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vicente alcala

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Las nubes son pasajeras, las montañas son permanentes, pero no siempre lo más visible es lo más permanente.

El viento pasa, el aire permanece. 

Los colores pasan, la luz permanece. 

Las olas pasan, el mar permanece. 

Las temperaturas varían, pero siempre hay un clima.

La naturaleza impulsa y reposa, los seres y el ser siempre son reales. 

Los funcionarios son pasajeros, las instituciones son duraderas.

El dictador y el autócrata son pasajeros, la autoridad es permanente.

Los políticos pasan, la política se necesita permanentemente.

Los fallos de los jueces son pasajeros, la justicia es permanente. 

La injusticia es pasajera, la responsabilidad y la sanción son duraderas.

Las guerras pasan y se suceden, la paz siempre es un horizonte.

El desarrollo avanza y la decadencia retrocede, la recuperación siempre se busca.

La evolución y la historia no se detienen, un objetivo deseable nunca falta.

El pesimismo y el optimismo varían, la confianza duradera prevalece.

Las masas son volubles, las comunidades que cooperan siempre mejoran.

Las emociones son pasajeras, los sentimientos son permanentes.

Los enamoramientos son pasajeros, el amor es permanente.

La ira y la violencia son pasajeras, el perdón y la paz son duraderos. 

El dolor y la tristeza son pasajeros, la serenidad y la alegría son duraderas. 

La depresión y la ansiedad son pasajeras, la fortaleza y la esperanza son duraderas.

Las teorías y las ideologías son pasajeras, la realidad y la inteligencia son permanentes.

Las mentiras y las equivocaciones son pasajeras, el deseo de la verdad es permanente. 

Las noticias pasan, la información es permanente. 

A las palabras “se las lleva el viento”, los hechos, hechos son. 

La ciencia y la tecnología avanzan, la curiosidad y la investigación son permanentes.

Las formas de educación son variables, la necesidad de educación es invariable. 

Los procesos de producción varían, la necesidad de producir es permanente.

Las formas de comercio cambian, el intercambio siempre es necesario. 

La recreación es variable, el entretenimiento no se puede eludir.

Las maneras de descansar son muchas, el descanso es ley de la naturaleza.

Las costumbres son pasajeras, las culturas son duraderas.

Los gustos van cambiando, la música y el arte siempre están presentes.

Los medios avanzan históricamente, la comunicación es inevitable.

Los transportes han evolucionado, la migración es prehistórica.

La gastronomía es variadísima, la alimentación no puede abandonarse.  

Los actos malos son pasajeros, el bien y la bondad son permanentes. 

La pobreza y la escasez son pasajeras, la abundancia de la naturaleza es duradera.

Las creaturas somos pasajeras, la belleza de la Creación es permanente. 

Las búsquedas y las dudas son pasajeras, la convicción y la fe son duraderas. 

La existencia es pasajera, la vida es permanente.

Los escritos son pasajeros, la escritura será eterna.

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2025

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“VIDA en la vida y tras la muerte” es mi “traducción” del artículo del Credo sobre la Comunión de los santos. Una madrugada estaba desvelado y me puse a recordar a amigos y familiares que ya subieron a las estrellas. Para que no fuera solamente un recuerdo, pensé en hablar con ellos en este artículo.

Alfredo, te recuerdo con tu risa un poco escandalosa, pero sobre todo tu trato cordial, afable y buen humor. ¿Te acuerdas de nuestro viaje a Gamarra? El planchón – más que barco- en el que viajamos, no tanto hacía curvas en el Magdalena, sino que era el río el que iba girando de lado a lado, sorprendiéndonos en cada vuelta con un paisaje nuevo, frondoso y de fresco verdor. Fuimos a la parroquia regentada por un jesuita paisa; dale mis saludos y que me recuerde su nombre. Nos daban una deliciosa aguepanela con limón. Espérame para que nos reencontremos.

Gonzalo, por ser Alfredo santandereano, me acordé de ti como rector serio pero amable. Pasé dos años muy agradables en el San Pedro con todos ustedes y me acuerdo del San Pedrito y sus monjas muy queridas. Con los alumnos de 5º y 6º hicimos varios diálogos con las alumnas de uno de los colegios femeninos. Dale recuerdos nuestros a tu paisano Jorge Ortiz, quien fue muy especial conmigo y le consiguió a Elssye su primer trabajo de arquitecta. 

Sigfrid, siempre tan serio y tan “formal”. Cuando hablabas de tus ancestros no te gustaba decir Múnich, sino mingen, es decir, München. Nos llevamos bien y te he preguntado a veces por qué nos “perdimos” del mapa. He viajado varias veces a Múnich y lógicamente te recuerdo siempre que estoy por allá.

Oscar, o mejor, Teófilo! me acuerdo que algún día mencionaste que escribías por lo menos un cuarto de hora diario, como entrenamiento. En una ocasión criticabas a un amigo nuestro (salúdamelo también) del que dijiste que no hacía sino hablar, y entonces te repliqué, amigablemente, que tú eras igual: no hacías sino escribir… me respondiste “Es cierto”. El otro día me encontré una esquela tuya que me sorprendió, como si estuviera escrita en Madrid; cuando reparé, ví que era un saludo de bienvenida a Santa Rosa de Viterbo. 

-Papá y Mamá, con vosotros hablo frecuentemente, en especial viendo la foto de los dos en la sala, y que sirvió de “carátula” para el escrito Cartas recíprocas. Siempre nos habéis protegido y hoy os pido que sigáis haciéndolo, especialmente, con vuestros dos nietos colombianos.

Jóse, escribí tu recuerdo en “Un secreto desde el mar”. Cuando cumple años María del Mar o uno de tus dos hijos, confirmo que estás con nosotros y nos proteges. En uno de mis viajes, me invitaste a tomar una cerveza, cerca del paseo, creo. También te recuerdo llegar al apartamento de Madrid con Nacho pequeñito. ¡Ya están grandes! 

Manolo, el otro día me encontré una página que había escrito cuando nos dejaste. Recordaba en ella algunas anécdotas de nuestra niñez y también de alguna conversación en uno de mis viajes. Anita ya está de nuevo contigo. Elssye, Pilar y Carlos, así como yo, los queremos mucho.

Gustavo, tenemos una foto tuya, junto con otra de toda tu familia: tus padres y los tres hermanos. Te recordamos mucho y especialmente en estos últimos años cuando tienes a tu hermana dedicada a resolver, de alguna manera, el tema de tu casa en la vereda. También llevamos varios meses buscando la forma de trasladar tus cenizas para colocarlas junto a los restos de tu padre. Hoy esperamos avanzar bastante en el tema, danos fuerza.

