Home ¿En qué creo hoy? Ciencia y Religión (3)- ¿Rivales irreconciliables o interpretaciones complementarias de la realidad total?

Ciencia y Religión (3)- ¿Rivales irreconciliables o interpretaciones complementarias de la realidad total?

Por Reynaldo Pareja
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Ciencia sin religión se convierte en materialismo asfixiante. Religión sin ciencia es fanatismo beligerante.

Conclusiones con los datos científicos presentados

En los dos primeros artículos sobre este tema hemos presentado suficientes ejemplos descubiertos por la ciencia que nos demuestran cómo la realidad física está compuesta intrínsicamente de tal forma, que podemos concluir lo siguiente:

Uno. Que todos los datos sobre la realidad fisica, cósmica y microscópica muestran que hay una organización intrínseca en todo lo que la vida pujante nos muestra en el universo, así como en las realidades físicas y mentales de nuestra realidad humana, compuesta de un nivel físico y de otro psíquico-mental. 

Dos. Que dicha macro y micro organización no puede ser el resultado del azar. Por el contrario, que semejante organización cósmica, intraterrestre, biológica y mental, requiere de una fuente, de un principio organizador que conoce la intimidad de todo lo expuesto anteriormente, para que esta multi-realidad se manifieste en el nivel estructurado que hemos constatado como su modo de existir.

Tres. Ninguna de estas realidades ha sido el producto de un ensayo al azar. El azar nunca ha demostrado que tiene un diseño de organización intrínseca y extrínseca, desde el inicio de cualquier cosa fisica. Nada de lo expuesto en su complejidad podría existir sin un diseño organizador. Es demasiado compleja dicha organización para que sea el resultado de un ensayo fortuito, sin dirección, sin objetivo claro de funcionamiento, sin llevar dentro de sí una orientación de relaciones con todas las otras entidades del mundo y el universo.

Cuatro. Lo que sí podemos deducir es que la complejidad organizativa que la ciencia ha comprobado que tiene la realidad fisica, biológica, psíquica y mental, es el resultado de un principio organizador que se fue expresando evolutivamente hasta que el planeta pudo albergar la vida sensible y el hombre. 

Cinco. Que dicho principio, por más lejano o abstracto que pueda ser, tiene que tener una inteligencia organizadora, capaz de producir el nivel de organización constatado. 

Seis. Esto lo podemos afirmar porque nosotros mismos somos creadores permanentes de realidades físicas. Estas son el producto de una idea, una intuición, un pensamiento o una imaginación. Desde el momento de su origen, esa creación mental tiene un diseño organizativo implícito que se hace evidente cuando la función del producto final pone de manifiesto que había sido concebido con un diseño y organización tal que, en efecto, cumple con la función de su diseño. 

Siete. Una entidad con dicha capacidad organizadora requiere de un nivel de consciencia creativa, sin la cual no es posible crear nada que no tenga un diseño organizador. Lo que hemos analizado es que el diseño está impreso en todo lo que vemos, tocamos, analizamos, y conceptualizamos. La Energía Vital-creadora de todo lo que existe, debe tener pues, la facultad organizadora para imprimir un diseño específico en todo lo que existe, con el nivel de complejidad que la ciencia nos devela como su intimidad.  

Todo lo anterior es para reafirmar que la Energía Vital presente en todo lo que existe es consciente y creativamente organizadora.  Tiene que ser así para saber qué es lo que está creando, cuál es la función de cada cosa creada en el esquema evolutivo de la materia y del hombre, y cómo debe comportarse, para que dicho Plan Universal pueda mantenerse en armonía, unidad y con una direccionalidad claramente delineada en su esencia misma. 

Un ejemplo casero puede servirnos. Tomemos al director de una orquesta sinfónica. Para que la ejecución de la obra musical tenga éxito, dicho director debe conocer las notas que cada instrumento de la sinfónica puede producir. Debe conocer a fondo la partitura para entender en qué momento cada instrumento entra, complementa o introduce una nueva dirección a toda la pieza musical. Debe tener desarrollado el sentido de la armonía que han de producir todos los instrumentos, tocados por los músicos y en el momento en que  deben sonar. 

