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exjesuitas en tertulia

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Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos de desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Haz click aquí para disfrutar de la presentación de Pedro Benítez: https://youtu.be/ENhoexKjCFQ

Exjesuitas en tertulia, 2 de Julio, 2026

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La Copa Mundial de la FIFA 2026 organizada por Estados Unidos, Canadá y México nos muestra algo que muchos políticos todavía se niegan a aceptar: la identidad de un país ya no cabe dentro de las fronteras nacionales. 

El soccer —o digámoslo como lo sentimos muchos de nosotros, el fútbol— se ha convertido en uno de los escenarios públicos más claros donde se cruzan la migración, la ascendencia, la ciudadanía, la historia colonial, la movilidad laboral y la contradicción política. 

Y la ironía es evidente: muchos políticos hacen campaña prometiendo controlar las fronteras, pero los símbolos emocionales de la nación —sus atletas, sus victorias, sus banderas— están siendo producidos, cada vez más, por la migración. 

Un aficionado marroquí celebra a Achraf Hakimi. Un seguidor de Curaçao alienta a una selección formada, en su mayoría, por jugadores nacidos en el extranjero.  Un aficionado de Estados Unidos celebra a Folarin Balogun, nacido en Nueva York, criado en Inglaterra, con raíces nigerianas. Orígenes nigerianos parecidos al expresidente Obama. A un supremacista blanco quizás le molesten esta historias, pero el país igual celebra cuando Balogun marca un gol. Y Trump, enemigo de los migrantes, manipula las reglas para que juegue, aún siendo sancionado. 

Un aficionado francés celebra a una selección marcada por historias migrantes africanas, caribeñas y europeas —y algunos de esos mismos aficionados quizás voten por Marine Le Pen y su partido anti-migrante. Sí, al mismo tiempo en esta Copa Mundo de la Diáspora, muchos de estos países están debatiendo deportaciones, muros, restricciones al asilo y defendiendo “la identidad nacional”. 

Pensemos en eso: en 2026, el Mundial no lo juegan solamente las naciones. Lo juegan también las rutas migratorias. Y esto ya no es anecdótico, los datos son contundentes. Hay 48 selecciones y 1.248 jugadores. Casi uno de cada cuatro jugadores nació en un país distinto al que representa: alrededor del 23 por ciento. Es un récord histórico. 

Miremos primero a los países de donde vienen muchos migrantes y muchas diásporas. 

Curaçao: 96 por ciento de jugadores nacidos en el extranjero. Es una selección construida sobre una infraestructura de diáspora, resultado de sus vínculos con el Caribe neerlandés. 

República Democrática del Congo: 85 por ciento de jugadores nacidos en el extranjero, alimentada por la diáspora congoleña en Bélgica, Francia e Inglaterra. 

Marruecos: 73 por ciento de jugadores nacidos en el extranjero, una potencia futbolística marcada por su diáspora y preparada para coorganizar el Mundial de 2030. 

Los países del norte de África —Marruecos, Argelia y Túnez— se están beneficiando de sus diásporas en Francia, Bélgica, Países Bajos y España. Ocho selecciones tienen una mayoría de jugadores nacidos en el extranjero. Eso no es una coincidencia. Se ha vuelto estructural. Pero haber nacido en el extranjero es solo una parte de la historia. Si miramos más profundamente, los jugadores de segunda generación importan tanto o quizás más.  

La FIFA se convertido en un laboratorio mundial de la pertenencia. La posibilidad de jugar por el país de los padres o de los abuelos existe desde hace décadas, en distintas formas. Pero lo que ha cambiado recientemente es que la FIFA modernizó y aclaró las reglas de elegibilidad y de cambio de asociación. La FIFA tiene ahora una Plataforma de Cambio de Asociación donde figuran los jugadores que recibieron decisiones favorables para cambiar su “nacionalidad deportiva”. El fútbol ha creado una categoría legal que la política muchas veces se resiste a aceptar: la pertenencia en capas, en instancias claras. 

Un jugador puede nacer en Francia, crecer en Bélgica, tener abuelos marroquíes, jugar en un club de España y representar a Marruecos. Eso no es confusión. Es el mundo moderno en que vivimos. Esto es lo que la migración ha logrado. Y ahí es donde Marruecos, Curaçao, República Democrática del Congo, Ghana, Senegal, Argelia, Túnez, Haití y Bosnia y Herzegovina se han beneficiado: la diáspora ha creado verdaderos corredores futbolísticos. La migración no mueve solamente trabajadores. Mueve sueños, cuerpos, idiomas, tácticas e infancias. 

Ahora demos vuelta a la mirada, volteemos la película y observemos la contradicción de los países receptores de migración. Francia, Bélgica, Inglaterra, Suiza, Estados Unidos y Canadá se benefician dos veces. Y la mayoría de las personas en esos países no se da cuenta. Primero reciben trabajo migrante, impuestos, emprendimiento, cultura, innovación, ambición, educación y renovación demográfica. Segundo, reciben talento deportivo: los hijos de los migrantes se convierten en íconos nacionales. Pero políticamente, esas mismas sociedades muchas veces tienen dificultades para aceptar a los migrantes como plenamente pertenecientes… hasta que marcan un gol, ganan una medalla o llevan la bandera.

Cerremos la frontera pero celebremos los goles! 

En algunos países, incluido Estados Unidos, el debate político se ha movido hacia cambiar las reglas de ciudadanía, restringir protecciones temporales y hacer más difícil que los migrantes se conviertan en miembros permanentes de la sociedad. A los migrantes se les cuestiona en la frontera, en el trabajo, en la calle, se les acosa, se les restringe la participación política… pero se les abraza en el estadio cuando se vuelven útiles para el mito nacional. 

Pero también existe una contradicción entre el sentimiento público y la política. En Estados Unidos, Gallup, la firma encuestadora, nos da estos números: en 2025, el 79 por ciento de los estadounidenses dijo que la inmigración es buena para el país, un récord histórico. Al mismo tiempo, el porcentaje de estadounidenses que quería reducir la inmigración cayó del 55 por ciento en 2024 al 30 por ciento en 2025. El apoyo a deportar a todos los inmigrantes indocumentados también cayó del 47 por ciento al 38 por ciento. Eso hace que la ironía sea más compleja. El sentimiento público no es antiinmigrante. Muchas personas pueden querer control fronterizo, pero también reconocen el valor de la inmigración. 

Entonces el argumento no debería ser: “todos están contra los migrantes”. El argumento real es este: la postura política y electoral suele ser más dura que el sentimiento de la gente, y el deporte nacional revela la distancia entre lo que los gobiernos dicen sobre los migrantes y lo que los países dependen de los migrantes para hacer. 

La pregunta más profunda es: ¿a quién pertenece la nación? 

El Mundial nos obliga a preguntarnos: ¿La nacionalidad es el lugar de nacimiento? ¿La sangre? ¿El pasaporte? ¿El idioma? ¿La memoria? ¿La historia familiar? ¿La cultura vivida? ¿La asimilación? ¿Un documento legal? ¿O cantar, con orgullo, un himno nacional antes de que ruede la pelota? 

Tal vez la respuesta sea todas las anteriores. Muy pocas selecciones nacionales son museos de pureza étnica. Son, más bien, expresiones vivas de la sociedad actual: nos muestran lo mezclados, entrelazados e interdependientes que estamos realmente. 

Esto me toca profundamente pues también habla de mi propia vida y posiblemente de la tuya también, de tu familia, tus amigos. Yo nací en Guatemala, de padre colombiano y madre francesa. Mi madre salió de Francia durante la guerra, perdió su ciudadanía europea y más tarde conoció a mi padre cuando ambos eran estudiantes en Canadá. He vivido en Guatemala, Colombia, Bélgica, y me establecí en Estados Unidos en 1992. Y he pasado mi vida tanto como consultor en remesas como escritor. Por eso, cuando miro el Mundial, no veo solamente fútbol. Veo migración. Veo historias familiares. Veo dinero cruzando fronteras. Veo los sacrificios privados detrás de las celebraciones públicas. 

Miremos a Francia. Francia tiene 21 jugadores de 26 con antecedentes migrantes. Tres de ellos nacieron en el extranjero: Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba. Al mismo tiempo, alrededor de 20 mil millones de dólares en remesas personales se envían cada año desde Francia a familias en el exterior. Aproximadamente una cuarta parte de la población francesa tiene antecedentes migrantes. 

Canadá le sigue muy de cerca, con 20 jugadores de antecedentes migrantes, siete de ellos nacidos en el extranjero. Canadá envía alrededor de 15 mil millones de dólares cada año en remesas personales. Canadá quizás sea el caso más claro de una “nación migratoria moderna”: política migratoria, reasentamiento de refugiados, vida urbana multicultural y redes familiares globales son visibles en su selección nacional. Aproximadamente el 44 por ciento de la población de Canadá tiene antecedentes migrantes. 

Y luego está Estados Unidos. La selección de Estados Unidos tiene 13 jugadores con antecedentes migrantes y seis jugadores nacidos en el extranjero en su plantel de 2026: Sebastian Berhalter, Gio Reyna, Sergiño Dest, Antonee Robinson, Malik Tillman y Alejandro Zendejas. 

