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Vicente Alcala

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En nuestra tertulia del pasado jueves 26 de octubre, quisimos tratar el tema de la muerte, desde la experiencia vital de cada uno de nosotros. Con este aporte de Vicente, comenzamos a publicar los testimonios escritos.

Para esta tertulia pensé que no escribiría nada, pues ya había publicado en el blog una respuesta a la pregunta ¿Cómo asumimos la muerte? (20-02-2021). Pero enseguida reflexioné que algo tan definitivo y trascendental como la muerte, no se agota en tres páginas.

Ratifico lo que dije entonces; sólo faltaría decir algo adicional desde otra perspectiva. Hablé del momento de la muerte sin poder decir de antemano qué sentiré; hablé de la vida después de la muerte con fe y esperanza cristianas. Hoy quiero hablar del tiempo antes de la muerte.

Recuerdo una pregunta poderosa: ¿Cuál es el mejor uso de mi tiempo ahora? Entonces, antes de mi muerte lo mejor que puedo hacer es estrechar los lazos con los míos, entre otras cosas importantes.

Siento que todavía no es la hora de mi muerte. No sé cuánto se demorará, pero, sin saber por qué, creo que aún falta un tiempo. Siento tranquilidad ante ella, no siento miedo, ni inquietud, ni preocupación.

Debería más bien ocuparme. Tuvimos una bella y útil tertulia el 25 de marzo del 2021 “Actitud personal frente a la muerte” con la presentación de la Dra. Elsa Arango, autora del libro: ”Legado de amor, y uno de los temas fue sobre cómo organizar las cosas para dejarles los menores problemas a los más cercanos. Pienso en los míos y sé que sufrirán mucho con mi muerte y me echarán de menos dolorosamente.

Entonces, trabajaré para dejarles organizadas las cosas, los recursos, el patrimonio; para evitar al máximo cualquier desavenencia entre ellos. Y también para que no se lleve el “fisco” demasiado de lo que pueda dejar.

Más que un testamento de bienes o de patrimonio económico, me gustaría dejarles un mensaje escrito además del legado vivo de los buenos recuerdos, los buenos momentos, las buenas fotos, los buenos sentimientos y las buenas acciones, los buenos ejemplos… 

No puedo trasladarles mi temperamento, mis actitudes y mis significados. Quizás sobre estos últimos, sí puedo insistir en el sentido que la muerte tiene para mí -a modo de un testimonio; como una confesión de fe y esperanza-. La imagen del grano de trigo que se entierra es una realidad significativa: con la muerte se nos entierra para brotar a una nueva vida, redimida por Jesucristo, resucitada, gloriosa. Entonces, la muerte será una transformación, un tránsito, un viaje hacia un destino inimaginable, pero mejor que cualquiera de los que hallamos soñado. ¡Tenemos que recibir la muerte con amor!

………………

Había escrito hasta aquí, cuando enseguida vimos unos bellísimos videos tomados por mi hijo de la Costa Caribe,junto al parque Tayrona, al otro lado del río Piedras.

Los colores verde selva, el azul del mar y del cielo, las olas, el río, las montañas, la explosión de vida… muestran una belleza y una majestuosidad sobrecogedoras. Desde el suelo no puede uno apreciar este paisaje completo, pero elevándonos con el dron, admiramos toda esa hermosuradesplegada. Al acompañar esos videos con música inmortal, la experiencia es inenarrable. 

Enseguida tuve un insight: si ya en esta vida gozamos de algo así, aunque no podamos verlo todo… elevándonos tras la muerte, disfrutaremos una VIDA, un gozo, una belleza, una plenitud y majestuosidad indecibles, pues “ni ojo vio, ni oído oyó” lo que el Señor nos tiene preparado. 


Jesús fue elevado en la cruz y desde allí fue elevado a la Gloria del Padre. El Espíritu nos eleva, en nuestra muerte, junto con el Hijo a la Gloria del Padre. Al elevarnos “veremos” la plenitud de la realidad y de la nueva realidad.

Vicente Alcala Colacios

Noviembre, 2023

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Con este título aparece el volumen III, en el plan de las obras completas de Joseph Ratzinger editadas por la B.A.C. En el volumen IV “Introducción al cristianismo”, se puede leer el capítulo III de la parte I, con el mismo título y tres secciones: 1. La opción de la Iglesia primitiva por la filosofía. 2. La transformación del Dios de los filósofos. 3. El reflejo de la cuestión en el texto del credo. 

En ese breve capítulo es apasionante el recorrido que hace J. Ratzinger por la historia, la filosofía, el Evangelio y la formulación del Credo en la Iglesia. Invito a su lectura. 

Voy a decir primero, algo sobre Dios desde la filosofía y luego, algo sobre Dios desde el Evangelio. No son dos dioses distintos, pero sí son dos formas distintas y complementarias de acercarnos al único Dios verdadero.

No podemos explicarnos por nosotros mismos, así como no puede explicarse el universo por sí mismo. La humanidad descubrió el principio de causa-efecto entre otros: los seres finitos y limitados requieren del SER infinito, eterno y sobrenatural; los demás seres son efecto y el SER es la causa. Sólo un SER sin espacio, sin tiempo, sin comienzo, sin origen, sin causa, sin limitaciones… da razón y explicación de los demás seres. Este SER es al que llamamos Dios. Este principio, causa-efecto, se descubrió en la naturaleza creada, pero no se puede aplicar al Creador de la naturaleza; por eso no hay que pensar en una causa para Dios. Desde la filosofía, Dios ES, mientras que los demás seres son. Participación del ser, es una manera de decir que somos, porque Dios ES y nos participa el ser que somos.

Pero el Dios de la fe, de la fe cristiana, de la fe del Evangelio, de la fe de Jesucristo, es Alguien “mucho más” que el Dios de los filósofos.

Jesús de Nazareth dijo “Quien me ve a mí, ve al Padre” y podría haber dicho también Quien me oye a mí, oye al Padre.

Y eso es lo primero que dijo Jesús de Dios: “Abba, Padre”. Y lo repitió en la oración que nos enseñó: “Padre nuestro”. Y lo repitió otras veces; cuando le pidieron los discípulos a Jesús que les enseñara a orar “Jesús les contestó: cuando oren, digan Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino; el pan nuestro de cada día danos hoy”. 

“Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre del cielo los alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?” “Miren cómo crecen los lirios… pues si a la hierba del campo Dios la viste así, ¡cuánto más a ustedes!” “Si ustedes saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más dará el Padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan!”

Jesús, antes de nacer no podía hablar del Espíritu Santo, por eso, un ángel habló de éste: “María…quedó embarazada por obra del Espíritu Santo” y “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios”. 

Tenemos ya una primera presentación del Dios de la fe: Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo. No es un Dios impersonal, no es un Dios solitario e inactivo, es un Dios comunitario, relacional en el amor, dador y sustentador de vida. 

“En aquella ocasión, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo: Te alabo Padre, Señor de cielo y tierra… nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo decida revelárselo”. Y en otra ocasión dijo: “Yo pediré al Padre que les envíe otro Defensor que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad… El Defensor, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre les enseñará todo”.

Por eso, cuando Jesús fue resucitado por el Padre, dijo a sus discípulos “La paz esté con ustedes… Reciban el Espíritu Santo” “Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes”. “Me han concedido plena autoridad en cielo y tierra. Vayan y hagan discípulos entre todos los pueblos, bautícenlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”.

Este es el Dios de nuestra fe: Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo.

Lucas, uno de los cuatro evangelistas, escribió también el llamado “Hechos de los Apóstoles” y al comienzo del libro dice: “(Jesús) Después de su pasión, se les había presentado vivo durante cuarenta días… hablando del reino de Dios… les encargó que no se alejaran de Jerusalén, sino que esperaran lo prometido por el Padre: la promesa que yo les he anunciado… ustedes serán bautizados dentro de poco con el Espíritu Santo”. 

En el mismo libro de los Hechos, se narra tres veces la acción de Dios en la primera comunidad cristiana: “Permanecían íntimamente unidos en la oración” “Se reunían frecuentemente para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y las oraciones… los creyentes estaban todos unidos y poseían todo en común; vendían bienes y posesiones y las repartían según la necesidad de cada uno” “El pueblo los estimaba mucho; se les iba agregando un número creciente de creyentes en el Señor, hombres y mujeres”.

