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Samuel Arango

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El jueves 6 de marzo tuvimos la idea de volver a encontrarnos para compartir un momento poético como el primero que tuvimos el año pasado. La particularidad fue que propusimos sacar algunos poemas del “baúl de los recuerdos” y nos llevamos muchas buenas sorpresas. En este blog iremos publicando a quienes en algún momento “cometieron” poesía, para el placer de todos.


Coro: Todo niño nace trayendo la paz
Todo niño crece brindando amistad
Todo niño es bueno, cree en los demás
Todo niño sueña cuentos de hermandad


No queremos guerra,
no aguantamos más,
odios, sufrimientos,
rencores, maldad

Coro: Todo niño nace...

No más desplazados,
minas, soledad,
muertos, iras, llantos,
frío, oscuridad.

Coro: Todo niño nace...

No haya más secuestros,
robos, perdición,
hermanos peleados
No más corrupción.

Coro: Todo niño nace...

No tengamos bombas,
fusiles, cañón,
Cosas que torturan,
roto el corazón.

Coro: Todo niño nace...

No queremos guerra,
No matemos más,
Dejemos la patria,
Repleta de paz.

Coro: Todo niño nace...


Hay una ciudad que es fácil de amar
porque de su alma brota la amistad.
Esa es Medellín, coqueta y feliz,
llena de presente y con porvenir.

Montañas abiertas, gentes bien despiertas,
Amables y atentas con facilidad.
Plenas de alegría, de amor, lozanía,
Que caminan juntas con felicidad.

Noble, hidalga, bella, como sus orquídeas,
Mira hacia el pasado sin ningún rubor.
Ojea el futuro con miradas limpias,
Pone todo empeño, trabajo y sudor.

Estribillo: Hay una ciudad que es fácil de amar…

Cuna del rebelde y la poesía,
En ella se acunan con tranquilidad,
El sol y la luna y la noche fría,
El calor del día y la libertad.

Alegre, fiestera, rica y austera,
Cuida a los abuelos, mima a los pequeños,
Ama a sus mujeres con el alma entera,
Vive intensamente verdades y sueños.

Estribillo: Hay una ciudad que es fácil de amar…

Primavera eterna, canto y armonía,
Valle de cosechas y de inspiración.
Pujanza, aventura, humor, simpatía,
Ciudad toda alma, toda corazón.

Estribillo: Hay una ciudad que es fácil de amar…(bis)

SAMUEL ARANGO M.

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Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena.

Continúan…

11. Obras son amores  

Un viejo carpintero estaba listo para retirarse. Le comunicó a su empleador acerca de sus planes para dejar su trabajo en la industria de la construcción de casas y vivir más placenteramente con su esposa y su familia. Extrañaría su salario pero quería retirarse.  

El empleador estaba triste de ver que se le retiraba un buen trabajador y le pidió como favor personal que construyera una última casa. El carpintero le dijo que sí pero con el tiempo se vio que su corazón y su esfuerzo no estaban en el trabajo. No hizo bien su labor y seleccionó materiales de baja calidad. Cometió errores que nunca había cometido. Fue la peor casa que había construido en su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo y el empleador vino a inspeccionar la obra, le abrió la puerta al carpintero, lo invitó a seguir y le dijo:  

“Esta casa es tu casa, es para ti como regalo por tu retiro”  

(Del libro La culpa es de la vaca

12. El valor del trabajo  

Un niño entró a una heladería y preguntó a la mesera cuánto valía un helado normal. Tres mil pesos, le contestó la mesera. El niño sacó unas monedas y contó. Luego le preguntó a la mesera: ¿Y cuánto vale el helado más barato? Dos mil quinientos, replicó la mesera, el niño pidió uno de mora y se lo comió rápido. Cuando la mesera recogió la mesa encontró al lado de la servilleta el pago del helado y una propina; juntos hubieran pagado el helado normal…  

(Autor desconocido)  

13. Mal juicio  

Va una señora al parque con su enorme cartera colgada al hombro. Antes de sentarse en la banca a leer el periódico compra una bolsa de roscas. Se sienta a leer y al rato llega un caballero y hace lo mismo, se sienta a leer un libro. De repente, el caballero estira la mano y saca una rosca de la bolsa. La señora se disgusta pero no le dice nada. Ella toma una rosca también. Luego el señor toma otra rosca y se la come. Ella está que pita de la furia y piensa que es un señor descarado, cínico, grosero, abusivo, indecente, maleducado. Al rato, sólo queda una rosca. El hombre la toma, la parte en la mitad y le da su pedazo a la dama.  

Ella lo recibe y se queda muda de la ira. ¡Qué indecencia y atrevimiento!   

El caballero se levanta y se marcha. La mujer se queda meditando su rabia. Cuando termina el periódico, ella se levanta, toma la cartera y observa que adentro se encontraba la bolsa de roscas que ella había comprado.  

(Gonzalo Gallo G)  

14. Una piedra en el camino  

Un rey se encontró en una carretera con una enorme roca que bloqueaba la vía.  

Sin decir nada se ocultó a la vera y esperó para ver la reacción de los ciudadanos. Algunos simplemente rodearon la roca y se alejaron, otros maldijeron al rey por el mal mantenimiento de las vías. Al rato, pasó un campesino con un bulto de verduras. El campesino se detuvo y con gran esfuerzo movió la roca a un lado del camino. Para su sorpresa encontró, al lado de la roca, una bolsa con monedas de oro y una nota del rey diciendo que quien moviera la roca se hacía merecedor de esa recompensa. El campesino se alejó pensando que los obstáculos son una oportunidad para mejorar en la vida.   

(Leyenda oriental)  

15. El gran sacrificio  

Una niña de 10 años estaba postrada en la cama de un hospital, víctima de una extraña enfermedad. La única forma de recuperarse era mediante la transfusión de sangre de su hermanito de cinco años quien había sobrevivido al mal, desarrollado en su cuerpo las defensas. El médico le explicó la situación al pequeño y le preguntó si estaba dispuesto a donar sangre para su hermanita. El niño lo pensó un momento y respondió que si eso salvaba la vida de su hermana, él daría la sangre.  

Cuando se realizaba la transfusión y se encontraba al lado de su hermana, con voz temblorosa el niño preguntó: ¿Ya casi me empezaré a morir?  

El niño había malentendido al médico y pensaba que tenía que donar toda su sangre. Este niño, sin duda, será un hombre de éxito.  

(Padre Gustavo Vélez)  

16. El león y los tres toros  

Una vez, tres toros estaban paciendo en un prado. Oculto tras unos matorrales acechaba un león, pero no se atrevía a atacarlos porque estaban los tres juntos. Pensó emplear la astucia y acercándose comenzó, con pérfidas insinuaciones, a fomentar la desconfianza entre ellos. La estrategia tuvo pleno éxito: los tres toros empezaron a mirarse con recelo y al poco rato se fueron apartando uno de otro, esquivándose deliberadamente y paciendo cada cual por su cuenta. No esperaba otra cosa el león. Se arrojó sobre el primer toro, luego sobre el segundo y finalmente sobre el tercero y los destrozó.  

(Enciclopedia UTHEA para la Juventud)  

José Samuel Arango

Mayo, 2024

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Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena. 

Continúan…

10. El Ángel 

El noticiero de las siete de la noche abrió su espacio con una impresionante imagen de una mujer que colgaba de un balcón de un octavo piso. Según el locutor, durante tres horas esa mujer de unos treinta años de edad estuvo a punto de lanzarse al vacío. La posible suicida había asesinado horas antes a su pequeña hija de sólo cuatro años. 

Las imágenes mostraron cuando un policía se acercó a ella poco a poco y, con un rápido movimiento la tomó del brazo y evitó que se lanzara. Al día siguiente, la fotografía de todos los periódicos mostraba en primera página a la mujer en el balcón al momento de ser rescatada. No había aún una clara razón que la motivara a efectuar semejante crueldad. La noticia me impactó, como a todos en la ciudad, pero pronto me vi inmerso en el denso trajín de un trabajo agobiador. A la mitad de la mañana, la secretaria me informó que había una llamada telefónica para mí, con carácter personal. Tomé la bocina y respondí: 

  • Aló, ¿hablo con el Cónsul de Colombia? 
  • Sí señor, en qué puedo servirle,  
  • Señor Cónsul, ¿vio usted la noticia de una mujer que asesinó a su niña y que luego intentó suicidarse? 
  • Sí, claro, impresionante y dolorosa. 
  • Señor Cónsul, esa mujer se llama Alicia, está en la cárcel central, es colombiana y necesita su ayuda. 
  • ¿Puedo saber quién habla?, indagué. 
  • No importa, por favor ayúdela. 

Durante varios minutos me quedé mirando la ciudad que se dominaba desde mi ventana. Varios sentimientos encontrados se atropellaron en mi mente. Caía una suave nevada.  

