La actividad humana -individual y grupal- es visible, explícita, tiene muchas manifestaciones, muchas modalidades, y se puede conocer y comprender en progresivos niveles de profundidad. La Acción de Dios es invisible, implícita, interior, silenciosa, se puede conocer por sus efectos en la naturaleza, en las comunidades humanas y en la historia. A veces imaginamos que la acción de Dios es como la nuestra, pero no es así.
Cuando nos preguntamos ¿por qué Dios me hizo esto? o ¿por qué Dios permite estos males? ¿por qué Dios castiga de esta manera? es que no comprendemos la Acción de Dios. Cuando tenemos logros satisfactorios y pensamos que todo es obra nuestra sin necesidad de Dios, es que no comprendemos la Acción de Dios. Analicemos algunas pistas:
Las actividades humanas son múltiples,
la Acción de Dios es una, así como los seres humanos somos innumerables, Dios es Único.
Las actividades humanas son visibles, así como el ser humano es corporal,
la Acción de Dios es invisible de “un Dios escondido… al que nadie ha visto ni puede ver”.
Las actividades humanas son -generalmente- explícitas,
la Acción de Dios es siempre implícita.
Las actividades humanas son conscientes y también inconscientes,
la Acción de Dios es siempre sabia.
Las actividades humanas son pasajeras,
la Acción de Dios es permanente.
Las actividades humanas son intermitentes,
la Acción de Dios es continua, sin interrupción.
Las actividades humanas son temporales,
la Acción de Dios es eterna y -por lo tanto- siempre actual.
Las acciones humanas son volubles,
la Acción de Dios es firme.
Las acciones humanas son benéficas y -a veces- maléficas,
la Acción de Dios siempre es bondadosa.
Las acciones humanas son falibles,
la Acción de Dios es infalible.
Las acciones humanas son limitadas,
La Acción de Dios lo permea todo.
Las acciones humanas son prescindibles,
La Acción de Dios es imprescindible.
Las acciones humanas son libres y voluntarias,
la acción de Dios obra mediada por las acciones humanas, así como es mediada por la naturaleza que recibe de Dios su autonomía.
Las acciones buscan -en el fondo- la verdad, la belleza y el bien,
la Acción de Dios posibilita que las acciones humanas se orienten a la verdad, la belleza y el bien.
Las acciones humanas se conocen en sus consecuencias,
la Acción de Dios se conoce por sus efectos.
Las acciones humanas se conocen cada vez más por las ciencias,
la Acción de Dios la conocemos por su auto revelación.
Las acciones humanas se comprenden cada vez más por la comunidad científica,
la auto revelación de la Acción de Dios es recibida por la comunidad humana a través de la historia y en la actualidad.
Las acciones humanas varían según las culturas,
La Acción de Dios es conocida por toda la humanidad, aunque de maneras diferentes, de acuerdo con cada cultura.
Las acciones humanas se experimentan de manera personal,
la Acción de Dios también es intuida íntimamente en la vivencia personal, al sentir a Dios en nuestras vidas.
La acción humana es evidente, es múltiple, es necesaria, es universal. Desde lo que conocemos de la prehistoria hasta los avances actuales de la tecnología, han transcurrido -junto con el tiempo- actividades agrícolas, culinarias, artísticas, industriales, comerciales, investigativas… y otra multitud de operaciones humanas, apenas insinuadas en la primera gráfica -a la izquierda- que encabeza este artículo.
Sería interminable describir el desarrollo de cada una de ellas, compararlas entre las diferentes culturas, y describir los movimientos y las interacciones necesarias para realizar cada actividad, y más si pensamos en grupos y organizaciones. Podemos, no solo observar todo lo que se hace y detallar cómo se desarrollan las diversas actividades, sino que podemos preguntarnos ¿por qué se hacen? ¿qué importancia y significado tienen esas actividades? ¿para qué se realizan, qué se espera conseguir con ellas? ¿cómo se explica la interacción entre las actividades humanas y los instrumentos y tecnologías progresivas?
Instintos, necesidades, motivaciones, deseos, gustos, inconsciente individual y colectivo, habilidades, hábitos, aprendizajes, tradiciones… todo esto es objeto de investigación y conocimiento en las actividades humanas.
Si son tan complejas las actividades humanas… ¿cómo podemos pretender comprender la acción de Dios?
Entre las comunidades humanas tenemos los testimonios consignados en los libros del Antiguo Testamento y de los primeros cristianos, discípulos de Jesús, cuyas memorias están escritas en los libros del “Nuevo Testamento”, especialmente en los Evangelios. En la actualidad tenemos el testimonio de la Acción de Dios a través del obrar de tantas personas que hacen el bien con su servicio, su ayuda, su entrega: el amor de las madres por sus hijos, el amor de los hijos con sus padres y hermanos, el amor de voluntarios en sus diferentes trabajos por los demás.
Necesitamos humildad para aceptar la Acción de Dios, para escuchar su auto revelación, y para responder libremente a su Acción con las actividades humanas en búsqueda del bienestar de las comunidades de toda la sociedad humana.
Vicente Alcalá Colacios
Octubre, 2025


2 Comentarios
Vicente: Como en todos tus escritos, en este hay una gran profundidad y un llamamiento hacia el reconocimiento de la presencia de Dios en la vida humana. Gracias- Hernando
Vicente muchas gracias por este valioso e iluminador artículo. Bendiciones