Unidad en la comunidad; Jesús en medio de ellos por siempre; el Espíritu de Dios que une.

Acabamos de oír, no ya solamente lo que es Dios en sí mismo, sino la acción de Dios en la comunidad creyente. Si regresamos a los Evangelios, oiremos lo que Jesús dijo de Dios, a través de sus enseñanzas, sus parábolas y también de sus obras y sus gestos.

“Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla? Al encontrarla, se la echa a los hombros contento… de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten arrepentirse”. Lo mismo expresa con la parábola conocida como del hijo pródigo: “Celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado”.

Dios nos dice, por boca de Jesús, que está presente y actuante en nuestra vida; se alegra con nosotros, se “preocupa” por nosotros, nos cuida… no es indiferente con nosotros… y nos pide que “seamos perfectos” como Él es perfecto. 

Jesús nos muestra cómo es Dios y cómo quiere que seamos nosotros. Así es el Dios de la fe.

Este escrito queda muy corto al hablar del Dios de la fe; la manera de completarlo es acudiendo directamente a la palabra y a la persona de Jesús, Dios hecho hombre, para que lleguemos a conocer y unirnos al Dios uno y trino de nuestra fe.(La presente reflexión sobre la relación en Dios: Padre-Hijo-Espíritu Santo se manifiesta también en la relación de Dios con nosotros: ver en este blog el artículo “Creación, Encarnación, Resurrección“).

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2023

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Al decir “enfermera” no estoy excluyendo a las demás mujeres, ni estoy privilegiando esta profesión sobre otras; al decir “colombiana” no estoy siendo nacionalista, ni comparando con nacionales de otros países… se trata de concretar observaciones sobre la mujer, para que no sean abstractas, sino poniéndoles cara -o uniforme- visibles.

Como digo, podríamos hablar de las mujeres colombianas, pero resultaría demasiado genérico o universal; mi deseo es particularizar de alguna manera, para que las observaciones tengan un sustento más sensible.

No sólo la enfermera; ésta es sólo un caso concreto de la bondad, la belleza humana y la amabilidad de la mujer colombiana, en su inmensa mayoría. 

No soy ciego frente a los casos opuestos, dolorosos y, desgraciadamente numerosos… pero si uno sabe observar, apreciar y valorar todas esas buenas cualidades en la mujer colombiana sencilla, “popular” -sin excluir a las demás- se puede uno llenar de optimismo frente al presente y futuro de nuestra sociedad. 

Escojo escribir sobre las enfermeras porque, en el trato especial de la gran mayoría de estas mujeres, se siente y sobresale el servicio, la atención, la calidez humana, el cuidado generoso… y sea esta una oportunidad de hacerles llegar el reconocimiento y la gratitud de todos los que somos beneficiarios de su trabajo: ancianos, adultos, niños, enfermos de cualquier edad y condición, de cualquier dolor. 

En la mayor parte de los casos, su trabajo profesional lo comparten con su vida familiar y las obligaciones de esposas, madres, hijas… con todos los sacrificios de tiempo, transporte, trasnochadas, tareas domésticas -a veces desapercibidas por los demás-.

Me quedo corto al hablar de ellas, pero lo hago con especial cariño, al haber vivido recientemente esta experiencia por más de quince días. Y al decir enfermeras, podemos incluir a terapistas, nutricionistas, técnicas de radiología y, por supuesto, a las médicas.

Acabo de acordarme de las jóvenes deportistas con su dedicación entusiasmo y pasión por su camiseta… pero no me desvío ni extiendo porque podría caer en omisiones odiosas. 

Por asociación, quiero aludir a otra persona en particular; ya la había mencionado en el artículo titulado “Lenguaje de señas y otras señales”No es enfermera estrictamente, pero tiene la misma apariencia, con su figura delgada y su uniforme blanco; además su ocupación de facilitar la comunicación para los que no pueden oír es otra forma de servicio médico, por llamarlo así. Hago la referencia a ella debido a la reciente experiencia de escucharla o verla con atención y con el alma.    

Estaba yo en otro contexto diferente, al participar en la Misa por televisión (mientras me animo a ir a la iglesia cercana). Comunicaba, con sus gestos y el movimiento de sus manos y brazos -elevándolos al cielo- una espiritualidad suave y sentida, especialmente cuando traducía la música y no sólo las palabras del celebrante. Parece un hecho insignificante, entre tantos acontecimientos nacionales e internacionales, pero no se trata de número o cantidad sino de una comunicación humana y a la vez dirigida a Dios y a los demás; me trato de situar en la situación de sus destinatarios y me pregunto cómo ven y escuchan en silencio.

Estos artículos míos para el blog no tienen mayores pretensiones ni obedecen a una planificación intencionada en particular, se trata de compartir vivencias cotidianas y ordinarias como las de ustedes, pero que surgen de situaciones concretas que atraen la atención y la reflexión acerca de las personas y las comunidades que nos rodean.  

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2023

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Animado por la invitación a esta tertulia, busqué enseguida el Thesaurus spritualis Societatis Iesu que comienza con el texto autógrafo de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

Y encontré, de paso, un tesoro personal inadvertido, “enterrado” por 65 años. Se trata de un folder guardado en un archivador, que contiene cuadernitos y escritos entre 1958 y 1963.

Vi la firma inconfundible del P. Joaquín Ruiz de Castro, un jesuita con figura ascética, muy alto, delgado, serio pero amable, Maestro de Novicios en el Puerto de Santa María, en Andalucía.  

Digo experiencia esculpida, porque el mes de los Ejercicios Espirituales, realizado a los 17 años, marcó con un sello indeleble el subconsciente y en el consciente de mi vida.

Los cuadernitos que conservo contienen los “puntos” para las 4 meditaciones diarias de las 4 semanas de los Ejercicios. Además, hay un sobre con el membrete del “Colegio-Noviciado de San Luis Gonzaga” que contiene 7, 10, 6 y 4 hojas, con cuatro resúmenes diarios de las reflexiones personales, durante las meditaciones y contemplaciones. 

En el mismo folder hay, entre otros escritos, unos comentarios de los Grupos de Evangelios sobre los cuales escribí en el artículo “Un libro leído en grupo” del blog Exjesuitas en tertulia.

Me emocioné hojeando unos poemas y escritos de compañeros que nos despedían y deseaban lo mejor para nosotros en nuestra próxima vida en Colombia. Me extrañé porque entre ellos, hay una página escrita por Oscar Jaramillo; más tarde me di cuenta de que se trataba de un recibimiento a Paco Luque y a mí, en 1962. 

Esa tercera experiencia, del traslado a Colombia, sin saberlo,también marcó mi vida con 9 años en la Compañía, entre Santa Rosa, Chapinero, Bucaramanga y de nuevo Chapinero, con un breve paréntesis en la parroquia de Gamarra, a orillasdel Magdalena. Los años de Filosofía también me marcaron, no solamente ya en la Compañía, sino para toda la vida.

Mi regreso a la Teología, ya retirado de jesuita, ha completado por 15 años el alimento espiritual con que la Compañía de Jesús ha nutrido mi vida personal, familiar y social.

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2023

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Por el Amazonas

Por Vicente Alcala
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En la esquina sur del Departamento de Amazonas y, por lo tanto, de Colombia, está Leticia, capital de este Departamento; pertenecía antes, a los llamados “Territorios Nacionales”. Cruzando una calle estamos en Tabatinga, Brasil. Leticia está a la orilla del trayecto colombiano del inmenso río Amazonas.

El río Amazonas tiene 7 062 km de largo, desde su nacimiento en el departamento de Arequipa, Perú, hasta el estuario que desemboca en Brasil, en el océano Atlántico. Es el río más largo y caudaloso del mundo. Como dato curioso, el Amazonas es anterior al surgimiento de la cordillera de los Andes; en esa época fluía en sentido contrario y desembocaba en el Pacífico.

El encuentro con los niños y adultos indígenas de la etnia de los Tikunas…

…culminaba en que ellos nos pintaban la cara con colores vegetales y nos colgaban al hombro alguna culebra domesticada, como muestra de hospitalidad.

