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Reynaldo Pareja

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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2014
Exjesuitas en tertulia, Febrero 22, 2024
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Escoger una sola práctica vivida durante el tiempo que estuve en la Compañía como la que más marcó mi vida no hace justicia a lo que viví en ella y lo que después desarrollé al salirme de la misma. Por eso debo agrupar varias prácticas y temas que moldearon quien soy hoy día.

Lo primero que reconozco es haber tenido una vivencia espiritual experiencial y profunda que ha permanecido conmigo hasta estos 80 años que hoy tengo. Esa vivencia fue tan profunda que, cuando estudiábamos la historia de la Iglesia durante los años de teología, descubrí una profunda incongruencia con una iglesia institucional que no manifestaba ni practicaba lo que predicaba en los púlpitos. En ese momento me convencí que no podía representarla y defenderla cuando ella no deseaba reconocer su pasado bochornoso y culpable y mucho menos, hacer los cambios que ese momento histórico que vivíamos lo exigía.

La Compañía me enseñó a razonar críticamente a lo largo de todos los estudios de literatura, arte, y filosofía. Cuando me retiré, esos estudios me permitieron sopesar evidencias, valorar teorías, cotejarlas con otras diferentes, no quedarme anclado en una sola manera de ver la realidad, mucho menos la espiritual. Como aporte secundario me habilitó para mantener una apertura mental dispuesta a considerar esquemas alternativos de estudiar y entender la realidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales.

La práctica de constante introspección, aprendida desde el primer año de la Compañía, me ha permitido entender que somos actores del desarrollo evolutivo de la humanidad, en tanto las cualidades personales lo permitan. Esta percepción me ha dado un sentido de responsabilidad histórica con el que me veo comprometido, en tanto mis posibilidades me permitan contribuir como pueda, en donde pueda, con quien pueda.

La vida en la Compañía me enseñó a tener una férrea disciplina que he podido aplicar en todos los ámbitos de la vida, de manera que he podido planificar y obtener metas en los proyectos que tuve el privilegio de trabajar por los menos favorecidos, en la medida de mis habilidades, logrando mejoría en sus vidas, tanto materiales como en su evolución interior.

Los años transcurridos en esa etapa de convivencia intensa vivida con compañeros de ideales comunes me enseñó a disfrutar los momentos sencillos que la vida ofrece cuando se la experimenta en compañía de amigos unidos por hilos invisibles del espíritu, así como lo sentimos cuando nos reunimos los jueves en nuestras fraternales tertulias.

El contacto sencillo, pero profundo con diferentes grupos de los más desposeídos, me enseñó que, no importa cuánto sea su nivel de poca educación, siempre se aprende de ellos aquellos aspectos de la vida que su dura existencia los obliga a soportar y de los cuales no somos conscientes al menos que se comparta con ellos la dura realidad donde tienen que luchar para existir. El contacto con esa realidad me ofreció la oportunidad de compartirles conocimientos sencillos que les sirvieron para mejorar su nivel de confort, su salud, y aun su orientación del propósito de sus vidas.

Un criterio fundamental adquirido en todos esos años de formación fue el convencimiento de que el mayor tesoro que uno puede obtener en la vida no se encuentra en las cosas materiales perecibles que se pueden acumular, sino en lo que cultivamos que no perece ni se desvanece. Estos tesoros se encuentran en el amar a todos con el corazón y no por interés económico o egoísta, en compartir con quien desee escuchar lo aprendido a lo largo de la vida -tanto lo asimilado en la Compañía como lo aprendido fuera de ella- en confiar en que todos tenemos algo divino en nuestra esencia que nos hace genuinos hijos de Dios y por lo tanto, nos hermana a nivel planetario. 

Otra deuda que tengo con la formación de la Compañía fue que me dio la habilidad de escribir para expresar mis sentimientos, mis emociones, mis pensamientos, mis reflexiones, mis inquietudes, mis lecciones de vida en libros que puedo compartir con quienes quieran leerlos y que les sirvan para su crecimiento intelectual, emocional y espiritual.

Finalmente, la enseñanza más profunda aprendida en la Compañía es que lo más valioso que tenemos todos lo humanos es nuestra relación con Dios, pues esta relación tiene garantía de Inmortalidad, de Amor Incondicional, de Fidelidad Eterna y de Gozo Incomparable.

Reynaldo Pareja

Septiembre, 2023

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Tres libros publicados fueron los que marcaron mi vocación-pasión por escribir: Sísifo, la Infancia Evolutiva de la Humanidad, Querido Hijo, voy a ser Papá, y Revelación Progresiva, el Diálogo Permanente de Dios con la Humanidad.

El primero, Sísifo, la Infancia Evolutiva de la Humanidad, me dio la inmensa satisfacción de haber podido exponer una idea filosófica con suficiente claridad que, las personas que lo leyeron, me confirmaron sentirse estimuladas a pensar en esa línea de reflexión -no considerada antes como tema de profundización de nuestra condición humana. Este pequeño éxito me dio el impulso para dejar de un lado la duda de si podía o no abordar temas difíciles con alguna claridad y estímulo para que otros abrieran sus mentes a horizontes nuevos para contemplar la realidad interna de quiénes somos.

El esfuerzo de lograr su publicación física fue toda una escuela de aprendizaje, que me ha servido enormemente para navegar las difíciles olas de los vaivenes concomitantes con cualquier publicación.

Querido Hijo, voy a ser Papá!!

El segundo libro, Querido Hijo, voy a ser Papá, fue una inmersión en el universo interno de las emociones vividas por primera vez con una intensidad consciente, por el solo hecho de escribirlas para mí y para el primer hijo que venía a cambiar totalmente nuestras vidas. 

Este magno evento, vivido diariamente por multitud de hombresque van a ser padres por primera vez, con demasiada frecuencia se escapa, sin profundizar lo vivido en ese milagroso devenir de una criatura que, desde el primer momento de su confirmación de existencia, cambia instantáneamente cómo te ves, cómo te sientes, cómo te expresas al sentirte padre en potencia. 

De no haber escrito y publicado ese libro, no tendría la dicha, 40 años después, de emocionarme al releerlo, y derramar lágrimasde profundo agradecimiento al Creador de la Vida por haberme dado la oportunidad de experimentar la paternidad vivida con ese grado de intensidad.

Cuando he compartido el libro con hombres que van a ser padres por primera vez, no pueden menos que darme las gracias por ayudarlos a procesar un momento excelso de sus vidas, que de otra forma se lo hubieran perdido.

El tercer libro, Revelación ProgresivaDiálogo permanente de Dios con la humanidad, consolidó mi vocación de seguir escribiendo sobre los temas trascendentales que en algún momento todos estamos invitados a reflexionar profundamente y que nos llevan a tomar decisiones que, de ahí en adelante,definen el estilo de vida y de pensar. Uno no puede quedarse callado por vergüenza, ni dejar de compartir el descubrimiento existencial de haber sido creado a “imagen y semejanza de Dios” y lo que eso significa en el diario vivir consciente. 

Cuando esta perspectiva se graba en todo el ser corporal, en la mitad del corazón y de la mente, se convierte en un dinamismo por querer compartir la otra gran Revelación que Dios nos ha hecho: nunca ha dejado de hablarnos, a lo largo de toda la historia de la humanidad. Cada Revelación progresiva, ha sido dada por una Manifestación (Profeta-Mensajero) de Dios quienrevela un conjunto de enseñanzas divinas, de acuerdo con su estado de evolución espiritual.  

Escribir uno, dos, 16 o más libros sigue siendo la pasión de mi existencia. A medida que he ido madurando ideas, reflexiones y lecciones de vida, he encontrado en estos momentos de creatividad la realización del potencial que me ha sido gratuitamente regalado para compartir esas reflexiones con quienes tengan interés de rumiarlas y usarlas para su crecimiento interior.

A todos los que tengan esas cosquillas mentales, esos dedos bailarines, se les invita a que no duden un momento en expresar e imprimir en papel físico o electrónico sus sentimientos, emociones, ideas y propuestas de vida. Es la herencia que se puede dejar a muchos que ni siquiera nos conocenpersonalmente, pero que pueden crecer con las lecciones que dejemos consignadas en cualquier formato de libro.

Si alguien desea recibir cualquiera de los libros presentados, me envía un correo y con gusto se lo hago llegar. Los otros libros se encuentran en mi página web: reynaldoalternativevision.com – Igualmente, si hay algún otro libro de interés, no duden en solicitármelo a: reypareja@yahoo.com

Reynaldo Pareja

Agosto, 2023

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Recordado papi

Por Reynaldo Pareja
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El evocador artículo enviado a nuestro blog por Chucho Ferro para el día del padre de este 2023, nos animó a muchos a escribir  “cartas” inspiradas en nuestros padres que venimos publicando aquí, para compartir con todos/as…

Hace mucho tiempo que he querido escribirte esta carta. Ahora que se me ha presentado la oportunidad, la aprovecho para expresarte mis sentimientos y recuerdos de quien fuiste como padre y el rol decisivo que jugaste en mi vida.

Te recuerdo como un hombre dedicado con ahínco a ser un proveedor excelente de todas las necesidades básicas mías, de mis hermanos y de mi madre. No recuerdo haber pasado un solo día en el que me haya ido a la cama con hambre porque no había nada que comer en casa. 

Fuiste un proveedor ejemplar que me dejó impreso en mi consciencia que, si algún día tuviese hijos propios, lo haría cuando pudiera darles todo lo que necesitaban para crecer sanos, bien alimentados, con una buena educación y nivel de responsabilidad personal que los haría conscientes de cómo comportarse en la vida de manera que les ofrecieran lo mismo a sus propios hijos. 

Lo logré y te lo agradezco porque al ver a mi hijo tratar a los suyos de esa manera, siento que tu esfuerzo floreció en los nietos que he tenido el privilegio de abrazar, jugar con ellos, deleitarme en contarles cuentos antes de dormir o tener una sesión de lucha libre sobre mi cama como la corona del día. Recuerdos como éstos nunca los tuve contigo, porque creciste en esa cultura donde el hombre no expresaba emociones ni sentimientos tan profundos; esa no era la reacción del macho estoico, esperado por dicha cultura.

Tu responsabilidad laboral ejercida a lo largo de los 30 y más años de trabajo que llevaste a cabo, la aprendí desde muy joven y la apliqué en mis años laborales, logrando un nivel de profesionalidad que fue reconocida en todos los seis países donde trabajé para la misma compañía hasta que me retiré de las misma después de 25 largos años de trabajo. Gracias de nuevo porque esa tenacidad me la enseñaste con el ejemplo que no necesité de discursos didácticos.

Si bien tengo todos esos recuerdos de responsabilidad los hay también de tu alegre y jocosa personalidad que te hacía ser el centro de cualquier reunión de amigos. Unas carcajadas estruendosas creaban el ambiente de jocosidad que todos gozaban. Si me animé a aprender a bailar fue también por tu ejemplo que, como buen costeño, tus piernas se movían con la gracia y agilidad de los que no necesitan más de dos notas para lanzarse al ruedo.

Y también tengo que agradecerte porque con tus limitaciones aprendí lecciones de vida que hasta el día de hoy me han servido. La primera, no dejar que la bebida se convierta en un requisito para expresar mi alegría y buen genio. Tu afición a la misma, celebrada por nuestra cultura que apoya y estimula que, sin alcohol no puede haber una reunión alegre, y de sana expansión, me permitió eximirme de esa dependencia, dándome la oportunidad de expresarme conscientemente tanto en ideas como en sano humor.

Me enseñaste también que, si se triunfa en la vida económicamente, no es para derrocharlo todo a manos llenas, para impresionar a los supuestos amigos que se desvanecieron cuando te retiraste y no podías sostener el ritmo de gasto que exigían para aceptarte en su círculo de amistades.

Otra lección que aprendí, que te la agradezco cada día que tomo un libro para investigar, para encontrar ideas que me han de servir para el próximo libro que escriba, es que uno adquiere un valor exponencial de enriquecimiento intelectual, emocional y espiritual con la lectura constante. Nunca te vi leer un libro de literatura, de arte, de ficción, o de reflexiones sobre la vida. Precisamente esa ausencia de lectura te impidió tener una conversación de fondo conmigo o con tus amigos puesto que no tenías marcos de referencia que te permitían diálogos de profundidad. Eso te mantuvo en un nivel de superficialidad que compartías con los de tu grupo de conocidos porque la mayoría no leía tampoco. La costumbre de leer que aprendí de esa lección es la que me ha enriquecido permanentemente. Gracias de nuevo, papi. 

Finalmente, aprendí que, sin una vida interior – que nunca realmente te la vi manifestar verbal o por acciones concretas – me dio la pista que, sin ella, la vida se convierte en un vacío de alegría artificial pero no plena como la que experimento diariamente. Gracias porque tu vacío interior me estimuló a encontrar una plenitud interior que no la cambio por nada porque le ha dado a mi vida espiritual una dinámica y propósito que supera la vergüenza que solemos tener de no abordar estos temas con los amigos o recién conocidos.

Gracias papi, porque sin haber sido quien fuiste, probablemente no sería hoy quien soy.

Reynaldo Pareja

Julio, 2023

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mother, depressed, homeless
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Dice el dicho que “una imagen” vale más que mil palabras. Dado que vamos a reflexionar sobre la pobreza, qué mejor que verla y sentirla antes que describirla. Invitamos al lector a ver este corto video que la pone de relieve en varias de las dimensiones que quisiéramos reflexionar. 

@valmoresrivas

La encargada de guiar a estos pequeños merecedora de todo lo bueno en la Vida. #ospino #araure #portuguesa #venezuela #social #fundacion

♬ sonido original – valmoresrivas

Todas las características que nos comparten la madre y el joven son un vívido resumen de lo que es la pobreza que, inaceptablemente, está presente en todos los continentes.