Sería muy extenso seguir conversando con tantas personas que viven tras la muerte.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la expresión comunión de los santos tiene dos significados estrechamente relacionados: comunión en las cosas santas y comunión entre las personas santas. ¿Qué es la Iglesia, sino la asamblea de todos los santos? La comunión de los santos es precisamente la Iglesia. 

La cabeza de la Iglesia es Cristo y como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros. Existe una comunión de bienes en la Iglesia.

Las personas santas son las personas santificadas por Cristo, que ya en esta vida lo son por el bautismo e incorporación a Cristo y que, tras la muerte, lo son plenamente. 

Dentro de la Iglesia (y por extensión, en la humanidad) nos comunicamos entre nosotros de manera explícita e implícita, aunque muchas veces sin tener la suficiente consciencia de ello; como nuestra vida continúa transformada tras la muerte, podemos seguir comunicándonos entre vivos y difuntos. 

La expresión VIDA en la vida y tras la muerte sígnica que la VIDA- la relación con Dios- se realiza desde ahora y para siempre. Por la relación con Dios, todos nos relacionamos tanto en la vida actual como en la vida definitiva; en consecuencia, nos relacionamos los unos con los otros; estamos presentes los unos ante los otros. No basta esta presencia, sino que es necesaria la consciencia creciente de esa presencia mutua.

Vicente Alcalá Colacios

Septiembre, 2025

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“Bogotá, 2.600 metros más cerca de las estrellas”. Aquí, en La Reserva estamos 600 metros más arriba de Bogotá. 

Para subir a 3.200 metros sobre el nivel del mar, se camina paso a paso sin despegar los pies de la tierra, pero sin dejar de mirar hacia arriba. 

Así subimos hasta la Reserva Ecológica Los Andes, y me llevé la grata sorpresa de ver a Bogotá desde arriba. No deja uno de admirar su enorme extensión y de adivinar los millones de personas que viven en edificios y casas esparcidos en toda la Sabana y en los barrios trepados en los cerros orientales. Todo un mundo de mundos… No se puede ignorar o minimizar el cúmulo de situaciones dolorosas, muchas de ellas por delitos e injusticias, que quedan ocultas dentro de la marea humana de la gran ciudad. 

Subimos a la Reserva mi hijo Carlos y yo. A él le gustan mucho las montañas y las excursiones ecológicas; las disfruta, más cuando puede lograr que yo lo acompañe. No sé qué es más agradable, si los paisajes o la mutua compañía. En esta ocasión, había venido desde el exterior por unos días y no quería desaprovechar la ocasión para “llevarme” de excursión.

Comenzamos a subir por un camino señalizado: a ratos suave, y a ratos escarpado. Era un sendero ecológico que se volvía camino de herradura. Afortunadamente el día estaba seco y, por lo tanto, las piedras eran menos resbalosas. A mi hijo le agrada que yo pueda acompañarlo a subir, caminando sin problemas a los 82 años. Para mí es un motivo de doble agradecimiento.

No es sólo el placer estético y el beneficio saludable del ejercicio físico, sino el valor ecológico de la protección que la Reserva proporciona al medio ambiente cercano a los cerros que circundan la capital. Se pueden ver también aves y mamíferos de bosque. Adicionalmente se da allí una siembra de árboles con sentido memorial: muchas familias siembran un árbol acompañado de una fotografía o mensaje del ser querido que ya “subió a las estrellas”. 

La experiencia se complementa por la acogida y atención de las personas que cuidan la Reserva y por el encuentro, en el camino, con los visitantes que bajan y suben.

Arriba nos encontrábamos como a mitad de camino entre el mar y las estrellas. Hace poco, disfrutamos del mar en familia, y ahora también disfrutamos de la montaña. Nunca daremos gracias, suficientemente, por estas bendiciones. El mar proporciona serenidad y admiración ante su grandeza .

La subida a la Reserva Ecológica también produce sensaciones de bienestar y admiración por la naturaleza, y reflexión inquietante por la enorme comunidad humana que se divisa abajo. 

Vicente Alcalá Colacios

Septiembre, 2025

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Viajar por amor

Por Vicente Alcala
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Todo viaje se realiza con alguna finalidad, aunque podemos descubrir que todo viaje se hace por amor, amor en alguna de sus formas. Si bien tomo como punto de partida la propia experiencia, es fácil transferirla a muchas vivencias semejantes de cualquiera de ustedes, amables lectores.

Mi primer viaje significativo -por su duración- lo realicé con un amigo y su familia, recorriendo el sur de Andalucía (España) para ingresar al Noviciado de la Compañía de Jesús. El viaje fue por amor al llamado vocacional en la juventud. 

Prolongando ese viaje, volé -por primera vez en avión- desde Madrid a Bogotá, El viaje fue por amor al destino que recibí para trasladarme a la provincia colombiana oriental de la Compañía. 

Después de 9 años, viajé a Almería por amor a mis padres y hermanos, que no había visto en ese tiempo. 

Para no alargarme, ya casado y con nuestra hija, viajamos junto con mi suegra para visitar a mi familia. El viaje fue por amor a los abuelos y demás familiares. 

Saltándome otros viajes semejantes, acompañé a mi hija que realizaría estudios de postgrado en Barcelona. El viaje fue por amor paternal y por su futuro. Igualmente la acompañé en su traslado desde Barcelona hasta Munich. 

Mi esposa realizó múltiples viajes a Colombia y al exterior por amor a su trabajo y al servicio que implicaban sus obligaciones. 

Mi hijo también realizó viajes a diferentes regiones de Colombia y, posteriormente, al exterior para continuar su trabajo. Sus viajes han sido por amor y por entusiasmo con sus objetivos, a pesar del desprendimiento que exige la distancia. 

También hay viajes por amor a conocer nuevos sitios, por amor a disfrutar vacaciones y por amor a los encuentros familiares. 

Así como realizamos viajes por amor a nuestros hijos pequeños y su educación, más tarde, realizamos viajes de reciprocidad, ofrecidos por el amor de los hijos hacia nosotros. 

He de reconocer que a veces he sentido inicialmente “desgano” para viajar, pero al sentir la ilusión ajena me contagié y retrospectivamente aprecié, disfruté y agradecí estos viajes ofrecidos con amor. Por ejemplo, un reciente viaje a Panamá.

En este blog, he escrito -entre otros- “Un viaje mariano”, “Viaje del agua a vuelo de dron”, “El encanto de Colombia”, “Un viaje con altura”, “Por el Amazonas”, “Londres, ayer y hoy”, “La naturaleza en África”. 

Un amigo comentó en uno de los artículos: “Bello recorrido, Vicente. Qué suerte has tenido”. Es cierto, he tenido mucha suerte, o mejor, he sido privilegiado con estos viajes por amor, y por el amor de Dios manifestado en el amor familiar, dentro del viaje de la vida. 