Desde Leticia pasamos por Puerto Nariño y cruzamos a la Isla de los Micos… aquí hay un laboratorio polémico para investigaciones médicas, por el trato dado a los animalitos.

Visitamos también la Reserva de Maranchá, en la orilla peruana del Amazonas; éste forma una especie de lago,desde el que se observan bellas construcciones locales. (Recordamos que Perú y Colombia sostuvieron una guerra, entre 1932 y 33, por la disputa de territorios del río.)

Por la noche nos pasearon cerca de las orillas, donde brillaban los ojitos de las babillas -los bebés de los cocodrilos- a la luz de la linterna; nos cogieron una y la pudimos acariciar.

Los paseos por las quebradas, como Matamatá, remando en las piraguas o canoas, son inolvidables.

Cerca de Leticia, fuimos a una porción de selva tupida, con sus árboles gigantescos. Se podía subir, con ayuda de un arnés, al dosel arbóreo, elevado sobre los demás árboles, desde donde se contemplaba el atardecer por encima del tapete verde formado por las copas. Un sobrino que es muy buen deportista no logró subir al dosel. Yo pensé que, si él no lo lograba, cuanto menos sería yo capaz de subir; pero, sin pensarlo, fui subiendo paso a paso abrazando el tronco,hasta disfrutar desde arriba del panorama casi infinito.

Le hice fieros a mi sobrino y ya le dio pena y también subió.

En uno de los dos paseos por el Amazonas, pasamos cerca de los delfines y llegamos a los lagos de Parapoto, donde se ven las aguas casi negras, pero provocativas. No me resistí y me lancé al agua… me gritaron: ¿y las pirañas? entonces me subí a la lancha más rápido de lo que me había lanzado.

La Amazonía es desde luego el “pulmón” de la gran región. Como reserva natural guarda una gran biodiversidad de fauna y flora, de agua, entre otros recursos naturales…

Es difícil transmitir las sensaciones y emociones de visitar la selva como turistas, la cara más amable y alegre de la Amazonía.

En exjesuitasentertulia.blog se consignaron tres presentaciones muy importantes sobre la región: aparecen con fechas 9 y 10 de septiembre de 2020, 16 de agosto de 2021 y 6 de septiembre de 2021.

Más adelante podremos compartir las preocupaciones y responsabilidades acerca de la Amazonía, especialmente cuando escribamos sobre el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Vicente Alcala Colacios

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En nuestra tertulia número 157 de la semana pasada, quisimos conversar sobre lo que significó para quienes lo han hecho, haber escrito y publicado un libro. Este es el testimonio de Vicente Alcalá.

Esta descripción la dedico a mi amigo Hernando Bernal, pues un día que hice referencia al libro, me pidió cómo podía conocerlo y no supe qué decirle porque no había ejemplaresdisponibles. Aquí se lo comento de manera sintética y también para los demás amigos lectores. 

Digo un libro difícil porque fue difícil escribirlo: hacia arriba y hacia abajo. Como no conocía un programa o aplicación que escribiera en el computador hacia arribame tocó escribir los párrafos correspondientes línea por línea. Por lo mismo, es difícil leerlo; mi hermano (q.e.p.d) me dijo de broma que hacía falta “acostarse patas arriba” para poderlo leer; sobre todo porque es difícil empatar la lectura cuando termina un párrafo hacia arriba y el siguiente está hacia abajo. El libro es también difícil de conseguir.Adicionalmente incluye un CD de música escogida para el tema.

El sentido de la rareza de escribirlo hacia arriba y hacia abajo es el simbolismo de que las preguntas, deseos, peticiones y reflexiones suben hacia el cielo, y la respuesta viene hacia abajo en los textos del Nuevo Testamento. 

La primera parte del libro consta de un primer capítulo con poemas relativos a la vida, la muerte y la vida después de la muerte, y de un segundo capítulo que es el CD con música que evoca la vida, la muerte y la vida después de la muerte. 

La segunda parte del libro es la reflexión teológica o mejor,bíblica. En cuatro capítulos, experimentamos, comprendemos, afirmamos LA VIDA, y se nos invita a vivirla, pero todo ello en el testimonio de Jesús: 1) Él muestra LA VIDA, la relación con el Padre, en su oración. 2) Nos hace comprender que la VIDA es conocerlo a Él y al Padre, 3) Jesús afirma LA VIDA en la vida y tras la muerte(la continuidad de la vida tras la muerte personal y colectiva)y 4) Nos invita a compartir LA VIDA, no sólo con los que ya murieron -en la Comunión de los Santos- sino en el amor y el servicio a los demás, como testimonio de la relación mutua con Dios, que es LA VIDA, la relación que sustenta todas las demás relaciones. 

Pero ¿de dónde nació este libro? De dos experiencias muy sentidas: 

La primera se expresa en la dedicatoria “Te abrazo tan fuerte, papá, porque quiero que nunca me faltes, que siempre estés conmigo. Escribo este libro, hijo, para contarles que tu deseo está cumplido, es un hecho, cuenten con eso” (escrito hacia arriba)y la confirmación -escrita hacia abajo- “Sepan que Yo estaré con ustedes siempre hasta el fin de los tiempos.

La segunda experiencia fue una reflexión en grupo y personal -orientada por la propuesta metodológica de Bernard Lonergan S.I. acerca de las operaciones humanas (experimentar, comprender, afirmar, responder con amor)- extendida esta reflexión por varios años, y aplicada -en el libro aquí reseñado- a los Evangelios y demás escritos del Nuevo Testamento.

La carátula del libro quedó muy bella porque me fusionaron tres fotografías: de un rio vivo en zona cafetera, de los lagos de Parapoto en el Amazonas casi de noche, y un amanecer sobre el mar Pacífico, regresando de la Isla Gorgona. 

La presente página escrita resultó ser una síntesis del contenido del libro, que esquemáticamente se advierte en el mapa mental; un relato de cómo lo elaboré; una expresión del origen, de dónde surgió o por qué lo escribí y una manifestación implícita de su finalidad, para qué quise escribir este libro.

Cercana a este último punto, la pregunta de un amigo fue ésta: ¿para quién lo escribió, a quién va dirigido? Le respondí que a mi hijo, a mi familia, a mis amigos y a todos los que quieran y puedan leerlo. Sin embargo, queda una deuda pendiente que, en seguida intentaré saldar. 

Retrospectivamente, nos preguntamos en la tertulia: ¿Qué ha significado para mí escribir y publicar este libro?

Mi respuesta es que, así como la palabra dada nos compromete, así mismo un libro escrito implica un compromiso, y en mi caso, una obligación o, mejor una invitación a ser consecuente, a ser coherente, a vivir de acuerdo con lo que yo he escrito y afirmado. Este libro significa un compromiso porque produjo mayor conocimiento, mayor consciencia y convicción. 

Hoy me siento feliz y agradecido. Feliz por el contenido mismo que me da una gran confianza, paz y alegría permanentes, pase lo que pase. Feliz al escuchar el CD con la bella música que me emociona y me confirma que lo escrito es cierto, real y lo más importante en la existencia. Además, fue un reto y un logro importante porque el hacerno ha sido mi fuerte y, en esta ocasión, hice y construí algo. 

Estoy agradecido porque el libro respondió, no principalmente a una inspiración literaria, sino a dos inspiraciones amorosas: la de mi hijo (que ya comenté arriba) y la del Espíritu.

Otra pregunta de un amigo fue: ¿al escribirlo hacia arriba, usted no quería que lo leyeran?, pues no estamos acostumbrados a leer así.

Y aquí viene la deuda y la corrección que me comprometen también: debo hacer el libro mucho más asequible, con una edición “al derecho” y -mejor- en versión de e-book, para que muchos puedan beneficiarse de él gratuitamente.

El libro se titula “VIDA en la vida y tras la muerte”. LA VIDA, con mayúsculas, significa la Relación mutua con Dios, la Relación que es el fundamento de todas las demás relaciones y la que da sentido a todas ellas; Relación amorosa que es desde ahora y que perdura de manera inmortal; Relación “vertical” con Dios y “horizontal” que impulsa y compromete en las demás relaciones, familiares, sociales, con la vida y con la sociedad.

Vicente Alcala Colacios

Agosto, 2023

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Como reacción o complemento a la exposición sobre “Salud mental y Depresión” realizada el pasado 27 de julio durante la tertulia de los jueves, Vicente hace en este artículo un planteamiento adicional para el manejo de la depresión.

