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El domingo

Por Vicente Alcala
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El domingo se puede decir que continúa el shabat judío (el día de descanso); no lo anula, sino que lo reemplaza, lo sustituye, lo trasciende o mejor dicho, le da -en el cristianismo- su sentido más pleno, el de la realización esperada. 

El Domingo es el día del Señor, el día de la celebración de la Resurrección de Jesucristo el Mesías; y la Salvación que trae Jesús resucitado se manifiesta de muchas maneras en las comunidades humanas.

Es muy interesante recorrer varios canales de T.V. en la mañana del Domingo, durante la celebración de la santa misa: El canal institucional, el programa El despertar de la fe del canal 136 y otros.

En el primero, disfruté un documental sobre el río Cauca que se une al Magdalena en el sur del departamento de Bolívar; este punto se conoce como La Mojana, que es una amplia región de humedales y ciénagas de gran importancia histórica, económica y ecológica. Es majestuoso el panorama mixto de tierras y aguas; los dos ríos más grandes de Colombia recorren 1.350 y 1.528 kilómetros, respectivamente, y todo el recorrido es dentro del país, atravesando varios departamentos, hasta desembocar unidos en el océano Atlántico.

Al contemplar el territorio y las poblaciones ribereñas es difícil no reconocer la obra del Creador y su acción permanente; el domingo es una oportunidad propicia para alabar y agradecer a Dios por la vida y la abundancia que nos regala. Conocer y recorrer las regiones naturales del país es una de las maneras agradables de vivir el domingo.

En el canal 136, una gran cantidad de personas se congrega alrededor de la predicación de uno o varios pastores que, puntualmente en el domingo 22 de febrero, unían sus palabras al signo de entregar agua bendecida a los asistentes, que traen botellas u otros recipientes para recibir el “agua milagrosa”.

Según los testimonios de varias personas, el agua ha realizado en ellas curaciones en el nombre de Jesús. Seguramente, el milagro es obra -no tanto del agua-, sino de la fe de los fieles. Sin entrar a cuestionar ni la fe, ni los supuestos milagros, una cosa es cierta: una comunidad, entre otras muchas, se reúne en domingo, para alabar a Dios y agradecerle sus bendiciones. 

En el libro del Éxodo, capítulo 20,8 se lee: “Ten presente el día del sábado para santificarlo. Durante seis días harás tus trabajos, pero el séptimo día es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios”.

Hoy parece que gran parte de la sociedad se ha quedado con la mitad del mandato: el séptimo día es un día de descanso; la segunda parte del mandato parece haberla echado al olvido: dedicado al Señor, tu Dios.

Llegamos aquí al significado más preciso del domingo, como Día del Señor. La Iglesia Católica, en su liturgia, celebra la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, a quien confiesa “sentado a la derecha del Padre” es decir, Hijo de Dios vivo en la unidad del Padre y del Espíritu Santo.

La misa celebra la última cena de Jesús con sus discípulos, en la que “Tomó pan, dando gracias lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre. Cada vez que la beban háganlo en memoria mía. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del señor hasta que vuelva”. (1ª Carta a los Corintios, cp. 11 v. 23-26)

En el evangelio de Mateo, leemos una afirmación adicional: “mi sangre de la alianza que se derrama por todos para el perdón de los pecados”. Y en el evangelio de Lucas, encontramos otro inciso: “y tomando la copa, dio gracias y dijo: tomen y compártanla entre ustedes”. 

El mandato de Jesús es doble: recuerden y celebren mi Pascua; compartan entre ustedes, entreguen su vida por los demás como yo entrego la mía por ustedes. 

El shabat judío hace referencia a la creación, en la que para el día séptimo, había Dios concluido toda su tarea y descansó el séptimo día de toda su tarea. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque ese día Dios descansó de toda su tarea de crear. También, el descanso sabático se refiere a la liberación de Egipto y es visto como un anticipo del mundo venidero. Dios no se cansó, su descanso no es reposo físico sino plenitud de la obra creada que culminará con la salvación. 

El domingo cristiano hace referencia a la “nueva creación” instaurada por Jesucristo, y a la liberación que es ya, no solo la liberación sociohistórica, sino liberación del pecado y de la muerte que Cristo logró con su muerte y resurrección. El mundo venidero se espera con la súplica escatológica: Ven señor Jesús. 

Los primeros cristianos eran judíos y seguían observando el shabat, pero comenzaron a reunirse también el primer día de la semana, día de la resurrección de Jesús. Ya no era sólo recuerdo de la creación, sino memoria de la redención. Paulatinamente, se fue dejando entre ellos la celebración del sábado y se instituyó la celebración del domingo. 

Los mandamientos de Dios y de la Iglesia incluyen la celebración del domingo y, especialmente, de la Eucaristía dentro de él. Es un mandato sí, pero es sobre todo una invitación, un llamado a conmemorar el misterio de la muerte y resurrección de Jesús y perpetuarlas en unión de la comunidad, Cuerpo Místico de Cristo. En la Eucaristía, se escucha la palabra de Dios y el llamado a la respuesta efectiva que se debe dar. 

Los judíos, al terminar el shabat, separan el tiempo sagrado del tiempo cotidiano. El domingo cristiano es tiempo de alegría y unión espiritual con Dios, pero lo sagrado no termina, sino que ilumina cada semana. El domingo es día de descanso, pero como dijo San Agustín, Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. 

Próximamente, celebraremos dos domingos especiales, que enmarcan el comienzo y el final de la Semana Santa: el domingo de Ramos (29/03) y el domingo de Resurrección (05/04). 

P.D. En este mismo blog, se publicaron varios artículos que profundizan aspectos de la celebración de la Eucaristía y ayudan a vivir el domingo con mayor sentido: “El sabor de las obleas” “Creo, pero no voy a misa” “Mejor presencial que por T.V.” “De nuevo al misterio”.

Vicente Alcalá Colacios

Marzo, 2026

4 Comentarios
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4 Comentarios

HA 22 marzo, 2026 - 5:01 am

Vicente: Gracias por recordarnos el enorme valor del Domingo, como día del Señor. Saludos. Hernando

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Alberto Echeverri 22 marzo, 2026 - 5:50 am

Alcancè a preocuparme, querido Vicente, por lo que decìas al principio: recorrer los canales de tv durante la celebraciòn de la misa. Pero creo que es un simple malentendido, dado todo lo que escribes despuès con mucho y afectuoso conocimiento del sentido de la eucaristìa. Un abrazo.

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Vicente Alcalá 22 marzo, 2026 - 11:38 am

Alberto, veo que eres lector atento (y no sólo lector). Tienes razón; por error de teclado, “Es muy interesante recorrer varios canales de T.V. en la mañana del domingo” pero no “durante la celebración de la santa misa” (lapsus digiti)

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Julio Hidalgo 26 marzo, 2026 - 2:11 pm

GVicentillo, gracias por tu comentario sobre el sentido del domingo. Me ayudará mucho para celebrar el Domingo de Resurrección esta semana santa

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