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Luis Alberto Restrepo

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El jueves 6 de marzo tuvimos la idea de volver a encontrarnos para compartir un momento poético como el primero que tuvimos el año pasado. La particularidad fue que propusimos sacar algunos poemas del “baúl de los recuerdos” y nos llevamos muchas buenas sorpresas. En este blog iremos publicando a quienes en algún momento “cometieron” poesía, para el placer de todos.

PROXIMIDAD

La cóncava y profunda inmensidad de un cosmos se acerca a otro cosmos
y, en el sutil ritmo fugaz de aquel instante,
los separa tan solo la línea indivisible que divide un espacio de otro espacio;
en el silencio de dos mundos solitarios
se oye palpitar el giro de los astros
en el próximo y lejano mundo hermano.

En el fondo, el impulso inextinguible de dos seres humanos que se buscan;
el estremecimiento fugaz y momentáneo de dos tiempos simultáneos;
el confuso rumor que reúne en un silencio los dos gritos extraños,
y el eco poderoso que la llamada de un abismo despierta en otro abismo.

Y luego…
el rechazo imperceptible y brusco con que un mundo excluye a otro mundo
en el mismo instante en que se rozan,
la línea infranqueable que separa dos ecos que vibran al unísono en el aire,
el vigor con que un tiempo rechaza a su inmediato antecedente,
y la fuerza incoercible y divisoria con que un espacio separa al otro espacio
sin interponer más entre ellos que a ellos mismos.

Y cuanto un cosmos busca más intensamente al otro,
tanto más lo separa y lo reduce
a la escasa estrechez de un cálido manojo de argamasa.
Sólo en la medida en que renuncian mutuamente a poseerse,
en esa misma se aproximan al encuentro y se dilatan,
de modo que el gozo largamente deseado sólo es posible, y sólo en parte,
a quien del todo a el ha renunciado.
No se puede desear lo deseado sin dejar por ello de alcanzarlo.

Sólo al cerrarse el círculo de tiempos
y converger hacia la densidad del Todo simultáneo,
un espacio cederá ante el otro espacio
y se desvanecerán las fronteras invisibles.
Entonces viviremos nuestras vidas en la común pulsación de tu mirada,
y cada vida será multiplicada en todas las demás vidas amadas.

Luis Alberto Restrepo M.
Lovaina, 11 noviembre 1972

MI GUITARRA TROVADORA
(versos a la virgen en el mes de mayo)

Quise cantarte unas coplas,
Más la guitarra, Señora,
Mi guitarra trovadora…

Para qué voy a contártelo?
Ya lo sabes tú, Señora.
Mi pobre guitarra vieja,
Mírala allí,
Empolvada,
En el rincón de mi alcoba.

Te acuerdas cuando las notas
Vibraban limpias, sonoras,
En los nervios de sus cuerdas?
…cuando en las noches oscuras,
Sin estrellas ni luceros,
Rasgueaba yo mis penas
En sus cuerdas, con mis dedos?

Mi guitarra trovadora!...
Mírala:
Sola,
Desvencijada,
Rota,
Se envejece allí, olvidada,
En el rincón de mi alcoba.

Hazme un favor, Señora:
Llévala tu al mayoral.
Dile que ajuste su caja.
Le faltan algunas cuerdas
Y otras están destempladas.
Dile que le ponga nuevas…
Otras que canten como éstas…

Y que vuelva el a mi estancia
Para que cante con ella
Cuando escancien los luceros,
Las estrellas y la luna,
Sus blancos rayos de plata
Por los oscuros senderos.
Mas, óyeme, espera un poco:
Y si el no accede a mis ruegos?
… pues, que se quede con ella.

Santa Rosa de Viterbo, 31 mayo de 1958

Exjesuitas en tertulia- 6 de Marzo, 2025

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Las izquierdas de todo el mundo tienen una pretensión inalcanzable: cambiar el sistema capitalista por otro ordenamiento económico más humano. Hasta China, que introdujo un capitalismo de Estado y cada día parece abrirse un poco más. 

Para adelantar la lucha contra el capitalismo, las izquierdas protestan, se rebelan y luchan contra el sistema, sin que hasta el momento hayan logrado derribarlo y más bien han dejado a su paso innumerables víctimas. El intento más osado y duradero fue el de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que, tras un siglo de guerras internacionales, de incondicional sumisión de sus habitantes al poder, de crueles hambrunas y masacres de su propio pueblo, la trágica ilusión se derrumbó. El borrachín Boris Yeltsin cerró la puerta del imperio y se marchó. Ante su derrota, la potencia dominante, los Estados Unidos, creyó tocar el cielo con las manos y proclamó la vigencia universal de la democracia (Francis Fukuyama). Se trataba, en realidad, de una falsa democracia: la liberación de los mercados de todo el mundo. La globalización y el famoso neoliberalismo, que barrió el Estado de bienestar europeo y la tranquilidad de sus habitantes. 

Ante la misión imposible de asaltar y destruir la hidra capitalista, conviene buscar las raíces que la alimentan. 

A partir del Renacimiento en el siglo XVI, el capitalismo comenzó a desarrollarse al compás del surgimiento del individuo humano -el Hombre- con sus crecientes e insaciables apetitos. Nació entonces la cultura moderna y, ante sus terribles fracasos -el colonialismo, las dos guerras mundiales- le sucedió la posmodernidad. Que cada uno haga lo que quiera y lo que pueda. 

En Colombia, “el libre desarrollo de la personalidad” (propuesto por el magistrado Carlos Gaviria Díaz, de extrema izquierda liberal). Ambos períodos -modernidad y posmodernidad- entronizaron el consumo como prenda de la felicidad. El hedonismo consumista: estrenar vivienda, cambiar de vehículo, nuevo vestuario, celular más reciente, fiestas, restaurantes y… ¡que viva la fiesta! 

He ahí las raíces del capitalismo. Esa es la savia que lo nutre. Eso somos nosotros. Y esa lucha sí está en nuestras manos. Es el esfuerzo de cada uno por disminuir su consumo inútil e incrementar el tiempo que se dedica al descanso, la reflexión, la familia, los amigos y la gente más necesitada. La paz del corazón y del bolsillo.

En suma, la vida ha perdido su sentido. Sin tiempo para el descanso, la familia, la amistad, la lectura, la meditación… Y si no, que lo digan Trump y Petro.

Luis Alberto Restrepo

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Yo voté por Gustavo Petro Urrego, aunque no propiamente por él, sino más bien contra Rodolfo Hernández (q.e.p.d.), y tampoco contra el mismo Hernández, sino contra lo que el personaje representaba: el pasado de Colombia, las instituciones y personajes que la habían constituido, algunos de muy dudosa reputación, hasta llegar al gobierno de Petro.

Ante lo que para muchos como yo aparecía como una ausencia de verdaderas alternativas, algunos recurrieron al voto en blanco. Sin embargo, queriéndolo o sin quererlo, ese sufragio es un gesto de una pretendida superioridad moral: “yo no soy como los demás, soy mejor”. Además, el voto en blanco es una falta de compromiso con el país, ya que uno de los deberes del ciudadano es decidir por quién vota, así ninguno le convenza. El hecho es que inevitablemente habrá un perdedor y un triunfador y el voto el blanco le cede su papeleta al triunfador. Así, el voto en blanco se convierte en testaferro del ganador.

Y vuelvo al pasado de Colombia. Los tiempos pretéritos del país no son blancos ni tampoco negros, como los ve Petro. Están llenos de luces y sombras, de buenas y malas intenciones, de logros y fracasos. Con todo, en ese largo vaivén hemos construido la Colombia que somos. 

Hemos avanzado con una falla: la gente rica o acomodada siempre creció sobre una implícita visión errada de la sociedad, como si esta fuese una pirámide en cuya cúspide se encuentran los billonarios, y abajo, muy abajo -en la base social- los pobres y los miserables. En la mitad, se hallarían las clases medias: media alta, media-media y media baja. La creencia compartida de las elites, ingenua o interesada, era que, desde la cúspide de la pirámide, se irían derramando dinero, algunas comodidades y el supuesto ‘progreso’. De año en año habría más gente que iría trepando, como alpinistas, pirámide arriba. Y así ha sido en realidad. 

Sin embargo, lo que nunca percibieron, o si lo intuyeron, una de dos: no le encontraron solución a pesar de intentarlo, o -lo que era y sigue siendo más frecuente- consideraban que ‘esas gentes’ -negros, indígenas y campesinos que malvivían en tierras lejanas- carecían de importancia. Nunca se preguntaron por ellos. “Son perezosos, torpes, inútiles…”. 

Así, al ritmo del crecimiento nacional, aumentaban también la pobreza y la miseria, hasta llegar a crear la Colombia actual que, en cuanto a desigualdad social, económica y cultural, ha llegado a ser el segundo país más desigual de América Latina, después de Brasil, y uno de los más desiguales del mundo. Y luego se preguntan: ¿por qué protestan? ¿por qué se tornan violentos? ¡Pues que intervenga el Esmad y que caiga quien caiga! Bien merecido lo tienen!!!

Y todavía nos preguntamos de dónde han surgido guerrillas como el ELN, las disidencias de las exFARC-EP, clasificadas por el gobierno de Colombia como Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR). Entre estos se encuentra el así llamado Estado Mayor Central comandado por Iván Mordisco, La Segunda Marquetalia, supuestamente dirigida por Iván Márquez, y otras bandas y grupos emergentes como los Pachencas y sobre todo, el mayor de ellos, el Clan de Golfo.

Con esto, en modo alguno pretendo justificar a los GAOR. Simplemente busco entender y explicar su nacimiento y proliferación actual. 

La violencia está desatada en las ciudades y en los campos. Ya es muy difícil, si no imposible, saber quién asesinó a quién y por qué. Surgen bandas que se disputan el territorio. Hay bandolas más grandes como el Tren de Aragua, surgido y manejado desde Venezuela, y muchas más pequeñas de pequeños ladrones de celulares, que se roban los faros o los espejos retrovisores de los automóviles. En fin, todos los GAOR y los grupos criminales más pequeños se disputan los distintos territorios, haciendo que ciudades y agros colombianos se conviertan en campos de Agramante, donde reina la confusión. 

Hasta allá nos ha llevado la paz total de Petro. Lo que sí le reconozco al presidente es la inclusión de afros, indígenas y campesinos. Ningún gobierno, por derechoso que sea, podrá ignorarlos sin pagar por ello un alto precio. 