En la tertulia sobre “Salud mental y depresión” tuvimos una exposición excelente del Dr. Ricardo Angarita y bastante exhaustiva acerca de las bases biológicas de los estados depresivos y, en consecuencia, sobre los diferentes tratamientos médicos. 

Sin embargo, hubo dos preguntas en sentido contrario: Así como los procesos bioquímicos afectan los estados y trastornos mentales ¿es posible que procesos mentales voluntarios incidan positivamente sobre los procesos bioquímicos y cerebrales con sus consecuencias?

La respuesta que se dio a la primera pregunta, que formulé yo, consistió en reiterar y profundizar las premisas, es decir, volver a explicar causales bioquímicas de los estados mentales, pero no se trató ni resolvió la inquietud o, al menos, yo no capté una respuesta.

Un paradigma ayuda a comprender mejor algo, pero puede limitar la comprensión de otros factores, con una sola perspectiva, y puede limitar la visión más amplia de la realidad y de las interrelaciones entre sus diferentes componentes. Las especializaciones tienen ese riesgo si no están precedidas de una formación humanista, amplia e integral.

En el caso que nos ocupa, fue muy ilustrativo el conocimiento sobre el influjo del hipotálamo en los estados alterados de conciencia, como la depresión, pero el hipotálamo no agota el sistema cerebral, ni el sistema cerebral agota el sistema nervioso, ni el sistema nervioso agota el sistema orgánico total, ni el ser vivo que es el ser humano agota la realidad de lo humano, ni la realidad de lo humano agota la plenitud del SER. 

Sólo en su respuesta a la segunda pregunta, el expositor afirmó que en medio de la depresión no era posible que los procesos mentales actuaran y, sólo cuando se salía de la depresión, sí podían tener efecto positivo los procesos mentales como la meditación, entre otros. 

Voy a describir dos experiencias vividas, que fundamentan el planteamiento de que procesos mentales voluntarios pueden incidir positivamente sobre procesos biológicos.

1ª. En mi familia paterna tenemos antecedentes depresivos -en uno de los casos, bastante grave-.  Yo padecí etapas o temporadas de estado depresivo agudo, podríamos decir. 

Visualicé o describí la depresión como una especie de imán que sólo atraía lo negro, lo negativo, lo difícil, lo catastrófico; especialmente en las noches de insomnio, los pensamientos negativos no sólo me impedían dormir, sino que me atormentaban literalmente. 

De manera consciente, comprendí que la realidad no es totalmente negativa, negra, inmanejable, sino que está entreverada de positivo y negativo, de favorable y desfavorable, de dificultades y de soluciones. Cuando estaba imbuido -de manera inconsciente- en el estado depresivo, me dije “mañana será otro día” y efectivamente fui manejando la situación de manera que no me dejé anular, sino que reaccioné y paulatinamente superé la depresión. Un fallecido psiquiatra amigo me definió la depresión como “parálisis de la voluntad” y era muy acertada esa caracterización porque otro síntoma de la depresión es la “incapacidad” para decidir y para actuar.

Al saber que eso era así -no importa qué factores biológicos afectaban esa parálisis- induje unos procesos voluntarios para superarla y comenzar a decidir y actuar. También, cuando preveo que “se acerca” un episodio depresivo, comienzo a activar procesos mentales que lo frenan o impiden. 

2ª experiencia. A veces sentimos la fuerza de inclinaciones, estímulos, impulsos instintivos -por ejemplo, sexuales- y que nos pueden inducir a conductas no deseables. 

Pero también podemos provocar y experimentar procesos mentales voluntarios que frenan o dirigen esos influjos biológicos, de manera que logramos comportamientos más adecuados que los que se producirían “dejándose llevar”. El destacado neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás tuvo una expresión que ilustra la diferencia entre los procesos biológicos u orgánicos y los procesos mentales voluntarios: “El enamoramiento es un accidente químico pasajero mientras la construcción de una pareja es una decisión, un proyecto de vida”.

Adicionalmente, en la exposición científica a la que hice alusión al comienzo de este escrito, se refirieron manifestaciones “religiosas” contraproducentes o claramente negativas. Como en todo, los aspectos religiosos pueden manejarse de manera adecuada o inadecuada.

Mi amigo Reynaldo Pareja, que fue quien hizo la segunda pregunta, me sugirió este párrafo: Si de alguna manera creemos y aceptamos lo que se nos ha presentado por las diferentes religiones mundiales de que todos los seres humanos son creados “a imagen y semejanza de Dios”, entonces nuestra esencia es espiritual, no sólo biológica. Él es un Ser incorpóreo, es Espíritu puro. Esto sugiere fuertemente que nuestra esencia es un canal de la fuerza Divina que podemos cultivar diariamente para fortalecer el espíritu, la mente, y el subconsciente. Lo hacemos si diariamente alimentamos el espíritu con meditación e introspección, así como diariamente tenemos que ingerir alimento dos a tres veces por día para que toda nuestra biología se mantenga fuerte y sana. Un dicho sabio dice, “la Fe mueve montañas”. La gran lección espiritual, es que la Gracia Divina puede renovar hasta la última célula cancerosa cuando conscientemente se sincronizan corazón y mente, trabajando al unísono para conseguir una meta de curación.

Nuestro amigo Alberto Betancur nos habló de las “órdenes” curativas que imparte al subconsciente con los efectos casi mágicos que obtiene. Para mí, ese es otro caso de cómo inciden los procesos mentales sobre los procesos biológicos.

Lo consciente actúa en lo biológico, la acción de Dios actúa en ambos. Lo sobrenatural opera en lo natural. “La gracia de Dios actúa sobre la naturaleza” (la cual ya es también un don gratuito de Dios).

Personalmente, creo, confío y busco esos “refuerzos” religiosos que consolidan procesos positivos de la propia capacidad cognoscitiva y voluntaria. 

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2023

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Cartas recíprocas

Por Vicente Alcala
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El evocador artículo enviado a este blog por Chucho Ferro para el día del padre de este 2023, nos animó a muchos a escribir estas “cartas” inspiradas en nuestros padres que venimos publicando aquí. Hoy, Vicente le escribe una carta a su padre y recuerda la que recibió de él hace unos años.

Te escribo esta carta, papá, y nunca olvido la que tú me escribiste hace 61 años cuando me vine a Colombia.

Lo principal que me decías es que le pedías a la Virgen María que me protegiera y que estabas seguro de que lo haría porque, cuando nacimos cada uno de los cinco hijos, la mamá y tú nos llevaron al altar de la Virgen para pedirle que nos protegiera y así ha ocurrido.

No sólo se ha cumplido ese deseo, sino que ustedes se unieron a esa protección y así la hemos sentido -de manera extraordinaria- en varias ocasiones. Poco después de que nació Carlos, Elssye, Pilar y yo, lo llevamos al santuario de la Virgen de Bojacá para agradecerle y pedirle por la vida de Carlitos.

Te escribo desde la clínica y recuerdo, en la ultima visita que nos vimos, que llegué al hospital donde estabas semiinconsciente y, apenas me sentiste, te reanimaste; pasamos unos días muy felices.

Hace poco recibí las fotos que encabezan esta carta y las junté a un retrato que tenía de Manolo (quien está ya al lado vuestro). Escribirte a ti es escribir también a mamá y a mis hermanos, porque tú no eres tú sin nosotros y nosotros no seríamos sin tu persona, tu presencia y tu legado.

Nuestras cartas y nuestras vidas reproducen “El secreto de la laguna”: se trata de recibir con amor y entregar con amor. Te escribo también pidiendo la protección para nosotros y nuestros dos hijos que estarán lejos, aunque siempre unidos y presentes.

Tu protección será extensión de la de Dios Padre a todos nosotros, y nuestra conversación escrita es como la oración con Él. Siguen siendo recíprocos, no sólo nuestras cartas, sino el amor paterno y filial. Quiero ser tan buen padre como tú lo fuiste con nosotros; Carlos me dice que soy el mejor papá del mundo; es una afirmación subjetiva, pero lo auténticamente subjetivo es lo más verdadero; Pilar me dice lo mismo que Carlos.

