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Hernando Bernal – Aprendizajes del trabajo- Universidad a Distancia: Un reto utópico

Por Hernando Bernal Alarcón
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Coincidiendo nuestra tertulia del 1 de Mayo con la fiesta internacional del trabajo, decidimos centrar nuestra tertulia de ese día en un aporte voluntario de los participantes de las reflexiones que cada uno hizo sobre experiencias positivas y las más desafiantes de sus historias individuales en el mundo del trabajo. Esta perspectiva de un grupo de amigos, ya jubilados casi todos, sobre la riqueza del trabajo y su conexión con la educación, ahora desde una perspectiva más madura y objetiva, la queremos compartir poco a poco en las próximas ediciones de este blog como nuestra contribución para los lectores.

Cuando Belisario Betancur, quien era mi profesor de problemas sociales en la Universidad, regresó de su embajada en España para postularse como candidato a la Presidencia de la República, traía dos ideas que esperaba poner por obra para el beneficio de las poblaciones marginadas; ofrecerles la posibilidad de vivienda mediante el programa de “Casa sin cuota inicial”, y darles el acceso a una educación profesional mediante el programa de “Universidad a Distancia”. De esta última idea se había beneficiado personalmente con cursos realizados en la Open University de Inglaterra y de la UNAD de España. 

Conformó para lo relacionado con la Universidad a Distancia un equipo en el cual participaron desde el comienzo el Doctor Jaime Arias, Ministro de Educación y el Doctor Humberto Serna, quien lo dirigió desde el ICFES.  Conoció los programas que ya para entonces se realizaban para la formación y profesionalización de maestros en universidades como la Javeriana, la de Antioquia y la de La Sabana. Y decidió que para otras oportunidades de profesionalización, especialmente en las áreas de tecnologías de alimentos y áreas administrativas, además del trabajo que se realizaba desde el ICFES para comprometer a todas las universidades del país, se estableciera una unidad piloto utilizando la Ley de creación de la Universidad del Sur, impulsada por su antecesor el Presidente Turbay. 

En conversaciones realizadas con Monseñor Salcedo con el objeto de utilizar la experiencia de ACPO, entidad que tenía para entonces 37 años de labor en la educación a distancia de adultos campesinos, decidieron hacerme la oferta de asumir el reto de poner en funcionamiento la experiencia piloto en el programa denominado UNISUR.

Al asumir esta nueva y para mí un tanto inusitada responsabilidad el 6 de Diciembre de 1982 a las seis de la mañana, con la solo presencia de mis patrocinadores el Presidente Betancur y Monseñor Salcedo, era consciente de mis debilidades como desconocedor de los procesos, regulaciones y estructuras para poner en funcionamiento una entidad pública, pero confiaba en el apoyo que recibí incondicionalmente del Presidente Doctor Belisario Betancur, el Ministro de Educación Jaime Arias y el Director del Icfes Humberto Serna. 

El reto fundamental consistió en que en el momento de mi posesión como Rector solo recibía un folder con el texto de una Ley aprobada por el gobierno anterior, en la cual se oficializaba el funcionamiento de una Unidad Universitaria de carácter piloto, diseñada para las poblaciones vulnerables  del sur de Bogotá, en cuya estructura se consideraba que además de la educación presencial se hicieran avances en lo relacionado con educación a distancia, y en el cual se apropiaba un escaso presupuesto para materiales, que era solo vigente para utilizarlo en los 24 días restantes del mes de Diciembre  de 1982, y no existían recursos aprobados todavía para el año siguiente. Esta situación implicaba tramitar de urgencia un presupuesto de funcionamiento ante Planeación Nacional y ante la oficina de Planeación del Ministerio, recursos que solo llegaron a partir del mes de Abril de 1983 y que impedían mientras tanto el pago de los salarios y de los gastos de funcionamiento durante los tres primeros meses del año; acumulables sí para su pago posterior. No existían oficinas ni nada de equipos. Solo la responsabilidad de poner inmediatamente  en funcionamiento la entidad con una inscripción de más de 500 estudiantes que ya habían sido reclutados por el ICFES. 

