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Samuel Arango

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Cuentos cortos

Por Samuel Arango
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Apreciamos en su importante dimensión esta contribución de José Samuel que nos hace recordar a Augusto Monterroso cuyo microrrelato El dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”) ha marcado la literatura universal. Su riqueza se manifiesta en que «sus interpretaciones son tan infinitas como el universo mismo». Así lo afirmaba el mismo Monterroso.Ojalá este aporte anime a otros a contar sus propias microhistorias.

1. Ella lo reconoció desde lejos en la misa del domingo. El había escapado hacía ocho meses. Lo miró, con los ojos le mostró su barriga abultada y sonrió.

2Su foto había aparecido en el periódico dominical. Por eso seguramente todo el mundo lo miraba. Cuando vio al policía, se tiró por las escaleras del metro.

3Así que usted fue un buen amigo de mi madre, dijo ella cuando él se le presentó en la ciclovía. Y le preocupó ver el lunar en la nuca del hombre, igualito al de ella y que tanto le molestaba.

4Siempre tuvo miedo a los elefantes y no entendía por qué. Cuando llegó a casa desde el circo, abrió el baúl de la abuela y encontró un recorte de periódico donde aparecía el abuelo domador y murió aplastado en la última función de un domingo atrasado.

5Cuando se encontró con ella de sopetón, se puso rojo. Se limpió los labios para que nadie fuera a notar el beso furtivo que recibió hace un mes, a la salida de misa.

6Decidió decírselo de una vez a la orilla del río. Se plantó con las manos en la cintura y los pies abiertos y exclamó: Yo ya no soy un niño y la besó.

7Cojeaba a pesar de su esfuerzo para que no se notara. De pronto, alguien preguntó: ¿Quién rompió el jarrón?

8Ella lo miró profundo. El no sabía a dónde mirar. Al fin, decidió que lo mejor era no resistirse.

9Siempre que escuchaba “un viejo amor” se le escapaba un suspiro. Todos acusaban a su esposa de celosa.

10“Yo no lo maté” fue el grito que se escuchó en la sala. El juez leyó el parte por conducir alicorado.

11Vio pasar la estrella en la noche clara. Al otro lado del mundo,alguien murió en ese mismo instante.

12La gota de rocío se mecía en la hoja del bambú. A él se le ocurrió que su vida era así de frágil y decidió no temerle a la muerte.

13Se esculcó en los bolsillos y sólo encontró harinas de pandebono. El mercado se quedaría para mañana, o para pasado mañana…

14El mendigo le tocó en la ventana del auto para pedirle una monedita. El había cerrado el vidrio al aproximarse al semáforo.Cuando llegó a casa y nadie lo saludó, se sintió ignorado.

15El hombre opinó vehemente que había que hacer la guerra. Al instante recordó el teléfono que tenía anotado en el bolsillo para llamar al General para que su hijo no prestara servicio, no se lepodía olvidar.

16Se conocieron cuando entraron casi al mismo tiempo a la librería. Ella compró a Tagore, él también. Sucedió hace 27 años, cuatro meses, doce días.

17.Estaba escribiendo el artículo para el periódico sobre sus sueños de paz. Cuando ¡Pas!

18Rezaba sin que nadie se diera cuenta, era su secreto. Murió con una sonrisa en sus labios, creyeron que era ateo.

19Decidió brincarse un número cualquiera, le tocó a este, a veces toca y no podemos evitarlo.

20Leyó que había un concurso de cuentos sobre los domingos. Era domingo. Se sentó y escribió todo el domingo. Cree que los va a leer publicados un domingo.

21Toda la vida la bola de pingpong sonó TIC. Se sintió morir cuando sonó TOC.

22El alcalde de ROMA decretó que, de ahora en adelante, el nombre de la ciudad se leerá al revés; está seguro de que todo cambiará.

23Se hincó para orar y se sintió enorme en su interior.

24La sal decidió desaparecer del mundo. El hombre sintió que la vida se volvió sosa.

25El río Cauca se horrorizó cuando descubrió lo que había en sus orillas.

26Un punto se encontró una raya.  Se enamoraron a pesar de ser tan diferentes y ahora son la admiración!

27La gota de rocío llegó al mundo y se meció para siempre  en una hoja de bambú. Hasta que el sol decretó su evaporación definitiva.

28. ¡Yo te odio! ¡Yo te adoro! Aún recuerdan juntos cuándo se lo dijeron.

José Samuel Arango

Septiembre, 2023

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A ti

Por Samuel Arango
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Con esta contribución de José Samuel, ponemos fin a nuestra serie de Homenaje al padre que tuvo como inspiración la carta que Jesús Ferro le dirigió a su padre en el día del padre de este 2023. Gracias a todos los que animaron a escribir.

A ti, Samuel, mi padre, nuestro abuelo,

construido de amor, relleno de cariño,

escribo versos en el lienzo del viento,

una melodía tejida en hilo divino.

Hombre valiente, de fortaleza sin medida,

tan guerrero como un sol incansable,

y a la vez, sensible, amante de la vida,

tus dos caras son, para nosotros, invaluables.

Nos enseñaste a caminar en el camino de la verdad,

con el norte siempre señalado por valores,

y en tu sabiduría, encontramos la libertad,

de ser quienes somos, sin temores.

Poeta de la vida, esculpiste con tus palabras,

letras eternas, en nuestros corazones grabadas,

Fotógrafo del amor, con tu lente capturaste,

momentos de cariño, que nunca se desvanecen, siempre duraste.

La esencia de la familia, nos mostraste con ternura,

nos enseñaste que el amor siempre es la cura,

unidos, a través de la risa y la tristeza,

siempre juntos, una fortaleza.

Por ti, Samuel, soy hoy lo que soy,

tu amor y tu guía, en mí siempre están,

mi corazón susurra, en un eco que no cesa,

“gracias, padre mío, gracias, abuelo amado, por tu gran herencia”.

Feliz Día del Padre, nuestro eterno guerrero,

aunque la distancia se haga grande, aunque el tiempo sea un velero,

siempre estarás en nuestros corazones, en la luz de cada amanecer,

Samuel, nuestro padre, nuestro abuelo, tu amor nunca dejará de ser.

Samuel Arango

Agosto, 2023

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Graffiticantes

Por Samuel Arango
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Todos llevamos dentro grafitos (o graffitis). Algunos los pintan en los muros, la mayoría los pintamos en el alma. Los grafitos se dan contra las paredes. Yo graffiteo, tu graffiteas, el graffitea…ellos blanquean. Y uno se los encuentra en cualquier muro. 

Ahí están, estos son, los que ensucian la nación*:

  • Intenté suicidarme y casi me mato.
  • La investigación llega, arrepiéntete.
  • A mi lado serás feliz, mas no madre.
  • Por un pelo se daña un romance.
  • Yo fui primero… (el huevo)
  • Yo tenía un complejo de inferioridad, me creía igual a los demás.
  • Este gobierno ama a los pobres, pero hay amores que matan.
  • Emborracharse es un error “garrafal”.
  • Todos los superhéroes hablan en inglés.
  • Quien cree que el gobierno no es culpable, es un inocente.
  • Ojo: Clark Kent es Supermán.
  • Cuando un pobre come gallina es porque uno de los dos está enfermo.
  • Todos los diferentes son iguales.
  • Una bala perdida no hace nada, la peligrosa es la encontrada.
  • Yo amo a mi mamá (Edipo).
  • Hambre: estado de coma.
  • No se coma las uñas (La Venus de Milo)
  • Sin comparar, el gobierno colombiano es bueno.
  • El trabajo debería ser como el salario: mínimo.
  • A Gandhi lo mataron para robarle la sábana.
  • Las corbatas hacen un nudo en la garganta.
  • Cuando quieras lo hacemos ya.
  • El escote es la vía láctea.
  • El amor es eterno mientras dure.
  • Hoy necesito tres millones.
  • ¿Para dónde vas Vicente? A buscar empleo.
  • Mala yerba se la llevan para USA.
  • Caperucita entró al bosque porque no entró a la Nacional.
  • Hablando de huevos, el país está frito.
  • La cabeza es la extremidad que se usa para meter la pata.
  • Dejar de respirar es un error mortal.
  • Loro viejo da lora.
  • Se me pasó el día volando (Supermán).
  • Ratón Pérez: Se me perdió el diente.
  • La unión hace los hijos.
  • No todo lo que brilla es fútbol.
  • Si quieres parecerte más joven, nace más tarde.
  • “Deber antes que vida” … por eso no pago.
  • Árbol que crece torcido sirve para columpios.
  • Tengo la solución al control natal (Castro).
  • El pero es el mejor amigo del hombre.
  • Ojos que no ven… no tienen tevecable, ni “streaming”, ni móvil.
  • El frío justifica las medias.
  • En Colombia lloran hasta los guaduales.
  • La unión hace la fiesta.
  • Arrepiéntete en el reclinatorio de lo que haces en otros muebles.
  • ¿Quién inventaría los ejecutivos?
  • Qué feo es el lunes (Plácido Domingo)
  • El buen humor contamina el miedo ambiente
  • Todo lo que comienzo lo ter…
  • ¿Si el amor es ciego cómo existe el amor a primera vista?
  • Mi mujer siempre tiene la razón, especialmente cuando no la tiene…

Es solo un comienzo, agrega los que encuentres. Pueden ser “viejitos” o contemporáneos.

*Parodia de una frase común en manifestaciones estudiantiles en la década de 1970 (diccionario).

Samuel Arango

Junio, 2023

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En el artículo anterior desarrollé las cualidades de un líder, como simpatía, sensibilidad y empatía, y aptitudes como observación, lucidez y creatividad. El siguiente texto culmina la panorámica de las características de un líder, al exponer las actitudes que debe tener.

Actitudes

Disposición de ánimo manifestada exteriormente. Las actitudes suelen ser aprendidas, culturales. Nacen de los valores y conocimientos adquiridos a través de la educación del hogar y de la escuela.  Nacen de los ejemplos recibidos. Las actitudes pues son adquiridas y pueden ser enseñadas y transmitidas.

