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vicente alcala

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No soy budista, pero no es absurdo hablar de Budismo Mariano. Hay varias escuelas o ramas del budismo. Tampoco digo como el autor del libro: “Sin Buda no podría ser cristiano”, pero sí comparto su idea de que budismo y cristianismo no son contradictorios, sino compatibles o complementarios, sin que cada uno renuncie a su propia identidad. La devoción mariana es un hecho “universal” y muy latinoamericano, muy bello y positivo.

La fotografía de la izquierda muestra las “stupas1” o “cairns” que algunos meditadores dejan al pie de una de las cascadas que se muestran abajo. Simbolizan estabilidad, equilibrio y conexión espiritual, expresión de devoción… o la construcción gradual de la iluminación y la ascensión espiritual. Apilar las piedras es una forma de acompañar la meditación budista.

La fotografía de la derecha tiene de común con el budismo el gesto de las manos juntas, como signo de respeto, reverencia, paz y devoción; esta imagen de la Virgen está, a mitad de camino, entre las dos cascadas que muestran las fotos siguientes (en verano) y que se encuentran en el municipio de Gachantivá (Boyacá):

Vemos, pues, que “conviven” prácticas budistas y tradición popular mariana en una misma región, en un mismo paraje bellísimo, como es la reserva “Los tucanes”.

Este artículo no trata de hacer un “repaso” del budismo ni del cristianismo. Simplemente, quiere compartir la experiencia de un paseo delicioso, que suscitó espontáneamente reflexiones agradables e inconclusas.

Un doctor en biología molecular dice: El budismo no se opone a la ciencia; la considera una visión importante, aunque parcial, del conocimiento. Uno de los temas principales del budismo es el sufrimiento. El sufrimiento es el resultado de la ignorancia. Lo que hay que disipar es la ignorancia y esta es, en esencia, el apego al “Yo” y al conocimiento superficial de las cosas. Aliviar los sufrimientos inmediatos del prójimo es un deber, pero no basta: es preciso poner remedio a las causas mismas del sufrimiento.

Suena semejante al pensamiento cristiano: es un deber reparar las injusticias inmediatas contra el prójimo, pero no basta, es necesario solucionar las causas estructurales de la injusticia y, más a fondo aún, Jesucristo no vino sólo a perdonar los pecados, sino a vencer al pecado y a la muerte; Jesús no es simplemente un buen modelo, como Buda.

Se resaltan en el budismo las “tres joyas” que son: el Buda, el Dharma (o camino) y la Sangha (o comunidad). Un paralelo sería: Jesucristo, el Evangelio y la Iglesia.

La doctrina del Buda se sintetiza en las Cuatro nobles verdades, la última de las cuales consiste en el “óctuplo sendero” que lleva desde la superación del sufrimiento hasta la iluminación, 8 pasos: comprensión correcta, intención correcta, palabra correcta, acción correcta, modo de vida correcto, esfuerzo correcto, atención plena y consciente, mente correctamente enfocada y concentrada.

Otro valor fundamental del budismo es la compasión, que se puede asemejar a la misericordia cristiana.

Por su parte, la devoción mariana no es un sencillo “sentimentalismo”, se fundamenta en profundas realidades; la principal, La Virgen María es la madre de Jesús y, por extensión, es el prototipo de la maternidad con todas sus características: amor, fecundidad, protección, ejemplo, sacrificio, intermediación, auxilio…

Baste recordar las palabras y acciones de María, según se consignan en el Nuevo Testamento:

Hágase en mí, según tu palabra.

Mi alma canta la grandeza del Señor… porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitaran todas las generaciones.

María guardaba todo esto, meditándolo en su corazón.

¿Por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Le dice a Jesús ¡no tienen vino!… y a ellos ¡hagan lo que Él les diga!

Junto a la cruz estaba su madre… Jesús, viendo a su madre y a su lado al discípulo amado, dice a su madre: mujer ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo se la llevó a su casa.

Después de la resurrección y manifestación de Jesús… Estaban todos ellos…con la madre de Jesús y… permanecían íntimamente unidos en la oración.

Las palabras de Jesús en la cruz son el fundamento de la maternidad espiritual de María para con los creyentes, y de su título de Madre de la Iglesia. La acogida del discípulo es una “profecía” del sentimiento filial del pueblo cristiano hacia la Virgen María. No es solamente la Palabra escrita, sino la Tradición viva de la comunidad cristiana la que da testimonio de María.

Durante veinte siglos y en todas las regiones evangelizadas se venera y se ora confiadamente a la Madre de Jesús. Ella se ha manifestado o “aparecido” en múltiples ocasiones y circunstancias. El pueblo y los artistas cristianos han respondido con oraciones y cánticos, con santuarios, monumentos, pintura, arquitectura, escultura y música… como expresiones de veneración, solicitud y gratitud.

No hay explícitamente un “budismo-mariano”, sino que los valores y principios del primero reciben refuerzo, claridad e impulso en la comunidad cristiana que venera a la Virgen María, Madre de Jesús.

Vicente Alcalá Colacios

Febrero, 2024

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Exploración, extracción, refinación y utilización son procesos que constituyen la riqueza del petróleo. Nos servimos de una analogía: la exploración para el autoconocimiento, la meditación, la influencia de los sueños y de otros signos, la concientización, el desarrollo de la creatividad en el arte, la música, la invención, son algunos procesos que, aprovechan la riqueza del inconsciente personal y colectivo.

El final del artículo “Radiografía de la mente consciente” plantea la necesidad de escribir                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         específicamente sobre el inconsciente: “la otra mitad de la psique”. Aquí compartimos un pequeño esfuerzo -arriesgado o atrevido- pero sólo como una invitación a los expertos en el tema, y a estudiar este campo más detenidamente. 

Se realizan perforaciones para explorar las reservas de crudo; una vez detectadas se extrae esa mezcla bruta del subsuelo, luego se somete en las refinerías a procesos para obtener productos útiles derivados. No hay que olvidar algunos desastres accidentales durante la explotación, ni los daños ecológicos que puede producir el petróleo y que deben mitigarse. 

Así como el petróleo es una fuente de información y de energía fósil, el inconsciente es un patrimonio, de información y energía, acumulado a lo largo de la vida personal y de la herencia ancestral. A la edad de unos 80 años, casi sin darnos cuenta, tenemos una cantidad de recursos de experiencia que nos hacen recordar, resolver, elaborar con facilidad algunas cosas; se trata de una fuente inconsciente que, en circunstancias especiales, produce resultados que se vuelven conscientes. Pero no sólo contamos con este patrimonio personal, sino que la comunidad humana aporta información y energía acumuladas por generaciones y ese inconsciente colectivo enriquece nuestras capacidades personales. 

Podemos señalar algunas similitudes entre el aprovechamiento del petróleo y la riqueza del inconsciente. Sin embargo, es necesario estar atentos, también, a los riesgos del inconsciente y que, a veces, deriva en las llamadas enfermedades mentales.

En el “subsuelo” de la mente es posible detectar varias capas: 

  • Contenidos inconscientes asequibles
  • Contenidos inconscientes mediatamente asequibles
  • Contenidos inconscientes inasequibles[1]
  • Contenidos del inconsciente colectivo

Pero es conveniente evitar la idea de que esas capas inconscientes son paralelas, compactas, superpuestas, totalmente diferenciadas… (No hablo de subconsciente porque sería muy difícil recorrer los diferentes enfoques, según los autores y las escuelas psicológicas y precisar los conceptos y términos, de acuerdo con ellas).

Los procesos del petróleo nos hacen pensar en la complejidad del inconsciente. La imagen siguiente, a la izquierda, representa la idea ingenua de lo que se piensa popularmente que es un yacimiento petrolero; a la derecha vemos una imagen sísmica que ayuda a interpretar la composición y las capas geológicas debajo de la superficie de la tierra, y sirve para aproximarse a detectar la existencia de hidrocarburos. 

Algo semejante ocurre con el inconsciente: no es un depósito de información y energía preciso en sus límites, sino más bien una corriente sinuosa y con altibajos que recorre las profundidades de la mente… como un acuífero que está siempre presente en el subsuelo, y que a veces aflora a la superficie o se le busca, perforando pozos, para aprovechar el agua. 

Es como el disfrute al escuchar una melodía de Mozart, o apreciar la frescura de la neblina entre el valle y la montaña, bañada por la luz del amanecer, ¿cómo se explican?