Este conductor tiene que saber de antemano cuál es el diseño total de la sinfonía que va a dirigir, lo que implica que sabe leer música, pues tiene, frente a sí, una partitura que solo muestra signos y símbolos que no producen las notas en sí. 

Nada menos, encarna a la Energía Vital, la responsable de que exista Vida en toda su expresión de complejidad y diseño, pues como Energía-Creadora tiene que tener el conocimiento íntimo de lo que crea, para que todo lo creado responda a la orquestación cósmica en la cual está inmersa cada individualidad, incluidos nosotros.

Las catástrofes, ¿tienen diseño programado?

¿Cómo conciliar la presencia de diseño y la organización en la naturaleza, con el hecho irrefutable que ella crea catástrofes de tal nivel de destrucción que arrasa lo creado por el hombre para su supervivencia, además de sepultar miles de vidas humanas en su imparable fuerza demoledora?

Para responder adecuadamente a esta observación válida, es necesario hacer una distinción que la misma ciencia moderna nos ofrece con sus nuevas y reveladoras investigaciones. Las catástrofes son de dos tipos. Catástrofes causadas por fuerzas de la naturaleza, expresadas con niveles destructivos como los huracanes, las tormentas eléctricas, los vientos de fuerza demoledora o los tsunamis que pueden ahogar completamente a un pueblo costero, o los volcanes con capacidad para “borrar” áreas de viviendas, junto con sus ocupantes.

La ciencia nos explica que todos estos son procesos naturales del planeta, que tienen como finalidad necesaria liberar energías para mantener el equilibrio planetario. Si los volcanes mantuvieran represada la lava interna que puja por salir y no hacen erupción, la presión de esa lava reprimida haría explotar literalmente la corteza terrestre, causando una destrucción y daño muchísimo mayor que el causado por las esporádicas erupciones. Los huracanes y terremotos igualmente tienen una función específica de renovación de la atmósfera o de alineamiento de las placas terrestres, ambos necesarios para mantener en equilibrio los sistemas ecológicos que dan y sostienen la vida en la tierra. Sin estas manifestaciones de fuerza imparable, la destrucción de la vida del planeta seria total.

La destrucción creada por el hombre

La segunda categoría de catástrofes es la creada por nosotros, quienes somos los directamente responsables del impacto en las personas, en el medio ambiente, en el equilibrio ecológico, causando un nivel de destrucción tanto o mayor que el producido por los fenómenos naturales.

Tomemos el caso que se da ahora a nivel planetario: el envenenamiento del suelo agrícola por la llamada agricultura mecanizada. Para lograr un alto rendimiento, y asegurar que la tierra tenga los nutrientes adecuados y el alimento crezca, se satura el suelo con fertilizantes químicos, supuestamente requeridos por las plantas, para dar cosechas ‘sanas y abundantes’. Cuando se cultivan miles de hectáreas de un mismo producto, hay que prevenir que sus propias plagas no dañen las cosechas. Sin admitirlo, esta agricultura industrializada, es el segundo sector más contaminante que representa alrededor del 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por lo tanto, hay que cubrir las plantas con plaguicidas, fertilizantes y tantos otros elementos químicos nocivos para la salud, que han convertido el subsuelo en una fábrica de “alimentos artificiales contaminados”, causantes de alergias, cánceres, destrucción de órganos y de células sanas, esenciales para tener cuerpos saludables.

Envenenamos el mismo aire que necesitamos para respirar cuando las gigantescas chimeneas de tantas fábricas saturan el aire con nubes de gases tóxicos, junto con los millones de automóviles que producimos. Estos gases nocivos son: el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno (NOx) y los óxidos de azufre (SOx); todos producidos por las emisiones de los vehículos motorizados y por los productos derivados de procesos industriales.

Muchos gases de efecto invernadero se producen de forma natural en la atmósfera. Sin embargo, la actividad humana contribuye a su acumulación y aumenta el calentamiento de la Tierra. Los gases fluorados son el tipo más potente y persistente de gases emitidos por las actividades del ser humano. 

Pueden producir un efecto invernadero miles de veces mayor que el CO2 natural. Se incluyen en este tipo los hidrofluorocarburos (HFC), (perfluorocarburos), hexafluoruro de azufre (SF6) y el trifluoruro de nitrógeno (NF3). Como consecuencia, las temperaturas medias aumentan y los fenómenos climáticos extremos, como las olas de calor y las sequías extensivas ocurren ahora donde antes no ocurrían. Se dan también, inusitadamente, inundaciones que ahogan cultivos, destruyen casas, arrasan vehículos y cobran vidas.

