Este domingo último de febrero, unos amigos de Alicante nos invitaron a re-conocer el Faro de Albir. Para llegar, había que caminar por un hermoso sendero de 5-6 kilómetros de rampa hacia arriba hasta llegar al faro, uno de los puntos más bellos, con vista de 360 grados al mar y las montañas, a poco más de 45 minutos de nuestro apartamento.
La experiencia estaba planeada también para un grupo de 13 amigos que habían aceptado la invitación de nuestra amiga española Cristina Capdevila quien, además, había convocado a una escritora residente local para que, al final del recorrido, participáramos en un mini-taller de “aprender a escribir”. La hermana de Cristina, especialista en aves marinas, nos ayudaría a reconocerlas y apreciarlas en este santuario especial.
La meditación que Cristina había preparado para la experiencia me impactó enormemente, pues me interiorizó el “Dios-Universo” donde nos hallábamos y nos inspiró para los escritos que sintetizarían las dos o tres horas de caminata. Con la licencia de Cristina, comparto su meditación y también mis breves reflexiones escritas con el grupo.
- Meditación de Cristina:
“Cerremos los ojos y nos ponemos en una posición cómoda, respirando serios, serenos y tranquilos desde el amor incondicional hacia nosotros mismos. Hoy te pido que visualices el mar. Un mar azul, un mar feliz que nos da la bienvenida a este rincón creado por y para nosotros. Un mar que nos invita hoy a la apertura para escribir nuestra historia, una historia contada siempre desde el presente, contada desde la conexión con nuestra conciencia del ser. El mar es inspiración, es origen y es hogar. Vibramos con la frecuencia del mar y el mar vibra con nosotros. Somos mar, somos oxígeno, somos lluvia y somos despertar. Siente cómo el mar susurra frente a ti, escucha su sonido. Sumérgete en la vibración de su movimiento y siente cómo te envía su energía desde lo más profundo de su ser. Visualiza esta energía como una ráfaga, una corriente de luz azul que llega a ti y se expande por cada rincón de tu cuerpo. Respira esta paz, esta luz y esta pureza por unos segundos y deja que se quede.
Vamos a conectar ahora con el entorno. Visualízate rodeado de vida. Siente la conexión, la existencia y el respirar de todos los seres vivos que habitan la tierra. Siente el latir de su corazón como si de uno solo se tratase. Visualízate con el todo. Conecta con el ave para volar, conecta con el pez para nadar, conecta con el árbol para respirar por sus hojas, con el viento, con el bosque. Conecta con la flor para florecer y despertar. Conecta con la naturaleza y todas sus formas de vida. Siente cómo toda la belleza que te rodea se convierte como en un manto que se alza sobre ti en forma de energía, de luz blanca y te cubre integrándose en cada célula, cada molécula y en cada rincón de tu piel. Siente esa energía de luz blanca por unos segundos y deja que se quede.
Nos conectamos ahora con el sol. Un sol radiante que brilla bien en el cielo para nosotros. Siente su luz, su calor, su energía. Siente el amor incondicional que nos transmite desde sus rayos. Ese amor incondicional nos nutre, nos alimenta y nos activa. Este amor incondicional es el que mueve todo el universo para que los astros, los planetas, las galaxias hagan una simbiosis perfecta en el acto de creación. Siente cómo esa energía universal llega a ti en forma de luz roja y entra a través de tu coronilla recorriendo todo tu cuerpo hasta llegar a la punta de tus pies. Siente cómo esa energía de creación circula por todo tu cuerpo y respírala por unos segundos, deja que se quede.
Y ahora sí, con estas tres energías de creación integradas en ti, con esta sensación de paz, de luz y de amor incondicional, vamos a empezar a despertar el cuerpo moviendo los dedos de las manos, los dedos de los pies. Movamos suavemente los hombros hacia atrás, después hacia delante. Subimos el brazo izquierdo al cielo, estiramos el brazo derecho y estiramos, estiramos, estiramos. Bajamos los brazos y cuando te sientas preparado, abrimos poco a poco los ojos”.