La experiencia de vivir en la pobreza, con las limitaciones que ésta conlleva, es una vivencia diaria que impacta al individuo en la más elemental de las necesidades: la de poder comer para aplacar el hambre. Si no comemos diariamente lo que necesitamos, sencillamente nos debilitamos, nos enfermamos y en grado extremo nos morimos literalmente, “de hambre”.

La pobreza se puede analizar desde varios niveles y descubrir que tiene múltiples significados que repercuten a nivel individual – el psicológico, anímico, espiritual – como al nivel comunitario, nacional e internacional. 

No me detengo en los niveles nacionales (1) e internacionales porque estos son bien conocidos por todos nosotros. Me inclino a concentrarme en los niveles psicológico, anímico y espiritual, pues son los que más directamente afectan al individuo. 

Vivir en esa constante realidad de carencia nos define cómo vemos el mundo y los demás. Nos lleva a albergar resentimiento contra el establecimiento que es culpable,- en gran medida, de por qué no se tiene la comida que aplaca ese vacío voraz que se siente en el estómago, todos los días, demasiadas noches cuando se tiene que ir a dormir con las mordidas de hambre que dan el estómago y los intestinos. Nos lleva a resentir de aquellos que, teniendo de sobra, no se apiadan y no alivian esa insoportable pobreza. Nos lleva a perder la noción de respeto de la propiedad de los otros, pues la necesidad por las cosas básicas, nos impulsa a quitárselas a aquellos que les sobra. Nos puede convertir en resentidos sociales, completamente justificados por vivir constantemente la experiencia de carencia y hambre.

Hasta acá es fácil entender el por qué la pobreza puede moldear una psique personal de esta manera, a tal punto que los principios éticos se relativizan y no tiene sentido respetarlos.

Pero hay otra dimensión de la pobreza, pocas veces analizada, pues suena a una irrealidad traída por los cabellos. Me refiero a la dimensión espiritual. 

Esta dimensión es, ciertamente, más difícil de captar, entender y asimilar. Pero el muchacho del video nos da pautas para vislumbrarla. Cuando hace referencia a Dios, a estar agradecido, tener fe y esperanza, él está dándonos una guía para entender que hay una difícil dimensión de la pobreza que se nos escapa con frecuencia: la espiritual.

Curiosamente, Jesús una vez dijo, “Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre. (Mt. 26:11). ¿Qué quiso Jesús decir con esta afirmación? Si tomamos literalmente estas palabras de Jesús, esa realidad está cumpliéndose al pie de la letra pues las Naciones Unidas afirman que, en pleno Siglo XXI hay más de 700 millones de personas, o el 10 % de la población mundial, que aún vive en situación de extrema pobreza hoy en día, con dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento, por nombrar algunas. (un.org)

Al paso de tortuga que van las reformas económicas, políticas, y sociales que se necesitan para resolver la pobreza rampante que se da a los niveles nacionales y a los internacionales donde las decisiones colectivas podrían aliviarla, no sería de extrañar que la misma apabullante realidad la encontraremos en las próximas centurias. Mientras las extremas diferencias sociales en lo económico existan, los pobres estarán entre nosotros.

Cabe entonces preguntarnos si hay otra forma de entender la afirmación de Jesús que no sea la pobreza física. La hay y es obviamente la espiritual. Hay multitud de personas que son ricos materialmente, pero son pobres espiritualmente. 

Esa multitud, en gran medida, es las causante de la existencia de las condiciones de pobreza omnipresentes en todos los continentes de esta casa terrenal que compartimos. Los espiritualmente pobres son los que no tienen compasión, los que no tienen sentido de justicia, mucho menos de empatía. No les importa el bien común y por lo tanto, no están interesados en ayudar a buscar soluciones a tan flagrante situación mundial que podría remediarse si las cualidades espirituales, puestas al servicio de la solución, podrían reducir la pobreza a una insignificante realidad.

Y como aspecto contradictorio, la existencia de esos pobres que no tienen nada, y están entre nosotros, es la mejor oportunidad para ejercer el poderío espiritual de la empatía, de la compasión, de la gratuidad, del amor que se da, que comparte, que ayuda, que neutraliza las causas humanas que crean el problema. 

En este sentido, podemos darles a los pobres gracias todos los días por recordarnos que lo mejor de nosotros mismos se da cuando salimos de nuestros encapsulados y egoístas “yos” para descubrir que en las necesidades de los otros “yos” está el sentido de universalidad que todos compartimos. Que cada pobre nos rescate de nuestra acomodada y rica realidad para sacudirnos un tanto, para poder manifestar nuestra grandiosidad interior: el reconocimiento de que todos, en esencia espiritual, somos idénticos, porque hemos sido creados a la “imagen y semejanza” de Dios, en y por amor. 

Reconocernos así, es darle paso a la posibilidad de crear una civilización donde nos reconocemos como pertenecientes a una sola raza, la raza humana que habita en el único país, el planeta – que se nos ha confiado en fideicomiso para su administración responsable, de manera que toda su riqueza material sea el patrimonio de toda la humanidad con el que la pobreza pueda ser neutralizada. 

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  1. Según el DANE, en el 2021, 3,6 millones de personas ingresaron a la condición de pobreza y 2,78 millones a la condición de pobreza extrema. En total son más de 21,02 millones de personas las que subsistían en ese momento con menos de $331.688 mensuales, un monto que, según el DANE, es la línea de pobreza en Colombia.

Reynaldo Pareja

Mayo, 2023

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El sentimiento de ser colombiano se ve matizado en forma diferente cuando se ha vivido fuera de la patria por más de 37 años, en comparación con aquellos que han vivido durante décadas y décadas en ella. Esa lejanía matiza, sin duda, el cómo vivo mi orgullo de ser colombiano que lo reflejo en mis observaciones siguientes.

Belleza de la naturaleza

Aunque no he podido visitar todos los sitios dignos de ser apreciados, admiro con ternura su belleza que he contemplado en múltiples fotografías de los amigos que han gozado los escenarios que tenemos en todo el territorio. Allí existe fauna y flora que pocos países tienen, donde abundan las especies de insectos muy variados, flores y orquídeas que rivalizan en belleza con flores de cualquier parte del mundo.

Nuestros bosques y selvas tropicales cobijan múltiples especies animales que solo se encuentran en Colombia, como el tapir o la anaconda, así como pájaros de todos los colores y tamaños, perros sin linaje, vacas de alcurnia, como las criadas a lo salvaje, toros, papagayos, gatos feos y otros cariñosos, pero igualmente esquivos. No nos faltan ni hormigas, mosquitos, abejas, arañas, lagartijas o iguanas.

Mi país natal, ecológicamente, cuenta con todo lo que otros países solo tienen parcialmente: dos océanos, lagos, montañas, valles, ríos, selvas, desierto, nevados, paisajes de ensueño y un encanto mágico en sus exuberantes paisajes que se saborean en momentos de paz y suscitan en el subconsciente un recuerdo del paraíso terrenal que no logramos capturar, pero si añorar.

Belleza de su gente

Tenemos una colección de etnias que nos enriquece como especie humana y nos permite vivir la realidad de que somos una sola raza ‒la raza humana‒, con multitud de expresiones de color de piel, textura de pelo, estatura y un conjunto de lenguas que reflejan la creatividad de muchas etnias que se han integrado al mosaico de la diversidad humana bajo el manto de nacionalidad colombiana.

Me enorgullece saber que hemos contribuido a la cultura y arte universal con un García Márquez, que nos produjo el ensoñamiento del realismo mágico, un Botero, que ha conquistado las calles de Nueva York con sus imponentes estatuas, los poemas sobresalientes, musicales y de puro sentimiento nacidos de la inspiración de Porfirio Barba Jacob o José Asunción Silva.

Igualmente, hemos producido científicos del calibre del Dr. Hakim con su famosa válvula cerebralLa brillante colombiana Adriana Ocampo Uria, astrónoma, geóloga planetaria y piloto astronauta. Martha Gómez (Ph.D), oriunda de Pereira, una autoridad mundial en clonación. Jorge Reynolds, científico bogotano, domina la electrofísica cardiaca y la ingeniería biomédica, reconocido mundialmente como el inventor del marcapasos artificial externo, con electrodos internos. El ingeniero colombiano Nelson Sabogal es hoy una de las personas que más sabe sobre los secretos de la capa de ozono. Y muchos más que han contribuido al adelanto de la ciencia.

Su cultura

Tenemos una amalgama de culturas: afro, indígena, española, caribeña, norteamericana, todas con rasgos típicamente colombianos.

Las expresiones musicales tienen más de 1025 ritmos, como el bambuco, el pasillo, el torbellino, la guabina y el bunde, la cumbia, el galerón, el joropo, el mapalé, el merengue. No nos faltan estilos, pues hasta el pasodoble lo hemos integrado a nuestros bailes de salón, a la par del rock and roll y el rap.

Los cantantes colombianos conocidos internacionalmente han puesto a Colombia en los éxitos musicales modernos: Shakira, Carlos Vives, Juanes, Andrea Echeverri y Maluma.

Su rostro feo

Pero como muchos otros países, tenemos políticos corruptos institucionalizados, intocables, abusadores del poder político que tienen la posibilidad de escaparse de ser ajusticiados.

Hemos vivido con odios políticos enconados durante decenas y decenas de años de lucha política que no acaba de superar el clientelismo y el partidismo, empecinados en mantenerse en el poder para seguir desangrando las arcas públicas contribuyendo a mantener la pobreza de los que no tienen acceso a dichas prebendas.

Adolecemos de un ejército que se involucró en masacres de campesinos durante la época de la Violencia y algunos policías sobornables por diversas razones. 

Hemos vivido y alimentado una violencia aceptada y practicada a nivel nacional, regional, callejero por los grupos de interés que la usan para mantener el control y poder que los alimenta diariamente. 

Se nos ha conocido, a lo largo de varias décadas como un país cuya inseguridad callejera se manifiesta en asaltos a la luz del día, robos en los buses, desfalcos en las compras, hurtos de automóviles en los parqueaderos. Momentos traumatizantes que multitud de personas han tenido que sobrevivir en silencio porque no hay fuerza pública que pueda impedirlo. 

El narcotráfico descontrolado ha envenenado a miles de consumidores, ha corrompido el sistema económico, político, al ejército y a la policía, logrando perpetuarse en su destructora producción de drogas que aniquilan a los que las consumen, pero que enriquecen desmesuradamente a quienes producen ese “paraíso” mortal.

No nos faltan abusos de derechos humanos sin justicia. Son los más pobres los que no tienen cómo defenderse y mucho menos conseguir justicia.

Nos caracteriza una cultura de critica negativa de los demás a sus espaldas y con la intención de destruirlos que, aunque universal, tiene una forma colombiana muy especial de ser. 

Tenemos una discriminación racial y de clase social que nos mantiene aún encasillados en niveles insalvables para la integración nacional.

A pesar de todo

A pesar de todo este rostro feo e hiriente que nos ha dejado con una herida en el alma nacional, me siento orgulloso de ser colombiano pues nuestro país ha producido para la historia latina y mundial nuestra marca de un país que no se doblega, sino que sigue luchando por conseguir esa paz tan anhelada, esa justicia tan necesaria para superar tantas inequidades.

Sigo orgulloso de poder contribuir a esa historia nacional e internacional en la medida en que nuestros esfuerzos individuales y colectivos nos hacen brillar en el firmamento del esfuerzo humano que sigue evolucionando.

Reynaldo Pareja

Diciembre, 2022

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Ante la propuesta de dedicar dos sesiones para compartir las poesías favoritas de nuestra autoría o de algún poeta preferido, nuestro grupo tuvo dos “Tardes de poesía” o “Patio de los poetas”. Se presentaron inspiraciones escritas hace muchos años o recientes, o escritas por otros poetas ‒famosos o no, familiares o compañeros jesuitas‒ a quienes admiramos y de quienes aprendimos a colocar en el papel los pensamientos y sentimientos de momentos y circunstancias especiales. En este Patio de los Poetas que iniciamos esta tarde en nuestra sección de cultura compartiremos con nuestros lectores los videos de estas muestras especiales para cada uno. 

Exjesuitas en tertulia- 14 de Julio, 2022
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El Informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición no es un tratado académico, como tantos que se han hecho sobre la guerrilla, la violencia o el narcotráfico en Colombia. Es un relato primordialmente humano, pues ha rescatado la pesadilla de los miles y miles de hombres, mujeres y niños abusados, maltratados, humillados, silenciados y asesinados por justificaciones ideológicas, intereses políticos, desmesurado deseo de control y autoridad, por los silencios cómplices, indiferencia de multitudes, desinformación constante; por amenazas, persecuciones y eliminaciones de aquellos que se atrevían a denunciar lo que estaba ocurriendo. 

El Informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición es un informe-radiografía de 60 años de encarnizada lucha de toda una sociedad desarticulada e indiferente a la descomunal masacre nacional que ese estaba viviendo. “Lo hace desde la consideración de que reconocer este impacto y el respeto por la vida humana son el punto de partida para cualquier proceso de reconstrucción, diálogo social y propuesta de transformación” (p. 22). 

La amplitud del número de entrevistados

El análisis y las conclusiones que presenta el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición son el resultado de haber conversado con multitud de víctimas, victimarios, instituciones, estratos estatales de la policía, del ejército, de la guerrilla, de organizaciones humanitarias; en fin, de representantes de todos los involucrados, tanto víctimas como victimarios. En términos concretos, la Comisión llevo a cabo “14.000 entrevistas y se establecieron conversaciones con más de 30.000 personas de todos los sectores sociales, regiones, identidades étnicas, experiencias de vida, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas” (p. 12). Una muestra que supera grandemente estudios previos del conflicto y que le dio voz, sin mordaza, a los que más directamente sufrieron su impacto.

