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El alfiler en la nalga

Por Hernando Bernal Alarcón
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Una manera cotidiana como el filósofo Derrida quiso que el público entendiera lo que él quería significar con el término deconstrucción fue la alusión que hizo de alguien que, al sentarse, sintió un pinchazo y por simple deducción encontró que otro había dejado descuidadamente un alfiler en la silla.

Con ese ejemplo quería que entendiéramos que el proceso lógico de la deconstrucción se mueve prioritariamente de los efectos al conocimiento y análisis de las causas y no, como la lógica tradicional lo señala con autoridad incontestable: ir primero al conocimiento de las causas y de allí deducir los procedimientos y mecanismos para el logro o manejo de los efectos y los resultados.

Se trata, entonces, de una inversión en el direccionamiento lógico tradicional que usamos en nuestros discursos y procedimientos comportamentales, y no de una “destrucción” (como algunos podrían interpretarlo) en la forma racional de analizar e interpretar los hechos.

Deconstrucción es partir de los hechos para de allí derivar “la complejidad” de las causas atribuibles. El alfiler pinchó a nuestro sujeto, pero quién lo dejó, cuándo lo dejó y por qué lo dejó en la silla, es lo que debería averiguarse, con clara conciencia que pueden ser múltiples, controvertidas y posiblemente ambiguas y poco confiables las respuestas que puedan encontrarse.

Un segundo elemento que señalan los que practican la racionalidad de la deconstrucción es tratar de invertir y/o anular las priorizaciones que atribuimos cuando afirmamos que algo es bueno/malo, aceptable/rechazable, moderno/tradicional, reaccionario/progresista, cristiano/pagano, y demás juicios que realizamos permanentemente en el cotidiano análisis de nuestras realidades. No es privarnos de pensar y de emitir juicios, sino darnos la posibilidad de interpretarlos en forma diferente, teniendo en cuenta que ni lo positivo ni lo negativo son absolutos, que se pueden dar ambas posibilidades y que el significado de los mismos es susceptible de ser invertido. De alguien que es blanco, masculino, adinerado, buen mozo, y exitoso, podría también afirmarse que fuera mejor sin tales características.

Podría afirmarse entonces que la forma tradicional del pensamiento occidental sobre el capitalismo, la democracia, la interpretación de los derechos humanos, la organización económica mundial, la utilización de las energías tradicionales derivadas de la explotación del petróleo, los sistemas abiertos de reproducción y acumulación del capital, la concentración demográfica en las metrópolis urbanas, la multiplicación incontrolada de las poblaciones, la interpretación absolutista de las soberanías nacionales, etc. etc., deben ser susceptibles a la lógica de la deconstrucción, que dista mucho de ser considerada nihilista. Simplemente abre las puertas para una reconstrucción del mundo, para un reordenamiento de los valores tradicionales y posiblemente para la potencialización de esperanza en contraposición al fatalismo que predomina como visión del futuro en estos primeros años del Siglo XXI.

Esta es la forma como puedo responder ante la pregunta muy honesta y muy sensata de quienes me motivan a explicar por qué considero que el Siglo XXI comienza con el trágico evento de la destrucción de las Torres Gemelas, que si bien fue en sí misma una acción nihilista (el pinchazo del alfiler) da comienzo a una reflexión profunda no solo sobre nuestro mundo real sobrecargado de problemas y aporías, sino sobre la necesidad de transformar la lógica de nuestro pensamiento para encontrar nuevas soluciones.

Y con esto para terminar, solo quiero hacer alusión a que nuestro maestro y nuestro guía es el Papa Francisco cuando al interpretar la misericordia divina nos lleva a reconocer la realidad del amor en parejas del mismo sexo (el pinchazo del alfiler) y permitir que Dios que es amor les demuestre su bendición. Duro asunto cuando solo se tiene una posición fundamentalista basada en la interpretación moral única de “la primera causalidad”.

Hernando Bernal Alarcón

Enero, 2024

9 Comentarios
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9 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 24 enero, 2024 - 8:34 am

Jaime Escobar Fernandez
8:13 AM (18 minutes ago)
to me

Apreciado Hernando. La lectura de tu muy sesuda reflexión que encontré más comprensible para mi “humanística y desprestigiada mente” me devolvió a mis lecturas en los tiempos de sociología en el Rosario y de modo particular a “Brontosaurus y la nalga del ministro” escrito por Stephen Jay Gould cuyas obras leí casi que con pasión: Gould se ganó la enemistad de sus colegas por declararse en forma abierta, “divulgador científico” y en pleno debate “evolucionista” se declaró “Anti Darwinista”, defendiendo -según me parece- una “Evolución indeterminística, probabilística” muy en la línea de la física cuántica del momento. Este escrito -con perdón tuyo- lo asimilé y disfruté más que el anterior. Un abrazo.

