Este artículo quiere compartir una pequeña muestra de la maravillosa naturaleza que se manifiesta en este enorme continente, poco conocido para muchos de nosotros.
Naturaleza en sus cinco elementos: tierra, agua, aire, sol y vida-espíritu; naturaleza, en apenas un rincón alrededor de las Cataratas Victoria que se encuentran en la frontera entre Zambia y Zimbabue, en el centro-sur de África, y descargan uno de los grandes ríos del continente: el Zambeze, el cual sigue luego su curso hacia el océano Índico, y desemboca en la costa de Mozambique.
Las cataratas fueron nombradas así por el explorador David Livingstone en honor a la reina Victoria de Inglaterra, aunque su nombre local en lengua lozi es Mosi-oa-Tunya que significa “el humo que truena”. Nada podría nombrar mejor el fenómeno que se produce al sonar la caída del agua desde unos 108 metros de altura, y que se evapora -impidiendo, por intervalos- la vista completa de los 1 708 metros del ancho de las cataratas.


Después de apreciar la tierra, el agua, el sol y el aire, podemos observar la flora de la región y la variedad y exuberancia de vida animal en el Parque Natural Chobe, que es un área protegida de unos 11 700 kilómetros cuadrados, compartidos entre Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue. El parque se puede recorrer por tierra y por el río Chobe, afluente del Zambeze.

En el parque se encuentran numerosos grupos de elefantes.

(Botsuana es probablemente el país con mayor número de elefantes en el mundo, aproximadamente 130 000 individuos).
También abundan los antílopes, los búfalos y los hipopótamos.


Se pueden observar jirafas, leones, cocodrilos y jabalíes, entre otras especies,

lo mismo que gran variedad de aves.


Sería muy atrevido hablar de los grupos humanos de África porque es muy grande la diversidad de pueblos, etnias y reinos dentro de las 54 actuales naciones que conforman el continente. El encuentro, experimentado en la vivencia particular, fue el de una relación con personas amables, respetuosas y atentas, como el guía que nos acompañó.

En el aeropuerto de Victoria Falls un grupo de músicos autóctonos recibe a los visitantes interpretando algunas danzas nativas.

Addis Abeba capital de Etiopía, es una puerta de entrada al África y sirve de escala para viajar a otras zonas, como la de Victoria Falls.
Esta puerta de entrada regional fue quizás, en su momento, una de las “puertas de entrada” de la especie humana: es notable el descubrimiento arqueológico conocido como “Lucy”, un esqueleto de unos tres millones doscientos mil años, encontrado en Etiopía; el fósil es un “ancestro” humano o un antecesor del homo sapiens, que aún necesita seguir investigándose.
Ojalá que este artículo contribuya a impulsar la motivación para estudiar y conocer mucho más a África y valorar su inmensa riqueza.
Vicente y Carlos Alcalá
Febrero, 2025


2 Comentarios
Vicente: Gracias por esta crónica tan interesante y por las fotos. Un cordial saludo. Hernando
Gracias Vicente , muy ilustrativo