Pueden reprimirlos, pero eso sólo logrará que retornen más tarde con violencia.

Luis Alberto Restrepo

Noviembre, 2024

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Las ciegas fuerzas del destino, las “Moiras” griegas, han colocado a Israel y Palestina en una “Sackgasse”, es decir, en una calle ciega y sin salida. 

En 1948, al término de la segunda guerra, y tras el brutal Holocausto producido por el austríaco Hitler y sus tropas alemanas contra los judíos monstruoso atropello no carente de lazos con el antisemitismo de 20 siglos propiciado no por la Iglesia, pero sí por los simples creyentes contra los asesinos de Cristo. 

Las potencias vencedoras, Gran Bretaña y Estados Unidos, secundaron la decisión de Ben Gurion de establecer el Estado de Israel en tierras de Palestina que, según la tradición, les habían sido concedidas por Dios. Para las tribus palestinas, dispersas y atrasadas, aquello fue una abusiva invasión del territorio que habían ocupado a lo largo de la historia. De este modo, el conflicto entre ambas comunidades estaba decretado por el destino. Era cuestión de tiempo que ese conflicto permanente se hiciera manifiesto hasta llegar a la gravísima situación actual. 

El Estado de Israel prometía ser un territorio donde los judíos sobrevivientes, diezmados por los nazis y dispersos por el mundo, pudieran garantizar su seguridad, ayudarse mutuamente y prosperar en común. Nada más justo. De hecho, antes que el propio Estado, se establecieron en esas tierras 123 kibutzim(comunas). El 75% de esas comunas se encuentran en el desierto del Neguev (sur) y en la Galilea (norte). En ellas, asociaciones de judíos cultivan la tierra y abastecen a la población.

Una vez constituido el Estado israelí, fueron llegando numerosos judíos sin patria, tanto sefardíes (de la península ibérica y América Latina) como sobre todo askenazis, del norte de Europa, comenzando por los judíos alemanes que habían logrado sobrevivir, y siguiendo por los que provenían de los restos de la Unión de Repúblicas Socialistas (URSS), en especial de Rusia y Ucrania, así como de Polonia y del extremo norte de Europa conformado por Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, como también de los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania). 

Entre tanto, numerosos judíos ortodoxos que habían logrado escapar del exterminio, se instalaron en Nueva York, donde manejan el comercio y las finanzas de la gran ciudad, centro del turismo y del comercio estadounidense. Estos judíos fundamentalistas han sido y siguen siendo el principal soporte político y financiero del nuevo Estado de Israel, así como de buena parte de la prosperidad newyorkina y representan una importante contribución a la economía de la gran potencia norteamericana. 

Es necesario tener en cuenta este estrecho vínculo histórico de Estados Unidos con Israel, vínculo indisoluble. Su solidaridad con ese país no se debe solamente al obvio interés geopolítico y estratégico de Washington de tener en el Oriente Medio un aliado que le permita el control político y militar de la región y el acceso al petróleo de los países árabes. Además, está el interés de Washington por contener el expansionismo chiíta de Irán, que querría extender el dominio islámico a casi todo el extremo Oriente, exceptuando, claro está, a las dos grandes potencias en ascenso, India y China. De hecho, tanto el Hamás, que opera en la franja de Gaza como el Hezbolá del Líbano, son entrenados, financiados y parcialmente orientados por Ebrahim Raisi, sucesor del fundamentalista ayatolá Jomeini. Irán es, pues, en esa región la “bestia negra” de Occidente.

Si pensamos en América Latina, es indudable que la casi totalidad de los latinoamericanos no querrían quedar sujetos al control islámico, su religión y su cultura. Esta observación es particularmente cierta para las mujeres, sometidas en el Islam a la poligamia masculina y totalmente subordinadas al poder del varón. Los hombres tampoco soportarían la tiranía cotidiana de la religión islámica y sus autoridades.

La convivencia entre musulmanes y judíos en la antigua Palestina no ha sido fácil. Desde comienzos del siglo XX, los roces y conflictos entre los dos pueblos con sus religiones se han repetido una y otra vez, dejando un creciente número de muertos, heridos y abandonados, especialmente niños, ancianos y mujeres. Aquí presento un rápido recuento histórico de los sucesos más relevantes: 

– Previamente a la Primera Guerra Mundial, el territorio que ahora llamamos Israel (antes Palestina) y los territorios aledaños formaban parte del Imperio Turco Otomano. Ante el colapso otomano después de la I Guerra, Gran Bretaña asumió el control de Palestina por mandato de la Liga de Naciones en 1920. Durante este período, se intensificaron las tensiones entre judíos y musulmanes en la región. 

– En 1917, el gobierno británico, a través de la Declaración de Balfour, manifestó públicamente su apoyo hacia el establecimiento de un “hogar” para el pueblo judío en la región de Palestina (la cual en ese momento formaba parte del Imperio Otomano). Desde entonces se acentuaron las tensiones entre las dos comunidades.

– El 14 de mayo de 1948, al fin de la segunda guerra, el ejército británico abandonó Palestina y los judíos, liderados por David Ben-Gurión, declararon en Tel Aviv la creación del Estado de Israel, de acuerdo con el plan de las Naciones Unidas. De paso, señalemos que el colonialismo, sus abusos y desastres, parecen haber hecho parte del ADN de lo que fuera el Imperio Británico.

– Desde fines del siglo XIX, los judíos hacen Aliyah, expresión que en hebreo tiene dos significados muy distintos: por una parte, alude al honor de ser llamado para decir la bendición antes o después de leer la Torá; por otra, significa que puede inmigrar a Israel.

– A partir de 1988, se han producido cuatro Aliyah u oleadas migratorias a Israel. La inmigración a gran escala comenzó con el movimiento sionista, un grupo de ideología nacionalista, que aboga por la creación del Estado de Israel. Surgió en el siglo XIX con las ideas del periodista y activista político Theodor Herlz, en pleno auge de los nacionalismos y de los Estados nación. Tras décadas de antisemitismo en Europa, los sionistas consiguieron su objetivo inicial con la migración de miles de judíos para fundar el Estado de Israel en 1948. Desde esa época se han mudado a Israel más de tres millones de judíos.

– La ONU ha emitido más de mil resoluciones sobre el conflicto palestino-irsraelí. La primera, en 1947, decidió dividir a Palestina en dos estados independientes: uno árabe y otro judío. Jerusalén tendría control internacional. La resolución dio origen a una guerra que aún no concluye, y que difícilmente podrá terminar algún día. Después del Holocausto y de 20 siglos de antisemitismo, era más que justo que los judíos pudiesen tener un hogar seguro y esta búsqueda dio origen a la creación del Estado israelí en tierras palestinas, bajo el supuesto que su Dios se las había prometido. 

El problema es que, desde entonces, los sionistas de Israel no cesan de expandir sus dominios más allá de lo convenido, supuestamente para garantizar su seguridad. En 1967, Israel traspasó sus fronteras en la Guerra de los Siete días, ocupando tierras palestinas, lo cual, tarde o temprano suscitaría la reacción de sus vecinos. Este agresivo movimiento expansionista que se repetía cada año o cada dos años, acabó por suscitar la reacción de Hamás, el ala más radical de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). 

Los miembros de Hamás se armaron y se entrenaron intensamente con la colaboración de Irán, el foco de mayor preocupación de Washington. La batida de Hamás fue brutal e injustificable, pero se la puede entender por las continuas humillaciones recibidas por parte del Estado sionista de Israel. La organización ilegal armada no cesa en sus ataques, ni podrá cesar en adelante porque Israel ha caído sobre el pueblo palestino con toda la fuerza de su ejército, produciendo miles de muertos que ya sobrepasan los 10.000, a lo que hay que añadir cantidades incalculables de heridos y abandonados. Con lo cual, sea que Israel liquide a Hamás o que no pueda lograrlo, está regando la tierra con la sangre de la venganza perpetua, de manera que, unos y otros, buscando seguridad, están acabando para siempre con la paz y su seguridad. 

En 2020 se firmaron los Acuerdos de Normalización que fueron incumplidos por ambas partes. Y me parece que la cadena de retaliaciones no tiene fin, y que cada nuevo ataque de una comunidad a la otra no lleva a ninguna parte. En el mejor (o peor) de los casos, sólo aplaza la venganza. Se puede estar seguro que por el camino de las armas no hay final, y la relación judíos sionistas y palestinos se convertirá -si no se ha convertido ya- en una Sackgasse, en un oscuro callejón sin salida.

Luis Alberto Restrepo

Noviembre, 2024

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Bajo la respuesta a la pregunta: ¿Por qué fracasan los países?1, James A. Robinson y Daron Acemoglu escriben y publican el libro que les mereció el premio Nobel 2024. Acemoglu, académico estadounidense de origen turco, y Johnson, de origen británico, trabajan en el MIT Cambridge USA (Instituto Tecnológico de Massachusetts), mientras que Robinson, también británico, es profesor de la Universidad de Chicago.

Instituciones “inclusivas” y “extractivas”

El Comité del Nobel reconoció que el tema no es nuevo, pero que los galardonados habían encontrado nueva y convincente evidencia de una explicación de esa brecha: las diferencias en las instituciones de una sociedad. “De manera que la diferencia decisiva no es geografía ni cultura, sino las instituciones”.

El comité elogió el trabajo de los tres economistas por sus explicaciones de cómo “las sociedades con principios de derecho débiles e instituciones que explotan a la población no generan crecimiento ni cambios para bien”.

Según el trabajo de los galardonados, “una explicación de las diferencias en la prosperidad de los países es por las instituciones sociales que fueron establecidas durante la colonización”.

El comité indicó que cuando los europeos colonizaron grandes partes del mundo, las instituciones en esas sociedades cambiaron. Mientras que en unos lugares las instituciones establecieron los fundamentos para sistemas políticos y económicos inclusivos, en muchos otros tuvieron el objetivo de explotar a la población indígena.

El análisis entonces divide a las instituciones en “inclusivas” y “extractivas”.

Robinson recorrió América Latina y en especial a Colombia. Es catedrático de la Universidad de los Andes desde hace 20 años, la que ya le había concedido el título de Doctor ‘honoris causa’ en una emotiva ceremonia en 2017.

El inglés muestra cómo no es la economía la que garantiza el éxito de las naciones, sino la política. De la fe en que es la economía la que garantiza el progreso de una nación surge la idea “modernización” a la que adhieren firmemente algunos de los más reconocidos economistas, de las élites y los empresarios colombianos. Para ellos la pregunta clave de cada año es: ¿el Producto Interno Bruto (PIB) creció o se redujo?