Al asumir dicho reto era consciente del profundo conocimiento que tenía sobre educación a distancia de adultos y que además siempre me había mantenido en contacto con el medio académico en múltiples programas realizados, en Colombia con la Facultad de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Javeriana, y en el mundo internacional con el Learning Systems Institute de la Universidad de la Florida. Allí también adquirí experiencia y desarrollé expertisse al trabajar con el comité de diseño de la Universidad Internacional en Miami, y en mi relación internacional con las universidades de Michigan, Massachusetts y California en USA, con el Instituto de Políticas del Desarrollo de la Universidad Libre de Berlín, con el Instituto de Planeación Educativa de la Unesco y con el grupo de World Education promovido por el Banco Mundial. 

Todas estas fuentes de información, conjuntamente con el apoyo del Padre Alfonso Borrero S.J. desde Ascún, me dieron la posibilidad de elaborar un proyecto de Universidad a Distancia, que creí posible y ofrecí al Sr, Presidente para incorporar en un futuro hasta 200.000 alumnos, y que contenía los siguientes elementos: 

A. El PLAN NACIONAL DE CAPACITACION para la formación de profesores, tutores y administradores de la Universidad a Distancia

B. EL ESTABLECIMIENTO DE UN CENTRO DE PRODUCCION DE MATERIALES EDUCATIVOS, con sede en Bogotá y que diseñara, editara y publicara los módulos escritos de aprendizajes y los medios audio y visuales para su estudio por parte de los usuarios del sistema

C. EL ESTABLECIMIENTO DE CENTROS REGIONALES (CREADS) COOPERADOS, en conjunto con otras instituciones universitarias y con la participación de las autoridades locales y de las organizaciones de la sociedad civil en los diferentes municipios.

D. EL FOMENTO DE ORGANIZACIONES COMUNITARIAS DE APOYO AL SED (ASOSEDES), como elemento esencial para darle la dimensión de participación popular en los niveles locales y regionales

E. EL SISTEMA DE INFORMACION DEL SED, como mecanismo permanente de recopilación y análisis y evaluación de la información que se recogiera de los usuarios, los tutores, los profesores y las comunidades

F. LOS CIPAS o comités permanentes de apoyo administrativo y académico a nivel local, conformados por los tutores de la educación a distancia, los directivos y profesores de las instituciones educativas a nivel local y los mismos estudiantes

G. EL EDUCAD, como un sistema de investigación académica sobre las realidades locales que permitiera a los usuarios la posibilidad de una formación en investigación, a los equipos de profesores y tutores la elaboración de programas pertinentes y factibles en las regiones, a la comunidad académica del país evaluar el aporte de la educación a distancia en la educación superior y a los gobiernos el desarrollo de políticas públicas para el fomento de la educación superior.

La elaboración e implementación del modelo de Universidad a Distancia se hizo posible por el apoyo especial que me brindaron desde la Universidad Nacional mediante las gestiones del Doctor Gustavo Sandoval y de mi hermana Inés Bernal, profesora de la Nacional y colaboradora de la Academia de Ciencias, quien me lo presentó y lo comprometió con el programa de alimentos, a pesar de sus entendibles resistencias iniciales. El que la Universidad a Distancia fuera concebida simplemente como un sistema de entrega del conocimiento (delivery system) permitió que tanto la Decanatura de Ciencias de la Universidad Nacional y sus profesores, como la Escuela de Administración de Negocios, EAN, con el Doctor Carlos Ramírez Cardona uno de sus rectores y fundadores, apoyaran el programa en sus cursos iniciales de tecnologías de alimentos y de administración para las pequeñas y medianas empresas. 

En síntesis, para la implementación de este programa propicié un equipo procedente de cinco grupos del sector educativo. El primero, por decisión del Ministro de Educación, conformado por supervisores del propio Ministerio destacados para prestar servicios de administración académica dentro del proyecto de educación a distancia, y si bien con un amplio conocimiento de los factores de escolaridad carentes a su vez de conocimientos sobre las características del sistema mismo. El segundo conformado por directivos del programa de capacitación a distancia en sistemas de educación formal por radio y televisión, denominado Capacitación Popular de Inravisión, en el cual jugó un papel importante como Vicerector el Doctor Miguel Ramón. El tercero conformado por los Decanos en el cual como ya lo expresé, obtuve el apoyo del medio universitario del Estado a través del Doctor Gustavo Sandoval y el grupo de profesores de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, y del sector privado a través de la Escuela de Administración EAN a través del Doctor Carlos Ramírez Cardona para todos los programas en Administración y Finanzas.  El cuarto procedente de Acción Cultural Popular ACPO, conformado por personas con conocimientos de la gestión y promoción regional, comunitaria y local de los programas de educación básica a distancia. El quinto procedente de CENPRO, conformado por productores de medios y guionistas con amplia experiencia en materiales educativos a través de los medios, en los cuales tuvieron especial dedicación tres compañeros exjesuitas: Darío Muñoz, Jaime Escobar y Alfredo Bernal.