Esta extensa muestra de participantes permitió a la Comisión definir el perfil de los actores del conflicto, demostrando que era un “entramado de alianzas, actores e intereses” cuya responsabilidad directa abarcó “sectores políticos (de todas las ideologías), económicos, criminales, sociales y culturales” que dejó “más de nueve millones de víctimas” y que tuvo “responsables directos e indirectos que deben responder por las decisiones que tomaron” (p. 13).

El Informe es la expresión directa del dolor, del impacto en sus vidas, del sufrimiento forzado que vivieron las víctimas. Es la voz de los sin voz que por fin pudieron expresar la tragedia como la vivieron, no como la reportaron los medios o fuentes parcializadas que representaban más bien los intereses propios de su organización política, económica o estatal.

Temas-realidades investigados

Los temas-realidades abarcados son extraordinarios. El Informe de la Comisión logra desenmarañar el entramado formado por las inacciones del Estado, la corrupción de políticos, latifundistas y narcotraficantes; las barbaries llevadas a cabo por la guerrilla, los paramilitares, el ejército, la policía las autodefensas. No excluyó los impactos de la guerra en la ecología, en los abusos y violaciones de los derechos humanos, en el silenciamiento cómplice de todos los que nolevantamos nuestras voces para denunciar las injusticias que se llevaban a cabo. 

Puso de relieve el desarrollo de modelo de inseguridad aceptado por todos como la forma normal de vida diaria, la impunidad como factor clave para que el conflicto armado siguiera existiendo por tanto tiempo. Hizo evidente que el mantenimiento de la guerra tuvo un impacto social en el que se aceptó “el uso de la violencia en las relaciones interpersonales de la vida cotidiana” hasta convertir el país en “un campo de lucha de buenos y malos, de amigos y enemigos”, obviamente dependiendo de quién acusaba al otro de ser el malo o el enemigo (p. 19).

Impacto de la guerra

El Informe estima que entre 26.900 y 35.641 niños, niñas y adolescentes fueron reclutados en el periodo 1986-2017. Es fácil entender que niños y niñas arrebatados de sus hogares y forzados a vivir con la guerrilla y a actuar como combatientes sufrieron un impacto emocional en su desarrollo por el simple hecho de estar alejados de sus familiares, tan necesarios para la construcción de su personalidad. La falta de futuro es un impacto dramático y, a la vez, invisible en esa niñez afectada por la guerra (p. 21). 

Se calcula que, en el contexto del conflicto armado, ocho millones de hectáreas fueron despojadas en forma violenta. De acuerdo con la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, 32.812 personas han declarado haber sido despojadas de sus tierras y 132.743 han expresado la pérdida de bienes muebles o inmuebles asociada al conflicto armado (p. 24).

El Informe expone sin temor que “la guerra ha resultado beneficiosa para sectores que acumularon tierra y propiedades, ha fortalecido las economías ligadas al conflicto armado y al narcotráfico y los que ganaron poder político”, mientras explotaban a la población rural empobrecida y a los pueblos étnicos (pp. 25-26).  

Radiografía sin temor del país durante el periodo del conflicto

Si hay algo importante por resaltar del Informe es su audacia para hacer una radiografía descarnada de todos los sectores que estuvieron involucrados en semejante delirio de control del país para su beneficio institucional y aun personal. De ahí que el Informe no tiene miedo de enumerar a todos los sectores involucrados en mantener dicha situación de violencia porque les brindaba las posibilidades de seguir explotando al país en todos los ámbitos donde habían anclado sus garras.

Así pues, el Informe evidencia que tanto el ejército, como la guerrilla, la policía, los paramilitares, como el narcotráfico, los terratenientes, los políticos del momento, los maleantes, los controladores de la economía del país, los medios de comunicación, las organizaciones extremistas, las posiciones ideológicas de la Iglesia, y la masa de los indiferentes no querían admitir lo que estaba ocurriendo. Todos, de alguna manera, participaron en el proceso, en hilvanar el entretejido que llegó, no pocas veces, a justificar los horrores que se estaban cometiendo porque se hallaban más interesados en defender sus posiciones de privilegio o de control que en admitir su rol en la tragedia nacional.

El gran mérito del Informe

El gran mérito que del Informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición es que los análisis y juicios hechos se efectuaron con base en el diálogo constructivo que tuvieron con todos los entrevistados al darles oportunidad de expresar el horror sufrido bajo el abuso de los que tenían las armas y el permiso para usarlas en contra de ellos. Los entrevistadores pudieron rescatar lo no-dicho, lo no-descrito por aquellos que tenían el poder y los medios para hacerlo, pero que optaron por guardar un silencio indiferente.

El Informe, centrado en las víctimas, rescató del olvido y del silencio cómplice la esencia humana que había sido pisoteada, negada, descartada y, en la práctica, declarada inexistente. Puso de relieve los múltiples escenarios en que los derechos humanos más básicos fueron pisoteados, negados a todos las víctimas asesinadas, ultrajadas, obligadas a migrar.

El Informe declaró, con audacia, la total ausencia en todas esas actividades, de una ética y moralidad básicas que puso de relieve cuán desnaturalizado fue todo el proceso, pues las víctimas fueron objetivadas como molestias y obstáculos que impedían a los actores grupales, estatales o militares alcanzar sus objetivos y que, por lo tanto, fueron sistemáticamente eliminadas o neutralizadas. 

El Informe logra rescatar la dignidad y los derechos humanos como el parámetro más elemental sobre el cual debe llevarse a cabo el diálogo constructivo de una paz duradera. A todos los implicados se nos pide tomar conciencia de lo ocurrido, donde quiera que uno esté ubicado, y a participar en este diálogo nacional de reconciliación, pues es la solución para establecer una paz duradera y una reorganización profunda de las estructuras gubernamentales, económicas y sociales de quienes participaron en el conflicto. Esto implica el reconocimiento de todas las partes de su participación y responsabilidad en lo ocurrido, declarando dicha participación, pidiendo el perdón correspondiente y aceptando la reparación necesaria que el proceso legal y de justicia establezca.

Concluyo haciendo el más caluroso reconocimiento a la integridad, ecuanimidad, arrojo, equilibrio, profundidad de análisis y liderazgo de los comisionados. Estoy seguro de la redacción de porciones claves del Informe porque en ellas se detecta enseguida la integridad moral de un individuo comprometido con la lucha en pro de la dignidad del ser humano al que le ha dedicado su vida de hombre involucrado, de religioso convencido, de humanista integral que vivificó todo el proceso, imprimiéndole esa profundidad y dignidad que la tienen los grandes de la historia. Así es Pacho de Roux, jesuita y presidente de la Comisión.

Reynaldo Pareja

Agosto, 2022

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A la altura de mis 78 años de deambular por la vida, he acumulado algunas lecciones que pueden ser útiles a quienes lean estas líneas, porque es probable que les sean familiares, pues han vivido experiencias similares y pueden sentirse validados en dichas lecciones que quisieran compartir con las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Voy a expresar lecciones de vida, agrupadas en grandes áreas que me permiten incluir varios aprendizajes dentro las mismas.

El trabajo

El trabajo me enseñó a escuchar el punto de vista del otro para comprender su realidad, su marco de referencia, sus valores, sus creencias. Este contexto lo aprendí para tenerlo en cuenta al dirigirme a ellos.

La escucha me sirvió para adaptar mi presentación de los conceptos que quería compartirles a su nivel de comprensión, en especial con la gente del campo o de barrios de invasión. Siempre descubrí que sabían mucho del tema, pero en su lenguaje sencillo sin conceptualización teórica, como la que yo pretendía compartir.

Aprendí que en el trabajo uno se realiza como profesional o se esclaviza como asalariado.

Haber encontrado qué quería hacer como profesional me permitió encontrar el tipo de trabajo donde pude desplegar mi potencial creativo. Aprendí a amarlo antes que verme obligado a trabajar en lo que no me llenaba. Aprendí a vivir las horas de trabajo con la pasión de quien es consciente de que está aportando al bienestar de aquellos a quienes les daba mis horas de esfuerzo y mis conocimientos. 

Aprendí a amar a las personas beneficiadas, precisamente porque descubrí su valor individual y colectivo, y aprendí a desarrollar unos lazos de amistad con quienes compartía las labores antes que sostener una relación de jefe y empleado obediente.

La familia

La esposa y los hijos son los más valiosos tesoros que la vida puede regalarnos. Apreciarlos en esa dimensión es rescatar la mayor alegría que puede experimentarse, porque cada uno es un mundo por descubrir, un diamante por pulir, una extensión de quien soy. Ellos se convierten en la más poderosa razón del esfuerzo diario para ir al trabajo, lo que me permitió darles lo necesario para que se convirtieran en las personas de bien que hoy son y que me enorgullecen al verlos triunfar.

La convivencia prolongada con mi esposa me permitió entender y poner en práctica que podía confiar en ella como administradora de nuestros bienes, mucho mejor de lo que yo podía hacerlo. Eso nos permitió tener el modesto retiro que nos cubre nuestras necesidades básicas. El acuerdo mutuo de quien hace qué en el hogar es básico para la armonía de la pareja.

Los nietos son el deleite en esta etapa de la vida. Mantenerse vivo y saludable es poder disfrutarlos día a día, viéndolos pasar de una etapa a la otra, y contribuyendo a su crecimiento con la experiencia adquirida cuando participé en la crianza de mis hijos.

Mi cuerpo

Es el producto de lo que como y del cuidado que le brindo. Si le doy comida chatarra, muy pronto se oxida y comienza a desmoronarse. Darme el gusto de comer de todo, sin discernimiento de lo que no me conviene, es garantía de que sufriré múltiples achaques.

Si no hago ejercicio diario, suficiente para activar vigorosamente la circulación, me expongo a que algún órgano comience a tener fallas de funcionamiento. No dormir lo suficiente es privar a mi cuerpo de renovarse lo suficiente para funcionar óptimamente al día siguiente.

Soy naturalmente multimillonario: la perfección de mi interioridad es un himno a mi riqueza. Tengo trillones de células para mantener todos los órganos funcionando y trillones de conexiones neuronales para producir ideas geniales y hasta chistes banales. Tengo múltiples sistemas autónomos que me permiten vivir diariamente sin tener que preocuparme de su funcionamiento, como los sistemas circulatorio, respiratorio, linfático, hormonal y digestivo…, y los otros que me mantienen funcionando día a día mientras los cuide.

Recordar cada día este tesoro de mi cuerpo me arranca un himno de gratitud al Creador que me lo regaló diseñado extraordinariamente, sin yo haber hecho nada para merecerlo antes de nacer.

Mi mente

De todas las potencialidades que poseemos, la más excelsa es la mente y su capacidad creativa imparable. Creatividad que me asemeja al Creador en su infinita capacidad de creación del planeta en que vivimos, del universo en el cual nadamos acompañados por trillones de estrellas y galaxias.

Mi consciencia y autoconsciencia

Mi consciencia me permite descubrir la identidad de quien soy en lo más profundo de mi ser y mi autoconciencia me permite aprehenderme como un yo único e irrepetible. Este don y regalo de mi existencia es un tesoro que no tiene precio y que me permite descubrirme como un espíritu encarnado que vive una experiencia temporal.

Descubrir mi esencia como espíritu creado es aprender la dimensión de temporalidad que me permite revelar la meta de llegada después de mi transición espacio-temporal.

Desarrollo personal

 Quien no tiene un plan de acción, no sabe hacia dónde va. Esta lección, si se aprende temprano, permite diseñar e implementar un presente y un futuro pleno que uno mismo dirige y no es el que le “toca” vivir por no diseñarlo. Plan de acción que debe tenerse especialmente en el retiro, para que este corone el esfuerzo de toda una vida. 

El éxito consiste en vivir el presente con pasión. Quien vive un presente porque tiene que vivir lo que las circunstancias le impusieron, no vive su presente con la pasión creativa que es capaz de expresarse cuando hay esa pasión.

Sin vida interior solo se vive para el exterior. El que mucho se disipa, no logra descubrir su propia riqueza interior. Esta requiere momentos de silencio y encuentro consigo mismo para iluminar dónde se encuentra en el camino de la vida.

 La felicidad no es una meta: es un estado de ser. Quien vive afanado por alcanzar la felicidad fuera de sí mismo se pierde en la búsqueda, porque la felicidad es un estado de ser, no el afanarse por acumular un montón de cosas perecederas, imposibles de dar paz interior.

Sanar el pasado, vivir el presente en libertad y el futuro como posibilidad. El pasado se sana cuando se tiene el coraje de perdonar. Quien alberga un resentimiento toda la vida, este termina carcomiendo el espíritu y algún órgano del cuerpo, mientras que el ofensor ni siquiera se ha percatado del daño que ha causado. Vivir el presente, consciente de que es el único momento real que puede aprehenderse, es agarrarlo en toda su potencialidad.

El pasado no es recuperable y muchas veces inmodificable del posible impacto que haya tenido en nuestra psique. El futuro es incierto e imposible de predecir con certeza. La angustia por ese futuro que no ha llegado hace más daño que enfrentar lo que venga con el optimismo y seguridad personal de que se puede manejar y construir algo nuevo con él. Cuando se es consciente de esta perspectiva se obtiene uno de los medios de mayor productividad en el momento presente y en la construcción de un futuro.

Relación con el planeta y con los demás

El planeta Tierra es mi verdadero país. Descubrir que la madre Tierra es el verdadero país donde todos vivimos es adquirir la responsabilidad, respeto y el cuidado que este único país necesita de cada uno de nosotros. Si destruimos el planeta nos quedamos sin casa terrenal. Se nos otorgó la Tierra en fideicomiso para nuestra administración equilibrada y responsable, no para su explotación inmisericorde, como si los recursos que nos ofrece fueran ilimitados.