Al día siguiente, en la cárcel central, pabellón femenino, me encontré con una joven abogada de oficio que le había sido asignada a Alicia. Nos sentamos en una de las pequeñas salas de visita de la prisión y ella me narró la historia completa. Me alertó que Alicia estaba muy trastornada, a ratos incoherente. Que había aceptado verme pero que a lo mejor no se daba cuenta de lo que decía o hacía. Que entendiera las circunstancias. 

Cruzamos las rejas que nos separaban del cubículo para visitas especiales. La abogada entró primero, luego yo. Lo que vi, no se me ha podido borrar de la mente. Una pequeña mujer, con los pies montados en el estrecho taburete, vestida con una bata antisuicidio, me miraba desde el fondo de su ser con pánico. Temblaba como un pajarillo recién capturado. Sus ojos verdes, vidriosos, eran una mezcla extraña de enajenación y realidad. No pude hablar. Me senté a su lado en otra silla y simplemente le tomé la mano. Así estuvimos, mirándonos a los ojos, varios eternos minutos. Poco a poco me percaté de ella. Medía un poco más de metro y medio. Blanca, pálida, cerosa, menuda. Un pelo rubio y encrespado, enloquecido, rodeaba su cabeza. Unas manos muy finas que me causaron escalofrío. Las imaginé apretando la almohada contra el rostro de la niña. 

Seguíamos callados los tres. Al fin, irreverente, rompí el sagrado silencio: 

  • Alicia, no tema. Sólo quiero ayudarla, si usted acepta. 

Nuevamente nos miramos despacio a los ojos. Su temblor era ahora más suave. Empezó a balbucir frases cortas: 

  • Mi niña era un ángel. Yo la adoro. Soy un monstruo. Lo hice para ayudarle, ahora está a salvo. Ella era un ángel. Me van a matar. No quiero que sepan en Colombia. No hagan escándalo. Mi niña era bella. Mi niña, mi niña, mi niña, mi niña… Yo solo atinaba a balbucir también algunas palabras. No tema. Amor es lo único que sana. Confíe en Dios, en la gente buena. 

La abogada miraba sin comprender las pocas frases que nos decíamos, ella no hablaba español. Alicia entró como en letargo y se quedó con la vista fija en mí. No volvió a modular. La abogada hizo una señal y la guardiana que había permanecido en la puerta entró para llevársela. 

Le prometí a Alicia que volvería al día siguiente, si ella quería. Dijo sí con la cabeza y nos abrazamos. Sentí, cuando caminó alejándose de mí, que parte de mi alma también quedaba presa. 

Le pedí a la abogada que era urgente la asistencia profesional de un sicólogo. Ella estuvo de acuerdo y de hecho ya había pedido esa ayuda. Nos citamos al otro día, a las 10 de la mañana. Sería una larga espera. 

Esta vez Alicia estaba sola. Entró a la pequeña sala donde yo la esperaba arrastrando su tragedia. Ojos brotados y brillantes, caminar lento y pesado, cabeza agachada. La abracé y nos sentamos frente a frente. Ahora hablaba hilvanando bien las ideas, siempre y cuando no se refiriera a su Ángel. Cuando nombraba a la niña entraba como en trance y sólo decía palabras entrecortadas. No le volví a mencionar a la niña. Hablamos sobre el proceso que se venía. Sobre la abogada a quien ella le había tomado confianza. Sobre su aislamiento de las demás reclusas, por temor a que la asesinaran. Una hora escuché sus historias de la cárcel. Cuando salí, tenía clara una conclusión: Se iba a suicidar, no tenía más opción. 

Pasaron los días, los meses. Continué hablando con ella, la mayoría de las veces por teléfono. Murmuraba horas enteras y casi ni le entendía lo que me decía. Hablaba bajito, como susurrando. Al final, colgaba tranquila. Ahora Alicia se ha dedicado a la oración y a servir a las demás reclusas. Empiezan a estimarla. El juicio se orienta a declararla enferma mental y por lo tanto, más que prisión, requiere tratamiento. 

Mientras tanto, no para de taladrar mi mente la dura realidad. La cruel y despiadada historia detrás de Alicia. Su esposo, un europeo, era un ser depravado y monstruoso. Bebía y les pegaba a ella y a la niña. Trató de abusar sexualmente de su angelito y ella lo abandonó. Luego se inició la lucha legal por la custodia de la hija. Varios meses de angustia. Alicia no permitiría que el ángel cayera en manos de un demonio. Haría hasta lo imposible. Pero un desgraciado hecho la desquició. Perdió su trabajo. En esas condiciones no podría garantizarle al Angel las condiciones exigidas. Por eso, tomó la almohada cuando el Angel dormía y la ahogó. Luego ella se tomó todas las píldoras para los nervios y para dormir que tenía para morir al lado de la niña. Todo había terminado. El monstruo no tendría al Ángel. 

De pronto, unos golpes la despertaron. Ella contempló aterrorizada el cuerpecito frío que yacía a su lado. Miró por la mirilla de la puerta y vio al agente de la policía que tocaba el timbre. Corrió hacia el balcón, para tirarse del octavo piso. Abajo, empezó a arremolinarse la gente. La puerta sonaba con los golpes de los policías que la llamaban. No era capaz de brincar. Al fin, cayó la puerta, el agente se le acercó y trató de calmarla. No se tire, la ayudaremos, confíe. Ella no era capaz de lanzarse. La atraparon bruscamente. 

Al abrazarla para impedirle el movimiento, un papel que el policía llevaba en la mano, se arrugó. Era la orden del juez que le concedía la custodia de la niña a la mamá. 

Samuel Arango M.

Mayo, 2024


[1] Recopilación y foto: José Samuel Arango.

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Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena.

Continúan…

4. Quizás sí

El soldado regresaba a casa después de un día de intenso trabajo en Londres, durante la Segunda Guerra Mundial. Las calles estaban desiertas y las ruinas se veían por todas partes. Un frío intenso se metía al cuerpo por todos lados. El soldado entró a la panadería a comprar unos pedazos de pan. Cuando ya iba a pagar, observó a través de la vitrina, que en la calle un niño miraba lelo los panes exhibidos. El soldado entonces llamó al niño y le regaló un pedazo de pan y una bolsa con otras porciones para que llevara a casa. Cuando salían juntos de la panadería escuchó la tierna voz infantil que preguntaba:

– Oiga señor, ¿usted es Dios?

(Anónimo)

5. Imaginación

El niño emergió del agua y exclamó emocionado:

– Mamá, vi un pescado adentro de la piscina.

La madre, para seguirle el juego, se sumerge y al salir exclama:

– Hijo, no vi nada allá adentro.

– Pero mami, ¡tienes que cerrar los ojos!

(Samuel Arango M.)

6. La verdad

Cuatro ciegos se encontraron por primera vez con un elefante. Uno de ellos palpó el enorme objeto y exclamó:

– ¡Un elefante es como una enorme pared!

Otro que tomó la trompa dijo:

– ¡Un elefante es como una inmensa culebra!

El tercero palpó las patas y aseguró:

– ¡El elefante es como una columna ancha!

El cuarto tocaba una oreja y afirmó:

– No, están equivocados, ¡el elefante es como una tela gruesa!

El elefante continuó su camino asustado.

(Enciclopedia juvenil)

7. Autoconocimiento

Un pato pide una cerveza en un bar.

El camarero le dice, “Usted es un pato”

“No, padece de la vista,” le responde el pato.

“Sí, pero lo que quiero decir es que puede hablar” le dice el camarero. “Tampoco, padece de los oídos,” le responde el pato. “¿Ahora, me hace el favor de darme una cerveza?

El camarero le da una cerveza y le pregunta lo que está haciendo por allí…

“Bueno,” le dice el pato, “soy carpintero y voy a estar trabajando en la casa de enfrente durante unas semanas y por lo tanto cada día vendré a tomarme una cerveza.”

Y cada día el pato cruza la carretera al bar a tomarse una cerveza a la hora de comer.

Durante la siguiente semana, un circo llega al pueblo. El dueño del circo llega al mismo bar y pide una cerveza. El camarero le cuenta del pato. “¿Por qué no lo usa en su circo?” le dice. “Un pato que habla sí que le haría mucho dinero. Le hablaré de esto la próxima vez que lo vea.” El próximo día, el pato llega al bar y el camarero le dice, “Sabe, el circo ha llegado al pueblo y ayer estaba hablando con el dueño y está muy interesado en hablar con usted.” “¿De veras? dice el pato.

“Sí. Podría ganarse mucho dinero y yo puedo organizarle todo fácilmente.” “Espere un minuto,” le dice el pato. “Ha dicho un CIRCO ¿No?

