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Se esperó el milagro por la vida de Miguel Uribe. Hoy es una realidad la VIDA definitiva de Miguel. Él consiguió el milagro de unir a la mayoría de los colombianos en la oración y la esperanza, y Dios le otorga la VIDA permanente e imperecedera. Miguel espera el milagro -por lograr- de una vida más humana para todos los colombianos.
Nos unimos en el dolor de toda su familia, amigos y cercanos, pero un dolor confiado y lleno de esperanza gozosa y consoladora. Dolor amortiguado por su recuerdo y su presencia.
La esperanza más profunda es, no la de que Miguel no muriera, sino la que él buscaba para el país: una sociedad más justa, más humana, más en paz. El milagro por lograr es que su muerte despierte la consciencia y la decisión de la mayoría del país.
La decisión de la mayoría tiene que ser la unión contra el crimen, contra la violencia, contra la injusticia, contra el narcotráfico, contra la corrupción, contra el hambre, contra la mentira y el engaño, contra el reclutamiento para la delincuencia, contra las promesas falaces, contra el individualismo, contra la indiferencia ante el dolor ajenos.

El milagro de Miguel Uribe -por lograr- es el cambio en la mentalidad y la percepción de la mayoría de los colombianos para tener consciencia de nuestra realidad y para unirnos por conseguir una sociedad cada vez mejor, cada vez más justa y solidaria.
Un milagro concreto será el de la unión de las fuerzas políticas por el bien de orden en el país, por encima de los intereses y programas partidistas e individuales dispersos. No es el logro de algún candidato o “líder” individual, mesiánico, “sobresaliente”, no.
El milagro de un país mejor, unido y pacificado se logrará, solamente, si nosotros lo logramos. El milagro no es un fenómeno mágico, impersonal, del azar, que nos ocurre… sino un logro común, laborioso, de esfuerzo permanente y coordinado, de todos.
Cuando veíamos los miles de personas acompañando y orando por la salud y la vida de Miguel Uribe, se notaba la sinceridad y la fe, la solidaridad… pero podía asaltar la preocupación de que el desenlace no fuera el esperado, sino el que hoy -11 de agosto de 2025- se conoció: la muerte de Miguel.
Esa preocupación está superada por la certeza de que Dios le concedió a Miguel la inmortalidad. La confianza en la oración consiste, no en que cambie la voluntad de Dios misteriosa para nosotros, sino en que cambie nuestra voluntad para aceptar la voluntad siempre bondadosa del Padre, que nos ama y nos tiene preparada la unión con EL, mediada por Jesucristo y el Espíritu Santo. María, nuestra Madre, nos confirma en esa confianza.
Así pues, el milagro conseguido es la VIDA definitiva de Miguel y la unidad que comenzó a producir entre los colombianos; el milagro por lograr es el que nos invitó a realizar entre todos los colombianos, y que depende de nosotros, con la ayuda de Dios.
Vicente Alcalá Colacios
Agosto, 2025


2 Comentarios
Vicente: Tienes toda la razón. Que la muerte de Miguel signifique la unión de todas las fuerzas del bien en beneficio del país. Este sería el gran milagro que debemos pedir con nuestras oraciones y ayudar a producir con nuestros comportamientos. Cordial saludo. Hernando
Vicente, atinada tu reflexion. Los martires como Miguel Uribe son los que despiertan lo mejor de nosotros mismos para crear el presente y futuro mejor para todos. Lo logran cuando trascienden al plano superior de Existencia de donde nos siguen alimentando este legitimo deseo de superar nuestras diferencias ideologicas para encontrar soluciones a los problemas globales que el pais confronta. Dejemonos invadir de esta invitacion que Miguel Uribe nos ofrece desde su inmortalidad para que unidos encontremos la paz, la union, y las soluciones que nos produzcan el pais que necesitamos y deseamos.