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En la última tertulia de 2025, nuestro grupo decidió compartir Temores y Esperanzas de cada uno a nivel Global, Regional, local o personal. Compartimos con nuestros lectores algunas de las presentaciones escritas y/o en video de lo que fue una nueva sesión de apertura, sinceridad y fraternidad de los miembros de nuestra tertulia.

Para disfrutar del video, haz click aquí: https://youtu.be/Gub8lJ-_CBI

A continuación, el texto de su contribución:

Las predicciones de la revista The Economist para el 2026 no son muy optimistas. Considerando que el mundo se mueve en la Era Trump, los Estados Unidos van a celebrar en medio de profundas diferencia los 250 años de su fundación como nación. 

La sombra de las guerras en Gaza y Ucrania al parecer seguirá extendiéndose. El mundo continuará dividido entre dos o tres potencias o polos de influencia: USA, China y posiblemente Rusia. Los conflictos se harán más profundos en diferentes regiones del globo; los países de la Unión Europea continuarán expandiendo sus gastos en defensa, aunque sus economías no se afectarán por esta situación. 

La influencia de China en los sectores del sur global se profundizará debido a las restricciones arancelarias en USA; el incremento del gasto público pondrá en peligro la estabilidad económica a nivel global. Se aumentarán también los peligros de desocupación laboral por el enorme incremento  del uso de la Inteligencia Artificial; las emisiones de gases seguirán influenciando el calentamiento global. El mundial de fútbol ocurrirá en un contexto de inestabilidades y enfrentamientos entre los países sedes, y estará en juego la salud global por las nuevas drogas para la pérdida de peso. 

En este contexto mundial poco halagüeño -más allá de las preocupaciones de la revista The Economist-, la situación de los países latinoamericanos también es motivo de preocupación debido a la permanencia y vigencia de los relatos políticos de lo que paradójicamente se denomina socialismo bolivariano y del MAGA como respuesta. Estos han tomado asiento en casi todos los países y se utilizan como argumento para el manejo de los problemas del narcotráfico como fenómeno mundial y de la migración como mecanismo de lucha criminal contra el imperialismo. 

En la polarización política predominante los protagonistas enfatizan una y otra posición como herramientas para justificar sus desavenencias y sus excesos en la transgresión de los límites democráticos, racionales y jurídicos que, basados en personalismos mesiánicos, profundizan un populismo rampante. Para el caso de nuestro país, el enfrentamiento entre Petro y Trump es una caricatura ridícula de una situación muy preocupante que, desafortunadamente puede atentar contra la supervivencia de nuestro país como nación y del futuro libre de las generaciones por venir. La salida dependerá de la posibilidad de unas elecciones libres y democráticas, reconocidas tanto dentro del país como a nivel internacional. Asunto por demás muy incierto y complejo.

A nosotros, en una parte como demócratas y en otra condición mucho más importante como creyentes, nos corresponde fomentar y asegurar las posiciones de esperanza y de fe como voluntad eficiente de construcción de futuro, que debiera ser la intención y la característica que asumamos para el año que entra. 

Esto sería lo que nos permitiría expresar sinceramente el saludo de FELICES PASCUAS Y PROSPERO AÑO. 

Hernando Bernal Alarcón

Diciembre, 2025

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Coincidiendo nuestra tertulia del 1 de Mayo con la fiesta internacional del trabajo, decidimos centrar nuestra tertulia de ese día en un aporte voluntario de los participantes de las reflexiones que cada uno hizo sobre experiencias positivas y las más desafiantes de sus historias individuales en el mundo del trabajo. Esta perspectiva de un grupo de amigos, ya jubilados casi todos, sobre la riqueza del trabajo y su conexión con la educación, ahora desde una perspectiva más madura y objetiva, la queremos compartir poco a poco en las próximas ediciones de este blog como nuestra contribución para los lectores.

Cuando Belisario Betancur, quien era mi profesor de problemas sociales en la Universidad, regresó de su embajada en España para postularse como candidato a la Presidencia de la República, traía dos ideas que esperaba poner por obra para el beneficio de las poblaciones marginadas; ofrecerles la posibilidad de vivienda mediante el programa de “Casa sin cuota inicial”, y darles el acceso a una educación profesional mediante el programa de “Universidad a Distancia”. De esta última idea se había beneficiado personalmente con cursos realizados en la Open University de Inglaterra y de la UNAD de España. 

Conformó para lo relacionado con la Universidad a Distancia un equipo en el cual participaron desde el comienzo el Doctor Jaime Arias, Ministro de Educación y el Doctor Humberto Serna, quien lo dirigió desde el ICFES.  Conoció los programas que ya para entonces se realizaban para la formación y profesionalización de maestros en universidades como la Javeriana, la de Antioquia y la de La Sabana. Y decidió que para otras oportunidades de profesionalización, especialmente en las áreas de tecnologías de alimentos y áreas administrativas, además del trabajo que se realizaba desde el ICFES para comprometer a todas las universidades del país, se estableciera una unidad piloto utilizando la Ley de creación de la Universidad del Sur, impulsada por su antecesor el Presidente Turbay. 

En conversaciones realizadas con Monseñor Salcedo con el objeto de utilizar la experiencia de ACPO, entidad que tenía para entonces 37 años de labor en la educación a distancia de adultos campesinos, decidieron hacerme la oferta de asumir el reto de poner en funcionamiento la experiencia piloto en el programa denominado UNISUR.

Al asumir esta nueva y para mí un tanto inusitada responsabilidad el 6 de Diciembre de 1982 a las seis de la mañana, con la solo presencia de mis patrocinadores el Presidente Betancur y Monseñor Salcedo, era consciente de mis debilidades como desconocedor de los procesos, regulaciones y estructuras para poner en funcionamiento una entidad pública, pero confiaba en el apoyo que recibí incondicionalmente del Presidente Doctor Belisario Betancur, el Ministro de Educación Jaime Arias y el Director del Icfes Humberto Serna. 

El reto fundamental consistió en que en el momento de mi posesión como Rector solo recibía un folder con el texto de una Ley aprobada por el gobierno anterior, en la cual se oficializaba el funcionamiento de una Unidad Universitaria de carácter piloto, diseñada para las poblaciones vulnerables  del sur de Bogotá, en cuya estructura se consideraba que además de la educación presencial se hicieran avances en lo relacionado con educación a distancia, y en el cual se apropiaba un escaso presupuesto para materiales, que era solo vigente para utilizarlo en los 24 días restantes del mes de Diciembre  de 1982, y no existían recursos aprobados todavía para el año siguiente. Esta situación implicaba tramitar de urgencia un presupuesto de funcionamiento ante Planeación Nacional y ante la oficina de Planeación del Ministerio, recursos que solo llegaron a partir del mes de Abril de 1983 y que impedían mientras tanto el pago de los salarios y de los gastos de funcionamiento durante los tres primeros meses del año; acumulables sí para su pago posterior. No existían oficinas ni nada de equipos. Solo la responsabilidad de poner inmediatamente  en funcionamiento la entidad con una inscripción de más de 500 estudiantes que ya habían sido reclutados por el ICFES. 

Al asumir dicho reto era consciente del profundo conocimiento que tenía sobre educación a distancia de adultos y que además siempre me había mantenido en contacto con el medio académico en múltiples programas realizados, en Colombia con la Facultad de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Javeriana, y en el mundo internacional con el Learning Systems Institute de la Universidad de la Florida. Allí también adquirí experiencia y desarrollé expertisse al trabajar con el comité de diseño de la Universidad Internacional en Miami, y en mi relación internacional con las universidades de Michigan, Massachusetts y California en USA, con el Instituto de Políticas del Desarrollo de la Universidad Libre de Berlín, con el Instituto de Planeación Educativa de la Unesco y con el grupo de World Education promovido por el Banco Mundial. 