Vicente Alcalá Colacios

Septiembre, 2025

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En el artículo anterior escribí que existe “una relación auténticamente humana, directa y recíproca, en la que el tú no es un objeto, una cosa más, sino un ser vivo y presente, al que me dirijo con todo mi ser; un tú que no utilizo, sino con el que me encuentro; un tú que me afecta personalmente y no paso ante él de manera indiferente”[1]. Un tú es el dolor ajeno

Impresionan profundamente las escenas dolorosas de la guerra en Gaza; pueden ser semejantes las escenas de la guerra en Ucrania. En Colombia, son igualmente dolorosas las imágenes de atentados a policías y soldados, así como de asesinatos a mujeres y hombres civiles.

Los avisos televisados de niños abandonados en el Bienestar Familiar, o las solicitudes de ayuda para Saint Jude, igual que las tragedias de comunidades afectadas por desastres naturales… y muchas otras escenas de violencia y muerte provocada, o de víctimas de la corrupción, reflejan una constante de dolor en diferentes formas.

El dolor puede ser desesperante o esperanzador.

Dos posibles maneras de relacionarnos con el dolor ajeno son: o acostumbrarnos a él como algo ordinario, o dejarnos afectar por él como propio, en alguna medida. La primera nos deja indiferentes, nos “resbala”, a lo más nos hace decir “pobrecitos”. La segunda nos conmueve, nos cuestiona y nos hace actuar.

Hay un dolor físico, corporal, orgánico; hay un dolor emocional, psíquico, moral; es un ovillo de sensaciones y sentimientos. El problema del dolor es semejante al problema del mal, que tanto ha dado que pensar por siglos. Sin embargo, el mal es más conceptual, teórico o valorativo, mientras que el dolor es existencial, encarnado, completamente humano. 

Además de los sentimientos, en las diversas situaciones ante el dolor, nos podemos preguntar ¿por qué ocurre esto? y no sabemos responder en muchos casos; es una especie de misterio. ¿Qué sentido puede tener el dolor humano? y nos quedamos pensando. ¿Qué actitud tomamos frente al hecho? ¿Qué podemos hacer? y hay muchas maneras de responder: damos una ayuda económica, actuamos en calidad de voluntarios, atendemos a las personas afectadas, buscamos ayuda médica, colaboramos en la reconstrucción. 

¿Cómo es realmente, la angustia, la inseguridad, la incertidumbre, la amargura de una vida -de tantos- con tan poca calidad? ¿Hasta dónde puede uno hacer propias las situaciones ajenas de dolor? 

¿Sirven para algo los sentimientos de compasión o solidaridad con los demás, si no podemos resolver sus problemas? Es uno de los enigmas humanos. Pero si “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo” las actitudes y los comportamientos positivos de las personas afectan real y silenciosamente a la sociedad; por una parte, las actitudes y comportamientos positivos contribuyen a mitigar el dolor ajeno y, por otra parte, la energía espiritual tiene un efecto sanador y esperanzador en la comunidad que, aunque no sea patente, es contagioso. 

Cuando esa energía espiritual se refuerza con la oración, la fe y la confianza se incrementa colectivamente. La acción de Dios siempre está presente de una manera que no comprendemos y además, hacia adelante, su promesa es de superación del dolor y de salvación. La cruz de Cristo fue de enorme dolor y fue instrumento real de resurrección y vida. 

El dolor, aceptado y ofrecido con Jesús, es semilla de superación. Lo que es absurdo y locura desde la perspectiva meramente humana, es la sabiduría de Dios, misteriosa para nosotros. 

El dolor humano es un hecho real (con fe o sin ella), pero la confianza en Dios es una realidad presente que acompaña y ayuda a superar el dolor. Un tú muy doloroso nos relaciona a nosotros de manera verdaderamente humana y solidaria… además, nos llena de esperanza -a unos y otros- y nos acerca al TU divino permanente y eterno.

Vicente Alcalá Colacios


[1] “El autor y los personajes” exjesuitasentertulia.blog 10-07-2025

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Los editores de este blog desean precisar que los artículos publicados aquí, tienen una responsabilidad exclusivamente personal de cada autor. Nadie puede hablar en nombre del grupo que, como tal, no tiene una existencia formal.

Se esperó el milagro por la vida de Miguel Uribe. Hoy es una realidad la VIDA definitiva de Miguel. Él consiguió el milagro de unir a la mayoría de los colombianos en la oración y la esperanza, y Dios le otorga la VIDA permanente e imperecedera. Miguel espera el milagro -por lograr- de una vida más humana para todos los colombianos. 

Nos unimos en el dolor de toda su familia, amigos y cercanos, pero un dolor confiado y lleno de esperanza gozosa y consoladora. Dolor amortiguado por su recuerdo y su presencia.

La esperanza más profunda es, no la de que Miguel no muriera, sino la que él buscaba para el país: una sociedad más justa, más humana, más en paz. El milagro por lograr es que su muerte despierte la consciencia y la decisión de la mayoría del país. 

La decisión de la mayoría tiene que ser la unión contra el crimen, contra la violencia, contra la injusticia, contra el narcotráfico, contra la corrupción, contra el hambre, contra la mentira y el engaño, contra el reclutamiento para la delincuencia, contra las promesas falaces, contra el individualismo, contra la indiferencia ante el dolor ajenos. 

El milagro de Miguel Uribe -por lograr- es el cambio en la mentalidad y la percepción de la mayoría de los colombianos para tener consciencia de nuestra realidad y para unirnos por conseguir una sociedad cada vez mejor, cada vez más justa y solidaria.

Un milagro concreto será el de la unión de las fuerzas políticas por el bien de orden en el país, por encima de los intereses y programas partidistas e individuales dispersos. No es el logro de algún candidato o “líder” individual, mesiánico, “sobresaliente”, no.

El milagro de un país mejor, unido y pacificado se logrará, solamente, si nosotros lo logramos. El milagro no es un fenómeno mágico, impersonal, del azar, que nos ocurre… sino un logro común, laborioso, de esfuerzo permanente y coordinado, de todos. 

Cuando veíamos los miles de personas acompañando y orando por la salud y la vida de Miguel Uribe, se notaba la sinceridad y la fe, la solidaridad… pero podía asaltar la preocupación de que el desenlace no fuera el esperado, sino el que hoy -11 de agosto de 2025- se conoció: la muerte de Miguel. 

Esa preocupación está superada por la certeza de que Dios le concedió a Miguel la inmortalidad. La confianza en la oración consiste, no en que cambie la voluntad de Dios misteriosa para nosotros, sino en que cambie nuestra voluntad para aceptar la voluntad siempre bondadosa del Padre, que nos ama y nos tiene preparada la unión con EL, mediada por Jesucristo y el Espíritu Santo. María, nuestra Madre, nos confirma en esa confianza. 

