
Agua, brillas blanca en Iguazú y…

Retumbas al caer,
Nublas la vista al evaporarte,
Y a ningún viviente que se acerca
Dejas de saciarle.
Eres serena y tranquila
Aunque enérgica por dentro,
Eres potente, rica y generosa:
Para todos, fuente de alimento.
Te congregas gota a gota
En el alto páramo y
Te congelas copo a copo
En el nevado elevado.
Bajas del arroyo al pie de la vía,
Y en verano o en invierno,
Nos sabes a cielo.
No hay en la tierra algún sabor
Que pueda compararse
Con tu frescor.
En la fuente saltarina
Danzas como una bailarina.

Te escondes en las nubes,
Brotas de la roca,
Saltas por la cascada,
Serpenteas en el llano y
Te sumerges en el océano.
Mientras tanto,
Ligera, igual que el tiempo,
Fluyes como la vida,
Y en la amplia laguna
Reposas tranquila.
Desciendes en la lluvia,
Riegas los campos y
Te das a los humanos.
Calmas al sediento
Y formas un rio que corre
Hasta la vida eterna

Nos lavas como lava
La Sangre de Cristo,
Y nos haces renacer,
Con la fuerza del Espíritu,
En la pila del Bautismo

Para ofrecerte al Padre
Te mezclas con el vino
Y en el Santo Sacrificio
Nos ofrecemos contigo.
Agua, eres sutil,
Y de muchas maneras,
Como Dios,
Siempre estás aquí.
Vicente Alcalá Colacios
Junio, 2025


6 Comentarios
Que belleza Vicente. Muchas gracias.
Conocí un borrador de este poema, cuyo primer pareado decía: Agua, brillas blanca en Iguazú y
En Aguadulce, te veo azul.
El último pareado acompañaba la foto, que hoy aparece primera, con la neblina de agua.
El contenido completo es el mismo: semblanza muy completa y contemplativa.
Así como la describes es el agua que da vida. Gracias, Vicente
Bendita Agua que nutre esta clase de inspitaciones. Excelente
“Agua, eres sutil, y de muchas maneras -como Dios- siempre estás aquí” Esta es una experiencia mística. Gracias
Gracias, Vicentillo, por este poema que nos enviaste. El agua es nuestra hermana, como diría Francisco de Asís y nuestro compromiso no es solo contemplarla, sino cuidarla nosotros como personas , y como habitantes de este planeta.
Abrazos.