Bajémonos a la realidad en Cinque Terre

Por: Pilar Balcázar
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“Bajémonos a la realidad“ fue nuestro lema de hoy en Cinque Terre. 

Ya no estamos para subir y bajar escaleras. ¡Ya noooo! Se nos pasó el tiempo y la hora. ¡No es la edad: es la salud! 

Mis células me ruegan que no abuse de ellas. Con la escalera que tenemos que subir para llegar a nuestra habitación es más que suficiente. ¡Son casi 40 escalones. 

De la estación del tren son apenas 377 escalones de bajada. Y ¿qué tal el regreso?

La idea era caminar por una hora, pero no contábamos con estas “maravillosas” escaleras Volvimos a la dura realidad.   

Decidimos tomar un bus que nos bajara a la estación del tren y allí comprar un pase por el día y conocer así los cinco pueblos de Cinque Terre. 

Empezamos por Riomaggiore, que es un pueblo menos antiguo, muy pequeño, con subidas y bajadas. Llegamos hasta donde comenzaba el camino peatonal, pero estaba cerrado. Lo llaman la vía del amor.

La puerta está forrada de candados donde los enamorados se juran amor eterno. Observamos y leímos algunas notas escritas que me hicieron llevar esta energía al cielo y pensar que ojalá les dure. 

Luego tomamos el tren y pasamos por Manarola, Vernazza y Monterosso, donde nos bajamos. Caminamos por esta población y disfrutamos una paleta de frutas mientras nuestros ojos se deleitaban con el paisaje. La gente del polo, creo yo, bañándose en estas playas  heladas, llenas de hombres que venden diversidad de telas con mandalas coloridos. 

Seguimos nuestro objetivo de conocer otro pueblo. Tomamos el tren y regresamos a Vernazza, donde almorzamos en la plaza central frente a un espectáculo variado. 

Allí vimos hombres que escalaban las rocas para luego lanzarse al agua, la llegada de embarcaciones con muchos turistas, pintores que hacían acuarelas de todos los tamaños y un paisaje totalmente alucinante.   

Disfrutamos la plaza. Vimos cómo los vecinos sacaban su ropa a asolear en los balcones. El almuerzo estuvo delicioso, regado con un buen vino italiano y finalizamos con el té de costumbre.  

Tomamos de nuevo el tren para ir a Manarola.  Allí pudimos caminar por las rocas pegadas al mar por un camino que solo estaba disponible por un pequeño tramo. Llegar, tocar el agua helada, descansar y respirar el aire fresco que nos regalaba la naturaleza no tuvo precio.     

Regresamos lentamente y subimos hasta tomar el tren. Luego, en bus, nos dirigimos al centro de Corniglia, el pueblo que habíamos escogido para pernoctar. Otra vez más escalones ese día. Llegamos a nuestra habitación sin ganas de salir de esa pajarera.

Por la noche, pensar…: ¿será que volvemos a bajar?

Pilar Balcázar

Mayo 2019

28 Comentarios
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28 Comentarios

Carlos Posada 25 noviembre, 2020 - 10:36 am

Qué buena narración. Fan ganas de volver pronto. Gracias

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:55 am

💙

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Adriana Bayona 25 noviembre, 2020 - 10:37 am

Noooo. Sobrada esa experiencia y tu relato lo hace muy real y emotivo. Por muchos más viajes como ese.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:55 am

❤️

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Veronica Cabezas 25 noviembre, 2020 - 10:43 am

Estuve alli con tu relato tan descriptivo. Gracias por hacermelo vivir con tus palabras y fotos!!!

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:56 am

❤️

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Martin Orozco 25 noviembre, 2020 - 10:45 am

Escribes muy bueno Pilar, gracias por transportarme en el espacio. Bendiciones para esas rodillas sabias!

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:57 am

💙

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César A Torres H 25 noviembre, 2020 - 11:45 am

Esa es la realidad de la Vida que siempre cree uno que no le va ha llegar. Y nos llegó!!!! Pero VIVA LA VIDA….la volvería a vivir!!!!!

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:57 am

Yo mil veces más 👏🏻👏🏻

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Eduardo Jiménez 25 noviembre, 2020 - 1:52 pm

Gracias a Pilar por su relato de “Cinque Terre”. Estuvimos allí hace un par de años y realmente vale la pena. A diferencia de Pilar no nos alojamos en Corniglia, como parezco entender hicieron ellos, ya que para ir a Corniglia hay que subir (y luego bajar) una escalera interminable. Lo hicimos solo una vez para conocer el pueblito
En nuestro caso nos alojamos en Monterosso al Mare, que es el primer pueblito viniendo de Génova. Allí almorzamos a la orilla del mar un “Trofie al Pesto” con anchoas que todavía lo estamos recordando, con sus correspondientes vinos por supuesto. Luego de ir a los cinco pueblitos tomamos en Génova el tren a Venecia, con escala en Milán, pero eso ya es otra historia. Saludos.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:58 am

Volvería a Italia en mil vidas más 💙

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Elsa Acosta 25 noviembre, 2020 - 1:56 pm

Linda y fresca tu narración Pili, qué la vida nos de salud para conocer y lograrlo

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:59 am

Ojala🙌🏼

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Milly 25 noviembre, 2020 - 6:00 pm

Como siempre te digo Pilita, me haces transportar al sitio muy fácilmente, me haces sentir la brisa, el agua fría y disfrutar de los paisajes y recorridos. Y digo siii, volver a subir y bajar muchas veces más.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:59 am

❤️

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Patricia Maya 25 noviembre, 2020 - 7:05 pm

Pily querida, tu relato me encanto!
Me hiciste subir y bajar, respirar y agradecer! Solo me falta un detalle…para el proximo viaje que narres….saborear esa comida!!
Felicitaciones muy bien!!!

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Pilar 18 febrero, 2021 - 10:59 am

❤️

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Mireya Holm 26 noviembre, 2020 - 8:50 am

Que indo tu relato de Cinque Terre, Pilar. Definitivamente creo que en algún momento de tu vida te banaste en el “Charco de los Patos” en el Mameyal, Con tus habilidades de descripción y de fotografía, es un deleite leer lo que escribes. Cuéntanos también en tus escritos de tu vida espiritual, Pilaruch.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 11:00 am

Mi vida espiritual hoy se está cocinando más que nunca ☺️

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Maria virginia balcazar 26 noviembre, 2020 - 6:52 pm

Tus relatos son increíbles. Hacen que tu mente se transporte a los lugares que describes… bello cinque terrre y unos duros ustedes visitar todo esto en un día. 😅

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Pilar 18 febrero, 2021 - 11:01 am

❤️ esos son tus tíos

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Maní Balcázar 30 noviembre, 2020 - 10:54 pm

Hola hermanita: gran escrito. Una se siente transportada, compartiendo aquellas vivencias. Hermosas fotos. Se nota que es estado físico, no estaba nada mal. Bella experiencia.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 11:01 am

❤️

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Gabriel Diaz 5 diciembre, 2020 - 4:31 pm

PILY: muy buen comentario y es un lugar inolvidable que agrada mucho y se disfruta mucho. Que bueno regresar a disfrutarlo del nuevo, es inolvidable.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 11:02 am

💙

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Stella Jimenez 5 diciembre, 2020 - 4:47 pm

Pily Fabuloso relato.
Ojalá algún dia pueda repetir ese paseo, no lo gozamos mucho.

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Pilar 18 febrero, 2021 - 11:02 am

❤️

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