Así pues, el milagro conseguido es la VIDA definitiva de Miguel y la unidad que comenzó a producir entre los colombianos; el milagro por lograr es el que nos invitó a realizar entre todos los colombianos, y que depende de nosotros, con la ayuda de Dios. 

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2025

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Escuché una observación, atribuida al Papa León XIV, quien habría dicho a su interlocutor: “Usted confunde al autor del libro con uno de sus personajes”. ¿Qué significa esa frase?

Enseguida me pareció semejante a la idea de confundir a la Inteligencia Artificial con el inventor de la IA. (Aquí entiendo al “inventor” como el conjunto de inventores o investigadores que hacen posible la IA). 

En efecto, olvidar que la IA es producto de la inteligencia natural humana es caer en el sofisma de confundir el efecto con la causa; porque es utilizar la palabra inteligencia de manera poco adecuada -a no ser que se use de forma simbólica- pues en realidad la IA es información artificial mejor que inteligencia artificial. Por más que implique el trabajo de programación progresiva y la utilización de complejos algoritmos, se trata de información artificial: la inteligencia es la de los programadores y la llamada IA no es inteligencia sino información complejísima y utilísima, pero producto de la inteligencia humana. Sin esta inteligencia no existe ni avanza la información artificial. 

En una de sus aplicaciones -la IA conversacional o el Asistente conversacional o el Agente de IA- podemos decir que la inteligencia es la del que pregunta y la de aquellos que hacen posibles las respuestas; la IA, sigue siendo más bien Información Artificial. 

Algo semejante interpreto en la expresión de confundir al autor con uno de sus personajes. 

La naturaleza, la humanidad, la ciencia… son personajes de un drama, no ya escrito sino viviente. Pero ¿quién es el autor de este drama?

Lo más complejo de este drama es que no se trata de un guion fijo, escrito para ser representado al pie de la letra, inmodificable… sino que el drama mismo lo desarrollan los actores, los personajes, y estos tienen vida propia.

La naturaleza está echada a rodar… la humanidad está echada a rodar… la ciencia está echada a rodar… Eso implica una gran oportunidad y un riesgo. 

La naturaleza es rica, es abundante, es valiosísima… pero es limitada, es falible, es riesgosa y puede “jugar malas pasadas”. Necesita orientación y control.

La ciencia es poderosa, es necesaria, es utilísima… pero es limitada, es falible -no en sí misma sino en su aplicación- requiere de orientación y control.

La humanidad es buena, es bella, es poderosísima… pero es limitada, es falible, es peligrosa. Lo más importante es que la humanidad se da a sí misma la orientación y el control: esa es su gran oportunidad o privilegio… pero tiene también el gran riesgo de caer en la desorientación y el descontrol.

Más aún, la humanidad tiene una gran responsabilidad con la naturaleza y con la ciencia.

La naturaleza, la ciencia y la humanidad… son los personajes. Pero ¿quién los echa a andar? Toda comparación o toda metáfora tiene una semejanza y una diferencia. La imagen del autor y los personajes hay que interpretarla bien. 

Si nos concentramos en el personaje humano, éste es animal con su organismo y lo que implica: biología, anatomía, fisiología, instintos… sentimientos, inteligencia y voluntad. 

Exaltar la inteligencia humana y todos sus logros -como la ciencia- y considerarla suficiente para dar la explicación del universo y de la naturaleza, es confundir al personaje humano con el autor del universo y de la naturaleza. 

Ahora bien, sin relación no existe nada. Sin relación no existiría el átomo, ni la célula, ni la naturaleza, ni la humanidad, ni cada uno de nosotros los seres humanos. 

Hay dos formas como el ser humano se relaciona con los demás y con la naturaleza: 

  • una relación pragmática, utilitarista, funcional, cotidiana… en la que se da la relación del yo con algo que es eso, ello, un objeto, una “cosa” útil, incluso él o ella… relación necesaria para vivir, pero que no es la que nos realiza plenamente como persona humana.
  • una relación auténticamente humana, directa y recíproca, en la que el tú no es un objeto, una cosa más, sino un ser vivo y presente, al que me dirijo con todo mi ser; un tú que no utilizo, sino con el que me encuentro; un tú que me afecta profundamente y no paso ante él de manera indiferente. Este tú no es sólo otra persona, sino la naturaleza, todos los seres, todos los seres humanos, todos los hechos, todos los acontecimientos.

En esta forma de relación me dejo interpelar, me dejo afectar. Vivir esta segunda forma de relacionarse es exigente, necesita desarrollar una consciencia intensa, implica un amor desinteresado y auténtico; “Una manifestación del amor es aceptar al otro como legítimo otro en la convivencia”. [1]

Esta forma de relación es la que nos acerca a realizarnos plenamente como seres humanos. Es un proceso, un camino; no se logra de un día para otro… y esta forma de relación de YO a TÚ, es la mejor forma de encontrar la relación con el TÚ ETERNO[2], quien es el autor de este drama -de la creación, de la naturaleza, de la vida, de la humanidad- donde todos somos actores. 

No podemos confundir a los personajes de la obra con el autor de la obra. No podemos confundir el poder del personaje con la omnipotencia de su autor. Y podemos relacionarnos amorosamente de yo a tú, no sólo con los personajes sino, más a fondo, podemos relacionarnos amorosamente con el autor; de yo a TÚ, de yo a DIOS. Sólo así dejaremos de confundir a los personajes con el autor.


[1] Cfr. Humberto Maturana, su obra “Emociones y lenguaje en educación y política” entre otras. 

[2] Cfr. Martin Buber, su obra “YO y TU”.

Vicente Alcalá Colacios

Agosto, 2025

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Oferta y demanda es una ley del mercado, pero en el fondo es una realidad de la creación y una necesidad de la naturaleza humana: la creación ofrece y la humanidad demanda. En ese intercambio, surge el conflicto de muchas formas; la política debe gerenciar los conflictos.

Si no hubiera consumo no habría producción ni comercio (pensemos en la droga y el narcotráfico). Si no se produjera algo, no se demandaría (pensemos en el marketing y la publicidad). Si no se necesitara la energía eléctrica, no habría conflicto con las tarifas. Si se restringe la producción, oferta o comercialización del petróleo, sube el precio del barril. Si no hubiera carencias, no progresaría el populismo. Si no se quisieran más territorios, no habría guerras. Si no existiera ambición de dinero, si no se deseara el poder o el placer, no habría … pero tampoco habría…

Un poco simplista el análisis, en lo positivo y lo negativo, pero realista en el fondo.  

Demandas, necesidades, deseos, carencias, requerimientos… muchas formas de motivación o impulso.  

Ofertas, respuestas, promesas, oportunidades, soluciones… muchas formas de satisfacción o logro. 

