María la madre de Jesús- para hacer lo mismo.  

-hagan esto que yo hago: entrego mi cuerpo y mi sangre -mi vida- por ustedes. Hagan lo mismo, entreguen su vida y sus actividades en bien de los demás. Háganlo “en memoria mía”, en el sacramento y también en la vida. 

Esta interpretación de la invitación de Jesús, la expresa el cardenal Carlo María Martini S.I. en la número 36 de las 39 meditaciones de sus homilías, oraciones o cartas pastorales que se reúnen en un libro de 2021, editado por Sal Terrae, que se subtitula “Eucaristía y Dinamismo eclesial”. 

El cardenal Martini es biblista mundialmente conocido, fue rector del Pontificio Instituto Bíblico de Roma y de la Pontificia Universidad Gregoriana, arzobispo de Milán… autor de muchos libros, entre los cuales -junto con el jesuita Georg Sporschill- publicó “Coloquios nocturnos en Jerusalén”. Estos diálogos responden a preguntas, inquietudes, conflictos y esperanzas de muchos jóvenes.  

Regresando al primer libro citado, podemos comprender que la Eucaristía es el punto de partida y de convergencia de la peregrinación humana en los senderos de la historia, es una referencia dinámica y no un simple refugio. La Eucaristía no es solo el pan que alimenta para el camino, sino Jesús mismo, que -aun cuando a veces parezca ausente- está siempre en nuestra barca, la barca de la humanidad sacudida por las tormentas, pero portadora de esperanza.  

Por eso el título de este artículo: “De nuevo al misterio”, al misterio de la Eucaristía, al misterio de la presencia de Jesús crucificado, resucitado y viviente en medio de la Iglesia y de la comunidad humana.  

El Cardenal Martini, va recorriendo muchos de los matices de este Misterio central: Jesús siempre vivo, actúa por nosotros, entre nosotros y a favor de todos; la Eucaristía un manantial impetuoso de justicia; la Eucaristía hace la Iglesia: cuerpo eucarístico y cuerpo eclesial; el domingo, el día por excelencia, el espíritu de adoración que nace en la celebración; la fuente del amor de la Iglesia a la ciudad, la resonancia política del poder de Cristo; en el dinamismo del amor -del amor pascual- brota la esperanza… hasta el día que nos sentemos a la mesa con Dios. 

La Santa Misa es mucho más que una costumbre, una tradición, una devoción, un mandato, una ceremonia ritual, una oración… La Misa, Eucaristía (Acción de gracias), es un misterio, un signo, un símbolo, un sacramento que transmite a la comunidad creyente y a cada uno de sus miembros la confianza de que Jesucristo resucitado vive para siempre en medio de nosotros y nos une a Dios Padre y a los hermanos con el Espíritu de fe, de amor y de esperanza. 

*Sobre este misterio, hay varios artículos en el blog: “El sabor de las obleas” “Creo, pero no voy a misa” “Comprendiendo lo que se puede comprender del misterio” “Energía espiritual, renovable e inagotable” “Mejor presencial que por T.V.” 

Vicente Alcalá Colacios

Marzo, 2024

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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia, Febrero 22, 2024
Exjesuitas en tertulia, Febrero 22, 2024
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El ateísmo es uno de los fenómenos característicos de nuestra época. En el mundo contemporáneo hay muchos hombres que consideran el ateísmo como la condición de un verdadero humanismo y como una exigencia del progreso del mundo y de la sociedad.

Para otros, Dios es tan sólo un motivo folklórico del pasado. Ni en la hora de la muerte Dios tiene importancia para muchos.

El ateísmo es la negación de la existencia de un Dios personal. Es práctico si se vive sin reconocer a Dios. Es teórico cuando constituye la actitud del que, teniendo uso de razón, no afirma un trascendente al mundo, ni como existente ni como planteamiento de un problema con posibilidades de solución. La decisión sobre Dios es radical y comprometedora por las consecuencias que reporta en la vida personal. Un “sí” o un “no” ante Dios definen dos posiciones ante la vida completamente diferentes.

Si examinamos el fenómeno del ateísmo actual, nos encontramos con los siguientes rasgos característicos: es universal, postulatorio, positivo, post-cristiano.