Por el contrario, en el campo de la política, Robinson distingue dos tipos de instituciones: ‘extractivistas’ e ‘incluyentes’.

Las extractivistas son aquellas que unas élites minoritarias utilizan para incrementar su poder, generando pobreza y violencia en torno suyo. Esos países están condenados a fracasar, reproduciendo siempre el mismo ciclo: mayor concentración de la riqueza, más pobreza y más violencia.

En cambio, las instituciones incluyentes procuran siempre redistribuir la riqueza de manera que más y más ciudadanos se tornen productivos, vayan saliendo de la pobreza y la violencia vaya disminuyendo. Allí los empresarios invertirán con confianza impulsando el desarrollo compartido del que ellos mismos se beneficiarán, encontrando socios, clientes, consumidores y emprendedores.

1 (https://www.bbc.com/mundo/articles/cq641er89l0o)

Luis Alberto Restrepo

Noviembre, 2024

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El mundo actual aparece como un gigantesco mosaico, cuyos miles de diminutas teselas hubieran saltado y volado por el aire. 

La lucha entre las grandes potencias y sus consecuencias

Todos los países del mundo se hallan hoy afectados por la lucha de poder entre las grandes potencias del momento, Estados Unidos, China y Rusia. Mientras los Estados Unidos de Trump o de Kamala aparecen inseguros, cambiantes e impredecibles, los dirigentes de China y Rusia se muestran serenos y firmes. Gran potencia en caída libre y potencias emergentes que confían en su imparable ascenso, así tarden algunos años. Europa ocupa en esa contienda un lugar aún no definido al que me referiré al final. 

Entre las potencias contrincantes existe un consenso fundamental: la adhesión al capitalismo financiero global, muy contaminado por capitales ilegales y criminales. La Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito (2012), sostiene que unos 870 mil millones de dólares, son lavados mundialmente cada año. Las grandes potencias sólo luchan por definir quién conducirá la nave y cómo habrá que organizar a los pilotos y los pasajeros. La urgencia de los dilemas y la lentitud de la democracia para tomar decisiones en medio de un mundo en acelerado cambio inducen al capital financiero a buscar formas de administración más expeditas, incluso si son centralizadas y autoritarias; quizá le resulten más útiles.

La disputa entre las potencias afecta los mercados de todo el globo y estimula o agudiza las discrepancias y conflictos entre países del mundo entero y entre sectores sociales de toda condición. Recordemos algunos, casi al azar. El Israel de Netanyahu pretende apropiarse de Cisjordania “para borrar las simientes del pueblo palestino” según lo afirmó el criminal ministro de defensa del mismo movimiento sionista, Yoav Gallant. 

Simultáneamente, Netanyahu lleva a cabo una escalada contra Irán. Libia, uno de los principales productores de petróleo y gas, se encuentra en guerra latente. Desde hace diez años, Siria padece una guerra civil que ha producido 5 millones de desplazados, 2 millones de refugiados internos y varios millones de migrantes hacia Líbano, Irak y Turquía. El turco Erdogan ha enviado fuerzas militares para apoyar al gobierno de Trípoli, frente a la facción de Bengasi, apoyada por Egipto y Rusia. 

Por su parte, el llamado Ejército Islámico (EI) vuelve a expandirse por la geografía siria. Yemen lleva cinco años en una guerra civil que mantiene bloqueadas y sometidas a toda clase de privaciones a más de 20 millones de personas. Soldados indios y paquistaníes llevan años matándose. Tropas chinas e indias se enfrentan a palos y piedras por el Himalaya. En Colombia, la situación es aún más grave, pero es ignorada por casi todo el mundo. Diversas guerras cruzadas llevan acá bastante más de medio siglo generando miles de víctimas. 

El actual clima de inquietud y conflictividad se extiende también a muy diferentes sectores sociales. Los marginados protestan contra unas élites que los persiguen y reprimen con violencia; las poblaciones nativas se manifiestan contra los migrantes y estos contra aquellas; cada generación entra en conflicto con la antecedente y hasta los hijos se distancian de sus padres. Las diversas crisis y la inestabilidad general están empujando enormes olas migratorias del sur al norte y del oriente hacia el occidente, que circulan por el mundo como un doloroso tiovivo. En los países de destino, ya aquejados por el desempleo, generan reacciones de racismo, polarización política y fortalecimiento de las derechas. 

Una lectura más amplia

Con todo, la lectura de la situación actual sería muy limitada si sólo la atribuyéramos a las luchas por la reorganización del poder en el mundo. Más allá de eso, nos hallamos inmersos en un cambio de época o, más bien, damos los primeros pasos en la época del cambio incesante donde no habrá nada estable ni definido por largo tiempo. La tercera revolución industrial inventó la máquina, creó la fábrica y agilizó los procedimientos productivos. La cuarta, la cognitiva, que apenas iniciamos, nos anuncia que ya no habrá manera de clasificarla por alguna modificación particular. Entramos en un mundo líquido, donde todo pasa de carrera. A es reemplazado por B, y B por C, sin tregua alguna.

En efecto, la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas nos arrastran cada día hacia mundos desconocidos en todos los ámbitos: informática, telemática, física, genética, nanotecnología, biotecnología, etc., y cada una de ellas es una nueva fuente de inagotables aplicaciones que, con frecuencia, no pueden ser plenamente controladas por el capital ni por los gobiernos. 

El desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), cuyo potencial no parece tener límites, promete seguir robotizando aceleradamente el trabajo y obligando a todos los humanos a una continua actualización de sus conocimientos. Las labores repetitivas – de las fábricas, sus directivos y operarios, los abogados y los jueces, sus asesores y secretarios, los comerciantes, los funcionarios, y hasta de los médicos  – irán siendo sustituidos por dispositivos inteligentes y grandes centros de cómputo. Al mismo tiempo, el mundo entero tiende a hacerse ‘inteligente’: la nevera, la calefacción, la casa, la arquitectura, el urbanismo, el ordenamiento territorial. 

Hasta el orden social y político de las aún llamadas “naciones”, queda supeditado a la información que aporten los Big-Data y el manejo que se les sepa dar. En otro campo, las blockchain han hecho posible los bitcoin cuya circulación podría tomar fuerza en algún momento y poner en cuestión el sistema financiero internacional. Las impresoras 3D se disponen a producir tejidos y órganos humanos como el corazón, el hígado o los riñones. La genética tiende a la producción del ser humano a la carta y la manipulación de su género. 

En fin, las súbitas alteraciones están modificando tan profundamente todas nuestras formas de vida que podemos decir incluso que estamos ante un cambio de civilización que incluye la trasformación de los valores que han guiado a occidente por lo menos desde los inicios de la modernidad o incluso desde más atrás: desde el orden jurídico del imperio romano y los valores predicados por la cristiandad y secularizados luego por la modernidad democrática. 

La informática y la telemática han ido cambiando las formas de relacionamiento íntimo, desde el enamoramiento, el erotismo y la sexualidad, hasta la formación de parejas o grupos de “sexting”. La genética está induciendo una descolonización de todos los seres vivos hasta ahora discriminados, oprimidos o esclavizados como de los “discapacitados”, las trabajadoras sexuales, los transgénero, los animales, las plantas.

Si a lo anterior añadimos los sorpresivos retos que nos plantean el cambio climático y las sacudidas de la naturaleza, interrogantes cada día más perentorios – de los que el COVID-19 es apenas uno más – no podemos aspirar a un nuevo periodo de estabilidad y paz. Más bien, se cierne sobre la humanidad un horizonte de incertidumbres y conflictos de todo orden, con los que tendremos que aprender a vivir. Si la certeza y la seguridad han sido valores fundamentales de las sociedades modernas y posmodernas, la inseguridad y la incertidumbre se van instalando en su lugar.

América Latina y Colombia

A pesar de su atraso y su actual aislamiento internacional, América Latina no escapa a esta situación. La ilusión de fines del siglo XX de alcanzar una integración latinoamericana (inspirada sin confesarlo en la UE), se esfumó desde comienzos de este siglo. Las devastadoras exigencias del consenso de Washington –el “ajuste” de los estados y la “apertura” de las economías– hicieron que cada país latinoamericano se disparara en su propia dirección, bien fuese de acomodamiento al consenso o de rebelión. Para Latinoamérica será un éxito si al menos logra evitar los conflictos armados entre naciones vecinas. 

Colombia es un laboratorio de muchos de los conflictos que hemos señalado. El país sigue padeciendo la violencia y la corrupción generadas por la ilegalización de las drogas, ahora reforzadas por otras actividades delictivas como la minería ilegal, la trata de personas, el comercio de especies en extinción, etc. 

En la inútil guerra contra la cocaína llevamos más de medio siglo, miles de muertos y miles de millones de dólares dilapidados, mientras los mercados de la droga aumentan o se mantienen. Si esa fortuna hubiera sido invertida en desarrollo de las zonas más abandonadas del país, otra sería quizá la situación. Pero continuamos sometidos a una guerra impuesta por los gobiernos de Estados Unidos que buscan mantener el apoyo de sus electores. 

Los acuerdos de paz firmados por el estado en el 2016 con las Farc -la mayor guerrilla del país, sustentada en el narcotráfico, el secuestro y la extorsión como todos los demás grupos armados- fueron combatidos por los enemigos del gobierno y del acuerdo y convertidos en estandarte de polarización política. Ante la incierta situación, una parte de las antiguas Farc ha vuelto a las armas, mientras el ELN, instalado de tiempo atrás en Venezuela, continúa su lucha y se expande también en Colombia. Los intentos de negociación vacilan, se rompen, se retoman. En suma, nada. Ni para adelante ni para atrás. 

Entre el gobierno del país vecino y el de Colombia la relación es muy tensa, tensión estimulada desde Venezuela por Rusia e Irán y, desde Colombia, por Estados Unidos. Rusia le ha vendido grandes cantidades de armas a ese país. Irán tiene presencia a través de Hezbolá. Mientras agentes de inteligencia cubana vigilan y controlan al ejército venezolano, agentes de inteligencia rusa entrenan a la propia inteligencia venezolana. 

Del lado colombiano, marines estadounidenses desembarcaron en el territorio, enviados supuestamente para entrenar al ejército colombiano en la lucha contra el narcotráfico. El ejército acaba de adquirir al parecer (la información es semisecreta) unos 144 minitanques con el real o supuesto propósito de luchar contra el narcotráfico y los grupos armados.