Esta es la paradoja perfecta de la “nación de inmigrantes”: una de las sociedades más marcadas por la migración en el mundo es también uno de los lugares donde se libran algunas de las batallas políticas más fuertes sobre fronteras, asilo, deportación, supremacismo blanco, religión e identidad nacional. Aproximadamente el 30 por ciento de la población de Estados Unidos tiene antecedentes migrantes, si incluimos tanto a los inmigrantes como a los hijos de inmigrantes nacidos en el país. 

Y los latinos son centrales en esta historia. Hay alrededor de 68 millones de latinos en Estados Unidos, la segunda población latina más grande del mundo después de México, más grande que la población de muchos países latinoamericanos y de la propia España. Incluso con deportaciones, redadas de ICE, miedo y presiones para que la gente se “autodeporte”, el país sigue siendo transformado por el trabajo, la cultura, el idioma y las redes familiares latinas. Más de 100 mil millones de dólares en remesas personales se envían cada año desde Estados Unidos, el monto más grande del mundo. 

Ahora miremos a Bélgica. Bélgica tiene alrededor de 10 jugadores con antecedentes migrantes en su selección de 2026. Uno de los ejemplos más claros es Amadou Onana, nacido en Senegal, que representa a Bélgica. Pero la historia belga va mucho más allá de un jugador. La selección nacional de Bélgica refleja Bruselas, Amberes, la historia colonial, la migración africana, la migración marroquí, la migración turca, la movilidad laboral europea y el complicado legado del Congo. 

Bélgica es un país pequeño, pero está en el cruce de caminos de Europa. Y su equipo de fútbol lo demuestra. El país puede debatir políticamente la migración, pero en la cancha la migración no es una fuerza externa. Es parte de la excelencia belga. Bélgica también envía alrededor de 10 mil millones de dólares cada año en remesas personales. Ese dinero se mueve en silencio, mes tras mes, desde trabajadores y familias migrantes en Bélgica, hacia sus seres queridos en otros países. 

Así que cuando Bélgica celebra un gol marcado por un jugador con raíces migrantes, está celebrando la parte visible de una realidad migrante mucho más grande. La parte invisible es el dinero enviado a casa, la familia sostenida, la vivienda construida, la escuela pagada, la cuenta médica cubierta. Eso también forma parte de la historia belga. 

Ahora Suiza. Suiza es uno de los ejemplos más fascinantes, porque la migración es central no solo para su selección de fútbol, sino también para su economía. Suiza tiene 16 jugadores con antecedentes migrantes en su selección de 2026. Tres nacieron en el extranjero: Yvon Mvogo y Breel Embolo, ambos nacidos en Camerún, y Marvin Keller, nacido en Inglaterra. Pero si miramos más allá del lugar de nacimiento, la historia migrante de Suiza se vuelve todavía más evidente. Muchos jugadores suizos tienen raíces en los Balcanes, África, el sur de Europa y otras regiones conectadas con la migración laboral y la historia de refugiados en Suiza. 

Suiza es un país pequeño, pero tiene una de las proporciones más altas de migrantes en Europa. Alrededor del 31 por ciento de su población nació en el extranjero, y si incluimos a la segunda generación, la población con antecedentes migrantes supera el 40 por ciento entre los residentes de 15 años o más. Suiza envía alrededor de 40 mil millones de dólares cada año en remesas personales. Cuarenta mil millones. Más que Francia, Canadá, el Reino Unido y Bélgica. 

Así que Suiza nos deja una lección poderosa: la migración no es marginal para un país rico. La migración forma parte de cómo funciona esa riqueza. Está en los bancos, en los hoteles, en la salud, en la construcción, en el trabajo doméstico, en las universidades, en los laboratorios, en las cocinas, en el transporte… y sí, también en la selección nacional. 

Cuando Suiza juega, no representa solamente montañas, relojes, bancos y neutralidad. También representa movimiento. Familias que llegaron, hijos que se quedaron, trabajadores que enviaron dinero a casa, jugadores que convirtieron una pertenencia en capas de orgullo nacional. 

Ahora Inglaterra. Porque el Reino Unido juega con otras selecciones en el fútbol: Escocia, Gales, Irlanda del Norte. Inglaterra tiene a Marc Guéhun en su selección de 2026. Jugador nacido en Abiyán, Costa de Marfil, y criado en Inglaterra. Hay otros “ingleses” jugando en otras selecciones. 

Pero aquí, una vez más, el lugar de nacimiento oculta una verdad más profunda. Inglaterra tiene alrededor de 17 jugadores con antecedentes migrantes. Y esto no es nuevo. El fútbol inglés ha sido marcado durante décadas por la migración caribeña, la migración africana, la migración irlandesa, las comunidades del sur de Asia, el movimiento europeo y la reconstrucción británica de la posguerra. La generación Windrush y sus descendientes forman parte de la historia del fútbol inglés. También las familias de Nigeria, Ghana, Jamaica, Irlanda, Trinidad y Tobago y muchos otros lugares. 

Y, sin embargo, el Reino Unido ha sido también uno de los laboratorios políticos más ruidosos de la retórica antiinmigrante: Brexit, pequeñas embarcaciones, restricciones al asilo, debates de deportación y la pregunta interminable sobre quién pertenece de verdad. Pero cuando la selección inglesa sale a la cancha, la migración está ahí, no como teoría, sino como velocidad, fuerza, creatividad, liderazgo y… goles, aunque al final, los marque Harry Kane. 

El Reino Unido envía alrededor de 12 mil millones de dólares cada año en remesas personales. Eso significa millones de actos privados de responsabilidad: hijos e hijas, padres y madres, hermanos y hermanas, trabajadores y estudiantes, enviando parte de lo que ganan a familias en otros lugares. 

Así que cuando los políticos hablan de los migrantes como si fueran solamente un costo, los datos de remesas responden: los migrantes son actores económicos. Son cuidadores a través de las fronteras. Son trabajadores aquí y proveedores familiares allá. Forman parte de dos economías al mismo tiempo. 

Ahora España. La selección española de 2026 tiene un jugador nacido en Francia: Aymeric Laporte que obtuvo la elegibilidad para España y decidió representar a La Roja. Podía haber representado a Les Bleus. El futbolista tiene raíces vascas, su vínculo con el país vecino no proviene de sus padres, sino de sus bisabuelos.

Pero la historia migrante de España se ve con más claridad en la segunda generación. Miremos a Lamine Yamal, nacido en España, con raíces familiares en Marruecos y Guinea Ecuatorial. Miremos a Nico Williams, nacido en España, cuyos padres llegaron desde Ghana. Su hermano mayor, Iñaki, con él en el Athletic Club. A nivel internacional, Iñaki juega con la selección de Ghana. 

Dos de los símbolos más emocionantes del futuro de España no nacieron en el extranjero. Son hijos españoles de la migración. Y esa distinción importa. Porque la segunda generación suele cargar la contradicción más profunda: nace en el país, habla el idioma, va a las escuelas locales, crece en los barrios, puede sentir la bandera como propia, pero la sociedad no siempre la acepta como plenamente perteneciente. Hasta que gana, hasta que marca goles, hasta que hace sentir orgullo al país. 

España envía mucho menos en remesas personales que Estados Unidos, Suiza, Francia, Canadá, Bélgica o el Reino Unido. Pero España importa en esta historia por su posición entre Europa, América Latina, el norte de África y África occidental. Y sus remesas son muy importantes para Marruecos, Ecuador, Colombia y otros países. 

España ha sido un país de emigración y de inmigración. Los españoles salieron hacia América Latina durante la colonia, luego de las crisis económicas volvieron a América Latina y pasaron también a Francia, Alemania, Suiza. México acogió a muchos refugiados de la guerra civil, como también lo hicieron Argentina, Uruguay y otros lugares. Más tarde, España se convirtió en destino para migrantes de Marruecos, Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú, Rumania, Senegal y muchos otros. Así que el futuro futbolístico de España también tiene historia migratoria. Y los rostros jóvenes de ese futuro ya nos están diciendo en qué se está convirtiendo el país. 

Ahora juntemos todo esto. El Mundial nos da un marcador, las remesas nos dan otro. 

  • En Francia, 21 jugadores tienen antecedentes migrantes y alrededor de 20 mil millones de dólares se envían cada año en remesas personales. 
  • En Canadá, 20 jugadores tienen antecedentes migrantes y alrededor de 15 mil millones de dólares se envían cada año. 
  • En Estados Unidos, 13 jugadores tienen antecedentes migrantes, y más de 100 mil millones de dólares se envían cada año: el mayor flujo de remesas del mundo. 
  • En Bélgica, 10 jugadores tienen antecedentes migrantes, y alrededor de 10 mil millones de dólares se envían cada año. 
  • En Suiza, 16 jugadores tienen antecedentes migrantes, y alrededor de 40 mil millones de dólares se envían cada año. 
  • En Inglaterra, 17 jugadores tienen antecedentes migrantes, y el Reino Unido envía alrededor de 12 mil millones de dólares cada año. 

Con España, estos siete países envían cerca de 200 mil millones de dólares cada año en remesas personales. Eso no es caridad, no es una nota al pie, no es un flujo marginal. Es una de las grandes expresiones financieras de la movilidad humana, profundamente conectada con las mismas historias humanas que celebramos en el fútbol. Porque detrás de cada jugador de origen migrante suele haber una historia familiar. Suele haber años de remesas y apoyo familiar. 