Objetividad

Para lograrla hay que evitar los prejuicios, tan frecuentes en el ser humano. Hay que basarse en las realidades. Buscar las cosas como son, más  que como somos. Evitar los extremismos. Aceptar la posibilidad de que existen diferentes interpretaciones de las cosas. Respetar las verdades de los demás en la búsqueda de una verdad más aproximada. Sopesar, medir, poner en su justo punto. Analizar y buscar el conocimiento profundo.

Ecuanimidad

Tendencia a ser justo y equilibrado. Darle a cada uno de los seres humanos su vero valor. No considerar a nadie ni más ni menos que a otros. Valorar a los demás en su justo punto, con sus diferencias. Aceptar a todos como son sin compararlos en su valor. Justipreciar. Ser puente en las divergencias.

Integridad moral

Rectitud y honestidad. Coherencia entre lo que se dice y lo que se vive. El mal ejemplo es más elocuente que mil discursos. Si alguien no puede dar ejemplo, como líder, es mejor que no lo intente. El escándalo es enorme y los medios de comunicación consideran ese material como boccatto di cardinale.

Respeto a los demás

Esta actitud nace de la valoración que realizamos de los demás de acuerdo con nuestros valores morales y humanos. Todos los seres humanos, no importa su condición, valen como tales.  De pronto cabe el rechazo al delito o al pecado, pero nunca el rechazo a un ser humano, por más bajo que haya caído. Los demás, deben ser considerados como seres privilegiados y dignos de todo respeto y consideración.  No existen, en esta categoría, clases sociales. El trato por lo tanto será igualitario y respetuoso siempre y en todo lugar.

Apego a la verdad

Esta actitud que debería ser la constante de todos los hombres pero que no es tan frecuente, se enfatiza para los líderes ya que es la esencia de la credibilidad. “Ego sum veritas”. Por lo tanto, el compromiso con la verdad es total así lleve a la muerte. En este sentido la manipulación, también corriente en el medio social que solemos frecuentar, no cabe en el líder. Ni las verdades a medias que son en esencia una forma de mentir. Aunque hay que reconocer que no todo lo que es verdad debe decirse, especialmente cuando se encuentra de por medio la dignidad humana.

Culto a la libertad de expresión

El líder, se caracteriza por saber escuchar, por dejar hablar. Esa es una de sus fortalezas y ventajas. Tiene la capacidad, unida a la de hablar, de escuchar. No habla bien quien no escucha bien, es una verdad incuestionable. Siempre atiende, pregunta, calla. Escuchar es una de las cualidades claves en el hablar bien. De hecho el hombre se toma unos cinco años en aprender a hablar y toda la vida en aprender a callar. Todo el mundo habla, casi nadie calla.

Emocionalidad

Mi madre solía decir: yo no nací con plata mijo, pero nací con entusiasmo. El entusiasmo marca la diferencia. Si no se demuestra entusiasmo no se convence. El mensaje muy bien estructurado, muy lógico y claro, sin sentimiento, sin convencimiento, no convence. Se entiende, pero no se atiende. Un mensaje sin emoción es como un beso por teléfono, insípido, incoloro. La emoción es el resultado de creer profundamente, de estar convencido. Nadie convence si no demuestra convencimiento, racional y emotivo.

Capacidad de asombro 

La vida hay que gozarla. El mensaje hay que disfrutarlo. La capacidad de asombro es algo que viene con el hombre. Los niños se asombran con todo, lo disfrutan todo. Nuevamente es la cultura la que atrofia esta capacidad. Miremos con detenimiento a los niños. “Si no os hiciereis como niños…” Una persona que se asombra es sana, es sencilla, es profundamente humana e inteligente. Cada día debe ser una tormenta de asombros. Desde sentir la vida misma, más el disfrutar lo que a cada paso encontramos. Las gentes, las cosas.

Estudio permanente

El papel que la sociedad moderna le ha otorgado al líder es asustador. Es un hombre que debe saber prácticamente de todo lo habido y por haber. Además de ser pulcro, debe ser instruido, poseer el don de consejo, ser mesurado, discreto. Por esa razón el líder debe ser un estudioso permanente. Siempre está estudiando, siempre se está actualizando. No para de preguntar, no para de leer, no para de capacitarse en todo lo que suponga ayuda a los demás. Debe saber algo de medicina, algo de psicología, de pediatría,  de gerontología, y mucho de espiritualidad, de humanismo. No podemos pensar en formar líderes sin antes formar excelentes seres humanos. Este es un reto que pocos están disgustos a asumir, pero es un problema de calidad y también de caridad…

Curiosidad

El progreso de la humanidad está íntimamente ligado a la curiosidad. Esta ha sido el motor del desarrollo. En lo espiritual, en la vida personal, si no se tiene curiosidad no se avanza. Los niños, nuevamente ellos, pregunta una o otra vez: “y  eso por qué” Da Vinci siempre y a cada momento se preguntaba: Qué pasaría si… y por eso llegó a  ser el hombre más desarrollado de la historia de la humanidad, fuera de Jesús, lógicamente. Pero nuestra cultura afirma: La curiosidad mató al gato. Nuevamente en contra de la capacidad de pregunta que el hombre trae bajo el brazo.

Silencio

Esta cualidad es propia de seres desarrollados intelectual y muy especialmente espiritualmente. El silencio alimenta el alma. Descontamina el espíritu.  Una persona que no sabe guardar silencios está atosigada, envenenada, copada de basura. Los silencios permiten al hombre encontrarse a sí mismo, a los demás y a Dios. Sólo en el silencio se hace posible la vida interior. Pero los ruidos cotidianos a veces nos ahogan y nos hacen perder la perspectiva de lo trascendente.

Buen humor 

Curiosa actitud que normalmente no se considera en la vida espiritual. Pero encontramos ejemplos permanentemente. Juan XXIII, Teresa de Jesús. El buen humor, además de ser una buena medicina, la risa remedio infalible, es síntoma de inteligencia y limpieza de espíritu. Una persona de buen humor despierta simpatía y refleja transparencia y claridad, es confiable.

Podríamos continuar con más cualidades, aptitudes y actitudes, pero lo que queda claro es que para ser hoy en día una persona competente, hay que desarrollar al ser humano en todas sus dimensiones. Es necesario empezar por conocerse, elaborar el mapa personal y, luego, conocer a los demás, para amarlos, respetarlos y ayudarles.

Samuel Arango M.

Octubre, 2022

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Ser líder es cada día más complicado. Casi que estamos hablando de Supermán. La gente espera mucho de él y no le perdona ninguna falla. La crítica es inclemente y de poca caridad.

Puede afirmarse que la gente aún cree en los líderes, pero los mide con una vara muy corta. Por ello, voy a enunciar algunas de las características que un líder moderno debe tener, desarrollar y proyectar. Así podrán ver que no es fácil; quizá por eso muchos son los llamados y pocos los escogidos. Además, quien no se compromete a ser líder pleno, es mejor que no lo intente. Un líder flojo, mediocre, fracasa. Que no se diga de ellos que “haced lo que ellos os dicen, pero no obréis conforme a sus obras”. 

Cualidades 

Son lo que hace que una persona sea lo que es. Para el liderazgo hay que tener cualidades, como para cualquier profesión. 

Simpatía 

Empiezo por una cualidad que aparenta ser superficial, pero que no lo es. La simpatía es simple y llanamente el reflejo del alma, de la abundancia de la alegría en el corazón. Es casi imposible creerle a un líder que no irradia, no se le sale el entusaismo por los poros. No se concibe ni se acepta un líder mal genio, mal encarado, con neurosis facial negativa. A un antipático, no lo sigue nadie. Porque la simpatía es el rostro de la riqueza interior. 

Sensibilidad 

Es inherente a todo buen comunicador la capacidad de comprender y compadecerse. De sentir el mundo que lo rodea. De ser compasivo y comprensivo. Incluso de manifestarlo, en contra de algunos patrones culturales que inhiben la expresión de los sentimientos especialmente a los hombres y más específicamente a los líderes. El sentimiento es un elemento que hace al hombre más completo. Sentir es vivir. 

Empatía 

Capacidad de entender y ponerse los zapatos ajenos. Es escuchar y comprender lo que los otros dicen, sienten, piensan. Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Por lo general, los hombres creen y ven el mundo desde su propio ángulo, y la mayoría de las veces descarta las otras oportunidades. La empatía nos permite llegar al otro sin atropellarlo. Aceptar la diferencia, respetarlo. 

Carisma 

Es el magnetismo, la autoridad, la admiración que se despierta cuando un individuo irradia respeto, interioridad. Es una fuerza de atracción que no es fácil describir pero que se siente con evidencia y fuerza arrolladoras. Carisma es la combinación de vida interior, prudencia, sabiduría, simpatía. Es una cualidad de verdad escasa. Pero un hombre con carisma es sin duda un líder en su campo. Es el carisma que irradiaba Juan Pablo II o Teresa de Calcuta, o Mahatma Gandhi, o Jesús. No se logra o manifiesta sin una intensa vida interior, espiritualidad. 

Sencillez 

Si se quiere saber si alguien es verdaderamente sabio y valioso, veamos su sencillez. Los filósofos, que se adentraron en el conocimiento y la sabiduría no aceptaban a los orgullos: “Sólo se que nada se”. La sencillez es una manifestación de la sabiduría, de la profundidad del hombre humano y espiritual. El orgullo es un cáncer que corroe el alma. Y la gente, el común, rechaza al orgulloso y prepotente y admira y acata al humilde. 

Autoestima 

Esta es una cualidad sine qua non el hombre para desarrollarse como tal. Curiosamente es escasa dados los planteamientos que la tradición ha plantado para nuestra cultura religiosa. Hasta hace muy poco el hombre era una piltrafa, un gusano, un ser despreciable. Además, se demostraba que mientras más se sufría más cielo se alcanzaba en la vida eterna. Eso sí para amarse a sí mismo es primordial conocerse a sí mismo. “Gnosce te ipsum”. Pero no hay duda que el mayor desconocido para el hombre es uno mismo. Y entonces no se desarrollan equilibradamente los otros amores. La autoestima está en la base de la relación con los demás. 