La crisis de Venezuela ha obligado a miles de venezolanos y veneto-colombianos a migrar hacia Colombia y otros países del entorno, donde el empleo, ya escaso, fue masivamente destruido por el Covid. El gobierno colombiano se mostró inicialmente acogedor con los migrantes, pero la masiva incursión cotidiana de caminantes ha suscitado una creciente estigmatización y discriminación en la población y en el estado. Se comprende el reclamo de venezolanos por su plena integración, pero no se tiene en cuenta el desempleo y la exclusión de casi el 50% de los colombianos. El gobierno de Nicolás Maduro ha cerrado los pasos fronterizos formales pero los migrantes se las arreglan para cruzar por trochas controladas por bandas criminales armadas que los explotan. 

A pesar de todos estos graves problemas, en Colombia se mantienen hasta ahora las formas de la democracia, gracias talvez, a que se trata desde siempre de una democracia legalista y cada vez más corrupta, cuyas complejas reglas de juego son manipuladas a su amaño por antiguas y nuevas élites de diverso cuño y cuyos arreglos flotan por encima de los problemas de fondo. La solución de los conflictos en el país se ha dado entre élites, con la relativa excepción de la Asamblea Constituyente y la Constitución de 1991, la mayoría de cuyos mandatos no se han convertido en ley o se los ha transformado. Con la profundización de las crisis que causó la pandemia no sabemos qué curso tomará Colombia. Quizás las comunidades de indígenas, afros y campesinos de regiones apartadas estén siendo arrastradas de nuevo por algún caudillo, sean guerrillas, disidencias o el Clan del Golfo o hasta el mismo gobierno.

Y Europa?

En todo este contexto, ¿qué lugar ocupa Europa? Como es sabido, la renovación del liberalismo desde los tiempos de Reagan, terminó presionando también a Europa y abriendo grietas en la Unión Europea. El estado de bienestar se debilitó, las estructuras no democráticas de Bruselas le dieron argumentos al Brexit y siguen alimentando tendencias hacia la fragmentación de la Unión. Las olas migratorias que le llegan de Siria, del Yemen y del Sur exacerban el racismo, la xenofobia y la polarización política del Viejo Continente. Crecen las derechas nacionalistas y racistas en Alemania y Francia y, con ello, crecen también las amenazas de punto final a la UE. Por fortuna, la reciente y muy inesperada creación por Francia y Alemania de un generoso fondo común europeo para el rescate de los países más afectados por la crisis enciende una luz de esperanza. Al mismo tiempo, Europa toma distancia de Estados Unidos y se percibe allí una creciente reacción inspirada en nuevos valores. Se fortalece el movimiento verde europeo y se aproxima a una izquierda reverdecida. Crecen el antiimperialismo, la descolonización, el antirracismo. Europa no podrá volver a imponer su ley en el mundo, pero sí podría llegar a ser un importante bastión de resistencia y humanidad. 

Epílogo

No podría concluir este breve ensayo sin destacar dos fenómenos. El primero: si desde la prehistoria hasta ayer, la fuerza física masculina se impuso siempre en el trabajo, lo que le permitió al varón extender su imperio a la economía, la vida familiar, la sexualidad y la política, hoy, la creciente informatización del trabajo tiende a equilibrar los roles entre mujer y hombre, e incluso el papel directivo podría pasar a manos de la mujer, en promedio más atenta, más minuciosa, más cuidadosa del detalle, más protectora de la vida.

Y dos: en medio de las tendencias a la fragmentación de la humanidad y el conflicto entre países y sectores sociales, avanza silenciosamente un mutuo conocimiento mucho más estrecho y un inevitable entrelazamiento de todos los seres humanos. El internet y las redes sociales no sólo dan espacio al insulto y el enfrentamiento, sino también al acercamiento y la cooperación. Y aun en el enfrentamiento, las distancias se reducen o desaparecen. 

La pugnacidad podría ser, en parte, la reacción defensiva de los inseguros ante un vecindario antes ignorado. Una televisión cada vez más inteligente nos trae al hogar las vivas imágenes del mundo en tiempo real. Seguimos casi en vivo y en directo la tragedia de Gaza, de los palestinos, la brutalidad del ataque de Hamás y la respuesta desproporcionada de Netanyahu, que más parece un nuevo genocidio pero a la inversa. 

En el fondo de todos los graves conflictos actuales se encuentra la peligrosa disputa de poder mundial entre Irán y Occidente, sobre todo los Estados Unidos, que podría conducir al Armagedón nuclear. 

Queriéndolo o sin quererlo, todos vamos quedando atados a un destino similar a través de las mallas globales de información, comercio y finanzas. ¿Caminamos quizás a tientas hacia alguna forma de unidad? ¿La resistirá la especie humana? ¿Seremos capaces de convivir en una relativa paz, así sea inestable y muy limitada?

Luis Alberto Restrepo

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Hace unos días fui a una cita con una joven otorrinolaringóloga para que me destapara los oídos porque a mi paso por Bogotá me atrapó un resfriado que me dejó más sordo de lo que ya soy. 

La joven movía sus diez dedos sobre el teclado, que saltaban veloces de una tecla a la otra como pequeñas liebres incansables y nerviosas. El famoso ‘teclado’ (¿quién y cuándo se lo inventó?) muestra unos garabatos llamados ‘letras´, que, unidas, forman ‘palabras’, ‘frases’ y ‘textos’ cortos o largos. Ideas, fantasías, emociones, sentimientos quedan plasmados en el rectángulo que quien sabe a quién y cuándo se le ocurrió bautizarlo ‘pantalla’. Así sucedió con las recetas que me mandó la bella otorrino…eso tan largo. 

Luego la joven doctora miraba al rectángulo que tenía enfrente, donde, supongo, verificaba que los pintarrajos que aparecían en ella, escritos a la carrera, fueran los mismos que ella había hundido en las teclas. Me maravillé de ver con qué rapidez identificaba los dibujos del teclado y en la pantalla verificaba que fueran los mismos. ¿Cuál es el maravilloso trabajo del cerebro del ‘Homo Sapiens’, que traduce en un instante todas las mociones del espíritu a esos jeroglíficos? ¿Por qué los comprendemos? 

Y, de paso, ¿qué significa ‘comprender’? Ya los neandertales tuvieron éxito porque podían ‘comprender’ la comunicación recíproca, lo que les permitía organizarse y compartir el trabajo, defenderse de sus enemigos, trabajar unidos, etc. En cambio, los colombianos de hoy, aunque hablamos la misma lengua, vivimos en la torre de Babel donde nadie quiere entender a su vecino. Bueno, ¡nadiee tampoooco!… Yo sé que usted si está dispuesto a dialogar con respeto por sus contradictores, sin sacarse los ojos. Pero basta leer algunos comentarios a los artículos de opinión en El Espectador. Pura piedra voliada: Bruto! Estúpìdo! Uribista! Santista! Petrista! ¿dónde está parao? ¿en qué país vive? ¿no se ha dao cuenta, pendejo?

Por lo visto, reversamos al ‘Homo Devonensis’, a los prehomínidos que se ‘entendían’ a piedra limpia. Convertimos a los adversarios en enemigos. No sabe uno a qué horas nos enloquecimos, aunque ese ya es cuento viejo. Ya en el siglo XIX estábamos peliando, y así, a garrotazos, cuchillos, machetes y fusiles, el siglo XIX se nos fue en 9 grandes guerras civiles y decenas de guerras locales. Y por ahí derecho llegamos a comienzos del XX hasta la guerra de los 1.000 días (que fueron 1.100). Y por pendolos, los liberales de Panamá, apoyados por los gringos (green go! ¡que se larguen los marines!), nos robaron las tierras para el canal, y como ‘endemnización’, los yankees nos regalaron 25 millones de verdes. Tan queridos y tan generosos, gracias. ¡Barato que les salió! Pero ahora parece que están jodidos porque el canal tiene muy poquita agua. ¡Téngala pa que la lleve! Se la ganó.

Y todavía seguimos embobados mirando a la ‘estrella polar’ de Marco Fidel, hasta que Trump o Kámala se desbarranquen. En noviembre nos vemos. Ahí sí, que vengan China, Rusia o Irán a repartirse el botín. Yo con la china me arreglo porque todo es negocio, pero al h. de Putin no me lo aguanto, y menos al líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ¿chií, como no? ¿pa que me decrete una fatua? ¡Mejor no! Y tampoco quiero que me entierren a todas las colombianas vivas en una mortaja negra de los pies a la cabeza, la tal burka. ¡Qué pereza! No hay derecho. Con este calor de Cartagena, quedarían como morcilla hervida en su propio caldo. ¡Y qué tal los hombres! Barbuchas, de pelo más largo que el de Fico y con (más) turbante en la cocorota! Por mí, que Jamenei se quede allá. Ya está muy viejo p’andar en esas. Con Putin, que no se meta donde no lo han llamao aunque ya está más metido que el diablo. Sus técnicos chismosean los secretos de militares y policías, las empresas y los capitales de Sarmiento y Gilinsky, los enredos de las empresas. María del Pilar es una poma. Lo Hurtado no quita lo valiente. Y ahora parece que hay nuevas Marías del Pilar o nuevos Maríos.

Y mirando a mi pispa otorrino… me quedé pensando ¿quién y cuándo se inventó eso que llaman interné? Ni idea, pero averigüé después, y resulta que durante 1991 se presentó la World Wide Web (Red Informática Mundial), desarrollada por el científico británico Tim Berners-Lee. Ese tal Tim nos timó porque nos envolvió en esa tela de araña que nos roba el ritmo lento de la vida, la paz y el silencio interior. Ahora todos vivimos a la carrera, que fulano te llamó (que no me llame la fulana porque ahí sí, la cosa se pone color de hormiga, ay ay ay!), que sutana está enferma, que se murió. Nadie puede vivir sin el sistema, el bendito Sistema que, cuando se cae, no podemos hacer transacciones bancarias, nos imposibilita importantes reuniones virtuales o nos impide entrar a Netflix. ¡Carajo! Hombres y mujeres terminamos siendo esclavos de nuestros productos.

¿Y qué me dicen ustedes de eso que se inventó Martin Cooper en 1973, el primer teléfono celular de la historia, el Motorola DynaTac 8000x, y quedó registrado como el primer hombre en realizar una llamada a través de esa tecnología? Ese sí que nos varó, porque nos aceleró la vida y nos quitó la tranquilidá. Desde entonces la cosa se ha puesto dura, muy dura. Todos andamos a la carrera. Que corra, que nos está esperando el médico, que la suegra lo quiere saludar, que su abuela está que estira la pata, que el bandido ése, que nos debe millones, está que se vuela!