2. Mi escrito al final de la experiencia:
Una mañana de “contemplación para alcanzar amor”.
Hoy he revivido una reunión (re-unión), una experiencia de regreso a lo profundo que hay en medio de todos nosotros. Es la lluvia que nos recibió para desafiar nuestros límites de resistencia, es la paloma que me saluda mientras escribo estas letras, en medio de un abanico de razas, personas de países, familias, bagajes tan diferentes, pero todas tan parecidas.
Digo revivir, pues una experiencia, como un espiral del vivir, siempre trae mi pasado (había venido a este lugar ya varias veces con amigos) y hoy me ha integrado con lo nuevo de cada mañana, con cada ave que me vigilaba mientras caminaba, con cada árbol que me alimentaba con su oxígeno, con cada músculo de mi cuerpo que con su armonía me facilitaba el recorrido.
Me desafié a subir algo más arriba de lo habitual y, al escribir esto, me encuentro que subí más alto en la profundidad de mi existir en TODO, en esa energía que Cristina nos ayudó a reconocer, que nos integra, nos acerca, nos hace crecer.
GRACIAS a todo esto que yo llamo Dios. Hoy fue una mañana de reencontrarlo dentro y fuera de todos nosotros.

Dario Gamboa
Alicante, Febrero 2025
https://www.instagram.com/reel/DGdLJfesdh2/?igsh=bXdoM3A0aDdhbDZm


16 Comentarios
Gracias por este artículo tan bonito y tan desde el corazón Darío. Feliz de haber compartido una experiencia tan de verdad con vosotros y feliz de haberos encontrado en el camino.
¡Qué poco se necesita para sentir la Plenitud que SOMOS!. El silencio es la puerta misteriosa que abrimos a lo inefable. Felicidades Darío y gracias por compartir esta experiencia.
Gracias por continuar conectado con nuestra realidad natural que nos une en el mismo océano que disfrutamos… abrazo.
Hermosa y profunda meditación con el universo que necesariamente conduce a una experiencia de Dios. Gracias por compartirla. Felicitaciones por esos momentos tan hermosos y tan cerca de ustedes. Abrazos.
Gracias Hernando por tu vibración receptiva a las “mociones del espíritu que nos unen”. Saludo
Dario que excelente experiencia y que bella descripción. Muy emotiva y muy bien vivida.
Felicitaciones por habernos contado todo esto.
Gracias por tu mensaje Gabriel. Me alegra que haya resonado en tí. Saludo
Los 5 elementos: tierra, agua, aire, sol y vida-espíritu, reunidos en un lugar -que describes e imagino- mágico. Gracias Dario
Vicente: Este rincón de tu país está cargado de regalos del universo como este. Gracias por apreciarlo y ojalá vengas a conocerlo si es que ya no has estado por acá. Saludo
Gracias, Darío, por compartirnos esa profunda experiencia. Definitivamente, la Naturaleza toda es la que nos revela las profundidades de nuestro ser, ese presente único e irrepetible en el que nos encontramos todos los seres de todos los tiempos, cada uno recibiendo la energía de todos los seres que han existido hasta este instante y, a la vez,aportando nuestro propio ser a todo el universo.
Luis Guillermo: Qué unión la que sentimos en estos detalles del universo. Gracias por tu permanente inspiración. Saludo
Bello encuentro con la madre naturaleza, que es un encuentro con la divinidad. Mil gracias por compartir tan bella experiencia
Gracias hermano John. Otra manifestación espléndida del universo-amor que nos invade y nos muestra destellos de belleza inigualable. Vendrás?
Dario, tu generosidad en compartir un momento tan profundamente iluminador para ti es una invitación a que nos sumerjamos en el océano de nuestra interioridad y experimentemos el Universo entero presente en la esencia de quienes somos, “creados a su imagen y semejanza”. El lenguaje divino nos susurra en el silencio interior que nos abre las puertas y ventanas de atisbo al Infinito. Que tu enriquecedora experiencia sea una invitacion silenciosa a que hagamos un viaje cósmico interior y exclamemos en Alabanza, Gracias Señor por el inefable don de mi existencia que me hace presente a la
tuya, siempre Eterna, siempre Presente, siempre Plena.
Tienes toda la razón querido amigo! Gracias por tu vibración de escucha. abrazo
Dario, un compartir lleno de amor por nuestra vida. Gracias… Recibido… ❤️