No quiero detallar aquí cómo envenenamos los mares, los ríos y sus afluentes, cuando se los utiliza como vertederos de toda la basura producida por nosotros. Baste con anotar que la mancha del océano Índico, descubierta en 2010, es una cantidad de desechos marinos y plásticos suspendidos en la superficie, estimada en 10 000 partículas por kilómetro cuadrado, compuesta por condones, compresas, residuos sanitarios, y gasolina de los buques. Estos desechos contienen contaminantes bacterianos que transmiten enfermedades infecciosas a los bañistas.

Los ríos no se ven libres de la muerte lenta causada por sus aguas contaminadas. Un arquetipo es el río Ganges de la India. Con una longitud de 2.510 kilómetros, atraviesa la India y desemboca en un gran delta, que comparte con el río Brahmaputra (Bangladés) y el río Meghna (Chandpur), en la Bahía de Bengala. 

Es usado como drenaje urbano donde se vierten desechos de alimentos y animales muertos, pesticidas, fertilizantes, metales industriales y riachuelos de cenizas de cuerpos cremados. En él se bañan miles de hindúes convencidos religiosamente de que las aguas del rio son sagradas, desconociendo que se han convertido en un poderoso medio de trasmisión de múltiples enfermedades.

Las guerras o la destrucción masiva del hombre por el hombre. Planeadas y  ejecutadas con alevosía, con la intención de acabar con el “otro” que se opone a los deseos del agresor. No hay que sofocar al lector con esta terrible realidad. Baste recordar el precio humano de algunas de las guerras modernas que conocemos: 

  • Primera Guerra Mundial: murieron casi 10 millones de soldados y alrededor de 13 millones de no combatientes. 
  • Segunda Guerra Mundial: un estimado de 40 – 50 millones de muertos.
  • La revolución china: con cerca de 1 a 2 millones de víctimas.
  • La guerra del Vietnam: 2 millones de civiles y 1.1 millones de combatientes.
  • La industria del narcotráfico en Colombia: 450.664 personas perdieron la vida a causa del conflicto armado entre 1985 y 2018. Si se tiene en cuenta el subregistro, la estimación del total de homicidios puede llegar a las 800 000 víctimas.
  • En Gaza, hasta ahora, se calcula que los muertos palestinos superan los 35 000. 

Llegamos así al momento de abordar cómo la religión arroja, a lo que la ciencia nos ofrece, la perspectiva de la llamada dimensión no física, la trascendente, tan real como la fisica, aunque no visible como ella. Esto lo haremos en el próximo artículo.

Datos ecológicos encontrados en Wikipedia. Datos sobre la guerra en Google, múltiples fuentes.

Reynaldo Pareja

Julio, 2024

3 Comentarios
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3 Comentarios

Vicente Alcalá 8 julio, 2024 - 6:40 am

Reynaldo, el último párrafo de la entrega 3 de tu artículo, remite a lo que escribe Max Planck (Nobel de Física 1918 y padre de la moderna teoría cuántica): “Sí, una y otra vez nos vemos enfrentados a lo irracional. De otra forma no podríamos tener fe… La ciencia como tal nunca puede realmente asumir el puesto de la religión” (El misterio de nuestro ser, en su obra “Where is Sciencie Going?”, 1932) Esperamos tu 4a. entrega, gracias.

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Hernando+Bernal+A. 8 julio, 2024 - 9:50 am

Reynaldo: De nuevo gracias. A la espera del siguiente capítulo. Saludos

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Reynaldo Pareja 8 julio, 2024 - 1:08 pm

Gracias Vicente por tu aporte que poco a poco nos ayuda reconocer el ambito de la realidad fisica que la ciencia explica y el ambito trascendental que la religion expone como el doble nivel de la realidad total. La primera nos da el conocimiento intimo de este formidable universo en que estamos inmersos, la segunda nos abre la puerta para completar el nivel trascendental que la ciencia no tiene por que abordar como su ambito del inquirir pues su metodologia de investigacion no es suficiente para abordar esa dimension trascendental.

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