Una madre que cruzó una frontera, un padre que trabajó dos empleos, un abuelo que se fue por una guerra, un niño que aprendió un idioma en casa y otro en la escuela, un barrio donde la identidad ya estaba mezclada mucho antes de que los políticos descubrieran que podían ganar votos hablando de pureza. Por eso importa el Mundial de las Diásporas. Porque nos permite ver lo que normalmente permanece oculto. El jugador es visible, quien envía la remesa es invisible. El gol es visible, el sacrificio es invisible. El himno es visible, el acento en casa es invisible. La camiseta es visible, la transferencia de dinero es invisible. 

Pero son parte de la misma historia. La migración no produce solamente trabajadores. Produce ciudadanos, atletas, artistas, escritores, emprendedores. Produce nuevos idiomas, nuevos barrios, nuevas comidas, nuevas músicas, nuevos sueños. Y sí, también produce selecciones nacionales. Así que la próxima vez que escuchemos a un político decir que los migrantes son una amenaza, tal vez deberíamos preguntarle: 

¿Una amenaza para qué? 

¿Para la economía? Entonces, ¿por qué tantas economías dependen de ellos? ¿Para la cultura nacional? Entonces, ¿por qué la cultura nacional se renueva constantemente gracias a ellos? ¿Para la identidad nacional? Entonces, ¿por qué las selecciones nacionales están cada vez más sostenidas por sus hijos? La contradicción no está en la migración, sino en la política que niega lo que el país ya es. Porque los países no son puros. Nunca lo fueron. Desde que salimos del Sur del Africa como especie, como Homo Sapiens, no hemos parado de migrar. 

La migración está hecha de guerras, matrimonios, exilios, impactos ambientales, desastres naturales, contratos laborales, historias coloniales, viajes de refugiados, visas de estudiantes, reunificaciones familiares, historias de amor y niños nacidos entre idiomas. Como los míos. 

El Mundial de 2026 quizás sea recordado por sus estadios, sus estrellas, sus goles y su final, pero también debería ser recordado por algo más profundo. Es el Mundial en el que la migración dejó de ser fondo, se convirtió en la historia. La naciones han cambiado. La migración no está fuera de la historia nacional de cada país, la migración es parte de la camiseta. Es parte del himno. De cada celebración de un gol. Cada gol llevó detrás una transferencia mensual a casa. Y quizás la verdadera pregunta no sea por qué los migrantes representan a las naciones. La verdadera pregunta es por qué las naciones siguen fingiendo que no fueron construidas por ellos. 

Por todos nosotros. 

Hugo Cuevas-Mohr

Julio, 2026

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Del grupo de 27 viajeros recientes a China, del 1 al 16 de Junio pasado, en el cual participamos muchos de nosotros, 11 de nosotros decidimos compartir nuestras experiencias, reflexiones y aprendizajes en la tertulia del 9 de Julio. Compartimos esta valiosa y amena tertulia con nuestros lectores, en preparación al lanzamiento del libro virtual que nuestro líder de viaje Silvio Zuluaga ha estado preparando.

Haz click aquí para disfrutar de esta tertulia: https://youtu.be/eO8Gt4sQk0U

Resumen:
Esta fue la tertulia 295 del grupo de exjesuitas, centrada en compartir experiencias y aprendizajes del reciente viaje a China de varios miembros del grupo. Los participantes César Augusto Giraldo y Marcela Villamizar compartieron sus impresiones sobre el desarrollo económico y urbano de China, destacando la transformación rápida del país en las últimas décadas, la arquitectura moderna, la limpieza de las ciudades y la ausencia de la pobreza extrema que solía caracterizar a China. Goyo Vélez reflexionó sobre la política antinarcótica de China como diferencia clave con Occidente, señalando cómo este enfoque ha permitido mantener una sociedad más tranquila y trabajadora. Marcela comentó sobre la producción de souvenirs en China y la importancia de visitar ciudades donde se produce la pequeña manufactura artesanal. Maria Ángela habló sobre la evolución de la situación de las mujeres en China, incluyendo los logros de Mao Zedong y los desafíos actuales. Silvio compartió su experiencia en China sobre el uso generalizado del teléfono móvil como método de pago, lo que ilustra la infraestructura digital del país. Marcela compartió sus reflexiones sobre cómo los celulares han afectado negativamente las relaciones humanas, mientras que Silvio describió su experiencia positiva en China, donde encontró una sociedad más abierta y cálida comparada con su visita anterior 8 años atrás. Pilar relató su viaje a China hace 43 años y cómo se sorprendió al encontrar que muchos aspectos de la cultura, incluyendo los baños tradicionales para mujeres, permanecían sin cambios, aunque se impresionó con el desarrollo de ciudades como Hangzhou y con la ciudad de Pekín, donde observó un tráfico más organizado y respetuoso que en su visita anterior. Andrés planteó preguntas sobre cómo la generación más joven responderá al gobierno y al totalitarismo, mientras que William preguntó sobre la relación entre la educación china y el comportamiento social observado. Dario compartió reflexiones sobre la historia de China, destacando cómo los sueños de líderes como Mao Tse Tung, Deng Xiaoping y Jack Ma se convirtieron en realidad en menos de 50 años, y cómo el pragmatismo y la prioridad por el bien público caracterizan a la sociedad china actual. También compartió sus observaciones sobre la diversidad y el sistema político en China, destacando la meritocracia del Partido Comunista y la fuerte presencia del gobierno en las empresas. Julio cuestionó si un país puede progresar sin un líder y un partido fuertes, mientras que Rigoberto expresó inquietud sobre la libertad limitada y cómo se controla el comportamiento de los ciudadanos. La discusión se centró en la naturaleza del sistema chino y su posible imitación en otros contextos. El grupo discutió las diferencias culturales entre China y Occidente, especialmente en términos de libertad de expresión y control social. Silvio explicó que en China existen sistemas autocráticos efectivos para tomar decisiones nacionales, como la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, y compartió observaciones sobre la situación política y social en China basadas en su reciente visita. Pilar y Silvio describieron las tecnologías chinas innovadoras, incluyendo aplicaciones para recuperar niños perdidos y programas de plantación de árboles, mientras que Dario comentó sobre la comida china y cómo algunos miembros del grupo se resistían a probar nuevos alimentos. El grupo discutió reflexiones sobre la libertad después de un viaje a China, donde Jorge y Marcela cuestionaron si realmente existen libertades significativas como educación de calidad y protección de salud. Silvio compartió observaciones sobre la avanzada tecnología agrícola china y su interés en aplicar lecciones aprendidas a un proyecto llamado “Ruta del Abasto” en Colombia. La reunión concluyó con agradecimientos a María Mercedes por organizar exitosamente el viaje a China, y se programó una próxima reunión para el lanzamiento de un libro el próximo jueves a las 2 PM hora de Colombia.

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Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos de desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Haz click aquí para disfrutar de la presentación de Rigoberto Reyes https://youtu.be/iu_NEkEYi_c

Exjesuitas en tertulia, 02 de Julio, 2026

Magnifica humanitas

Rigoberto Reyes

La doctrina social de la iglesia (DSI) presenta principios para pensar, criterios para discernir y orientaciones para actuar. 

Es cierto que la tecnología nos puede curar, conectar, educar, cuidar la casa común, pero también dividir, descartar y generar nuevas injusticias.

La actualización de la (DSI) no pretende sustituir la responsabilidad de la sociedad civil, sino ofrecer un discernimiento con criterios como la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la casa común, la opción por los pobres.

Y si además, la tecnología (IA) que está en manos privadas, toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza, nos abre un nuevo horizonte que no alcanzamos a prever. No tenemos los instrumentos capaces de contener su efecto distorsionante.

Bien vale la pena, preguntarnos ¿hacia dónde vamos, qué metas pretendemos y qué dirección darles?

Preocupa una obra sin referencia, que elimina la riqueza de la diversidad, que no elige la comunión sino la homogenización, que rompe la comunicación, y que además sacrifica la dignidad humana en aras de la eficiencia. Las tensiones y las diferencias nos intimidan, pero debemos convertirlas en energía creativa que esté orientada a las responsabilidades compartidas.

La DS nos invita a transformar la diversidad en recurso, haciendo de la escucha y el diálogo un terreno común, donde la libertad y la responsabilidad se entrelacen en el cuidado recíproco, que resulta ser la verdadera solidaridad.

En el diario vivir veo personas que están aparentemente juntas, pero están cada una en su propio mundo, incomunicadas; vivimos dentro de burbujas manipuladas según los intereses de unos extraños que están pensando en su lucro y no con el mejor criterio.

Veo cómo esos extraños, en la vida diaria, en la manera de pensar, de dialogar entre nosotros, en la política, intervienen y orientan. A veces me pregunto por qué tenemos hoy estos líderes carentes de valores y principios que desprecian sus comunidades, entrando en la política del descarte, aumentando las diferencias entre los pocos que tienen el conocimiento, los recursos económicos y los demás.

Leo con frecuencia que dentro de la juventud aumenta el número de deprimidos y ansiosos, realmente a quien le interesa contenerlos y corregir las deformaciones a que nos han llevado.

Si los gobiernos no han sido capaces de controlar las multinacionales, ¿será que la iglesia también seguirá quedándose atrás?.