“Eso es. Le puedo conseguir un trabajo empezando mañana si quiere.” El pato lo piensa un poco y luego dice, “Pero ¿Qué quiere un circo con un carpintero?”

(Anónimo)

8. Una pregunta importante

En la universidad, el profesor nos pidió sacar papel y lápiz para un quiz rápido. La última pregunta decía: ¿Cuál es el nombre de la señora que hace el aseo en este salón? Parecía un chiste, era una señora de unos 60 años, gordita, pero cómo se llamaba era un misterio. Dejé la respuesta en blanco. Al terminar la clase, un estudiante preguntó: Profesor, ¿la última pregunta será tenida en cuenta? Claro, dijo el profesor. En su profesión, ustedes van a conocer mucha gente y todos son importantes así lo único que hagan sea saludarse. Nunca olvido esa lección. La señora se llamaba Eugenia.

(Samuel Arango M.)

9. Una noche de lluvia

Una señora negra, de edad avanzada, echaba dedo a la orilla de una carretera, llovía copiosamente. Su carro estaba varado. Un humilde granjero pasaba en su destartalada camioneta por el lugar y la recogió.

El la arrimó a la ciudad y la dejó al lado de un taxi; ella parecía estar de afán y anotó la dirección del samaritano. A la semana, un mensajero con un inmenso televisor tocó a la puerta del amable conductor.

El televisor llevaba una nota: “Gracias por ayudarme. La lluvia empapó no solo mis vestidos, sino mi alma. Gracias a su ayuda pude llegar al lecho de mi esposo enfermo que falleció a los pocos minutos.

Dios lo bendiga, sinceramente: La señora Nat King Cole”

Samuel Arango

Mayo, 2024

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Historias para pensar

Por Samuel Arango
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Nuestro blog está pleno de alegría desde hoy, por contar con este inigualable aporte de José Samuel Arango, que él mismo ha titulado “Historias para pensar” y que iremos publicando periódicamente en nuestro blog. Decimos esto con mucho orgullo porque sabemos que, a pesar de los obstáculos de salud que la vida le puso a José Samuel, él ha salido airoso, recuperando sus facultades. Reconocemos también el esfuerzo que esto ha significado para él, en su plan de recuperación.

Prólogo

Son historias recogidas en los libros, en la calle, en Internet, en el hogar. Son historias que enseñan, que ponen a reflexionar. Positivas, didácticas, impactantes. No es posible identificar a todos los autores, así que en este sentido hay que dar excusas. Pero las historias valen la pena.

1. Aterrizaje

El maestro y su discípulo se encontraban en el campo dedicados a la oración y a las conversaciones edificantes. Ya tarde en la noche apagaron la hoguera y se durmieron. A la madrugada, el maestro se despierta y codea al discípulo.

– ¿Qué ves arriba?, pregunta el maestro.

– Millones de estrellas, maestro.

– Sí, ¿y eso qué significa?

– Pues maestro, si es desde el punto de vista teológico, que Dios es grande y poderoso. Desde el punto de vista de la meteorología, que mañana hará un magnífico día. Desde la astrología, que Júpiter y Saturno convergen.

El discípulo entonces le pregunta al maestro:

– ¿Y usted qué ve, maestro?

El maestro medita un momento y exclama:

– ¡Tonto, que nos robaron la carpa!

(Sherlock Holmes).

2. Punto de vista

Un padre lleva a su pequeña hija a visitar un centro comercial en donde se respira el espíritu de la navidad. Todas las vitrinas están adornadas con motivos típicos de la época. El padre miraba entusiasmado mientras la niñita, al cabo de un rato, empieza a llorar para que la lleven a casa. El padre estaba desconcertado. A todos los niños les gustan los arreglos de navidad, los trineos, los Noel, los pesebres, las guirnaldas, los regalos. La niña ya estaba armando una pataleta. Entonces el papá nota que el cordón del zapato de la niña está suelto y se agacha a amarrarlo para evitar que se caiga. Cuando lo hace, mira hacia los lados y ve que desde esa altura, en las vitrinas, sólo se observan los andamios o paredes lisas, no los arreglos de Navidad.

Entonces carga a la niña y ahora la niña llora para que no la lleven a casa.

(Gonzalo Gallo G)

3. La Carta

Ruth fue a su buzón de correo y solo había una carta. La tomó y la miró antes de abrirla y notó que no tenía estampillas, ni sello del correo. Sólo su nombre y dirección.

“Querida Ruth:

Voy a estar en tu barrio el sábado en la tarde y quisiera verte. Te quiere siempre, Jesús”.

Sus manos temblaban mientras colocaba la carta en la mesa. ¿Por qué Dios querrá visitarme si no soy nadie especial?.

También recordó que no tenía nada que ofrecerle. Pensando en eso, recordó su alacena vacía. “Oh, no tengo nada que ofrecerle. Tengo que ir al supermercado y comprar algo para la cena”

Tomó su cartera que contenía unos pocos pesos, “Bueno, puedo comprar pan y embutidos por lo menos”, se puso el abrigo y corrió a la puerta. Compró un pan, media libra de salchichón y un litro de leche, lo que le dejó con tan solo unos centavos hasta el lunes.

Se sentía bien a medida que se acercaba a su casa, con su humilde compra bajo el brazo.

– Señorita, por favor, ¿puede ayudarnos?

Ruth había estado tan sumergida en sus planes para la cena que no había notado dos figuras acurrucadas en la acera. Un hombre y una mujer, ambos vestidos de andrajos.

– Mire señorita, no tengo trabajo y mi esposa y yo hemos estado viviendo en las calles, nos estamos congelando y tenemos mucha hambre y si usted nos pudiera ayudar, se lo agradeceríamos mucho.

Ruth los miró. Ellos estaban sucios y mal olientes y pensó que si ellos en verdad quisieran trabajar, ya habrían conseguido algo.

– Señor, me gustaría ayudarlos, pero soy pobre también. Todo lo que tengo es un poco de pan y salchichón y tendré un invitado especial a cenar esta noche y pensaba darle esto de comer.

– Está bien, comprendo. Gracias de todas maneras, dijo el hombre.

El hombre puso su brazo sobre los hombros de la mujer y se fueron rumbo al callejón. Ella los miraba alejarse y sintió mucho dolor en su corazón.

– Señor, espere…

La pareja se detuvo, mientras ella corría hasta ellos.

– ¿Por qué no toman esta comida?, puedo servirle otra cosa a mi invitado, dijo ella, mientras les entregaba la bolsa del supermercado.

– Gracias. Muchas gracias señorita. Sí, gracias, le dijo la mujer y Ruth pudo ver que estaba temblando de frío.

– Sabe? tengo otro abrigo en casa; tome éste, le dijo mientras se lo ponía sobre los hombros.

Ella regresó a casa sonriendo y sin su abrigo ni la comida para ofrecerle a su invitado. Se estaba desanimando a medida que se acercaba a la puerta de su casa, pensando que no tenía nada que ofrecer al Señor. Cuando metió la llave en la cerradura notó otro sobre en su buzón.

– Qué raro, usualmente el cartero no viene dos veces el mismo día. Ella tomó el sobre y lo abrió:

“Querida Ruth:

Fue muy agradable verte de nuevo. Gracias por la comida y gracias también por el hermoso abrigo. Te quiere siempre, Jesús”.

(Desconocido)

Continuará….

José Samuel Arango

Abril, 2024

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Cuentos cortos

Por Samuel Arango
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Apreciamos en su importante dimensión esta contribución de José Samuel que nos hace recordar a Augusto Monterroso cuyo microrrelato El dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”) ha marcado la literatura universal. Su riqueza se manifiesta en que «sus interpretaciones son tan infinitas como el universo mismo». Así lo afirmaba el mismo Monterroso.Ojalá este aporte anime a otros a contar sus propias microhistorias.

1. Ella lo reconoció desde lejos en la misa del domingo. El había escapado hacía ocho meses. Lo miró, con los ojos le mostró su barriga abultada y sonrió.

2Su foto había aparecido en el periódico dominical. Por eso seguramente todo el mundo lo miraba. Cuando vio al policía, se tiró por las escaleras del metro.

3Así que usted fue un buen amigo de mi madre, dijo ella cuando él se le presentó en la ciclovía. Y le preocupó ver el lunar en la nuca del hombre, igualito al de ella y que tanto le molestaba.

4Siempre tuvo miedo a los elefantes y no entendía por qué. Cuando llegó a casa desde el circo, abrió el baúl de la abuela y encontró un recorte de periódico donde aparecía el abuelo domador y murió aplastado en la última función de un domingo atrasado.

5Cuando se encontró con ella de sopetón, se puso rojo. Se limpió los labios para que nadie fuera a notar el beso furtivo que recibió hace un mes, a la salida de misa.

