Home ¿En qué creo hoy? Crónicas de arriba desde abajo – Nada será como antes

Crónicas de arriba desde abajo – Nada será como antes

Por Alberto Echeverri
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Que las cosas no fueron ni serán como eran antes de la pandemia, lo sabemos todos. El problema es que, fuera del período del COVID, al menos en apariencia, las cosas no estaban iguales en el curso de los meses y de los años. El maléfico virus solo despertó en nosotros la conciencia de la constante variación de los tiempos. 

Sin embargo, todavía sentimos no solo ansia sino también nostalgia. Porque quisiéramos que nuestros hábitos se prolongaran sin fin: el café de la mañana, la pausa a mitad de la jornada de trabajo, el tren o el autobús que se detienen en el mismo lugar, la hora y el sitio del almuerzo con los colegas de trabajo o la familia, el aperitivo -si nos lo podemos permitir- o “las onces” * con los amigos al final de la tarde o en ocasiones con algún pariente; la televisión en compañía de los hijos, un sobrino o un nieto, las “buenas noches” antes de irnos a la cama. Saber que estos pequeños gestos se repiten todos los días nos confiere un invisible sentimiento de seguridad. Si faltan, irrumpe el miedo. 

Nada más extraño para la fe de un cristiano que fiarse tan solo de esta infinita reiteración de lo mismo.  Si el Señor Jesús ha resucitado, si ha resucitado en verdad, significa que todo es nuevo. La oscuridad de la tumba ha sido dejada fuera porque sus primeros pasos los ha cumplido el Resucitado en un jardín, el mismo de su sepultura; al fin de cuentas fue en un jardín, en el Edén, el primer sitio donde Dios se encontró con Eva y Adán. Y una mujer, María de Magdala, ha sido la primera que lo ha visto: “No me retengas”, le ha dicho el Señor. Porque la historia nunca se detiene. 

Desear que la realidad torne a ser la de otras épocas significa cerrarse ante la vida que se renueva cada día. Rechazar la resurrección de Jesús, del Resucitado que se pone en camino con los suyos. Y que envía, más allá de los hábitos cotidianos, a quienes quieren estar con él. 

*”Las onces”, que en otras partes son llamadas” merienda” o “algo”, en la Bogotá colombiana tradicional se toman entre cuatro y cinco de la tarde. Es evidente que nada tienen que ver con la hora vespertina: dice la leyenda que se trata de las once letras que componen la palabra aguardiente… Invito a los lectores a no pensar mal de quienes inventaron el nombre de un encuentro tan interesante.

Alberto Echeverri

Julio, 2026

5 Comentarios
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5 Comentarios

Rodolfo de Roux 9 julio, 2026 - 1:44 am

Así es, Alberto; “nada será como antes” porque la Historia es más de lo mismo, pero de manera diferente.

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Alberto Echeverri 10 julio, 2026 - 12:16 pm

De acuerdo contigo, Rodolfo. Lo de la “manera” me recuerda mucho a Camilo Tapias que insistía en “la manerita” con que podiamos afrontar las dificultades cotidianas: tiempos de magisterio, San Pedro, Bucaramanga; por gentes como él pude sobrevivir por entonces… Un abrazo.

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Rodolfo de Roux 9 julio, 2026 - 1:45 am

diferente

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Juan L Gomez 9 julio, 2026 - 9:22 am

Muy interesante, debemos renovarnos cada día, pero considerando los fundamentos de nuestra fe, esperanza y caridad

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Alberto Echeverri 10 julio, 2026 - 12:12 pm

Bien por las teologales, Juan Laureano. Dan solidez si podemos vivirlas en serio. Un abrazo.

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