Rigoberto Reyes R.

Julio, 2026

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Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos de desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Las encíclicas pueden tener diversas características: unas son doctrinales, otras pastorales, y otras pertenecen a la doctrina social de la Iglesia porque tratan grandes problemas humanos de cada época.

Haz click aquí para disfrutar de la presentación del Dr. Hugo Caballero, M.D. https://youtu.be/c28hRDWfmbo

Exjesuitas en tertulia, 02 de Julio, 2026

Medicina e inteligencia artificial a la luz de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV

Hugo Caballero Durán. Médico internista y neumólogo.[1]

Las encíclicas pueden tener diversas características: unas son doctrinales, otras pastorales, y otras pertenecen a la doctrina social de la Iglesia porque tratan grandes problemas humanos de cada época.

Esta encíclica es de carácter social. En eso se parece a la Rerum Novarum, publicada por León XIII en 1891. En el numeral 29, la encíclica recuerda que la doctrina social de la Iglesia comenzó a perfilarse como cuerpo orgánico con la Rerum Novarum, y en el numeral 30 afirma que aquella encíclica ofreció un primer gran marco sistemático para responder a la era industrial.

Podríamos decirlo así: Rerum Novarum miró la sociedad industrializada; Magnifica Humanitas mira la sociedad digitalizada.

En el numeral 17, la encíclica recuerda que en cada época las res novae, las “cosas nuevas”, obligan a la doctrina social a dialogar con las preguntas de la historia. Y hoy una de esas grandes preguntas es la inteligencia artificial.

Quisiera centrarme en sus implicaciones médicas: el paciente, la familia, el personal de salud, los datos sanitarios, la relación médico-paciente, la bioética y la regulación.

En el numeral 15, la encíclica advierte que, en la era de la inteligencia artificial, la dignidad humana puede verse amenazada por nuevas formas de deshumanización, y por eso nos invita a permanecer profundamente humanos.

Esto tiene enorme importancia en medicina. En el numeral 93, la encíclica reconoce que la inteligencia artificial, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología pueden ayudar al desarrollo humano integral. En salud, esto puede traducirse en mejores diagnósticos, lectura de imágenes, análisis de grandes bases de datos, predicción de riesgos, medicina de precisión, investigación, vigilancia epidemiológica, educación médica y apoyo a regiones con menos médicos o menos especialistas.

Pero el mismo numeral 93 advierte que, precisamente por su poder, estas tecnologías necesitan un marco ético y político. Allí se cita a Romano Guardini, quien recuerda que “el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto”.

En el numeral 102, la encíclica recuerda que el uso de la inteligencia artificial nunca es un asunto puramente técnico, porque cuando incide en la vida de las personas afecta derechos, oportunidades, reputación y libertad.

En medicina afecta, además, el cuerpo, la intimidad, la enfermedad, el pronóstico, la familia y las esperanzas del paciente. Uno de los puntos más directamente médicos aparece en el numeral 178. Allí la encíclica habla de una forma de colonialismo digital y menciona los flujos sanitarios, los perfiles epidemiológicos, los mapas genéticos y los datos demográficos. Es decir: la circulación de información de salud, los patrones de enfermedad de las poblaciones, la información genética de las personas y los datos sobre edad, sexo, territorio y las condiciones sociales.

Esto nos obliga a preguntarnos: ¿quién posee los datos del paciente?, ¿quién los analiza?, ¿con qué consentimiento?, ¿con qué finalidad?, ¿con qué regulación? y ¿con qué posibilidad de corrección?

Aquí entra la bioética. La encíclica no desarrolla su reflexión con el lenguaje clásico de la bioética médica, pero sus preocupaciones coinciden claramente con sus cuatro principios fundamentales: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia.

La autonomía se relaciona con el numeral 171, donde la encíclica advierte que la recolección masiva de datos permite perfilar, prever y orientar comportamientos, muchas veces sin plena conciencia de las personas. En medicina, esto exige un consentimiento informado real: que el paciente sepa qué datos se recogen, para qué se usan, quién los conserva y qué riesgos implican.

La beneficencia significa orientar la tecnología al bien del paciente. A la luz del numeral 93, la inteligencia artificial puede curar, conectar, educar y cuidar, siempre que no esté al servicio exclusivo de la ciencia, del lucro o de la sustitución del encuentro humano.

La no maleficencia —no hacer daño— aparece con fuerza en el numeral 104, cuando la encíclica afirma que la inteligencia artificial no puede considerarse moralmente neutra. En medicina, esto significa que un algoritmo puede equivocarse, sesgarse o causar daño si se usa sin supervisión humana.

La justicia aparece en el numeral 96, cuando la encíclica pregunta si los algoritmos protegen a los vulnerables y aseguran un acceso equitativo a las oportunidades. Y también en el numeral 164, cuando exige que las decisiones basadas en datos sean comprensibles, cuestionables y sometidas a control, para que la persona no quede reducida a un perfil.

La inteligencia artificial en medicina necesita regulación. En el numeral 5, la encíclica pide instrumentos normativos adecuados. Y en el numeral 106 afirma que no basta invocar la ética en general: se requieren marcos jurídicos, vigilancia independiente, educación de los usuarios y responsabilidad política.

En salud esto implica proteger la historia clínica, auditar los algoritmos y garantizar que toda decisión pueda ser explicada, cuestionada y corregida.

La encíclica se refiere también a dos imágenes bíblicas: la torre de Babel y los muros de Jerusalén. No son adornos literarios, sino dos caminos posibles ante la inteligencia artificial.

En el numeral 7, Babel aparece como obra de poder, uniformidad y autosuficiencia. En medicina, Babel sería una inteligencia artificial que pretende saberlo todo, medirlo todo y decidirlo todo, pero termina reduciendo al paciente a un dato, al médico a un operador y a la familia a una espectadora pasiva.

En el numeral 8, los muros de Jerusalén aparecen como reconstrucción, cuidado y responsabilidad compartida. En salud, necesitamos precisamente esas murallas éticas: autonomía, consentimiento informado, confidencialidad, justicia, transparencia, responsabilidad profesional y acceso equitativo.

A manera de conclusión, diría tres cosas. Primero: Magnifica Humanitas continúa la tradición de las grandes encíclicas sociales. Si la Rerum Novarum reflexionó sobre la sociedad industrial, esta encíclica reflexiona sobre la sociedad digitalizada.

Segundo: en medicina, la inteligencia artificial puede ser una ayuda extraordinaria, pero sólo si respeta la dignidad del paciente, la responsabilidad del personal de salud y el papel humano de la familia.

Tercero: la bioética, la regulación y la justicia no deben verse como frenos al progreso. Son las murallas necesarias para que la tecnología no se convierta en una nueva Babel, sino en una herramienta verdaderamente humana al servicio del cuidado.

Y finalmente: la inteligencia artificial debe ser una ayuda, no un sustituto; un instrumento de cuidado, no un mecanismo de deshumanización.


[1] Mencionaré algunos numerales de la encíclica, para que quien desee consultar después estas notas, pueda encontrar con facilidad a qué hago referencia.

Hugo Caballero, M.D.

Julio, 2026

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Continuamos hoy con la publicación de algunas de las intervenciones de los participantes en la tertulia reciente sobre esta encíclica del Papa León XIV. Esperamos ayudar a nuestros lectores en la comprensión de este importante documento sobre este tema del cual no podemos evitar acercarnos con profundidad y esperanza para la humanidad.

  1. Valores
  2. La encíclica propone una actualización de la doctrina social de la Iglesia ante la revolución digital, con tres ejes principales: antropología teológica, discernimiento ético de la técnica y construcción del bien común. Su originalidad está en proponer una gramática moral y espiritual para valorar la IA desde la dignidad humana. Importancia del verbo “desarmar”.
  3. Esa posición contribuye a llenar de un contenido nuevo, actual, a conceptos como el bien común, el valor de la persona, la comunión en sociedad que supone la solidaridad y la justicia social, la dignificación del trabajo, la responsabilidad medioambiental… 
  4. El documento manifiesta el interés de la iglesia en ser un participante activo -y referente moral- para el tratamiento de la IA, para la humanidad. la Iglesia no interviene como poder externo, sino como comunidad que camina con la humanidad, escucha sus transformaciones y discierne sus desafíos a la luz de la fe.
  5. Un llamado urgente a gobernarla para que el progreso técnico no termine aplastando lo que nos hace profundamente humanos. 
  6. Las dificultades para la gobernanza de la IA. 
  7. La concentración en pocas manos. Entre las diez primeras empresas del mundo, 7 se relacionan con el negocio de la IA: 1. Amazon, 2. Alphabet (Google), 3. Apple, 4. Meta (Facebook), 5. Microsoft, 6. Nvidia y 7. Tesla. (Los 7 magníficos), lo que lleva a una carrera competitiva permanente. Los niveles de inversión, el crecimiento de la demanda, la mundialización del fenómeno, no tienen antecedentes en la historia. 

Nvidia, ejerce un control abrumador (94%) sobre el mercado de las «unidades de procesamiento gráfico»), estimado por algunos análisis en hasta un 94 %[7]

También el mercado de la IA generativa, que incluye grandes modelos lingüísticos como ChatGPT y Gemini, está dominado por un número limitado de empresas: «Nvidia, Microsoft, Google, OpenAI y AWS concentran conjuntamente del 45-50 % de la cuota de mercado de la IA generativa»[12].