El inconsciente mezcla datos de las cuatro capas insinuadas, por lo que se puede entender la incoherencia espaciotemporal de los sueños; y no solo en los sueños: en las conversaciones de vigilia se pueden mezclar también datos que, no de manera voluntaria, sino inconsciente, tergiversan la realidad, seguramente por el influjo de esas cuatro capas que, como las terrestres, tienen sus quiebres y no son uniformes ni horizontal ni verticalmente. 

Entre la consciencia y el inconsciente hay algo que llamamos intuición y que Jung la nombra como “una percepción por vía inconsciente”. Una señora fue por la mañana a visitar a su terapeuta y le dijo a éste que él había recibido, antes que ella, a un hombre. 

– ¿Cómo lo sabe? 

– He tenido de pronto esa impresión. 

Había un cenicero con varias colillas; la paciente sabía que el doctor no fuma; era improbable que una dama hubiera ido tan temprano a una cita… de esas “informaciones subliminares” ella concluyó que tenía que ser un visitante masculino: de los datos inconscientes se abrió paso la conclusión hasta su esfera consciente. No se trató de una deducción lógica o consciente que lleva desde unos antecedentes hasta una conclusión. 

Lo que llamamos “sexto sentido”, la telepatía y quizás el fenómeno de la lectura de las cartas o del cigarrillo, son fenómenos probablemente de intuición en el sentido de una percepción por vía inconsciente. Podemos distinguir entre lo que es una sensación y lo que es una intuición, pero ambas quedan en el nivel del conocer; más complejo es el terreno de las emociones y los sentimientos. Mientras que los juicios de verdad requieren evidencia o comprobación racional para poderlos emitir, los juicios de valor proceden, en muchos casos, de un sentimiento o afecto: me gusta o no me gusta; lo deseo o me repugna; me interesa o es insignificante… los sentimientos inconscientes afectan nuestro conocimiento y nuestro comportamiento. De adultos, tenemos gustos y preferencias que, sin duda, hunden sus raíces en experiencias infantiles agradables y que no siempre recordamos.

Los afectos no constituyen una función voluntaria; son acontecimientos interiores cuyos fundamentos no son conscientes: al encontrar por primera vez a una persona, nos puede “caer bien” o “caer gorda” ¿por qué? Existen una serie de datos o informaciones acumuladas en el inconsciente que producen esa sensación. Posteriormente, con datos e informaciones conscientes, podemos corregir o enriquecer la primera impresión. Positivamente, hablamos de “amor a primera vista”, de “química” que produce una sintonía o simpatía. El enamoramiento se inicia inconscientemente; el amor como decisión duradera, es consciente y voluntario, sin dejar de tener elementos sentimentales o afectivos.   

Aunque algunos filósofos ya habían hablado del inconsciente, su mayor conocimiento estuvo ligado a  casos de comportamientos mentales anómalos; se popularizó la idea de que los “traumas” infantiles se graban en el inconsciente y afectan la vida adulta sin advertirlo; se piensa en la interpretación de los sueños, en los actos fallidos, las asociaciones  y otros métodos para detectar el inconsciente… pero la realidad es mucho más rica y poderosa: el inconsciente no es exclusividad de las enfermedades mentales, ni guarda solamente recuerdos negativos o reprimidos; es fuente de inspiración, de creatividad, de “sanación”, de impulso para grandes realizaciones y también de motivación para toda la vida.

El inconsciente colectivo no es una “teoría” que se pierde en el pasado lejano. Baste leer el artículo del 16 de enero de 2024 en este blog, para constatar algo del inconsciente colectivo latinoamericano. La música, el sentimiento cristiano, la devoción mariana son algunos rasgos del inconsciente colectivo latinoamericano, sin hablar de la ancestralidad indígena.

Después de estas pinceladas aficionadas, hay que resaltar el papel de “refinería” que la mente conscientedebe jugar para conocer, interpretar, dirigir y aprovechar la riqueza del inconsciente. Recordemos que la mente consciente y voluntaria “está por encima” de las emociones, los instintos, los impulsos y todos los demás factores inconscientes; pero “arriba” y “abajo” se encuentra una riqueza humana mucho mayor de lo que creemos. 

Necesitamos conocer y “explotar” mucho más las dos “mitades” de nuestra psique.

Vicente Alcalá

Febrero, 2024


[1] Jung,Carl G. Los complejos y el inconsciente, Círculo de Lectores, Bogotá, 1986, pg..59

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Hace unos días se publicó en este blog, el artículo “La oración es como un bumerán”. Puede surgir la pregunta de si lo expresado es “ortodoxo” con respecto a la Sagrada Escritura y a la tradición de la Iglesia. Al decir que la oración se nos devuelve como un bumerán, no se quiere decir que no “llegue” a Dios. Para tranquilidad mía y de los lectores, se confirma, en el presente, lo escrito en el artículo anterior. 

En la foto de la carátula del libro que “encabeza” este artículo, se alcanza a observar una pintura de la oración de Jesús en el huerto de los olivos, donde “se le apareció un ángel del cielo que le dio fuerzas”. Esto simboliza la respuesta del Padre; la actitud de Jesús está expresada así: “Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya… y en medio de la angustia oraba más intensamente. Le corría el sudor como gotas de sangre cayendo al suelo”. (Lucas cp. 22, 39-46).

En esta oración de Jesús, resaltan los evangelistas lo que decíamos en el artículo La oración es como un bumerán: la oración de petición no significa que, sólo si le pedimos, Dios nos oye y nos responde, no. Dios siempre nos tiene presentes y siempre nos “responde”. Al rogarle a Dios, le ponemos más atención y nuestra fe, nuestro buen ánimo y nuestra confianza aumentan, aún en medio del dolor que nos embargue.

No sólo en la ocasión que acabamos de narrar, sino en otras donde Jesús ora o habla de la oración, junto con la atención a la respuesta de Dios, se resalta la actitud de los que quieran orar. 

“Estando él orando… le dijo uno de sus discípulos Maestro enséñanos a orar… Él les dijo: cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre…” Continúa la oración del Padre- Nuestro como la conocemos, pero podemos observar que, tanto en la alabanza como en las peticiones que siguen, se puede traducir lo que significa la oración para nosotros mismos: santifiquemos el nombre del Señor, confiemos en que el Señor nos dará lo que le pedimos, perdonemos a los que nos ofenden…  

Jesús también nos dijo: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá, porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre”. (Mateo cp.7, 7-8)Después muestra cómo el Padre da cosas buenas y dará el Espíritu Santo, pero la oración nos hace más creyentes, más confiados, más cercanos a Dios; en ese sentido decíamos que la oración se nos devuelve como un bumerán: la dirigimos a Dios, pero nos hace bien a nosotros, por la oración misma, aún antes de recibir la respuesta de Dios y, además, nos predispone a ésta.  

Con la parábola del juez y la viuda (Lucas 18, 1-8) Jesús nos enseña que en la oración hay que ser perseverantes, hay que orar continuamente, aunque parezcamos impertinentes o cansones, no nos cansemos de orar; la oración debe convertirse en un hábito nuestro. 

Y no sólo con palabras, sino con los hechos, nos enseña Jesús cómo debemos orar. Los que le piden a Él reciben, como aquella mujer que se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto. Lo mismo: cuando se cree y se quiere, se hace lo necesario, como aquellos hombres que, al no poder llegar a Jesús por el gentío, suben al tejado y descuelgan la camilla con el enfermo para acercarlo a que Jesús lo cure. Varias veces, Jesús les dice a las personas que cura:  Tu fe te ha salvado, vete en paz.

La oración pues, más que hablar mucho, consiste en creer, en tener confianza y estar abiertos a la palabra y voluntad de Dios, a su acción y a su gracia. “Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que serán escuchados por mucho hablar. No los imiten, pues el Padre de ustedes sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan” (Mateo cp. 6, 7-8)

En otra ocasión, Jesús nos quiere enseñar: “Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado” (Juan cp.11, 41-42).

Con los anteriores y otros pasajes del Evangelio, se ilustra lo que dijimos al decir que la oración es como un bumerán: la oración de agradecimiento a Dios nos hace más agradecidos; la oración de petición nos hace más atentos a Dios, más creyentes en Él, más confiados; la oración de adoración o alabanza nos hace más conscientes de que el Señor es nuestro Dios. 

Y si la oración personal nos beneficia a cada uno de nosotros… la oración en común, la oración en la Iglesia -por la acción del Espíritu- fortalece la fe, la esperanza y el amor de la Iglesia.

