Home Actualidad Crisis y soluciones esperadas – Reflexiones ante la COP 16 (octubre 21 a noviembre 01, Cali – Colombia)

Crisis y soluciones esperadas – Reflexiones ante la COP 16 (octubre 21 a noviembre 01, Cali – Colombia)

Por Hernando Bernal Alarcón
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Según el pensador Hilaire Belloc, la crisis histórica ocurre cuando las naciones están descontentas del presente, dudan de su pasado y son cautelosas sobre su futuro.

Es de conocimiento común que esta situación se ha dado en mayor o menor grado en todas las etapas históricas por las que ha pasado la humanidad y no es excepción en los tiempos que estamos viviendo. Más aún, parece acentuarse con los enfrentamientos entre Ucrania y Rusia y con la situación de guerra entre Israel y sus vecinos, que escala a conflictos mayores día por día.

Pero se acentúa también con los problemas económicos y energéticos que enfrentan los países europeos, agudizados por las crecientes migraciones de gentes oriundas de sus anteriores colonias en África y Asia y también con la polarización política profunda vivida con las próximas elecciones presidenciales en USA. En ella, la migración poblacional de países de América Latina y de todas las regiones del mundo es imposible de regular. Son además, sintomáticos, los indicadores de fatiga nacional financiera, económica, institucional y política, ante la pervivencia de las exigencias de liderazgo mundial que han ejercido después de las dos guerras mundiales ocurridas el siglo anterior.

América Latina por su parte, no es extraña a esta crisis mundial, dada la profunda desigualdad de las clases sociales, la polarización radical de sus grupos, la insuficiencia del logro de indicadores de bienestar para toda la población, y el enfrentamiento de sus agentes y sectores raizales y modernos ante las soluciones incompletas, fruto de la deficiencia moral de muchos gobernantes, incapaces de ser agentes del desarrollo.

Para completar la descripción de este panorama global, es preciso señalar que, como factor común a todos los países y regiones, juega un papel de enorme agravamiento la crisis planetaria fruto del calentamiento climático, propiciado por el incremento de los paradigmas liberales de producción y manejo de los recursos ambientales. La polución y el agotamiento de la biodiversidad a los cuales se ha sometido la naturaleza, hace que sean difíciles de controlar para mantener los índices de mejoramiento de la calidad de vida que ha logrado el hombre moderno en su proceso histórico. Estos son asuntos que serán tratados con especial atención en la próxima reunión de la COP16 de las Naciones Unidas a realizarse en la ciudad de Cali, bajo la tutela del gobierno colombiano.

Ante este cuadro, cuyos rasgos comunes para todos los participantes tienden a ser un tanto apocalípticos, es preciso tener en cuenta que la humanidad, entonces como ahora, tiene la capacidad, la serenidad y la entereza de idear, desarrollar y poner en funcionamiento nuevas ideas, proponer atrevidas soluciones, diseñar proyectos eficientes y ejercer actividades prácticas.

Corresponde a cada generación ejecutar tareas diferentes en su prospectiva y su realización. A los jóvenes prepararse para la acción, adquirir la resiliencia necesaria ante las dificultades y los posibles fracasos. A los adultos en ejercicio de sus responsabilidades actuar con seriedad, constancia, honradez, permanencia y valor. Y a nosotros los mayores que en otras épocas éramos considerados como los sabios de la tribu, mantener encendida la luz de la esperanza y tratar de aportar desde nuestra experiencia, en la medida de lo posible y aceptable.

Por desesperada y ambigua que sea la situación, no podemos olvidar la invitación que estamos recibiendo de ancianos como el Papa Francisco que nos convoca a caminar juntos en la solución de los problemas en franco ambiente de “sinodalidad”, o de Klaus Schwab del foro mundial que nos reta a construir una “economía para todos los hombres” en su planteamiento sobre “stakeholders economy”.

No podemos pasar por alto o descuidar los enormes esfuerzos que se están realizando para redefinir y ampliar la vigencia de los Derechos Humanos como base de la convivencia mundial y la conservación de la biodiversidad, ni hacernos de lado la necesidad de adaptarnos a las nuevas condiciones de influencia multipolar propias del actual desarrollo de la geopolítica mundial.

Es preciso pensar con las nuevas epistemologías del Siglo XXI en las cuales se le da especial relevancia a la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo, el pensamiento disruptivo, la performatividad como vivencia personal, la deconstrucción eidética para dar vigencia a nuevas formas de concebir los valores democráticos y religiosos, y el uso adecuado de los desarrollos tecnológicos propios de lo que hemos denominado la cuarta y quinta revolución industrial, que amplían y potencian la inteligencia, la capacidad de gestión y la potencialidad de la voluntad humana.

El potencial humano es imponderable. La solución está en nuestras manos. Hay esperanzas y debemos hacerlas florecer…

Hernando Bernal Alarcón

Octubre, 2024

3 Comentarios
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3 Comentarios

Vicente Alcalá 11 octubre, 2024 - 4:47 am

Hernando, excelente descripción de las crisis actuales, oportunas referencias históricas y ,sobre todo, invitación realista, esperanzadora y confiada en la capacidad intelectual, moral y espiritual de la comunidad humana. COP… poco se sabe, pero se puede traducir en Cooperación, Optimismo, Pensamiento. En otra secuencia: Consciencia, Orden, Participación. Construcción, Obediencia, Paz.

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Juan Gregorio Vélez 12 octubre, 2024 - 6:30 am

Gracias Hernando. Me dejas la pregunta: ¿Qué puedo hacer en mi metro cuadrado para contribuir a la solución?

Respuesta
Hernando+Bernal+A. 15 octubre, 2024 - 6:04 am

Juan Gregorio: Creo que a nosotros nos corresponde cultivar la esperanza desde nuestra propia espiritualidad. Es el gran metro cuadrado en el que nos movemos. Saludos

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