  • Esta concentración hace que un número reducido de empresas privadas adquieran un poder político que pocos estados serían capaces de gobernar o regular.

El primero es el poder directo: la capacidad de financiar campañas electorales y elegir gobernantes. Musk gastó más de 250 millones de dólares apoyando la reelección de Donald Trump en 2024.

El segundo es el poder indirecto: las big tech son las principales lobbistas en Washington y Bruselas, financian think tanks que producen los marcos conceptuales con los que se debaten las políticas públicas.

  • Sacar al mercado un producto en plena fase de experimentación, cuya única dinámica es la competencia. Los mismos 7 magníficos reconocieron que no tienen respuestas sobre el futuro de lo que han lanzado. 
  • El desarrollo de la IA avanza a velocidades impensadas. Cuando eso ocurre, el reto ya no es solo qué reglas aplicar, sino qué tipo de gobernanza puede operar a la misma velocidad que los sistemas que intenta supervisar.

Ya han surgido divergencias sobre cómo afrontar estos desafíos regulatorios, entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Conviene señalar que la UE ya ha quedado rezagada en el desarrollo de la IA, pero ha adoptado un enfoque especialmente contundente en su regulación. 

Estados Unidos, por el contrario, ha asumido una postura «aceleracionista» frente a la IA, desregulando el mercado. 

Las conversaciones internacionales sobre la gobernanza de la IA han estado históricamente concentradas en un puñado de países (principalmente el G7), dejando a más de 118 naciones —en su mayoría del Sur Global— totalmente excluidas de las decisiones normativas. 

  • Obsolescencia legal prematura: Los legisladores redactan leyes sobre capacidades técnicas conocidas, pero los “sistemas de IA frontera” mutan a un ritmo impredecible antes de que las normativas puedan ser publicadas o aplicadas, obligando a usar parches normativos constantes.

El problema es que la tecnología empieza a desplazarse más rápido que las categorías con las que intentamos describirla y, por lo tanto, a una escala difícil de supervisar manualmente. Regular es relativamente sencillo. Hacer cumplir la regulación es otra cosa muy distinta. 

La pregunta no es solo cómo limitarlas, sino cómo diseñar la supervisión para que opere en el mismo plano temporal que los sistemas que supervisa.

Jorge Luis Puerta

Julio, 2026

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Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos de desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Haz click aquí para disfrutar de la intervención de William Mejía : https://youtu.be/xR9vTibUFos

Exjesuitas en tertulia – 02 de Julio, 2026

Este texto busca recopilar lo que dice textualmente la carta encíclica Magnifica Humanitas de León XIV sobre la IA, antes que entrar a interpretarla u opinar acerca de ella. Por eso, la mayor parte de lo escrito está entrecomillado.

Tratándose de una encíclica sobre la inteligencia artificial, es necesario establecer cómo la define. Su numeral (99) responde que “No es posible dar una definición única y completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta “inteligencia” a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos campos”. 

Sin definirla plenamente, la encíclica habla de inteligencia artificial en plural, lo que contribuye a ampliar el marco de su definición: “ (…) las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones, ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de “aprender”, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad; es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior”.

La encíclica solo menciona dos veces LAS inteligencias artificiales. La segunda vez dice que “cualquier afirmación sobre la IA corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo, dada la impresionante velocidad de desarrollo de estos sistemas. (…) Todos nosotros, incluidos quienes los diseñan, sabemos muy poco sobre su funcionamiento efectivo. Las inteligencias artificiales modernas están más “cultivadas” que “construidas”: los desarrolladores no diseñan directamente cada detalle, sino que crean una arquitectura sobre la cual la IA “crece”. (98)

Las Características de la inteligencia artificial

Curiosamente, Inteligencia artificial aparece solo 12 veces en la encíclica, mientras que IA lo hace en 74 ocasiones. Las características que siguen responden a la sumatoria de ambas expresiones:

– Nos está cambiando: “En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo.” (4)

– Debe entenderse “como una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social y exige un mayor desarrollo de la misma, en fidelidad al Evangelio”, y no como “un apéndice temático, o como una emergencia que hay que gestionar.” (17)

– “Cambia el modo de informarse, de comunicar y de acceder a los servicios”, debido a “la difusión de redes globales, plataformas y sistemas de IA”. (80)

– No es neutral, como tampoco lo son “…otras innovaciones tecnológicas (… que) “pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión.” (85)

– Al tiempo con las demás tecnologías emergentes, la IA y ellas “ya son parte de nuestra vida cotidiana.” (90)

– IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología, (…) por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político”. (93)

– Cualquier afirmación sobre ella “corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo, dada la impresionante velocidad de desarrollo de estos sistemas. En segundo lugar, todos nosotros, incluidos quienes los diseñan, sabemos muy poco sobre su funcionamiento efectivo”. (98)

– Está en desarrollo permanente, pues “los desarrolladores no diseñan directamente cada detalle, sino que crean una arquitectura sobre la cual la IA “crece”. En consecuencia, los aspectos científicos fundamentales ‒como las representaciones internas y los procesos computacionales de estos sistemas‒ siguen siendo desconocidos”. (98)

 – No es moralmente neutra, pues “todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. Si un sistema se concibe o emplea tratando algunas vidas como menos dignas, o las excluye sin posibilidad de apelación, no es un simple instrumento que “hay que usar correctamente”; introduce ya un criterio que contradice la dignidad inalienable de la persona. Por eso, el discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían.” (104)

– “Tiende a aumentar sobre todo el poder de quien ya dispone de recursos económicos, competencias y acceso a los datos. A la luz del bien común y del destino universal de los bienes, este fenómeno suscita seria preocupación: pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos.” (108).

– Es “un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora.” (110)

– Sus herramientas permiten “manipular imágenes y videos”, porque en “la red no son raros los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores, que se vuelven más insidiosos por el uso de perfiles falsos, de algoritmos que amplifican contactos peligrosos”. (141)

– Está “transformando rápidamente la estructura misma del trabajo”, al combinarse con la automatización y la robótica. “Se dice que esto traerá grandes mejoras para todos. En realidad, los “nuevos modos” de trabajar no son necesariamente mejores, porque mientras la IA promete impulsar la productividad haciéndose cargo de tareas ordinarias, a menudo los trabajadores se ven obligados a adaptarse a la velocidad y a las exigencias de las máquinas, en lugar de que estas últimas estén diseñadas para ayudar a quienes trabajan. 

Así, contrariamente a los beneficios anunciados sobre la IA, los enfoques actuales de la tecnología pueden paradójicamente “desespecializar” a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas. La necesidad de seguir el ritmo de la tecnología puede erosionar el sentido de la propia capacidad de obrar de los trabajadores y ahogar las capacidades innovadoras que están llamados a aportar en su trabajo.” (150)

– En su mundo, “nada es inmaterial o mágico. Cada respuesta que parece inmediata y perfecta proviene de una larga cadena de mediaciones, de una extensa red de recursos naturales, de infraestructuras energéticas y, sobre todo, de personas.” (173)

– Se sustenta “en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos ‒a menudo pésimos‒ y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas.” (173)

– Se basa “en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta” y en “la extracción de los recursos necesarios para la producción de los dispositivos y microprocesadores. (…) En algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras.” (173)

– Entra, “como factor de aceleración” en “la gramática de los conflictos. A la guerra visible se suman formas híbridas: ataques cibernéticos, manipulación de la información, campañas de influencia y automatización de decisiones estratégicas.” (183) 

– “Puede potenciar la defensa y la protección de los civiles, pero también puede bajar el umbral del uso de la fuerza, hacer opacas las responsabilidades y alimentar una cultura en la que el enemigo queda reducido a un dato y la víctima a un ‘daño colateral’.” (183) 

– Su desarrollo, junto con “las redes digitales y la economía globalizada”, crea “vínculos cada vez más estrechos, conectando en tiempo real las decisiones tomadas en un lugar con los efectos que producen en otro.” (187)

– “No libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad: solo puede hacerlo más rápido e impersonal, bajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa, con las víctimas reducidas a datos.” (198).

El uso de la inteligencia artificial

Definidas las características de la inteligencia artificial, cabe pensar en el uso de la misma. Esto dice la encíclica:

“A la luz de cuanto se ha dicho, podemos comprender mejor por qué la IA puede ser una valiosa ayuda y, al mismo tiempo, exije un enfoque prudente y cauteloso. En los últimos años su uso privado ha crecido notablemente, y desde distintos ámbitos se reflexiona sobre las oportunidades y los riesgos vinculados a su rápida difusión. 

En el uso personal, tres aspectos, en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana. 

La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaboraciones complejas, contenidos mediáticos y formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad. 

La impresión de objetividad que las respuestas y las propuestas de estos sistemas pueden suscitar corre el riesgo de hacernos olvidar que éstas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos. 