Aptitudes 

Disposición natural o adquirida. Generalmente se deben a las dos formas. Se nace y se hace. Es triste ver como a veces se nace con ellas, pero no se desarrollan. Hacerlas sin poseer predisposición para ello es bastante difícil. 

Observación 

Un buen comunicador, para serlo, tendrá que ser un excelente observador. Percibirá el mundo que lo rodea con sus cinco sentidos y será capaz de expresarlo también con sus cinco sentidos. El comunicador es una antena receptora que capta hasta los detalles más insignificantes, los entiende y los codifica. Sin una buena capacidad de observación será prácticamente imposible desarrollar una comunicación efectiva. 

Condensación 

Es la capacidad para sintetizar lo observado, resumirlo o reducir a menor volumen. Es llegara lo esencial sin blablablear, defecto fatal de nuestra cultura educativa, política y religiosa. 

Abstracción 

Capacidad de generalizar y sacar conclusiones, de no andar por las ramas, de separar y considerar aisladamente las cosas unidas entre sí. A veces es más difícil que meterse a hablar de todo y de nada. La capacidad de abstracción está muy unida a la brevedad, una de las condiciones esenciales del buen comunicador. 

Lucidez 

Es la facilidad de comprender y de relacionar. Esta aptitud es menos frecuente de lo que se cree. A la gente, por lo regular hay que darle todo masticado, de fácil comprensión, detallado o pegado con historias o parábolas. “Para que entiendan” La gente, con historias, se vuelve lúcida. 

Claridad 

Expresarse inteligiblemente y sin ambigüedad. No dar rodeos ni utilizar formas alambicadas. Es llamar las cosas por su nombre. Usar los sustantivos y dejar a un lado, en lo posible los adjetivos o pronombres y los verbos compuestos. Usar un lenguaje entendible para el público al que va destinado, en sus formas y sus ejemplos. Es no dejar dudas o confusiones o lagunas. 

Orden 

El desorden es el pecado original de las palabras. Las ideas sin orden son blablablá. Sin orden no hay claridad, no hay interés, se malgasta el lenguaje. Las ideas deben estar claramente organizadas para que puedan entenderse. Para ello es necesario, siempre que se va a hablar, hacer esquemas, para que se organicen las ideas. Ideas sin orden hacen perder la idea. 

Coherencia 

Es la capacidad de relacionar ideas y evitar la contradicción. Es resultado de una claridad de pensamiento y de un esquema previo para hablar. La contradicción y la ambiguedad, que son el contrario de la coherencia, llevan a la confusión. En el caso de los líderes en especial, debe existir coherencia clara entre las palabras y los hechos. Entre lo que se vive y lo que se habla. El ejemplo es la mejor enseñanza. 

Concisión 

Es ir a lo esencial, no divagar. Decir mucho hablando poco. Brevedad. Es impresionante observar que en la mayoría de los casos sobra más de la mitad de las conferencias. La concisión no es fácil, porque significa una mejor preparación. La vaguedad, su antónimo, suele ser indicio de una preparación deficiente. 

Precisión 

Se refiere al uso de un vocabulario claro y preciso. Llamar las cosas por su nombre y de acuerdo con el vocabulario propio del público al cual uno se dirige. A veces, por un falso ilustracionismo o por ser muy “interesantes”, los líderes utilizan un lenguaje difícil, incomprensible, poco claro y rechazado por su público. 

Concreción 

Capacidad de relacionar los mensajes con la realidad, hacer el mensaje verificable y tangible. No andar por las nubes, aterrizarlo. Para este caso son muy recomendables las historias, las anécdotas, los ejemplos, las comparaciones, las parábolas… 

Dominio del idioma 

El orador debe dar ejemplo de un buen uso del idioma. Cumplir con las normas de la gramática, la sintaxis y la ortografía. “Que hablemos bien el español, HABEMOS pocos”, Recordemos que una de las riquezas del español es su forma simple de estructurarse. Si cuidamos el uso apropiado del sujeto, el verbo y el complemento (en ese orden) ya tenemos un buen terreno ganado, sin abusar de los adverbios y adjetivos que sirven solamente para enfatizar o describir pero que pueden distraer u oscurecer. 

Persuasión 

Siempre que se habla en público se tiene la intención de convencer o persuadir. En este sentido, toda comunicación debe ser intencionada con claridad. No tiene sentido hablar sin 

intención. Hasta callar debe ser intencionado. Pero siempre, en la vida cotidiana y en la oratoria, la intención de persuadir o convencer debe ser clara. Persuadir es hacer que la gente crea en algo. Si no, son palabras vanas. 

Motivación 

Es apelar a los instintos y sentimientos para motivar respuestas. La gente, especialmente los comunicadores, le tienen miedo a los sentimientos. Pero es más importante hablar al corazón de los hombres que al cerebro. La motivación genera respuestas. La misión del orador es entusiasmar al público. Hacer que el público salga con un sentimiento claro de bondad, de hacer algo, de actuar. Motivar es emocionar al público. Los discursos fríos logran resultados helados. 

Creatividad 

Esta cualidad es especialmente escasa en el caso de la oratoria. Suelen escucharse discursos que pudieron haberse pronunciado hace siglos. Creatividad es búsqueda de nuevas maneras y formas. Es hacer que la gente entienda, crea y se entusiasme para actuar de una manera diferente. La creatividad es algo que se interrumpe con el ingreso a la escuela. Solamente los hombres que no dejan desaparecer su creatividad innata dejan huella. Los niños son creativos hasta que los adultos se lo prohibimos. 

Samuel Arango

Septiembre, 2022

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Acostumbrada, esa es la ciudad del que se mueve rutinario sin mirar para arriba, sin detenerse, víctima del acoso diario. Una ciudad sin descubrir, a pesar de ser recorrida cada día y por los siglos de los siglos. La ciudad que parece común sin serlo, que más bien es extraña y propia.

Medellín, una ciudad querida y vejada al mismo tiempo. Muy recorrida, una y otra vez por la costumbre. Una ciudad no mirada, aunque sea coqueta y sensual.

Rutina, cotidianidad; acostumbrada, usada y abusada. Pero lo conocido puede ser bello, lo dicta la norma del sentido común, de lo evidente. 

Por donde pasamos, por donde dejamos nuestro aliento, pasan también la belleza y la ternura, la sorpresa y la caricia de una ciudad reconocida.

Lo propio no es lejano, si no lo permitimos. Para admirar, para disfrutar, para compartir y para hablar siempre de ella, la ciudad nuestra.

Repetida, vista, escuchada hasta la sordera, aspirada, tocada, saboreada, percibida sin descanso cada minuto. Pero lo iterado no pierde su magia, su candor, su posibilidad de ser.

Y ahí está, fiel, presente, poderosa y altiva, contrastante, cautivadora.

Una ciudad que es diferente e igual, lista a ser descubierta a cada paso, sin recatos y mezquindades. Abierta a la conquista de quien quiera cautivarla o enlazarla.

Primavera eterna para el poeta, posibilidad concreta para el pragmático. Opción permanente para todos los que buscan con la certeza de que encuentran.

Radical en su queridura, una ciudad a la que no se le puede ser indiferente.

¡Qué ciudad!

Medellín, sin exagerar, es la ciudad más espectacular del mundo. Limita por el norte con las agallas, la gana de vida y el entusiasmo de las comunas nororiental y noroccidental. Por el sur con el empuje y la calidad de las industrias.  Por el occidente con la gana de mar y desarrollo, y por el oriente con la sed de futuro que rompe la montaña. 

Medellín tiene muchos nombres, todos buenos para chicaniar, y que son verdad:

La Ciudad de la Eterna Primavera, porque la alegría se le brota por los poros. 

La Ciudad Industrial, porque en cada esquina hay una máquina y en cada techo una chimenea de proyectos. 

La Tacita de Plata, porque la gente es limpia por fuera y por dentro. 

La Capital Deportiva de Colombia, porque llena el estadio cada vez que sale un balón y porque los deportistas nacen silvestres en la unidad deportiva. 

La Bella Villa, porque es hermosa y porque no ha perdido el roce confianzudo de una villa. 

La Ciudad de las Flores, porque hasta las mujeres son capullos a punto de reventar. 

La Villa de La Candelaria, porque la Virgen sigue siendo su patrona, ahora y siempre y por los siglos. 

Y, por qué no, Medallo, así, en confianza, porque acá se tutea hasta al obispo y al gobernador.

* Medellín es, sin lugar a dudas, líder en producción de orquídeas

* Tiene el clima más envidiable del mundo.

* Es la capital latinoamericana de la moda.

* Es el centro de producción más importante de Colombia en confecciones, cuero, plástico.

* Es el destino ideal para el turismo de compras.

* Tiene más de 30 bulevares comerciales con todos los servicios de almacenes y bancarios.

* Es ciudad universitaria y estudiantil, con más de 30 instituciones de educación superior.

* Tiene un cubrimiento total en internet y en computadores al servicio de los estudiantes.

* Cuna y pionera de la medicina en Latinoamérica. Primera en América Latina en trasplantes de corazón, pulmones, hígado, manos, etc.

* La catedral metropolitana es la estructura de barro más grande del mundo, con 1.120.000 adobes pegados, con un órgano que posee los tubos más grandes de Suramérica, con 3478 flautas en madera y metal.

* Fue la primera ciudad colombiana en construir y disfrutar el transporte masivo del Metro.

* Sede de múltiples museos, como el de Antioquia, el Antropológico de la universidad de Antioquia, el de la Madre Laura, el de la Casa Pedro Nel Gómez, el MAM y muchos más.

* Ciudad de una arborización extraordinaria, con cerca de 11 millones de árboles.

* Un zoológico ejemplar para el mundo, en donde se destaca el mariposario.

* Ciudad de parques barriales y comunitarios sin número.

* Una ciudadela deportiva, la más completa de Latinoamérica, en donde se practican 50 deportes diferentes.

* Más de 400 esculturas regadas por sus calles y avenidas, a la vista del público.

* Con tierra caliente y fría a menos de una hora de camino en automóvil.

* Con dos parques enormes de esculturas, uno al frente del Museo de Antioquia, con obras de Fernando Botero, y otro en el Cerro Nutibara, con artistas de Latinoamérica.