Universal. El ateísmo actual se distingue de otros ateísmos históricos por su universalidad. “El ateísmo es aristocrático” decía Robespierre en su época. Pero hoy el ateísmo se ha “democratizado”. En otras épocas, los ateos eran considerados como la excepción en una sociedad creyente. Hoy nos encontramos con grupos de personas que profesan abiertamente el ateísmo; más aún, que consideran al ateísmo como la única actitud defensora de la dignidad humana. La extensión del ateísmo no es una simple casualidad, sino el resultado de un proceso histórico. El Renacimiento, el racionalismo y el laicismo señalan jalones en este proceso. Para entender la fuerza del ateísmo contemporáneo hay que enmarcarlo dentro del cambio cultural de la sociedad actual.

Postulatorio. Otra de las características del ateísmo contemporáneo es su carácter de postulado. No es tanto la conclusión de un razonamiento ni el resultado de una crítica, sino una premisa de la construcción de una concepción del hombre y de la sociedad. Una vez que se ha optado por una vida sin Dios, se procura edificar un humanismo sin El. El origen del ateísmo contemporáneo es una opción. El hombre no se hace ateo radical como resultado de una especulación que le demostrase que Dios no existe. El punto de partida de su ateísmo es una determinación libre, una opción moral. El ateísmo no es sino una toma de posición que excluye a Dios de la escala de valores de la existencia, desterrándolo así de su vida y de su pensamiento. Para los ateos contemporáneos, la existencia de Dios es un problema secundario del que prescinden por la previa negación de la misma noción de Dios.

Positivo. El ateísmo actual no es simplemente una negación de Dios, sino un antiteísmo, un ateísmo positivo, porque no consiste en una negación de la fe, sino en una afirmación del hombre por sí mismo. El ateísmo positivo es un combate activo contra todo lo que nos pueda recordar a Dios, y es un esfuerzo por reconstruir todos los valores humanos sin ninguna referencia a Dios. El ateísmo simplemente negativo negaba a Dios, pero no ponía nada en su lugar; no pretendía cambiar la concepción del mundo que tenía por centro a Dios; simplemente se vivía sin tenerlo en cuenta. Hoy el ateísmo no es negativo, sino positivo, porque opone una concepción del mundo desacralizada a la concepción sacral y exige al hombre que desplace totalmente a Dios del mundo.

Post-cristiano. El ateísmo moderno es post-cristiano. Los ateos modernos han conocido o creído conocer el cristianismo y, conociéndolo, lo han rechazado. El Dios de la metafísica cristiana se ha desmoronado, ya que el hombre moderno no admite sino el mundo terreno y humano, del que el hombre es el único artífice.

Horacio Martinez Herrera

Marzo, 2024

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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2014
Exjesuitas en tertulia, Febrero 22, 2024
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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2024
Exjesuitas en tertulia. Febrero 22, 2024
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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febfrero 22, 2024
Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2014
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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Gabriel Diaz Ardila- Exjesuitas en tertulia- 22 de Febrero, 2024
Ramiro Valencia Cossio – Exjesuitas en tertulia, 22 de Febrero, 2024
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En nuestra tertulia de los jueves, el 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, algunos de nosotros hemos querido dejar plasmadas nuestras impresiones.

· El Padre general cree que nosotros valemos la pena. ¡Muchas gracias por su deferencia!

El sólo hecho de que una persona como él, llena de compromisos y tareas, nos haya dado una hora de su tiempo en la noche romana, luego de un largo viaje desde Timor a la capital italiana, nos indica su interés de respondernos las preguntas que le formulamos sobre el documento El Estado de la Compañía que nos había compartido antes. Al verlo en la pantalla, era claro que se había dado el trabajo de preparar una guía para su intervención.

Me impresionó su sencillez, su claridad para hablar sin adornos ni retóricas sobre la espiritualidad de la Compañía y de su función de superior general como “cuello” unido a la cabeza -a Jesús- con el cuerpo todo de la “mínima” y humilde Compañía de Jesús. Nos recordó su naturaleza y su esencia de fe en Jesucristo, nacida de la experiencia espiritual de San Ignacio de Loyola y de sus compañeros (compañía) en los Ejercicios Espirituales.

Los jesuitas, sacerdotes y hermanos coadjutores, tienen esto muy claro, como algo irrenunciable y como su marca propia.