Todas estas fuentes de información, conjuntamente con el apoyo del Padre Alfonso Borrero S.J. desde Ascún, me dieron la posibilidad de elaborar un proyecto de Universidad a Distancia, que creí posible y ofrecí al Sr, Presidente para incorporar en un futuro hasta 200.000 alumnos, y que contenía los siguientes elementos: 

A. El PLAN NACIONAL DE CAPACITACION para la formación de profesores, tutores y administradores de la Universidad a Distancia

B. EL ESTABLECIMIENTO DE UN CENTRO DE PRODUCCION DE MATERIALES EDUCATIVOS, con sede en Bogotá y que diseñara, editara y publicara los módulos escritos de aprendizajes y los medios audio y visuales para su estudio por parte de los usuarios del sistema

C. EL ESTABLECIMIENTO DE CENTROS REGIONALES (CREADS) COOPERADOS, en conjunto con otras instituciones universitarias y con la participación de las autoridades locales y de las organizaciones de la sociedad civil en los diferentes municipios.

D. EL FOMENTO DE ORGANIZACIONES COMUNITARIAS DE APOYO AL SED (ASOSEDES), como elemento esencial para darle la dimensión de participación popular en los niveles locales y regionales

E. EL SISTEMA DE INFORMACION DEL SED, como mecanismo permanente de recopilación y análisis y evaluación de la información que se recogiera de los usuarios, los tutores, los profesores y las comunidades

F. LOS CIPAS o comités permanentes de apoyo administrativo y académico a nivel local, conformados por los tutores de la educación a distancia, los directivos y profesores de las instituciones educativas a nivel local y los mismos estudiantes

G. EL EDUCAD, como un sistema de investigación académica sobre las realidades locales que permitiera a los usuarios la posibilidad de una formación en investigación, a los equipos de profesores y tutores la elaboración de programas pertinentes y factibles en las regiones, a la comunidad académica del país evaluar el aporte de la educación a distancia en la educación superior y a los gobiernos el desarrollo de políticas públicas para el fomento de la educación superior.

La elaboración e implementación del modelo de Universidad a Distancia se hizo posible por el apoyo especial que me brindaron desde la Universidad Nacional mediante las gestiones del Doctor Gustavo Sandoval y de mi hermana Inés Bernal, profesora de la Nacional y colaboradora de la Academia de Ciencias, quien me lo presentó y lo comprometió con el programa de alimentos, a pesar de sus entendibles resistencias iniciales. El que la Universidad a Distancia fuera concebida simplemente como un sistema de entrega del conocimiento (delivery system) permitió que tanto la Decanatura de Ciencias de la Universidad Nacional y sus profesores, como la Escuela de Administración de Negocios, EAN, con el Doctor Carlos Ramírez Cardona uno de sus rectores y fundadores, apoyaran el programa en sus cursos iniciales de tecnologías de alimentos y de administración para las pequeñas y medianas empresas. 

En síntesis, para la implementación de este programa propicié un equipo procedente de cinco grupos del sector educativo. El primero, por decisión del Ministro de Educación, conformado por supervisores del propio Ministerio destacados para prestar servicios de administración académica dentro del proyecto de educación a distancia, y si bien con un amplio conocimiento de los factores de escolaridad carentes a su vez de conocimientos sobre las características del sistema mismo. El segundo conformado por directivos del programa de capacitación a distancia en sistemas de educación formal por radio y televisión, denominado Capacitación Popular de Inravisión, en el cual jugó un papel importante como Vicerector el Doctor Miguel Ramón. El tercero conformado por los Decanos en el cual como ya lo expresé, obtuve el apoyo del medio universitario del Estado a través del Doctor Gustavo Sandoval y el grupo de profesores de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, y del sector privado a través de la Escuela de Administración EAN a través del Doctor Carlos Ramírez Cardona para todos los programas en Administración y Finanzas.  El cuarto procedente de Acción Cultural Popular ACPO, conformado por personas con conocimientos de la gestión y promoción regional, comunitaria y local de los programas de educación básica a distancia. El quinto procedente de CENPRO, conformado por productores de medios y guionistas con amplia experiencia en materiales educativos a través de los medios, en los cuales tuvieron especial dedicación tres compañeros exjesuitas: Darío Muñoz, Jaime Escobar y Alfredo Bernal.

En la elaboración de este modelo tuve en cuenta las experiencias de Universidad a Distancia en otras regiones y países, tales como el Reino Unido, España, Costa Rica, Venezuela, Canadá, Alemania y Japón, instituciones que tuve la oportunidad de visitar y conocer personalmente. La elaboración del modelo sirvió además para obtener un crédito de más de 60 millones de dólares por parte del BID, que conseguí como Director del ICFES para lo cual había sido nombrado en 1985 por el Presidente, con el cual se aseguraría la construcción y sostenibilidad del sistema de Universidad a Distancia para los siguientes 10 años.

Si bien el crédito fue aprobado para la universidad a distancia, los gobiernos posteriores decidieron utilizarlo en la promoción de la innovación y el fortalecimiento de la educación superior, en el cual participaron en forma eficiente muchas universidades, especialmente del sector público en relación a la dotación de laboratorios, construcción de facilidades de bienestar, ampliación de infraestructuras y conformación de bibliotecas. 

Lo más importante de mi experiencia personal en cumplimiento de este reto fue la posibilidad de haber recorrido el país, incluidas algunas zonas de conflicto por orientación del Sr. Presidente, y haber dejado inscritas 40 mil personas en 20 centros regionales que dejamos funcionando. 

Soy consciente que la debilitación del programa a partir del final del mandato del Presidente Betancur solo permitió que en 2022 se hubiera llegado a la meta de los 200 mil usuarios inscritos y que desafortunadamente la legitimidad del mismo no se ha podido lograr como un factor de apoyo y acogida por parte de la comunidad académica del país. A pesar de todo, el cumplimiento de las metas ha sido posible por la eficiente gestión rectoral del Doctor Jaime Leal, quien desde el comienzo mismo de la entidad conoció sus propósitos y se comprometió con su desarrollo e implementación, y los ha elevado a niveles de realización mucho más allá de lo esperado inicialmente.  

Pienso además que con la desaparición de las escuelas radiofónicas, de los programas de capacitación popular por TV y con el escepticismo sobre el valor del modelo de educación a distancia, programas todos en los cuales ejercí alguna influencia, muy a mi pesar el país quedó “vacunado” contra la innovación educativa y muy especialmente contra el uso de lo virtual en la educación. 

Al reflexionar sobre las lecciones aprendidas en el reto utópico que fue poner en funcionamiento el programa piloto de la Universidad a Distancia pienso con sinceridad que si bien disponía de los conocimientos técnicos y pedagógicos para hacerlo, me hacía falta una mayor formación administrativa especialmente en lo relacionada con la gestión pública, y principalmente una experiencia “política” en el tema de las decisiones que era necesario implementar para asegurar la permanencia del proyecto. Esto lo afirmo porque la principal lección que se deriva del trabajo en el sector oficial es que en contraposición a la gestión en las instituciones privadas, la decisiones si bien se toman en un principio, no se ponen en ejecución hasta tanto se surtan los trámites y se superen los obstáculos jurídicos y burocráticos que rodean e impiden su implementación. Lección supremamente difícil y dolorosa cuando los propósitos son solo idealistas y técnicos, como ocurrió con el propósito generoso y filantrópico que tenía el Presidente Betancur y los que lo acompañamos en su gestión. 