* Pionera en Colombia en la educación virtual, con carreras completas a través del computador.

* Un Pueblito Paisa, réplica de los viejos pueblos antioqueños y sede del solaz de los medellinenses.

* Un Museo de la Ciencia único en el país, en donde se explica la creación y distribución de los servicios que prestan las Empresas Públicas.

* Unas Empresas Públicas, orgullo de la nación, que cubren a la ciudad prácticamente con un 100 % de los servicios con tan alta calidad que el agua de las tuberías es potable.

* Un parque de los pies descalzos, y de la luz, aledaños al edificio inteligente de las Empresas Públicas, que es un centro de reunión y regocijo para niños, jóvenes y adultos de todas las clases sociales.

* Un Instituto de Bellas Artes que pule el sentido artístico de los habitantes desde 1925.

* Una Biblioteca Pública Piloto que sirve a cerca de 120.000 usuarios mensuales.

* Un Palacio de la Cultura, Rafael Uribe Uribe, en la antigua sede de la gobernación.

* Un Teatro Metropolitano, moderno y actualizado, con capacidad para 1634 espectadores y excelentes teatros de diferente formato para todas las artes, como el Pablo Tobón Uribe, el de la Universidad de Medellín y el de la Universidad de Antioquia.

* Un Parque Norte, sitio de recreación natural y mecánica, de amplio uso por la población.

* Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, con su extraordinario orquideorama.

* Dos completas, agradables y cómodas terminales de transporte, del norte y del sur.

* Cerca de 35 centros comerciales, algunos de ellos de características internacionales.

* Centro Internacional de Congresos y eventos, con una sede sensacional.

Medellín tiene algo que mostrar en cada rincón. Microindustrias, famiempresas, baratijas, Sanalejos, pomadas, acciones de bolsa, baratijas, billetes de lotería, rebusque, inversión social. 

Es una ciudad en la que la calidad se inventó hace años, porque cada vez que nace un paisa de Medellín, nace la calidad, nace el trabajo, nace el futuro. No hay gente más orgullosa de su nacimiento que los medellinenses. Y como dice la canción de Héctor Ochoa, ”paisa es mi Dios” y casi seguro de Medellín.

¡Medellín es sensacional!

Comparto con ustedes el himno que le compuse a mi ciudad:

Hay una ciudad que es fácil de amar

porque de su alma brota la amistad.

Esa es Medellín, coqueta y feliz

llena de presente y con porvenir.

Montañas abiertas, gentes bien despiertas

amables y atentas con facilidad

Plenas de alegría, de amor e hidalguía

que caminan juntas con felicidad.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Noble, hidalga, bella, como sus orquídeas

Mira hacia el pasado sin ningún rubor

Otea el futuro con miradas limpias

Pone todo empeño, trabajo y sudor.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Alegre, fiestera, coqueta y austera

Cuida a los abuelos, mima a los pequeños,

ama a sus mujeres, con el alma entera

Vive intensamente verdades y sueños.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Cuna del rebelde y la poesía,

En ella se acunan con tranquilidad

el sol y la luna y la noche fría

el calor del día y la libertad.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Primavera eterna, canto y armonía

Valle de cosechas y de inspiración

Pujanza, aventura, humor, lozanía

Ciudad toda alma, toda corazón.

Hay una ciudad que es fácil de amar

porque de su alma brota la amistad.

Esa es Medellín, coqueta y feliz

llena de presente y con porvenir.

Samuel Arango Martínez

Artículo escrito para el libro Medellín Ensueño (1994), publicado por la editorial La Especial (Medellín). 

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Cuentan las buenas lenguas que el barbero le decía al cliente que no creía en la existencia de Dios, porque si Él existiera no habría tanta maldad en el mundo, ni guerras, ni odios. El cliente calló para no contradecirlo y arriesgar su garganta.

Cuando el cliente salió de la barbería se devolvió casi inmediatamente y le dijo al barbero: ¿sabe qué? Yo no creo que existan los barberos porque acabo de ver un hombre barbado en la acera del frente. El barbero replicó: claro, si no ha acudido al barbero. El cliente sonrió y dijo: claro, si no hemos acudido a Dios¹.

Encontramos lo que dijeron algunos reconocidos científicos²:

Allan Sandage, astrólogo que calculó la edad del universo: “La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo sobrenatural”

Johannes Keppler, astrónomo: “La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla en la medida en que mi limitada inteligencia pueda comprenderla”.

Copérnico: “¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes?”.

Hathaway, padre del cerebro electrónico: “La naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. Por eso requiere una causa primera grande que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que por lo mismo es sobrenatural”.

Newton: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”.

Linneo, botánico: “He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente”.

Ampère:” ¡Cuán grande es Dios y nuestra ciencia una nonada!”.

Gauss, matemático: “Cuando suene nuestra última hora será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar”.

Wernher Von Braun, constructor de cohetes espaciales: “Por encima de todo está Dios, que creó el gran universo”.

Albert Einstein, físico: “Todo aquel que está comprometido con el cultivo de la ciencia llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre y ante el cual, nosotros, con nuestros poderes, debemos sentirnos humildes”.

Edison: “Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”.

Darwin: “Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido fruto del azar”.

Samuel Arango: Descubridor de sí mismo. Es posible encontrar a Dios en el universo, pero realmente se encuentra agazapado en lo más profundo de nosotros mismos”.

[1] Internet, en varias fuentes. 

² https://gecoas.com/religion/SUBPAG/HISTORIA/cientificos/index.htm

Samuel Arango M.

Marzo, 2022

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Los antioqueños tenemos una forma muy peculiar de celebrar la Navidad. En primer lugar, por lo general nos encanta. Pero además hacemos y decimos cosas que no se usan en ninguna parte del mundo.

En Navidad los paisas visitamos la iluminación de la ciudad, en barra, con la familia y los amigos, y chicaniamos del alumbrado con todo el que hablamos de otras ciudades o países.

Prendemos velas la noche del 7 de diciembre, también en familia, y fuera de eso hacemos bolas de esperma con lo que queda, para guardarlas y agrandarlas al año siguiente.

En familia rezamos cada noche la novena de aguinaldos, pero eso sí la tradicional, no aceptamos otra. Y cantamos los gozos y villancicos. Los niños son el centro de la novena, que es gran ocasión de reunión familiar y amigos cercanos.

Hacemos y comemos natilla, buñuelos y hojuelas por montones, los regalamos y recibimos de todo el mundo. Otros siguen la tradición de matar marrano o pisco emborrachado con aguardiente. Damos aguinaldos hasta al perro y al gato, sin exagerar. Baraticos, pero pa’ todos.

Tenemos que tener pesebre en la casa, la finca, la oficina. Aún elevamos globos, a pesar de lo peligrosos que son, pero no hacemos caso, cabeciduros como buenos paisas. Muchos conscientes ya usan globos que no causan incendios. Unos cuantos queman pólvora al escondido, y otros regañan, pero todos la añoramos. 

El 24 en la noche escondemos el Niño con cualquier billetico. Lo buscan los niños y los adultos metidos a niños.

Nos pegamos la lloradita en la noche de Navidad o de año nuevo, no la perdonamos. Nos ponemos cucos amarillos el 31, o comemos 12 uvas, o le damos la vuelta a la casa o manzana con una maleta o maletín en la mano. Quien quita que podamos ir a Estados Unidos. Y se quema el año viejo, pero lejos de los niños.

Bebemos porque sí o porque no. Porque estamos contentos o tristes, solos o acompañados. Eso sí, que no nos den trago extranjero.

Nos encanta recitar el brindis del bohemio el 31 y si no lo sabemos buscamos a quien lo sepa para que lo haga. Hacemos los mismos propósitos de cada año, porque este año sí…

Nos volvemos más abrazadores, besuqueadores, piropeadores. Recordamos a los que no están con nosotros y para ello alzamos la copa.

Llamamos por teléfono o celular a la medianoche a quienes quisiéramos que estuvieran y nos quejamos porque no hay línea. Y también celebramos el 6 de enero.

¡Nos sentimos más paisas que nunca!

Samuel Arango M.

Diciembre, 2021

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¡El tacto, lo cura!

Por Samuel Arango
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El tacto es un medio de comunicación especial para intercambiar amor.

Al principio era el tacto

Cuando empezamos a existir, en el seno cálido de nuestra madre, comenzaron a gestarse unos maravillosos canales de comunicación con el mundo exterior. Nuestra piel, primer medio de comunicación, sintió un ambiente líquido, cálido, suave, afectuoso, tranquilizador, plácido. De vez en cuando la posición de nuestra madre nos incomodaba, la presión sobre nuestra piel nos molestaba y pedíamos mediante el pataleo o la acomodación un cambio de posición. Casi que diferenciamos, a partir del tacto, lo cómodo de lo incómodo, lo agradable de lo desagradable. Habíamos iniciado procesos elementales de comunicación, a un nivel muy primario e instintivo, con el ambiente que nos rodeaba. Desarrollamos, sin saberlo, el primer nivel de la estética: lo agradable.

A aquel ambiente tan placentero se le añadieron poco a poco las primeras sensaciones de los otros sentidos, como el oído, al punto que llegamos a diferenciar las voces más frecuentes y cercanas como la de la madre y la del padre. De igual manera, el olor del líquido amniótico, influenciado por los estados de ánimo de la madre y la adrenalina, empezó a penetrar nuestras fosas nasales en formación. El sabor lo sentimos en los labios y la boca y hasta empezamos a chupar dedo en un gesto natural de succión temprana acompañada de sabor. El medio ambiente que nos rodeaba se hizo familiar y acogedor. Los latidos del corazón de la madre y los propios ya fueron detectados y se relacionaron con estados de tranquilidad y de intranquilidad, según fueran las circunstancias de la mamá. Casi a los nueve meses sufrimos los primeros síntomas de disconfort y estiramos las piernas y los brazos para abrirnos campo en un espacio que ya sentíamos estrecho. La mamá entendía nuestro mensaje y se acomodaba mejor para que no sufriéramos.

