Home Cultura “LA PAZ ES POSIBLE MIENTRAS PODAMOS SEMBRAR, COSECHAR EL TRIGO Y COMER EL PAN JUNTOS”. 

“LA PAZ ES POSIBLE MIENTRAS PODAMOS SEMBRAR, COSECHAR EL TRIGO Y COMER EL PAN JUNTOS”. 

Por Bernardo Nieto
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El pasado 3 de octubre, Alemania celebró el Día de la Unidad Alemana, la fiesta nacional que conmemora un aniversario más de la entrada en vigor de la Reunificación alemana de 1990. Myriam y yo estábamos de visita en Berlín y fuimos hasta la iglesia de la Reconciliación, en la celebración de los 35 años de su reunificación, luego de la caída del muro de Berlín en 1989.  Es uno de los lugares emblemáticos cargado de significado y en donde se recordó ese momento

La iglesia de la Reconciliación forma parte del conjunto conmemorativo del Muro de Berlín en la Bernauer Strasse e invita a la meditación y la oración. Es un edificio moderno construido como un monumento a la paz que mezcla elementos antiguos con el presente y el futuro. 

El edificio oval está rodeado por láminas de madera y la entrada, llena de luz, genera un ambiente de recogimiento. El altar de la antigua iglesia se encuentra en su lugar original.

Fue construida en 2000 por los arquitectos berlineses Sassenroth y Reitermann que decidieron ubicarla en la antigua “franja de la muerte” del Muro de Berlín y en el lugar de la antigua iglesia demolida en 1985 por el gobierno de la RDA. Es un lugar de memoria y reconciliación. La escalera y el altar de la iglesia original se integraron a la nueva estructura de tierra pisada del sitio original. Forma parte del conjunto conmemorativo del Muro de Berlín, que recuerda las tragedias y las víctimas del Muro y exhibe una réplica de la estatua de reconciliación de Coventry.

La primera iglesia fue terminada por el arquitecto Gotthilf Ludwig Möckel en 1894, en ladrillo y estilo gótico renacentista. A pesar de algunos daños en la Segunda Guerra Mundial, la estructura sobrevivió a la guerra.

Con la división de Berlín entre los aliados, en 1945 la iglesia quedó en el sector soviético pero con la mayoría de sus feligreses en el sector francés. 

Cuando se construyó el Muro de Berlín en 1961, la iglesia quedó “atrapada” en la zona limítrofe entre el lado occidental y el lado oriental. Excepto los guardias de frontera, que usaban la torre como un correo de observación, nadie más pudo usarla. Por falta de mantenimiento, se convirtió en una ruina y en 1985 el gobierno de la República democrática alemana RDA ordenó su demolición. La cruz de la torre se cayó de la iglesia cuándo fue volada y antiguos feligreses la ocultaron de los soviéticos hasta el fin de la Guerra Fría. Cuatro años más tarde en 1989, cayó el Muro de Berlín. Esa cruz preside el lugar de honor de la moderna iglesia.

Desde 2005 a ambos lados de la capilla, en el antiguo campo de la muerte, se cultiva centeno como símbolo de vida. Al madurar, el centeno se cosecha para fabricar pan y comerlo en una ceremonia interreligiosa en lo que fue la frontera de la Guerra Fría, mientras los asistentes rezan “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas”. La asociación «Friedensbrot» (pan de paz) llevó el símbolo de reconciliación del campo a doce países de Europa del Este que habían sido linderos de la línea divisoria soviética. Con las semillas del centeno de la Bernauer Straße se sembraron doce nuevos campos de centeno, desde el Báltico hasta Bulgaria, en los lugares de dolorosa memoria y como símbolo de la nueva fraternidad europea.

Sobre la destrucción causada por la guerra, una impresionante fuerza espiritual se levantó de las cenizas para permitir la reunificación alemana plasmada en este símbolo de superación del odio, la venganza y los resentimientos. 

A pesar del indudable liderazgo alemán en la Europa actual, todavía se notan las cicatrices y la auténtica fraternidad alemana aún debe superar inequidades e injusticias. Medio país, la antigua zona oriental, todavía espera por mejores oportunidades para sus ciudadanos en formación, trabajo, mejores salarios, desarrollo de su industria y de capital humano. 

¡En Colombia cuánta falta nos hace construir juntos el país que exprese que queremos vivir y trabajar en paz! Antes que símbolos y templos que representen nuestra unión, aún nos queda por recorrer el camino del respeto a cada ser humano en el territorio nacional. No se trata solamente de tolerarnos. El respeto implica aceptar que somos distintos y que podemos construir una nación en la que todos nos encontremos con derechos y oportunidades iguales, unidos por un solo ideal de desarrollo y libertad. Quiera Dios que, cuando esto sea posible, en cada rincón de la patria se pueda sembrar y compartir el pan, la empanada, la arepa paisa, el tamal y el amor entre todos. Sólo entonces tendrá sentido cantar el himno nacional y decir que cesó para siempre la horrible noche de la violencia en cada rincón de nuestra patria. De nosotros depende.

Por Bernardo Nieto Sotomayor

Desde Berlín. Octubre, 2025

3 Comentarios
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3 Comentarios

Vicente Alcalá 24 octubre, 2025 - 7:23 am

Bernardo, excelente artículo. Otro simbolismo de la iglesia (y de Alemania) es la materialización de los dinamismos de Desarrollo, Decadencia y Restauración-Redención, que se dan en la historia, y a veces de manera secuencial. En Colombia son simultáneos los tres, pero necesitamos impulsar el tercero, junto con la reconciliación que destacas con la estatua de Coventry.

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Pedro Benitez 24 octubre, 2025 - 9:12 pm

Hola Bernardo que interesente articulo en que nos recuerdas la historia . Pero además comparto contigo el ideal de las paz Dios quiera que se logre algun cercano día

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Jaime Gerardo Villarreal Gómez 26 octubre, 2025 - 11:39 pm

Apreciado Bernardo, gracias por compartirnos este excelente artículo, no solo por las remenbranzas históricas de hechos que marcaron la vida de muchas personas,sino por la invitación que nos propones para proceder a sacar nestro país adelante. 👏

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