Si nuestras relaciones con los demás no son respetuosas, cordiales, y sinceras no se construye el mundo donde nos respetamos y nos apoyamos para avanzar en nuestra evolución interior. Cada uno de nosotros tiene una dignidad esencial como criatura creada a imagen y semejanza del Creador. Reconocer esta nobleza es crear la posibilidad de una paz familiar, comunitaria, regional, de país e incluso internacional.

Dios es el norte y guia

Para mí, Dios es el pilar fundamental donde encuentro el origen de mi existencia y la meta de mi realización personal. Sin la consciente presencia de Dios en mi vida interior me encontraría como bote perdido en el mar de la duda, sin vela, sin motor, sin brújula de orientación.

Certeza de que me ha creado a su “imagen y semejanza”. Esta certeza me da la medida de mi grandeza personal, así como la nobleza de todos y cada uno de los que existimos en el planeta. Creado “a su imagen y semejanza”, pues tengo en mí una impronta de divinidad que constituye la misma esencia de quien soy. Esta esencia se expresa a plenitud cuando me reconozco un amante natural de Dios, pues por amor y en amor me moldeó “a su imagen y semejanza”.

Esta certeza me revela la nobleza de la que estoy hecho y me permite acoger al otro como uno que ha sido creado de la misma manera, lo que me estimula a respetarlo y amarlo cuando tenga el honor y el privilegio de conocerlo.

Mi relación con el Creador define el sentido de mi vida. Tener esa conciencia de semejanza del Dios que me creó por amor y en amor, gratuitamente, me ofrece la perspectiva de trascendencia a la cual estoy llamado, pues vivir a conciencia con esa imagen y semejanza es tener una chispa de inmortalidad que es la herencia con que he nacido a la existencia.

A Dios se le conoce por muchos caminos válidos que debemos respetar. Todos los que nos acompañan en el peregrinar por la vida pueden tener un contacto diferente con el Creador, distinto al mío. Esto es motivo de alegría, no de contradicción o de pelea, como si mi camino fuera superior al de ellos o más correcto. 

Todos vivimos la vida en diferentes niveles de experiencia que orientan y determinan cómo se da esa relación con el Creador. Nuestra tarea es respetar esa experiencia y esos caminos.

Venimos como ‘prisioneros de la vida’ y nos vamos como ‘peregrinos de la existencia’. La experiencia profunda de mi dimensión trascendental me da la certeza de que la meta última de esta experiencia temporal es la llegada al paraíso, que es estar en la presencia de Dios, fuera de la dimensión espacio-temporal. para seguir el desarrollo de mi espiritualidad en una continuidad inmortal. De ahí que vivo con un himno diario de agradecimiento a Aquel que me regaló la existencia como el más preciado tesoro que cualquier amante de Dios puede recibir.

Agradecimiento porque dicho regalo fue gratuito y sin tener ningún mérito de mi parte como condición para aparecer en esta dimensión, pero más agradecido porque este regalo es para seguir existiendo en la inmortalidad que le da a mi experiencia temporal una dimensión que no tengo suficientes palabras para agradecer todos los días. 

Reynaldo Pareja

Agosto, 2022

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A la altura de mis 78 años de deambular por la vida, he acumulado algunas lecciones que pueden ser útiles a quienes lean estas líneas, porque es probable que les sean familiares, pues han vivido experiencias similares y pueden sentirse validados en dichas lecciones que quisieran compartir con las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Voy a expresar lecciones de vida, agrupadas en grandes áreas que me permiten incluir varios aprendizajes dentro las mismas.

El trabajo

El trabajo me enseñó a escuchar el punto de vista del otro para comprender su realidad, su marco de referencia, sus valores, sus creencias. Este contexto lo aprendí para tenerlo en cuenta al dirigirme a ellos.

La escucha me sirvió para adaptar mi presentación de los conceptos que quería compartirles a su nivel de comprensión, en especial con la gente del campo o de barrios de invasión. Siempre descubrí que sabían mucho del tema, pero en su lenguaje sencillo sin conceptualización teórica, como la que yo pretendía compartir.

Aprendí que en el trabajo uno se realiza como profesional o se esclaviza como asalariado.

Haber encontrado qué quería hacer como profesional me permitió encontrar el tipo de trabajo donde pude desplegar mi potencial creativo. Aprendí a amarlo antes que verme obligado a trabajar en lo que no me llenaba. Aprendí a vivir las horas de trabajo con la pasión de quien es consciente de que está aportando al bienestar de aquellos a quienes les daba mis horas de esfuerzo y mis conocimientos. 

Aprendí a amar a las personas beneficiadas, precisamente porque descubrí su valor individual y colectivo, y aprendí a desarrollar unos lazos de amistad con quienes compartía las labores antes que sostener una relación de jefe y empleado obediente.

La familia

La esposa y los hijos son los más valiosos tesoros que la vida puede regalarnos. Apreciarlos en esa dimensión es rescatar la mayor alegría que puede experimentarse, porque cada uno es un mundo por descubrir, un diamante por pulir, una extensión de quien soy. Ellos se convierten en la más poderosa razón del esfuerzo diario para ir al trabajo, lo que me permitió darles lo necesario para que se convirtieran en las personas de bien que hoy son y que me enorgullecen al verlos triunfar.

La convivencia prolongada con mi esposa me permitió entender y poner en práctica que podía confiar en ella como administradora de nuestros bienes, mucho mejor de lo que yo podía hacerlo. Eso nos permitió tener el modesto retiro que nos cubre nuestras necesidades básicas. El acuerdo mutuo de quien hace qué en el hogar es básico para la armonía de la pareja.

Los nietos son el deleite en esta etapa de la vida. Mantenerse vivo y saludable es poder disfrutarlos día a día, viéndolos pasar de una etapa a la otra, y contribuyendo a su crecimiento con la experiencia adquirida cuando participé en la crianza de mis hijos.

Mi cuerpo

Es el producto de lo que como y del cuidado que le brindo. Si le doy comida chatarra, muy pronto se oxida y comienza a desmoronarse. Darme el gusto de comer de todo, sin discernimiento de lo que no me conviene, es garantía de que sufriré múltiples achaques.

Si no hago ejercicio diario, suficiente para activar vigorosamente la circulación, me expongo a que algún órgano comience a tener fallas de funcionamiento. No dormir lo suficiente es privar a mi cuerpo de renovarse lo suficiente para funcionar óptimamente al día siguiente.

Soy naturalmente multimillonario: la perfección de mi interioridad es un himno a mi riqueza. Tengo trillones de células para mantener todos los órganos funcionando y trillones de conexiones neuronales para producir ideas geniales y hasta chistes banales. Tengo múltiples sistemas autónomos que me permiten vivir diariamente sin tener que preocuparme de su funcionamiento, como los sistemas circulatorio, respiratorio, linfático, hormonal y digestivo…, y los otros que me mantienen funcionando día a día mientras los cuide.

Recordar cada día este tesoro de mi cuerpo me arranca un himno de gratitud al Creador que me lo regaló diseñado extraordinariamente, sin yo haber hecho nada para merecerlo antes de nacer.

Mi mente

De todas las potencialidades que poseemos, la más excelsa es la mente y su capacidad creativa imparable. Creatividad que me asemeja al Creador en su infinita capacidad de creación del planeta en que vivimos, del universo en el cual nadamos acompañados por trillones de estrellas y galaxias.

Mi consciencia y autoconsciencia

Mi consciencia me permite descubrir la identidad de quien soy en lo más profundo de mi ser y mi autoconciencia me permite aprehenderme como un yo único e irrepetible. Este don y regalo de mi existencia es un tesoro que no tiene precio y que me permite descubrirme como un espíritu encarnado que vive una experiencia temporal.

Descubrir mi esencia como espíritu creado es aprender la dimensión de temporalidad que me permite revelar la meta de llegada después de mi transición espacio-temporal.

Desarrollo personal

 Quien no tiene un plan de acción, no sabe hacia dónde va. Esta lección, si se aprende temprano, permite diseñar e implementar un presente y un futuro pleno que uno mismo dirige y no es el que le “toca” vivir por no diseñarlo. Plan de acción que debe tenerse especialmente en el retiro, para que este corone el esfuerzo de toda una vida. 

El éxito consiste en vivir el presente con pasión. Quien vive un presente porque tiene que vivir lo que las circunstancias le impusieron, no vive su presente con la pasión creativa que es capaz de expresarse cuando hay esa pasión.

Sin vida interior solo se vive para el exterior. El que mucho se disipa, no logra descubrir su propia riqueza interior. Esta requiere momentos de silencio y encuentro consigo mismo para iluminar dónde se encuentra en el camino de la vida.

 La felicidad no es una meta: es un estado de ser. Quien vive afanado por alcanzar la felicidad fuera de sí mismo se pierde en la búsqueda, porque la felicidad es un estado de ser, no el afanarse por acumular un montón de cosas perecederas, imposibles de dar paz interior.

Sanar el pasado, vivir el presente en libertad y el futuro como posibilidad. El pasado se sana cuando se tiene el coraje de perdonar. Quien alberga un resentimiento toda la vida, este termina carcomiendo el espíritu y algún órgano del cuerpo, mientras que el ofensor ni siquiera se ha percatado del daño que ha causado. Vivir el presente, consciente de que es el único momento real que puede aprehenderse, es agarrarlo en toda su potencialidad.

El pasado no es recuperable y muchas veces inmodificable del posible impacto que haya tenido en nuestra psique. El futuro es incierto e imposible de predecir con certeza. La angustia por ese futuro que no ha llegado hace más daño que enfrentar lo que venga con el optimismo y seguridad personal de que se puede manejar y construir algo nuevo con él. Cuando se es consciente de esta perspectiva se obtiene uno de los medios de mayor productividad en el momento presente y en la construcción de un futuro.

Relación con el planeta y con los demás

El planeta Tierra es mi verdadero país. Descubrir que la madre Tierra es el verdadero país donde todos vivimos es adquirir la responsabilidad, respeto y el cuidado que este único país necesita de cada uno de nosotros. Si destruimos el planeta nos quedamos sin casa terrenal. Se nos otorgó la Tierra en fideicomiso para nuestra administración equilibrada y responsable, no para su explotación inmisericorde, como si los recursos que nos ofrece fueran ilimitados.

Si nuestras relaciones con los demás no son respetuosas, cordiales, y sinceras no se construye el mundo donde nos respetamos y nos apoyamos para avanzar en nuestra evolución interior. Cada uno de nosotros tiene una dignidad esencial como criatura creada a imagen y semejanza del Creador. Reconocer esta nobleza es crear la posibilidad de una paz familiar, comunitaria, regional, de país e incluso internacional.

Dios es el norte y guia

Para mí, Dios es el pilar fundamental donde encuentro el origen de mi existencia y la meta de mi realización personal. Sin la consciente presencia de Dios en mi vida interior me encontraría como bote perdido en el mar de la duda, sin vela, sin motor, sin brújula de orientación.

Certeza de que me ha creado a su “imagen y semejanza”. Esta certeza me da la medida de mi grandeza personal, así como la nobleza de todos y cada uno de los que existimos en el planeta. Creado “a su imagen y semejanza”, pues tengo en mí una impronta de divinidad que constituye la misma esencia de quien soy. Esta esencia se expresa a plenitud cuando me reconozco un amante natural de Dios, pues por amor y en amor me moldeó “a su imagen y semejanza”.

Esta certeza me revela la nobleza de la que estoy hecho y me permite acoger al otro como uno que ha sido creado de la misma manera, lo que me estimula a respetarlo y amarlo cuando tenga el honor y el privilegio de conocerlo.

Mi relación con el Creador define el sentido de mi vida. Tener esa conciencia de semejanza del Dios que me creó por amor y en amor, gratuitamente, me ofrece la perspectiva de trascendencia a la cual estoy llamado, pues vivir a conciencia con esa imagen y semejanza es tener una chispa de inmortalidad que es la herencia con que he nacido a la existencia.

A Dios se le conoce por muchos caminos válidos que debemos respetar. Todos los que nos acompañan en el peregrinar por la vida pueden tener un contacto diferente con el Creador, distinto al mío. Esto es motivo de alegría, no de contradicción o de pelea, como si mi camino fuera superior al de ellos o más correcto. 

Todos vivimos la vida en diferentes niveles de experiencia que orientan y determinan cómo se da esa relación con el Creador. Nuestra tarea es respetar esa experiencia y esos caminos.

Venimos como ‘prisioneros de la vida’ y nos vamos como ‘peregrinos de la existencia’. La experiencia profunda de mi dimensión trascendental me da la certeza de que la meta última de esta experiencia temporal es la llegada al paraíso, que es estar en la presencia de Dios, fuera de la dimensión espacio-temporal. para seguir el desarrollo de mi espiritualidad en una continuidad inmortal. De ahí que vivo con un himno diario de agradecimiento a Aquel que me regaló la existencia como el más preciado tesoro que cualquier amante de Dios puede recibir.

Agradecimiento porque dicho regalo fue gratuito y sin tener ningún mérito de mi parte como condición para aparecer en esta dimensión, pero más agradecido porque este regalo es para seguir existiendo en la inmortalidad que le da a mi experiencia temporal una dimensión que no tengo suficientes palabras para agradecer todos los días. 

Reynaldo Pareja

Julio, 2022

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¿Qué hace auténtica a una religión? ¿Qué criterios son válidos para identificarla como aceptable? ¿Has definido esos criterios? ¿Los has aplicado para encontrar una religión con la cual puedas comulgar?