Vicente Alcalá Colacios

Enero, 2024

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La primera pregunta que surge es si hay algo imperdonable… si realmente algo es imperdonable entonces no se podría perdonar. “Imperdonable” es un dicho del lenguaje común, pero ¿qué fundamento tiene (aparte del sentimiento del que lo afirma)? La segunda pregunta es ¿Qué implica y qué no, el perdonar? La tercera: ¿qué es lo contrario de perdonar? 

Reflexionar sobre estos puntos es “fácil” para quien no está implicado en la ofensa o deuda, pero para quien ha padecido la ofensa, la violencia, el daño provocado… es muy difícil. 

“Yo creo que el que comete un error, está presionado por algo”, dice una víctima de secuestro. Claro está que hay errores momentáneos y errores duraderos, pero ambos son errores; no es muy claro que el perpetrador de un daño busque directamente el mal de alguien, como regla general.  

Un punto de vista distinto es, generalmente, el de la víctima o “el dañado” por la agresión de cualquier tipo. Puede ser tan fuerte el sentimiento, que dura más que el error y el “dolor” del victimario (si es que éste siente dolor).  

¿Quién recibe más daño: el que es odiado, el no-perdonado, o el que odia, ¿el que no perdona?

Tomé el título de este artículo, de un bello libro de reportajes a víctimas y victimarios del conflicto armado colombiano; algunos testimonios:

Gloria, una católica consagrada, dice que su tragedia es tan grande que hasta los propios guerrilleros en la selva se extrañaban de verla rezando el rosario todos los días a la misma hora, sentada en un tronco. “Siempre a las ocho de la mañana, y me preguntaban cómo podía creer en Dios si yo era la secuestrada que más estaba sufriendo. Me decían que si Dios existiera ya me hubiera sacado de allá. Yo les decía que lo que me estaba pasando no era cosa de Dios sino de los hombres, y que a Dios le daba gracias de que todos estuviéramos vivos, incluso ellos, los guerrilleros rasos, que estaban tan secuestrados como nosotros”

Benjamín,

  • ¿Entonces sigue odiando a los conservadores? 
  • ¡Nooo, qué! El mismo día de la paz nos echamos el brazo y toda esa vaina.

Teresita: 

“Yo me eché a llorar y cuando Ramón Isaza pasó en frente de mí, le dije ‘viejo asqueroso’ y un montón de insultos. Me alejé y seguí llorando, cuando me calmé me le acerqué de nuevo y le pedí perdón por la forma en que lo traté. El tipo no decía nada, solo temblaba. Le dije que nos había condenado a mi familia y a mí al destierro sólo por el vil metal, por tener las fincas, pero le dije que lo perdonaba” 

Mirta:

“Mamá, yo te amo, aunque tu no me ames a mí… Por eso, ahora cuando la abrazo y ella se queda con los brazos abajo, ya no siento dolor, sino misericordia”

Pero el tema no se refiere únicamente a ese contexto. El Papa Francisco, por ejemplo, hace unos días compartió unas reflexiones muy valiosas sobre el perdón en el ámbito de las familias:  

“No hay familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano, ni familia sana, sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas. Sin perdón la familia se enferma (y a veces, se acaba como familia). El perdón es la asepsia del alma y la alforria (la liberación) del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente… El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza, en la que el dolor causó la enfermedad”.

Después de estas palabras, no tengo mucho que decir. Sólo rogar a Dios por los que necesitan perdón y por los que necesitan perdonar, por grande que sea el daño y el dolor.

Vicente Alcalá

Enero, 2024

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Esta madrugada, mi subconsciente me despertó temprano, rumiando las experiencias de nuestra tertulia pasada, entre las cuales sobresalió, en varias conversaciones, el tema del título, que surgió de repetidas afirmaciones escritas por Y. N. Harari en varias de sus obras.

Comencemos afirmando que la ficción es una realidad. La ficción es un hecho, es una realidad, existe. La obra de Gabriel García Márquez es ficción, pero ¿acaso no es una realidad? ¿no la escribió, no la editaron, no se lee? Más aún, se dice que en “Macondo” la ficción supera la realidad. 

Si dejamos las cosas así, este artículo pierde “su gracia”, no tiene chiste y se le acaba el “suspenso” que puede suscitar el título.

“Sólo los sapiens pueden hablar acerca de tipos enteros de entidades que nunca han visto, ni tocado, ni oído”. “No hay dioses en el universo, no hay naciones, no hay dinero, ni derechos humanos, ni leyes, ni justicia, fuera de la imaginación común de los seres humanos… ninguna de estas cosas existe fuera de los relatos que la gente se inventa y se cuentan unos a otros” (En “De animales a dioses”).

Harari escribe sobre la figura de hace unos 32 000 años, encontrada en la cueva de Stadel, en Alemania: “Este es uno de los primeros ejemplos indiscutibles de arte, y probablemente de religión, así como de la capacidad de la mente humana de imaginar cosas que no existen realmente”. 

Pero no sólo los primitivos cimentan su orden social mediante creencias en fantasmas y espíritus… “nuestras instituciones modernas funcionan exactamente sobre la misma base”. “Peugeot es una invención de nuestra imaginación colectiva. Los abogados llaman a eso ‘ficción legal’. No puede ser señalada, no es un objeto físico. Pero existe como entidad legal”.

El autor ha vendido más de 23 millones de copias de sus libros en todo el mundo, eso es realidad; sin embargo, algunos de sus críticos científicos, entre otras cosas, dicen:

“Es un talentoso narrador y orador popular, pero sacrifica la ciencia por el sensacionalismo, y su trabajo está plagado de errores”. “En muchos aspectos es un fraude, sobre todo en ciencia… es un ‘populista de la ciencia’… Entiende la seducción de una historia bien contada, buscando expandir su audiencia, sin importar que la ciencia subyacente esté distorsionada en busca de fama e influencia… La narración de Harari es vívida y cautivadora, pero carece de ciencia… No solo describe nuestro pasado; está pronosticando el futuro mismo de la humanidad. Todos tienen el derecho de especular sobre nuestro futuro… pero las proyecciones falsas tienen consecuencias reales”.

Afirmar que “Cualquier cooperación humana a gran escala (ya sea un Estado moderno, una iglesia medieval, una ciudad antigua o una tribu arcaica) está establecida sobre mitos comunes que solo existen en la imaginación colectiva de la gente” es una generalización que no es tanto una verdad, sino una interpretación, una opinión personal.

Pienso que quizás este artículo mío, sin proponérselo, aumente la curiosidad por Harari en algunas personas. Pero dejemos ya al autor con sus verdades y falsedades o interpretaciones erróneas. 

La realidad (de alguien) crea ficciones y las ficciones (de un literato, por ejemplo) crea realidades. 

Ahora es necesario “filosofar” un poco, con el postulado de que todos somos implícitamente filósofos.

¿Qué es la realidad? ¿Qué es la ficción? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la objetividad y la subjetividad? ¿Qué es la sinceridad y la buena intención o buena voluntad? ¿Qué es la certeza? ¿Qué es conocer? ¿Qué es interpretar? ¿Qué es imaginar? …

Son demasiadas preguntas, y algunas de ellas han sido tratadas antes en este blog: “Mitos, significaciones, interpretaciones, explicaciones” “Racionalidad, sus beneficios” “Caminos a la certeza” “Inteligencia natural” y “Mucho más que inteligencia”.

Concentrémonos hoy en los dos términos del artículo: Ficción y Realidad.

Ficción puede tener unos sinónimos: algo imaginado, algo inventado, algo simulado, cuento, quimera, fábula, novela… hoy día puede ser película. 

Realidad (o real) puede igualmente tener unos sinónimos: algo cierto, verdadero, auténtico, verídico, innegable, algo que tiene existencia objetiva… De manera más especializada: realidad tiene su origen etimológico en el latín res=cosa, ente, ser. Y también lo subjetivo, lo interpretado, lo imaginado, lo inventado en literatura y arte… cobra realidad. 

La realidad, el ser, lo existente, podríamos decir que tiene grados o niveles; no es lo mismo la realidad de un árbol que la realidad de un poema o una melodía, pero ambos son reales, a su manera o en su medida. Es real el aire, la palabra, el amor…

Un concepto, una abstracción -decían los escolásticos- es algo mental, una creación intelectual, pero con fundamento en la realidad. Lo mismo puede ocurrir con una ficción: es algo intelectual, imaginado, creado por la mente, pero con fundamento en la realidad. 