Hernando Bernal Alarcón

Mayo, 2025

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A través de mis lecturas sobre el tema de la nueva derecha he aprendido a distinguir el plano horizontal que se mueve de derecha a izquierda, y señala la orientación “progresista” de las personas, grupos y naciones, y el plano vertical que se mueve desde el conservador (fundamentalista/ideologizado) al liberal (abierto/racionalizado), y señala la intensidad con la cual se aferran o adhieren a sus posiciones. 

Esto da pie para para considerar que no toda posición de derecha es conservadora, ni toda posición de izquierda es progresista. De esta forma, las posiciones intelectuales e ideológicas de las personas y los grupos se pueden mover dentro de los cuatro espacios que señalo en el siguiente cuadro:

 CONSERVADURISMO TRADICIONAL(Abierto / Racionalizado)  LIBERALISMO TRADICIONAL(Abierto / Racionalizado)
 NUEVA DERECHA(Ideologizado)  NEO – PROGRESISMO (Ideologizado)

La manera como una persona, un grupo, un partido político, una nación, puede definir donde se encuentra debe hacerse con relación a temas concretos, como por ejemplo, los siguientes:

LA SEGURIDAD NACIONAL (Nacionalismo, Autoritarismo, Estatización, Antiterrorismo.)

EL CRECIMIENTO ECONOMICO (Desarrollismo, Comercio Exterior.)

ESTATITZACION/ PRIVATIZACION (El papel del sector privado. Reducción del Estado.)

TENDENCIAS LIBERACIONISTAS (Marxismo, Teología de la liberación, Racismo.)

LA MIGRACION (Anti-inmigración, Deportación, Cierre de fronteras.)

CULTURA WOKE: Globalismo, Ecologismo, Gobernanza Mundial, feminismo y asuntos de género, cambio de sexo, LGTB, etc.

La actual POLARIZACION consiste en que, tanto desde la nueva derecha, como desde el neoliberalismo económico, se ha disminuido la capacidad de diálogo y reflexión sobre estos temas y se llega a posiciones límites, que por su naturaleza se convierten en excluyentes e IDEOLOGIZADAS; es decir, en DOCTRINAS Y DOGMAS. 

Tal el caso de Trump con la deportación de indocumentados, de la derecha europea con la migración, de Milei con la cultura Woke y el recorte del Estado, de Petro con la estatización y antiprivatización, de Bukele con el antiterrorismo y las cárceles, de Maduro y Ortega con su permanencia en el poder como dictadores, de los ingleses con el BREXIT, de Putin con Rumania, de Hamas e Israel, etc. etc.) Todos ellos son LIDERES DE LA NUEVA DERECHA, unos de carácter conservador y otros de carácter progresista.

No toda posición conservadora es derechista, ni toda posición liberal progresista. Si se quiere superar la polarización es conveniente reconocer que nadie tiene toda la razón, pero que todos pueden tener algo de razón. Lo importante sería lograr algunos consensos y respetarlos. VIRTUS IN MEDIO.  (Cosa bien difícil por cierto…)

Hernando Bernal Alarcón

Marzo, 2025

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Es el recorrido de su vida, intercalado con muchas de sus reflexiones y mensajes, todos muy profundos y positivos.

Algunos apartes que llaman la atención:

“Todos fuera, todos dentro” (capítulo 19) 

Todo el capítulo es estupendo. Entresaco algunas citas textuales:

La Iglesia es de todos y para todos.  

”Todos son llamados. Todos. Así que todos dentro. Buenos y malos, jóvenes y viejos, sanos y enfermos. (…) Y esta es, sin duda, una buena noticia incluso para aquellos que querrían hacer de la Casa del Señor un club con control de entrada (…) también, por eso no soy amigo de definiciones como la de ‘papa de los pobres’: son solo ideologizaciones, o caricaturas. El Evangelio está dirigido a todos y no condena a las personas, las clases, las condiciones, las categorías, sino más bien las idolatrías, como la idolatría de la riqueza (…) El santo pueblo de Dios es este: no una secta de los puros. El Señor bendice a todos, y su Iglesia no debe, no puede proceder de otra manera” (Página 220).

La Iglesia ni debe ni puede excluir a nadie. 

“Tomar de la mano, acompañar, ayudar a discernir. Esa es la tarea de los pastores, no la de excluir” (Página 221).

“El amor es el que cura la vida, el que salva. Nuestra fe no se detiene frente a las heridas y los errores del pasado, trasciende los prejuicios y los pecados. (…) Si el Señor dice ‘todos’ ¿quién soy yo para excluir a nadie? (…) Y, si algunos han experimentado en su propia piel el ‘rechazo de la Iglesia’, querría que supieran que en realidad se ha tratado del rechazo de una ‘persona’ de la Iglesia: porque la Iglesia es una madre que convoca a todos sus hijos.” (Página 222).

“Yo soy solo un paso”. (capítulo 25, el último de la autobiografía). De la última página, la 324, destaco lo siguiente. 

Donde está presente el Evangelio hay revolución

“Donde el Evangelio está realmente presente, no su ostentación o instrumentalización, sino su presencia concreta, siempre hay revolución (…). La revolución de la ternura.”

“La ternura no es una debilidad: es la verdadera fuerza”.

“Una vez, un joven universitario me preguntó: en la universidad tengo muchos amigos agnósticos o ateos, ¿qué debo decirles para que se convirtieran en cristianos? Nada, le contesté. Lo último que debes hacer es hablar. Antes tienes que actuar, y al ver cómo vives y cómo gestionas tu vida, serán ellos quienes te pregunten: ¿por qué lo haces? Y entonces podrás hablar”.

En la fe siempre debe haber espacio para la duda

(…) “Es igual de importante dejar espacio para la duda. Si alguien está absolutamente seguro de que ha encontrado a Dios, no me convence. Si alguien tiene la respuesta a todas las preguntas, esa es la prueba de que Dios no está con él. Significa que es un falso profeta, que instrumentaliza la religión, que la utiliza para sí mismo. Los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, siempre han dejado espacio para la duda. Hay que ser humilde, dejar espacio al Señor, no a nuestras seguridades.”

Hernando Bernal Alarcón

Marzo, 2025

[1] Primera edición: enero 2025

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Con la inauguración del segundo período del Presidente Trump, el 20 de Enero de 2025 se dio comienzo a una nueva teoría americanista que en la práctica sustituye a la anterior Doctrina Monroe vigente desde 1823, ampliada y modificada por la Doctrina Roosevelt y la creación de los movimientos panamericanistas durante todo el Siglo XX y lo corrido del XXI.

Ya no se trata de defender a los países de las Américas de la intervención de las potencias foráneas, o de asociarlas en función de la solución de sus necesidades y el cultivo de intereses comunes, sino lamentablemente, más bien, de propiciar la aceptación por parte de las naciones que conforman las Américas (en plural) a la visión y el poder de los Estados Unidos, identificados como la sola y única América. 

Make America Great Again (MAGA) significa para América Latina, enfrentar y adaptarse por lo menos, a la puesta en funcionamiento de cinco políticas diferentes y complementarias, inauguradas en este segundo mandato de Trump: incremento del riesgo comercial, prioridad de la seguridad USA, expansionismo geopolítico, antiprogresismo,disminución de la asistencia técnica y del apoyo internacional.