Bueno papá, muchas gracias por todo y seguimos comunicándonos. Te quiero mucho. 

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2023

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Fui director del área de Desarrollo Humano, y me preguntaba después ¿realmente colaboré al D.H. de los empleados de la empresa? Pero ¿en qué consiste el D.H., no sólo en una empresa sino en la vida?

Además de trabajar en el área de D.H., pertenecí a la Asociación para el Desarrollo de Personal, que agrupaba a diferentes empresas del país. En la Revista “Hombre y Trabajo” que publicaba la Asociación Colombiana de Relaciones Industriales y Personal, escribí un artículo titulado “Desarrollo de Personal: capacitación y mucho más”.

Bastantes empresas en Colombia ofrecen capacitación a su personal, pero ¿existen empresas que ofrezcan o faciliten desarrollo humano a sus directivos y empleados, o consideran más bien que esa es una responsabilidad de cada persona y no de la empresa?

Si capacitación es mucho más que instrucción, adiestramiento y entrenamiento, el desarrollo de personal es mucho más que capacitación. Pero desarrollo de personal suena todavía a desarrollo en el trabajo y para el trabajo; en últimas, parece desarrollo en beneficio de la empresa, así no se excluya el beneficio para las personas. Todo esto depende de la filosofía de cada empresa u organización; las empresas que buscan Calidad Total en Japón, proclaman que el objetivo principal de la empresa es la felicidad de sus miembros, tanto socios como empleados.

Esto último parece idealismo, pero tiene bastante sentido: utilidades, ganancias, crecimiento… pero todo eso ¿para qué?

Una empresa es un medio apto para el desarrollo de las personas, pues ofrece ingreso para vivir y ocupación; plantea permanentemente problemas reales que exigen creatividad, inteligencia y decisión para resolverlos; está compuesta por grupos de personas y el desarrollo humano integral no puede ser individualista sino social: necesita de los grupos y se apoya en los grupos. 

Las empresas tienen una responsabilidad social para contribuir al desarrollo equilibrado de la sociedad y para eso deben desarrollarse ellas, pero el desarrollo mismo de las empresas depende del desarrollo de las personas y de los grupos que las conforman. La empresa que busque el desarrollo de su personal, encontrará su propio crecimiento. La inversión en el desarrollo de personal es la más rentable de todas las inversiones para un plazo duradero, y el desarrollo integral se manifiesta en los resultados de la empresa.

Podríamos seguir ampliando las ideas sobre capacitación y desarrollo de personal, pero somos más que trabajadores: somos padres, madres, miembros de nuestras familias y de nuestras comunidades, somos ciudadanos. Nuestro desarrollo humano es para la vida.

El Desarrollo Humano Integral significa crecimiento y progreso, implica retirar los obstáculos que impiden el despliegue de la personalidad en su ser y en sus realizaciones.

Hay un desarrollo biológico u orgánico, desde la concepción hasta el nacimiento, desde la niñez, la adolescencia, la juventud, la edad madura, la vejez y hasta la muerte…  Este es un primer aspecto del Desarrollo Humano, pero no termina con la muerte.

Al desarrollo biológico se integra un desarrollo psíquico, emocional, afectivo… que va desde el amor filial y familiar, ampliándose poco a poco, hasta un amor solidario por los demás; y no solo se ama a las personas, se ama lo que se hace y lo necesario para lo que se quiere lograr… 

Esto último nos remite al desarrollo intelectual y profesional. Desde la escuela primaria y su ambiente, crece la educación pasando por la adolescencia hasta la edad madura y, con ello, hay un desarrollo del conocimiento especializado y el ejercicio laboral y profesional al servicio de los demás y de la sociedad. Conocemos para hacer. Y este hacer, además de orientarse al desarrollo propio y de la familia, contribuye al desarrollo humano colectivo.

Tanto a nivel personal como colectivo, es necesario el desarrollo ético o moral. Es el desarrollo que orienta la búsqueda del bien en la verdad. El “instinto” moral está inscrito en la naturaleza humana, pero como todo lo humano, requiere de formación o crecimiento y el desarrollo moral se forma y crece en y con la comunidad humana histórica.

Son muchas, por lo tanto, las dimensiones del Desarrollo Humano… y nos falta una que le da sentido y valor a todas las demás: es la dimensión espiritual, trascendente o religiosa; es la dimensión del sentido o significado que tiene y le damos a nuestra vida individual y social. Este desarrollo trascendente se inscribe en el desarrollo histórico de la humanidad con sus luces y sus sombras, su progreso, su decadencia y su recuperación. 

Bajo la claridad del Evangelio de Jesucristo, el desarrollo sobrenatural de la fe, la caridad y la esperanza eleva, al más alto nivel, el desarrollo humano biológico, psíquico, intelectual y moral.

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2023

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El presente artículo se inscribe en la misma línea que el excelente de Francisco Cajiao, Desafíos de la paz, publicado en este blog el pasado 17 de mayo.

¿La fotografía refleja un día nublado, o es un día soleado que tiene algunas nubes? Algo semejante podemos preguntar acerca de la cultura colombiana: ¿se trata de una cultura sesgada o somos una cultura sana, que presenta algunos rasgos culturales ciertamente enfermos, violentos, sesgados, dañados o decadentes? 

Mejor que hablar de una cultura sesgada, podemos hablar de enfermedades culturales en nuestra cultura colombiana, pues, aunque parezca difícil, afirmamos que nuestra cultura es fundamentalmente positiva; lo que ocurre es que, por insistir en lo realmente negativo, olvidamos los grandes valores y la belleza de la bondad humana de la gran mayoría de nuestra sociedad, especialmente notable en el amor de las madres, sean cuales sean sus circunstancias. 

Por lo general. ninguna persona es totalmente sana ni tampoco totalmente enferma. Lo mismo ocurre con las culturas y, en concreto, con la cultura colombiana. Prefiero hablar de enfermedades culturales en vez de sesgos culturales, porque al decir sesgos se necesitaría asociarlos a un punto de referencia que sería no-sesgado; en cambio, enfermedades son algo que, indiscutiblemente, implica un daño o un riesgo para la salud.

Nos bastan las películas y los noticieros -quizás en exceso- para visualizar las dolorosas escenas de atracos, violaciones, delitos, crímenes, corrupción, guerras… y todos los demás comportamientos violentos que podemos comprender y afirmar como efectos decadentes y deteriorados de las enfermedades culturales de una sociedad.

Concretamente en Colombia, podemos constatar que sus enfermedades culturales se manifiestan en rasgos racistas, clasistas, machistas, violentos, excluyentes, discriminadores… y que llevan a insultar, ofender, atacar, violentar y matar. Una de las causas del manejo doloroso de los conflictos en Colombia es, sin duda, ese conjunto de enfermedades culturales heredadas y persistentes.

Si una cultura es el conjunto de significaciones y valores que informan un determinado modo de vida de una sociedad o grupo social, cuando las significaciones y valores de esa sociedad manifiestan enfermedades culturales, su modo de vida o manera de actuar deriva en la violencia que se observa en sus múltiples expresiones. 

Uno de los hallazgos que la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la convivencia y la no-repetición, encontró en sus investigaciones está expresado así: 

Uno de los primeros factores de persistencia del conflicto armado es la herencia cultural excluyente del otro, que media en la justificación de la violencia contra determinadas poblaciones y territorios, y marcan con violencia las relaciones políticas, sociales y económicas. Los discursos, valores, ideas, imaginarios y prejuicios que alimentan esos rasgos de la cultura pueden rastrearse desde antes de la formación del Estado Nación y son anteriores al conflicto armado… Esas exclusiones no solo pusieron a estas poblaciones y territorios en situación de mayor vulnerabilidad al impacto de la guerra, sino que también marcaron la desproporcionalidad de la violencia del conflicto armado contra ellas, pues los actores armados reprodujeron estos rasgos culturales en sus prácticas. Estos rasgos culturales (enfermos) se reproducen también en nuestras relaciones políticas; los discursos de los partidos tradicionales que llevaron a la Violencia de los años cincuenta marcaron una manera de convertir los sujetos de la oposición política en enemigos de la nación… El desprecio por el otro también ha marcado las relaciones económicas.

En una palabra: el diagnóstico de las enfermedades culturales que nos aquejan consiste en que no reconocemos al otro como legítimo otro.

