Luego de nuestra tertulia sobre este tema, creemos oportuno compartir individualmente las intervenciones que nuestros compañeros prepararon para esa tertulia, con el fin de ayudar a nuestros lectores a profundizar individualmente en los alcances que encontramos en grupo al mensaje que conlleva este importante documento, en estos momentos de desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Haz click aquí para disfrutar de la presentación de Rigoberto Reyes https://youtu.be/iu_NEkEYi_c
Exjesuitas en tertulia, 02 de Julio, 2026
Magnifica humanitas
Rigoberto Reyes
La doctrina social de la iglesia (DSI) presenta principios para pensar, criterios para discernir y orientaciones para actuar.
Es cierto que la tecnología nos puede curar, conectar, educar, cuidar la casa común, pero también dividir, descartar y generar nuevas injusticias.
La actualización de la (DSI) no pretende sustituir la responsabilidad de la sociedad civil, sino ofrecer un discernimiento con criterios como la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la casa común, la opción por los pobres.
Y si además, la tecnología (IA) que está en manos privadas, toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza, nos abre un nuevo horizonte que no alcanzamos a prever. No tenemos los instrumentos capaces de contener su efecto distorsionante.
Bien vale la pena, preguntarnos ¿hacia dónde vamos, qué metas pretendemos y qué dirección darles?
Preocupa una obra sin referencia, que elimina la riqueza de la diversidad, que no elige la comunión sino la homogenización, que rompe la comunicación, y que además sacrifica la dignidad humana en aras de la eficiencia. Las tensiones y las diferencias nos intimidan, pero debemos convertirlas en energía creativa que esté orientada a las responsabilidades compartidas.
La DS nos invita a transformar la diversidad en recurso, haciendo de la escucha y el diálogo un terreno común, donde la libertad y la responsabilidad se entrelacen en el cuidado recíproco, que resulta ser la verdadera solidaridad.
En el diario vivir veo personas que están aparentemente juntas, pero están cada una en su propio mundo, incomunicadas; vivimos dentro de burbujas manipuladas según los intereses de unos extraños que están pensando en su lucro y no con el mejor criterio.
Veo cómo esos extraños, en la vida diaria, en la manera de pensar, de dialogar entre nosotros, en la política, intervienen y orientan. A veces me pregunto por qué tenemos hoy estos líderes carentes de valores y principios que desprecian sus comunidades, entrando en la política del descarte, aumentando las diferencias entre los pocos que tienen el conocimiento, los recursos económicos y los demás.
Leo con frecuencia que dentro de la juventud aumenta el número de deprimidos y ansiosos, realmente a quien le interesa contenerlos y corregir las deformaciones a que nos han llevado.
Si los gobiernos no han sido capaces de controlar las multinacionales, ¿será que la iglesia también seguirá quedándose atrás?.
Rigoberto Reyes R.
Julio, 2026