Pero, entre esos dos dinamismos se presentan múltiples conflictos. La política, en el buen sentido, debe ayudar a superar los conflictos; acudir a la negociación, a la normalización, la conciliación, la mediación, el arbitraje…    

La política es el arte de conducir y armonizar la “polis”, la sociedad; la familia es la célula básica de la sociedad; la “polis” se ha convertido en la “aldea global”; por eso, la política debe ejercer su función de gerenciar los conflictos, desde la pareja hasta la comunidad internacional. 

Oferta, demanda, conflicto, política: cuatro elementos, presentes en los diversos ámbitos de la vida y de la sociedad, desde lo personal hasta lo mundial. 

Observemos la oferta de la creación y la demanda de la especie humana.

La creación ofrece luz para todos, tierra para todos, aire para todos, agua para todos, información para todos, abundancia para todos, salud para todos, naturaleza con sus recursos para todos, belleza para todos, armonía para todos, atracción e integración para todos, trascendencia para todos… 

La especie humana, por su naturaleza y por su historia, demanda: claridad, alimento, libertad, fertilidad, conocimiento y educación, bienestar, medicina, trabajo y creatividad, arte, música, amor y solidaridad, espiritualidad… 

Si no todos obtienen lo que ofrece la creación ¿es porque no hay suficiente, o porque no todos desarrollan su capacidad, o porque unos no se lo facilitan a los demás, o porque algunos no se lo permiten a los otros …?

La política debe servir para que todos tengan la oportunidad de disfrutar de todo. Como los conflictos son inherentes a las diversas situaciones, la política debe intervenir para la resolución de los conflictos a todo nivel, desde lo intrapersonal hasta lo global. 

Eso es lo ideal, pero la realidad es que con frecuencia priman o prevalecen los intereses individuales sobre los colectivos; el bien particular se opone muchas veces al bien común; el bien aparente impide el bien real. 

La tarea de la política es ingente y más cuando se trata de un país o de la comunidad internacional. Cuando la política falla, florece la violencia y la guerra.

Pensar que la política es solo cosa de algunos o que muchos estamos exentos de la política, es erróneo, es irreal, es irresponsable. Si todos afrontamos conflictos en un grado u otro, todos necesitamos la política, según nos corresponda, desde los ámbitos más reducidos hasta los más amplios; la política es un arte y un deber. 

Vicente Alcalá Colacios

Julio, 2025

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Agua, brillas blanca en Iguazú y…

Retumbas al caer, 
Nublas la vista al evaporarte,
Y a ningún viviente que se acerca
Dejas de saciarle.

Eres serena y tranquila
Aunque enérgica por dentro,
Eres potente, rica y generosa:
Para todos, fuente de alimento.

Te congregas gota a gota
En el alto páramo y
Te congelas copo a copo
En el nevado elevado.

Bajas del arroyo al pie de la vía,
Y en verano o en invierno,
Nos sabes a cielo.
No hay en la tierra algún sabor
Que pueda compararse
Con tu frescor.

En la fuente saltarina
Danzas como una bailarina.
Te escondes en las nubes,
Brotas de la roca,
Saltas por la cascada,
Serpenteas en el llano y
Te sumerges en el océano.

Mientras tanto,
Ligera, igual que el tiempo,
Fluyes como la vida,
Y en la amplia laguna
Reposas tranquila.

Desciendes en la lluvia,
Riegas los campos y
Te das a los humanos.
Calmas al sediento
Y formas un rio que corre
Hasta la vida eterna
Nos lavas como lava
La Sangre de Cristo,
Y nos haces renacer,
Con la fuerza del Espíritu,
En la pila del Bautismo
Para ofrecerte al Padre
Te mezclas con el vino
Y en el Santo Sacrificio
Nos ofrecemos contigo.

Agua, eres sutil,
Y de muchas maneras,
Como Dios,
Siempre estás aquí.

Vicente Alcalá Colacios

Junio, 2025

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Si u-topía (del griego: no-lugar) significa lugar o sociedad que no existe en ninguna parte (recordando a Tomas Moro), pan-topía (del griego: todo-lugar) puede significar un lugar o sociedad que existe en todas partes. 

Una sociedad perfecta no existe en ningún lugar, es utopía.

Una sociedad que puede ser cada vez más perfecta existe en todo lugar, es pantopía.

Utopía significa -ya en sentido amplio- un sueño, una ilusión, un ideal irreal, una sociedad deseable pero que no existe en ningún lugar. 

Pantopía sería diferente: un lugar o una sociedad que se encuentra en todas partes, que sí es realizable, que sí es posible, que sí puede existir en cualquier latitud y en todo momento. En una palabra: será una sociedad más humana cada vez. 

Además, la diferencia entre las dos es muy pequeña; está en la sola palabra más.

Es utópica una sociedad totalmente justa, totalmente honesta, totalmente libre, totalmente desarrollada, totalmente feliz, totalmente incluyente, totalmente productiva, totalmente satisfactoria de todas las necesidades humanas…

Sería pantópica una sociedad que fuera cada vez más justa, cada vez más honesta, cada vez más libre, cada vez más desarrollada, cada vez más feliz, cada vez más incluyente, cada vez más productiva, cada vez más satisfactoria de todas las necesidades humanas… 

Esta pantopía puede existir en cualquier lugar, en todo lugar; no importa el estado o el nivel en que se encuentre en un momento determinado; toda sociedad podría mejorar cada vez más, en todo sentido o en todas las dimensiones, así como cada uno de sus miembros podríamos avanzar más en todos los aspectos; más no significa el absoluto, el máximo posible, lo “último” sino eso: más, un poco más, un poco mejor pero cada día, cada vez más. 

Tampoco significa más “de golpe”, más “de una”, sino más poco a poco; ojalá de manera permanente, continuada, sostenible, constante, persistente… y eso depende de la voluntad humana, la que desafortunadamente también frena y dificulta el dinamismo de perfeccionamiento.[1]

Pantopía es una sociedad que puede y que puede querer ser cada vez más perfecta. Toda sociedad puede ser cada vez más perfecta, eso es seguro; que toda sociedad pueda querer ser más perfecta, no es tan seguro: puede querer o puede no quererlo. 

Si utopía es un sueño no realizado, pantopía es un sueño realizable.

Utopía es la especie humana perfecta: un sueño que como ha sido y es, no existe. Pantopía es la especie humana perfectible; como estamos llamados a ser: cada vez mejor, perfeccionándose, avanzando, progresando; en todas partes y en cada momento, de manera sostenible; todavía irreal pero realizable como demuestra el avance logrado en tantos sentidos -a pesar de los fracasos en otros aspectos-. Especie humana “evolucionada” pero que necesita evolucionar mucho más. Más bien podemos decir que aún no somos especie humana, sino que apenas estamos en camino de llegar a serlo. 