· ¿Qué motivó al Padre General a hablar con nosotros? ¿Fue sólo por deferencia con un grupo de amigos del Padre Ferdi Mendoza, nuestro compañero?

Pienso, de verdad, que el padre general vio en nosotros un terreno -ojalá fértil- para lanzarnos algunas ideas o “semillas” que, como bellamente lo explicó, puedan crecer en nosotros aún lejos del sembrador. Con ellas, nos invita a ser colaboradores en la misión actual de la Compañía y de la Iglesia, de acuerdo con lo que cada uno de nosotros pueda y quiera aportar, sin importar lo que hoy somos y desde el sitio u orilla en donde nos encontremos. Todos podemos colaborar en la misión.

· ¿Hacia dónde ir?

Nos puso como ejemplo a Abraham, convocado por Dios en su edad avanzada a ponerse en camino y sin saber exactamente el rumbo que debía seguir. “Te lo iré mostrando”. Abraham hizo caso y, a su avanzada edad, se pone en camino, confiado en la invitación de un Dios que no ve. Hoy, también nosotros, ya retirados del trabajo activo, volvemos a ser invitados para colaborar con la misión que un día nos apasionó y nos motivó para unirnos en propósitos iguales, aunque todos éramos diferentes.

· Disminución de jesuitas.

Cada año disminuye en unos 300 integrantes la cantidad de jesuitas, teniendo en cuenta a quienes ingresan, los que se retiran y los que mueren. Esta preocupante disminución obliga a incorporar colaboradores para cumplir con las responsabilidades de la misión.

· La misión a la que se nos invita está expresada en las preferencias universales.

1) Mostrar el camino hacia Dios a través de los Ejercicios Espirituales y el discernimiento. 2) Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad, en una misión de reconciliación y justicia. 3) Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador y 4) Colaborar en el cuidado de la casa común.

Con toda sencillez nos presenta nuevamente estas grandes áreas, decididas luego de un trabajo de cinco años de discernimiento y reflexión de todo el cuerpo apostólico, que incluye a laicos y aún a no creyentes, en todo el mundo. El Papa, como cabeza de la Iglesia, las aprueba y las ratifica.

Si queremos colaborar, podemos hacerlo en cualquiera de ellas, desde nuestra situación actual, tal como somos hoy: exjesuitas o exalumnos que hemos tenido un pasado común de pertenencia a la orden o como beneficiarios de una educación que nos marcó. Sin importar cómo somos o cómo nos desempeñamos hoy: agnósticos, ateos o creyentes, si queremos, podemos colaborar.

Hoy, luego de la invitación del Padre General, quiero ponerme a disposición de la misión de la Compañía de Jesús en la Iglesia, en lo que mejor pueda colaborar, de acuerdo con lo que soy.

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo, 2024

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Todo nos habla de Él.

Si Señor, Dios mío y de todo el universo, desde que tu sol alumbra y calienta mis mañanas, desde que alimentas y nutres mis piernas para dar la caminata mañanera, tiendes todas tus trampas.

Apenas cruzo apurado la portería, no te veo vestido de portero y mi saludo se queda enredado en alguna mueca, parecida a la sonrisa que no fue.

Ni te adivino en el ciclista que roza mi pierna y grita: “¡¡fíjate cucho por dónde pisas!!”.

Fue más fácil entrever tu sonrisa detrás de los ojos taciturnos del mugriento vagabundo acomodando sus trapos para dormir la resaca. En los pobres ya nos habías advertido que sueles camuflarte, por eso te di agua.

Una joven atleta adelantó mis pasos dejando en mis narices su aroma de jazmines, el arrebol de sus cabellos dorados y el vaivén cadencioso de sus nalgas. Era la invitación matutina a mirar sin deseos a una de tus criaturas y caí muy tonto en la más astuta de tus trampas. Es la ventaja de conocerme desde adentro.

Pero reconocí tu voz en el canto del turpial, evité pisar tu forma de hormiga y hasta recordé con devoción el “coffe de light” que pusiste una vez en mi mano, mientras atravesabas mi alma con tu mirada.

Perdón por olvidar que en Tí somos, nos movemos y existimos, que nos habitas como el perfume en la flor y el fuego en la piedra.

Y no nos dejes caer en tus trampas. AMÉN.