Siguiendo con la imagen médica: nadie cura a nadie, sino que nuestra “parte” sana es la que puede curar nuestra “parte” enferma. Así, la mayor parte sana de la cultura colombiana es la que puede sanar sus rasgos enfermos. 

Nos adherimos a las recomendaciones de la Comisión para transformar esos aspectos violentos de nuestra cultura que operan sobre cada uno de nosotros y sobre el conjunto de la sociedad, pues la mentalidad, los valores y los comportamientos son centrales en la transformación de la cultura, sin la cual es imposible la transformación de la sociedad.

Si queremos una sociedad en paz, tenemos que construir una cultura de paz. La Comisión apela a los rasgos culturales predominantes en Colombia: a la solidaridad de las mujeres y a la unidad familiar, a los jueces que prefieren exilarse antes que traicionar el deber de buscar justicia, a los políticos que luchan por las transformaciones que el país necesita, a los empresarios que rechazaron el paramilitarismo… En ellos y tantos otros que han privilegiado la vida, la dignidad y la convivencia pacífica, podemos inspirarnos como sociedad. 

Las recomendaciones se dirigen a una educación para la formación de sujetos que vivan en paz; a una estrategia coordinada a nivel nacional, regional y local para una cultura de paz; a los medios de comunicación y a las comunidades religiosas para fomentar el valor de la dignidad de todas las personas, el respeto de los derechos humanos, el diálogo,  reconocimiento y respeto de la diversidad, de tal manera que contribuyan a desinstalar las narrativas de odio que legitiman y aceptan la eliminación y agresión física al otro.

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2023

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Antes de la edad globalizada, en occidente desconocíamos bastante a oriente y oriente desconocía bastante a occidente. La sabiduría que revivimos en el presente artículo, “producida” en el oriente-medio, nos invita a reconocer lo mejor para ambas tradiciones culturales, para hoy y para siempre.  

Los libros de Proverbios, Eclesiastés, Eclesiástico, Sabiduría, por no nombrar a Job y Salmos, nos transmiten una tradición milenaria y perenne. Degustemos algunos de sus abrebocas. 

Y al tiempo, acogeremos el comentario de un amigo al artículo Un libro leído en grupo, cuando dijo que leer los cuatro evangelios sigue siendo fuente de inspiración. ¡Dejémonos inspirar!

“Hijo mío, escucha los avisos de tu padre, no rechaces las enseñanzas de tu madre”. “Planten un árbol bueno y tendrán un fruto bueno”. Somos en gran parte, lo que fue nuestro hogar; si queremos una sociedad sana, debemos educar desde pequeños.

“No permitas que te abandonen bondad y lealtad, cuélgatelas al cuello, escríbelas en la tablilla del corazón”. “De la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro de bondad”. La calidad de las lecturas enriquece el tesoro del corazón.

“La sabiduría proclama por las calles, en las plazas levanta la voz… presten atención a mis correcciones y les abriré el corazón comunicándoles mis palabras”. “Lo sembrado en tierra fértil es el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto: ciento o sesenta o treinta”. Y como dijo un discípulo: a dónde iremos Señor, si Tú tienes palabras de vida eterna.

“Dichoso el hombre que alcanza sabiduría, el hombre que adquiere inteligencia” “Ustedes son la luz del mundo… “¿Se enciende una lámpara para meterla en un cajón o debajo de la cama?” Las cualidades que tenemos no se deben enterrar, se deben cultivar y ponerlas al servicio de los demás. 

“No niegues un favor a quien lo necesita si está en tu mano hacérselo”. “Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite” “Traten a los demás como quieren que los demás los traten”. “Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar”. Gratuidad es la cualidad de dar o recibir, sin tener que esperar nada a cambio. Haz el bien sin mirar a quién.

“Felices los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia”. Si queremos que nos traten bien, primero tratemos bien a los demás y, además, como veo a los otros, ellos me verán a mí. Y no hagamos a otros lo que no quisiéramos que nos hagan.

“Tal es la suerte de la codicia sin límite, que quita la vida a su dueño”. “¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su vida?” Lo primero es lo primero, pero ¡cuántas cosas secundarias nos roban lo más importante!

“La justicia hace prosperar a una nación, el pecado es la ruina de los pueblos”. “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Una de las características de la justicia es la de dar a cada uno lo que le corresponde. “Por qué tomas a mal que yo sea generoso…” Si todos recibimos lo que nos toca, no debemos ser envidiosos si otros reciben más que nosotros.

“Un reino dividido internamente va a la ruina”. No hay que provocar la discordia para sacar partido; mejor que dividir, es unir. “Por falta de gobierno se arruina un pueblo, y se salva a fuerza de deliberación” “Fracasan los planes cuando no se consulta, y se logran cuando hay consejeros”.

“Respuesta amable aplaca la ira, palabra hiriente aviva el enojo. De la lengua de los sabios brota sabiduría, de la boca del necio, necedades” “La boca del justo es manantial de vida”. “No contamina al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella”. “Por tus palabras te absolverán y por tus palabras serás condenado”. Eres esclavo de tus palabras y dueño de tu silencio. 

“Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos… por sus frutos los reconocerán”. Obras son amores y no buenas razones. Si el corazón está dañado, las acciones serán destructivas; obramos el bien si somos limpios de corazón. “Está permitido en sábado hacer el bien”. Para hacer el bien no hay que pedir permiso.

“Corazón contento cara feliz, corazón abatido desalienta el espíritu… Para el desgraciado todos los días son malos, el corazón contento está siempre de fiesta… mirada serena alegra el corazón” “Felices los que trabajan por la paz porque se llamarán hijos de Dios” Según la actitud que cultivemos, será nuestro modo de andar por la vida: alegres o amargados.

“Si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, dirían a aquel monte que se trasladara allá y se trasladaría”. La fe mueve montañas, pero la fe necesita poner manos a la obra. Quien quiere hacer algo, encuentra los medios; quien no quiere, inventa excusas. 

“Quien entre ustedes quiera llegar a ser grande, que se haga servidor de los demás”. Servir no es humillante sino honroso; así como lo más útil es lo que más sirve, así el ser humano más valioso es el que sirve mejor.

“No solo de pan vive el hombre” Hay que cuidar la vida, pero hay que preguntarse por el sentido de esa vida que protegemos, y responderse. “El que busca justicia y misericordia alcanzará vida y gloria” “El generoso será bendecido porque repartió el pan con el pobre”. La autenticidad del ser humano la realiza en su autotrascendencia: en salir de sí mismo, en sus relaciones, en ser para los demás. El hombre se encuentra a sí mismo al trascenderse a sí mismo.

“La necedad del hombre le hace perder su camino” “Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones”. “El Señor dirige los pasos del hombre” Dejémonos guiar por Él en nuestro diario caminar.

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2023

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Estamos acostumbrados a pensar en el misterio, dentro del ámbito religioso. Más aún, el Diccionario de la Lengua Española, entre nueve acepciones que traduce de la palabra misterio, seis de ellas son de sentido religioso. Entonces, ¿de qué hablamos aquí, al decir “El misterio humano”?

En un artículo anterior publicado en este blog y que llamé “Caminos a la certeza”, expresé que en un sentido, el misterio es provisional: cuando no sabemos o no entendemos algo, decimos que eso es un misterio para nosotros, pero cuando ese algo se conoce y se comprende, el misterio se aclara y se acaba. Al decir misterio humano, ¿es algo provisional o será un misterio permanente? 

“Hasta el momento no tenemos ninguna explicación en absoluto de cómo la mente surge del cerebro. (…) Estudiar la mente es una empresa diferente de estudiar el cerebro”[1].

“En el gran cuadro de la ciencia contemporánea hay muchas cosas que no entendemos, y una de las que entendemos menos somos nosotros mismos. (…) No disponemos todavía de una solución convincente y consensuada a la pregunta de cómo se forma la consciencia de nosotros mismos”[2].

“Si alguien me dijera ‘le explico cómo funciona la consciencia, pero luego lo mato’, yo le diría: ‘perfecto’”[3].

“Las grandes preguntas de la existencia siguen sin respuesta (…) ¿Qué es la consciencia?”[4].