El incremento del riesgo comercial se da a través del gradual aumento de los aranceles, como mecanismos de regulación de las fronteras internas con Canadá y con México, como instrumento para favorecer la economía de producción interna de USA, y como práctica de presión para favorecer las políticas de repatriación de inmigrantes procedentes de todos los países de América Latina.

La prioridad de la seguridad nacional USA se da mediante la restricción y selectividad de la inmigración, las redadas urbanas, la muralla en la frontera mexicana, la presencia de las fuerzas militares, la guerra contra el fentanilo y el narcotráfico tradicional, la descertificación, la incautación de bienes, el señalamiento y las medidas de retaliación contra los grupos terroristas, la extradición y la habilitación de Guantánamo como cárcel “antiterrorista”. Es una necesidad surgida desafortunadamente de la estrategia zurda de algunos sectores en América Latina de debilitar el poder y el señorío mundial de USA mediante la comercialización de estupefacientes y la migración de sujetos indeseables y criminales. 

El expansionismo geopolítico en América Latina, fruto de la actual doctrina americanista Mega/Trump, se da en lo referente al nuevo nombre del Golfo de México como Golfo de América y los pasos para la recuperación del control del Canal de Panamá. A nivel mundial se da con las propuestas para la inclusión de Canadá como Estado de la Unión, la compra de Groenlandia, la propuesta de manejo de la Franja de Gaza y la cesión de territorios invadidos para dar fin al conflicto de Ucrania.

El antiprogresismo se da, en primera instancia, por la oposición frontal al globalismo y a la gobernanza mundial, enfrentando a las posiciones liberacionistas y señalando al Eje del Mal, (los países de izquierda radicalizada: Cuba, Nicaragua y Venezuela) y a otros en peligro de ingresar a dicho club, como la desafortunada Colombia, bajo la égida del mandatario actual. También por la oposición a la cultura woke y a las posiciones feministas y de género que incluyen a los grupos LGTB y a las motivaciones y procedimientos para el cambio de sexo, y todas las prácticas denominadas progresistas, que ponen en peligro a la familia y a la protección de la niñez.

La disminución de la asistencia técnica y del apoyo Internacional se da, para América Latina y para el mundo enterco, con el cierre de la AID, con la desafiliación a pactos internacionales como los relacionados con el medio ambiente y con la no participación de USA en las Agencias de la ONU, tales como la OMS y la UNESCO. 

Ante estos hechos rotundos, logrados y establecidos en solo el primer mes del mandato Trump, es preciso que los países de América Latina desarrollen estrategias efectivas para redefinir sus políticas de amistad, cooperación y mantenimiento de las relaciones comerciales, de tal manera que se mantengan las posibilidades de participar en el mercado norteamericano.

Igualmente, América Latina deberá desarrollar medidas para la reinserción de los migrantes, pero con vistas necesarias a la transformación, modificación y sustitución de  políticas anteriores de manejo interno de los países y de conformación de las relaciones internacionales, cuya transformación es un hecho evidente e inmodificable. Es un reto muy complejo, difícil y delicado, a la par que una oportunidad para “construir nuevas realidades”, y llegar a acuerdos posibles que permitan diseñar mecanismos eficientes en defensa, no solo de la soberanía, sino de sostenibilidad nacional y continental. 

Como algo positivo –y esto podría ser una buena noticia– es que el continente latinoamericano no está solo en la necesidad de adecuar y transformar sus políticas y de lograr nuevas configuraciones, sino que paralelamente tienen que hacerlo las demás regiones del mundo. La pregunta de fondo es: ¿Podremos superar nuestras diferencias para lograr consensos, establecer mecanismos y diseñar estrategias que nos permitan, manejar, construir e institucionalizar soluciones innovadoras y adecuarnos a las nuevas realidades?

Hernando Bernal Alarcón 

Marzo de 2025

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Nuestra tertulia del 6 de Febrero nos permitió compartir varias maneras diferentes de manejar el tiempo durante el tiempo posterior a la vida de trabajo profesional. Con sencillez y generosidad aprendimos unos de otros con ideas , rutinas y criterios originales utilizados en esta etapa de libertad con el tiempo y disfrute de nuestras familias y grupos de amigos. Compartimos con nuestros lectores varias intervenciones, con la certeza de colaborar quizás con nuevas iniciativas para sus propias realidades.

Exjesuitas en tertulia- 6 de Febrero, 2025

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Una interpretación como simple ejercicio de “sentido común”

Para la comprensión del significado histórico de la sostenibilidad como nueva Utopía Social del Siglo XXI, formulada en su acepción más amplia, es necesario tener en cuenta la dimensión del cambio de época histórica y las transformaciones planetarias que conducen a un cambio de era histórica. Solo una mirada de esta complejidad permitirá definir el ámbito y la trascendencia de las decisiones sobre la sostenibilidad. 

El cambio de época hace relación a los eventos comunes que afectan las relaciones de los miembros de la sociedad entre sí y a las nuevas configuraciones institucionales y culturales que van surgiendo en la cotidianidad, mientras que cuando se hace alusión a la era histórica se trata de las transformaciones físicas, ambientales y climáticas que se efectúan en el hábitat y en el planeta tierra por la presencia del hombre y su desarrollo tecnológico. 

Es lo que algunos autores denominan el antropoceno, que está principalmente relacionado con las afectaciones producidas desde el comienzo de las revoluciones industriales. La búsqueda de la sostenibilidad entendida como la permanencia de la humanidad y de su cultura se refiere a ambos aspectos, pero es diseñada diferencialmente en relación con la prioridad criteriológica con la cual se la conciba.

En este proceso de selección de las políticas de sostenibilidad se hace necesario  analizar los efectos actuales del desarrollo industrial y los condicionamientos de la estructura social concomitantes, como sucedáneo de la historia contemporánea, a través de las diferentes revoluciones tecnológicas desde el Siglo XIX hasta el presente, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Solo si se tienen en cuenta dichos asuntos se podrá definir qué es posible mantener y que será necesario modificar, tanto en las relaciones institucionales de la sociedad en su conjunto, como en lo que focaliza el escenario ecológico de la interacción del hombre con su ambiente físico. Ambas alternativas forman parte del concepto mismo de sostenibilidad.

Entendida la política de sostenibilidad como factor de cambio social, y por lo tanto como motor de transformación histórica, tiene que tener en cuenta los componentes ecológico/planetarios, los factores biológico evolutivos, las estructuras institucionales y políticas de las sociedades, y los sustratos de carácter axiológico/cultural que le dan suporte a la configuración y evolución histórica y ambiental de las sociedades y los grupos en transición. Por esta razón la sostenibilidad como política pública se da en el marco global de una sistematicidad compleja pero regionalizada y localizada (glocalización). 

Esta es, además, la razón por la cual es preciso desarrollar también una doble dimensión vertical de sostenibilidad, entendida como permanencia y evolución de lo social, a lo largo del tiempo y de la historia (visión dinámica), y de sustentabilidad de los valores y la cultura, como soporte y fundamento de la concepción de la humanidad y el humanismo (visión axiológica).