El gran trauma

Pero llegó el día del nacimiento y ese día al cambio fue total, dramático y traumático. Todos nuestros sentidos sintieron un verdadero golpe. El calorcito permanente y plácido se cambió por una temperatura seca y desequilibrada, muy caliente o muy fría. Los ojos recibieron un puñetazo de luz y la pupila se cerró con brusquedad y dolor. La piel se encogió para protegerse. Extraños olores, nunca percibidos antes, entraron a borbotones por la nariz creando un verdadero desconcierto. El sabor dulzón del líquido amniótico se tornó salado y la cara tuvo que hacer una mueca de espanto.

Nacimos a un mundo extraño y a una cultura aún más extraña. La separación de la madre se hizo casi total desde un principio: ya no estábamos juntos. Su calor y su ternura, que eran percibidas a través de la piel, se perdieron completamente. Ahora la superficie del bebé la tocaban sensaciones extrañas, no cómodas y desapacibles. Uno de los factores de seguridad y de agradabilidad se había perdido. A partir de ahí, y por razones más que todos culturales, la piel de la madre y del niño empezarían a comunicarse muy poco. Este lenguaje, el primero, empezó, desde el día del nacimiento, prácticamente a atrofiarse. Desde ese momento, NO TOQUE o no lo toquen empezó a mandar el mundo de la comunicación con el exterior.

La lucha por tocar

La naturaleza rebelde buscó, de todas maneras, defenderse. Como bebés seguimos asiendo y tocando todo lo que se nos atravesaba. Era nuestro contacto con el mundo exterior al que habíamos aprendido a conocer a través del tacto. Pero las pautas culturales nos fueron alejando del tacto. Las caricias que en el seno materno eran permanentes, se fueron espaciando hasta que cuando adultos se convirtieron en pecado. Las palmadas para que no tocara desplazaron los contactos de piel.

Pero la necesidad no desaparece. En todas partes, la sociedad tiene que colocar avisos de NO TOCAR. De no conocer mejor las cosas, de no comunicarse mejor.

Solo cuando el amor irrumpe en nuestra vida, con la fuerza de la adolescencia, el tacto retoma un poco su importancia. Aquellos primeros roces con el ser que nos atrae son eléctricos, sensacionales. La primera cogida de mano, las primeras caricias y luego las horas eternas tomados de las manos o piel contra piel. Un lenguaje nuevo empieza a desarrollarse entre los seres que se aman a través del tacto amoroso. Mensajes que no pueden ser codificados en palabras. Sensaciones no sólo físicas, sino espirituales.

Todos experimentamos los mensajes a través del tacto. Incluso, no podemos negar la existencia de una burbuja exterior que nos protege, nos aleja, nos separa o nos distingue de los demás. Una tocada de una persona extraña, no aceptada o rechazada es incómoda, es violenta. El tacto parece llenarse de energía negativa que rechaza la otra energía que trata de violentarme al tocarme sin permiso.

Todos sabemos que cuando acompañamos a alguien que sufre una pena, lo mejor es simplemente estrecharle la mano con cariño, sin palabras que suenan falsas o convencionales. Es un mensaje que rebasa los tan estrechos significados del lenguaje tradicional.

Quienes hemos tenido seres adorados muy enfermos o en el trance de muerte, sabemos que con las caricias, con la mano estrechada, se dan mensajes de amor, de vida, de solidaridad, de acompañamiento, de belleza, casi de divinidad.

Samuel Arango M.

Octubre, 2021

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Todo comenzó con ese libro que nunca olvidamos y en el que muchos aprendimos que “Mi mamá me mima”: La alegría de leer.  De ahí siguieron inolvidables lecturas encarretadoras, como las Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, y las obras de Emilio Salgari (Sandokán). Tampoco olvido la inmortal Mujercitas, de Louisa May Alcott.

De joven enamoradizo me adentré en la poesía y además de cometer versos, disfruté leyendo a Barba Jacob con su “Canción de la vida profunda” o las sensibles rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Leí, aún sin entender del todo, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry y lloré con el Diario de Ana Frank

En la academia del Juniorado me impactó, hasta el punto de no olvidarlo, La Hora 25 de Constantin Virgil Gheorghiu. Leí estupefacto la Divina Comedia, aunque a ratos me sentí medio enredado. Disfruté una y otra vez El Quijote de la Mancha‒llevo cuatro lecturas y, en todas, la obra me ha sido diferente‒. 

Con el padre Enrique Gaitán entré en crisis existencial con La Peste, de Albert Camus. Y me marcó para siempre el escritor indio Rabindranath Tagore (El mejor cartero, el rey). 

Miles de libros se han deshojado en mis manos. Todos memorables, unos pocos inolvidables. Hay que escoger uno, reciente. Los otros no se van al baúl del olvido. Pero en los últimos años, una obra me ha impactado al punto de haber perdido tres veces el libro y vuelto a comprarlo una y otra vez: La columna de hierro, de Taylor Caldwell. Una novela histórica que en más de 800 páginas relata la vida de Marco Tulio Cicerón y el esplendor del imperio romano.  

Si quieres entender el mundo de hoy, sumérgete en el pasado. Cicerón: filósofo, político, abogado, orador, escritor y exjesuita. 

Esto último lo discutimos cuando lean esta impresionante obra.

Samuel Arango M.

Agosto, 2021

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Santos Domingo y Roque

Por Samuel Arango
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Después de cierta edad ‒de los 70 normalmente‒, la madrugada no es problema. A las cuatro o cinco ya estamos conectados a las noticias, mala forma de iniciar el día, arreglando la casa u organizando las pastillas nuestras de cada día. “Pareces de 15”, me dijo un día un amigo. Si, de 15 pastillas al día, le contesté.

Muy temprano miramos a dónde hay que ir en la mañana y en la tarde. Casi seguro a reclamar medicinas a la EPS ‒en donde usualmente nos encontramos con compañeros de colegio o universidad, o con las antiguas novias‒, a comprar tierra y abono para las maticas, a buscar el regalo de cumpleaños de la nieta. 

Pero sin duda, una de las mejores maneras de amanecer temprano es para encontrarse a las cinco y media con los amigos puebliadores y salir sin desayunar para el norte, para el sur, para el oriente o para el occidente de Antioquia. Mi preferido para madrugar es el oriente, porque a esa hora se levanta el sol y los arreboles son orgásmicos, sensacionales. A esa hora, cuando se mira el cielo, no se duda de la existencia de Dios. A veces la neblina se entromete por entre las montañas como cobija de algodón y nos hace sentir en el cielo o como los cóndores de los Andes.

En esta oportunidad, la trompa de la camioneta de Carlos Eugenio, el conductor elegido, se enrutó hacia el noreste, vía Bello, Copacabana, Girardota, Barbosa, La Pradera, Santo Domingo. Nos topamos con el río Medellín acabado de afeitar, espumas que se van y que luego se convierte en el río Porce. Recordamos a Cisneros y el viejo Túnel de la Quiebra, que pasamos cuando niños y del que salíamos negros por el tizne del humo de la locomotora. El desayuno recalentao viene humeante y aromoso, con todas las de la ley, es decir acompañado con chorizo, arepa, quesito, chocolate espumoso. Por esta región atienden en los buenos restaurantes de carretera unas bellas venezolanas, jóvenes, sonrientes, atentas. Nos cuentan su historia y manifiestan su agradecimiento por poder trabajar y sostener a algunos parientes que vinieron con ellas. como la mamá o los hermanos. y los lejanos a quienes pueden enviarles algunos pesitos. Esperan volver cuando no tengan que aguantar hambre en su bello país. Gente hermosa.

Llegando ya a Santo Domingo, el médico Germán Gonzalo González (GGG) chicanea al ofrecer una frutica pequeña, parecida al mortiño y con sabor a guayaba agria, llamada jaboticaba. Esta es la primera vez que la veo y disfruto. Hablamos de las onces o mediamañana y Juan Santiago Chef nos explica que el vero nombre de onces viene de las once letras que tiene la palabra aguardiente… Será creerle. Ya empiezan a aparecer los cañaduzales, los nuevos sembrados de cacao y la tierra del mejor escritor que ha tenido Colombia en toda su historia. Ya brillan allá sus cúpulas…

Santo Domingo de Guzmán

La población la fundó en 1778 una familia Duque. La capilla se nominó en honor de Santo Domingo de Guzmán, nacido en 1170, fundador de la Orden de los Predicadores o Dominicos. Contemporáneo de ese gran santo Francisco de Asís. Se dedicó a la defensa de la religión católica debido a la influencia que estaban tomando los herejes, los gnósticos y maniqueos. Una monja dominica de la época lo describió así: “estatura media, cuerpo delgado, rostro hermoso y ligeramente colorado, cabellos y barba casi rojos, bellos ojos luminosos”.

Santo Domingo se precia con razón de haber sido cuna de personajes insignes como los escritores Francisco de Paula Rendón, Magda Moreno y el nunca bien ponderado Tomás Carrasquilla. Allí vio la luz, como decían las mamás, el obispo posiblemente asesinado Gerardo Valencia Cano, el beato y mártir Jesús Emilio Jaramillo, y Augusto López Valencia, empresario cercano a los bien vivientes pasiadores. 

Don Tomás María Carrasquilla Naranjo

Merece capítulo aparte este escritor a quien el investigador canadiense Kurt Levi le dedicó dos sesudos libros. Tuve la oportunidad de visitar a Levi en su oficina de la Universidad de Toronto. Me dio media hora de tiempo y conversamos tres horas. Me enseñó mucho sobre Carrasquilla y me regaló los dos libros, con dedicatoria, que había escrito. Adoraba a Medellín, en donde estuvo en varias oportunidades. Su lección principal: Carrasquilla no es un autor costumbrista como lo han etiquetado; es un autor universal, comparable con Cervantes. La perfección y la riqueza de sus personajes me permiten asegurar que es uno de los mejores escritores de la lengua española de todos los tiempos…

Visitamos en esta puebliada la casa museo, en una esquina de la plaza. Museo bien organizado y cuidado, con elementos valiosos que recuerdan al escritor de La Marquesa de Yolombó y de tantos textos poderosos como A la diestra de Dios Padre y San Antoñito, que Teleantioquia llevó a las pantallas. Recordamos su vida, sus cualidades y sus perversiones. Esta visita fue en realidad un baño de cultura y humanismo profundo.