Toda ficción es una realidad, pero no toda realidad es una ficción. Y no toda realidad elaborada por la mente es ficción. Hay conceptos, ideas, interpretaciones, doctrinas, formulaciones, expresiones, confesiones, declaraciones, leyes…  que son producidas por la mente, pero que son comprendidas, fundamentadas, comprobadas, razonadas… con base en realidades verdaderas, auténticas, ciertas, confiables; como -por ejemplo- la fe cristiana.

Vicente Alcalá Colacios

Noviembre, 2023

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En nuestra tertulia del pasado jueves 26 de octubre, quisimos tratar el tema de la muerte, desde la experiencia vital de cada uno de nosotros. Con este aporte de Vicente, comenzamos a publicar los testimonios escritos.

Para esta tertulia pensé que no escribiría nada, pues ya había publicado en el blog una respuesta a la pregunta ¿Cómo asumimos la muerte? (20-02-2021). Pero enseguida reflexioné que algo tan definitivo y trascendental como la muerte, no se agota en tres páginas.

Ratifico lo que dije entonces; sólo faltaría decir algo adicional desde otra perspectiva. Hablé del momento de la muerte sin poder decir de antemano qué sentiré; hablé de la vida después de la muerte con fe y esperanza cristianas. Hoy quiero hablar del tiempo antes de la muerte.

Recuerdo una pregunta poderosa: ¿Cuál es el mejor uso de mi tiempo ahora? Entonces, antes de mi muerte lo mejor que puedo hacer es estrechar los lazos con los míos, entre otras cosas importantes.

Siento que todavía no es la hora de mi muerte. No sé cuánto se demorará, pero, sin saber por qué, creo que aún falta un tiempo. Siento tranquilidad ante ella, no siento miedo, ni inquietud, ni preocupación.

Debería más bien ocuparme. Tuvimos una bella y útil tertulia el 25 de marzo del 2021 “Actitud personal frente a la muerte” con la presentación de la Dra. Elsa Arango, autora del libro: ”Legado de amor, y uno de los temas fue sobre cómo organizar las cosas para dejarles los menores problemas a los más cercanos. Pienso en los míos y sé que sufrirán mucho con mi muerte y me echarán de menos dolorosamente.

Entonces, trabajaré para dejarles organizadas las cosas, los recursos, el patrimonio; para evitar al máximo cualquier desavenencia entre ellos. Y también para que no se lleve el “fisco” demasiado de lo que pueda dejar.

Más que un testamento de bienes o de patrimonio económico, me gustaría dejarles un mensaje escrito además del legado vivo de los buenos recuerdos, los buenos momentos, las buenas fotos, los buenos sentimientos y las buenas acciones, los buenos ejemplos… 

No puedo trasladarles mi temperamento, mis actitudes y mis significados. Quizás sobre estos últimos, sí puedo insistir en el sentido que la muerte tiene para mí -a modo de un testimonio; como una confesión de fe y esperanza-. La imagen del grano de trigo que se entierra es una realidad significativa: con la muerte se nos entierra para brotar a una nueva vida, redimida por Jesucristo, resucitada, gloriosa. Entonces, la muerte será una transformación, un tránsito, un viaje hacia un destino inimaginable, pero mejor que cualquiera de los que hallamos soñado. ¡Tenemos que recibir la muerte con amor!

………………

Había escrito hasta aquí, cuando enseguida vimos unos bellísimos videos tomados por mi hijo de la Costa Caribe,junto al parque Tayrona, al otro lado del río Piedras.

Los colores verde selva, el azul del mar y del cielo, las olas, el río, las montañas, la explosión de vida… muestran una belleza y una majestuosidad sobrecogedoras. Desde el suelo no puede uno apreciar este paisaje completo, pero elevándonos con el dron, admiramos toda esa hermosuradesplegada. Al acompañar esos videos con música inmortal, la experiencia es inenarrable. 

Enseguida tuve un insight: si ya en esta vida gozamos de algo así, aunque no podamos verlo todo… elevándonos tras la muerte, disfrutaremos una VIDA, un gozo, una belleza, una plenitud y majestuosidad indecibles, pues “ni ojo vio, ni oído oyó” lo que el Señor nos tiene preparado. 


Jesús fue elevado en la cruz y desde allí fue elevado a la Gloria del Padre. El Espíritu nos eleva, en nuestra muerte, junto con el Hijo a la Gloria del Padre. Al elevarnos “veremos” la plenitud de la realidad y de la nueva realidad.

Vicente Alcala Colacios

Noviembre, 2023

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Animado por la invitación a esta tertulia, busqué enseguida el Thesaurus spritualis Societatis Iesu que comienza con el texto autógrafo de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

Y encontré, de paso, un tesoro personal inadvertido, “enterrado” por 65 años. Se trata de un folder guardado en un archivador, que contiene cuadernitos y escritos entre 1958 y 1963.

Vi la firma inconfundible del P. Joaquín Ruiz de Castro, un jesuita con figura ascética, muy alto, delgado, serio pero amable, Maestro de Novicios en el Puerto de Santa María, en Andalucía.  

Digo experiencia esculpida, porque el mes de los Ejercicios Espirituales, realizado a los 17 años, marcó con un sello indeleble el subconsciente y en el consciente de mi vida.

Los cuadernitos que conservo contienen los “puntos” para las 4 meditaciones diarias de las 4 semanas de los Ejercicios. Además, hay un sobre con el membrete del “Colegio-Noviciado de San Luis Gonzaga” que contiene 7, 10, 6 y 4 hojas, con cuatro resúmenes diarios de las reflexiones personales, durante las meditaciones y contemplaciones. 

En el mismo folder hay, entre otros escritos, unos comentarios de los Grupos de Evangelios sobre los cuales escribí en el artículo “Un libro leído en grupo” del blog Exjesuitas en tertulia.

Me emocioné hojeando unos poemas y escritos de compañeros que nos despedían y deseaban lo mejor para nosotros en nuestra próxima vida en Colombia. Me extrañé porque entre ellos, hay una página escrita por Oscar Jaramillo; más tarde me di cuenta de que se trataba de un recibimiento a Paco Luque y a mí, en 1962. 

Esa tercera experiencia, del traslado a Colombia, sin saberlo,también marcó mi vida con 9 años en la Compañía, entre Santa Rosa, Chapinero, Bucaramanga y de nuevo Chapinero, con un breve paréntesis en la parroquia de Gamarra, a orillasdel Magdalena. Los años de Filosofía también me marcaron, no solamente ya en la Compañía, sino para toda la vida.

Mi regreso a la Teología, ya retirado de jesuita, ha completado por 15 años el alimento espiritual con que la Compañía de Jesús ha nutrido mi vida personal, familiar y social.

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2023

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Por el Amazonas

Por Vicente Alcala
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En la esquina sur del Departamento de Amazonas y, por lo tanto, de Colombia, está Leticia, capital de este Departamento; pertenecía antes, a los llamados “Territorios Nacionales”. Cruzando una calle estamos en Tabatinga, Brasil. Leticia está a la orilla del trayecto colombiano del inmenso río Amazonas.

El río Amazonas tiene 7 062 km de largo, desde su nacimiento en el departamento de Arequipa, Perú, hasta el estuario que desemboca en Brasil, en el océano Atlántico. Es el río más largo y caudaloso del mundo. Como dato curioso, el Amazonas es anterior al surgimiento de la cordillera de los Andes; en esa época fluía en sentido contrario y desembocaba en el Pacífico.

El encuentro con los niños y adultos indígenas de la etnia de los Tikunas…

…culminaba en que ellos nos pintaban la cara con colores vegetales y nos colgaban al hombro alguna culebra domesticada, como muestra de hospitalidad.

Desde Leticia pasamos por Puerto Nariño y cruzamos a la Isla de los Micos… aquí hay un laboratorio polémico para investigaciones médicas, por el trato dado a los animalitos.

Visitamos también la Reserva de Maranchá, en la orilla peruana del Amazonas; éste forma una especie de lago,desde el que se observan bellas construcciones locales. (Recordamos que Perú y Colombia sostuvieron una guerra, entre 1932 y 33, por la disputa de territorios del río.)

Por la noche nos pasearon cerca de las orillas, donde brillaban los ojitos de las babillas -los bebés de los cocodrilos- a la luz de la linterna; nos cogieron una y la pudimos acariciar.

Los paseos por las quebradas, como Matamatá, remando en las piraguas o canoas, son inolvidables.

Cerca de Leticia, fuimos a una porción de selva tupida, con sus árboles gigantescos. Se podía subir, con ayuda de un arnés, al dosel arbóreo, elevado sobre los demás árboles, desde donde se contemplaba el atardecer por encima del tapete verde formado por las copas. Un sobrino que es muy buen deportista no logró subir al dosel. Yo pensé que, si él no lo lograba, cuanto menos sería yo capaz de subir; pero, sin pensarlo, fui subiendo paso a paso abrazando el tronco,hasta disfrutar desde arriba del panorama casi infinito.