Si se mira sólo lo negativo, actual, se produce pesimismo; si se mira lo logrado y se trabaja hacia adelante, se puede actuar con optimismo. 

Nos parece muy rápido el progreso, sobre todo en los últimos siglos y decenios. Estamos deslumbrados con la Inteligencia Artificial, y no es para menos; pero ¿qué es el siglo XX o el siglo XXI -dos mil años- comparados con uno o dos millones de años atrás, desde los primeros vestigios de homínidos y hombres primitivos?

No hay que desesperarse, la pantopía puede que se demore, pero llegará poco a poco.

Deseo ilustrar lo dicho con un caso de avance, de cambio positivo, de una situación más productiva que antes. No es de toda una sociedad más humana, pero en su ámbito sí representa un más en la etapa actual con relación a la etapa anterior.

La provincia de Almería, en foto satelital, es la más visible del mundo desde el espacio[1]. El desarrollo agrícola extraordinario, en los invernaderos, no es producto de la IA (así la utilice hoy), sino de la inteligencia humana natural: una provincia casi desertica pasó a ser una despensa hortícola de Europa. A la vez que, de ser una de las provincias españolas que “emigraba” mayor número de personas para conseguir trabajo afuera, pasó a ser una provincia receptora de un gran número de inmigrantes. 

Almería en España es la capital de provicia quizás más aislada por tierra, pero seguro que por el mar está muy cerca para emigrantes, en especial desde el norte de África.

El ejemplo anterior, me anima a afirmar que la pantopía no es un sueño irrealizable. No se trata -repito- de una sociedad ideal total, pero, en su sector respectivo, es una realidad esperanzadora. El paso desde la humanidad cazadora y recolectora a la humanidad agrícola (hace millones de años), constituyó un gran avance… el cambio de zonas desérticas a cultivos de invernaderos con riego gota a gota (desde hace apenas unas dé  cadas) es otro gran avance, que se extendió incluso hasta Colombia con sus invernaderos.

Una metáfora visual que ayuda a comprender el dinamismo de la pantopía es el de esta realidad geográfica en una mañana nublada…

que se convierte en la misma realidad, pero asoleada, poco a poco, al atardecer…

Así, una sociedad algo “obscura”…  se va “iluminando” más poco a poco.

Vale la pena trabajar por una pantopía; cada uno de nosotros podemos aportar un granito de arena en esa construcción de la sociedad humana cada vez más humana.

Vicente Alcalá

Junio, 2025


[1] Este planteamiento concuerda con el expresado en el artículo “¿Qué educación para qué sociedad? de este mismo blog.

[2] La fotografía está tomada del artículo de Rose Dixon, “Neither China nor Egypt, the largest construction visible from space is located in Europe”. https://farmingdale-observer.com 

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La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es una explicitación del Evangelio en sus exigencias con respecto a la convivencia humana, por decirlo así. El Pontificio Consejo de Justicia y Paz editó, en 2005, el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” la cual había recibido el gran impulso de la Encíclica “Rerum Novarum”, publicada por el Papa León XIIl en 1891.

Sería muy difícil presentar un compendio de este Compendio que tiene 556 páginas en la edición de la Conferencia Episcopal de Colombia. Baste ofrecer un esquema visual de su contenido para invitar a profundizar en estos temas cruciales para la Iglesia y para el mundo actuales.

En este compendio se hace referencia a las Encíclicas llamadas “sociales” desde la “Rerum Novarum”: sobre la condición de los obreros, los derechos laborales y la propiedad privada, recorriendo las siguientes:

  •  Quadragesimo Anno de Pio XI, en 1931: crítica al capitalismo salvaje y al socialismo, proponiendo el principio de subsidiaridad y la justicia en la distribución de la riqueza.
  •  Mater et Magistra de Juan XXIII, en 1961: adapta al momento el tema del desarrollo económico, de la justicia social y de la solidaridad.
  •  Pacem in Terris de Juan XXIII, en 1963: sobre la paz mundial, los derechos humanos y el orden mundial político y moral.
  •  Populorun Progressio de Pablo VI, en 1967: crítica a la injusticia global y trata sobre el desarrollo de los pueblos, la pobreza y la desigualdad; propone el desarrollo integral para todo el hombre y todos los hombres.
  •  Octogesima Adveniens de Pablo VI, en 1971: frente a los nuevos problemas sociales y a las corrientes ideológicas, reitera el llamamiento a mayor justicia y al compromiso en la acción del servicio eficaz.
  •  Laborem Exercens de Juan Pablo II, en 1981: sobre la dignidad del trabajo humano y sobre los los derechos laborales.
  •  Centessimus Annus de Juan Pablo II, en 1991: a los 100 años de la Rerum Novarum, trata sobre la democracia, la economía de mercado y la caída del comunismo en la Unión Soviética.
  • Soliccitudo Rei Socialis de Juan Pablo IIen 1987: a los 20 años de la Populorum Progressio, sobre el auténtico desarrollo humano y una lectura teológica de los problemas modernos.

El Compendio también hace referencia a los documentos del Concilio Vaticano II (1962 –1965) especialmente a Gaudium Et Spes (sobre la Iglesia en el mundo actual).

Posteriormente al Compendio, se han publicado las encíclicas más recientes:

  •  Caritas in Veritate de Benedicto XVI, en 2009: amor, verdad y justicia en la economía y en el verdadero desarrollo humano.
  •  Laudato Si del Papa Francisco, en 2015: ecología, medio ambiente, crisis climática, justicia social, cuidado de la casa común.
  •  Fratelli Tutti de Francisco, en 2020: fraternidad universal, diálogo, solidaridad global, encuentro y crítica al individualismo.

Siguiendo la tradición eclesial, el nuevo Papa recién elegido, Robert Francis Prevost León XIV, manifestó en su primera aparición, entre otros mensajes, lo siguiente:  

Que este saludo de paz llegue hasta sus corazones, les alcance a sus familias, a todas las personas donde quiera que se encuentren, a todos los pueblos, a toda la tierra. 

La paz esté con ustedes… esta es la paz de Cristo resucitado: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente… 

El mal no prevalecerá. Todos estamos en manos de Dios, por tanto, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante. Ayudémonos los unos a los otros a construir puentes, a través del diálogo y el encuentro. Unámonos todos para ser un solo pueblo, en un mismo mundo. 

Queremos ser una Iglesia… que siempre busca la paz y la caridad, que busca estar cerca de quienes sufren. 

Además de sus palabras, me impresionaron de León XIV su lenguaje corporal y sus gestos, todo un símbolo para el momento actual, para los momentos anteriores a su elección y para el futuro.

En los días siguientes, el Papa León XIV pidió por el fin de la guerra en Ucrania y en Gaza y envió un contundente llamado a la paz mundial y a la reconciliación. Rogó por la liberación de todos los rehenes y por aumentar la ayuda humanitaria para los que la necesitan. 

