Con la inauguración del segundo período del Presidente Trump, el 20 de Enero de 2025 se dio comienzo a una nueva teoría americanista que en la práctica sustituye a la anterior Doctrina Monroe vigente desde 1823, ampliada y modificada por la Doctrina Roosevelt y la creación de los movimientos panamericanistas durante todo el Siglo XX y lo corrido del XXI.
Ya no se trata de defender a los países de las Américas de la intervención de las potencias foráneas, o de asociarlas en función de la solución de sus necesidades y el cultivo de intereses comunes, sino lamentablemente, más bien, de propiciar la aceptación por parte de las naciones que conforman las Américas (en plural) a la visión y el poder de los Estados Unidos, identificados como la sola y única América.
Make America Great Again (MAGA) significa para América Latina, enfrentar y adaptarse por lo menos, a la puesta en funcionamiento de cinco políticas diferentes y complementarias, inauguradas en este segundo mandato de Trump: incremento del riesgo comercial, prioridad de la seguridad USA, expansionismo geopolítico, antiprogresismo,disminución de la asistencia técnica y del apoyo internacional.
El incremento del riesgo comercial se da a través del gradual aumento de los aranceles, como mecanismos de regulación de las fronteras internas con Canadá y con México, como instrumento para favorecer la economía de producción interna de USA, y como práctica de presión para favorecer las políticas de repatriación de inmigrantes procedentes de todos los países de América Latina.
La prioridad de la seguridad nacional USA se da mediante la restricción y selectividad de la inmigración, las redadas urbanas, la muralla en la frontera mexicana, la presencia de las fuerzas militares, la guerra contra el fentanilo y el narcotráfico tradicional, la descertificación, la incautación de bienes, el señalamiento y las medidas de retaliación contra los grupos terroristas, la extradición y la habilitación de Guantánamo como cárcel “antiterrorista”. Es una necesidad surgida desafortunadamente de la estrategia zurda de algunos sectores en América Latina de debilitar el poder y el señorío mundial de USA mediante la comercialización de estupefacientes y la migración de sujetos indeseables y criminales.
El expansionismo geopolítico en América Latina, fruto de la actual doctrina americanista Mega/Trump, se da en lo referente al nuevo nombre del Golfo de México como Golfo de América y los pasos para la recuperación del control del Canal de Panamá. A nivel mundial se da con las propuestas para la inclusión de Canadá como Estado de la Unión, la compra de Groenlandia, la propuesta de manejo de la Franja de Gaza y la cesión de territorios invadidos para dar fin al conflicto de Ucrania.
El antiprogresismo se da, en primera instancia, por la oposición frontal al globalismo y a la gobernanza mundial, enfrentando a las posiciones liberacionistas y señalando al Eje del Mal, (los países de izquierda radicalizada: Cuba, Nicaragua y Venezuela) y a otros en peligro de ingresar a dicho club, como la desafortunada Colombia, bajo la égida del mandatario actual. También por la oposición a la cultura woke y a las posiciones feministas y de género que incluyen a los grupos LGTB y a las motivaciones y procedimientos para el cambio de sexo, y todas las prácticas denominadas progresistas, que ponen en peligro a la familia y a la protección de la niñez.
La disminución de la asistencia técnica y del apoyo Internacional se da, para América Latina y para el mundo enterco, con el cierre de la AID, con la desafiliación a pactos internacionales como los relacionados con el medio ambiente y con la no participación de USA en las Agencias de la ONU, tales como la OMS y la UNESCO.
Ante estos hechos rotundos, logrados y establecidos en solo el primer mes del mandato Trump, es preciso que los países de América Latina desarrollen estrategias efectivas para redefinir sus políticas de amistad, cooperación y mantenimiento de las relaciones comerciales, de tal manera que se mantengan las posibilidades de participar en el mercado norteamericano.
Igualmente, América Latina deberá desarrollar medidas para la reinserción de los migrantes, pero con vistas necesarias a la transformación, modificación y sustitución de políticas anteriores de manejo interno de los países y de conformación de las relaciones internacionales, cuya transformación es un hecho evidente e inmodificable. Es un reto muy complejo, difícil y delicado, a la par que una oportunidad para “construir nuevas realidades”, y llegar a acuerdos posibles que permitan diseñar mecanismos eficientes en defensa, no solo de la soberanía, sino de sostenibilidad nacional y continental.
Como algo positivo –y esto podría ser una buena noticia– es que el continente latinoamericano no está solo en la necesidad de adecuar y transformar sus políticas y de lograr nuevas configuraciones, sino que paralelamente tienen que hacerlo las demás regiones del mundo. La pregunta de fondo es: ¿Podremos superar nuestras diferencias para lograr consensos, establecer mecanismos y diseñar estrategias que nos permitan, manejar, construir e institucionalizar soluciones innovadoras y adecuarnos a las nuevas realidades?
Hernando Bernal Alarcón
Marzo de 2025


4 Comentarios
Hernando, excelente análisis y proposición racional de propuestas proactivas… lo que me pregunto es, en las políticas o doctrinas ¿Cuánto hay de racional y cuánto de emocional o inconsciente; personalista o particular por encima del bien común?
Vicente: Gracias por tu comentario. Para responder a tu pregunta: creo que existe una visión elaborada y diseñada para el cumplimiento de las cinco políticas, en la cual deben haber colaborado algunos asesores de Trump. Pero la forma como las propone y ejecuta es típica de un “showman” que es lo que él siempre ha sido, y se presta a emociones e irracionalidades. Saludos. Hernando
Hernando, qué buen resúmen y análisis de lo que estamos viviendo desde el 20 de enero. Mi pregunta es si estas “novedades Trumpesas” corresponden a pataletas de ahogado y/o a un reencauche del Tío Sam. Esto porque como el mismo Trump lo reconoce USA está en declive, y hay dos poderes hegemónicos adicionales en el mundo: Rusia y China, empujados a un abrazo profundo desde el inicio de la guerra en Ucrania, guerra que probablemente no se hubiera dado sin el expansionismo de la OTAN.
Juan Laureano: Yo creo que el tema de la creciente deuda de USA pesa profundamente como un detonador de la situación y de las políticas actuales. Es cierto que el dólar sigue siendo la moneda del comercio internacional, a pesar de la consolidación del euro y del crecimiento del yen y que el valor de los bonos del tesoro se mantiene. Pero creo que el impacto industrial americano se ha ralentizado y los factores de producción cada vez dependen más de los bienes producidos por otras naciones por lo que se siente la necesidad de volver a América Grande de nuevo. Además en la forma como se desarrolla la toma de decisiones juega un papel decisivo el role mediático de Trump y el sentimiento nacionalista de sus muchos y muy importantes seguidores. Un cordial saludo. Hernando