Le hice fieros a mi sobrino y ya le dio pena y también subió.

En uno de los dos paseos por el Amazonas, pasamos cerca de los delfines y llegamos a los lagos de Parapoto, donde se ven las aguas casi negras, pero provocativas. No me resistí y me lancé al agua… me gritaron: ¿y las pirañas? entonces me subí a la lancha más rápido de lo que me había lanzado.

La Amazonía es desde luego el “pulmón” de la gran región. Como reserva natural guarda una gran biodiversidad de fauna y flora, de agua, entre otros recursos naturales…

Es difícil transmitir las sensaciones y emociones de visitar la selva como turistas, la cara más amable y alegre de la Amazonía.

En exjesuitasentertulia.blog se consignaron tres presentaciones muy importantes sobre la región: aparecen con fechas 9 y 10 de septiembre de 2020, 16 de agosto de 2021 y 6 de septiembre de 2021.

Más adelante podremos compartir las preocupaciones y responsabilidades acerca de la Amazonía, especialmente cuando escribamos sobre el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Vicente Alcala Colacios

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Carta a mi Padre

Por Dario Gamboa
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El evocador artículo publicado por Chucho Ferro el reciente Día del Padre, nos animó para compartir en una tertulia de nuestro grupo, los mensajes que tendríamos para nuestros padres, resumiendo nuestra experiencia de vida con ellos. Pedro Benítez, Marta Helena Ferro, Samuel Arango, Jorge Luis Puerta, Juan Gregorio Vélez, Jesús Ferro, Rosario (Ro) Rodríguez, Julio Hidalgo, Alfredo Cortés, Bernardo Nieto, Darío Gamboa, Reynaldo Pareja y Vicente Alcalá leyeron en este orden sus cartas en una tertulia emotiva y profunda que compartimos con nuestros lectores.

Exjesuitas en tertulia, Jueves 6 de Julio, 2023
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¿Será aceptable este slogan? Lo que es bueno para unos es malo para otros. La moralidad en unas culturas difiere de la moralidad en otras culturas; entonces ¿que cada uno escoja como quiera? ¿Cualquier cosa vale? ¿Lo bueno y lo malo es relativo? o ¿es posible y necesario establecer unos mínimos éticos universales y un criterio de lo moral?

Hay vocablos relacionados, aunque estrictamente no son sinónimos: legal, legítimo, justo, bueno, honesto, valioso, importante, moral, recto, correcto, íntegro, auténtico… y sus contrarios o antónimos: ilegal, ilegítimo, injusto, malo, deshonesto, despreciable, insignificante, inmoral, torcido, incorrecto, corrupto, falso… Es conveniente advertir que puede darse una gradación o escala entre ellos.

No es necesario aquí, precisar el significado de cada término; basta con la comprensión normal que tenemos de cada uno, del sentido generalizado que les damos; basta pensar en los comportamientos observables que manifiestan lo que no se ve, lo que hay detrás de cada conducta. Como dirían los griegos, no todo el mundo sabe definir qué es la virtud y qué es el vicio, pero todo el mundo sabe distinguir la persona virtuosa de la persona viciosa, la persona buena de la persona corrupta.

Regresemos al comienzo: ¿Qué es el valor, qué son los valores? Hay diferentes tipos de valor: económico, literario, artístico, científico, comercial… moral. Y hay grados o niveles de valor: no es lo mismo $100 que $1.000, no vale lo mismo una casa de 80 metros cuadrados que otra de 200; no es tan importante una opinión subjetiva o personal, como una teoría física comprobada y aplicada en múltiples descubrimientos o invenciones. 

De manera que decir “todo vale” o todo da igual, es claramente insostenible. Sin embargo, también es cierto que lo importante o valioso para una persona, o una colectividad o una cultura, puede ser indiferente o insignificante para otras. ¿Qué podemos pensar ante eso?

Entre los tipos de valores enunciados, detengámonos en el valor moral; es el que califica o mide, no lo que las personas tienen, sino lo que ellas son; califica a las acciones específicamente humanas de las personas o los grupos, a los comportamientos conscientes y voluntarios; no llamaríamos moral o ético al respirar o caminar, pero sí al decir la verdad o ayudar a un necesitado. 

Ahora bien, ¿hay un criterio válido y objetivo para decidir o juzgar lo bueno y lo malo?  ¿Existe un fundamento auténtico, genuino, universal de lo ético-moral, o simplemente este terreno es subjetivo, relativo, arbitrario, convencional, a gusto o criterio de las personas o colectividades?

Para deliberar, decidir y actuar, hay preguntas importantes: ¿Vale la pena?  ¿Debo hacer esto? ¿Cuál es la mejor, entre dos o más alternativas que tengo? ¿Qué beneficios o inconvenientes se pueden prever? No se trata de mentir o engañar a otros, sino ¿me estoy mintiendo o engañando a mí mismo? Y estas preguntas en primera persona son válidas para grupos y colectividades que toman decisiones y actúan en común.

Hay diversos códigos morales, según las ideologías, las culturas, las costumbres… pero una cosa es el contenido o características de esos códigos y otra cosa es la función dinámica o consciencia que exige su observancia. 

Escribe un autor que: aunque seamos libres para cumplir nuestros deseos, no somos libres para escoger qué desear. Si esto es así ¿dónde queda nuestra voluntad y nuestra responsabilidad? Podemos decir que nuestra naturaleza se dirige a lo que necesitamos y, por tanto, a lo que deseamos. 

La naturaleza humana -como principio de movimiento y reposo- desea y tiende a la verdad, al bien, a la felicidad. Pero nuestra voluntad escoge la manera y los medios para lograr lo que deseamos; nuestra libertad decide en qué ponemos la verdad, el bien, la felicidad… y nuestra libertad puede errar, puede equivocarse al decidir: nadie escoge directamente lo falso, lo malo, la desgracia; es más exacto decir que alguien escoge mal, antes que decir escoge el mal La naturaleza humana nos dota, desde el nacimiento, de nuestras capacidades hacia la verdad, el bien, la felicidad; la historicidad es lo que nosotros hacemos de nosotros mismos con esas capacidades que recibimos. 

¿Somos egocéntricos o somos altruistas? El egocentrismo es algo natural como el instinto de conservación. El conflicto surge cuando pensamos en el bien de los demás, que no es totalmente indiferente para nosotros sino necesario, pero que no pesa tanto como el bien propio. Obtener un equilibrio entre ambos es ideal y alcanzable, es lo ético.

Pero el mundo, todos los días y en todas las latitudes, nos ofrece un panorama desolador:  violencia, homicidios, engaños, robos, atracos, guerras, corrupción… 

Las pasiones descontroladas ¿nos arrastran necesariamente? Tenemos impulsos e inclinaciones espontáneas porque somos animales, pero somos “animales racionales”: nuestra inteligencia y nuestra razón pueden orientar, dirigir, regular nuestros instintos e impulsos; pero éstos, a veces son tan fuertes, que nos hacen obrar irracionalmente.

Ética y moral son categorías que se refieren a las personas, a los grupos, a las sociedades. Pasemos a considerar algunos planteamientos y propuestas de alcance universal. Más que cuestionar si es posible o no una ética universal, es preferible trabajar por ella.

Hans Küng fue promotor de la Fundación “Ética Mundial” en Suiza que se extendió a muchos países, y fue inspirador de la Declaración del Parlamento de las Religiones del mundo de Chicago, contra los “Siete pecados sociales” denunciados por Mahatma Gandhi:

riqueza sin trabajo, 

disfrute sin conciencia,

saber sin carácter,  

negocio sin moral,

ciencia sin humanidad, 

religión sin sacrificio, y

política sin principios…

Hans Küng propuso las condiciones básicas de un acuerdo ético global antes de concretar unas propuestas más específicas. Estas son las fundamentales: 

• Compromiso para que todo ser humano reciba un trato humano.

• Compromiso a favor de una cultura de la no-violencia y respeto a toda vida.

• Compromiso por una cultura de la solidaridad y de un orden económico justo.

• Compromiso a favor de una cultura de la tolerancia y un estilo de vida honrada y veraz.

• Compromiso por una cultura de igualdad y camaradería entre hombre y mujer.