6Decidió decírselo de una vez a la orilla del río. Se plantó con las manos en la cintura y los pies abiertos y exclamó: Yo ya no soy un niño y la besó.

7Cojeaba a pesar de su esfuerzo para que no se notara. De pronto, alguien preguntó: ¿Quién rompió el jarrón?

8Ella lo miró profundo. El no sabía a dónde mirar. Al fin, decidió que lo mejor era no resistirse.

9Siempre que escuchaba “un viejo amor” se le escapaba un suspiro. Todos acusaban a su esposa de celosa.

10“Yo no lo maté” fue el grito que se escuchó en la sala. El juez leyó el parte por conducir alicorado.

11Vio pasar la estrella en la noche clara. Al otro lado del mundo,alguien murió en ese mismo instante.

12La gota de rocío se mecía en la hoja del bambú. A él se le ocurrió que su vida era así de frágil y decidió no temerle a la muerte.

13Se esculcó en los bolsillos y sólo encontró harinas de pandebono. El mercado se quedaría para mañana, o para pasado mañana…

14El mendigo le tocó en la ventana del auto para pedirle una monedita. El había cerrado el vidrio al aproximarse al semáforo.Cuando llegó a casa y nadie lo saludó, se sintió ignorado.

15El hombre opinó vehemente que había que hacer la guerra. Al instante recordó el teléfono que tenía anotado en el bolsillo para llamar al General para que su hijo no prestara servicio, no se lepodía olvidar.

16Se conocieron cuando entraron casi al mismo tiempo a la librería. Ella compró a Tagore, él también. Sucedió hace 27 años, cuatro meses, doce días.

17.Estaba escribiendo el artículo para el periódico sobre sus sueños de paz. Cuando ¡Pas!

18Rezaba sin que nadie se diera cuenta, era su secreto. Murió con una sonrisa en sus labios, creyeron que era ateo.

19Decidió brincarse un número cualquiera, le tocó a este, a veces toca y no podemos evitarlo.

20Leyó que había un concurso de cuentos sobre los domingos. Era domingo. Se sentó y escribió todo el domingo. Cree que los va a leer publicados un domingo.

21Toda la vida la bola de pingpong sonó TIC. Se sintió morir cuando sonó TOC.

22El alcalde de ROMA decretó que, de ahora en adelante, el nombre de la ciudad se leerá al revés; está seguro de que todo cambiará.

23Se hincó para orar y se sintió enorme en su interior.

24La sal decidió desaparecer del mundo. El hombre sintió que la vida se volvió sosa.

25El río Cauca se horrorizó cuando descubrió lo que había en sus orillas.

26Un punto se encontró una raya.  Se enamoraron a pesar de ser tan diferentes y ahora son la admiración!

27La gota de rocío llegó al mundo y se meció para siempre  en una hoja de bambú. Hasta que el sol decretó su evaporación definitiva.

28. ¡Yo te odio! ¡Yo te adoro! Aún recuerdan juntos cuándo se lo dijeron.

José Samuel Arango

Septiembre, 2023

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A ti

Por Samuel Arango
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Con esta contribución de José Samuel, ponemos fin a nuestra serie de Homenaje al padre que tuvo como inspiración la carta que Jesús Ferro le dirigió a su padre en el día del padre de este 2023. Gracias a todos los que animaron a escribir.

A ti, Samuel, mi padre, nuestro abuelo,

construido de amor, relleno de cariño,

escribo versos en el lienzo del viento,

una melodía tejida en hilo divino.

Hombre valiente, de fortaleza sin medida,

tan guerrero como un sol incansable,

y a la vez, sensible, amante de la vida,

tus dos caras son, para nosotros, invaluables.

Nos enseñaste a caminar en el camino de la verdad,

con el norte siempre señalado por valores,

y en tu sabiduría, encontramos la libertad,

de ser quienes somos, sin temores.

Poeta de la vida, esculpiste con tus palabras,

letras eternas, en nuestros corazones grabadas,

Fotógrafo del amor, con tu lente capturaste,

momentos de cariño, que nunca se desvanecen, siempre duraste.

La esencia de la familia, nos mostraste con ternura,

nos enseñaste que el amor siempre es la cura,

unidos, a través de la risa y la tristeza,

siempre juntos, una fortaleza.

Por ti, Samuel, soy hoy lo que soy,

tu amor y tu guía, en mí siempre están,

mi corazón susurra, en un eco que no cesa,

“gracias, padre mío, gracias, abuelo amado, por tu gran herencia”.

Feliz Día del Padre, nuestro eterno guerrero,

aunque la distancia se haga grande, aunque el tiempo sea un velero,

siempre estarás en nuestros corazones, en la luz de cada amanecer,

Samuel, nuestro padre, nuestro abuelo, tu amor nunca dejará de ser.

Samuel Arango

Agosto, 2023

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Graffiticantes

Por Samuel Arango
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Todos llevamos dentro grafitos (o graffitis). Algunos los pintan en los muros, la mayoría los pintamos en el alma. Los grafitos se dan contra las paredes. Yo graffiteo, tu graffiteas, el graffitea…ellos blanquean. Y uno se los encuentra en cualquier muro. 

Ahí están, estos son, los que ensucian la nación*:

  • Intenté suicidarme y casi me mato.
  • La investigación llega, arrepiéntete.
  • A mi lado serás feliz, mas no madre.
  • Por un pelo se daña un romance.
  • Yo fui primero… (el huevo)
  • Yo tenía un complejo de inferioridad, me creía igual a los demás.
  • Este gobierno ama a los pobres, pero hay amores que matan.
  • Emborracharse es un error “garrafal”.
  • Todos los superhéroes hablan en inglés.
  • Quien cree que el gobierno no es culpable, es un inocente.
  • Ojo: Clark Kent es Supermán.
  • Cuando un pobre come gallina es porque uno de los dos está enfermo.
  • Todos los diferentes son iguales.
  • Una bala perdida no hace nada, la peligrosa es la encontrada.
  • Yo amo a mi mamá (Edipo).
  • Hambre: estado de coma.
  • No se coma las uñas (La Venus de Milo)
  • Sin comparar, el gobierno colombiano es bueno.
  • El trabajo debería ser como el salario: mínimo.
  • A Gandhi lo mataron para robarle la sábana.
  • Las corbatas hacen un nudo en la garganta.
  • Cuando quieras lo hacemos ya.
  • El escote es la vía láctea.
  • El amor es eterno mientras dure.
  • Hoy necesito tres millones.
  • ¿Para dónde vas Vicente? A buscar empleo.
  • Mala yerba se la llevan para USA.
  • Caperucita entró al bosque porque no entró a la Nacional.
  • Hablando de huevos, el país está frito.
  • La cabeza es la extremidad que se usa para meter la pata.
  • Dejar de respirar es un error mortal.
  • Loro viejo da lora.
  • Se me pasó el día volando (Supermán).
  • Ratón Pérez: Se me perdió el diente.
  • La unión hace los hijos.
  • No todo lo que brilla es fútbol.
  • Si quieres parecerte más joven, nace más tarde.
  • “Deber antes que vida” … por eso no pago.
  • Árbol que crece torcido sirve para columpios.
  • Tengo la solución al control natal (Castro).
  • El pero es el mejor amigo del hombre.
  • Ojos que no ven… no tienen tevecable, ni “streaming”, ni móvil.
  • El frío justifica las medias.
  • En Colombia lloran hasta los guaduales.
  • La unión hace la fiesta.
  • Arrepiéntete en el reclinatorio de lo que haces en otros muebles.
  • ¿Quién inventaría los ejecutivos?
  • Qué feo es el lunes (Plácido Domingo)
  • El buen humor contamina el miedo ambiente
  • Todo lo que comienzo lo ter…
  • ¿Si el amor es ciego cómo existe el amor a primera vista?
  • Mi mujer siempre tiene la razón, especialmente cuando no la tiene…

Es solo un comienzo, agrega los que encuentres. Pueden ser “viejitos” o contemporáneos.

*Parodia de una frase común en manifestaciones estudiantiles en la década de 1970 (diccionario).

Samuel Arango

Junio, 2023

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En el artículo anterior desarrollé las cualidades de un líder, como simpatía, sensibilidad y empatía, y aptitudes como observación, lucidez y creatividad. El siguiente texto culmina la panorámica de las características de un líder, al exponer las actitudes que debe tener.

Actitudes

Disposición de ánimo manifestada exteriormente. Las actitudes suelen ser aprendidas, culturales. Nacen de los valores y conocimientos adquiridos a través de la educación del hogar y de la escuela.  Nacen de los ejemplos recibidos. Las actitudes pues son adquiridas y pueden ser enseñadas y transmitidas.