Terminé el artículo anterior con esta pregunta: ¿qué tipo de religión merece nuestra reflexión, conocimiento e indagación, que nos lleve a un grado aceptable de la misma? Para responderla adecuadamente es necesario establecer unos criterios-guía sólidos y aceptables. Ahora, comienzo exponiendo la base de una auténtica religión: es una religión verdadera la que tiene a Dios como su autor. Una religión creada por un hombre, por extraordinario que pudiera ser, no es lo mismo que una Revelación auténtica hecha por Dios,

¿Cómo saber que una religión tiene a Dios como su autor? La respuesta es sencilla. La base de una religión es una Revelación específica hecha por Dios a través de un vocero, el cual no se autoelige como tal. Dios lo escoge de múltiples formas: a través de una zarza ardiendo que no se consume y de la cual sale una voz celestial que indica lo que debe revelar; por el anuncio de un ser celestial en una experiencia mística ‒cuya descripción supera la barrera del sueño‒, o por una iluminación instantánea mientras se medita. La modalidad de elección no es lo más importante; lo fundamental es el cambio radical de vida que se produce en quien la recibe. 

De ahí en adelante este individuo se dedica de tiempo completo a comunicar dicha Revelación a quien quiera oírla. Nada lo detiene. Ni el escarnio de los propios, ni la persecución, ni la cárcel, ni el martirio lo hacen retroceder, acallar o renunciar a esa misión. Este Mensajero debe dar muestras incontrovertibles de una intachable vida ética y moral desde su niñez hasta su transición a otra dimensión de existencia: no debe exhibir una evidente contradicción entre lo que proclama como guía de comportamiento deseado por Dios y lo que practica en su vida privada o pública. Sus palabras, sus acciones y su manera de proceder son una permanente confirmación de que vive como proclama que es la voluntad Dios para el pueblo al que se dirige. 

Esto quiere decir que sus comportamientos éticos o morales no contradicen lo que Dios quiere que sus seguidores adopten como forma de vida. Un ejemplo simple: si propone que el mejor camino de acercamiento a Dios es acabar con los prejuicios raciales, pero su manera de tratar a las personas de un color de piel diferente es despectiva, insultante o, peor, instiga a sus seguidores a marginarlos, no hay coherencia entre lo que predica y lo que practica. Ser consecuente implica abstenerse de ese comportamiento o de usar expresiones que denoten racismo. Se porta coherentemente porque lo que proclama es la directriz de Dios.

Revelación dada en términos comprensibles 

Toda Revelación a la humanidad está hecha en términos claros y sencillos; muchas veces utiliza imágenes simbólicas o alegóricas para que quien la escuche o investigue pueda captar la enseñanza divina, dada en un lenguaje comprensible, como el que se usa a diario. ¿De qué le sirve al entusiasta seguidor encontrarse con una Revelación cuyo lenguaje no entiende y, en consecuencia, no sabe qué le está proponiendo Dios que sea su camino de vida espiritual?

Esto no quiere decir que las Revelaciones en la historia no tengan pasajes difíciles de entender en una primera lectura. Por diversas razones usan símbolos y metáforas que inicialmente no parecen tener un sentido claro. Una razón poderosa es porque la Revelación está dada para que nos ejercitemos espiritualmente y hagamos el trabajo de descubrir el significado profundo de lo escrito. Este ejercicio de búsqueda del sentido profundo de los pasajes del texto revelado es una forma de despertar en nosotros la necesidad de ahondar en las realidades espirituales que, por lo general, no se nos presentan con la inmediatez de tantos momentos de la vida que no requieren profundización para entenderlos como, por ejemplo, la señal de alto del tránsito, que nos lleva a detener el vehículo en un cruce por donde pasan carros en otra dirección. Si uno no para y sigue conduciendo a la misma velocidad que traía, la probabilidad de chocarse con otro vehículo es muy alta. Esta señal de tráfico es fácil de entender para obrar con el comportamiento esperado.

Los símbolos de realidades espirituales exigen profundizar, buscar las posibles relaciones con símbolos previos o entender el nuevo significado que están enseñando. Ese ejercicio se logra con la investigación individual y colectiva para dilucidar la esencia de la enseñanza que ofrece la Revelación. También apela a la meditación que ayuda a la iluminación, a la oración que pone el intelecto en contacto con la fuente misma de dicha Revelación ‒Dios‒ para obtener la comprensión correcta. Esta forma de buscar comprender es un crecimiento espiritual.

También hay que aceptar que Dios no se revela a un grupo humano que sea solo válido para la primera o segunda generación de seguidores. Cada religión mundial ha durado centenares de años. Lo enseñado por el Mensajero divino cubre un espacio amplio de la historia humana. A medida que pasan los años, los estudiosos del texto sagrado van encontrando nuevos significados y aplicaciones de las enseñanzas a situaciones de la vida real que no son las mismas de años anteriores. De ahí que los símbolos y alusiones que la Revelación original tiene sirvan para generaciones posteriores, capacitadas para entender su significado profundo o alterno. 

Coherencia de la nueva Revelación

Otra característica de una nueva Revelación, expresada luego como religión, es que su contenido no contradice las Revelaciones anteriores acerca de quién es Dios. Este criterio es muy importante: si cada nueva Revelación contradijera la descripción de Dios tendríamos al final una contradictoria comprensión suya, lo que anularía la validez de las Revelaciones anteriores. Por ejemplo, que una posterior revelación negara que Dios es el Creador de toda realidad física, inmaterial o espiritual que haya existido, existe y existirá. Este atributo de Dios como Creador y fuente de todo lo que es ha estado presente en todas las religiones mundiales que existen y cuyo fundador se ha presentado como Mensajero y Manifestación de Dios.

Cada nueva Revelación enriquece los atributos de Dios que la Revelación anterior no había explicitado porque no era el momento apropiado para la evolución espiritual de la humanidad en ese momento. Por ejemplo, la imagen que Moisés dio de Dios es que es Un solo Dios y su mensaje fue que sus seguidores obren según el comportamiento moral y ético expresado por Él en los diez mandamientos, que deben adoptarse y cumplirse en la vida diaria. Dios aparece como Juez enérgico con los transgresores, a quienes castiga severamente. Cuando llega Jesucristo le añade al Creador la dimensión de Padre infinitamente dispuesto a perdonar las transgresiones de sus hijos, siempre y cuando reconozcan su culpa, pidan perdón y tomen la decisión de no volver a cometer la transgresión. Jesús pone esa capacidad de Dios de perdonar en un nivel superlativo cuando se trata de perdonar a quienes nos ofenden: la nueva guía es que no solo debe perdonarse hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, expresión que sugiere que no debe haber límite en el número de veces que debe perdonarse.

Es claro que una Revelación auténtica ofrece a sus adherentes enseñanzas y prácticas para  acercarse a Dios, pues es la razón por la cual Él nos creó para que cada uno pueda desarrollar una relación personal y colectiva con Dios, pues es la fuente misma de la vida, así como la razón última de por qué estamos teniendo esta experiencia temporal que nos permite descubrirnos espíritus encarnados y vivir una experiencia de temporalidad para gradualmente peregrinar hacia el Creador que nos dio la existencia para coronarla en la etapa de inmortalidad.

Coherencia en las relaciones de unos con otros

La Revelación que se estudie debe validar la regla de oro dada desde su aparición, que no contradice las enseñanzas esenciales en lo referente a las relaciones entre hombres y mujeres, y de estos con Dios. La supervivencia de la especie humana depende de la armonía en las relaciones con los demás. Una filosofía o ética que se base en la competencia o en la supremacía del más fuerte es fuente de conflicto, subyugación, esclavización, denigración y exterminio del que se considere “enemigo indeseable o mortal”. 

De ahí que toda Revelación debe validar el mandamiento de oro: “no harás con el otro lo que no quieras que haga contigo”. Esta regla es la base de la convivencia pacífica de los seres humanos, quienes fácilmente se dejan llevar por una filosofía, moral o religión inventada por el hombre que declara al otro “infiel”, “hereje” o enemigo de Dios y que valida la guerra, el exterminio de esos otros que son mis enemigos y que, además, son juzgados como “enemigos” de Dios.

Sin una ética o moral que respete al otro como individuo creado a “imagen y semejanza de Dios” no puede llegarse a la declaración y defensa de los derechos inherentes que cada persona tiene desde que nació. Esta base es indispensable para la convivencia internacional pacífica y es la única que ofrece el fundamento para dicha posibilidad. Es una ética y moral avalada por todas las Revelaciones. La interpretación tergiversada, convertida en atrocidades históricas por los dirigentes religiosos y políticos, en ningún momento le quita validez a la enseñanza divina. 

Coherencia en las normas éticas y morales

La Revelación, base de la religión, debe impartir unas normas éticas y morales que no solo sean justas, sino deseables, porque están dadas para el beneficio del progreso espiritual de todos los que las acepten. Esta premisa casi que no necesita comentario. Una Revelación que ofrezca normas éticas y morales que sean injustas e impidan el progreso espiritual de sus seguidores no corresponden a la religión a la que uno quisiera adherir para practicar dichas normas.

Seguir unas normas injustas o que impidan el progreso espiritual de la persona contradice flagrantemente las enseñanzas de las Revelaciones anteriores que proclaman la regla de oro del trato justo y equitativo con los otros como la norma divina que hay que seguir. Adoptar una norma ética o moral injusta lleva al maltrato, a la herida y hasta a la destrucción del otro, lo que sería inadmisible como una religión a la cual pudiéramos o quisiéramos darle nuestra adhesión.

La Revelación estimula la convivencia pacífica

Un criterio clave para aceptar una religión como verdadera es que incluya en su Revelación una clara enseñanza sobre la convivencia pacífica entre los miembros de una comunidad, de una ciudad, de varias ciudades, del país. Esta convivencia debe tener, además, una proyección internacional que permita las relaciones pacíficas entre los diferentes países, de manera que evite la guerra que, en último término, busca la apropiación de las riquezas naturales del país atacado, porque el conquistador las necesita para su crecimiento económico y político.

La convivencia pacífica se engendra inicialmente dentro de la familia. Allí se aprende a aceptar las diferencias entre sus miembros, que no tienen por qué forzar a que las relaciones entre hermanos o padres se basen en la violencia ejercida como el mecanismo para imponer puntos de vista u obtener obediencia ciega. Esa convivencia pacífica se interioriza como criterio sagrado de vida cuando enseñamos el criterio espiritual dado por Revelación: que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos por ser creados a “imagen y semejanza de Dios”, quien nos creó en y por amor, el cual debemos expresar a los demás. De ahí que nuestras relaciones con nuestros familiares deben fundamentarse en una respetuosa y amorosa relación de uno con otro. 

Cuando esta enseñanza se aprende e interioriza como rasgo de la sicología individual, se expande a los compañeros de estudio, de trabajo y en las relaciones sociales. Cuando individuos así llegan a instancias legislativas dicho aprendizaje logra su mejor expresión al crearse leyes y condiciones que hagan realidad la convivencia pacífica como norma diaria y natural. Y cuando personas llegan a posiciones directivas de una nación que enfrenta a otra, esos criterios dados por la Revelación van a orientarlos para que busquen el camino de la negociación antes que el de la guerra. Así se crea la base para el funcionamiento pacífico entre naciones.

Revelación para el progreso

Una Revelación auténtica está en sincronía con la evolución de la humanidad y la estimula a nuevos niveles de progreso material, intelectual y espiritual. Una Revelación desligada de la vida real del que la recibe, ajena a sus necesidades materiales y espirituales, es una religión que en último término poco o nada sirve para el crecimiento de sus seguidores. Por ello, debe investigarse de qué manera las enseñanzas de dicha Revelación estimulan a sus seguidores para que tengan un progreso material, intelectual y espiritual.

¿Por qué estas tres instancias? Porque corresponden a los niveles del hombre integral, compuesto de cuerpo, mente y espíritu. La Revelación debe estimular la mente creativa para que el hombre descubra formas prácticas de satisfacer sus necesidades primarias de subsistencia, como aprender a cultivar o recolectar los alimentos necesarios para que el cuerpo se mantenga sano. Tal Revelación debe estimular que los individuos utilicen su poder de investigar para explorar, diseñar, construir, inventar todo aquello que les permita su alimentación, su vestido, su techo, su trabajo y el ejercicio de su creatividad artística ‒literaria, musical, dramática, escultora, etc.–, así como construir edificios, carreteras, puentes y crear sistemas de transporte y mucho más. 

La Revelación estimula la creatividad pues está íntimamente ligada a su espíritu, donde nacen las grandes ideas que benefician a la humanidad y promueven su progreso. Hacer el bien a los demás es una moción del espíritu que se alimenta de la Palabra de Dios expresada en la Revelación. Esta acción se expresa de mil maneras creativas. De ahí que una Revelación debe estimular la creatividad que genera el progreso en función del beneficio a los demás. 

Revelación a tono con la dinámica histórica 

Es evidente concluir que la propuesta que ofrezca la Revelación incorpore la dinámica histórica que la humanidad est´r viviendo en cada momento. De no hacerlo se convierte en una Revelación que no ofrece respuestas relevantes para enfrentar los desafíos éticos y morales que la humanidad vive en un periodo específico de su historia.

Si algo necesita la humanidad constantemente es una fuente que la guíe por dónde llevar su propia evolución integral. Por lo tanto, las premisas espirituales que dicha Revelación proponga deben contemplar, incorporar e iluminar la condición presente de los seguidores y darles pautas que les permitan no solo orientar su evolución personal y colectiva hacia una meta clara y bien definida, sino también ofrecerles el mapa y los criterios de cómo llevarla a cabo.

El análisis histórico del momento que solemos hacer se circunscribe a las variables psicológicas, económicas, políticas, ideológicas, sociológicas y ecológicas, pero con frecuencia no incorpora las razones espirituales de fondo, porque no se captan ni se las incluye en dicho análisis. Cuando esto ocurre, se pierde la perspectiva espiritual que suele ser la causa más profunda por la cual diversos comportamientos negativos son lo que son. 