Repitió cómo la guerra es siempre una derrota y que nunca es inevitable; en su lugar se debe buscar el encuentro, el diálogo y la negociación, y manifestó que la Iglesia siempre está dispuesta a facilitarlos. Se alegró con el anuncio del cese al fuego entre la India y Pakistán.

Exhortó a los periodistas a trabajar por la verdad y el desarme de la violencia, a la vez que defendió la libertad de expresión como un bien precioso. Sigamos atentos a los mensajes del Papa a toda la humanidad

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2025

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Hablo de política, sí, como servicio por el bien de orden. No quiero inmiscuirme en politiquería o debate por el bien particular.

Es muy conocido el adagio “divide y vencerás” como estrategia y táctica. Pero el sentido común también nos alerta que es más eficaz -negativamente- el hecho de autodividirse, porque eso permitirá que el otro venza.

¿A quién se refiere el auto y quién es el otro?

Ponerle sujeto al verbo reflexivo autodividirse no es fácil, aunque podríamos acordar en denominarlo democracia.

Ponerle cara al otro no es necesario por ahora, aunque podemos referirnos a él como autoritarismo, dictadura, populismo, autocracia, mesianismo o todo aquello que suene a “complejo de Adán” o a enanismo que ignora los logros anteriores y el valor de escuchar, compartir, cooperar e integrar.

La historia es maestra de la vida. No comprender la historia lleva a cometer errores históricos lejanos y cercanos. Y no se trata sólo de comprender: el problema es de “querer” y “sin querer”. Querer auténtico es querer el bien de orden, sin querer es caer en la trampa de darle ventaja al otro, sin buscarlo y sin darse cuenta. 

Si buscamos nombres concretos ubicados en el aquí y ahora, unos u otros se encuentran en Colombia, cercanos al 2026. Se llaman partidos políticos y líderes, como equivocadamente seguimos llamándolos. Es frecuente, en conversaciones de mesa, decir que no vemos candidatos a la altura, que “no hay con quien” que no se vislumbran aspirantes que den la talla o que merezcan el apoyo general.

Y eso ocurre porque seguimos pensando erróneamente; pensamos en sujetos (personas o partidos) que por sí mismos, de manera dispersa o dividida, sean la solución a los complejos y acumulados problemas que aquejan a nuestra sociedad. En verdad, de manera consciente o inconsciente, los sujetos aislados y divididos buscan un bien particular propio más que el bien de orden.

Antes de seguir adelante y llegar a conclusiones prácticas, aclaremos qué es eso del bien particular y el bien de orden.

El bien particular es el que trae beneficios personales o de grupo; responde a carencias o necesidades, por encima del bien ajeno o bien de la mayoría o al “bien de todos”.

Bien de orden es algo más complejo que el llamado bien común; éste se ha convertido en un lugar común, como tantas otras palabras: paz, orden, libertad, economía… la misma democracia. El bien de orden es distinto a los bienes particulares, pero no está separado de ellos; considera estos bienes no aisladamente y como referidos al sujeto al que satisfacen, sino que los considera todos juntos y con la característica de ser recurrentes y universales: mi comida de hoy es para mí, una forma de bien particular, pero la comida de todos los días para todos es parte del bien de orden, y así para la educación, el trabajo, el transporte, la vivienda, la participación y todo lo demás.

El bien de orden tiene dos características básicas: 

  • una ordenación de las operaciones que sean cooperativas y que aseguren la recurrencia de todas las formas del bien particular, y
  • la interdependencia entre los deseos o decisiones efectivas y la ejecución apropiada por parte de los individuos, los grupos y las naciones que cooperan. [1][i]

Volviendo a situarnos en el aquí y ahora, si cada aspirante y cada partido persiste en sus ideas y sus acciones de manera individual, aislada, o incluso combativa… solo un grupo aglutinado tendrá la fuerza para vencer en una contienda electoral. Por ejemplo, 80 unidos son mucho más que la suma de 25 + 40 + 12+ 6 + 18 + X + X… dispersos, y si eso sucede en la contienda electoral, ¿qué decir en la acción gubernativa? 

Escrito lo anterior, me encuentro con los resultados de una encuesta reciente, sobre presuntos candidatos propuestos por los expresidentes de Colombia:

Esta especie de simulación, la interpreta el presidente actual como una “prueba” de que su candidato vencería. Mi interpretación es la de una prueba de la tesis expuesta en este artículo: Una autodivisión o división interna conduce a una victoria del grupo aglutinado en la otra orilla.


[i] Para ampliar el concepto “Bien de Orden”, consultar a Bernard Lonergan S.I. en las obras Insight Método.

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2025

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Este artículo quiere compartir una pequeña muestra de la maravillosa naturaleza que se manifiesta en este enorme continente, poco conocido para muchos de nosotros.

Naturaleza en sus cinco elementos: tierra, agua, aire, sol y vida-espíritu; naturaleza, en apenas un rincón alrededor de las Cataratas Victoria que se encuentran en la frontera entre Zambia y Zimbabue, en el centro-sur de África, y descargan uno de los grandes ríos del continente: el Zambeze, el cual sigue luego su curso hacia el océano Índico, y desemboca en la costa de Mozambique.  

Las cataratas fueron nombradas así por el explorador David Livingstone en honor a la reina Victoria de Inglaterra, aunque su nombre local en lengua lozi es Mosi-oa-Tunya que significa “el humo que truena”. Nada podría nombrar mejor el fenómeno que se produce al sonar la caída del agua desde unos 108 metros de altura, y que se evapora -impidiendo, por intervalos- la vista completa de los 1 708 metros del ancho de las cataratas. 

Después de apreciar la tierra, el agua, el sol y el aire, podemos observar la flora de la región y la variedad y exuberancia de vida animal en el Parque  Natural Chobe, que es un área protegida de unos 11 700 kilómetros cuadrados, compartidos entre Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue. El parque se puede recorrer por tierra y por el río Chobe, afluente del Zambeze.

En el parque se encuentran numerosos grupos de elefantes. 

(Botsuana es probablemente el país con mayor número de elefantes en el mundo, aproximadamente 130 000 individuos).

También abundan los antílopes, los búfalos y los hipopótamos. 

Se pueden observar jirafas, leones, cocodrilos y jabalíes, entre otras especies,

lo mismo que gran variedad de aves.

Sería muy atrevido hablar de los grupos humanos de África porque es muy grande la diversidad de pueblos, etnias y reinos dentro de las 54 actuales naciones que conforman el continente. El encuentro, experimentado en la vivencia particular, fue el de una relación con personas amables, respetuosas y atentas, como el guía que nos acompañó.

En el aeropuerto de Victoria Falls un grupo de músicos autóctonos recibe a los visitantes interpretando algunas danzas nativas.