En la elaboración de este modelo tuve en cuenta las experiencias de Universidad a Distancia en otras regiones y países, tales como el Reino Unido, España, Costa Rica, Venezuela, Canadá, Alemania y Japón, instituciones que tuve la oportunidad de visitar y conocer personalmente. La elaboración del modelo sirvió además para obtener un crédito de más de 60 millones de dólares por parte del BID, que conseguí como Director del ICFES para lo cual había sido nombrado en 1985 por el Presidente, con el cual se aseguraría la construcción y sostenibilidad del sistema de Universidad a Distancia para los siguientes 10 años.

Si bien el crédito fue aprobado para la universidad a distancia, los gobiernos posteriores decidieron utilizarlo en la promoción de la innovación y el fortalecimiento de la educación superior, en el cual participaron en forma eficiente muchas universidades, especialmente del sector público en relación a la dotación de laboratorios, construcción de facilidades de bienestar, ampliación de infraestructuras y conformación de bibliotecas. 

Lo más importante de mi experiencia personal en cumplimiento de este reto fue la posibilidad de haber recorrido el país, incluidas algunas zonas de conflicto por orientación del Sr. Presidente, y haber dejado inscritas 40 mil personas en 20 centros regionales que dejamos funcionando. 

Soy consciente que la debilitación del programa a partir del final del mandato del Presidente Betancur solo permitió que en 2022 se hubiera llegado a la meta de los 200 mil usuarios inscritos y que desafortunadamente la legitimidad del mismo no se ha podido lograr como un factor de apoyo y acogida por parte de la comunidad académica del país. A pesar de todo, el cumplimiento de las metas ha sido posible por la eficiente gestión rectoral del Doctor Jaime Leal, quien desde el comienzo mismo de la entidad conoció sus propósitos y se comprometió con su desarrollo e implementación, y los ha elevado a niveles de realización mucho más allá de lo esperado inicialmente.  

Pienso además que con la desaparición de las escuelas radiofónicas, de los programas de capacitación popular por TV y con el escepticismo sobre el valor del modelo de educación a distancia, programas todos en los cuales ejercí alguna influencia, muy a mi pesar el país quedó “vacunado” contra la innovación educativa y muy especialmente contra el uso de lo virtual en la educación. 

Al reflexionar sobre las lecciones aprendidas en el reto utópico que fue poner en funcionamiento el programa piloto de la Universidad a Distancia pienso con sinceridad que si bien disponía de los conocimientos técnicos y pedagógicos para hacerlo, me hacía falta una mayor formación administrativa especialmente en lo relacionada con la gestión pública, y principalmente una experiencia “política” en el tema de las decisiones que era necesario implementar para asegurar la permanencia del proyecto. Esto lo afirmo porque la principal lección que se deriva del trabajo en el sector oficial es que en contraposición a la gestión en las instituciones privadas, la decisiones si bien se toman en un principio, no se ponen en ejecución hasta tanto se surtan los trámites y se superen los obstáculos jurídicos y burocráticos que rodean e impiden su implementación. Lección supremamente difícil y dolorosa cuando los propósitos son solo idealistas y técnicos, como ocurrió con el propósito generoso y filantrópico que tenía el Presidente Betancur y los que lo acompañamos en su gestión. 

Hernando Bernal Alarcón

Mayo, 2025

2 Comentarios
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2 Comentarios

Vicente Alcalá 8 mayo, 2025 - 6:02 am

Hernando, algunos piensan que lo bueno es enemigo de lo mejor y, por eso, hasta matan lo bueno… no comprenden que lo bueno es camino de lo mejor, que siempre está mas lejos.

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John Arbeláez Ochoa 8 mayo, 2025 - 4:48 pm

A pesar de todas las dificultades que comentas, realizaste una labor extraordinaria. Me alegró ver que entre tus colaboradores estaba Humberto Serna Gómez uno de los fundadores de la Universidad María Cano de Medellín y con quien formé equipo en un grupo de investigación que nos valió ser nombrados por Colciencias, él como investigador emérito y yo como Investigador Junior gracias a varios trabajos de investigación premiados por creatividad e innovación.

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