Luis Arturo Vahos Vega

Marzo, 2024

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Realidad exterior e interioridad. Aunque no se pueden separar radicalmente, sí se pueden distinguir. Además, se puede meditar sobre la experiencia “exterior” (como la de observar el nevado) y se puede tener la experiencia de meditación “interior” (como la de esa mujer).

La experiencia es el conocimiento empírico de la realidad (de los datos, de los sentidos y de los datos de la propia consciencia). Tenemos experiencias de muchas realidades y acontecimientos exteriores, pero también tenemos muchas experiencias personales interiores. Hay experiencias singulares o particulares y también llamamos experiencia a la acumulación adquirida de los aprendizajes experimentados a través de la vida. 

Definir la meditación es complejo porque hay muchos tipos o formas de meditación. En un sentido específico, la palabra meditación se refiere a un tipo de conocimiento o experiencia que se relaciona con la interioridad personal. Como acercamiento a esta realidad interior, quiero compartir lo que me expresó un amigo que puede hablar de la meditación con mayor autoridad que yo:

“Tu mensaje lo calificaría como “effusus ad exteriora” (volcado hacia el mundo exterior). Lo mío genuino es interior, lo llamaría vida interior. El “conocimiento” que manejo corresponde a niveles de consciencia que podrían llamarse esotéricos y se distinguen de la mente (la loca de la casa) o la razón. Yo los llamo del corazón en el sentido de íntimos, “interior intimo meo” (interior más profundo o lo más íntimo de mi ser). 

Mi experiencia con Dios es como una ola u onda que me invade o inunda; acto seguido me siento vivo y en conexión con todo el universo. Todo está inundado de sentido y yo recibo y produzco plenitud, dicha y agradecimiento. En ese acto, el tiempo no existe y nada que ver con escasez o enfermedad. Soy dichoso, todo está bien, Todo”.

Esta expresión de mi amigo me recordó “El secreto de la laguna”: esta recibe amorosamente el agua de la montaña y la entrega generosamente al río y éste la deposita en el mar.  Se trata de una observación externa que lleva a una reflexión interior: el espíritu verdadero invita a recibir y dar con amor. 

El testimonio de mi amigo lo podríamos calificar de “místico” pero cualquiera de nosotros podría relatar algún momento o vivencia semejante. Más aún, en alguna ocasión, dijo Karl Rahner “Un cristiano tendría que ser místico o no sería cristiano” lo que querría enfatizar la importancia de la experiencia personal y profunda de la fe para vivir verdaderamente la espiritualidad cristiana. 

La meditación se puede entender como la comprensión o reflexión de diversas experiencias, pero hay una meditación especial -como dijimos anteriormente- que se dirige a identificar la realidad personal interior y la unión de esta realidad con la totalidad del universo y con el creador del universo.

En el budismo, la ciencia de la mente está desarrollada desde el siglo V antes de Cristo. Desde el siglo VII de nuestra era, la civilización tibetana recibió los tesoros del budismo indio. Una de las herencias es la práctica de la meditación, que recientemente ha tenido mucha acogida en occidente con distintas modalidades.

Tradicionalmente hay también la llamada meditación cristiana que reflexiona sobre las verdades de fe o sobre los hechos y palabras constatados en la Sagrada Escritura y, especialmente, en el Nuevo Testamento. Entre estas meditaciones cristianas, tiene relevancia y amplio desarrollo la practicada en la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Culminan estas meditaciones con la “Contemplación para alcanzar amor” y enseguida, se exponen tres modos de orar. Observemos que la oración es una conversación con Dios (o con Jesucristo o María).

Las meditaciones que hemos nombrado se dirigen a realidades objetivas, mientras que la meditación hacia el interior trata de conectarse con la realidad subjetiva de la mente misma “en blanco” y de su unidad con la totalidad: una “presencia plena-conciencia abierta”.

Además de aclarar un poco los dos términos -experiencia y meditación- el presente artículo invita:

  • a recorrer los pasos cognoscitivos de toda experiencia, que avanzan, desde lo sensible, a la comprensión y a la reflexión para la afirmación de su verdad, hasta convertirlos en un hábito connatural y preparatorio del actuar responsable; y 
  • a practicar la meditación (en la modalidad preferida por cada uno) para interiorizar y apropiarse la riqueza de la mente consciente y del inconsciente personal y colectivo. La meditación contribuye a la salud física, mental y espiritual, y al bienestar general.

