Si la IA es artificial, toda la historia humana es artificial. La gráfica que antecede fue generada por ChatGPT al solicitarle dibujar la idea de que la IA es natural.
Al preguntarle al ChatGPT por la palabra “artificial”, me respondió varias cosas:
“Artificial significa, en sentido básico, hecho o producido por el ser humano, en contraste con lo natural, que surge sin intervención humana. Por ejemplo: flor artificial… luz artificial… inteligencia artificial. Podemos distinguir: natural – artificial – intencional. Lo artificial añade a lo natural la intervención creadora del ser humano. La inteligencia artificial es artificial por su origen, pero ¿hasta qué punto puede llamarse inteligencia por su modo de operar?”
Un analista de T.V. afirma que la humanidad no tiene naturaleza sino historia. Podemos corregirle y afirmar que la naturaleza humana es el principio de todo lo que la humanidad desarrolla en su historia.
Nos parece natural que la rueda gire; nos parece natural que la luz eléctrica ilumine nuestra casa; nos parece natural que los carros inunden las vías de una ciudad; ¿no es natural la evolución de las especies? ¿no será natural que la IA revolucione el avance de la tecnología?
Es natural la creatividad humana, entonces ¿por qué llamamos artificial a todo lo que la creatividad humana produce o elabora? Si lo natural es lo que produce la naturaleza, y el ser humano tiene su naturaleza humana, es natural -más que artificial- lo que produce esta naturaleza humana.
Pero el tema de fondo no puede quedarse en la distinción de palabras: lo que es natural y lo que es artificial. Es más importante pensar la diferencia entre información, inteligencia e intencionalidad.
En algún momento pensé que la IA era más bien Información Artificial. Y seguramente, quedaba yo encerrado en las ideas sueltas que tenemos sobre las cosas.
Las ideas no pueden ser sueltas, porque el conocimiento es una cadena de intelecciones acumulativas y progresivas. Se parte de datos, siguen preguntas, aparecen intelecciones, se razona, se delibera, se decide… y ¿con que intención?
La gran pregunta es si la IA integra informaciones, intelecciones e intenciones. Informaciones claramente, intelecciones parece que también. La IA ¿podrá tener intencionalidad? Y si llega a tenerla ¿qué irá a decidir? ¿a dónde se orientarían sus intenciones?
Mustafá Suleyman, al final de su obra “La ola que viene” afirma que “Demasiadas visiones del futuro empiezan con lo que la tecnología puede o podría hacer y parten de ahí, pero es una base del todo equivocada. Los tecnólogos deberían centrarse no solo en las minucias del diseño, sino en ayudar a imaginar y hacer realidad un futuro más rico, social y humano en el sentido más amplio, un complejo tapiz del que la tecnología es solo una hebra… La tecnología debería hacernos más felices y más sanos, y ser el complemento definitivo del esfuerzo humano y de la vida bien vivida.”
Esta cita es muy importante por varias de las ideas que plantea:
– Llama “minucias del diseño”. Ya quisiera yo comprender un poco de esas “minucias”.
– “Un futuro más rico, social y humano en el sentido más amplio: un complejo tapiz del que la tecnología es solo una hebra “. La imagen del tapiz es muy rica y nos hace preguntar ¿cuáles son las otras hebras?
– “La tecnología debería hacernos más felices y más sanos, y ser el complemento definitivo del esfuerzo humano y de la vida bien vivida”. Este desideratum de Mustafá Suleyman ¿podrá ser el mismo de los diseñadores de la IA y de la misma IA?
La IA sea natural o artificial, decida por sí misma o decida por medio de sus diseñadores, lo que debe lograr es una evolución de la especie humana que sea más humana, más justa, más sostenible, más feliz.
A pesar de los riesgos que conlleve, la esperanza y la confianza es que logrará lo bueno y lo mejor para el futuro de la vida, de la humanidad y de nuestro universo. Más allá de nuestro universo nos espera la infinitud de la plenitud divina, su inmensidad eterna, participativa y unitiva.
Que la IA nos ayude a comprender y amar la realidad actual y la realidad trascendente.
Vicente Alcalá Colacios
Octubre, 2026




