La imitación artificial de una comunicación humana positiva ‒palabras de consejo, de empatía, de amistad, de amor‒ puede resultar gratificante e incluso útil, pero en usuarios poco conscientes puede inducir a engaño y dar la falsa impresión de estar en una relación con un auténtico sujeto personal. Cuando la palabra es simulada, no construye una relación, sino una apariencia. La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro.” (100)

“Ampliando la mirada al uso de la IA en nuestras sociedades, constatamos que ya está presente en procesos de decisión en todos los ámbitos y a diversos niveles: en la comunicación, la gestión y el control. Las ventajas en términos de eficiencia y las potencialidades de mejora de algunos servicios son evidentes; sin embargo, una adopción rápida y acrítica nos expone a diversos riesgos, como el de subestimar el impacto ambiental. 

Los actuales sistemas de IA requieren grandes cantidades de energía y agua, inciden de manera significativa en las emisiones de anhídrido carbónico y consumen recursos de manera intensiva. Con el aumento de la complejidad, sobre todo en los grandes modelos lingüísticos, crecen también las necesidades de potencia de cálculo y capacidad de almacenamiento, que se apoyan en un conjunto de máquinas, cables, centros de datos e infraestructuras consumidoras de energía. Por eso es esencial desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto sobre el medioambiente y cuidar nuestra Casa común.” (101)

“El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen «la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo, pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de IA, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado.” (102)

“Es indispensable que el uso de la IA ‒sobre todo cuando involucra bienes públicos y derechos fundamentales‒ esté acompañado de criterios claros y controles efectivos, inspirados en la participación y la subsidiariedad; las comunidades y los cuerpos intermedios no pueden ser reducidos a destinatarios de decisiones tomadas en otros lugares, sino que deben poder contribuir al discernimiento y a la vigilancia. Además, la propiedad de los datos no puede confiarse solo al sector privado, sino que debe reglamentarse. Estos son fruto del aporte de muchos y no pueden ser vendidos o confiados a unos pocos. (108)

“En los últimos años, la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado con creciente insistencia cómo una exposición precoz y sin supervisión a los dispositivos digitales y a las redes sociales puede afectar negativamente al sueño, a la atención, a la regulación emocional y a las relaciones, especialmente en las edades más vulnerables, con consecuencias a veces dramáticas. A esto se suma la facilidad de acceso a escenas violentas o crueles que hieren la sensibilidad, a contenidos pornográficos e hipersexualizados, a mensajes que banalizan el cuerpo y la afectividad, y a propuestas que normalizan comportamientos de riesgo. En la red no son raros los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores, que se vuelven más insidiosos por el uso de perfiles falsos, de algoritmos que amplifican contactos peligrosos y de herramientas de IA capaces de manipular imágenes y videos.” (141)

“El desarrollo y el uso de la IA en el ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto de la dignidad humana y de la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista.” (197)

Esta lectura parcial de la encíclica puede enriquecerse con otras vetas de su rico contenido, como ‒por ejemplo‒ bien común e IA, dignidad humana e IA, desarrollo humano e IA, ética e IA, educación e IA, exigencias e interrogantes que plantea la IA.

William Mejía Botero

Julio, 2026

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Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos del desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Haz click aquí para disfrutar de esta participación de Hernando Bernal: https://youtu.be/NQFkzGEz5n8

Exjesuitas en tertulia- 02 de Julio, 2026

COMENTARIOS INICIALES SOBRE LA ENCICLICA “MAGNIFICA HUMANITAS”

Hernando Bernal Alarcón

  1. Es un paso más en el proceso histórico  de la iglesia católica por adecuarse y para participar en los procesos de cambio del contexto mundial. Se fundamenta en:

San Agustín: LA CIUDAD DE DIOS

Tomás de Aquino: LA SUMA TEOLOGICA

Concilio de Trento: EL DERECHO CANONICO

León XIII. RERUM NOVARUM: La dignidad del trabajo

Concilio Vaticano II: Aggiornamento de la Iglesia

  • Tiene una visión reduccionista del cambio social y de la transformación humana hacia la sociedad digital.
  • Se focaliza en solo la Inteligencia artificial como factor esencia del cambio de época histórica.
  • La tesis central es: Adecuar el ritmo entre desarrollo de la IA y el desarrollo moral (ralentización de la IA). La IA = Desarrollo tecnológico  y Sociedad Digital.
  • Convoca a centrar la función ética en la defensa de un humanismo integral y que debe ser autónomo.
  • La Inteligencia humana es magnífica porque refleja la magnificencia de Dios.
  • La visión general de la IA está signada por la incertidumbre, la complejidad y el desconocimiento, lo que le resta vigor a los planteamientos generales.
  • ¿Profundiza el hiato entre fe y desarrollo tecnológico? 
  • Complejiza el proceso de cambio histórico reflexionando sobre otros factores que superan el ámbito de la inteligencia artificial:
  • Las relaciones que hace a las posiciones sobre el transhumanismo y el posthumanismo.
  • Reconoce la complejidad de la situación y prioriza los factores políticos en relación con la existencia de conflictos y la búsqueda de la paz. Pretende superar la teoría de la guerra justa.
  • Aboga por una gobernanza multilateral  y señala los riesgos de la decadencia de las agencias internacionales.

4. La publicidad y el marketing de la encíclica son sesgados. 

  1. La IA sirve a la humanidad y no al poder.
  2. Consecuencia: hay que “desarmar” la IA.

Nota: hubiera preferido que tuviera solo la categoría de una exhortación apostólica y no de una encíclica.

Hernando Bernal Alarcón

Julio, 2026

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¿Cómo explicar que la Junta del Banco de la República haya vuelto a subir su tasa de interés solo un mes antes del inicio del nuevo gobierno? ¿Es su última reacción frente al manejo fiscal del gobierno que termina, o es un anticipo de lo que va a hacer frente a los planes del nuevo? Hay varias hipótesis que pueden responder esta pregunta, pero antes conviene mirar las cifras y sus implicaciones para la economía.

Alzas justificadas y alzas equivocadas

Después de que la inflación y la tasa de interés bajaran a mínimos históricos durante la pandemia, la inflación se empezó a acelerar en el año 2021 hasta llegar a un máximo de 13% en diciembre de 2022. La lógica y justificada reacción de la junta fue adoptar, durante dos años, una política muy contraccionista, subiendo la tasa en 14 ocasiones hasta ponerla por encima de la inflación en mayo de 2023.

Después, aunque la inflación bajó rápidamente hasta 5,1% en diciembre de 2024 (una caída de 8%), la junta fue demasiado cautelosa y solo bajó la tasa 3,5%, llevando el diferencial entre los dos indicadores a un elevado nivel de 450 pb., que bajó un poco a partir del segundo semestre de ese año. 

Este año la junta decidió apretar más las tuercas y ha subido la tasa del Banco en tres ocasiones llevándola de 9.25% a 12%. El primer aumento, -de 100 pb. en febrero-, aunque muy grande, se justificaba para cortar las expectativas de una mayor inflación por el impacto esperado de gran incremento del salario mínimo. 

En mi opinión los otros dos aumentos, – de 100 pb en abril y otros 75 pb esta semana-, son equivocados y además con consecuencias negativas para la economía.

La explicación de la Junta es que la inflación ha seguido y seguirá aumentando en lo que queda del año, y está muy por encima de la meta del 3% fijada por el mismo Banco, por lo que es necesario emplear a fondo su único instrumento para bajarla, que es la tasa de interés.

Cierto, pero con matices, porque la realidad es muy diferente a lo que dicen los textos. La gran sorpresa, -para mí mismo que esperaba más-, es que el aumento de 23% en el salario mínimo haya impactado tan poco el nivel de precios. En efecto, entre diciembre del año pasado y junio la variación del IPC anual ha pasado de 5.1% a 5.9%, es decir un aumento de solo 0.8%, cuando los modelos econométricos del mismo Banco de la República predecían que el impacto debería ser de 3.2%. 

También es cierto que la inflación seguirá aumentando un poco: la expectativa de los analistas es que termine el año entre el 6% y el 6.5%; o sea que la tasa del Banco hoy es el doble de la inflación esperada y está 600 pb por encima, lo que es la mayor diferencia de la historia reciente. Pero este nuevo impulso ya no será por el salario mínimo ni por presiones de demanda, sino por factores de oferta: los precios de la energía y el fenómeno de El Niño. 

En estas circunstancias es cuando se ve la equivocación de la junta: cuando la inflación es de oferta, la subida de la tasa de interés sí puede servir para controlar la subida de precios, pero a costa de un frenazo a la actividad económica y al aumento del desempleo. No creo que lleguemos a una recesión, pero sí es probable que caigamos en esa extraña palabra “estanflación”, es decir una combinación de estancamiento e inflación.

El otro impacto muy negativo de la subida de la tasa es que atrae capitales golondrina, lo que ha reforzado la revaluación del peso, que venía ocurriendo desde diciembre de 2024. Desde esa fecha, el peso se ha revaluado 23.8%, al pasar de $4.409 a $3.357. Si tomamos en cuenta que el aumento de precios en el mismo período ha sido de 10.3%, se dimensiona el gran problema de los exportadores y las enormes ganancias de los importadores, todo a costa de la producción nacional y el empleo.

Es evidente el impacto de los capitales golondrina que llegan al país atraídos por las altas tasas de interés, aumentando la oferta de divisas y presionando a la baja el precio del dólar, que ha caído $100 desde el anuncio de la nueva tasa a pesar de la caída del precio del petróleo por debajo de USD 70. Además, es una tendencia contraria al comportamiento del dólar frente al resto de monedas, pues mientras acá se ha debilitado, en el mundo se ha fortalecido un 4.3% este año.