Como además en los procesos de transformación histórica han jugado y seguirán teniendo un papel trascendental los desarrollos de la ciencia y la tecnología, en el marco de la definición de la sostenibilidad es preciso darles la relevancia e importancia que merecen. Esto implica evaluar con cuidado los avances del desarrollo de la ciencia y prever con claridad el manejo y los límites aceptables de la innovación tecnológica, como soporte ético para fundamentar las decisiones sobre el ámbito del cambio y los horizontes deseables para la sostenibilidad. Esta incorporación del análisis de la dimensión tecnológica es un sine qua non para precisar el ámbito de la sostenibilidad. 

La construcción de estas dimensiones culturales deberá tener en cuenta las teorías, sobre la complejidad, sobre el caos, sobre la incertidumbre, sobre la gobernanza mundial, sobre la globalización de la economía y la aculturación, sobre la sociedad del riesgo, sobre las redes sociales y el mundo digital e interconectado, sobre la posverdad, sobre el predominio de lo virtual y de la inteligencia artificial en la interacción humana, entre muchas otras aproximaciones teóricas que configuran el instrumental epistémico con el cual es preciso analizar y afrontar las características de la realidad actual.  

La complejidad de la sostenibilidad enfocada desde esta visión integral, dinámica y permanente al mismo tiempo, da pie para afirmar que la sostenibilidad es la utopía contemporánea propia del Siglo XXI, como lo fuera el desarrollo económico en la posterioridad de las posguerras del Siglo XX, y el progreso de la humanidad en la concepción de la evolución histórica del Siglo XIX, heredera a su vez de la visión renacentista del hombre como centro y amo de la creación. Es decir se convierte en la idea clave alrededor de la cual deben girar los esfuerzos de la humanidad en función de su mantenimiento y evolución.

Lograr la sostenibilidad de la humanidad en su hábitat y en su avance social para acentuar los logros y reducir las deficiencias y limitaciones, contando para ello con los enormes avances de las tecnologías actuales y con las futuras revoluciones industriales, es un reto histórico de largo alcance y gran envergadura que le corresponde realizar a la misma humanidad del Siglo XXI como tarea histórica primordial, no solo en función de su supervivencia, sino inclusive, de su propia superación como especie humana. Alternativas que permiten afirmar qué diferentes futuros son posibles. 

Visualizar la sostenibilidad en su dimensión integral, es decir como la necesidad de conservar, preservar y perfeccionar todos los aspectos de la vida humana en relación con el uso racional y adecuado de las condiciones del planeta tierra, es en sí mismo una utopía. Pero también algo que conduce a realizar acciones, desarrollar tareas y diseñar programas concretos, tanto en los ámbitos más fundamentales de la vida, como en aquellos de carácter institucional que definen por su propia naturaleza, la condición misma del ser humano en su integralidad y en su sociabilidad.

La utopía histórica de la sostenibilidad consiste por lo tanto, en el logro de un equilibrio entre la producción y administración de los bienes y servicios necesarios para el bienestar de todos los ciudadanos y su distribución de acuerdo con su participación en la producción y manejo de los mismos, teniendo en cuenta la realidad de sus necesidades y de sus condiciones de vida, todo ello en el marco diferenciado tanto por las condiciones y posibilidades físicas, ambientales, como por la evolución de la cultura y de los valores desarrollados por los grupos sociales. 

Es decir, la sostenibilidad integral como función utópica opera con enorme respeto por las características y condiciones del planeta tierra y con profundo conocimiento y capacidad de manejo para la preservación de los valores sociales, culturales y económicos de autonomía, decisión, administración, manejo y libertad, inherentes a la propia humanidad.   

Hernando Bernal Alarcón

Enero, 2025

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La primera tertulia de este nuevo año 2025 fue una oportunidad para que compartiéramos, entre amigos, el balance de nuestras reflexiones de resumen del año que terminó y la agenda para el año que comienza. La riqueza de las contribuciones y la espontaneidad de todos puede servir también para nuestros lectores y por eso decidimos compartirla hoy y en próximas entregas.

Exjesuitas en tertulia- Jueves 9 de Enero 2025

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Al comenzar el mes de Diciembre nos acercamos de nuevo al misterio de la Navidad: Dios hecho hombre en el seno de María. 

El hecho de la encarnación del Hijo de Dios lo ve el evangelista San Juan como expresión de la voluntad divina de “habitar entre nosotros”. San Pablo afirma que se hizo semejante a nosotros, menos en el pecado y que se anonadó a sí mismo (exinanivit semetipsum).

Dios hecho hombre: misterio infinito y realidad para todos los creyentes. Dios para nosotros, entre nosotros y con nosotros. Sometido a los avatares, los riesgos, las dificultades, pero también a las alegrías y a los momentos de triunfo, como cualquier mortal, desde la cuna en el pesebre, hasta la muerte ignominiosa. Solo que su muerte en la cruz fue sacrificio por todos nosotros. Y que su vida es la muestra fehaciente de un camino que debemos transitar conjuntamente hasta que nuestra trascendencia nos conduzca finalmente a estar con El en el Padre. Así lo pienso y lo siento como creyente. 

Posiblemente no sea esta la realidad ni la creencia para muchos con los que compartimos la modernidad. Tenemos que reconocer que el hombre pretende ahora ser dios, así no crea en Dios. Quizás pretende serlo porque cree en un dios a su manera. Es decir, en el dios de la eternidad personal que puede alargar su existencia mediante los avances de la nano y la biotecnología, o que puede resucitar mediante la criogenización y pretende ampliar su capacidad humana con implantes biológicos y proyectar su mente al infinito, mediante el input a la “singularidad” digital de una matrix o cerebro electrónico. 

Dios que a su vez es solo el placer, el triunfo, el enriquecimiento fácil, el culto a la personalidad, y por qué no, también el huir del dolor y el buscar la solución de los problemas por el método más a mano, más fácil y menos ético posible. 

Pero la realidad es también que en el hombre como humanidad existe la tendencia hacia la perfección, que posiblemente nace de la conciencia sobre nuestra imperfección y nuestras limitaciones. Tendencia hacia la perfección que nos obliga a superarnos permanentemente. Así, el profesional pretende ser cada vez mejor profesional, el deportista mejor deportista, el trabajador más experto en sus competencias laborales, el artista más avanzado y más reconocido en el perfeccionamiento de sus trazos y habilidades, el comerciante más amplio en la prestación de sus servicios, la modelo más reconocida por el despliegue de sus atributos, el ama de casa mejor y más apreciadas por el cariño de sus familiares. 

Tendencia hacia la perfección que Dios hecho hombre nos ha mostrado como el camino que partiendo de la humildad, y pasando por la cotidianidad de una vida normal pero con ansias de plenitud, y que transita en común con los demás y en servicio también a los demás, nos conduce finalmente a la plenitud individual en Dios que fue nuestro inicio y termina siendo la meta alcanzable de todos nuestros esfuerzos.

¡Quizás sea este el mensaje apropiado de preparación para la Navidad que se aproxima!

Hernando Bernal Alarcón

Diciembre, 2024

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Los redactores y escritores de artículos y opiniones en las redes motivan hoy al lector ocasional para que se suscriba y ponga un ME GUSTA con la mano levantada, que permita a los gerentes de los nuevos medios de comunicación medir con precisión cuál es el nivel de aceptación de las audiencias y del público en general. Según sea el éxito en las respuestas, será el nivel económico de costos en el uso de las redes. 

Tener éxito es una necesidad de supervivencia social. Quien no lo tenga pasa desapercibido. El que lo logra obtiene un nivel de reconocimiento social que sobresale y abre oportunidades inconmensurables que ubican al triunfador muchísimo más allá de los estándares propios del común de la humanidad. Las diferencias cada vez son mayores y más significativas en términos de oportunidades y por lo tanto se convierten en metas, ideales, objetivos y a nivel personal en pasiones que requieren un cultivo especial.