Addis Abeba capital de Etiopía, es una puerta de entrada al África y sirve de escala para viajar a otras zonas, como la de Victoria Falls. 

Esta puerta de entrada regional fue quizás, en su momento, una de las “puertas de entrada” de la especie humana: es notable el descubrimiento arqueológico conocido como “Lucy”, un esqueleto de unos tres millones doscientos mil años, encontrado en Etiopía; el fósil es un “ancestro” humano o un antecesor del homo sapiens, que aún necesita seguir investigándose.

Ojalá que este artículo contribuya a impulsar la motivación para estudiar y conocer mucho más a África y valorar su inmensa riqueza. 

Vicente y Carlos Alcalá

Febrero, 2025

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Tres dinámicas humanas; tres tendencias; tres aspiraciones; tres necesidades; tres dimensiones, tres coordenadas… ¿Cómo las simboliza el cuadro anterior?

A modo de introducción, repasemos las coordenadas x, y, z. En un plano, utilizamos generalmente la x para la dimensión horizontal y la y para la dimensión vertical, pero si pensamos en volumen, y no ya en un plano, la tercera coordenada se suele representar con la z y ésta indica la profundidad. Gráficamente, sería así:

En el plano cartesiano, se llama el eje de las abscisas al horizontal, representado por la x. El eje vertical se llama de las ordenadas y se representa por la y. La profundidad está insinuada por el eje z.

Como ejemplo, podemos usar el uso de las coordenadas con datos educativos que constituyen dimensiones, necesidades, aspiraciones, tendencias, dinámicas: en el eje y podrían proponerse los grados escolares, y en el eje el número de estudiantes. Serían datos numéricos o cuantitativos… si nos preguntamos por la calidad educativa, podría ubicarse en el eje z

Reflexionemos y valoremos ahora las dimensiones de la convivencia, la superación y la trascendencia: son dinámicas, tendencias, aspiraciones, necesidades humanas. Son matices de una misma realidad que está en la esencia de la naturaleza humana y que podemos representar en coordenadas así:

La C indica convivencia. La S indica superación. La T indica trascendencia.

La convivencia es una dinámica humana: biológica, social y cultural; es una tendencia, una aspiración, una necesidad, una dimensión; es la coordenada horizontal de la relación humana con los demás. Pero no basta cualquier convivencia, ni se logra automáticamente, es frágil, es problemática y requiere voluntad, decisión, esfuerzo, sabiduría. Bien lograda, produce bienestar, paz, alegría y superación. 

La superación es también una dinámica humana, es una tendencia, una aspiración, una necesidad, una dimensión, es la coordenada vertical. El deseo de superación, de mejorar, de crecer -en todos los aspectos- está inscrito en la naturaleza del ser humano, pero es un deseo que no se consigue gratis ni automáticamente: requiere -lo mismo que la sana convivencia- voluntad, decisión, esfuerzo permanente, sabiduría. 

¿Podremos lograr estos ideales por nosotros mismos?

La historia y la situación actual nos muestran que estamos lejos de conseguir una convivencia sana y satisfactoria; la superación no es la constante sostenida, ni de todos ni en todo. 

¿Necesitaremos -para lograr esos objetivos- una ayuda que trascienda nuestra capacidad humana?

La trascendencia es la consecuencia o conclusión, la exigencia o alternativa a la que nos lleva la observación de la historia y de la actualidad. La trascendencia se refiere a lo que está más allá, a lo que supera lo humano, a lo que se necesita para alcanzar -por encima del tiempo y del espacio- todo lo que no podemos lograr por nosotros solos, según lo manifiesta la evidencia mundial.

La trascendencia responde a las dinámicas humanas, a las tendencias humanas, a las aspiraciones humanas, a las necesidades humanas, a las dimensiones limitadas humanas; la trascendencia es la coordenada profunda que complementa las coordenadas horizontal y vertical. 

La trascendencia nos precede y nos espera. La trascendencia no es una idea ni es un pensamiento o un sueño; la trascendencia es una realidad “personal” llena de sabiduría, de amor, de fuerza, de poder. La trascendencia está “por fuera” de nosotros y, a la vez, “dentro” de nosotros; y nosotros somos todos, somos el universo.

Los creyentes le llamamos DIOS a la trascendencia y estamos seguros de esa trascendencia que está dentro de nosotros, pero que es más que nosotros.

Como autor de la pintura que encabeza este artículo, plasmé en ella lo escrito. En vez de explicar la pintura, dejo a la interpretación de ustedes, queridos lectores, descubrir el significado de la imagen.

Vicente Alcalá Colacios

Diciembre, 2024

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¡Cosmos a la vista!

Por Vicente Alcala
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Si una imagen vale más que mil palabras, las imágenes que siguen serán suficientes, sin palabras, para este artículo que nos asoma a nuestro maravilloso universo; sólo ofrezco algunas notas para ilustrar y ubicar las fotografías…la portada dibuja la actividad cromosférica alrededor del borde del sol.

“Ayer, cuna de astrónomos, hoy receptora de imágenes espaciales”, era el último acápite del artículo “Londres ayer y hoy” (19-09-2024). Aquí se complementa con algunas de las bellísimas fotografías seleccionadas en el concurso de este año, publicadas por la editorial Collins y el grupo Royal Museums de Greenwich.1

Una Aurora Boreal en Islandia.

Las “Pleyades” en la constelación “Taurus”: el racimo o cúmulo de estrellas, que aparecen azules a la derecha, contrasta con el rojo del resto de las “Siete hermanas”.

Constelación -con dos satélites notorios- cercana a nuestra Vía Láctea.

Nebulosas “Ojo de cerradura” y “Estuche de perlas”

Cadena de galaxias en la constelación “Virgo”

Planetas, estrellas, nebulosas, constelaciones, galaxias, cúmulos, asteroides, meteoritos, cometas… una mínima muestra de la diversidad cósmica.

Cuando uno de los navegantes de las 3 carabelas gritó entusiasmado “Tierra a la vista”, no se imaginaba que detrás de esa orilla había todo un continente.

Igualmente, nosotros, al divisar los vestigios de las Siete Hermanas o de los demás cúmulos de estrellas, no tenemos ni idea de lo que hay detrás de ese cosmos que hoy se ofrece a nuestra vista.

Así el universo comprenda múltiples universos, en un próximo artículo, nos preguntaremos ¿hay algo más que el universo?.

Vicente Alcalá Colacios

Noviembre, 2024

  1. Collection 13, published by Harper Collins Publishers, Westerhill Road, Bishopbriggs, Glasgow G64 2QT harpercollins.co.uk. In association with Royal Museums Greenwichthe, the group name for the Natinal Maritime Museum, the Royal Observatory, the Queen’s House and Cutty Sark. Greenwich, London SE10 9NF rmg.co.uk1
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