Además, de acuerdo con nuestra fe para toda la humanidad:

El Padre nos hace hermanos,

El Hijo nos enseña cómo ser hermanos,

El Espíritu nos impulsa a amarnos de verdad como hermanos.

Vicente Alcalá

Marzo, 2023

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Un abrazo virtual es bueno, pero mucho mejor si es presencial. De manera semejante, pero con  más trascendencia, la Eucaristía es preferible presencial que por T.V. 

La Iglesia que se ve en la fotografía queda en la vereda donde vivo. Cuando llego en el carro, la orilla de la vía está bastante ocupada, pero puedo dejarlo cerca de la entrada. 

Hay muchos vecinos, conocidos desde hace casi 30 años, algunos acompañados por sus hijos, nacidos a través durante este tiempo. Otros asistentes han ido llegando a nuestra vereda o a las cercanas.  

Solía yo presenciar la Santa Misa por televisión, oficiada casi siempre por el mismo celebrante. Al venir los domingos, la presiden alternativamente tres sacerdotes diferentes, y cada uno tiene su estilo y ofrece palabras y gestos propios; por ejemplo, uno de ellos mantiene elevados, la Hostia y el Cáliz, durante unos minutos prolongados y eso me ayuda a interiorizar el misterio de la presencia de Jesucristo resucitado. 

Esta presencia es también notoria para la comunidad que asiste y lo expresa con sus gestos. Durante las lecturas y la homilía el silencio manifiesta una atención que asiente. Entonamos en común oraciones y cánticos. En otros momentos de la celebración se advierte una empatía natural y espiritual. 

Al momento del saludo de paz, se manifiesta la cercanía entre las personas; algunos niños se aproximan, desde otros bancos, a saludar a la abuela o a algún otro pariente; varios matrimonios se saludan con un beso; todas las personas nos encontramos con la vista, por lo menos.  

Para recibir la comunión, se forman dos filas respetuosas y ordenadas y cada uno puede comulgar, como no podemos hacerlo por televisión.   

La fe sencilla del pueblo es tranquila y alegre y al salir de la Iglesia, el saludo y la conversación de unos con otros se enmarca en el paisaje campestre de los alrededores. 

Podrán decir ustedes que este ambiente “campesino” no se repite fácilmente en la ciudad.  

Sin embargo, hay una realidad social constante: en mayor o menor grado se manifiesta una fe común, compartida, unitiva. Dios nos conoce y nos ama a cada uno particularmente, pero la propia vivencia -antes que individual- proviene de la comunidad familiar y cultural que nos transmitió la fe.   

Esta conciencia colectiva de la fe cristiana se hace más patente, con la presencia común en el templo, que con la participación a través de las imágenes y sonidos televisivos. No obstante, comprendemos -y a veces observamos- la celebración eucarística a distancia, desde lugares lejanos y en tiempos retransmitidos.  

En el último Domingo de Resurrección celebrado, fue impresionante la multitud de fieles que llenaban la plaza de San Pedro en el Vaticano, venidos de muchas regiones del mundo, como se dio muestra con las oraciones de distintas personas, en diversos idiomas, de varias naciones y continentes. Fue una manifestación de la catolicidad -universalidad- de la Iglesia de Cristo. La belleza de las flores y la arquitectura circular enmarcaban y abrazaban la ceremonia.    

Presenciales o virtuales, todos los anteriores son signos y símbolos que nos “transportan” a una realidad superior pero encarnada en medio de nuestra sociedad humana.   

Completando la reflexión anterior, al final de la Misa, recibimos la bendición para continuar la vida cotidiana y, por lo general, se despide la celebración con una oración o canto a la Virgen María, Madre de Jesús. 

Además, la Eucaristía presencial es una ocasión para dar Gracias a Dios, por la salud que nos permite ahora asistir a ella, hasta que la enfermedad o la vejez nos obliguen a participar en la celebración, solamente televisada. 

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2023

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Dicotomías

Por Vicente Alcala
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¿Somos instintivos o libres? ¿Somos emocionales o racionales? ¿Somos buenos o malos?  ¿Somos individualistas o gregarios? ¿Somos egoístas o solidarios?  ¿Somos parroquiales o universales? ¿Somos conservadores o liberales? ¿Tenemos sentido común o somos “filósofos”? ¿Somos creyentes o científicos? ¿El universo es evolución o creación? ¿Las religiones fomentan el amor o el odio? ¿La religión es invento humano o revelación divina? ¿Dios está  fuera del mundo o dentro de nosotros?

Responder estas preguntas no nos da para el desayuno, pero…como “no sólo de pan vive el hombre” ni la mujer, abordémoslas con entusiasmo.  

Había escrito ligeramente unas reflexiones -de alguna manera impulsivas- como reacción a una primera lectura incompleta del libro cuya carátula introduce este artículo. Al leerlo más despacio y casi completamente, surgieron las preguntas anteriores, entre otras. 

Siendo escépticos, no sabríamos dar respuesta a ninguna de ellas. Siendo dogmáticos o fundamentalistas, nos inclinaríamos a uno u otro lado. Siendo eclécticos, responderíamos  simplemente que las dos cosas, a cada pregunta. Y siendo respetuosos, “nos quitaríamos el sombrero” ante Jonathan Haidt, quien, en esta obra, ofrece 510 referencias bibliográficas, en 36 páginas, en las que son citados, en promedio, unos 14 autores por página.

Pero no voy a escribir bajo el “argumento de autoridad”,sino con el atrevimiento de un aficionado a la sabiduría y, sobre todo, apelando al buen juicio de ustedes, lectores.  

En primer lugar, diré que el autor responde implícitamente a las dos preguntas de la carátula del libro y también a la pregunta -que inunda las páginas de esta obra- por la naturaleza de la moral, y que se esconde en el título La mente de los justos. Igualmente, suscribo el comentario de The New York Times, en la parte inferior de la carátula: “Una contribución extraordinaria a la comprensión del ser humano.

Somos “instintivos” porque somos animales y somos libres, como expliqué en el artículo ¿Mente o cerebro? ¿Libres o determinados? Somos emocionales y a la vez racionales: todo razonamiento nace de una emoción, y nuestras emociones son de seres inteligentes y razonables. Somos buenos por naturaleza, como seres que somos, pero nuestra voluntad puede dejarse llevar por dinamismos básicos, con resultados negativos que llamamos malos. 

Somos individualistas porque perseguimos nuestro propio bien y felicidad, pero a la vez somos gregarios porque pertenecemos a una especie animal y no podemos explicarnos ni subsistir aislados o de manera autosuficiente. Somos egoístas y podemos ser solidarios, pues como acabo de decir: buscamos nuestro propio bien y bienestar, pero nunca podremos alcanzarlo, sin colaboración mutua. 

Somos parroquiales porque nacemos y vivimos dentro de grupos reducidos (que se han llamado tribus, clanes, familias) y universales porque formamos parte de la especie humana, manifestada hoy por la “globalización”.

Somos conservadores porque no podemos, aunque quisiéramos, echar por la borda nuestra herencia biológica y cultural, y somos liberales porque somos emprendedores e innovadores por nuestra naturaleza inteligente. Como se pregunta el autor que estamos comentando ¿podemos disentir de forma constructiva los de uno y otro “bando político”?  o ¿acaso dentro de cada uno de nosotros compartimos las dos tendencias?

Tenemos sentido común y somos filósofos en algún grado,porque tenemos una inteligencia práctica para poder subsistir, pero no podemos dejar de cuestionarnos -sin preguntas explícitas, en muchos casos- por el sentido de esta existencia que protegemos. 

Somos creyentes porque creemos en la tradición transmitida por las personas en quienes creemos, y somos científicos porque también creemos en los científicos verdaderos, acertados y reconocidos (aunque siempre provisionalmente).

La creación es fruto de un universo evolutivo. Una vez alegaba una señora que la evolución no era cierta porque eso era negar la creación de Dios. Yo le respondí ¿quién era más “poderoso”: un creador de cosas estáticas o un creador que crea cosas que “crean” otras cosas? Pensemos si no, en la inteligencia artificial.

No las religiones, sino algunas interpretaciones de las religiones han fomentado históricamente el odio y la violencia. Todas las religiones, en el fondo, promueven el amor.

Dios es, no sólo el creador, sino el sustentador de todo lo creado, de todo ser o ente. Obra o actúa no como “en un comienzo” simplemente, sino que da el SER y lo sostiene, como regalo, a todo lo que existe. Por una parte, ES sobre todo ser y por eso lo comprendemos  “fuera” o “por encima” del universo, pero, por otra parte “en Él, somos y existimos y nos movemos”. No sólo nos “rodea” sino que -de alguna manera que no entendemos- es el fundamento, la fuerza, el dinamismo, el espíritu que nos impulsa y nos atrae desde dentro.  