El muchacho deportista proveniente del Chocó o de cualquiera de los departamentos menos desarrollados y que por ejemplo, logra acceder a las grandes ligas del fútbol, adquiere la patente para viajar al exterior y ubica su cotización más allá de los estándares económicos de empresarios industriales, comerciales o financieros que logran posiciones sobresalientes mediante la formación profesional y el ejercicio estandarizado de la gestión en su campo de actividad. Y eso está aceptado, sin mayores cuestionamientos, entre los estándares valorativos de nuestra sociedad. 

Tener éxito implica visibilidad y aceptabilidad como medidas de reconocimiento y aplauso que son diferentes según el área de gestión y las competencias, habilidades y pericias de quienes las sustentan. Los niveles de aceptación están en función de la exposición a los medios de comunicación. El artista, el político, el profesional, el deportista, el creador, el inventor, el innovador y cualquiera que haya sobresalido, saben que su éxito depende, en gran parte por la aceptación mediática lograda entre la audiencia. 

Pero además, en la base de todo está el nivel de dedicación, de ejercicio permanente, de constancia, de superación de metas, de capacidad de recuperación ante las dificultades, conocida ahora como “resiliencia”, de visión y de esperanza también conocida como “idealismo”, de trabajo en equipo, de comunicación y liderazgo que son condiciones esenciales desde el punto de vista personal, todas las cuales y en conjunto son conocidas ahora como “performativas”, y por lo tanto como objetivos que es preciso reforzar en los procesos educativos propios del siglo XXI. 

En síntesis,  una de las características específicas de la educación contemporánea es la “performatividad” entendida como “formación para el éxito”, la cual implica para quienes se atreven a ser “papás y mamás” – cada vez más pocos-  la preocupación permanente por inculcar en sus hijos la pasión por el éxito en la vida; lo que implica un establecimiento de metas en lo físico, intelectual, comunicacional y artístico que cubre totalmente el tiempo y la programación cotidiana desde la más tierna infancia, mucho más allá del tiempo estándar dedicado a la “escolaridad formal”.  

Paralelamente se da el hecho de que los padres tienen menos tiempo y deben delegar estos procesos en otros agentes sucedáneos (personas e instituciones) con exigencia progresiva de costos, y que además, su preocupación parental implica evitar en lo posible ambientes normales de obstáculos y riesgos para los infantes, con la consecuente paradoja de construcción de una “generación de cristal”, susceptible de romperse.

Desde el punto de vista de las empresas y de las instituciones donde deben desempeñarse quienes llegan a la edad de trabajar, la “performatividad” se entiende también como voluntad de éxito empresarial, es decir como crecimiento económico y de influencia en los mercados, y se exige por lo tanto que quien busca incorporarse como empleado o funcionario sea “capaz de añadir valor y conseguir resultados de excelencia” -características propias de la performatividad individual ; lo cual explica a su vez, la enorme movilidad laboral que es norma actual, tanto por lo exclusión de quienes no dan resultados, como por la insatisfacción de quienes no encuentran posibilidad de éxito personal en las tareas que realizan.

La performatividad es la mercancía propia de la educación en el siglo XXI. Para bien o para mal, “la pasión por el éxito” es una característica propia del mundo contemporáneo. Y para una nueva compresión de la modernidad es preciso convivir con ella, saberla entender como valor social y saberla manejar como ejercicio de un bien y un derecho común. 

Hernando Bernal Alarcón

Octubre, 2024

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Según el pensador Hilaire Belloc, la crisis histórica ocurre cuando las naciones están descontentas del presente, dudan de su pasado y son cautelosas sobre su futuro.

Es de conocimiento común que esta situación se ha dado en mayor o menor grado en todas las etapas históricas por las que ha pasado la humanidad y no es excepción en los tiempos que estamos viviendo. Más aún, parece acentuarse con los enfrentamientos entre Ucrania y Rusia y con la situación de guerra entre Israel y sus vecinos, que escala a conflictos mayores día por día.

Pero se acentúa también con los problemas económicos y energéticos que enfrentan los países europeos, agudizados por las crecientes migraciones de gentes oriundas de sus anteriores colonias en África y Asia y también con la polarización política profunda vivida con las próximas elecciones presidenciales en USA. En ella, la migración poblacional de países de América Latina y de todas las regiones del mundo es imposible de regular. Son además, sintomáticos, los indicadores de fatiga nacional financiera, económica, institucional y política, ante la pervivencia de las exigencias de liderazgo mundial que han ejercido después de las dos guerras mundiales ocurridas el siglo anterior.

América Latina por su parte, no es extraña a esta crisis mundial, dada la profunda desigualdad de las clases sociales, la polarización radical de sus grupos, la insuficiencia del logro de indicadores de bienestar para toda la población, y el enfrentamiento de sus agentes y sectores raizales y modernos ante las soluciones incompletas, fruto de la deficiencia moral de muchos gobernantes, incapaces de ser agentes del desarrollo.

Para completar la descripción de este panorama global, es preciso señalar que, como factor común a todos los países y regiones, juega un papel de enorme agravamiento la crisis planetaria fruto del calentamiento climático, propiciado por el incremento de los paradigmas liberales de producción y manejo de los recursos ambientales. La polución y el agotamiento de la biodiversidad a los cuales se ha sometido la naturaleza, hace que sean difíciles de controlar para mantener los índices de mejoramiento de la calidad de vida que ha logrado el hombre moderno en su proceso histórico. Estos son asuntos que serán tratados con especial atención en la próxima reunión de la COP16 de las Naciones Unidas a realizarse en la ciudad de Cali, bajo la tutela del gobierno colombiano.

Ante este cuadro, cuyos rasgos comunes para todos los participantes tienden a ser un tanto apocalípticos, es preciso tener en cuenta que la humanidad, entonces como ahora, tiene la capacidad, la serenidad y la entereza de idear, desarrollar y poner en funcionamiento nuevas ideas, proponer atrevidas soluciones, diseñar proyectos eficientes y ejercer actividades prácticas.

Corresponde a cada generación ejecutar tareas diferentes en su prospectiva y su realización. A los jóvenes prepararse para la acción, adquirir la resiliencia necesaria ante las dificultades y los posibles fracasos. A los adultos en ejercicio de sus responsabilidades actuar con seriedad, constancia, honradez, permanencia y valor. Y a nosotros los mayores que en otras épocas éramos considerados como los sabios de la tribu, mantener encendida la luz de la esperanza y tratar de aportar desde nuestra experiencia, en la medida de lo posible y aceptable.

Por desesperada y ambigua que sea la situación, no podemos olvidar la invitación que estamos recibiendo de ancianos como el Papa Francisco que nos convoca a caminar juntos en la solución de los problemas en franco ambiente de “sinodalidad”, o de Klaus Schwab del foro mundial que nos reta a construir una “economía para todos los hombres” en su planteamiento sobre “stakeholders economy”.

No podemos pasar por alto o descuidar los enormes esfuerzos que se están realizando para redefinir y ampliar la vigencia de los Derechos Humanos como base de la convivencia mundial y la conservación de la biodiversidad, ni hacernos de lado la necesidad de adaptarnos a las nuevas condiciones de influencia multipolar propias del actual desarrollo de la geopolítica mundial.