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Juan L GOMEZ C 24 enero, 2024 - 9:06 am

Hernando, buenísimo tu escrito, ojalá nos concentráramos primero en analizar los hechos, ya de por sí una tarea compleja sujeta al método que sigamos y a los prejuicios del analista, pero por lo menos se cuenta con herramientas científicas que permiten desarrollar no solo teorías sin productos más confiables. La IA también creo aportará mucho al análisis científico. Gracias

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Hernando Bernal Alarcón 24 enero, 2024 - 9:29 am

Jaime: cuando yo utilizo el alfiler de Derridá para hacer alusión a aquello que nos causa a veces sorpresa y a veces molestia, lo hago en el sentido que utilizó Festinger cuando hablaba de la “disonancia del conocimiento”. Es decir de aquello que no cuadra con nuestra manera cotidiana de sentir y de pensar, pero que en última instancia significa algo importante, o serio, o que merece ser estudiado, debatido y posiblemente, en última instancia, ser aceptado. Son muchas y a medida que nos vamos volviendo viejos este tipo de “sorpresas ideológicas” que en mayor o menor grado afectan nuestras formas tradicionales de actuar y de sentir. (Hago alusión a Cicerón cuando decía lo mismo contra Catilina: “quae vellem quaeque sentirem …”) Creo por otro lado que tanto Festinger como Derridá hacen alusión a este proceso de Deconstrucción como una forma o un proceso mental que permite la construcción de un nuevo sistema axiológico (paradigma) que  finalmente es lo que nos está ocurriendo en forma muy acentuada durante esta primera parte del Siglo XXI. Hernando

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Hernando Bernal Alarcón 24 enero, 2024 - 10:29 am

Juan Laureano: Maravillosa tu alusión a la IA como acelerante en este cambio de paradigmas que es propio del Siglo XXI. Tu que eres experto en el estudio y manejo del riesgo, te imaginas si se utilizaran los algoritmos y el quantum computing para el análisis de los riesgos que significa la reforma de la salud y se establecieran además los algoritmos pertinentes para el manejo de su ejecución, ¿ los enormes beneficios que se podrían obtener? Pero para ello sería necesario DECONSTRUIR el actual paradigma ideológico que prima tanto en el ataque como en la defensa del actual sistema. Gracias por tu comentario. Hernando

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Vicente Alcala 24 enero, 2024 - 10:42 am

Hernando, dile al Sr Derrida que no se apresure a sacar conclusiones, porque de pronto “es uno mismo el que dejó el alfiler en el sofá y no se acuerda o no se dio cuenta” Excelente artículo, gracias. Eso de “deconstruir” se parece mucho a “desaprender” ¿no te parece?

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Humberto Sánchez Asseff 24 enero, 2024 - 10:43 am

Hernando, mis respetos y agradecimientos. Recibí un pinchazo en la nalga con tu artículo. Te confieso que desconocía esté análisis del análisis y me parece muy valioso, tanto para la filosofía y el conocimiento, como tu lo aplicas, como para la vida práctica. Gracias en verdad por tus enseñanzas. Humberto

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Dario Gamboa 24 enero, 2024 - 10:54 am

Hernando. Cuando vi tu artículo, inmediatamente se me vino a la cabeza el concepto del cual estoy convencido de lo que se ha llamado el aprendizaje basado en la experiencia, que en mi opinión, es probablemente el aprendizaje que perdura para siempre. Eso le da sentido a todas las actividades llamadas extracurriculares de las instituciones educativas, los feedbacks de las empresas al concluir proyectos o iniciativas experimentadas , el revisar la vida junto a los demás en la familia o los grupos de amigos, el diálogo abierto y despolarizado. Eso es “aprender” de verdad: juntar experiencias y encontrarles el sentido, darles el sentido. Gran escrito de mucha profundidad! Gracias!!

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Hernando Bernal Alarcón 24 enero, 2024 - 11:57 am

Muy agradecido a los comentarios de Vicente, Humberto y Darío. Ciertamente la DECONSTRUCCION es una forma moderna del principio antiguo y sabio de la filosofía, cuando Platón nos decía que la mayor característica del hombre sabio era su capacidad de ADMIRARSE (ZAUMAZEIN). Y es que las circunstancias actuales hacen necesario tener esa actitud de DESAPRENDER para volver a aprender, de DUDAR para construir una nueva certeza, y de ejercer LA ACTITUD CRITICA, no para destruir (que es lo más frecuente en nuestro mundo intelectual) sino para encontrar NUEVAS ALTERNATVAS Y NUEVAS POSIBILIDADES. Ahí es donde encuentra asidero el principio de la ESPERANZA, que debiera ser el resultado de una forma aceptable de DECONSTRUCCION. Saludos. Hernando

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EDGAR A RAMIREZ 24 enero, 2024 - 5:01 pm

En América Latina se está hablando de descolonización del pensamiento.
Al respecto recomiendo: HUMANIDADES DESCOLONIALES (https://tinyurl.com/HumanDeschttps://xurl.es/HumanDesc)

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