Objetividad

Para lograrla hay que evitar los prejuicios, tan frecuentes en el ser humano. Hay que basarse en las realidades. Buscar las cosas como son, más  que como somos. Evitar los extremismos. Aceptar la posibilidad de que existen diferentes interpretaciones de las cosas. Respetar las verdades de los demás en la búsqueda de una verdad más aproximada. Sopesar, medir, poner en su justo punto. Analizar y buscar el conocimiento profundo.

Ecuanimidad

Tendencia a ser justo y equilibrado. Darle a cada uno de los seres humanos su vero valor. No considerar a nadie ni más ni menos que a otros. Valorar a los demás en su justo punto, con sus diferencias. Aceptar a todos como son sin compararlos en su valor. Justipreciar. Ser puente en las divergencias.

Integridad moral

Rectitud y honestidad. Coherencia entre lo que se dice y lo que se vive. El mal ejemplo es más elocuente que mil discursos. Si alguien no puede dar ejemplo, como líder, es mejor que no lo intente. El escándalo es enorme y los medios de comunicación consideran ese material como boccatto di cardinale.

Respeto a los demás

Esta actitud nace de la valoración que realizamos de los demás de acuerdo con nuestros valores morales y humanos. Todos los seres humanos, no importa su condición, valen como tales.  De pronto cabe el rechazo al delito o al pecado, pero nunca el rechazo a un ser humano, por más bajo que haya caído. Los demás, deben ser considerados como seres privilegiados y dignos de todo respeto y consideración.  No existen, en esta categoría, clases sociales. El trato por lo tanto será igualitario y respetuoso siempre y en todo lugar.

Apego a la verdad

Esta actitud que debería ser la constante de todos los hombres pero que no es tan frecuente, se enfatiza para los líderes ya que es la esencia de la credibilidad. “Ego sum veritas”. Por lo tanto, el compromiso con la verdad es total así lleve a la muerte. En este sentido la manipulación, también corriente en el medio social que solemos frecuentar, no cabe en el líder. Ni las verdades a medias que son en esencia una forma de mentir. Aunque hay que reconocer que no todo lo que es verdad debe decirse, especialmente cuando se encuentra de por medio la dignidad humana.

Culto a la libertad de expresión

El líder, se caracteriza por saber escuchar, por dejar hablar. Esa es una de sus fortalezas y ventajas. Tiene la capacidad, unida a la de hablar, de escuchar. No habla bien quien no escucha bien, es una verdad incuestionable. Siempre atiende, pregunta, calla. Escuchar es una de las cualidades claves en el hablar bien. De hecho el hombre se toma unos cinco años en aprender a hablar y toda la vida en aprender a callar. Todo el mundo habla, casi nadie calla.

Emocionalidad

Mi madre solía decir: yo no nací con plata mijo, pero nací con entusiasmo. El entusiasmo marca la diferencia. Si no se demuestra entusiasmo no se convence. El mensaje muy bien estructurado, muy lógico y claro, sin sentimiento, sin convencimiento, no convence. Se entiende, pero no se atiende. Un mensaje sin emoción es como un beso por teléfono, insípido, incoloro. La emoción es el resultado de creer profundamente, de estar convencido. Nadie convence si no demuestra convencimiento, racional y emotivo.

Capacidad de asombro 

La vida hay que gozarla. El mensaje hay que disfrutarlo. La capacidad de asombro es algo que viene con el hombre. Los niños se asombran con todo, lo disfrutan todo. Nuevamente es la cultura la que atrofia esta capacidad. Miremos con detenimiento a los niños. “Si no os hiciereis como niños…” Una persona que se asombra es sana, es sencilla, es profundamente humana e inteligente. Cada día debe ser una tormenta de asombros. Desde sentir la vida misma, más el disfrutar lo que a cada paso encontramos. Las gentes, las cosas.

Estudio permanente

El papel que la sociedad moderna le ha otorgado al líder es asustador. Es un hombre que debe saber prácticamente de todo lo habido y por haber. Además de ser pulcro, debe ser instruido, poseer el don de consejo, ser mesurado, discreto. Por esa razón el líder debe ser un estudioso permanente. Siempre está estudiando, siempre se está actualizando. No para de preguntar, no para de leer, no para de capacitarse en todo lo que suponga ayuda a los demás. Debe saber algo de medicina, algo de psicología, de pediatría,  de gerontología, y mucho de espiritualidad, de humanismo. No podemos pensar en formar líderes sin antes formar excelentes seres humanos. Este es un reto que pocos están disgustos a asumir, pero es un problema de calidad y también de caridad…

Curiosidad

El progreso de la humanidad está íntimamente ligado a la curiosidad. Esta ha sido el motor del desarrollo. En lo espiritual, en la vida personal, si no se tiene curiosidad no se avanza. Los niños, nuevamente ellos, pregunta una o otra vez: “y  eso por qué” Da Vinci siempre y a cada momento se preguntaba: Qué pasaría si… y por eso llegó a  ser el hombre más desarrollado de la historia de la humanidad, fuera de Jesús, lógicamente. Pero nuestra cultura afirma: La curiosidad mató al gato. Nuevamente en contra de la capacidad de pregunta que el hombre trae bajo el brazo.

Silencio

Esta cualidad es propia de seres desarrollados intelectual y muy especialmente espiritualmente. El silencio alimenta el alma. Descontamina el espíritu.  Una persona que no sabe guardar silencios está atosigada, envenenada, copada de basura. Los silencios permiten al hombre encontrarse a sí mismo, a los demás y a Dios. Sólo en el silencio se hace posible la vida interior. Pero los ruidos cotidianos a veces nos ahogan y nos hacen perder la perspectiva de lo trascendente.

Buen humor 

Curiosa actitud que normalmente no se considera en la vida espiritual. Pero encontramos ejemplos permanentemente. Juan XXIII, Teresa de Jesús. El buen humor, además de ser una buena medicina, la risa remedio infalible, es síntoma de inteligencia y limpieza de espíritu. Una persona de buen humor despierta simpatía y refleja transparencia y claridad, es confiable.

Podríamos continuar con más cualidades, aptitudes y actitudes, pero lo que queda claro es que para ser hoy en día una persona competente, hay que desarrollar al ser humano en todas sus dimensiones. Es necesario empezar por conocerse, elaborar el mapa personal y, luego, conocer a los demás, para amarlos, respetarlos y ayudarles.

Samuel Arango M.

Octubre, 2022

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Ser líder es cada día más complicado. Casi que estamos hablando de Supermán. La gente espera mucho de él y no le perdona ninguna falla. La crítica es inclemente y de poca caridad.

Puede afirmarse que la gente aún cree en los líderes, pero los mide con una vara muy corta. Por ello, voy a enunciar algunas de las características que un líder moderno debe tener, desarrollar y proyectar. Así podrán ver que no es fácil; quizá por eso muchos son los llamados y pocos los escogidos. Además, quien no se compromete a ser líder pleno, es mejor que no lo intente. Un líder flojo, mediocre, fracasa. Que no se diga de ellos que “haced lo que ellos os dicen, pero no obréis conforme a sus obras”. 

Cualidades 

Son lo que hace que una persona sea lo que es. Para el liderazgo hay que tener cualidades, como para cualquier profesión. 

Simpatía 

Empiezo por una cualidad que aparenta ser superficial, pero que no lo es. La simpatía es simple y llanamente el reflejo del alma, de la abundancia de la alegría en el corazón. Es casi imposible creerle a un líder que no irradia, no se le sale el entusaismo por los poros. No se concibe ni se acepta un líder mal genio, mal encarado, con neurosis facial negativa. A un antipático, no lo sigue nadie. Porque la simpatía es el rostro de la riqueza interior. 

Sensibilidad 

Es inherente a todo buen comunicador la capacidad de comprender y compadecerse. De sentir el mundo que lo rodea. De ser compasivo y comprensivo. Incluso de manifestarlo, en contra de algunos patrones culturales que inhiben la expresión de los sentimientos especialmente a los hombres y más específicamente a los líderes. El sentimiento es un elemento que hace al hombre más completo. Sentir es vivir. 

Empatía 

Capacidad de entender y ponerse los zapatos ajenos. Es escuchar y comprender lo que los otros dicen, sienten, piensan. Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Por lo general, los hombres creen y ven el mundo desde su propio ángulo, y la mayoría de las veces descarta las otras oportunidades. La empatía nos permite llegar al otro sin atropellarlo. Aceptar la diferencia, respetarlo. 

Carisma 

Es el magnetismo, la autoridad, la admiración que se despierta cuando un individuo irradia respeto, interioridad. Es una fuerza de atracción que no es fácil describir pero que se siente con evidencia y fuerza arrolladoras. Carisma es la combinación de vida interior, prudencia, sabiduría, simpatía. Es una cualidad de verdad escasa. Pero un hombre con carisma es sin duda un líder en su campo. Es el carisma que irradiaba Juan Pablo II o Teresa de Calcuta, o Mahatma Gandhi, o Jesús. No se logra o manifiesta sin una intensa vida interior, espiritualidad. 