Las declaraciones anteriores de científicos destacados nos indican que, por ahora, la consciencia y la mente son un “misterio” y, por lo tanto, el ser humano también. 

La inteligencia humana, que no es la única inteligencia, nos hace comprender que tenemos consciencia de nosotros mismos, del mundo que nos rodea, incluidos los demás seres humanos y tenemos consciencia de que tenemos consciencia de este tener consciencia.

Para los que no somos científicos, asomarnos al extenso universo del cerebro humano encerrado en un cráneo relativamente pequeño, es un “misterio”. Imaginarse millones y millones de neuronas, diferentes y especializadas, es casi imposible y, lo que es más innumerable: pensar en millones y millones de conexiones entre esas neuronas supera nuestra imaginación. 

Pero el asunto no termina ahí. Humberto Maturana y Francisco Varela son destacados biólogos chilenos y explican cómo no se pueden entender las bases biológicas del conocer sólo a través del examen del sistema nervioso, sino que es necesario entender cómo los procesos cognoscitivos se enraízan en el ser vivo en su totalidad. Y más allá: el operar recursivo del lenguaje es condición sine qua non para la experiencia que asociamos a lo mental [5]. Lo mental no es algo que está dentro de mi cráneo: la conciencia y lo mental pertenecen al dominio de acoplamiento social y es allí donde se da su dinámica.[6] En otras palabras: el ser humano no se puede comprender sin su ser social.

En síntesis, para comprender el fenómeno del conocer humano, de la consciencia y de la mente es necesario aclarar:

¿Cuál es la organización del ser vivo?

¿Cuál es la organización del sistema nervioso?

¿Cuál es la organización del sistema social?

(Se entiende aquí por organización a las relaciones que deben darse entre los componentes de algo para que se dé ese algo, para que se lo reconozca como miembro de una clase específica). 

Para entender bien todo un libro, hay que entender cada uno de sus capítulos, pero para entender bien alguno de sus capítulos, hay que entender todo el libro. Además, hay que regresar una y otra vez al texto. Y esto ocurre, no sólo para un libro… ocurre también para entender al ser humano. 

Para entender la totalidad del ser humano hay que entender cada algo de su ser, pero para entender algo del ser humano, hay que entender la totalidad del ser humano. 

Estábamos hablando del conocer, de la consciencia, de la mente… pero somos seres que perciben, deciden, ríen y lloran; ¿qué son nuestros valores, nuestros sueños, nuestras emociones, nuestro propio saber? ¿qué lugar ocupamos nosotros, seres humanos, en este gran fresco del mundo que ofrece la física contemporánea?; ¿qué somos nosotros en este mundo inmenso que abarca desde la estructura profunda de la materia-energía y del espacio hasta el límite del cosmos astronómico que conocemos?   

El sentido común, que es inteligente, nos hace comprender que el ser humano es un pequeño átomo en este inmenso universo, pero este inmenso universo no se comprendería ni tendría voz, sin el pequeño átomo que se llama ser humano. 

Y el ser humano no es simplemente un individuo, ¿no es un misterio la inmensa multitud de millones y millones de personas en el mundo actual? ¿no es un misterio la variedad de pueblos y culturas? ¿no es un misterio el recorrido de la historia humana y su “prehistoria”? ¿no es un misterio el mundo que quiere descubrir el hombre, a pesar de los avances de todas las ciencias, de las artes, de la inteligencia natural y artificial? 

No hemos hablado de la parte más dolorosa del misterio humano: ¿Quién comprende el abismo de la violencia, la criminalidad, la drogadicción, la corrupción, el homicidio, las guerras…?

Esta misteriosa realidad del mal concreto nos conduce al enigma del bien en la verdad: a la pregunta por el fundamento de la ética o moral, ¿por qué es posible el progreso y la decadencia y la recuperación o redención?

Si llegáramos a descifrar el misterio humano, el misterio de lo que somos, el misterio del obrar bien o mal, todavía nos faltaría saber ¿para dónde vamos?, ¿cuál es nuestro futuro?, ¿cuál es el destino de nuestra vida y de la humanidad, y del universo…?

Y así se encuentran el misterio humano y el misterio de Dios. 

El Espíritu de Dios nos enseña sobre nuestro espíritu. Jesucristo nos ilumina sobre el misterio de Dios y el misterio del hombre. La auto-revelación de Dios en Jesucristo nos aclara nuestro origen y nuestro fin. La fe es un don misterioso de Dios, y la fe refuerza nuestra inteligencia para comprender que el misterio que somos, como humanos, se disuelve en el misterio del amor de Dios y en Éste encuentra su realización y su felicidad. En eso esperamos y en la esperanza hemos sido salvados: eso aclara el Misterio humano.


[1] Harari, Yuval Noah (2018). 21 lecciones para el siglo XXI. Bogotá: Debate

[2] Rovelli, Carlo (2016). Siete breves lecciones de física. Barcelona: Anagrama

[3] Correa, Pablo (2017). Rodolfo Llinás: La pregunta difícil. Bogotá: Aguilar

[4] Hawking, Stephen (2018). Breves respuestas a las grandes preguntas. Barcelona: Crítica

[5] Maturana H. y Varela F., (1996) El árbol del conocimiento. Santiago de Chile. Editorial Universitaria, página 152.  

[6] Ibid. página 154.

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2023

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Canto al presente

Por Vicente Alcala
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Bienaventurados pasado, futuro y presente. Es bueno recordar, revivir y escribir lo pasado. Las preocupaciones sobre uno mismo y los demás son el futuro. Por recordar el pasado y pensar en el futuro, se puede descuidar lo más real e importante que es vivir y reconocer las bondades del presente. 

Bendito seas hoy que nos despiertas vivos, saludables y descansados. 

Bendito seas hoy que nos alumbras al amanecer, nos haces gozar el color pastel de las nubes, el trino de los pajaritos, el brillo de las flores, el verdor de los árboles y la frescura del aire mañanero.

Bendito seas hoy que nos muestras el perfil de las montañas y las viviendas de los humanos.

Bendito seas hoy que nos mantienes la salud, las fuerzas, los sentidos y la consciencia.

Bendito seas hoy que nos proteges bajo un techo y nos regalas los muebles para utilizarlos y compartirlos.

Bendito seas hoy que nos regalas el alimento y lo demás necesario para vivir.

Bendito seas hoy a pesar de nuestros sentimientos por los que carecen de casi todo.

Bendito seas hoy que nos das la oportunidad de ayudar a los demás.

Bendito seas hoy porque nos trasladas, a pie, o en bicicleta, o en automóvil, o en cabalgadura, o en buses, o en metro…

Bendito seas hoy que nos das trabajo u ocupaciones. 

Bendito seas hoy en que podemos contribuir a lograr una sociedad mejor y un planeta más sostenible.

Bendito seas hoy cuando nos haces sentir dificultades o dolor, pero nos refuerzas la energía espiritual para superarlos. 

Bendito seas hoy presente cercano, por los que están a nuestro lado.

Bendito seas hoy cuando podemos abrazar a los que nos quieren.

Bendito seas hoy presente lejano y a distancia, pero que nos ayudas a comunicarnos y nos haces sentir unidos; nos permites adivinar y compartir los sentimientos, deseos, afecto, energía y ánimo. 

Bendito seas hoy que nos permites disfrutar la música que nos gusta y otros entretenimientos.

Bendito seas hoy porque podemos sentir el presente, comprender el presente, amar en presente.

Bendito seas hoy porque podemos reforzar los hábitos de ser atentos, ser inteligentes, ser razonables, ser responsables y ser amorosos.

Bendito seas hoy por el amor verdadero que es inmortal y, no podemos dejarlo morir, sino que podemos sentirlo, comunicarlo y expresarlo.

Bendito seas hoy que recibimos mensajes y enviamos saludos a los amigos que hace tiempo no vemos.

Bendito seas hoy, porque podemos leer diariamente a los que escriben en este blog, y a tantos otros escritos.

Bendito seas hoy por tantas otras cosas que no alcanzamos a escribir ahora.

Bendito seas hoy por todo lo que quisieran expresar los que leen este canto al presente.

Bendito seas hoy por poder agradecer a Dios, hoy y todos los días.

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2023

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Vicente se refiere a la primera parte de la entrevista, reconociendo y valorando la coherencia del Papa, su capacidad de escuchar con el alma, su autenticidad y la continuidad con temas tratados en su visita a Colombia.