La Revelación que rescata la problemática del mundo y la coloca en una perspectiva holística, es decir, en sus raíces espirituales, es una Revelación que permite encontrarle un sentido y una oportunidad de crecimiento interior más allá de las atrocidades que pueden estar ocurriendo en el momento en que la Revelación es develada por el Mensajero. Esta, a su vez, le da a los seguidores una visión de esperanza y fortaleza que difícilmente se encuentra en otros escritos. 

Igualmente, en ella los adherentes hallan una guía y principios espirituales aplicables a las circunstancias más apremiantes y dolorosas que están presentes por doquier. Un grupo humano, sin una sólida orientación espiritual basada en principios y fundamentos ofrecidos por el Mensajero de Dios está abocado a un estancamiento en su evolución y a una posible extinción cuando no hay un marco de referencia ético y moral que ilumine el camino para encontrarle salida a las circunstancias más dramáticas que puedan estarse viviendo en un momento dado.

Revelación escrita lo más cercana posible a cuando el Mensajero la presenta

Este criterio ayuda mucho a que la Revelación del Mensajero de Dios sea lo más fiel a sus enseñanzas originales porque se transcribieron muy pronto después de su partida. Esto evita que quienes las escriban no lo hagan con su propia interpretación, creando la posibilidad de distorsionar el mensaje o acomodarlo, creyendo que así es más aceptable o inteligible. Esto no ha ocurrido en forma constante en las Revelaciones previas porque las condiciones de analfabetismo eran tales que la mayoría aprendía por medio de la tradición oral que, sorprendentemente, estimulaba a que las personas memorizaran enormes pasajes de enseñanzas sin cambiar su expresión original.

Lo que si se constata es que a medida que la humanidad ha ido progresando su alfabetización, el tiempo en que se han codificado dichas enseñanzas se ha ido reduciendo de cientos de años a menos de cincuenta, y en algunos casos al momento en que la Revelación era proclamada. 

Este sería, pues, un magnífico criterio para utilizar con el fin de determinar cuál de las Revelaciones es la más fidedigna a las enseñanzas originales de la Manifestación de Dios. 

La designación del sucesor o representante

Una religión a la que se le impidiera que su Profeta-Fundador dé una clara designación de quién sería su sucesor es una religión que va a tener disensiones internas, por la lucha de poder ‒que es algo muy humano‒ para apropiarse de la dirección de la nueva Revelación.

Desafortunadamente, las religiones del pasado han adolecido de una transmisión poco clara del sucesor encargado de su dirección. Cuando ha ocurrido, uno de los más cercanos discípulos de la Manifestación cree que él ha sido designado y ha tomado ese puesto de honor a la fuerza o buscado aliados que lo respalden. En ese momento el vigoroso movimiento espiritual se ha dividido en bandos irreconciliables, como fue el islam entre shiítas y sunitas o, en el cristianismo, entre la Iglesia de Roma y la ortodoxa del Medio Oriente. En estos casos, quienes asumieron la dirección esgrimieron justificaciones irreconciliables hasta el día de hoy.

Sin ánimo de hacer propaganda o proselitismo invito al lector a visitar la página web de la Fe Bahá’í (bahai.org) y juzgar si los principios expuestos se encuentran en ella y ofrecen un sólido fundamento que responda a las necesidades del momento de nuestra historia colectiva. Hay una versión en español sobre su fundador, los principios espirituales de sus enseñanzas, su propuesta para la crisis del mundo moderno, su visión histórica, su respuesta a los perennes interrogantes sobre la condición humana, la nobleza del origen espiritual del hombre, su meta de llegada, su rol en este momento histórico y quiénes fueron asignados por escrito como sucesores.

Lo importante de todo lo aquí expuesto es que la adhesión a una religión requiere estudiarla a fondo para que ese estudio se convierta en convencimiento y se traduzca en acción de vida que contribuya al desarrollo evolutivo espiritual. La invitación queda abierta. La respuesta es sentirse entusiasmado de aceptarla y seguirla con pasión y convencimiento de que se está aportando lo mejor de sí mismo para el progreso colectivo de la raza humana.

Reynaldo Pareja          

Mayo, 2022

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¿Cuál es la alternativa a la no-religión organizada que está en boga hoy en día? ¿Es posible que ella pueda llenar el vacío producido por el desprestigio que tiene la religión organizada? 

Antes de explorar la diferencia entre religión y espiritualidad, conviene precisar los dos términos.

Religión puede definirse como: 

“creencia en Dios para adorarlo, usualmente expresada en una conducta ética y moral que busca llevar a la persona y la comunidad a una relación personal y grupal con Dios”.

Espiritualidad puede definirse como:

“cualidad o hecho de ser espiritual, no-físico” o “carácter predominantemente espiritual demostrado por el pensamiento, y vida espiritual”. La espiritualidad es un enfoque sobre las cosas espirituales y el mundo espiritual en vez del físico, que son las cosas terrenales¹.

Estas dos definiciones ayudan a distinguir entre dos formas de practicar una u otra. Cuando se estudian de cerca se encuentran diferencias de concepción y de práctica. En Estados Unidos, por ejemplo, el movimiento espiritual se ha caracterizado por enfatizar que la práctica de la espiritualidad no está afiliada a ninguna religión específica. Un estudio realizado en 2002 encontró que hasta 33 % de las personas se identifican como «espirituales, pero no religiosas»². 

Esta aclaración permite ver que el movimiento espiritual rechaza la religión como institución y le da más énfasis a lo personal en relación con la dimensión espiritual individual. De ahí que quienes se identifican como espirituales varían en su filosofía espiritual, en prácticas y contenidos teológicos, en referencia con un poder superior o con la naturaleza trascendente de la realidad, sin vincularse a una confesión religiosa. En Estados Unidos la mayoría de estas personas cree en algo trascendente, pero opta por estar alejada de una estructura organizacional.

¿Qué ofrece este movimiento que lo hace tan atractivo?

En primer lugar, le posibilita al individuo cultivar su interioridad, su espiritualidad, sin estar ligado a una religión organizada con las características que expuse artículo anteriormente. Esta tendencia comenzó con fuerza en Inglaterra y Estados Unidos en la década de 1960 como un movimiento existencialista que pregonaba enfáticamente la libertad individual como el principio fundamental para adoptar y ejercer alguna forma de espiritualidad no afiliada a ninguna organización religiosa; así lograba disolver la tensión entre espiritualidad personal y pertenencia a una organización religiosa convencional.

La mayoría de los seguidores de este movimiento valoran la curiosidad, la libertad intelectual y un enfoque experimental y vivencial espiritual antes que una práctica ritualista obligatoria, vacía ‒según ellos‒ de una conexión vital con la Trascendencia. Muchos consideran la religión organizada como el principal enemigo de la espiritualidad auténtica y afirman que la espiritualidad es una reflexión y una experiencia privada, no un ritual público. Ser «religioso» transmite una connotación institucional, generalmente asociada con tradiciones rituales como asistir a los servicios de adoración, estar presente en la celebración de la misa, recitar oraciones obligadas, etc. Ser espiritual, por el contrario, connota la práctica y el empoderamiento personal que tiene que ver con las motivaciones más profundas de la vida. 

Este movimiento juzga negativamente a la religión por su comportamiento institucional de obligación, de insistencia en la culpa, en el pecado y en una obediencia ciega a aceptar los dogmas en su contenido teológico, definido por la jerarquía eclesiástica, contenido que debe aceptarse y practicarse, aunque no se entiendan las razones de su justificación; por ejemplo, que una hostia pueda ser realmente el cuerpo de Cristo cuando el sacerdote la consagra, como afirma el catolicismo.

Este ejemplo pone de relieve por qué los espiritualistas buscan la libertad individual para escoger el camino que le permita al individuo encontrarse con su yo espiritual interno como un derecho que ninguna organización religiosa tiene la autoridad para desafiar o neutralizar, mucho menos imponer su versión institucional de espiritualidad. Esta posición se basa también en la premisa de que la espiritualidad es ante todo el ejercicio interno de descubrimiento personal como individuo, que tiene un potencial para experimentar y comunicarse con la dimensión de la Trascendencia porque puede descubrirla presente en sí mismo como algo vital en lo más íntimo de su ser.

Esa Trascendencia es percibida en muchos niveles de expresión, tales como Energía Universal que responde a las necesidades individuales y colectivas, Fuente de paz y sosiego, Armonía entre los seres humanos y la naturaleza, aspectos que el individuo puede descubrir y experimentar.

Se defiende que esa Trascendencia no tiene que tener un único nombre propio, porque la limitación esencial de todo ser humano le impide conocer la realidad interna de esa realidad transcendente, lo cual no impide buscar el camino, la forma más apropiada para relacionarse con ella. Estiman que el autoconocimiento es vital para poder llegar a experimentar dicho contacto, autoconocimiento que se logra a través de múltiples disciplinas disponibles que afirman que su ejercicio lleva al individuo a experimentar y sentir espiritualmente la Trascendencia. Entre ellas, las más conocidas son el yoga, las diferentes modalidades de meditación, la oración silenciosa, las melodías apacibles y elevadoras del espíritu ‒como los timbales tibetanos y el movimiento rítmico del Tai Chi‒ y el vaciamiento de todo pensamiento para sentirse presente en el aquí y ahora.

Hay otras prácticas adicionales que contribuyen al desarrollo de la espiritualidad, como ingerir alimentos sanos, naturales, no producidos con base en hormonas, fertilizantes, herbicidas y cualquier producto tóxico; ejercitarse a diario para mantener una circulación enérgica de la sangre que irrigue todos los órganos; abstenerse de bebidas intoxicantes que puedan obnubilar la conciencia ‒según abogan algunos‒ y llevar a cabo alguna manera de servicio a otros como forma de crecimiento espiritual en relación con los demás.

De igual importancia es tomar conciencia de la relación armónica que debe tenerse con el medio ambiente, reconociendo que la madre Tierra nos brinda el sustento y el hábitat donde podemos vivir. De ahí surgen comportamientos individuales para reducir el impacto ecológico, como usar artículos reciclables, no generar basura tóxica, reducir el consumo energético y participar en acciones de limpieza del ambiente.

Esta concentración en el desarrollo espiritual del individuo lleva a ciertos grupos a tener un distanciamiento y desinterés por las fuerzas políticas, económicas y sociales que dan forma a la marcha del mundo en multitud de dimensiones, en las cuales prefieren no mezclarse para evitar “contaminarse” con los objetivos puramente materiales de dichas organizaciones. De ahí que los espiritualistas procuren no involucrarse en actividades políticas y económicas cuyos fines institucionales se concentran en adquisición de poder y de riqueza y en el mantenimiento de las estructuras de injusticia social³. 

En resumen, quienes no quieren vincularse con alguna “religión organizada” lo hacen porque están más interesados en el empoderamiento del individuo para encontrar su camino personal de relación con la Trascendencia, independientemente del nombre con que se la denomine. Encuentran en las religiones organizadas tradicionales una estructura sofocante de la libertad del individuo para hallar el camino espiritual que más se ajuste a su manera de percibir y practicar su espiritualidad.

Esta manera de enfocar el ejercicio de la espiritualidad individual es criticable porque abre la puerta a un relativismo exagerado, donde cada uno define el camino que cree que más le conviene en su búsqueda para contactar la Trascendencia. Ese camino puede llevar fácilmente a un relativismo moral y ético, puesto que es el individuo quien lo define, por lo que es viable que se equivoque en lo referente a las normas justas de convivencia y de relación con los otros. 

Además, se confunde el ejercicio de la espiritualidad con la conveniencia personal que puede llevar a concentrarse tanto en su bienestar personal que se olvide de la necesidad del bienestar de los demás. Tampoco acepta que la Trascendencia (Dios) haya tenido y tenga una forma de comunicarse con la humanidad a través de un Portavoz de Sí mismo que tiene mucha mayor claridad de lo que le conviene espiritualmente a su propia creación, pues el grado de comunicación íntima con Dios está muy por encima de cualquier nivel de la más pura experiencia mística que pueda alcanzar un mortal común.

Estas reflexiones abren la puerta para hacernos una pregunta: ¿qué tipo de religión merece nuestra reflexión, conocimiento e indagación, que nos lleve a un grado aceptable de la misma? 

La respuesta la abordaré en el próximo y último artículo.

_____________________

¹ Wikipedia, spirituality.

² George H Gallup Jr. Americans’ Spiritual Searches turn Inward, Feb. 11, 2003 at Facebook

³ https://es.wikipedia.org ‘ wiki ‘ Spiritual…  Spiritual but not religious – Wikipedia.

Reynaldo Pareja 

Mayo, 2022

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Cristianismo e islam han dado muestras históricas de comportamientos institucionales que han generado el sentimiento de rechazo de creyentes críticos que ven en esas conductas una seria objeción para seguir adheridos a lo que representan y defienden dogmáticamente. 

El catolicismo

La Iglesia católica ha tenido suficientes y terribles ejemplos de cómo sus directores oficiales han cometido conductas en contra de los diez mandamientos que Jesús nunca derogó. Esas flagrantes transgresiones han dado razones suficientes para rechazar al catolicismo organizado durante 2000 años de presencia en la historia por lo hecho en el pasado. Un breve recuento de algunos de los peores momentos de su comportamiento institucional da una base sólida para ese rechazo.