Nos quedaba la pregunta de si la religión es invento humano o revelación divina. No hemos hablado de la historia, y la necesitamos para entender que los seres humanos como especie y como individuos tenemos el deseo irrestricto de conocer, de amar y de hacer el bien. 

Dios no sólo crea, sino que quiere darse a conocer y quiere compartir con nosotros su ser, su bondad y su verdad. La religión es “invento” humano, si entendemos invento como investigación y como hallazgo. La religión es revelación divina, si por revelación entendemos el descorrer voluntario del velo divino que encubre su realidad, su amor, su verdad, pero que no “funciona” si nosotros no miramos ni vemos, si no oímos ni escuchamos. Dios nos habla de muchas maneras, pero necesitamos “abrirnos” a su palabra.  

La religión es la confluencia –“hacia arriba”- del deseo innato y la búsqueda humana, con la revelación voluntaria y amorosa “hacia abajo” del Dios trinitario y redentor.

Vicente Alcala Colacios

Marzo, 2023

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PONER EN PRÁCTICA

Por Vicente Alcala
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Al preguntarnos si ¿somos libres o determinados? respondemos que “aunque las interacciones entre los miles de millones de neuronas de nuestro cerebro condicionan nuestro comportamiento… podemos intervenir o influir voluntariamente para que haya unas conexiones que produzcan un resultado deseado”. Es hora de hacer esta intervención voluntaria. Otro tanto se puede decir de la creación de hábitos positivos o de la eliminación de hábitos perjudiciales. Y así, en otros campos, es importante pasar del saber al practicar. 

Ya decía San Pablo que “no hago el bien que quiero, sino que practico el mal que no quiero”[1]. Cada uno de nosotros, seguramente, tiene una experiencia semejante: trata de dejar de hacer algo que considera inconveniente, pero no lo logra; quiere obtener un hábito que conviene, pero pasa el tiempo y no lo adquiere… desea realizar un acto generoso o positivo, pero encuentra mil excusas y no lo hace.

¿Cómo podemos poner en práctica lo que comprendemos como bueno o preferible?

Una amiga me confesaba, en una ocasión, que había llegado a una situación indeseable pues aceptaba o buscaba comportamientos sexuales incorrectos con personas de distinta condición (el jardinero, el fontanero, etc.) en forma indiferenciada. Hasta que un día decidió que no quería seguir con esa conducta inadecuada y “cortó por lo sano”, “de una”. 

Esa es una forma efectiva de lograr lo que se quiere, porque al contrario, mientras se alimenta la duda, cuando se trata de justificar un comportamiento inadecuado por lo positivo que pueda ofrecer, si se trata de dejar “poco a poco” una conducta inconveniente… no se logra un resultado eficaz; en cambio, si se toma una decisión tajante, si no se permite darle largas al cambio, si no se alimenta la posibilidad de cambiar a medias… se consigue lo positivo que se quiere: se comprueba que no estamos determinados por nuestras neuronas, sino que nuestra voluntad interviene sobre el dinamismo de ellas y experimentamos que somos libres para decidir y actuar. Experimentamos la satisfacción del resultado que queríamos. 

Así pues, me confieso y les comparto que es hora de poner en práctica los planteamientos que he expresado en varios de los artículos publicados en este blog :

  • Una enseñanza del capítulo 2º de la encíclica Fratelli Tutti, un extraño en el camino es que no se trata de preguntarnos quién es nuestro prójimo, sino de hacerme prójimo para los demás, especialmente para los necesitados, para los pobres… y con la afirmación del evangelio de Mateo: “a los pobres los tendrán siempre cerca” [2]no tenemos excusa para auxiliar, por lo menos, a algunos de los que me encuentre por el camino de la vida. 
  • Los Evangelios fueron un libro leído en grupo, y decido seguir estudiándolos periódicamente.
  • Es necesario revisar diariamente la actitud y la significación con que intercambio    con los más cercanos y enfrento las situaciones que me rodean.
  • Ante los conflictos con otra persona (graves o normales) decido atreverme a exponer claramente mis puntos de vista, intereses, necesidades, expectativas, sentimientos, preferencias, preocupaciones, formas de actuar… decido escuchar igualmente los de la otra persona… y busco acordar lo que se puede hacer, de parte y parte, para conciliar las diferencias y, gerenciar así, los conflictos mutuos.
  • La importancia de los 5 hábitos trascendentales y sus invitaciones: sé atento, sé inteligente, sé razonable, sé responsable, sé amoroso, requieren estar cuidadoso, comprender permanentemente, comprobar antes de afirmar, actuar con ética, amar sinceramente. Y estos hábitos quiero ejercitarlos continuamente hasta que se conviertan en parte de mi forma de ser y mi estilo de mostrar la propia personalidad.  
  • Alguna vez decía: creo, pero no voy a misa, pero modifiqué esa expresión diciendo que creo y alimento mi fe y adhesión al Cristo total en la celebración de la Eucaristía; ahora, participo en la Misa dominical -preferible presencial más que sólo por T.V.- pues así comparto mejor la fe de la comunidad y puedo comulgar sacramentalmente; quiero perseverar en esta participación.  
  • Es renovable e inagotable la energía espiritual que la presencia permanente de Jesucristo resucitado mantiene a nuestra disposición, en la celebración eucarística y su prolongación sacramental; por lo tanto, me acercaré con frecuencia y participaré como acabo de decir, sin excluir las demás formas de relación y comunicación espiritual con el Dios trino, que se traduzcan en mi contribución al bien social.
  • Si el amor verdadero es una relación inmortal, no puedo permitir que muera o se debilite; lo alimentaré diariamente con obras y gestos, pero también necesito expresarlo con palabras. Si pongo cuidado, encontraré la forma adecuada, de acuerdo con cada persona y con cada situación cotidiana.
  • Invite a recordar, revivir y escribir. Es bueno el ejercicio para uno mismo y puede servir para otros. Decido hacerlo, sobre todo, acerca de las cosas que hemos hecho bien.

Y así, cada uno, puede revisar qué quiere hacer y no lo ha hecho, para decidir hacerlo; o qué quiere dejar de hacer y deja de hacerlo, “de una”.

Jesús nos dijo: “ustedes son la sal de la tierra, ustedes son la luz del mundo” Es bueno que cada uno encuentre la forma de dar sabor a sus relaciones y de ser luz para los demás. 

Un año nuevo -ya avanzando- es una ocasión propicia para poner en práctica tantos buenos deseos que se quedan muchas veces en eso, en deseos, sin convertirlos en hechos o realidades. Es hora de poner en práctica, de pasar del saber o la teoría a la acción concreta.


[1] Carta a los Romanos, capítulo 7, versículo 19

[2] Evangelio de San Mateo, capítulo 26, versículo 11

Vicente Alcalá Colacios

Febrero, 2023

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El jueves pasado tratamos en nuestra tertulia semanal el tema Metaverso e inteligencia Artificial–Desafíos y Oportunidades”, animada por Juan Sebastián Murcia Zaher. Por casualidad, la redacción ha recibido dos artículos de dos autores diferentes que, sin proponérselo, se han referido a este tema. Síntoma de las inquietudes que estos cambios nos plantean. 

La inteligencia artificial nos impulsa al futuro; la inteligencia natural nos remonta al comienzo de la evolución. La inteligencia artificial es producto de la inteligencia natural. ¿Comprendemos la inteligencia artificial? ¿Comprendemos la inteligencia natural? ¿Para qué nos sirven una y otra?

Se han hecho y se hacen innumerables preguntas acerca de la inteligencia. ¿Qué es la inteligencia? Y se responde, por ejemplo, que es la capacidad de resolver problemas. El Diccionario de la Lengua Española la “define”, entre otras acepciones, como: capacidad de entender o comprender; conocimiento, comprensión, acto de entender; habilidad, destreza y experiencia; sustancia puramente espiritual… Capacidad, acto de entender y conocimiento o comprensión, son tres aspectos relacionados y secuenciales de la inteligencia humana: 

– La capacidad es una característica, una propiedad, una potencialidad, una manera de ser, que está siempre ahí, latente, como base disponible del actuar inteligente.

– El acto de entender es un ejercicio singular de la capacidad inteligente; es un eslabón de una cadena de actos de inteligencia consecutivos o “concatenados”; se llama también acto de intelección o -en inglés- insight. “El acto de intelección es la fuente no solo del conocimiento teórico, sino también de todas sus aplicaciones prácticas y ciertamente, de toda actividad inteligente”[1].