Si alguien le cae mal a uno, nada de lo que diga o haga será bien recibido. Por el contrario, si alguien le cae bien a uno, cualquier cosa de esta persona será bienvenida. Esto no significa que el valor de lo que se expresa dependa del gusto o disgusto, pero este factor emocional es como la puerta de entrada. Y ¿por qué alguien le cae bien a uno? Hay muchos motivos, conscientes e inconscientes… uno de ellos es, que lo que dice o hace se parece mucho o coincide con lo que uno piensa o siente. Otro es que se nota coherencia. en esa persona, entre lo que dice y las actitudes que muestra. 

Esta es mi primera reacción ante el Papa, en su entrevista. Su capacidad de escuchar con el alma, con los oídos, con la vista, con todo su cuerpo y con simpatía.

Es auténtico; no sólo sincero, sino abierto a los otros; no es por su interés personal, sino que se interesa de verdad por quien le está hablando y atiende a sus intereses. Reacciona a la emoción del que habla y lo hace sentir bien, relacionando lo que comunica el otro con algo propio de él. 

Me hizo recordar y confirmó varios de los mensajes en su visita a Colombia: el encuentro no es para él una idea abstracta, lo vive y lo demuestra; sobre todo  con los jóvenes. Dicho sea de paso: a mí me rejuveneció esta entrevista, no sólo por el Papa sino por los jóvenes.

Otras cosas de las que dijo en Colombia: la esclavitud actual, y la manera tan sutil como la reconoce y la manifiesta.

Su realismo y su naturalidad. No se asombra de nada humano y habla de lo vivido por él y vivido por los demás a su alrededor. No trata de aparentar nada, sino que responde como es, como piensa. Unas veces coincide con lo que vive el joven que le habla (soledad, depresión); otras veces reconoce que a él no le ha pasado igual sino diferente (la acogida en Argentina a los inmigrantes y ya que él mismo es inmigrante en su familia); otras veces empatiza con lo que vive el joven y de alguna manera le da una respuesta con gestos más que con palabras.

Se trasluce su espiritualidad ignaciana: “en tiempo de desolación, no hacer mudanza”. Aprovecha el momento de la tormenta para resaltar lo que está diciendo con la imagen del “invierno” interior. También su actitud de sana indiferencia: las cosas tanto cuanto contribuyan al bien. 

No defiende a la Iglesia justificándola, sino aceptando sus errores y ubicándose siempre en el momento de la historia y en la cultura circundante, pero reconociendo la necesidad de cambio y conversión, comenzando desde dentro. Más que sermones, da valor al testimonio de quienes, como la religiosa con los niños de la calle, se entrega al servicio de los demás. 

No sólo se queda en lo personal y la sintonía con el otro. Trasciende a niveles nacionales e internacionales, denuncia y amonesta sobre la necesidad de acoger e integrar a los inmigrantes. En cuanto al racismo, acoge la relación que se da con la inmigración que le exponen los jóvenes. En lo del racismo, la explotación y otras enfermedades culturales, es nítido y comprometido.

Estas notas se refieren a la primera parte de la entrevista. La segunda parte es más “dura” y me hizo sentir la distancia entre la propia cultura y la de los jóvenes, que exige un acercamiento comprensivo.

Vicente Alcalá Colacios

Junio, 2023

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A veces oímos sin escuchar, otras veces ni siquiera oímos, a veces oímos y escuchamos… pero hay que aprender a “escuchar con el alma” para ayudar a construir una cultura de paz.

Cuando mi hijo tenía unos cinco años, estaba jugando con los carritos de colección, a los que les tenía una devoción apasionada. Me llamó a jugar con él y, en el corredor del segundo piso de la casa, empujaba hacia mí un carrito y yo se lo devolvía. En seguida me dijo: ¡papá, juega conmigo! Yo le contesté, ¡pero si estoy jugando contigo! ¡Pero, papá, entusiásmate!

Aparentemente, yo estaba jugando con mi hijo, pero ciertamente -por su reclamo- yo no estaba compenetrado en su juego. Esto nos pasa, muchas veces, no sólo con el juego, sino con muchas situaciones de la vida y, especialmente, en las conversaciones o diálogos. 

Externamente estamos presentes, pero cuando falta simpatía o -al menos- empatía, estamos ausentes interna y emocionalmente. Oímos, pero no escuchamos y, menos aún sentimos los sentimientos de nuestro interlocutor.

En conversaciones telefónicas con mi hija que vive en el exterior, me sorprendí a veces oyendo con poco interés lo que nos contaba; en ocasiones me parecían cosas sin importancia… sin importancia para mí, pero no comprendía o no sentía en el momento- que sí eran cosas importantes para ella y mucho más con el deseo que manifestaba de comunicarse con nosotros. Ahora dejo de verdad lo que estoy haciendo, para conversar con mi hija y procurar escucharla con el alma. 

Otras veces, escucha uno el reclamo aún de la propia pareja, cuando hablando nos advierte que no le ponemos atención o que no le hacemos caso. No es necesariamente distracción, sino que no estamos sintonizados en el momento. Sin darnos cuenta, estamos lejos o por lo menos no estamos compenetrados con sentimientos mutuos. 

Estoy aprendiendo lo que es escuchar con el alma. Es lo que dice el biólogo Humberto Maturana cuando explica el conversar como el fluir entrelazado de “emocionar y “lenguajear” (que no es exclusivamente hablar). 

Si eso le pasa a uno con quien más quiere… cuanto más nos pasa con otras personas. En nuestras tertulias de los jueves, tratamos de conversar con nuestros amigos, de escucharnos con el alma.

El hecho de escuchar con el alma implica una actitud de desprendimiento y generosidad. Necesita uno desprenderse temporalmente de los propios intereses y ocupaciones, para dar acogida, con generosidad del propio tiempo, atención y disponibilidad, a las palabras, preocupaciones, intereses, sentimientos y proyectos de la otra persona. Escuchar con el alma es practicar el amor que es, también, aceptar al otro como legítimo otro.

Una cultura de la paz necesitaría, entre otras actitudes, el hábito generalizado de escuchar con el alma. Si logramos aprender a escucharnos con el alma, unos a otros, nos amaríamos de verdad, no seríamos tan indiferentes en nuestra sociedad y, mucho menos, ofenderíamos, despreciaríamos y violentaríamos a los demás. Así como el niño que coge en sus manos un violín, no cogerá nunca en sus manos un arma de fuego, seríamos más humanos, porque la autenticidad humana se realiza en la autotrascendencia, en el salir de nuestro encerramiento egoísta para ser más altruistas o generosos. Lo expresó muy bien una escritora, cuando comentó: el dar cosas es, muchas veces lavarnos las manos; es necesario, no tanto dar, cuanto darnos”. Escuchar con el alma implica no sólo dar de nuestro tiempo sino “darnos” al que oímos, y esto contribuye a construir una cultura de paz. 

Todo lo anterior podría parecer, utópico, idealista o ingenuo; sin embargo, para hacerlo más realista, podemos hacerlo poco a poco: no “saltamos” de una vez a ser escuchas perfectos, pero sí podemos cada vez más aprender a escuchar mejor, conversar cada vez más atentos. Lo mismo con otros comportamientos sociales, no es pretender alcanzar el ideal de una vez, sino actuar un poco mejor cada vez, ser un poco más “abiertos” a los demás, cada día.

Lo contrario de aceptar al otro como legítimo otro, es discriminar, rechazar, excluir, menospreciar a cualquiera, por sus condiciones socioeconómicas, por su nivel cultural, por su color de piel, sus gustos o creencias, su inclinación sexual o comportamientos. Cuando se tiene algún prejuicio semejante, se hace mucho más difícil escuchar con el alma, pero precisamente, si escuchamos a alguien con el alma, probablemente se desvanecerán esos prejuicios.

No aceptar al otro como legítimo otro es una de las causas principales de la cultura de la violencia, que contamina una cultura pacífica, y que ha corrompido en gran proporción a nuestra sociedad colombiana. 

Escuchar con el alma a los demás es un buen camino hacia una cultura de paz, una cultura de la vida, una civilización del amor. 

Vicente Alcalá Colacios

Junio, 2023

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