Sencillez 

Si se quiere saber si alguien es verdaderamente sabio y valioso, veamos su sencillez. Los filósofos, que se adentraron en el conocimiento y la sabiduría no aceptaban a los orgullos: “Sólo se que nada se”. La sencillez es una manifestación de la sabiduría, de la profundidad del hombre humano y espiritual. El orgullo es un cáncer que corroe el alma. Y la gente, el común, rechaza al orgulloso y prepotente y admira y acata al humilde. 

Autoestima 

Esta es una cualidad sine qua non el hombre para desarrollarse como tal. Curiosamente es escasa dados los planteamientos que la tradición ha plantado para nuestra cultura religiosa. Hasta hace muy poco el hombre era una piltrafa, un gusano, un ser despreciable. Además, se demostraba que mientras más se sufría más cielo se alcanzaba en la vida eterna. Eso sí para amarse a sí mismo es primordial conocerse a sí mismo. “Gnosce te ipsum”. Pero no hay duda que el mayor desconocido para el hombre es uno mismo. Y entonces no se desarrollan equilibradamente los otros amores. La autoestima está en la base de la relación con los demás. 

Aptitudes 

Disposición natural o adquirida. Generalmente se deben a las dos formas. Se nace y se hace. Es triste ver como a veces se nace con ellas, pero no se desarrollan. Hacerlas sin poseer predisposición para ello es bastante difícil. 

Observación 

Un buen comunicador, para serlo, tendrá que ser un excelente observador. Percibirá el mundo que lo rodea con sus cinco sentidos y será capaz de expresarlo también con sus cinco sentidos. El comunicador es una antena receptora que capta hasta los detalles más insignificantes, los entiende y los codifica. Sin una buena capacidad de observación será prácticamente imposible desarrollar una comunicación efectiva. 

Condensación 

Es la capacidad para sintetizar lo observado, resumirlo o reducir a menor volumen. Es llegara lo esencial sin blablablear, defecto fatal de nuestra cultura educativa, política y religiosa. 

Abstracción 

Capacidad de generalizar y sacar conclusiones, de no andar por las ramas, de separar y considerar aisladamente las cosas unidas entre sí. A veces es más difícil que meterse a hablar de todo y de nada. La capacidad de abstracción está muy unida a la brevedad, una de las condiciones esenciales del buen comunicador. 

Lucidez 

Es la facilidad de comprender y de relacionar. Esta aptitud es menos frecuente de lo que se cree. A la gente, por lo regular hay que darle todo masticado, de fácil comprensión, detallado o pegado con historias o parábolas. “Para que entiendan” La gente, con historias, se vuelve lúcida. 

Claridad 

Expresarse inteligiblemente y sin ambigüedad. No dar rodeos ni utilizar formas alambicadas. Es llamar las cosas por su nombre. Usar los sustantivos y dejar a un lado, en lo posible los adjetivos o pronombres y los verbos compuestos. Usar un lenguaje entendible para el público al que va destinado, en sus formas y sus ejemplos. Es no dejar dudas o confusiones o lagunas. 

Orden 

El desorden es el pecado original de las palabras. Las ideas sin orden son blablablá. Sin orden no hay claridad, no hay interés, se malgasta el lenguaje. Las ideas deben estar claramente organizadas para que puedan entenderse. Para ello es necesario, siempre que se va a hablar, hacer esquemas, para que se organicen las ideas. Ideas sin orden hacen perder la idea. 

Coherencia 

Es la capacidad de relacionar ideas y evitar la contradicción. Es resultado de una claridad de pensamiento y de un esquema previo para hablar. La contradicción y la ambiguedad, que son el contrario de la coherencia, llevan a la confusión. En el caso de los líderes en especial, debe existir coherencia clara entre las palabras y los hechos. Entre lo que se vive y lo que se habla. El ejemplo es la mejor enseñanza. 

Concisión 

Es ir a lo esencial, no divagar. Decir mucho hablando poco. Brevedad. Es impresionante observar que en la mayoría de los casos sobra más de la mitad de las conferencias. La concisión no es fácil, porque significa una mejor preparación. La vaguedad, su antónimo, suele ser indicio de una preparación deficiente. 

Precisión 

Se refiere al uso de un vocabulario claro y preciso. Llamar las cosas por su nombre y de acuerdo con el vocabulario propio del público al cual uno se dirige. A veces, por un falso ilustracionismo o por ser muy “interesantes”, los líderes utilizan un lenguaje difícil, incomprensible, poco claro y rechazado por su público. 

Concreción 

Capacidad de relacionar los mensajes con la realidad, hacer el mensaje verificable y tangible. No andar por las nubes, aterrizarlo. Para este caso son muy recomendables las historias, las anécdotas, los ejemplos, las comparaciones, las parábolas… 

Dominio del idioma 

El orador debe dar ejemplo de un buen uso del idioma. Cumplir con las normas de la gramática, la sintaxis y la ortografía. “Que hablemos bien el español, HABEMOS pocos”, Recordemos que una de las riquezas del español es su forma simple de estructurarse. Si cuidamos el uso apropiado del sujeto, el verbo y el complemento (en ese orden) ya tenemos un buen terreno ganado, sin abusar de los adverbios y adjetivos que sirven solamente para enfatizar o describir pero que pueden distraer u oscurecer. 

Persuasión 

Siempre que se habla en público se tiene la intención de convencer o persuadir. En este sentido, toda comunicación debe ser intencionada con claridad. No tiene sentido hablar sin 

intención. Hasta callar debe ser intencionado. Pero siempre, en la vida cotidiana y en la oratoria, la intención de persuadir o convencer debe ser clara. Persuadir es hacer que la gente crea en algo. Si no, son palabras vanas. 

Motivación 

Es apelar a los instintos y sentimientos para motivar respuestas. La gente, especialmente los comunicadores, le tienen miedo a los sentimientos. Pero es más importante hablar al corazón de los hombres que al cerebro. La motivación genera respuestas. La misión del orador es entusiasmar al público. Hacer que el público salga con un sentimiento claro de bondad, de hacer algo, de actuar. Motivar es emocionar al público. Los discursos fríos logran resultados helados. 

Creatividad 

Esta cualidad es especialmente escasa en el caso de la oratoria. Suelen escucharse discursos que pudieron haberse pronunciado hace siglos. Creatividad es búsqueda de nuevas maneras y formas. Es hacer que la gente entienda, crea y se entusiasme para actuar de una manera diferente. La creatividad es algo que se interrumpe con el ingreso a la escuela. Solamente los hombres que no dejan desaparecer su creatividad innata dejan huella. Los niños son creativos hasta que los adultos se lo prohibimos. 

Samuel Arango

Septiembre, 2022

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Acostumbrada, esa es la ciudad del que se mueve rutinario sin mirar para arriba, sin detenerse, víctima del acoso diario. Una ciudad sin descubrir, a pesar de ser recorrida cada día y por los siglos de los siglos. La ciudad que parece común sin serlo, que más bien es extraña y propia.

Medellín, una ciudad querida y vejada al mismo tiempo. Muy recorrida, una y otra vez por la costumbre. Una ciudad no mirada, aunque sea coqueta y sensual.

Rutina, cotidianidad; acostumbrada, usada y abusada. Pero lo conocido puede ser bello, lo dicta la norma del sentido común, de lo evidente. 

Por donde pasamos, por donde dejamos nuestro aliento, pasan también la belleza y la ternura, la sorpresa y la caricia de una ciudad reconocida.

Lo propio no es lejano, si no lo permitimos. Para admirar, para disfrutar, para compartir y para hablar siempre de ella, la ciudad nuestra.

Repetida, vista, escuchada hasta la sordera, aspirada, tocada, saboreada, percibida sin descanso cada minuto. Pero lo iterado no pierde su magia, su candor, su posibilidad de ser.

Y ahí está, fiel, presente, poderosa y altiva, contrastante, cautivadora.

Una ciudad que es diferente e igual, lista a ser descubierta a cada paso, sin recatos y mezquindades. Abierta a la conquista de quien quiera cautivarla o enlazarla.

Primavera eterna para el poeta, posibilidad concreta para el pragmático. Opción permanente para todos los que buscan con la certeza de que encuentran.

Radical en su queridura, una ciudad a la que no se le puede ser indiferente.

¡Qué ciudad!

Medellín, sin exagerar, es la ciudad más espectacular del mundo. Limita por el norte con las agallas, la gana de vida y el entusiasmo de las comunas nororiental y noroccidental. Por el sur con el empuje y la calidad de las industrias.  Por el occidente con la gana de mar y desarrollo, y por el oriente con la sed de futuro que rompe la montaña. 