– El conocimiento o comprensión es el resultado o producto de un acto de intelección, de la actividad inteligente, porque hay capacidad inteligente.

Tenemos pues, 1) una capacidad humana de entender, que 2) se pone en marcha o en ejercicio para intentar comprender algo, y 3) obtiene como resultado un conocimiento determinado o la comprensión de una particular situación o acontecimiento.

La inteligencia humana natural, como proceso que arranca con el acto de intelección, es la que origina todo conocimiento y toda actividad inteligente. De ahí su importancia. 

Dijimos al comienzo que la inteligencia artificial es producto de la inteligencia natural. En efecto, la inteligencia artificial es el resultado acumulado y progresivo de un proceso inteligente, desarrollado por muchos seres humanos inteligentes, a través de muchos siglos. La capacidad inteligente natural del ser humano, puesta en ejercicio, avanza y crea la inteligencia artificial y todos sus productos y aplicaciones. 

Pero la inteligencia natural humana no solo ha dado origen a la inteligencia artificial. A lo largo de la historia ha inventado y ha construido desde la rueda, hasta los vehículos autónomos actuales, desde el libro hasta las grandes bibliotecas, desde las pirámides, los puentes, las catedrales, hasta los modernos edificios inteligentes. Las artes y la literatura son otros “productos” de la inteligencia humana natural.

Si nos acercamos más, podemos observar que la inteligencia natural humana se manifiesta, tanto en el campo del sentido común, como en el campo de la teoría o ciencia. El sentido común establece relaciones entre las cosas, con un sujeto que conoce y actúa. La teoría o ciencia establece relaciones entre diferentes cosas, para explicar y predecir. En este campo, la inteligencia se desarrolla en las diferentes disciplinas: Física, Astronomía, Química, Geología, Biología, Antropología, Lingüística, Sociología, etc. 

Así: un agricultor es inteligente, con una inteligencia natural de sentido común; un agrónomo es inteligente con una inteligencia adicional, teórica o científica. Un carpintero maneja las medidas y las cantidades con una inteligencia práctica de sentido común; un matemático explica las medidas y las cantidades con una inteligencia adicional, teórica o científica. Un médico puede actuar con sentido común, pero adicionalmente actúa con el conocimiento científico adquirido mediante el estudio de las investigaciones médicas. Por lo tanto, la técnica y la tecnología son también desarrollos de la inteligencia humana, natural y científica. 

Otra pregunta clave y de consecuencias prácticas es si la persona inteligente ¿nace o se hace? Hay que decir que toda persona humana normal es inteligente; al preguntar si una persona es inteligente, la respuesta no puede ser sí o no; máximo, se puede responder que es inteligente en mayor o menor grado. Sin embargo sí se pueden distinguir matices o especializaciones de la inteligencia: se habla de la inteligencia numérica, la inteligencia espacial, la inteligencia musical, la inteligencia lingüística, la inteligencia social, la inteligencia emocional…

Es necesario admitir que hay factores genéticos heredados por la inteligencia humana, pero el medio social y la educación son muy importantes para su desarrollo. La inteligencia humana natural no es estática o inmutable, sino que es dinámica, evolutiva, creciente…

En consecuencia, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de alimentar y desarrollar nuestra inteligencia con la observación, la atención y la reflexión; con la lectura y el estudio, con la recepción de lo que nos transmiten los que nos anteceden y saben, con las preguntas para la comprensión y la explicación, con el diálogo y el intercambio, con la curiosidad y la dedicación, con la motivación especial propia y la disciplina continuada; toda esta acumulación de saber es lo que aprovecha hoy la inteligencia artificial, que debemos poner a nuestro servicio. Para adultos y jóvenes las perspectivas que se abren parecen no tener límites.

Vicente Alcala

Febrero, 2023


[1] Lonergan, Bernard. Insight: Estudio sobre la comprensión humana. Ediciones Sígueme, Salamanca, 2004, pg. 16

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Todos somos, en alguna medida, turistas, emigrantes y peregrinos. El turista es, por poco tiempo, habitante en un país ajeno; el emigrante lo es por más tiempo; el peregrino es habitante de un país, pero está de camino… 

En una ocasión, un grupo de amigos conversábamos acerca de quienes habíamos ido al exterior. Yo dije que desde Norte de Santander había cruzado a la población más cercana de Venezuela… Uno de mis amigos replicó que además, ¡yo había venido a Colombia!  Hacía unos cinco años que había llegado y pasaron otros cuatro hasta que volví a viajar fuera del país. En 2022 cumplí 60 de vivir aquí. Ya casi olvidé que soy emigrante.

Dije que todos somos emigrantes en alguna medida porque, así no nos cambiemos de país, nuestro país cambia con el tiempo y cada uno cambia dentro del país cambiado: emigramos o salimos de un “territorio” vivido. Además, podemos y debemos “emigrar” de una situación presente a una situación mejor para todos. 

Hace poco, varios amigos hablaron ‒en una de nuestras tertulias‒ sobre Colombia vista desde la estadía en un país extranjero. Yo tendría que hablar en sentido inverso: habiendo llegado de fuera, cómo me siento en Colombia. Ya he comentado en alguna ocasión sobre lo maravilloso que es el país, sin ignorar o cerrar los ojos a sus limitaciones humanas, como las de todos los demás países “terrenales”, que precisamente nos dan la oportunidad de contribuir con los demás, así sea modestamente, a mejorarlo. 

Como mi familia de origen quedó en España y mi hija vive, desde hace 25 años, en Europa, he tenido la oportunidad “para visitarlos” de dar algunas vueltas por otros países en el viejo mundo y también me he asomado a varios países latinoamericanos y más al norte. No se trata de aparentar ni de lucirme al hablar de mis viajes, sino simplemente reconocer que he sido y soy turista: por poco tiempo “habito” en un país diferente; “diferente”, ni peor ni mejor. No puede uno calificar ni juzgar la calidad de un país, por varios días ‒o más‒ que viva en él. Creo que todos también somos turistas de alguna manera, pues a veces vivimos en el propio país como “visitantes” o “de paso” ante la realidad que nos rodea.

Antes había escrito Un viaje mariano y Un viaje del agua a vuelo de dron; en el primero se puede decir que fui un poco peregrino pues, en varias ocasiones, visité algunos santuarios en que se venera a la Madre de Jesús. También fui en una oportunidad a Santiago de Compostela, pero no por el camino de peregrinación a pie, sino en tren hasta la catedral. En el segundo artículo, viajé junto al agua por distintos lugares.

Escribí recientemente Un viaje con altura y en él describí, sobre todo con fotografías, algunas localidades y parajes hermosos. Llegué a Almería, mi ciudad natal, y nos reunimos los miembros de mi familia: hermanas, cuñados, sobrinos y los hijos de estos, 54 en total. Al saludarlos y al pasear por las calles de mi infancia, me sentí turista y recordé que en realidad soy emigrante en Colombia hace poco más de 60 años y, al regresar a España, me siento emigrante o forastero en mi tierra. En ambas patrias he sido afortunado y siento la vivencia de bienestar y felicidad, solidaria con los que no lo son tanto; agradecido, por supuesto, con Dios y con todas las personas con las que he convivido. 

Antes de llegar a España, nos encontramos con mi hija y yerno, que viven en Alemania, para celebrar el cumpleaños de ella antes de seguir, todos, hacia Almería en Andalucía.  “Pasamos” también por Suiza y Francia y ya “dibujé” en el artículo citado algunas de sus bellezas naturales y construidas, sin poder hablar de sus cualidades humanas.  

Todos vamos de camino, aunque vivamos en un sitio determinado. El verbo peregrinar tiene varios significados: a) andar por tierras extrañas; b) andar de un lugar a otro buscando o resolviendo algo; c) ir solo o en romería a un lugar sagrado, y d) en algunas religiones, vivir entendiendo la vida como un camino que se recorre para llegar a la unión con Dios después de la muerte (Diccionario de la Real Academia de la Lengua).

Cada uno de nosotros es peregrino, al menos en uno o varios de los sentidos enunciados. 

Así pues, el título de este artículo se refiere a todos: cada uno de nosotros es “turista, emigrante, peregrino”. Lo importante es que siempre, en cualquiera de las tres calidades ‒o en la de ciudadanos‒ caminemos solidaria, alegremente y con energía.

Vicente Alcalá Colacios

Febrero, 2023

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