¿Motivos políticos o razones técnicas?

Volviendo a la pregunta inicial, sí resulta extraño que en la antesala de un cambio de gobierno la junta no solo haya vuelto a subir la tasa 75 pb, sino que dé señales que lo puede volver a hacer antes de terminar el año. Extraño porque la inflación no se ha disparado como se temía, y porque el nuevo gobierno ha anunciado cambios de fondo en el manejo del gasto público y del déficit fiscal.

Hay dos hipótesis posibles: la visión política de los oficialistas que piensan que la junta quiso subir la tasa antes de que terminara el gobierno Petro, para que su impacto negativo sobre la actividad económica y el empleo quedara como otra mala herencia de este gobierno. En esta visión, la junta podría empezar a bajar la tasa en los próximos meses como una muestra de confianza en la ortodoxia fiscal de la nueva administración.

La otra hipótesis es menos política y más técnica: la Junta no cree que sean realistas ni posibles los planes de ajuste fiscal anunciados por el nuevo gobierno y espera que el déficit fiscal se mantenga elevado en el corto plazo, con las consiguientes presiones de la demanda. En este escenario es necesario mantener una política monetaria contraccionista, e inclusive reforzarla con subidas adicionales de la tasa de interés.

Conociendo el profesionalismo de los miembros de la Junta y del equipo técnico del Banco, creo mucho más probable la segunda hipótesis. Por la estructura del estado colombiano y la composición del presupuesto nacional, son muy escasos los analistas serios que piensan que es factible un ajuste sustancial en el corto plazo, porque ni siquiera volviendo a consagrar a Colombia al Corazón de Jesús va a ser posible modificar la gran inflexibilidad del gasto público para recortar 40% el tamaño del Estado sin modificar la Constitución, ni mucho menos bajar impuestos como ha propuesto el presidente electo.

Mauricio Cabrera Galvis

Publicado en la revista CAMBIO, Colombia

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Nuestro grupo se reunió para discutir la encíclica “Magnifica Humanitas” del Papa León XIV, sobre inteligencia artificial, con varios participantes preparando presentaciones sobre diferentes aspectos del documento. Diez voluntarios del grupo prepararon resúmenes totales o parciales de esta encíclica, con opiniones diversas sobre esta intervención del nuevo Papa de la Iglesia Católica y sus repercusiones en el mundo en general y las implicaciones para los gobernantes y las empresas de tecnología. Iniciamos con este video una serie de publicaciones que hicieron nuestros compañeros, con la esperanza de compartir visiones, analizar tendencias y comprender de una manera mejor los grandes cambios que estamos viviendo en esta nueva era del mundo. Compartimos orgullosos esta tertulia con nuestros lectores interesados en el tema.

Haz click aquí para disfrutar de la tertulia: https://youtu.be/qglkkW-Z2Gw

Exjesuitas en tertulia- Sesión # 294- 2 de Julio, 2026

Resumen: El grupo se reunió para discutir la encíclica “Magnificat Humanitatis” del Papa León XIV sobre inteligencia artificial, con varios participantes preparando presentaciones sobre diferentes aspectos del documento. Hernando Bernal presentó un análisis detallado del capítulo tres, destacando la metáfora de la Torre de Babel versus la construcción de Jerusalén, y criticó la definición reduccionista de la IA en la encíclica. William Mejía proporcionó una caracterización textual de la IA basada en el documento, identificando sus rasgos principales como no neutral, en evolución permanente y con poder de concentración en manos de pocas empresas. Jorge Luis Puerta se centró en los valores propuestos por la encíclica, incluyendo la actualización de la opción social de la Iglesia y la construcción del bien común, pero criticó las limitaciones en la gobernanza de la IA debido a la concentración de poder en empresas como Meta, Google y Amazon. Hugo presentó una interpretación médica de la encíclica Humanitas, destacando cómo la inteligencia artificial puede amenazar la dignidad humana y cómo debe respetar la dignidad del paciente y la responsabilidad del personal humano. Hugo identificó varios numerales clave de la encíclica que se relacionan con implicaciones médicas, incluyendo la preocupación por el “colonialismo digital” y la necesidad de marcos éticos y jurídicos para regular el uso de la IA en la medicina. Pedro presentó una reflexión sobre la encíclica del Papa sobre inteligencia artificial, destacando que debe ser una herramienta y no un sustituto de la persona, y que la dignidad humana debe ser el criterio principal en su desarrollo. Señaló preocupaciones sobre el uso de la IA en consultas médicas y jurídicas, así como en la educación, y enfatizó la importancia de que la IA esté al servicio de las personas y el bien común sin sustituir las relaciones humanas ni responder preguntas sobre el sentido de la vida. Bernardo explicó que el Papa enfatiza la importancia del valor del ser humano y el destino común, diferenciando entre la inteligencia humana y la artificial. Dario presentó un resumen detallado de la encíclica usando un resumen suyo que la IA utilizó para una presentación destacando los principios éticos y la necesidad de gobernanza en la tecnología. Finalmente nos compartió “La Constitución de Anthropics” un documento que, a su parecer, responde muchos de los interrogantes sobre gobernanza de la IA por las grandes empresas tecnológicas y finalmente por los gobiernos.

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LA CALLE

Por Jorge Luis Puerta
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He sido testigo asombrado de varios acontecimientos -todos multitudinarios- que están marcando la historia de este mi nuevo país: la conmemoración de los 50 años del golpe de estado de Videla (24 de marzo), la marcha por “Ni una menos” (3 de junio), agravada por el feminicidio de Agostina Vega en Córdoba (23 de mayo) y, finalmente, la muerte del Indio Solari (5 de junio), un tótem del rock nacional (7 kilómetros de gentes que, espontáneamente, acudieron a despedirlo).

La calle, aquí, convoca, llama, empuja.
propone, impone, recuerda, celebra,
ríe, canta, baila, también llora.

La calle, aquí, habla, grita, se queja,
reclama, elimina, consagra.

La calle, aquí, recibe, reúne, aúna,
forma legiones, ríos de gentes diversas,
por millares, por millones.

La calle, aquí, es bastión de resistencia,
es lugar de todos.
Es altar simbólico de misas paganas, fosa común de rabias,
dolores y desgracias.

La calle, aquí, es la obra inacabada de la historia.

Jorge Luis Puerta

Julio, 2026

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Que las cosas no fueron ni serán como eran antes de la pandemia, lo sabemos todos. El problema es que, fuera del período del COVID, al menos en apariencia, las cosas no estaban iguales en el curso de los meses y de los años. El maléfico virus solo despertó en nosotros la conciencia de la constante variación de los tiempos. 

Sin embargo, todavía sentimos no solo ansia sino también nostalgia. Porque quisiéramos que nuestros hábitos se prolongaran sin fin: el café de la mañana, la pausa a mitad de la jornada de trabajo, el tren o el autobús que se detienen en el mismo lugar, la hora y el sitio del almuerzo con los colegas de trabajo o la familia, el aperitivo -si nos lo podemos permitir- o “las onces” * con los amigos al final de la tarde o en ocasiones con algún pariente; la televisión en compañía de los hijos, un sobrino o un nieto, las “buenas noches” antes de irnos a la cama. Saber que estos pequeños gestos se repiten todos los días nos confiere un invisible sentimiento de seguridad. Si faltan, irrumpe el miedo. 

Nada más extraño para la fe de un cristiano que fiarse tan solo de esta infinita reiteración de lo mismo.  Si el Señor Jesús ha resucitado, si ha resucitado en verdad, significa que todo es nuevo. La oscuridad de la tumba ha sido dejada fuera porque sus primeros pasos los ha cumplido el Resucitado en un jardín, el mismo de su sepultura; al fin de cuentas fue en un jardín, en el Edén, el primer sitio donde Dios se encontró con Eva y Adán. Y una mujer, María de Magdala, ha sido la primera que lo ha visto: “No me retengas”, le ha dicho el Señor. Porque la historia nunca se detiene. 

Desear que la realidad torne a ser la de otras épocas significa cerrarse ante la vida que se renueva cada día. Rechazar la resurrección de Jesús, del Resucitado que se pone en camino con los suyos. Y que envía, más allá de los hábitos cotidianos, a quienes quieren estar con él. 

*”Las onces”, que en otras partes son llamadas” merienda” o “algo”, en la Bogotá colombiana tradicional se toman entre cuatro y cinco de la tarde. Es evidente que nada tienen que ver con la hora vespertina: dice la leyenda que se trata de las once letras que componen la palabra aguardiente… Invito a los lectores a no pensar mal de quienes inventaron el nombre de un encuentro tan interesante.

Alberto Echeverri

Julio, 2026

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Uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) es eliminar la pobreza extrema. Esta meta se debe cumplir en 2030. Se trata de “erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema”. En los tres años que faltan, Colombia no logrará este propósito. Esta lucha contra la pobreza ha sido un fracaso.

En Colombia, la línea de pobreza extrema es $236.580 mensuales por persona. Es el valor de una canasta básica de alimentos. Es la frontera entre el hambre y la desnutrición.