Medellín tiene muchos nombres, todos buenos para chicaniar, y que son verdad:

La Ciudad de la Eterna Primavera, porque la alegría se le brota por los poros. 

La Ciudad Industrial, porque en cada esquina hay una máquina y en cada techo una chimenea de proyectos. 

La Tacita de Plata, porque la gente es limpia por fuera y por dentro. 

La Capital Deportiva de Colombia, porque llena el estadio cada vez que sale un balón y porque los deportistas nacen silvestres en la unidad deportiva. 

La Bella Villa, porque es hermosa y porque no ha perdido el roce confianzudo de una villa. 

La Ciudad de las Flores, porque hasta las mujeres son capullos a punto de reventar. 

La Villa de La Candelaria, porque la Virgen sigue siendo su patrona, ahora y siempre y por los siglos. 

Y, por qué no, Medallo, así, en confianza, porque acá se tutea hasta al obispo y al gobernador.

* Medellín es, sin lugar a dudas, líder en producción de orquídeas

* Tiene el clima más envidiable del mundo.

* Es la capital latinoamericana de la moda.

* Es el centro de producción más importante de Colombia en confecciones, cuero, plástico.

* Es el destino ideal para el turismo de compras.

* Tiene más de 30 bulevares comerciales con todos los servicios de almacenes y bancarios.

* Es ciudad universitaria y estudiantil, con más de 30 instituciones de educación superior.

* Tiene un cubrimiento total en internet y en computadores al servicio de los estudiantes.

* Cuna y pionera de la medicina en Latinoamérica. Primera en América Latina en trasplantes de corazón, pulmones, hígado, manos, etc.

* La catedral metropolitana es la estructura de barro más grande del mundo, con 1.120.000 adobes pegados, con un órgano que posee los tubos más grandes de Suramérica, con 3478 flautas en madera y metal.

* Fue la primera ciudad colombiana en construir y disfrutar el transporte masivo del Metro.

* Sede de múltiples museos, como el de Antioquia, el Antropológico de la universidad de Antioquia, el de la Madre Laura, el de la Casa Pedro Nel Gómez, el MAM y muchos más.

* Ciudad de una arborización extraordinaria, con cerca de 11 millones de árboles.

* Un zoológico ejemplar para el mundo, en donde se destaca el mariposario.

* Ciudad de parques barriales y comunitarios sin número.

* Una ciudadela deportiva, la más completa de Latinoamérica, en donde se practican 50 deportes diferentes.

* Más de 400 esculturas regadas por sus calles y avenidas, a la vista del público.

* Con tierra caliente y fría a menos de una hora de camino en automóvil.

* Con dos parques enormes de esculturas, uno al frente del Museo de Antioquia, con obras de Fernando Botero, y otro en el Cerro Nutibara, con artistas de Latinoamérica.

* Pionera en Colombia en la educación virtual, con carreras completas a través del computador.

* Un Pueblito Paisa, réplica de los viejos pueblos antioqueños y sede del solaz de los medellinenses.

* Un Museo de la Ciencia único en el país, en donde se explica la creación y distribución de los servicios que prestan las Empresas Públicas.

* Unas Empresas Públicas, orgullo de la nación, que cubren a la ciudad prácticamente con un 100 % de los servicios con tan alta calidad que el agua de las tuberías es potable.

* Un parque de los pies descalzos, y de la luz, aledaños al edificio inteligente de las Empresas Públicas, que es un centro de reunión y regocijo para niños, jóvenes y adultos de todas las clases sociales.

* Un Instituto de Bellas Artes que pule el sentido artístico de los habitantes desde 1925.

* Una Biblioteca Pública Piloto que sirve a cerca de 120.000 usuarios mensuales.

* Un Palacio de la Cultura, Rafael Uribe Uribe, en la antigua sede de la gobernación.

* Un Teatro Metropolitano, moderno y actualizado, con capacidad para 1634 espectadores y excelentes teatros de diferente formato para todas las artes, como el Pablo Tobón Uribe, el de la Universidad de Medellín y el de la Universidad de Antioquia.

* Un Parque Norte, sitio de recreación natural y mecánica, de amplio uso por la población.

* Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, con su extraordinario orquideorama.

* Dos completas, agradables y cómodas terminales de transporte, del norte y del sur.

* Cerca de 35 centros comerciales, algunos de ellos de características internacionales.

* Centro Internacional de Congresos y eventos, con una sede sensacional.

Medellín tiene algo que mostrar en cada rincón. Microindustrias, famiempresas, baratijas, Sanalejos, pomadas, acciones de bolsa, baratijas, billetes de lotería, rebusque, inversión social. 

Es una ciudad en la que la calidad se inventó hace años, porque cada vez que nace un paisa de Medellín, nace la calidad, nace el trabajo, nace el futuro. No hay gente más orgullosa de su nacimiento que los medellinenses. Y como dice la canción de Héctor Ochoa, ”paisa es mi Dios” y casi seguro de Medellín.

¡Medellín es sensacional!

Comparto con ustedes el himno que le compuse a mi ciudad:

Hay una ciudad que es fácil de amar

porque de su alma brota la amistad.

Esa es Medellín, coqueta y feliz

llena de presente y con porvenir.

Montañas abiertas, gentes bien despiertas

amables y atentas con facilidad

Plenas de alegría, de amor e hidalguía

que caminan juntas con felicidad.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Noble, hidalga, bella, como sus orquídeas

Mira hacia el pasado sin ningún rubor

Otea el futuro con miradas limpias

Pone todo empeño, trabajo y sudor.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Alegre, fiestera, coqueta y austera

Cuida a los abuelos, mima a los pequeños,

ama a sus mujeres, con el alma entera

Vive intensamente verdades y sueños.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Cuna del rebelde y la poesía,

En ella se acunan con tranquilidad

el sol y la luna y la noche fría

el calor del día y la libertad.

Hay una ciudad que es fácil de amar…

Primavera eterna, canto y armonía

Valle de cosechas y de inspiración

Pujanza, aventura, humor, lozanía

Ciudad toda alma, toda corazón.

Hay una ciudad que es fácil de amar

porque de su alma brota la amistad.

Esa es Medellín, coqueta y feliz

llena de presente y con porvenir.

Samuel Arango Martínez

Artículo escrito para el libro Medellín Ensueño (1994), publicado por la editorial La Especial (Medellín). 

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Cuentan las buenas lenguas que el barbero le decía al cliente que no creía en la existencia de Dios, porque si Él existiera no habría tanta maldad en el mundo, ni guerras, ni odios. El cliente calló para no contradecirlo y arriesgar su garganta.

Cuando el cliente salió de la barbería se devolvió casi inmediatamente y le dijo al barbero: ¿sabe qué? Yo no creo que existan los barberos porque acabo de ver un hombre barbado en la acera del frente. El barbero replicó: claro, si no ha acudido al barbero. El cliente sonrió y dijo: claro, si no hemos acudido a Dios¹.

Encontramos lo que dijeron algunos reconocidos científicos²:

Allan Sandage, astrólogo que calculó la edad del universo: “La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo sobrenatural”

Johannes Keppler, astrónomo: “La magnificencia de tus obras quisiera yo anunciarla en la medida en que mi limitada inteligencia pueda comprenderla”.

Copérnico: “¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes?”.

Hathaway, padre del cerebro electrónico: “La naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. Por eso requiere una causa primera grande que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que por lo mismo es sobrenatural”.

Newton: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”.

Linneo, botánico: “He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente”.

Ampère:” ¡Cuán grande es Dios y nuestra ciencia una nonada!”.

Gauss, matemático: “Cuando suene nuestra última hora será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar”.

Wernher Von Braun, constructor de cohetes espaciales: “Por encima de todo está Dios, que creó el gran universo”.

Albert Einstein, físico: “Todo aquel que está comprometido con el cultivo de la ciencia llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre y ante el cual, nosotros, con nuestros poderes, debemos sentirnos humildes”.

Edison: “Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”.

Darwin: “Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido fruto del azar”.

Samuel Arango: Descubridor de sí mismo. Es posible encontrar a Dios en el universo, pero realmente se encuentra agazapado en lo más profundo de nosotros mismos”.

[1] Internet, en varias fuentes. 

² https://gecoas.com/religion/SUBPAG/HISTORIA/cientificos/index.htm

Samuel Arango M.

Marzo, 2022

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Los antioqueños tenemos una forma muy peculiar de celebrar la Navidad. En primer lugar, por lo general nos encanta. Pero además hacemos y decimos cosas que no se usan en ninguna parte del mundo.

En Navidad los paisas visitamos la iluminación de la ciudad, en barra, con la familia y los amigos, y chicaniamos del alumbrado con todo el que hablamos de otras ciudades o países.

Prendemos velas la noche del 7 de diciembre, también en familia, y fuera de eso hacemos bolas de esperma con lo que queda, para guardarlas y agrandarlas al año siguiente.