A su vez, Steve Jobs contribuyó a marcar el comienzo de la era de la computadora personal (PC) con la puesta en marcha de su empresa y la computadora Apple II, en el garaje de la casa de sus padres en la década de 1970, junto con su socio, Steve Wozniak. En 1975, Wozniak comenzó a desarrollar la primera computadora de Apple, el Apple I, que se convirtió en la primera computadora lanzada por Apple cuando él y Jobs comenzaron a comercializarla el año siguiente. Diseñó la Apple II inicialmente en 1977, conocida como una de las primeras microcomputadoras de gran éxito producidas en masa. Bill Gates no se queda atrás. Va con sus Microsoft pa’lante, y con su fundación sostiene proyectos humanitarios en los países atrasados. Todo suena muy bonito pa ser verdá…

Jeff Bezos (no besos con s porque eso es otra cosa) creó Amazon en 1994, inicialmente como una tienda online de libros, que fue convirtiéndose en un gigante del comercio digital, y añadió otras cuatro empresas: Blue Origin, Bezos Expeditions, The Washington Post, y Bezos Day One Fund. Como quien dice que a Bezos las mujeres le mandan besos por toneladas porque con un click (cómo se dice click en castellano?) compran desde colorete, pintalabios o un BMW.

Y, galopando, los científicos nos han llevado hasta la inteligencia artificial (IA), que no sabemos hasta dónde va a llegar. Y ni le pregunte al bipolar Elon Musk, que nos cambió el Twitter dizque por X, y piensa irse a vivir en Marte con algunos locos. Por mí, que se vaya, chao, feliz viaje, a ver si nos van desocupando la casita Tierra que dejan vuelta chicuca, pero, sin ustedes ya la iremos arreglando. Por lo pronto, la barremos, echamos desinfectante y esprei de buen aroma.

Miren todo lo que me puso a pensar la otorrino mientras me destapaba los oídos. ¿Qué tal? Me mandó antibióticos pal oído izquierdo, pero -¡atención!- mi oído no es un radical izquierdoso. Aunque me baño en agua fría y nado en piscina fría, soy tibio un poquito pa la izquierda. Centro izquierda, dicen. Ya le metieron geometría a la política. 

Ay, que despelote de artículo el que me fue saliendo, pero a lo hecho pecho, aunque yo no tengo pecho pa darle de mamar a nadie!

NOTA: ¿Por qué nos empeñamos en escribir de una manera diferente a como hablamos? Se que la Academia de la Lengua, sea Real o Colombiana, pondrá el grito en el cielo, pero por mi parte le saco la lengua, pero mi lengua real.

Luis Alberto Restrepo Moreno

Publicado en Facebook -Octubre, 2024

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A mí, la vida me parece rara, muy rara. “La vida es un ratico”, como nos canta Juan Esteban Aristizábal, “Juanes” por más señas.

Y mi ratico lo lleno, entre otras ocupaciones, leyendo, escribiendo, viendo noticieros, películas de Netflix, barriendo el apartamento, y -¿cómo no?- comiendo y durmiendo, para no mencionar otras actividades más personales e intransferibles. Aunque, sin darme cuenta, llegué a cucho (que no a chuchumeco), no me puedo quejar. Estoy bien. Soy flaco, más flaco que un palillo, pero aguanto, salgo a caminar por la mañana y repito por la tarde con mi mujer, que no perdona su caminadita.

Sin embargo, con frecuencia me pregunto: ¿qué o quién nos puso aquí? ¿para qué? Por lo que recuerdo, al comienzo de la Ciencia de la Lógica, Hegel parte del Ser (“Das Sein”). El Ser -tomado así, en general- es algo indeterminado, vago, imposible de comprender. Es todo y es nada al mismo tiempo. Por eso, en un segundo paso, el Ser se autolimita y se define como el Ser-ahí (“Da-sein”). 

No se preocupen por entender. Lo que quiero decir es que en esa expresión, libremente interpretada, encuentro una muy ajustada descripción de mi experiencia. Un “ser-ahí” es alguien arrojado, tirado a las sinuosas y misteriosas calles de la vida, que en ocasiones se convierten en oscuros callejones sin salida o en bosques y selvas impenetrables, y a veces se muestran como las aguas transparentes y azul-verdosas de un mar Caribe en calma. Por mi parte, no me puedo quejar. Por donde se le mire, soy afortunado, o al menos así me siento. 

Pero volvamos al “Ser-ahí”, tirado al surco de unas fuerzas arrasadoras que van destruyendo el mundo a su paso. Y si no, pensemos en los terribles fenómenos que está produciendo el cambio climático, tanto en Quetame como en Japón, China, España, Grecia y en el occidente de Estados Unidos, por no mencionar otros municipios. Los incendios y el calor nos abruman. 

Parece que el mundo nos quiere ahogar en barro y lodo o cocinar a fuego vivo de más de 40 grados Celsius. Con esa guerra climática, ¡qué Putin ni qué carajos! Aunque es una guerra injusta, terrible y cruel, vista en el contexto global del clima y sus desastres, podría uno decir que esa es una guerra con totes y papeletas, frente al Armagedón arrasador del clima que por lo visto, está a un paso de llegar al punto de no retorno, si no es que ya estamos en él. ¿Y si no hay regreso, qué podrá pasar? No me lo imagino ni he encontrado a nadie que me lo explique. Quién sabe si los alienígenas se estén preparando para invadirnos. Espero la sesión del Congreso de los Estados Unidos para que nos digan de una vez si tenemos unos vecinos extraños o no… Aunque lo extraño es que en China no afirmen también que han visto OVNIS. ¿O será que los OVNIS y los tales alienígenas son unos chinos malcriados que andan pasiándose por los cielos y echando ojo a Washington, al Pentágono y sus alrededores?

En fin, no me hagan caso. Mi principal virtud no es el optimismo, pero estoy de acuerdo que el pesimista es un optimista bien informado. Yo no es que esté muy al tanto de lo que acontece pero, entre gallos y media noche, algo me pillo.

¿Quién me puso aquí? ¿para qué? Este podría ser el estribillo de la canción de la vida, de la mía y de la tuya, querida-o amiga-o y enemiga-o, correligionarios, agnósticos, ateos (militantes anticlericales) o indiferentes, de izquierda o de derecha, santos o criminales, puros y castos o lo contrario, sexi-adictos, libidinosos, lúbricos y desenfrenados, para no mencionar a los esclavos de la cocaína y el terrible fentanilo. Ni hablar de los que trafican drogas, condenan y echan al surco miles y millones de vidas ajenas totalmente enajenadas. Me parece difícil que se acomoden en la paz total.

Y, por hoy, dejemos aquí este canto al desconcierto y a la simple expectativa. Así, pues, que con tantos temas y problemas globales tan graves, dejemos quieto a Petro, al menos por hoy.

Luis Alberto Restrepo

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En las sociedades humanas nada existe por fuera del discurso, sea del texto escrito o de la palabra hablada. Y lo que oímos o leemos es siempre poderoso.

El discurso del ser humano es potente, crea y anula realidades.

Es por esto que las palabras se cruzan y entrecruzan de una a otra persona en una continua alianza o guerra de información. Aquel que no escribe y sólo habla en casa o con sus amigos, sólo existe para ellos. Para los demás, desaparece como si nunca hubiese existido o ya hubiese fallecido. Y así acontece con sus ideas y opiniones.

La comunicación moviliza a los seres humanos y condiciona la marcha política del mundo. Hemos pasado del tam-tam en la selva a los bloques de arcilla marcados con símbolos y signos, a los juncos y los palimpsestos, a los periódicos impresos gracias a Gutemberg, y hoy, gracias a Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg o Elon Musk, se cruzan a través del planeta miles de millones de mensajes por segundo, gracias al celular, la televisión, twitter, Facebook, Instagram, chats, whatsapps, etc. 

Las salas de cine con sus gigantescas pantallas son muy avasalladoras, pero en las condiciones actuales de seguridad no resultan muy aconsejables ya que suponen un traslado fuera de casa. 

Por eso yo, que ya estoy cucho, prefiero la radio y la televisión. Yo tengo para mí que la TV es y seguirá siendo la reina del mundo comunicativo, al menos para los mayores. 

En la TV, no se trata sólo de leer millares de twits, sino de ver y oír, muchas veces en tiempo real, lo que acontece en el país y en el mundo. Es la película siempre nueva de felicidad y alegría, de abrazos y besos, así sean solo digitales o de horror y crimen. Los actores son reales y la representación de la mayoría es totalmente improvisada. 

Comprendo que para algunos, sobre todo para los jóvenes, tener el mundo en la palma de la mano se ha convertido en una droga que los esclaviza. Allí se comunican de un lado a otro del mundo, y hasta ven el cine y la TV en pequeño. 

Sin embargo, yo no cambio por nada la pantalla de la TV, las noticias y la elección de la película que quiero ver. No le hago publicidad a ninguna firma aunque creo que la mayoría está pensando en una que yo me sé. ¿Cuál? ¡Dígamelo usted!

En todo caso, los medios de comunicación son el apoyo o el terror de los gobernantes, en especial el temor. Por eso todos se quejan de los medios, porque sienten que los borran de la opinión y que debilitan su poder. Antes que los misiles y las bombas, el poder político (y militar) existe porque es transmitido por los medios de comunicación.

Luis Alberto Restrepo

Agosto, 2023

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Petro ha emprendido el camino del CAMBIO. Conduce al país por vías jamás exploradas en Colombia. Ni siquiera el gobierno reformista de Alfonso López Pumarejo había intentado una transformación semejante.

López era miembro de una de las más exquisitas y poderosas familias. Hijo de banquero, y él mismo, nacido, criado y radicado en la capital. Las raíces Petro son totalmente distintas: nació en una familia costeña de clase media, más exactamente en Ciénaga de Oro, pueblo distante unos 35 km de Montería, capital del departamento de Córdoba. El cambio que quiere Petro corresponde a su experiencia de vida, a la de sus familiares, amigos, conocidos y al de todo el entorno social. Es la situación que experimenta más de 50% de los colombianos, y de ese 50%, la mayor parte son pobres de solemnidad, lo que desde luego, no es el caso de Petro ni de Verónica Alcocer, su esposa.