No se entiende el optimismo del gobierno nacional y de varios alcaldes con los resultados que acaba de publicar el DANE. De acuerdo con el dato de 2025, en el país hay 4,9 millones de personas en pobreza extrema. Una cifra superior a la observada en 2017, cuando el número era de 4,7 millones. En lugar de disminuir, la pobreza ha aumentado. En un país riquísimo como Colombia, estos resultados son inaceptables.

Desde el siglo XIX los economistas han dicho que es posible acabar con la pobreza, que en el mundo no debería haber ninguna persona con necesidades básicas insatisfechas. Este objetivo, decía Keynes en 1930, se podrá alcanzar en 2030, cuando todos los individuos podrán ejercer su libertad real y podrán vivir “sabia y agradablemente bien”. La sociedad habrá ofrecido las condiciones necesarias para que la persona pueda llevar el tipo de vida que considera valioso. El sueño de Keynes, como el de los ODS de Naciones Unidas, no se cumplirá. En el planeta Tierra abundan los pobres.

Entre 1985 y 2015, en 30 años, China sacó de la pobreza extrema a 800 millones de personas. ¡Es posible lograrlo! La miopía de quienes cantan victoria se explica porque solamente están observando lo que ha sucedido después de la pandemia, cuando los pobres extremos llegaron a 8,4 millones. Es evidente que en estos años la cifra se ha reducido, pero la situación es peor que en 2017 y es inaceptable frente a los compromisos de los ODS. Sin duda, en la pandemia la situación era peor, pero los avances logrados todavía son modestos. Una de las dificultades que se han presentado, y que no permiten avanzar más rápido, es la falta de coordinación entre la Nación y los gobiernos de las ciudades y de los departamentos. Los gobiernos locales tienen un papel muy importante en la lucha contra la pobreza.

Preocupan, además, las brechas tan escandalosas que existen entre las ciudades. En el conjunto del país la incidencia de la pobreza extrema es de 9,6%. En las áreas urbanas es de 6,9 %. Y en las zonas rurales es de 19,1 %. La mejor ciudad es Manizales, con una incidencia de 2,5 %, y la peor es Quibdó, con 32,5 %. Habría que explicar por qué razón, en una región riquísima como el litoral Pacífico, el ingreso de la tercera parte de la población está por debajo de la línea de pobreza. Esta es la expresión de una falla estructural en el modelo de desarrollo. No se ha logrado convertir la riqueza en bienestar para la mayoría de la población.

El fracaso nacional es doble. Por un lado, la pobreza extrema se mantiene y, en el mediano plazo, no baja. Y, por el otro, no se dan pasos que efectivamente permitan reducir las brechas. Las diferencias continúan incrementándose.

El primer paso para transformar la situación actual es reconocer que el país va mal. No tiene sentido cantar victoria. El paso siguiente es aceptar que la eliminación de la pobreza es una meta alcanzable. Y mucho más en un país rico como Colombia.

Jorge Iván González

Junio, 2026

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Hay que aceptar que quienes piensan distinto también forman parte de la nación y tienen derecho a participar en la construcción del futuro colectivo.

Durante meses, el debate político estuvo marcado por una agria confrontación. Las redes sociales amplificaron los insultos, los seguidores más radicales de cada sector encontraron razones para alimentar la desconfianza y, en muchos momentos, vimos un país dividido en orillas incapaces de reconocerse mutuamente. En ese ambiente, ninguna propuesta pareció digna de ser debatida y ninguna crítica resultó razonable. La política dejó de ser un espacio para deliberar y se convirtió en escenario de agresión y descalificación.

Por eso resulta importante el cambio de tono de los candidatos después de la elección. Sin renunciar a sus diferencias, ambos parecen haber comprendido que el país está cansado de la agresividad y que los ciudadanos esperan algo más que una competencia de agravios. El lenguaje más moderado, la disposición a reconocer preocupaciones legítimas del adversario y el esfuerzo por dirigirse a sectores distintos de los propios seguidores son señales positivas en una democracia que necesita recuperar la confianza en la palabra.

No se trata de pedir unanimidad. Las sociedades democráticas viven precisamente de la diferencia. Los proyectos políticos existen porque hay distintas maneras de entender el desarrollo económico, la justicia social, la seguridad o el papel del Estado. Lo indispensable es aceptar que quienes piensan distinto también forman parte de la nación y tienen el mismo derecho a participar en la construcción del futuro colectivo.

La convivencia democrática no exige abandonar las convicciones. Por el contrario, las convicciones adquieren mayor valor cuando pueden defenderse mediante argumentos y no mediante descalificaciones o amenazas. Es perfectamente legítimo debatir con firmeza sobre la corrupción que erosiona la confianza ciudadana, sobre las violaciones de los derechos humanos, sobre la crisis de calidad que afecta a la educación o sobre los desafíos de una paz todavía extraviada. Son asuntos demasiado importantes para ser ocultados bajo una falsa armonía.

Pero una cosa es debatir y, otra, destruir. Una cosa es confrontar ideas y, otra, convertir al adversario en enemigo. Cuando el lenguaje político se degrada hasta el punto de negar la legitimidad del otro, se prepara el terreno para formas más graves de violencia. La historia colombiana ofrece suficientes ejemplos de cómo las palabras pueden convertirse en combustible para la exclusión, la persecución y la muerte. Quien necesita acudir a la intimidación o al odio para imponer sus posiciones revela, en el fondo, la fragilidad de sus argumentos. La violencia suele presentarse como una demostración de poder, pero en realidad constituye una señal de debilidad. Es el reconocimiento implícito de la incapacidad de convencer, sustituyendo la persuasión por el miedo.

El país enfrenta desafíos demasiado complejos para seguir atrapado en la lógica de la confrontación permanente. La pobreza, la inseguridad, el deterioro ambiental, la desigualdad territorial y la crisis de confianza institucional requieren acuerdos básicos que trasciendan los ciclos electorales. Ningún gobierno podrá resolverlos por sí solo y ninguna oposición responsable debería apostar al fracaso del país para obtener ventajas políticas.

Por eso, el cambio de tono que hoy se observa merece ser valorado y fortalecido. No porque anuncie el fin de las diferencias, sino porque abre la posibilidad de discutirlas civilizadamente. Después de la tempestad no llega una calma pasiva ni resignada. Llega la oportunidad de reconstruir puentes, de reconocer la legitimidad del contradictor y de entender que la democracia no consiste en eliminar al otro, sino en encontrar la manera de convivir con él mientras buscamos soluciones para los problemas que compartimos. Esa es, entre otras, la paz que Colombia necesita.

La educación democrática no pasa tanto por las aulas como por el ejemplo de quienes ejercen el poder.

Francisco Cajiao

Julio, 2026

Publicado en EL TIEMPO, Colombia

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En nuestra última tertulia, Carlos Navarro nos ofreció una visión muy completa de la organización de los bienes de la Compañía de Jesus y sus practicas financieras para mantenimiento de sus obras en todos los campos durante la colonia. Igualmente concluyó su presentación presentando una historia detallada sobre la custodia de La Lechuga, la famosa custodia de propiedad de los Jesuítas entonces, explicando cómo fue creada por José Galas en 1707 y cómo sobrevivió a múltiples desafíos históricos incluyendo terremotos y guerras civiles. Compartimos esta sesión con nuestros lectores.

Haz click aquí, para disfrutar de la tertulia: https://youtu.be/93b0g80BVDI

Exjesuitas en tertulia, Junio 25, 2026

Resumen:

Esta fue la reunión del grupo # 293 en la cual Carlos Navarro nos ofreció una visión muy completa de la organización de los bienes de la Compañía de Jesus y sus practicas financieras para mantenimiento de sus obras en todos los campos durante la colonia. Bernardo Nieto presentó a Carlos Navarro, quien es reconocido como el mejor historiador que pasó por la Universidad Javeriana, para dar una charla sobre la Compañía de Jesús y sus posesiones en la Nueva Granada colonial. Carlos comenzó su presentación explicando cómo los jesuitas dejaron huellas visibles a través de su logo IHS y sus construcciones, y describió la estructura administrativa de la orden bajo San Ignacio de Loyola, enfatizando su enfoque burocrático y su énfasis en la autosuficiencia financiera a través de sus haciendas y propiedades. Mencionó que existían aproximadamente 100-120 haciendas jesuíticas en la Nueva Granada, las cuales eran menos rentables que las posesiones en Perú y México pero aún así importantes. La presentación incluyó referencias a su experiencia personal buscando huellas de la Compañía de Jesús durante sus viajes y la sorpresa de encontrar publicaciones sobre temas administrativos y financieros de los jesuitas en la biblioteca de la Universidad de Oxford. Al final de su presentación Carlos presentó una historia detallada sobre la custodia de la lechuga, explicando cómo fue creada por José Galas en 1707 y cómo sobrevivió a múltiples desafíos históricos incluyendo terremotos y guerras civiles. Explicó que la custodia fue protegida por las monjas clarisas durante 94 años después de la expulsión de los jesuitas en 1767, y que fue vendida al Banco de la República en 1949 por 413 millones de pesos. Carlos también detalló cómo la custodia fue exhibida durante la Conferencia Panamericana en 1948 y cómo finalmente fue colocada en el Museo de Arte Religioso debido a las restricciones del Museo del Oro.

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