Es preciso pensar con las nuevas epistemologías del Siglo XXI en las cuales se le da especial relevancia a la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo, el pensamiento disruptivo, la performatividad como vivencia personal, la deconstrucción eidética para dar vigencia a nuevas formas de concebir los valores democráticos y religiosos, y el uso adecuado de los desarrollos tecnológicos propios de lo que hemos denominado la cuarta y quinta revolución industrial, que amplían y potencian la inteligencia, la capacidad de gestión y la potencialidad de la voluntad humana.

El potencial humano es imponderable. La solución está en nuestras manos. Hay esperanzas y debemos hacerlas florecer…

Hernando Bernal Alarcón

Octubre, 2024

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En nuestra tertulia 204 del jueves 8 de agosto para reflexionar sobre el video de la vida después de la muerte del doctor Manuel Sans Zegarra, concluimos que existen varios relatos que pretenden aclarar el tema, sin que pudiéramos aceptar uno como el más acertado, pero respetando todas las expresiones. Este artículo es solo un intento de síntesis sobre la profundidad de nuestras reflexiones y nuestros relatos. 

El relato inicial del expositor es sobre la forma como la física cuántica, en la cual desaparecen los conceptos de espacio y tiempo, es una manera científica de expresar la realidad de lo eterno, convertida en un absoluto presente. Este es un primer paso que expresa el contexto y las consecuencias prácticas de esa futura realidad.

Lo cuántico, a su vez, se expresa y traduce en energía. Como somos energía y esta se transforma y no se destruye, nuestro destino es el de sumergirnos de nuevo en aquella energía que nos dio origen y que es en sí misma la totalidad. El paso hacia lo eterno es sumergirnos en la energía de Dios que fue el origen de nuestra energía. Es uno segundo paso para expresar la direccionalidad de nuestra existencia (Luis Guillermo Arango).

Toda la creación además, es energía y por lo tanto la realidad total de la naturaleza implica la presencia de Dios. Es el “Deus sive natura” de Espinoza. Como consecuencia, debemos entender que, al ser parte de la creación, tenemos que trabajar en conjunto con la naturaleza para conservar y transformar la energía. Este es un tercer aspecto de nuestra realidad total (Edmundo Pérez).

Podemos hablar de nuestra existencia actual porque tenemos conciencia de ello. La conciencia da razón de nuestra existencia y confiere existencia a todo lo que nos rodea. Por lo tanto, la conciencia es energía y la energía se hace presente cuando se concientiza y se hace futuro al transformarse hacia el horizonte de un más allá que es eterno. Es el cuarto elemento: al manifestar la realidad de nuestra conciencia, estamos también haciendo alarde de nuestra individualidad (Vicente Alcalá).

En quinto lugar la conciencia nos hace presente nuestro fin y nuestra limitación y nos abre necesariamente hacia el más allá, que es un misterio. Sabemos sobre el fin de nuestra vida, pero desconocemos cómo será nuestra fusión con la energía que nos comunicó la vida y nos dio nuestra individualidad (Hernando Bernal).

En un sexto paso, la revelación nos anuncia que hemos sido creados “a imagen y semejanza” de Dios y que por lo tanto, en la manifestación de nuestra vida como seres conscientes con responsabilidad individual, estamos actuando dentro del paradigma divino de la creación (Reynaldo Pareja).

Se entra entonces en una séptima consideración sobre las falencias cuando obramos al margen o en contra de nuestra conciencia, y al desviar la energía vital hacia intereses, gustos, despropósitos, injusticias, limitaciones que coartan nuestra semejanza con Dios. Aquí se hace presente, por un lado, el pecado y por otro la necesidad de la reparación mediante el sacrificio. Es ahí entonces donde damos el paso de la simple filosofía sobre la creación a la religión como “presencia”, más que como creencia en Dios (San Agustín).

En el octavo paso, la conciencia sobre Dios nos permite imaginarlo a través de nuestra historia. En una primera instancia aparece como un Dios vengativo y profundamente disgustado por las desviaciones de nuestra naturaleza y por el uso negativo de la energía humana, exigiendo sacrificios para tratar de aplacar su manifiesta displicencia (Antiguo Testamento).

Pero con la encarnación del hijo de Dios “semejante a nosotros en todo menos en el pecado” y con el sacrificio de su vida para redimirnos, aparece entonces la visión de una nueva energía creadora que nos hace intuir que nosotros mismos – es decir conciencia y energía – tenemos la esperanza de trascender sin perder nuestra individualidad. Este noveno paso es nuestra conciencia transformada en fe (Juan evangelista y Pablo de Tarso).

Finalmente, como el acto misericordioso de la conciencia y energía divina es un acto de AMOR, realidad cuántica, energía, conciencia, naturaleza, creación, misterio y vida, nos comprometen necesariamente con el ejercicio del amor, para obrar a imagen y semejanza de quien nos creó, nos da la esperanza ante las dudas y “la inquietud” que crea el paso hacia otra realidad, y explica la razón de ser de nuestra vida mortal, develando el gran misterio de nuestra existencia.

“Nos hiciste Señor para Ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti” (Agustín de Hipona).

Hernando Bernal Alarcón

Agosto, 2024

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En esta inolvidable tertulia, nuestro compañero Hernando Bernal nos preparó una interesante síntesis de sus pensamientos sobre los cambios sucedidos en los primeros 24 años de este siglo y su comparación con la velocidad de los cambios acontecidos en siglos anteriores. Otros del grupo compartimos nuestras percepciones sobre el mismo tema en una tertulia de fraternidad, análisis crítico y muchos interrogantes para esta y las nuevas generaciones. Compartimos su contenido con nuestros lectores convencidos de suscitar nuevos interrogantes que esperamos nos aporten en sus comentarios.

Exjesuitas en tertulia- Sesión # 178 – Jueves 1 de Febrero, 2024
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Una manera cotidiana como el filósofo Derrida quiso que el público entendiera lo que él quería significar con el término deconstrucción fue la alusión que hizo de alguien que, al sentarse, sintió un pinchazo y por simple deducción encontró que otro había dejado descuidadamente un alfiler en la silla.

Con ese ejemplo quería que entendiéramos que el proceso lógico de la deconstrucción se mueve prioritariamente de los efectos al conocimiento y análisis de las causas y no, como la lógica tradicional lo señala con autoridad incontestable: ir primero al conocimiento de las causas y de allí deducir los procedimientos y mecanismos para el logro o manejo de los efectos y los resultados.

Se trata, entonces, de una inversión en el direccionamiento lógico tradicional que usamos en nuestros discursos y procedimientos comportamentales, y no de una “destrucción” (como algunos podrían interpretarlo) en la forma racional de analizar e interpretar los hechos.

Deconstrucción es partir de los hechos para de allí derivar “la complejidad” de las causas atribuibles. El alfiler pinchó a nuestro sujeto, pero quién lo dejó, cuándo lo dejó y por qué lo dejó en la silla, es lo que debería averiguarse, con clara conciencia que pueden ser múltiples, controvertidas y posiblemente ambiguas y poco confiables las respuestas que puedan encontrarse.

Un segundo elemento que señalan los que practican la racionalidad de la deconstrucción es tratar de invertir y/o anular las priorizaciones que atribuimos cuando afirmamos que algo es bueno/malo, aceptable/rechazable, moderno/tradicional, reaccionario/progresista, cristiano/pagano, y demás juicios que realizamos permanentemente en el cotidiano análisis de nuestras realidades. No es privarnos de pensar y de emitir juicios, sino darnos la posibilidad de interpretarlos en forma diferente, teniendo en cuenta que ni lo positivo ni lo negativo son absolutos, que se pueden dar ambas posibilidades y que el significado de los mismos es susceptible de ser invertido. De alguien que es blanco, masculino, adinerado, buen mozo, y exitoso, podría también afirmarse que fuera mejor sin tales características.