Olguita, la encargada del museo donde hay libros como estos, nos ofreció ingenuamente el “bizcochito encoñador” (sic): un bizcochuelo típico, que obliga a comerse más de uno.

San Roque y su perro

San Roque fue un santo francés nacido en Montpellier, pero cuya vida transcurrió en Italia a donde viajó y se encontró con la peste que azotaba la región. Se dedicó muchos años a atender a los enfermos hasta que él mismo se contagiaó. Se retiró a la montaña, a una cabaña aislada y solitaria. A San Roque se le representa acompañado por un perro, porque dicen que cuando en su aislamiento ya no podía valerse por sí mismo debido a la enfermedad, un misterioso perro le llevaba cada día un pan, que él remojaba en una fuente de agua que milagrosamente brotaba al lado de su lecho. De allí lo rescató un noble de la región. Logró curarse, pero luego lo confundieron con un espía. Llevado a la cárcel, murió tras cinco años de prisión. 

San Roque, el antioqueño, fue creado en 1880 por zambullidores, cateadores y barequeros que buscaban oro. Tierra “cañera” por excelencia. “El trapiche muele y muele la caña y vuelve a empezar, la pena que estoy sintiendo, quién la pudiera calmar…”.  La zona huele a miel, panela, blanquiao y velitas. El templo es uno de los más bellos de Antioquia, sin duda. La cúpula es copia de la de Florencia, Italia. Es enorme, magnífica, extravagante, 

En la carretera, el agua brota de las alturas y se atraviesa en el camino. Es abundante, clara, danzarina. También se ve café, cacao, lulo, fique y pastizales.

Tomamos una vía destapada, de las que le gustan al experto e incansable conductor elegido. Es como montar en una licuadora, pero nos lleva al corregimiento de Cristales, en donde se desatienden las penas y se olvidan los coscorrones.

Para terminar, me piden que cuente que a un gato que tenía 16 vidas lo mató una 4×4, como la camioneta de Carlos Eugenio. No hay que reírse y mejor paro acá, antes de que se me ocurra otro “chistemalo”.

Texto y fotos: Samuel Arango M.

Agosto, 2021

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A los lectores del blog queremos contarles que desde hace 14 meses venimos reuniéndonos, semana a semana, en tertulias amigables, para conversar sobre muy diversos temas. Esas tertulias alimentan el blog y este aprovecha lo compartido allí. 

Ante la dolorosa situación que atravesamos en Colombia decidimos manifestarnos. Por eso, les propusimos a quienes desearan hacerlo, que escribieran un texto breve al respecto.

Este artículo hace parte de la cosecha que obtuvimos.

Todos sabemos que muchas cosas tienen que cambiar en el país si queremos salir adelante. Cada uno de nosotros tiene que cambiar. Estamos de acuerdo con que las cosas no van bien y que la solución no es echarle la culpa a nadie en especial, porque todos la tenemos.

Por eso, es necesario que hagamos un examen sincero para que podamos saber qué tenemos que cambiar. Y que cada uno asuma la responsabilidad de hacer lo que tiene que hacer. Esta alternativa es urgente. Porque hemos hecho muchas cosas bien, pero muchas no las hemos podido manejar como se debe. 

Por eso, con la mano en el corazón, nos comprometemos a no mentir jamás. La verdad nos hará libres, nos permitirá conocer los problemas y darles soluciones. Tenemos que recuperar el valor de la palabra. Rechacemos la mentira, porque el engaño y la falsedad hacen sociedades corruptas. Nos comprometemos a buscar por todos los medios el bien común antes que el bien particular. No dejemos que nuestro trabajo nos lleve a lucrarnos a nosotros en detrimento de los demás o del patrimonio público. La honradez debe ser la marca que llevemos con orgullo en nuestras frentes. 

Dediquemos todos nuestros esfuerzos para que las personas sean tratadas con dignidad, con igualdad, con respeto y estima. Comprometámonos a manejar las divergencias como elementos que nos enriquecen y que en vez de alejarnos nos unen en la búsqueda de soluciones. Respetemos el sentir y el pensar diferentes, escuchemos con especial atención y respetemos las diferencias hasta las últimas consecuencias. Nunca consideremos enemigos a quienes piensen distinto.

Manejemos la política con altura y decencia, sin atacar al hombre, aunque combatamos con firmeza el delito y la inmoralidad. Digamos las cosas con claridad y al mismo tiempo con caridad. No respondamos ataques rastreros, no seamos alimentadores de pasiones bajas y torcidas. Desarrollemos, por convicción plena, nuestra capacidad de escuchar. No hablemos tanto que no oigamos a nadie. 

No le tengamos miedo al trabajo y a la creatividad. Creemos que Colombia necesita un rediseño profundo en el que estamos dispuestos a laborar sin descanso. Seamos hombres de cambio y no le temamos al progreso y al avance de las ciencias y del pensamiento, pero al mismo tiempo defendamos hasta el fin los valores esenciales y fundamentales del ser humano, como la libertad, la justicia, la equidad.

Como rezan los Alcohólicos Anónimos: “Dios, concédenos la serenidad para aceptar todo lo que no podemos cambiar, valor para cambiar lo que podemos cambiar y la sabiduría para reconocer la diferencia”.

Samuel Arango M.

Julio, 2021

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La carretera panamericana, a medio construir hace muchos años, lleva a la ciudad de San Juan de los Pastos, alias Pasto. Localizada en el valle de Atriz, sorprende el tamaño de la ciudad: cerca de 500.000 habitantes. Ciudad limpia, ordenada, sin huecos en las calles, con muchas nuevas obras en progreso. No es un pueblo: es una ciudad amable y saludadora.

Se cree que Nariño es pura montaña, que el Nudo de los Pastos o el gran Macizo Colombiano forman a Nariño. Pero la verdad es que el departamento cuenta con tres zonas claramente definidas que tipifican diversas idiosincrasias. La zona Pacífica, con extensos territorios planos que dan al océano Pacífico, con ríos de inmenso caudal, como el Telembí y el Patía, y con una población predominantemente afrodescendiente o negra. La región Andina, la de las montañas imponentes con volcanes por todos lados: Galeras, Santa Isabel, Puracé, Cumbal, Chiles y Azufral, y la región amazónica, que va a dar al Putumayo y a la cuenca del gran río Amazonas. La mayoría de la población es mestiza, seguida de la indígena y negra.

Nariño es sorprendente. Lo primero que encuentra el viajero, si va por avión, es la dificultad para el aterrizaje en el aeropuerto de Chachagüí. Es único en el mundo por la intensidad de los vientos. En nuestro caso hicimos tres intentos, en un avión que se movía como una licuadora. Para el viajero que lo ignora es atemorizante. Los ateos rezan más que los religiosos cuando la aeronave, a dos metros del piso, vuelve a elevarse y el piloto anuncia que es un primer intento fallido. Luego, llega el segundo intento: la torre de control pasa rauda por la ventanilla y vuelve a elevarse al aparato. El vuelo va a Cali, aterriza y espera una hora a que se calmen los vientos.  Al tercer intento, el avión aterriza en medio de un bamboleo mareador. Se escuchan los aplausos. ¡Llegamos! Los pilotos se asoman a ver la salida de los pasajeros en medio de una sonrisa maliciosa. En realidad, ese fenómeno es diario y no pasa nada, ellos lo saben.

Igualmente, el viajero nuevo encuentra que en el aeropuerto no hace frío. Que es un clima templado muy agradable y debe guardar la chaqueta, el suéter, la bufanda y los guantes que tenía preparados.

La carretera panamericana, a medio construir hace muchos años, lleva a la ciudad de San Juan de los Pastos, alias Pasto. Ubicada en el valle de Atriz, sorprende su tamaño: casi 500.000 habitantes. Ciudad limpia, ordenada, sin huecos en las calles, con muchas nuevas obras en progreso. No es un pueblo, es una ciudad amable y saludadora. San Juan de Pasto, en un principio fue llamada Villaviciosa de la Concepción de Pasto ¿Viciosa? Esa palabra en su tiempo significaba laboriosa, dedicada, esforzada. Así que el nombre no es de ninguna manera despectivo, como lo es ahora.

Una vez instalados salimos a realizar el primer recorrido por el centro. Nos dedicamos a las obras de los jesuitas, líderes de siempre en la ciudad. Su influencia ha sido, es y será definitiva.

Casa de ejercicios Loyola, acogedora, calida, bien dotada. Tutelada por el imponente Volcan Galeras

En 1772, la Compañía de Jesús fundó el colegio San Francisco Javier, que estuvo vigente hasta 1779, cuando se extinguió la Orden en todo el mundo. En 1885, la Compañía refundó el colegio, como Colegio Seminario. En 2012, inició una reestructuración del edificio, que duró dos años y, en agosto de 2014, fue reinaugurado y desde entonces es conocido como el claustro histórico del colegio Javeriano. 

El colegio cuenta con más de 1200 estudiantes y una metodología innovadora en la que el estudiante es ante todo un ser humano, responsable de su propio desarrollo y en la que el colegio y los maestros ‒no profesores‒ se constituyen en acompañantes respetuosos e impulsores de sus estudiantes.  Una metodología moderna que es ejemplo en el país y el continente.

Colegio San Francisco Javier

Un claustro viejo en historias, pero moderno en su ideología, con énfasis en lo social. Acaba de inaugurar el teatro más moderno de la ciudad, apto para los conciertos más exigentes del mundo.

En Pasto, la gran iglesia de los jesuitas es el templo de Cristo Rey. Una auténtica joya arquitectónica que refleja a fondo la espiritualidad de la Compañía de Jesús, de su fundador, san Ignacio de Loyola, y de su compañero de acción, San Francisco Javier. El templo es, sin duda, uno de los mejores y más bellos de la ciudad.