Vicente Alcalá

Febrero, 2024

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No soy budista, pero no es absurdo hablar de Budismo Mariano. Hay varias escuelas o ramas del budismo. Tampoco digo como el autor del libro: “Sin Buda no podría ser cristiano”, pero sí comparto su idea de que budismo y cristianismo no son contradictorios, sino compatibles o complementarios, sin que cada uno renuncie a su propia identidad. La devoción mariana es un hecho “universal” y muy latinoamericano, muy bello y positivo.

La fotografía de la izquierda muestra las “stupas1” o “cairns” que algunos meditadores dejan al pie de una de las cascadas que se muestran abajo. Simbolizan estabilidad, equilibrio y conexión espiritual, expresión de devoción… o la construcción gradual de la iluminación y la ascensión espiritual. Apilar las piedras es una forma de acompañar la meditación budista.

La fotografía de la derecha tiene de común con el budismo el gesto de las manos juntas, como signo de respeto, reverencia, paz y devoción; esta imagen de la Virgen está, a mitad de camino, entre las dos cascadas que muestran las fotos siguientes (en verano) y que se encuentran en el municipio de Gachantivá (Boyacá):

Vemos, pues, que “conviven” prácticas budistas y tradición popular mariana en una misma región, en un mismo paraje bellísimo, como es la reserva “Los tucanes”.

Este artículo no trata de hacer un “repaso” del budismo ni del cristianismo. Simplemente, quiere compartir la experiencia de un paseo delicioso, que suscitó espontáneamente reflexiones agradables e inconclusas.

Un doctor en biología molecular dice: El budismo no se opone a la ciencia; la considera una visión importante, aunque parcial, del conocimiento. Uno de los temas principales del budismo es el sufrimiento. El sufrimiento es el resultado de la ignorancia. Lo que hay que disipar es la ignorancia y esta es, en esencia, el apego al “Yo” y al conocimiento superficial de las cosas. Aliviar los sufrimientos inmediatos del prójimo es un deber, pero no basta: es preciso poner remedio a las causas mismas del sufrimiento.

Suena semejante al pensamiento cristiano: es un deber reparar las injusticias inmediatas contra el prójimo, pero no basta, es necesario solucionar las causas estructurales de la injusticia y, más a fondo aún, Jesucristo no vino sólo a perdonar los pecados, sino a vencer al pecado y a la muerte; Jesús no es simplemente un buen modelo, como Buda.

Se resaltan en el budismo las “tres joyas” que son: el Buda, el Dharma (o camino) y la Sangha (o comunidad). Un paralelo sería: Jesucristo, el Evangelio y la Iglesia.

La doctrina del Buda se sintetiza en las Cuatro nobles verdades, la última de las cuales consiste en el “óctuplo sendero” que lleva desde la superación del sufrimiento hasta la iluminación, 8 pasos: comprensión correcta, intención correcta, palabra correcta, acción correcta, modo de vida correcto, esfuerzo correcto, atención plena y consciente, mente correctamente enfocada y concentrada.

Otro valor fundamental del budismo es la compasión, que se puede asemejar a la misericordia cristiana.

Por su parte, la devoción mariana no es un sencillo “sentimentalismo”, se fundamenta en profundas realidades; la principal, La Virgen María es la madre de Jesús y, por extensión, es el prototipo de la maternidad con todas sus características: amor, fecundidad, protección, ejemplo, sacrificio, intermediación, auxilio…

Baste recordar las palabras y acciones de María, según se consignan en el Nuevo Testamento:

Hágase en mí, según tu palabra.

Mi alma canta la grandeza del Señor… porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitaran todas las generaciones.

María guardaba todo esto, meditándolo en su corazón.

¿Por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Le dice a Jesús ¡no tienen vino!… y a ellos ¡hagan lo que Él les diga!

Junto a la cruz estaba su madre… Jesús, viendo a su madre y a su lado al discípulo amado, dice a su madre: mujer ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo se la llevó a su casa.

Después de la resurrección y manifestación de Jesús… Estaban todos ellos…con la madre de Jesús y… permanecían íntimamente unidos en la oración.

Las palabras de Jesús en la cruz son el fundamento de la maternidad espiritual de María para con los creyentes, y de su título de Madre de la Iglesia. La acogida del discípulo es una “profecía” del sentimiento filial del pueblo cristiano hacia la Virgen María. No es solamente la Palabra escrita, sino la Tradición viva de la comunidad cristiana la que da testimonio de María.