Desde sus orígenes, Petro intenta realizar un cambio ‘popular’, no en el sentido de famoso, sino derivado de la población más sencilla y de su entorno precario. A la novedad del actual camino, hay que añadirle la fuerza envolvente del verbo de Petro. Tal vez nunca, desde Jorge Eliécer Gaitán, Colombia había escuchado intervenciones tan elocuentes como las de Petro, aunque con frecuencia sean erradas o contradictorias. Lo que no sabe se lo inventa. Se non è vero, è ben trovato”, y con frecuencia, ni siquiera ben trovato”. Además, su arrogancia no agrada.

Quiero hacer una observación que puede no ser tan pertinente, pero creo que la mayor parte de la izquierda colombiana está integrada por personas que nunca han tenido la experiencia de construir y desarrollar una empresa, y que, en consecuencia, tienden a concebir a los empresarios como ladrones. Petro es un buen ejemplo de lo que digo. También es notable el hambre de comodidad y lujo de muchas de ellas, una vez que llegan al gobierno. Y aquí sobran los ejemplos.

Pero las cosas no son tan simples. Retomo y quizá deformo, algunas ideas de un buen analista y de algunos académicos a quienes tuve la oportunidad de escuchar. Enuncio aquí algunos éxitos que ni siquiera el mismo gobierno se ha ocupado en destacar. Su dispositivo de información no cumple su papel. Para la oposición, por supuesto, si hay un éxito, es producto de circunstancias internacionales; en cambio, si hay un fracaso, es todo producto del mal gobierno de Petro. 

  1. El 17 de noviembre de 2022, el Congreso de la República concluyó la aprobación de la reforma tributaria, que en alguna medida favorece a los más necesitados. Esto es un logro del exministro José A. Ocampo, secundado ahora por su sucesor, el ministro Ricardo Bonilla. Lo mismo puede decirse respecto de todo lo referido a la economía. 
  2. El más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) explica cuáles son algunas de las perspectivas macroeconómicas para Colombia durante 2022 y 2023. Una buena información se encuentra en la revista Portafolio. La omito aquí por brevedad y por consideración a quienes no entienden mucho de economía. (https://www.portafolio.co/…/colombia-cumplira-sus-metas…). Véase también (https://www.imf.org/…/colombia-staff-concluding…). 
  3. El presidente restableció rápidamente las relaciones con Venezuela. Para Iván Duque y sus seguidores esto significa la legitimación de la dictadura. Según Petro, no se trata de ninguna legitimación, sino del reconocimiento fáctico que quien manda en Venezuela es Maduro y es con él con quien hay que entenderse. 

En realidad, los candidatos de las diferentes corrientes políticas a la presidencia de Colombia habían anunciado que establecerían contactos con Caracas, con el fin de reiniciar el comercio y la representación diplomática, al menos la consular. Esta era una necesidad sentida, especial pero no únicamente, en los departamentos colombianos y en los estados venezolanos fronterizos. 

Ahora parece que hay tropiezos con el nuevo embajador que reemplazaría a Benedetti. El nuevo Embajador de Colombia ante el Gobierno de Venezuela, Milton Rengifo Hernández, es politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Rengifo había criticado fuertemente a Maduro, y por eso, aún está pendiente su confirmación. 

A su vez, Maduro nombró como su embajador en Bogotá, al general retirado Carlos Eduardo Martínez del Ejército Bolivariano. Además, el general Martínez es actualmente representante de Venezuela en la mesa de diálogo que se adelanta para llegar a un acuerdo de paz con la guerrilla del ELN. Al mismo tiempo, Petro nombró a Maduro garante de las negociaciones con el ELN. Lo mismo hizo Juan Manuel. Santos en las conversaciones con las FARC.  

  • Otra política de cambio muy importante es la inclusión de las minorías. Al conjuro de Petro, ahí están en la TV, los negros con sus trajes, gorros y turbantes de colores. La ministra de Educación Aurora Vergara, el embajador en Washington, Luis Gilberto Murillo, la embajadora en la ONU, Leonor Zalabata, líder arahuaca, Patricia Tobón, abogada emberá, directora de la Unidad de Víctimas. Los indígenas, con toda su cultura y sus vestimentas, se desempeñan como embajadores. 
  • Freno a la violencia oficial, no a la autoridad de la fuerza pública. El jueves 2 de marzo de 2023, 79 policías fueron secuestrados y ninguno usó su arma. Los despojaron de sus armas y los humillaron. Un policía murió y no han devuelto su cadáver. Para la oposición esto fue un triunfo de la impunidad. Para el punto vista de algún destacado académico, esto es un triunfo del respeto a la vida pregonado por Petro. Esperemos que así sea.
  • Restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela (9 de septiembre de 2022). Después de cuatro años de ruptura total, Colombia y Venezuela restablecen sus relaciones diplomáticas bilaterales. (Algunos extractos y resumen – https://coordenadas-mundiales.uexternado.edu.co/el…/). Tras la llegada de Gustavo Petro a la presidencia, las relaciones con Venezuela -sin duda el vecino más importante para Colombia- comenzaron a dar un giro radical. De la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos gobiernos, pasamos a un acercamiento acelerado en varios niveles. El 12 de agosto, Bogotá y Caracas anunciaron a Armando Benedetti y a Félix Plasencia como sus respectivos embajadores ante el otro gobierno. Es decir, un restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas, aunque no han comenzado a definir su indispensable reconstrucción. 

Gustavo Petro, y Nicolás Maduro se reunieron el sábado 7 de enero de 2023 en Caracas, durante un encuentro bilateral extraordinario. La reunión en el Palacio de Miraflores, en Caracas, estuvo marcada por la paz, las inversiones, la integración fronteriza y la infraestructura. Una vez terminada, los mandatarios emitieron un comunicado conjunto en el que señalaron que “Venezuela, como país garante de las negociaciones de paz con el ELN, apoyará al Gobierno de Colombia en su objetivo por mantener el cese bilateral y la paz total”.

Luis Alberto Restrepo

Julio, 2023

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La única droga en el mundo no es la cocaína. Ni siquiera cuenta entre los principales alucinógenos o entre otros productos que le hacen un daño mucho mayor a la sociedad.

Veamos algunas drogas, sus productores y consumidores:

  1. El Fetanilo

Es un fuerte opioide sintético, similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente. Fue fabricado por primera vez por Paul Janssen en 1960 y aprobado para uso médico en los Estados Unidos en 1968.

Canadá y Estados Unidos son dos de los únicos países consumidores con epidemias de fentanilo, motivadas por la prescripción indiscriminada de opioides[1].

Los precursores químicos del fentanilo provienen de China (incluida Hong Kong) y Singapur, y también, cada vez más, de la India; se introducen ocultos en carga legal, por los puertos del Pacífico mexicano: Manzanillo, Colima y Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Si bien China colocó todas las drogas de tipo fentanilo y dos precursores claves bajo un régimen regulatorio controlado en mayo del 2019, sigue siendo la fuente principal (si bien indirecta) de fentanilo de los EE. UU. (…) En lugar de enviar el fentanilo terminado directamente a los Estados Unidos, la mayor parte del contrabando ahora se realiza a través de México (…).

La cooperación operativa de China con respecto a la aplicación de la ley, tiende a ser altamente selectiva, interesada, limitada y subordinada a sus intereses geopolíticos. (…) Los grupos delictivos chinos cultivan capital político con las autoridades chinas y con los funcionarios del Gobierno en el extranjero, al promover también los intereses políticos, estratégicos y económicos del país.

En China actualmente guardan prisión al menos 95 colombianos, el 81% de ellos acusados de tráfico de estupefacientes. Y el número de los condenados a muerte podría cambiar en los próximos días. Se espera que en la provincia de Guangzhou se les dicte sentencia a nueve de ellos –seis por narcotráfico y tres por explotación sexual– y, en la misma audiencia, también se decidirá sobre el posible perdón de uno de los colombianos ya condenados a la pena capital[2].

2. El Tusi

Esa droga, hoy tan popular en Medellín y en toda Colombia, sobre todo entre los jóvenes, fue inicialmente creada y promovida por el químico Alexander Shulgin en 1974 (Berkeley, California, 1925-2014)​[3]. La sustancia original del Tusi es un químico que mezcla la psicodelia del LSD y la euforia causada por el éxtasis. Cuando llegó a Colombia, se cambió la mezcla original por ketamina,  con elementos como benzodiacepina y opiáceos. 

El antioqueño Alejandro Montoya, más conocido en el bajo mundo y en las rumbas de la clase alta como “Alejo TUSIbí”[4], viajó a Europa donde conoció a dos jóvenes químicos que tenían la receta de una droga que causaba furor en buena parte de Europa, llamada 2CB. Este narcótico, conocido como la droga de las élites, se extendía rápidamente (2002 y 2005) en países como Alemania. Es una droga de diseño a partir de la mezcalina que suele encontrarse mezclada con anfetamina.

Tusibí trajo la receta de Europa y creó la versión criolla. En Medellín vio la oportunidad de hacer negocio. Le dejó el nombre 2CB y comenzó a vender. En el 2004 se expandió el rumor: un joven apodado “Alejo Tusi” vendía cocaína rosada. Hasta logró la atención de la banda criminal “La Oficina”. Ahora, un gramo (un punto) puede valer entre 120.000 y 150.000 pesos. Debido a problemas con las bandas, Alejo migró primero a Cali y luego a Bogotá. 

Trabajaba solo y les vendía a todos. Cuando surgían problemas se amparaba en ‘Maquinita’, hijo de un caballista antioqueño conocido como “la Máquina”, que murió asesinado. Su hijo, considerado por Riaño como uno “de los más peligrosos de la última generación de narcos”, se apoderó del negocio en Antioquia, Valle del Cauca, Córdoba, Atlántico y en algunos sectores del Eje Cafetero, con el apoyo del Clan del Golfo. En Bogotá, “Maquinita” se hizo cargo de una empresa de seguridad. Ahí conoció a Alejo y lo apadrinó en Bogotá, hasta que fue capturado en 2012 en una lujosa finca en Tibacuy, Cundinamarca.

Hoy no se sabe con certeza dónde se encuentra Alejo. Podría estar en México. Tiene 34 años, le sigue gustando la rumba electrónica, las fincas, las fiestas privadas y las prepagos. No es un tipo violento y tampoco es amante de las grandes propiedades o lujos. No tiene circular roja de Interpol, ni procesos de extradición, pues hasta el momento no se le ha comprobado su ingreso al mercado norteamericano; sin embargo, en Colombia tiene varias investigaciones en curso. 