Este templo se erigió luego de que los jesuitas decidieran en 1930 echar abajo la vieja iglesia de Santo Toribio, levantada en 1572 por los dominicos, adyacente al convento de Santo Domingo. Se encomendó su construcción a la experta dirección de los hermanos jesuitas José María Ibarmía y Rubén Vega. Los planos los realizó el hermano Gogorza y el templo se inauguró en 1936. La plazuela donde estaba ubicada esa vieja iglesia se conoció siempre como de Santo Domingo. En 1797, la casa que fue colegio de los jesuitas era un cuartel y los muros iniciados para la construcción de la iglesia estaban abandonados y aparentaban ruinas de un gran edificio. Cuando los jesuitas regresaron a Pasto se les confió la iglesia de Santo Domingo.

Templo de Cristo Rey

Una de las curiosidades del templo, además de las bellísimas tallas en madera del viacrucis, la constituyen varios murales pintados por religiosos de la comunidad en los que muestran en el infierno, como en La Divina Comedia de Dante Alighieri, a obispos, sacerdotes, reyes y hasta Papas. Los fotógrafos no paran de tomar sus impresiones de esta novedad.

Villa Loyola es una finca ubicada en el municipio de Chachagüí, a 27 km de Pasto. La Fundación Suyusama trabaja de manera articulada con el Centro de Innovación Agroecológico y Ambiental Villa Loyola. Promueve la implementación de estrategias de protección y uso sostenible de los recursos ambientales en Nariño, mediante el desarrollo de talleres dirigidos a campesinos que se vinculan con la Fundación, denominados Giras Agroecológicas. Se abordan temas como análisis de la calidad biológica de los suelos, fertilizantes orgánicos, microorganismos eficientes, biofertilizantes líquidos, abonos orgánicos sólidos, producción y transformación del cultivo de café, diversificación productiva, entre otros. Es un centro de irradiación educativa hacia los campesinos que se ven favorecidos por la granja hasta el punto de llevar a ella sus cosechas de café para el procesamiento total. Es una granja experimental de innegable aporte social.

Villa Loyola

Llaman la atención de los visitantes, que acuden en busca de información o para cursos de capacitación agropecuaria e incluso para ejercicios espirituales, los techos de la vieja casona que albergan cientos de nidos de avispas que en un principio pueden causar temor, pero que luego se convierten en amigas de convivencia. Se cultivan para el proceso natural de fertilización de las plantas y resultan inofensivas, claro, mientras no se sientan agredidas.

También es un verdadero deleite contemplar los jardines que cobijan las más hermosas flores y plantas de tierra templada. Entre las sorpresas maravillosas se encuentra la flor de la cebolla junca, que admiramos una y otra vez, a la que le tomamos múltiples fotos por ser para nosotros una sorpresa real, como lo es para las abejas que se deleitan con sus néctares.

Por donde quiera que se camine en la ciudad, hay diversos templos, cada uno con historias increíbles y bellezas únicas e irrepetibles. No las visitamos todas, pero sí algunas de las más representativas. La iglesia de san Juan Bautista fue el primer templo que se construyó en la ciudad, terminado el 17 de junio de 1559. Fue la catedral de Pasto, hasta la construcción de la actual.

El acceso lateral por la carrera 25, sobre la plaza de Nariño, cuenta con un pórtico de estilo barroco español, con una talla labrada en piedra, copia de un diseño del pintor y escultor Miguel Ángel Buonarotti. La ornamentación del templo presenta ciertas formas de sincretismo, o sea, la unión de elementos que se traen de fuera y aquellos que aporta la región, lo que permite armonizarlos sin privarlos de sus características particulares. Esto explica que follajes y capiteles de columnas se encuentren adornados con hojas de la flora nativa (cedro, aliso, chaquilulo, etc.).

Iglesia de San Juan Bautista

Para enorme sorpresa de los visitantes, en una de las capillas interiores reposan los restos del capitán Hernando de Ahumada (hermano de santa Teresa de Jesús) y del caudillo pastuso Agustín Agualongo, el intrépido adalid que defendió a su pueblo con inigualable valor. En el caso de Ahumada, la inscripción en la placa de mármol dice textualmente: “No explotó a los indígenas ni se enriqueció con los oficios burocráticos”. En el templo, además, se encuentran los restos de cinco hermanos de la gran doctora de la Iglesia.

El templo del Sagrado Corazón, actual iglesia catedral, es una monumental construcción de estilo gótico, pero con incorporación de los estilos dórico y corintio, que hacen una amalgama interesante y hermosa, así como sólida. Lo inauguró en 1922 el obispo ‒ahora santo‒ Ezequiel Moreno, en donde antes estuvo el templo de San Francisco de Asís, saqueado e incendiado a principios del siglo 19, lo que hizo que la comunidad franciscana saliera de la ciudad.

Catedral de Pasto

La iglesia de san Andrés, inicialmente fue una ermita, y se terminó de construir en 1591, luego de un devastador terremoto ocasionado por el volcán Galeras. Se ubica en uno de los sectores más tradicionales de la ciudad, conocido como Rumi Pamba, que en quichua significa llanura de piedra. Rumi pamba ha sido escenario de importantes acontecimientos para la historia de Pasto, como la decapitación, en 1564, a manos de las autoridades españolas, del joven criollo Gonzalo Rodríguez quien, desde comienzos de la Colonia, buscaba la independencia de este territorio, hecho que le otorgó la categoría de “precursor de precursores”.

Iglesia de San Andres

El templo de Santiago comenzó siento una ermita que se construyó hacia finales del siglo 19.  En 1895, se inició la obra del actual templo de Santiago Apóstol, inaugurado años después por el obispo Ezequiel Moreno Díaz, hoy santo de la Iglesia. El templo fue entregado a la comunidad capuchina, que aún lo tiene bajo su cuidado.

Este templo se caracteriza por su gran altura y especial belleza arquitectónica. Tiene características de estilo románico, como el arco de medio punto, muros gruesos y severos, columnas de fuste cilíndrico y su puerta principal, ligeramente abocinada.

Templo de Santiago

Recorrer a Pasto es un programa de nunca acabar. Las sorpresas se encuentran en cada esquina. Venden un jamón serrano exquisito, quesos fabulosos, carnes de cuy, chancho,  cordero y res. El conocido canelazo calienta en segundos el cuerpo que tirita. Aprendimos alguna de las recetas: aguardiente caliente, jugo de mora, canela en polvo y… arriba, abajo, ¡al centro y adentro! Eso sí, antes de los tres minutos uno tiene que deshacerse de la chaqueta, el suéter, la bufanda.

Pasto es una ciudad cálida por su gente y su ambiente tierno y acogedor. 

Texto y fotos de Samuel Arango M.

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Puebliando ando

Por Samuel Arango
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Puebliar es un privilegio que solo se les permite a muy pocos. Vendedores, transportadores, comerciantes… Cuando es por obligación, casi no se disfruta. Puebliar por placer y con amigos es una excepción y un privilegio de muy pocos en el mundo, sí, ¡en el mundo!

Puebliar significa embriagarse de paisajes, llenarse de conocimientos, vivir experiencias irrepetibles, conocer personas que nunca vas a volver a ver, pero que siempre has de recordar. Cuando uno pueblea aprende lo que jamás va a lograr en un aula. Puebliar es sentir frío y calor, brisas y sofocos, risas y preocupaciones que pasan pronto. Es esperar y correr, sudar y tiritar. Viajar es llenar de estética el alma y de saberes el seso. Puebliar es adentrarse en los caminos de la geografía y en los vericuetos de los hombres. Es conocer la historia, la geografía, la culinaria, las culturas, los cuentos. 

Cuando uno pueblea, aprende a distinguir los olores del guano en la Amazonía, de la sal en la Guajira, de la guayaba en Barbosa y Vélez, de la boñiga en los Llanos, de los mariscos entre los manglares de Tumaco y de cebolla en la laguna de Tota, en Boyacá. Es aspirar con fruición los aromas ignotos de los guadales en el Quindío. Es percibir el olor de la madera y los bejucos en Urabá. Puebliar es tocar las aguas tibias del Caribe, la arena brusca del Cabo de la Vela y la lana virgen de Boyacá. Es escuchar el grito alegre y penetrante de los monos chillones, el viento huracanado y silvador del desierto, los pericos multicolores de Leticia, el grito profundo de los búhos y las lechuzas. Es oír la serenata perenne que ofrece el silencio de los nevados y los picos retadores.

Puebliar es distinguir los colores chillones y festivos del litoral, o los serenos y serios de las alturas. 

Puebliar en Antioquia es meterse de lleno bajo la ruana de las arboledas, de los caminos de herradura. Es seguir el paso de las mulas en los barrizales que con su chuc, chuc, chuc, andan al paso de la experiencia profunda. En Antioquia se reúnen en alegre algarabía los tiples, las maracas, las flautas y los tambores. En Antioquia se sube, se baja, se resbala, se espera, se asientan todas las experiencias posibles. Los ojos se embriagan de belleza, de sueños y de fantasías.

Y no hemos tocado a la gente. Cuando se caminan las sendas de Antioquia se topa uno con toda la gente buena que en el mundo existe. Desde el tradicional y querido bobo del pueblo, hasta la matrona caderona que se cansó de cambiar pañales y la chapolera que canta sus pesares sin sentir vergüenza. Niños cacheticolorados, embarrados. Jóvenes de mirada esperanzada y ganosa. Muchachas que apenas explotan a la vida detrás de unos ojos ensoñadores y enigmáticos. Trabajadores que le meten el hombro al presente mientras miran el futuro que se repite sin contemplaciones. Fondas, caminos, travesías, monumentos a curas fundadores.

En todos los caminos aparecen, como por milagro, los cristos y las vírgenes. Una religiosidad entre profunda y supersticiosa, pero convencida. Devociones a uno u otro santo. Advocaciones a veces absurdas, pero siempre significativas.

Y si hablamos de comida, el asombro nos invade. Las mejores morcillas de Envigado, los inigualables chorizos de Santa Rosa de Osos, los pandequesos de Cuibá, los frisoles de Liborina, los panderos de La Pintada, el blanqueado de Girardota. Comida a montones con arepas de cayana, de pelao, redondas y planchas. 

Puebliar es, pues, una experiencia inolvidable, digna de reyes y que ojalá no sea solo de amigos pensionados que entienden que ahora sí pueden disfrutar la vida, porque puebliar es vida.