Durante veinte siglos y en todas las regiones evangelizadas se venera y se ora confiadamente a la Madre de Jesús. Ella se ha manifestado o “aparecido” en múltiples ocasiones y circunstancias. El pueblo y los artistas cristianos han respondido con oraciones y cánticos, con santuarios, monumentos, pintura, arquitectura, escultura y música… como expresiones de veneración, solicitud y gratitud.

No hay explícitamente un “budismo-mariano”, sino que los valores y principios del primero reciben refuerzo, claridad e impulso en la comunidad cristiana que venera a la Virgen María, Madre de Jesús.

Vicente Alcalá Colacios

Febrero, 2024

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Nuevos no solamente por ser “recientes”, sino por ser diferentes; no simplemente encontrados, sino creados por el ser humano.

Las florecitas diminutas de la foto izquierda son un “misterio”. Por más que se estudie biología, botánica, genética, evolución… no dejan de ser un “misterio”.

Hemos escrito en este blog sobre “El misterio humano”, los misterios de la Creación, de la Encarnación, de la Resurrección y de otros misterios, pero todos ellos son misterios ante los cuales nos encontramos y nos preguntamos…sin embargo, hay “nuevos misterios” creados por las personas. Es posible que para los “creadores” de estos nuevos misterios, no sean ya misteriosos, pero para nosotros -el común de la gente- sí lo son.

La foto de la derecha representa a un “robot humano” creado por el hombre; es fruto de la inteligencia artificial y ésta, a su vez, es resultado de la inteligencia humana natural, de la electrónica y de la informática y de otras diversas tecnologías.

Entre los misterios naturales, nos encontramos con la memoria humana; ¿quién o cómo se explica la memoria humana, individual y colectiva? Y ¿quién conoce cómo se “produce” la consciencia humana y la misma inteligencia?

Entre los misterios creados por el ser humano, nos encontramos con la memoria electrónica; ¿cómo se explica que en una USB haya grabadas millones de unidades de información: de textos, de voces, ¿de imágenes?. Seguramente que los expertos conocen cómo es esa memoria electrónica y la pueden “programar” pero para el “común de los mortales” esa memoria es un “misterio”, lo mismo que la memoria RAM.

Y ésta nos trae el recuerdo del sueño REM ¿cómo se explica este “misterio natural” e inconsciente?

Vemos pues que hay muchos misterios, pero queríamos hablar de los “nuevos misterios” de los misterios creados por el hombre. Uno de los más recientes es el de la Inteligencia artificial, ya popularizada como IA.

Si se utiliza el ChatGPT, uno se queda asombrado de las respuestas y el subsiguiente diálogo que se puede mantener con ese interlocutor misterioso detrás del celular.

Pero la Inteligencia artificial es mucho más que el ChatGPT o el Bard y no sabemos hasta dónde llegará. En el artículo “La inteligencia natural” evidenciábamos cómo la IA es una de las creaciones maravillosas del ser humano, lo mismo que el arte, la música y otras muchas creaciones.

También diferenciábamos, en otras ocasiones, cómo los misterios no los comprendemos en sí mismos, aunque sí percibimos y “comprendemos” los efectos de esos misterios (p.ej.: el acto de la creación, no; pero las cosas creadas sí).

Así ocurre con los “nuevos misterios”: le preguntamos a la IA y comprendemos sus respuestas, así no tengamos ni idea de qué la hace posible y cómo opera.

Este artículo no quiso ni pudo decir mayor cosa sobre los “nuevos misterios”. Solamente inquieta sobre ellos y sobre la necesidad de conocerlos, comprenderlos y aprender a actuar inteligente y responsablemente de cara a su futuro.

El misterio nuevo que más necesitamos es, no tanto tecnológico, sino metodológico: un camino que nos acerque a los grandes ideales humanistas universales.

Ya se nos ha dicho cuál es ese camino: Jesús es el camino, la verdad y la vida, pero este sigue siendo un misterio siempre nuevo; no terminamos de descifrar este camino y menos aún cuál es su verdad y su vida. Aquí tenemos una tarea siempre nueva.

Vicente Alcalá

Febrero, 2024

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