Las Cruzadas

Quizá los momentos más impactantes del catolicismo institucionalizado fueron las Cruzadas, cuando este se convirtió en organización militante. Hubo ocho grandes expediciones entre 1096 y 1291, organizadas por cristianos de Europa occidental en respuesta a siglos de guerras musulmanas de expansión para asegurar el control de los lugares considerados sagrados por ambas creencias e impedir la expansión del Islam. En noviembre de 1095, en el Concilio de Clermont (Francia), Urbano II llamó a los cristianos a tomar las armas para ayudar a recuperar la Tierra Santa del control musulmán. Esta convocatoria marcó el comienzo de las Cruzadas.

No se sabe con certeza cuántas personas murieron en ellas, pues la recopilación de datos bélicos en aquella época no era precisa. Se calcula que hubo entre 1.700.000 y 3.000.000 muertos¹. Independientemente de la precisión de los números, cualquiera de las dos cifras es una ofensa flagrante a la humanidad sacrificada por creencias religiosas. Motivaciones políticas, económicas y de poder acompañaron aquellas expediciones militares abanderadas por la Iglesia católica.

Un resultado ventajoso: terminadas las Cruzadas, aumentó la riqueza y el poder papal. Comercio y transporte mejoraron en Europa, pues se creó una demanda constante de suministros y transporte, que impulsó la construcción naval y la fabricación de diversos productos. Hubo más interés por viajar y aprender, lo que pudo haber allanado el camino para el Renacimiento.              

Los seguidores del Islam consideraban inmorales, sanguinarios y salvajes a los cruzados. La masacre despiadada y generalizada de musulmanes, judíos y otros no cristianos produjo un amargo resentimiento que persistió durante siglos. Hoy en día, algunos musulmanes se refieren a la presencia virtual de Occidente en Oriente Medio como una “cruzada” de oposición al Islam.

La Inquisición

Fue una poderosa instancia para erradicar y castigar la herejía en Europa y América. La Inquisición comenzó en el siglo XII, siguió por varios siglos y es tristemente célebre por la severidad de sus torturas y su persecución de judíos y musulmanes. La bula papal Ad extirpanda de Inocencio IV, en 1252, justificó el uso de la tortura por parte de la Inquisición². Su peor manifestación fue en España, donde fue una fuerza dominante durante más de 200 años: hubo unas 32.000 ejecuciones.

Muchos herejes que se negaron a confesar fueron quemados en la hoguera después de haber sido sometidos a refinados métodos de tortura. Se popularizó la “rueda de estiramiento” sobre la que se tendía a los torturados, atados de pies y manos a poleas que halaban lentamente los miembros: los brazos se desacoplaban de los hombros, las piernas de las caderas y la caja torácica se ensanchaba, lo que producía increíbles oleadas de dolor y asfixia. Al final, para acabar con la vida del torturado, un último tirón desprendía las extremidades del cuerpo y luego la persona moría.

En 1307, los inquisidores participaron en el arresto masivo y las torturas de 15.000 caballeros templarios en Francia. Hubo decenas de ejecuciones. Juana de Arco, quemada en la hoguera en 1431, es quizá la víctima más conocida.

A fines del siglo XV, Fernando II y la reina Isabel creían que la corrupción en la Iglesia católica española la causaban judíos que, para sobrevivir a siglos de antisemitismo, se convertían al cristianismo. En 1481, 20.000 conversos confesaron su “herejía” con la esperanza de evitar la ejecución. Los inquisidores decretaron que su penitencia requería que delataran a otros herejes. A fines de ese año, cientos de conversos fueron quemados en la hoguera.

A medida que España se expandió a las Américas, también lo hizo la Inquisición, que llegó a México en 1570. Cuatro años después, quemaron a luteranos en la hoguera. También llegó a Perú, donde los protestantes fueron torturados y quemados vivos.

El rey Felipe II murió en 1598. Su hijo, Felipe III, enfrentó la sublevación de los musulmanes y los desterró. Entre 1609 y 1615, cerca de 150.000 musulmanes convertidos al catolicismo fueron expulsados de España³.

La Inquisición fue una expresión brutal de la “religión organizada” para extirpar, en nombre de la pureza de la religión, a todo sospechoso de practicar cualquier otra religión distinta.

Quienes han leído sobre este período oscuro de la Iglesia católica tienen una buena razón para repudiar una “religión organizada” capaz de cometer tales crímenes y abusos de personas que profesan una religión diferente.

El Cristianismo actual

Una característica común del cristianismo moderno es la multiplicación de pequeños grupos cristianos encabezados por un líder, a menudo carismático, capaz de convencer a individuos acríticos para que ingresen en un grupo de seguidores, muchas veces como sujetos obedientes a su interpretación personal de la Biblia en creencias fundamentales que estos deben abrazar. Sus fundadores definen cómo debe funcionar la organización de la iglesia local, especialmente en lo financiero, con frecuencia sin supervisión, lo que permite el enriquecimiento ilícito obtenido de la contribución financiera obligatoria exigida a sus seguidores.

También es común que muchos de esos fundadores usen la organización para beneficiarse de la fidelidad y voluntad de los creyentes de someterse a sus directivas sin cuestionar la validez de sus interpretaciones. Menciono algunos ejemplos sobresalientes de cómo estos tipos de “religión organizada” pueden rechazarse fácilmente como una religión que vale la pena seguir. 

Joseph Smith Jr. fundó el movimiento de los Santos de los Últimos Días. Fue sometido a cerca de 30 acciones criminales durante su vida. Presuntamente, lo arrestaron 42 veces. Lo asesinó una turba el 27 de junio de 1844, en Carthage, mientras estaba en la cárcel en espera de juicio por cargos de traición contra Illinois⁴. Warren Steed Jeffs presidió la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Últimos Días, una denominación polígama. En 2011, fue declarado culpable de dos cargos de agresión sexual infantil, por los que actualmente cumple cadena perpetua⁵. Ervin LeBaron dirigió una pequeña secta de fundamentalistas mormones polígamos. Fue culpable de participar en el asesinato de dos personas y de conspirar para matar a otra en 1981⁶. A estos carismáticos fundadores pronto los siguieron los televangelistas, típicos de Estados Unidos.

Los televangelistas son probablemente el mejor ejemplo del cristianismo organizado moderno, que da amplias razones para que muchos no crean en la “religión organizada”. Citaré solo tres de los más conocidos, que dan pie para rechazar este tipo de “religión organizada”.

Jim Bakker fue quizás el televangelista más popular de la década de 1980. Lo sentenciaron a cinco años de prisión en 1989 por 24 cargos de fraude y conspiración, tras apropiarse de fondos de seguidores para su uso. Luego, intentó vender propiedades en su desarrollo Morningside, al suroeste de Branson, Missouri. Bakker dijo ese lugar, ubicado en las montañas Ozark, era el lugar más seguro para vivir cuando llegara el apocalipsis.

Jimmy Swagger, un televangelista pentecostal, inició su carrera en la televisión en 1975. En la década de 1980 se asoció con los reverendos Jerry Falwell, James Robison y Pat Robertson para usar la derecha cristiana a fin de fortalecer el partido republicano. Según Swagger, los agentes de Satanás están en todas partes: en las feministas, los demócratas y los músicos rock. Cayó en desgracia en 1988 cuando se hizo público que engañaba a su esposa con una prostituta de New Orleans. Además, se descubrió que era un ávido consumidor de pornografía y que había experimentado la esclavitud, la dominación, el sadoquismo de sumisión y el masoquismo, al tiempo que condenaba tales actos “inmorales”.

El pastor evangélico Ted Haggard se vio envuelto en un escándalo sexual gay en 2006, cuando un prostituto lo acusó de pagarle por sexo y por usar metanfetaminas. Haggard renunció a su iglesia e intentó una forma de terapia de conversión, pues abrazó su lado heterosexual⁷.

Estos caos hicieron suficiente escándalo como para expandir el rechazo a la “religión organizada” cuando la expresaban líderes de iglesias protestantes que violaban flagrantemente el contenido de su predicación de una vida espiritual guiada por principios bíblicos.

El Islam

Los intérpretes de la Revelación de Mahoma que tenían una clara orientación política se convirtieron en una rama agresiva, concentrada en implantar un imperio por la fuerza, con la premisa de someter a todos los “infieles” que rechazaran su interpretación religiosa.

Después de la muerte de Mahoma en 632 d.C., el Islam comenzó a extenderse a lo largo de las rutas comerciales de la península Arábiga. Abu Bakr, el compañero más cercano de Mahoma, fue el primer califa, líder político y religioso supremo de un gobierno musulmán. Él y los siguientes tres líderes se conocieron como los cuatro califas “Bien Guiados”, porque siguieron de cerca las acciones y enseñanzas de Mahoma.

En 651, la familia Omeya tomó el poder tras la muerte del cuarto califa Bien Guiado. Expandió el imperio por el norte de África (Argelia, Egipto, Túnez, Marruecos y Libia) y luego entró por el sur de España. La expansión continuó hacia la península Arábiga y el golfo Pérsico. Cuando los turcos se convirtieron en la cabeza del imperio islámico otomano, el Islam se expandió a Irak, Siria, Líbano, Jordania, Palestina e Irán. Más tarde, a India e Indonesia. Esta expansión abarcó cerca de 1400 años. La brutalidad mostrada por los musulmanes en sus conquistas rivalizó con la del catolicismo en sus Cruzadas y en la persecución de los herejes.

Este vasto imperio se consolidó con un número exorbitante de muertos. Se estima que entre 900 y 1200 millones murieron como resultado del Islam y su continua guerra de expansión religiosa desde el siglo VII. Este número inaceptable de bajas, militares o civiles, es suficiente para justificar el rechazo de muchas personas a una “religión organizada” capaz de tal costo humano que justifica que el precio de las vidas humanas es aceptable para expandir la religión.

El Islam, como lo perciben muchas culturas occidentales, es una religión de opresión de las mujeres, promulgada por la imposición de la sharia por parte del clero musulmán, que les exige que pueden salir de su hogar si van con su esposo o un pariente varón; deben usar la burka (un vestido que las cubre de la cabeza a los pies, que no permite verlas en su apariencia natural); les prohíbe trabajar fuera del hogar, asistir a la escuela, votar u ocupar puestos públicos. Una variación de estas prohibiciones se aplica en muchos países islámicos: se castiga a las mujeres por infringir estas leyes con palizas públicas hasta la ejecución (frecuentemente, apedreándolas).

Estas prohibiciones se suman al rechazo a la “religión organizada” por quienes no conciben que las mujeres sean tratadas como personas sin derechos básicos, justificados por una interpretación extremista de las enseñanzas originales de Mahoma por un clero masculino intransigente. 

A manera de conclusión

Es evidente que con semejante acervo histórico exista un sentimiento generalizado de rechazo a la “religión organizada”. Sin embargo, hay que distinguir entre la Revelación original, dada por los profetas fundadores, de lo que más tarde se convirtió en un movimiento organizado que requería una estructura manejable para hacer frente a las decisiones cotidianas y las directrices que debían darse a los seguidores de la nueva Revelación. 

Los extremos del oscuro pasado de estas grandes religiones del mundo no es la esencia de la Revelación que originó la organización del contenido en prácticas de la vida cotidiana. Este lo definieron quienes fueron designados o asumieron el papel de representantes autorizados de la nueva Revelación. Ellos se vieron apoyados por los “especialistas” ‒teólogos, rabinos, mullahs‒ que interpretaban “correctamente” el contenido de la Revelación. Se abrogaban ese rol porque se habían dedicado, de tiempo completo, al estudio de los libros sagrados que contenían las enseñanzas originales dadas por el portavoz que hablaba en nombre de Dios. En dichos textos eruditos y estudiosos interpretaban lo que era la voluntad Dios para el grupo específico al que se le había dado la Revelación.

Cuanto más se tardaba en escribir las enseñanzas originales, mayor era la imprecisión de su contenido y la intención conductual de su enseñanza. Por lo tanto, la necesidad de la mejor y más precisa interpretación se convirtió en responsabilidad de eruditos que expresaban su comprensión del significado del texto. Aunque estas interpretaciones estuvieran teñidas de opiniones personales, incluso de manipulaciones conscientes, una vez “bendecidas oficialmente” se convirtieron en la interpretación que se impuso a los seguidores como una “verdad revelada” que había que aceptar y seguir. Esta obediencia casi ciega a interpretaciones que iban en contra de una comprensión lógica de las enseñanzas originales se ha convertido en una razón sólida para rechazar esa expresión de “religiones organizadas”.

Sin embargo, es obvio que cualquier forma de institución duradera, animada por una filosofía, principios y metas en beneficio de la vida espiritual, moral y ética de los seguidores, necesita una estructura organizativa para poder desempeñarse eficientemente en una proyección de larga duración. Con todas las carencias antes señaladas, estas religiones siguen presentes en nuestro mundo después de milenios de su aparición. Su supervivencia no las exime de la flagrante violación de los derechos humanos que han infligido a sus seguidores o a los “infieles”, mientras que sí da una base sólida para rechazarlas como un tipo de “religión organizada”.

No obstante, la esencia y validez de cualquier religión revelada debe juzgarse según las enseñanzas originales de los fundadores. Si son falsas, poco éticas, inmorales, tal religión puede ser y es fácilmente rechazada. Pero si se orientan al desarrollo integral de los seguidores en lo mejor de su esencia humana ‒para convertirse en brillantes manifestaciones de la divinidad en ellos, recibida en su momento de creación a “imagen y semejanza” de Dios‒, entonces no se rechaza el contenido de la religión, sino el mal uso y las erróneas interpretaciones de sus líderes, que deben rendir cuentas de sus transgresiones y deben hacerse los cambios y ajustes necesarios para que la organización revele la verdad de las enseñanzas originales de sus fundadores.