El secador solar de los campesinos, hace parte del hermoso paisaje caminero

El buen puebliar exige ciertas características que no es fácil que se den al tiempo. pero afortunadamente en este grupo de puebliadores se dan. No les interesa ni el licor ni el cigarrillo, casi todo les gusta, no ponen problemas por todo, son buenos conversadores, discuten ‒pero no pelean‒, se respetan y admiran entre sí, saben hablar y saben escuchar, tienen muy buen humor, son buenos comelones; pocos, pero madrugadores y muy puntuales. Planean bien los viajes. 

Al mismo tiempo que comparten un modo de vivir, cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas. Uno planea la gira con horas, segundos, distancias, actividades. Otro conoce el departamento de Antioquia al dedillo, sabe por dónde se va, por dónde se regresa, qué hay para conocer, de quién son las tierras, quién hizo el puente sobre cada quebrada; le encanta conducir, especialmente por carreteras destapadas e inmundas. Otro es parco y solo habla cuando los demás terminan, el que habla de último, habla mejor, escribe bien y olvida el bastón cada que puede. Otro es experto en culinaria tradicional y típica, distingue entre el sabor de un chorizo santarrosano y otro de Santa Fe, lleva bien las cuentas de la “vaca” a la que todos aportan, sin que les cobren, pide rebaja hasta en los peajes, sabe de ganado y conoce los animales mejor que a los políticos, Otra es la mamá, pendiente de que no vayan a dejarla y de que todos estén bien; aconseja, mima y concluye al final de cada tema. Otro es alegre y chistoso, aunque lo caracterizan los chistes flojos, disfruta el paisaje, la compañía, las comidas, la gente de los pueblos y hasta los bobos de la plaza principal. Otro es médico y pronostica el futuro corporal de los paseantes, sabio y generoso.

En fin, ¡pasear con buenos amigos y compañeros es un placer casi sensual!

Lo mejor del grupo es su capacidad de gozar, de extasiarse, de admirar, de emocionarse ante el espectáculo glorioso de la naturaleza que se detecta en cada animal, en cada planta, en las vegas y los bosques, en los ríos, quebradas y saltos, en los guaduales y los yarumos, en las plantas como las orquídeas y las semillas como el ojo de venado. Este grupo de paseadores es único e irrepetible. Algunas veces viajan amigos invitados, si hay puesto en el único vehículo, aunque siempre caben en el corazón.

Una de las delicias de las puebliadas es, sin duda, encontrar cantidades de detalles que se habían olvidado o que apenas se conocen: detalles de comida, de caminos, de personas, de acontecimientos. No es posible hablar de una vez de todo lo que nos hemos topado puebliando, pero por ahora van algunos ejemplos de lo que hemos visto y disfrutado: en una palabra, vivido.

En comidas recordamos en algún pueblo la “sopa de cura de vereda” ‒una de las más deliciosas y típicas de los paisas‒, que aún se ve, pero que por desgracia escasea. Es la sopa de arroz con carne molida, tajada de plátano maduro, huevo frito blandito y culantro. Otra sopa como para dioses es la sopa de guineo, que no le gusta mucho a uno de nuestros paseadores, no entiendo por qué. También va con culantro ‒al culantro ahora le dicen cilantro porque las damas devotas de los pies del divino rostro, escrupulosas ellas, lo pidieron‒. Ni qué decir del sancocho trifásico que nos mira desde el fondo de la olla de barro con unos enormes ojos de manteca. Carne de res (morrillo), costilla de cerdo y rabadilla de gallina. Le agregamos las increíbles y nunca bien ponderadas papas rellenas que saben a gloria. Los enamorados de Gloria entienden. O los chorizos “no me olvides” y los pandequesos de Santa Rosa. O los tamales de Mira en Santa Fe de Antioquia. O la aguapanela con quesito de Don Matías.

Disfrutamos de la vitamina Ch, prohibida por los médicos, pero recomendada por nosotros: chicharrón, chorizo, chinchurria, para no hablar del rollo rojo de tienda que vuelve loco a otro de nuestros compañeros de viaje. También se encuentra el tradicional fiambre de paseos, envueltos en hoja de biao o de plátano, con huevo duro, tajada de maduro, carne dura, arroz, papa cocida, arepa y aguacate.

En las tiendas de abarrotes de todas las plazas encontramos los tradicionales sombreros aguadeños, el mentolín ‒que sirve para todo‒ o el Vick Vaporub que alivia las picaduras y que descubrimos que si se unta en el cuerpo o se deja abierto en la mesa de noche, aleja los malditos zancudos. Aprovechamos para maldecir a Noé que echó una pareja de ellos en el Arca, antes del diluvio. También se ven las herraduras de todos los tamaños, las enjalmas, las zamarras, las alforjas ‒madres del carriel‒, el jabón de tierra, sal Glauber y el horroroso hígado de bacalao que les daban a todos los hijos de la familia de mi novia adolescente, cuando terminaban de almorzar y que fui incapaz de tolerar. 

Uno de los aspectos que más sobresalen en las carreteras son los objetos religiosos. Van desde las cruces con el nombre del finado, hasta las grutas de la Virgen adornadas con farolas de los camiones. Vírgenes pintadas con colores chillones como el azul godo, el verde cogollo y el rojo bermellón. Incluso con labios pintados. Son miles las estatuas de la Virgen que cuidan el camino, así les falte la cabeza, o una mano, o el Niño Jesús. Lo más curioso es que más del 90 % de estas vírgenes son zurdas, pues cargan el Niño en su mano izquierda. Nadie sabe si María, la madre de Jesús, realmente era zurda.

En los encuentros religiosos del camino conocimos la historia del papa de Barbosa y del pregonero de Copacabana, la meseta de las brujas en Ciudad Bolívar y la loma del amor en Dabeiba, en cuya cima las parejas se unen en sexual abrazo y ruedan pegados, por la ladera. Acá nos acordamos y reímos con sana irreverencia de una tradicional copla llanera que reza: “Cuándo será que taremos, /como los pies del Señor, / uno encimita del otro/ y un clavito entre los dos”.

Aún nos reímos de la anécdota de uno de nuestros contertulios de viaje que le preguntó a un viejo sacristán de pueblo el nombre de los santos que rodeaban la nave central de la Iglesia, para terminar preguntando: y de todos estos santos, ¿el único vivo sos vos?

Abundan en las iglesias los Señores Caídos, santa Laura, el padre Marianito, las vírgenes en todas sus advocaciones, san Martín de Porres, san Francisco, el Corazón de Jesús, pero sin duda sobresale la copia fiel, en mármol y de autor italiano, de la Pietá de Miguel Angel que se encuentra en el templo de San Pedro de Los Milagros. Cien veces he ido a verla y espero ir otras cien veces.

El camino continúa. Iremos comentando las sorpresas de los caminos y de los pueblos y los paisajes que se nos meten por los ojos y nos alimentan el alma.

Samuel Arango M.

Mayo, 2021

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Los hombres maduros de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en la que emprendemos el camino del desaprendizaje. Fuimos criados con la creencia de que debíamos ser los mejores en todo y educados con la creencia de que todo era pecado.

Los hombres maduros de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en la que emprendemos el camino del desaprendizaje. Fuimos criados con la creencia de que debíamos ser los mejores en todo: mejores estudiantes, mejores esposos, mejores profesionales, mejores padres, etc. Fuimos educados con la creencia de que TODO es pecado.

Ha llegado la hora del desaprendizaje o lo que mi hija llama graciosamente el importaculismo.


Ha llegado la hora de decir NO en muchas ocasiones, de mandar al carajo los compromisos y las obligaciones. Pasó la hora de las responsabilidades desvelantes. Ahora nos gusta estar solos, disfrutar buenas conversaciones con gente que no nos insulta y que cree lo mismo que nosotros o que no le importa que opinemos diferente. Es la hora de hablar de todo sin necesidad de sostenerlo como medio de defensa. Es hora de ver películas, de estar en una finca durante la semana, de leer, de escuchar, de sonreír y de burlarse de la mayoría de los mortales que viven pendientes de las pendejadas.

Nosotros demostramos que atendimos bien las responsabilidades, que hicimos las cosas lo mejor posible, que dejamos huellas, que somos buenas personas.


Lo que nos queda de vida es para nosotros, para disfrutar, para cumplir el mandamiento divino de amarnos a nosotros mismos. Por eso vamos a hacer lo que nos dé la gana. Viajar al máximo, tomando café con amigos y amigas, conversando con todo el que nos encontremos.


Ya pasó la época de los roles. Lo que fuimos, fuimos; ahora somos para nosotros mismos, sin tener que rendir cuentas a nadie. Los demás seguirán su camino de responsabilidades y de afanes, de preocupaciones y nerviosismos.

Nosotros ahora estamos por encima del bien y del mal. Vamos a museos, asistimos a conferencias y si no nos gusta nos salimos sin que nos importe, redescubrimos al Quijote y a Fernando González.


Ahora asistimos con mayor frecuencia a entierros y nos damos cuenta de que se aproxima el nuestro, pero estamos preparados, pues al fin y al cabo vivir es mortal. Dios es para nosotros una profunda experiencia interior, lejos de mitos, ritos, limosnas y pecados sin fin.

Es la hora de empezar a relajarnos y de conversar largas horas con Dios, que es el único que permanece siempre, ahora y después de que abandonemos la nave del cuerpo. No nos arrepentimos de haber hecho o no haber hecho. Ahora vivimos el presente a plenitud ya que es el único tiempo que existe y en gran parte está en nuestras manos. 

Hemos olvidado el odio por completo. Nos rodean pocos seres a quienes amamos profundamente y que seguirán viviendo sus propias experiencias, estemos nosotros o no. Mandaremos para donde sabemos a la gente que nos molesta, la tóxica.  Quienes nos buscan sin egoísmos van a encontrar una sonrisa, una mirada tierna y comprensiva, un consejo acertado o no, y afecto.


Ahora sí somos libres de prejuicios, de creencias, de ataduras. Somos libres si no le tememos ni a la vida ni a la muerte.

Samuel Arango M.

Marzo, 2021

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