“Alejo Tusibí’ es el Pablo Escobar de las anfetaminas en Colombia. Es la cabeza visible del negocio, en especial del 2CB. Es el químico que creó la fórmula criolla de este tipo de droga, y no hay otro en Colombia. Está claro que no es un tipo que mande a matar personas. Solo le gusta divertirse y mantenerse en las fiestas más grandes. 

3. Vale la pena añadir a todo esto que el alcohol, además de ser la droga más perjudicial en términos generales, es casi tres veces más dañina que la cocaína y el tabaco (revista médica The Lancet[5]). Según el estudio, las drogas más dañinas para el individuo son la heroína, el crack y la metanfetamina. Mientras que aquellas que causan más daños sociales son el alcohol, la heroína y el crack.

NOTA: No se entiende con qué autoridad moral Estados Unidos, Europa y China pretenden seguir imponiéndole a Colombia la inútil guerra contra el tráfico de drogas. Tarea costosísima en términos económicos, militares, políticos y sobre todo, en vidas y en derechos humanos. Sin contar con la erosión de la democracia en Colombia y en el resto de América Latina. Ya es hora de decir ¡basta!, ¡no más! Las drogas son un problema de salud pública, no de guerra ni de seguridad. 


[1] https://www.google.com/search?q=Fentanilo&rlz=1C5CHFA_en&ei=DqAhZL_HPMiXwt0P-tyt2Ak&ved=0ahUKEwi_hrOkofz9AhXIi7AFHXpuC5sQ4dUDCA8&uact=5&oq=Fentanilo&gs_lcp=Cgxnd3Mtd2l6LXNlcnAQAzINCAAQigUQsQMQgwEQQzIKCAAQgAQQsQMQCjINCAAQgAQQsQMQgwEQCjINCAAQgAQQsQMQgwEQCjIKCAAQgAQQsQMQCjIHCAAQgAQQCjIHCAAQgAQQCjIHCAAQgAQQCjINCAAQgAQQsQMQgwEQCjIHCAAQgAQQCjoKCAAQRxDWBBCwAzoNCAAQjwEQ6gIQtAIYAToNCC4QjwEQ6gIQtAIYAToRCC4QgAQQsQMQgwEQxwEQ0QM6CwgAEIAEELEDEIMBOggIABCABBCxAzoFCAAQgAQ6CAguEIAEENQCOgcIABCKBRBDOgsILhCABBCxAxDUAjoLCC4QgAQQxwEQ0QM6CAguEIAEELEDOgsIABCKBRCxAxCDAToKCAAQigUQsQMQQzoLCC4QigUQsQMQgwFKBAhBGABQpAhYx0Vgrk1oAnABeAGAAdcBiAGWO5IBBjAuNDcuMZgBAKABAbABCsgBCMABAdoBBAgBGAo&sclient=gws-wiz-serp.

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/08/130826_america_latina_colombia_narcomulas_china_pena_muerte_aw

[3] https://www.google.com/search?q=el+tusi+en+Colombia&rlz=1C5CHFA_en&ei=oKMhZKipIrqCwbkPgv6zsAM&ved=0ahUKEwio-YLYpPz9AhU6QTABHQL_DDYQ4dUDCA8&uact=5&oq=el+tusi+en+Colombia&gs_lcp=Cgxnd3Mtd2l6LXNlcnAQAzoICAAQgAQQsAM6CQgAEAcQHhCwAzoHCAAQigUQQzoFCAAQgAQ6BggAEBYQHkoECEEYAVDeB1iLKmDnPGgBcAB4AIABrAGIAd8OkgEEMC4xMpgBAKABAcgBCsABAQ&sclient=gws-wiz-serp.

[4] Extractos de https://www.eluniversal.com.co/colombia/la-historia-de-alejo-tusibi-el-pablo-escobar-de-las-drogas-sinteticas-192930-KCEU292686

[5] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2010/11/101101_alcohol_drogas_men

Luis Alberto Restrepo

Abril, 2023

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Hoy amanecí pensando que todos en la vida nacemos con una dotación original y personal. Un ‘kit’.

Unos nacen con fuerte carácter, mientras otros son serenos y pacíficos; los de allá nacen alegres y optimistas, seguros de obtener lo que quieren, los de acullá traen caras largas y tristes como si estuvieran a punto de caer en la olla pitadora. Los hay inteligentes y también existen los corticos de mente, fuera de los dementes que hoy tienden a ser mayoría. 

Ricos, pobres, bonitos y feos, mujeres y hombres de todos los colores y culturas caminamos por la corta pasarela de la vida exhibiendo nuestras galas o tapando con las dos manos nuestras miserias como Adán cuando, por bobo, se dejó engañar y lo botaron de la finca. Así podríamos continuar la lista de rasgos de carácter o temperamento -dotación específica en la que cada uno viene empacado-. 

Lo interesante es que buena parte de la historia personal viene ya prefigurada y en borrador desde el nacimiento. Este el ‘hardware’ sobre el cual nos esforzamos después por montar nuestro ‘software’ -plataformas y programas personales que nos permitan ajustar un poco la infraestructura a los propósitos de nuestra superestructura moral- al revés de lo que pensaba Marx o al menos volviéndolo patasarriba,como lo hizo el loco Althusser que ahorcó a su mujer.

En fin, todos nacemos con un equipo de tendencias y sentimientos más o menos profundos, unos hacia el bien y otros al revés. La tendencia al bien nos inclina a respetarnos a nosotros mismos, y nos induce a comportarnos bien con los demás: a ser amables, generosos, siempre dispuestos a perdonar y a socorrer a quienes lo necesiten, a pensar bien de quienes nos rodean y de aquellos con quienes nos topamos en el camino. Si somos bondadosos, tratamos de no criticarlos verbal ni mentalmente. 

A esos fundamentos de la personalidad se les añaden otros más: la cultura de la época, familiar, nacional y mundial. Todos estamos condicionados a tender hacia una cosa o la otra, sucesiva o simultáneamente, y casi siempre actuamos en conformidad. Hasta cierto punto, buenos o malos, todos somos títeres de la corriente general. Y si no creen, miren ustedes a su alrededor las diferencias entre naciones y regiones. La cultura las arrastra.

No es nada fácil. La mente es un tribunal infatigable. Policía de tránsito que pita sin cesar y reparte comparendos a diestra y siniestra. Cada segundo la mente está valorando y emitiendo juicios sobre lo divino y lo humano. Ojalá la Fiscalía, las Cortes y los jueces fueran así de diligentes. 

Hay personas admirables que parecen no juzgar a nadie ni para bien ni para mal. Simplemente, meten sus juicios al congelador. Es una minoría a la que admiran los que no han arruinado su capacidad de sorprenderse. Porque también abundan los escépticos que se niegan a creer en nada ni en nadie.

Hay un terreno neutral y resbaladizo entre bien y mal. El reconocimiento. Nos gusta ser reconocidos, por más que nos esforcemos en restarle importancia. Somos sensibles a la aprobación o la crítica, al qué dirán (uy! qué vergüenza!). El deseo de reconocimiento es justo e importante. Es un acicate decisivo para esforzarse por ser alguien en la vida, bueno o malo, brillante y útil o apenas medio-medio… Aquél que no le importa el reconocimiento ajeno, tiene algo de cínico. Les confieso que a mí -cosa rara- ser el centro de la atención o recibir mucho reconocimiento, me abruma. No sé qué hacer.

Por el contrario, también hay algunos que se enorgullecen tanto de ser lo que son, que se vuelven soberbios y necios. Más necios que las 1.000 (vírgenes?). Menosprecian a los más pequeños. Buena parte de los políticos y grandes empresarios sacan pecho y dan muestras de que les importa un c…omino lo que piensen de ellos los de más abajo. Si acaso los aguantan cuando no queda di’otra.

También tenemos tendencias más o menos profundas al mal, a lo que rebaja nuestra propia condición humana y termina reflejándose en daño que nos hacemos a nosotros mismos o que les deseamos e infligimos a los demás. Y ahí caben desde los chismosos y calumniadores hasta los peores criminales. Que los hay los hay, y terribles. Tan perversos que uno ni se los alcanza a imaginar. Casos espantosos me vienen a la mente, pero es mejor ‘no meneallo’. Dejémoslo así. 

El gran interrogante que surge de todo esto es cuando nos preguntamos si somos realmente libres. Si gozamos en verdad de lo que llaman libre arbitrio -es decir, de la capacidad de imaginar, desear, decir o hacer lo que nos parece bien o porque nos da la pura gana-, o si también todos nuestros pensamientos, deseos y actos son parte de ese ‘kit’ misterioso que, a punta de complicados algoritmos, nos ha programado desde el principio en un sentido o en el otro. Espero que no sea así, pero no lo excluyo. 

Cada uno conoce y reconoce parcialmente sus profundos condicionamientos físicos, intelectuales, culturales y morales. Es el caso, por ejemplo, de las líneas rojas. En la dotación inicial de la vida todos cargamos con alguna o algunas líneas rojas. Se trata de reacciones instintivas e irrefrenables aunque las pongamos bajo el ojo crítico de la razón. Están incrustadas en eso que llamamos el ‘alma’, así se encuentre en el cerebro, el corazón o el hígado, o en todo el cuerpo y sus laberintos interiores. Son líneas resabiadas que nunca se dejan domeñar del todo. Cuando más, las podemos acomodar y ajustar a circunstancias hostiles dejando a veces la piel en las alambradas. 

Si esas líneas chocan con las contrarias de aquél o aquella a quien amas, la cosa es dura y difícil. Para ninguno de los dos es fácil (y no hablo de los tres, cuatro o más que hoy se entrelazan hoy como víboras en serpentario). En todo caso, el choque de líneas rojas liquida la convivencia en muchos matrimonios. Ese tipo de conflicto requiere una profunda madurez y una relación muy fuerte para poder hacerle frente negociando cada vez lo que haremos, cediendo el uno o el otro, aunque en esas concesiones mutuas no haya nunca un total equilibrio. Todos ponen como decía Mockus, pero unos terminan poniendo más que otros. El más rico de alma suele terminar haciendo el gasto mayor. Lo que en este caso hay que evitar a toda costa es que uno de los dos le mienta al otro y actúe a sus espaldas.