Para un no-creyente, el desafío de las “religiones organizadas” es investigar de manera sistemática e independiente la esencia de las enseñanzas originales del Portavoz de Dios cuando presentó esas enseñanzas dadas por Él como la forma más segura de revelar la realidad espiritual de cada persona en beneficio de los demás y en la construcción de un orden mundial justo que todos podamos aceptar como el modelo realista y factible de desarrollo, a nivel individual, comunitario, estatal, nacional e internacional.

Este esfuerzo de investigación es imprescindible para todo individuo sincero que esté buscando una Revelación a la que pueda adherir con toda su alma y corazón. Es la más importante de todas las búsquedas humanas: encontrar el sentido de la vida y el origen de nuestra esencia individual como seres humanos, compuesta de cuerpo, mente y espíritu. 

Encontrar una respuesta satisfactoria a estas dos cuestiones es cumplir el autodescubrimiento que, en definitiva, nos da la razón para esforzarnos por hacernos gigantes de la potencialidad espiritual interna con la que nacemos, pero que necesitamos develar progresivamente para convertirnos en los seres iluminados que nacimos para ser.

____________________________

¹ Wikipedia.

² Wikipedia.

³ https://en.wikipedia.org › wiki › List_of_religious_lead… Lista de líderes religiosos condenados por delitos.

⁴ Pastores legendarios que cayeron en desgracia – Ranker https://www.ranker.com › list › genevieve-carlton  

⁵ https://www.quora.com  Cuántas personas han sido asesinadas en nombre del Islam…

⁶ https://en.wikipedia.org   List_of_religious_lead. List of religious leaders convicted of crimes 

                                                                                                                                                                                                            ⁷ Legendary Pastors Who Fell From Grace – Ranker https://www.ranker.com › list › genevieve-carlton)

Reynaldo Pareja 

Abril, 2022

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Es frecuente escuchar a personas que afirman enérgicamente que no creen en la “religión organizada”. ¿Cuáles son las raíces de tal afirmación?

Una razón poderosa para sostener que no se cree en la “religión organizada” es la crítica al comportamiento institucional de la manera como las religiones se han expresado en la historia de la humanidad. Otra son los comportamientos de los individuos que son la cabeza visible o los representantes oficiales de ellas, cuya conducta contradice flagrantemente las enseñanzas de los fundadores de dichas religiones. 

Describiré ambas razones para ayudar a comprender por qué hay personas que expresan esa forma de considerar la religión. 

Comportamiento institucional

Todas las religiones han tenido un comienzo muy vibrante, basado en las enseñanzas (Revelación) de sus fundadores: Krishna, Zoroastro, Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, Bahá’u’lláh. Sus enseñanzas tenían tal atracción espiritual que los convertidos comenzaron a abrazarlas por cientos y luego por miles. Esas religiones crecieron hasta el punto de que fue absolutamente necesario organizar y dar al movimiento religioso una estructura que pudiera convertirse en una institución estable a largo plazo, capaz de manejar la gran cantidad de seguidores.

Uno de los primeros pasos fue definir quién o quiénes serían los sucesores del Profeta fundador de la religión. Desafortunadamente, lo que la historia ha codificado de varias de esas religiones mundiales fue una lucha por el poder para definir a los representantes oficiales de la nueva fe. 

Si los nominados por los fundadores fueron o no aceptados por los primeros seguidores, el hecho es que uno de ellos se convirtió en su primera cabeza visible y en representante oficial de la religión. Él, a su vez, nombró en distintos puestos a quienes podía confiar la administración del cuerpo cada vez mayor de creyentes. En el judaísmo fueron los rabinos; en el budismo, el jefe de un monasterio budista o lama; en el Tíbet, el “superior”.

En el catolicismo, el Papa, seguido en rango por cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes. Cuando surgió el movimiento protestante reformista, una versión de la Iglesia católica la adoptaron las principales ramificaciones: Calvinismo, Luteranismo, Episcopalismo, los Bautistas, los Adventistas del Séptimo Día, los Mormones, los Testigos de Jehová y muchas más. La mayoría con un ministro principal y asistentes administrativos de la organización.

En el Islam chiita, el Imam era el jefe; luego, venían los mullahs. En los sunitas, el califato era un territorio bajo el dominio islámico: el Califa ostentaba el liderazgo. Mullah es un título honorífico para el líder de una mezquita, que ha estudiado la teología islámica tradicional y la ley sharia.

En general, no hay religión que haya durado cientos de años y que no se haya organizado para llevar a cabo sus tareas administrativas, difundir las enseñanzas del Profeta fundador, realizar las ceremonias litúrgicas aprobadas, concentrarse en desarrollar instituciones paralelas de servicio a las necesidades de la comunidad, establecer escuelas o universidades, participar en proyectos sociales e incluso realizar manifestaciones de protesta contra gobernantes tiránicos.

Decir que uno no cree en la “religión organizada” lleva a la conclusión lógica de que uno cree en la “religión desorganizada”. Probablemente, la mayoría dirá que no quería decir esto.

Si eso no es lo que afirman, ¿qué descreen acerca de la religión organizada? Cuando uno mira de cerca los registros históricos de cómo se comportaron los representantes de la religión organizada, no es de extrañar que muchas personas rechacen la religión organizada, basados en comportamientos inaceptables, tanto de individuos como institucionales. 

Para tener un marco de referencia y comprender por qué tantas personas no desean adherir a una religión organizada, haré un recorrido histórico rápido. 

Comportamientos rechazables de los representantes de las religiones organizadas

No es necesario hacer una lista extensa de conductas inadmisibles perpetradas por representantes de religiones organizadas. Basta señalar las más reprobables que han desvirtuado los principios, las leyes morales y la esencia de la Revelación de esas “religiones organizadas” rechazadas.

Me referiré a las religiones con las que estoy más familiarizado: judaísmo, cristianismo e islam que, además, son las más conocidas en Occidente.

Judaísmo

Es común encontrar en el Antiguo Testamento narraciones de conductas reprochables y hasta despreciables entre los sacerdotes de la nación israelita, que nada tenían que ver con los principios morales expuestos por Moisés en los Diez Mandamientos, la carta de conducta moral que aún sigue vigente. Este Decálogo ha guiado el comportamiento ético y el culto de la nación judía. Una breve revisión de la versión de la biblia Reina Valera permite ejemplificar cómo lo tergiversaron los líderes sacerdotales, que debían dar ejemplo de vida: 

– Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

–  No tendrás dioses ajenos delante de mí.

– No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en 

   la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás.

– No tomarás en vano el nombre de Jehová, tu Dios.

– Acordaos del día de reposo, santificadlo.

– Honra a tu padre y a tu madre.

– No matarás. 

– No cometerás adulterio.

– No robarás.

– No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

– No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni sus esclavos, ni sus animales. 

El Antiguo Testamento narra cómo representantes del judaísmo se convirtieron en transgresores a nivel nacional de algunos de estos mandamientos y que siendo figuras de autoridad de la religión le dieron a la misma una imagen reprochable y reprobable, que aún hoy es válida.

Según el libro de Josué (6, 1-27), Jericó fue conquistada por los israelitas, quienes, siguiendo las instrucciones que Dios dio a Josué marcharon alrededor de las murallas una vez al día durante seis días, con los sacerdotes llevando el Arca de la Alianza. Al séptimo día, dieron siete vueltas alrededor de los muros: cuando los sacerdotes tocaban sus cuernos de carnero, los israelitas dieron un gran grito y cayeron los muros de la ciudad. Entonces, mataron a todos los hombres y mujeres, y bueyes, ovejas y asnos. Esta masacre puede juzgarse como violadora del mandamiento de no matar. 

La interpretación de ese evento dio a los israelitas un permiso institucionalizado para cumplir la voluntad de Dios por medio de la espada. Esto sucedió cuando el rey David subyugó a los pueblos que se convirtieron en súbditos de la nación de Israel. En un momento específico, David ‒elegido por Dios como cabeza de la nación‒ reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Helam. Los arameos huyeron y David ordenó ejecutar a setecientos tiros de carros, cuarenta mil jinetes, e hirió a Sobac, comandante de su ejército, quien murió allí (2 Samuel, 10, 16-18). Una vez más, una religión que justifica la matanza masiva de enemigos aparece como una religión organizada, pero repudiable.

La Biblia narra que el rey Salomón (quien reinó entre 968 y 928 a.C.) tenía un harén de 700 mujeres con rango de princesas y 300 concubinas (1 Reyes, 11, 3). De este modo transgredía el mandato de no cometer adulterio. Además, ya anciano, violó el primero de los mandamientos cuando sus esposas lo persuadieron de adorar a otros dioses:

“…siguió a Astarte, la diosa de los sidonios, y a Milcom, la abominación de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió completamente a Jehová, como había hecho su padre David. Entonces, Salomón edificó un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, y a Moloc, ídolo abominable de los amonitas, en el monte al oriente de Jerusalén. Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras, que ofrecían incienso y sacrificios a sus dioses”

(1 Reyes, 11, 5-8).

Esta fue la máxima expresión del líder de una religión organizada que se volvió contra el primer y más importante mandamiento: no adorar a otros dioses además de Yahvé.

Los escribas y fariseos –representantes directos de la religión– que trajeron a Jesús a la adúltera para condenarla por ese pecado tuvieron que retirarse de primeros porque no estaban sin pecado (Jn 8, 1-11). Por otra parte, en Jerusalén los sacerdotes habían montado un sistema de usura con el “dinero del templo”: había que comprar las monedas a los comerciantes que controlaban esta casa de cambio con una tasa arbitraria a su favor. En la gestión más refinada, el dinero de las “ofrendas por la culpa” y el dinero de las “ofrendas por el pecado” no se traían a la casa del Señor; se entregaba a los sacerdotes (Esdras, 7, 15-18). Esto iba en contra del mandamiento que dice “No robarás”.

Entonces, no creer en una “religión organizada”, como la practicada por los representantes oficiales, ha sido una razón muy poderosa para rechazarla por quienes son conscientes de esta contradicción.

Reynaldo Pareja

Abril, 2022

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La experiencia de lo que es la Navidad para mí ha evolucionado en mi recorrido vital, como también lo ha sido la vivencia de aquellos que han compartido su significado en este blog. 

De aquellos lejanos años de la infancia, cuando esperábamos ansiosos el amanecer del día 25 para ir corriendo al pesebre (más tarde al árbol de Navidad) a buscar afanosamente los regalos pedidos al niño Dios, tuvimos que pasar al momento del descubrimiento –por iniciativa propia o develado por los hermanos mayores o los padres– de que no era el niño Jesús quien los traía, sino que eran estos los que nos los daban. Primera gran desilusión para la imaginación infantil, convencida de aquella maravillosa y mágica fantasía.

Mi familia nunca fue extensa. Crecer repetidamente en varias ciudades del país forzó a que la celebración navideña fuera muy íntima en nuestra pequeña familia. Abundaron los buñuelos, las natillas y los dulces regionales. En algunas ocasiones hicimos la novena y se oyeron villancicos cantados en discos. En algunas ciudades visitamos los pesebres enormes de las iglesias, donde la imaginación infantil se nutría de escenas probables de lo que había sido el nacimiento de Jesús.

Más tarde, de adulto, trabajando en varios países en Centro y Suramérica, fui testigo de una evolución apabullante de cómo un portentoso evento religioso se había convertido, año a año, en una vorágine de incontrolable y demandante obligación de comprar y comprar porque había que dar regalos, sin importar la calidad o la utilidad de los mismos, pues lo más importante era llenar el piso alrededor del árbol de Navidad con cajas envueltas en brillantes papeles de colores. Fue la conquista de un gordo bonachón de barba blanca que bebía coca-cola y que supuestamente se deslizaba por las chimeneas para suplantar al que fue en algún momento el niño Dios. Esta transformación fue la delicia del comercio que, saltando barreras religiosas, había convertido el evento en un momento mítico que bendecía la imperiosa obligación de comprar y dar regalos no matter what.

En ese momento y en todos aquellos países donde el comercio superó el evento y significado religioso, este perdió su origen y su fuerza espiritual. Era más importante engalanar las casas y el comercio con luces de Navidad que celebrar en el recinto del corazón un momento portentoso de la irrupción de lo sagrado en la vida de los hombres, que ofrecía una perspectiva divina a su agobiada condición de seres humanos sumidos en la desesperanza de la pobreza y de la corrupción política del momento. 

Parar un momento ‒una semana al año‒ para reflexionar en lo que significa celebrar que hace 2000 años la Divinidad se hizo presente en nuestra historia colectiva es un hecho de tal magnitud que invita a que su recordatorio sea algo más sagrado e íntimo que quemar pólvora, adornar árboles, construir pesebres, comer buñuelos y, tristemente, en demasiados hogares, beber licor hasta el punto de que el valor de lo celebrado se ahoga en la bruma del alcohol y que lo que en un momento debió renovar en el alma la gratitud de dicha presencia divina en la historia del hombre se pierde entre tanto bullicio sin alma ni profundidad espiritual.

¿Qué significa, entonces, la Navidad para mí? 

La Navidad es un momento único para varios propósitos: parar el desenfreno de la agitación que la mayoría llevamos como forma “normal” de vida; encontrar un espacio de reflexión para captar el profundo significado de que, históricamente, Dios nunca ha dejado al hombre sin su presencia y su amorosa guía; recordar cuál es el verdadero origen de nuestra existencia y cuál es la meta de retorno a la fuente de donde nacimos; reflexionar cuál es el verdadero propósito de nuestra corta experiencia espacio-temporal, que nos permite una vivencia profunda de nuestra radical realidad de haber sido creados en un momento de nuestra historia personal y colectiva, y experimentar dicha radicalidad de creaturas invitadas al desarrollo espectacular de una evolución espiritual sin fin, hasta alcanzar la plenitud de nuestra potencialidad como seres de luz que fuimos creados a “imagen y semejanza de Dios”.

Reynaldo Pareja

Diciembre, 2021

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