Podría afirmarse entonces que la forma tradicional del pensamiento occidental sobre el capitalismo, la democracia, la interpretación de los derechos humanos, la organización económica mundial, la utilización de las energías tradicionales derivadas de la explotación del petróleo, los sistemas abiertos de reproducción y acumulación del capital, la concentración demográfica en las metrópolis urbanas, la multiplicación incontrolada de las poblaciones, la interpretación absolutista de las soberanías nacionales, etc. etc., deben ser susceptibles a la lógica de la deconstrucción, que dista mucho de ser considerada nihilista. Simplemente abre las puertas para una reconstrucción del mundo, para un reordenamiento de los valores tradicionales y posiblemente para la potencialización de esperanza en contraposición al fatalismo que predomina como visión del futuro en estos primeros años del Siglo XXI.

Esta es la forma como puedo responder ante la pregunta muy honesta y muy sensata de quienes me motivan a explicar por qué considero que el Siglo XXI comienza con el trágico evento de la destrucción de las Torres Gemelas, que si bien fue en sí misma una acción nihilista (el pinchazo del alfiler) da comienzo a una reflexión profunda no solo sobre nuestro mundo real sobrecargado de problemas y aporías, sino sobre la necesidad de transformar la lógica de nuestro pensamiento para encontrar nuevas soluciones.

Y con esto para terminar, solo quiero hacer alusión a que nuestro maestro y nuestro guía es el Papa Francisco cuando al interpretar la misericordia divina nos lleva a reconocer la realidad del amor en parejas del mismo sexo (el pinchazo del alfiler) y permitir que Dios que es amor les demuestre su bendición. Duro asunto cuando solo se tiene una posición fundamentalista basada en la interpretación moral única de “la primera causalidad”.

Hernando Bernal Alarcón

Enero, 2024

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Para quienes consideran el año 2000 como el comienzo del Siglo XXI, el 2024 marcaría los primeros 25 años del siglo, es decir el transcurso de su cuarta primera parte. Para los que consideramos el comienzo del siglo XXI a partir del año 2001, significa solo que al final de este período podríamos dar por finalizada la primera cuarta parte.

Puntos de vista discutibles, pero que en sí mismos no tienen una mayor relevancia, dado que históricamente ambas posiciones podrían considerarse como válidas. 

Pero lo que sí parece importante es que muchos señalamos el comienzo de las nuevas realidades a partir del 11 de Septiembre del 2001, cuando la destrucción de las torres gemelas del World Trade Center en New York por los extremistas islámicos, marcó una época diferente a la anterior, donde durante la mayor parte de nuestra vida, había prevalecido la cotidianeidad de quienes nacimos a mediados del siglo XX. 

Creíamos en el progreso, el desarrollo económico, la inviolabilidad del estado de derecho, el predominio de la cultura cristiana, la globalización de la economía, el predominio de los bienes y valores de Occidente,  y estábamos muy lejos de aceptar que estas creencias o valores inmutables, pudieran ser objeto de destrucción por parte de otros creyentes u otras culturas diferentes. A partir de este evento, si bien no se derrumbaron inmediatamente esos valores y creencias, sí sentimos la necesidad de repensarlas y de someterlas a una crítica seria y reflexiva. 

Pero entonces surge una pregunta un tanto tautológica: ¿qué es aquello que en nuestro cotidiano vivir como ciudadanos del Siglo XX considerábamos como diferente? Acostumbrados como estábamos al cambio como una característica ontológica de la modernidad, acaso se puede afirmar que en el Siglo XXI ¿están ocurriendo cambios sustancialmente diferentes de aquellos a los cuales estábamos acostumbrados a vivir durante nuestra vida activa en el Siglo XX?. 

Posiblemente en nosotros prevalece un paradigma de experiencia continuada que nos podría llevar a afirmar que lo que está ocurriendo es solo más de lo mismo, o simple continuación de lo que venía acaeciendo. 

Podríamos entonces afirmar que la destrucción de las torres gemelas es un evento simple, o una variación no estadísticamente significativa de los hechos que vivimos a partir de la segunda guerra mundial. 

Podría decirse que fue simplemente un evento póstumo de las guerras mundiales y de la guerra fría que predominaron en el escenario histórico de la segunda mitad del Siglo XX. Y no, como pienso yo, de un evento con un amplio significado en lo religioso, político y cultural, que posiblemente sea una de las características de los conflictos recurrentes en el Siglo XXI.

Pueden ser simples bobadas mías, pero yo considero que los eventos que marcan el desarrollo de estos 24 primeros años del Siglo XXI tienen una diferencia histórica que yo considero sustancial, con respecto a aquellos en los cuales muchos de nosotros fuimos protagonistas, durante los 50 años que transcurrieron entre 1951 y el año 2000. Con esto quiero decir que simplemente nos corrieron el tapete y que, posiblemente, si no distinguimos las diferencias estamos bailando un valse fuera de ritmo o silbando una tonada con acordes destemplados.  

Cuando realizo esta afirmación me refiero a hechos tan protuberantes como lo relacionado con la interpretación religiosa de la bendición de las parejas del mismo sexo del Papa Francisco aprobada recientemente en contraposición con los eventos de la Iglesia del Papa Bueno Juan XXIII cuando a comienzos de los años sesenta del siglo pasado convocó al aggiornamento de la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II. 

Me refiero además, al hecho como USA interpreta actualmente la osadía y desfachatez de Putin al invadir a Ucrania, que es muy diferente a la interpretación de hechos tales como ocurrió en el Siglo XX con la presencia de las fuerzas estadounidenses en diferentes territorios asiáticos como Corea y Vietnam, en respuesta directa al reto de la permanencia e implantación del modelo democrático occidental. 

Me refiero además, en el panorama económico, a la manera como se produjo y se solucionó la debacle de las hipotecas y la crisis financiera del 2008, a diferencia de cómo se pudo atender y desarrollar el cataclismo financiero de finales de los años 20s. 

En asuntos menos políticos pero no sin enorme complejidad tecnológica, es diferente la forma de transmisión de mensajes y comunicaciones por ondas y medios electrónicos, algunos de mucho avance como el fax propios del Siglo XX, a la forma inmediata como corre y se multiplica actualmente la información a través de las redes cibernéticas y cubre espacios globales en tiempo real mediante la cibercomunicación e Internet. 

O, a manera de ejemplo, para señalar los avances de la biomedicina, es sustancialmente diferente la implantación actual de un órgano en pacientes humanos con el apoyo de la bioingeniería, de la nanotecnología, propios del Siglo XXI, a las admirables operaciones del corazón realizadas en los años 60s y 70s por los médicos surafricanos. 

Unos y otros asuntos pueden estar relacionados entre sí, y analíticamente pueden clarificarse sus interrelaciones, pero son hechos que responden a realidades totalmente diferentes que al mismo tiempo que producen nuevas esperanzas crean situaciones y expectativas distintas, ante muchas de las cuales predomina el miedo, la incertidumbre, la posibilidad de descalabros y el incremento de los riesgos globales, que son características propias de nuestra humanidad del Siglo XXI.

¿Estamos preparados para entenderlas, analizarlas y afrontarlas?…

Hernando Bernal Alarcón

Enero, 2024

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