Exceptuando este hecho innegable, todos nos sentimos autores de la propia travesía por los complicados vericuetos de la vida. Estamos convencidos de que somos libres. Lo que hemos hecho o dejado de hacer, bueno o malo, lo hemos llevado a cabo bajo nuestra propia responsabilidad. Esa convicción es universal. Allí se basa el juicio que se forja la sociedad sobre sus miembros, en eso se funda la pretensión de justicia del grupo, la sociedad y el Estado, y ni qué decir de todas las religiones que, si no existieran el bien y el mal, quedarían sin oficio. 

Finalmente, perdonen esta loca disquisición que no tiene nada qué ver con la seriedad y gravedad de lo que continúa aconteciendo en Ucrania.

Luis Alberto Restrepo

Marzo, 2023

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La palabra más acertada para describir la situación actual de Colombia y del mundo, quizá sea “Incertidumbre”. 

Más que hechos, en los debates y peleas se confrontan expectativas, esperanzas y temores sobre lo que podría o debería llegar a suceder. Cierto, se aducen casos, errores crasos de los gobernantes o de la misma gente, pero se pierde de vista el gran contexto nacional y mundial. 

Así avanzamos a ciegas, bordeando precipicios. Y cuando el futuro es incierto, surgen los mesías que prometen salvación y cambio y, con frecuencia, conducen al desastre, no sólo por sus propios errores sino, asimismo, por la cerrera resistencia que le ofrecen los que temen perder lo que han conquistado bien sea trabajando con tesón e inteligencia… o con malicia a veces criminal. 

Occidente asegura que mantiene firme su mano en la gobernabilidad del mundo y que los derechos humanos individuales, la democracia y la libertad, están asegurados, mientras Rusia garantiza que muy pronto, cuando se imponga sobre Ucrania y su democracia liberal, se extenderá el régimen autoritario de Putin y sus socios. 

Igualmente, dentro de diez o veinte años, cuando China termine de asentar su predominio mundial, los derechos humanos dejarán de ser individuales para convertirse en colectivos. El individuo quedará sometido a la colectividad y subordinado a los intereses generales. El árbitro que definirá y controlará el cumplimiento de los nuevos derechos colectivos será el Estado. O mejor digamos, la Nomenklatura. El conjunto abigarrado de burócratas ineptos, de un partido instalado en el poder y sometido a la férula de un dictador. ¿Xi o no?.

En realidad, no hacen falta ni China ni Rusia, para sumergirnos en esa nueva época. El mismo Occidente y sus potencias han despilfarrado y siguen destruyendo la tan preciada libertad individual. Su neoliberalismo, la liberación de toda norma, se expresa tanto en la economía como en las costumbres. Hay una moral neoliberal que ha optado por llamar posmodernismo a esta época, a falta de un nombre capaz de especificar la situación de forma positiva. Decir que algo es simplemente pos –lo que viene después del mundo que conocíamos- sugiere la confusión general en la que andamos.

Entre otras cosas, vale la pena señalar que la partida que se juega hoy en Ucrania es la confrontación sangrienta, cruel y destructiva entre, por una parte, los derechos humanos del individuo, la libertad personal y la democracia liberal, y por la otra, los derechos colectivos que pretende imponer un Estado autoritario, cuando no dictatorial. 

Pero en el planeta hay otras situaciones, si se quiere más dramáticas y amenazantes que la misma guerra. A ojos vistas, es manifiesto que estamos destruyendo el planeta a velocidad de crucero. 

No sabemos si renunciar a la forma de vida que hemos conocido… o cerrar los ojos y seguir hacia delante, creciendo y corriendo a ciegas, hacia el precipicio planetario. Parece que no pudiéramos parar. A punta de asfalto y cemento, de espléndidos centros comerciales, espectaculares edificios de 100 y más pisos, apartamentos de miles de millones pesos, fuentes artificiales, surtidores, piscinas, duchas y lavamanos en los que derrochamos el agua, rápida tala de árboles que han tardado siglos en crecer y madurar para extraerles la madera, extender la ganadería, apropiarse de las tierras deforestadas y luego venderlas valorizadas a punta de carreteras. En fin, los Estados continúan en la lucha por el incremento del PIB. Cuando la tierra se sacuda de tanto desastre no habrá escondederos ni  a billones de dólares. 

¿Y cuál es la solución? Ahorrar. Ahorrar agua, aire, tierras, bosques. Optar decididamente por una vida sencilla. ¿Será posible? Hasta ahora no parece. Entretanto, remamos en el mar de la Incertidumbre.

Luis Alberto Restrepo

Marzo, 2023

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Luis Alberto Restrepo, escritor de sesudos artículos, cambia hoy de tercio y nos presenta un simpático y breve divertimento.

Este carro fue el premio que me cayó en una rifa pa’ la que nunca compré boleta y ni siquiera se me habría ocurrido hacerlo. No sé quién me haría el beneficio. 

Nuevecito lo saqué del concesionario y rodaba como una seda. Mejor dicho, no rodaba, se deslizaba sin ruido como un esquí sobre la nieve. Sin embargo, de tarde en tarde le daban berrinches y tocaba llevarlo a revisión. La dueña del concesionario le daba unos golpecitos y… ¡ya, listo de nuevo pa’ seguir rodando! 

Tras 10 o 15 años de uso, empezó a poner problemas. Se volvió difícil. Pero, ¡claro! armábamos paseos con los vecinos y nos íbamos de rumba. El bendito carro se descarrilaba, equivocaba el camino, se metía en contravía, hasta que un policía le puso una multa y decidió llevarla a los patios. Ahí lo tuvieron retenido hasta que pagara. 

Por supuesto, pasados como 15 años en la calle, tocó guardarlo y meterlo en el garaje. Allí, en silencio, el carrito se sintió revivir. Pudo dormir tranquilo. Por esos lares se mantuvo abrigado bastantes años, pero desde que salió, cada día provocaba nuevos accidentes cada vez más graves. Se chocaba a diestra y siniestra. 

De camino, arrolló algunas damas y se las llevó de calle. Generó alboroto. ¡Qué carrito tan complicado! Si yo hubiera sabido, a lo mejor ni lo recibo… ¡Paja! De todos modos, este carro ha sido mi fiel compañero y todavía lo tengo muy bien cuidao. 

Les cuento que la chiva me hizo pasar las verdes, las maduras y las pintonas. Me puso a sudar parejo. Pero al fin, como si le hubiera dado el Covid, quedó mansito y por ahí rueda y rueda. Seguro que me va llevar hasta la curva final. Entretanto, el carrito ha visto y sigue viendo pasar a sus amigos en grandes y lujosos carros último modelo con choferes y pasajeros, todos con guantes. Pues, bueno, ¡no importa! Cada quién se las arregla como mejor puede. 

Por lo demás, ¡sigan, señores! ¡Sigan adelante! Aquí los que ganan, pierden. Es la cosa más charra: tarde o temprano todos se volverán chatarra.

Luis Alberto Restrepo M.

Febrero, 2023

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Así va el gobierno, a troche y moche avanza y avanza. No a pasitos cortos, sino a grandes zancadas. La reapertura de relaciones con Venezuela, el encuentro de Petro con Maduro, la reapertura de los puentes y el restablecimiento del comercio, el nombramiento del mandatario vecino como garante de las negociaciones con el ELN… 

Desde luego, en el gobierno de Petro todo no es para mañana. Las relaciones y los puentes hay que reconstruirlos, lo que llevará tiempo y dinero de dos naciones en quiebra. Todo eso estremece al presidente eterno y a su hijo ilegítimo, que la embarró de pe a pa. Pero las movidas de Petro tienen mucho sentido, son audaces y sobre todo astutas, así ya estén trinando las antiguas urracas que enseguida vuelan a la nube. Que protesten los venezolanos que tuvieron que huir del país, es comprensible, aunque es posible que con el tiempo la evolución de las relaciones los favorezca. Pero que las urracas colombianas armen semejante alboroto, no tienen perdón. Por fortuna, los twitter de don Elon, el genio multimillonario multipolar, dejarán de ser gratis y si se empeñan en seguir twitteando, la cuenta mensual les resultará costosa. 

La ayuda de Venezuela en anteriores negociaciones y procesos de paz ha sido decisiva. En ese punto no hay novedad. Sin embargo, como es sabido, el ELN ha invadido a Venezuela. Está presente en 8 de los 23 Estados donde extorsiona y asesina y, por supuesto, que su presencia ya es molesta para el régimen. Esa organización rebelde es una desgracia no solo para Colombia, sino también para Venezuela. Es cierto que allá, en el arco minero del Orinoco (llamado también ‘el cañón del diablo’), los elenos expulsan a los ‘pranes’ (bandidos que se roban los minerales), vigilan la extracción del oro y las ‘tierras raras’ tan apetecidas y tan costosas en los mercados internacionales. Los réditos van para el gobierno y una buena parte resbala a los bolsillos de los rebeldes. 

Unidos y coordinados, los dos gobiernos pueden impulsar en forma decisiva las negociaciones con los griegos (¡y no se despisten!). Además, ambos Ejércitos nacionales, bien coordinados, pueden adelantar la lucha contra las mafias que controlan las fronteras y las innumerables trochas que se abren de un día para otro en cualquier lugar (y no se cierran por orden de Petro). 

Hace años mi mujer y yo estuvimos del lado venezolano mirando el río que separa a las dos naciones; es un río manso y pandito, que en muchos lugares se puede cruzar casi caminando. En ambas orillas, los pasos están controlados por el ELN y por los narcos, que se reparten los beneficios de la movida. De la ribera venezolana se transporta a Colombia el petróleo. Lo empacan en bidones que montan en barcas estrechas. Del lado colombiano venía la coca. Y junto a ambos tráficos debía de haber muchos otros, más escondidos como el tráfico de armas, de especies animales, etc. Del lado venezolano se encontraban unos veinte muchachos ‒la mayoría montados en camiones‒, que nos miraban con cara de pocos amigos. Finalmente, uno se acercó y nos gritó con gesto amenazante: ¡lárguense! Por supuesto, fuimos saliendo tranquilamente hacia nuestro carro. 

La lucha contra esas mafias puede durar años o muy probablemente deba ser permanente. Hasta allá no alcanzará el abrazo de la paz total. 

La reapertura de la raya fronteriza y de los puentes ilusiona a muchos empresarios y comerciantes. Algunos, sobre todo de Cúcuta, ya comienzan a inquietarse y a protestar, talvez porque pensaron que esas lentas reconstrucciones de los vínculos binacionales era cuestión de un abracadabra. 

Pero no se impacienten que, a troche y moche, a todos los despacho.

Luis Alberto Restrepo Moreno

Enero, 2023

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