En familia rezamos cada noche la novena de aguinaldos, pero eso sí la tradicional, no aceptamos otra. Y cantamos los gozos y villancicos. Los niños son el centro de la novena, que es gran ocasión de reunión familiar y amigos cercanos.

Hacemos y comemos natilla, buñuelos y hojuelas por montones, los regalamos y recibimos de todo el mundo. Otros siguen la tradición de matar marrano o pisco emborrachado con aguardiente. Damos aguinaldos hasta al perro y al gato, sin exagerar. Baraticos, pero pa’ todos.

Tenemos que tener pesebre en la casa, la finca, la oficina. Aún elevamos globos, a pesar de lo peligrosos que son, pero no hacemos caso, cabeciduros como buenos paisas. Muchos conscientes ya usan globos que no causan incendios. Unos cuantos queman pólvora al escondido, y otros regañan, pero todos la añoramos. 

El 24 en la noche escondemos el Niño con cualquier billetico. Lo buscan los niños y los adultos metidos a niños.

Nos pegamos la lloradita en la noche de Navidad o de año nuevo, no la perdonamos. Nos ponemos cucos amarillos el 31, o comemos 12 uvas, o le damos la vuelta a la casa o manzana con una maleta o maletín en la mano. Quien quita que podamos ir a Estados Unidos. Y se quema el año viejo, pero lejos de los niños.

Bebemos porque sí o porque no. Porque estamos contentos o tristes, solos o acompañados. Eso sí, que no nos den trago extranjero.

Nos encanta recitar el brindis del bohemio el 31 y si no lo sabemos buscamos a quien lo sepa para que lo haga. Hacemos los mismos propósitos de cada año, porque este año sí…

Nos volvemos más abrazadores, besuqueadores, piropeadores. Recordamos a los que no están con nosotros y para ello alzamos la copa.

Llamamos por teléfono o celular a la medianoche a quienes quisiéramos que estuvieran y nos quejamos porque no hay línea. Y también celebramos el 6 de enero.

¡Nos sentimos más paisas que nunca!

Samuel Arango M.

Diciembre, 2021

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¡El tacto, lo cura!

Por Samuel Arango
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El tacto es un medio de comunicación especial para intercambiar amor.

Al principio era el tacto

Cuando empezamos a existir, en el seno cálido de nuestra madre, comenzaron a gestarse unos maravillosos canales de comunicación con el mundo exterior. Nuestra piel, primer medio de comunicación, sintió un ambiente líquido, cálido, suave, afectuoso, tranquilizador, plácido. De vez en cuando la posición de nuestra madre nos incomodaba, la presión sobre nuestra piel nos molestaba y pedíamos mediante el pataleo o la acomodación un cambio de posición. Casi que diferenciamos, a partir del tacto, lo cómodo de lo incómodo, lo agradable de lo desagradable. Habíamos iniciado procesos elementales de comunicación, a un nivel muy primario e instintivo, con el ambiente que nos rodeaba. Desarrollamos, sin saberlo, el primer nivel de la estética: lo agradable.

A aquel ambiente tan placentero se le añadieron poco a poco las primeras sensaciones de los otros sentidos, como el oído, al punto que llegamos a diferenciar las voces más frecuentes y cercanas como la de la madre y la del padre. De igual manera, el olor del líquido amniótico, influenciado por los estados de ánimo de la madre y la adrenalina, empezó a penetrar nuestras fosas nasales en formación. El sabor lo sentimos en los labios y la boca y hasta empezamos a chupar dedo en un gesto natural de succión temprana acompañada de sabor. El medio ambiente que nos rodeaba se hizo familiar y acogedor. Los latidos del corazón de la madre y los propios ya fueron detectados y se relacionaron con estados de tranquilidad y de intranquilidad, según fueran las circunstancias de la mamá. Casi a los nueve meses sufrimos los primeros síntomas de disconfort y estiramos las piernas y los brazos para abrirnos campo en un espacio que ya sentíamos estrecho. La mamá entendía nuestro mensaje y se acomodaba mejor para que no sufriéramos.

El gran trauma

Pero llegó el día del nacimiento y ese día al cambio fue total, dramático y traumático. Todos nuestros sentidos sintieron un verdadero golpe. El calorcito permanente y plácido se cambió por una temperatura seca y desequilibrada, muy caliente o muy fría. Los ojos recibieron un puñetazo de luz y la pupila se cerró con brusquedad y dolor. La piel se encogió para protegerse. Extraños olores, nunca percibidos antes, entraron a borbotones por la nariz creando un verdadero desconcierto. El sabor dulzón del líquido amniótico se tornó salado y la cara tuvo que hacer una mueca de espanto.

Nacimos a un mundo extraño y a una cultura aún más extraña. La separación de la madre se hizo casi total desde un principio: ya no estábamos juntos. Su calor y su ternura, que eran percibidas a través de la piel, se perdieron completamente. Ahora la superficie del bebé la tocaban sensaciones extrañas, no cómodas y desapacibles. Uno de los factores de seguridad y de agradabilidad se había perdido. A partir de ahí, y por razones más que todos culturales, la piel de la madre y del niño empezarían a comunicarse muy poco. Este lenguaje, el primero, empezó, desde el día del nacimiento, prácticamente a atrofiarse. Desde ese momento, NO TOQUE o no lo toquen empezó a mandar el mundo de la comunicación con el exterior.

La lucha por tocar

La naturaleza rebelde buscó, de todas maneras, defenderse. Como bebés seguimos asiendo y tocando todo lo que se nos atravesaba. Era nuestro contacto con el mundo exterior al que habíamos aprendido a conocer a través del tacto. Pero las pautas culturales nos fueron alejando del tacto. Las caricias que en el seno materno eran permanentes, se fueron espaciando hasta que cuando adultos se convirtieron en pecado. Las palmadas para que no tocara desplazaron los contactos de piel.

Pero la necesidad no desaparece. En todas partes, la sociedad tiene que colocar avisos de NO TOCAR. De no conocer mejor las cosas, de no comunicarse mejor.

Solo cuando el amor irrumpe en nuestra vida, con la fuerza de la adolescencia, el tacto retoma un poco su importancia. Aquellos primeros roces con el ser que nos atrae son eléctricos, sensacionales. La primera cogida de mano, las primeras caricias y luego las horas eternas tomados de las manos o piel contra piel. Un lenguaje nuevo empieza a desarrollarse entre los seres que se aman a través del tacto amoroso. Mensajes que no pueden ser codificados en palabras. Sensaciones no sólo físicas, sino espirituales.

Todos experimentamos los mensajes a través del tacto. Incluso, no podemos negar la existencia de una burbuja exterior que nos protege, nos aleja, nos separa o nos distingue de los demás. Una tocada de una persona extraña, no aceptada o rechazada es incómoda, es violenta. El tacto parece llenarse de energía negativa que rechaza la otra energía que trata de violentarme al tocarme sin permiso.

Todos sabemos que cuando acompañamos a alguien que sufre una pena, lo mejor es simplemente estrecharle la mano con cariño, sin palabras que suenan falsas o convencionales. Es un mensaje que rebasa los tan estrechos significados del lenguaje tradicional.

Quienes hemos tenido seres adorados muy enfermos o en el trance de muerte, sabemos que con las caricias, con la mano estrechada, se dan mensajes de amor, de vida, de solidaridad, de acompañamiento, de belleza, casi de divinidad.

Samuel Arango M.

Octubre, 2021

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Todo comenzó con ese libro que nunca olvidamos y en el que muchos aprendimos que “Mi mamá me mima”: La alegría de leer.  De ahí siguieron inolvidables lecturas encarretadoras, como las Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, y las obras de Emilio Salgari (Sandokán). Tampoco olvido la inmortal Mujercitas, de Louisa May Alcott.

De joven enamoradizo me adentré en la poesía y además de cometer versos, disfruté leyendo a Barba Jacob con su “Canción de la vida profunda” o las sensibles rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Leí, aún sin entender del todo, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry y lloré con el Diario de Ana Frank

En la academia del Juniorado me impactó, hasta el punto de no olvidarlo, La Hora 25 de Constantin Virgil Gheorghiu. Leí estupefacto la Divina Comedia, aunque a ratos me sentí medio enredado. Disfruté una y otra vez El Quijote de la Mancha‒llevo cuatro lecturas y, en todas, la obra me ha sido diferente‒. 

Con el padre Enrique Gaitán entré en crisis existencial con La Peste, de Albert Camus. Y me marcó para siempre el escritor indio Rabindranath Tagore (El mejor cartero, el rey). 

Miles de libros se han deshojado en mis manos. Todos memorables, unos pocos inolvidables. Hay que escoger uno, reciente. Los otros no se van al baúl del olvido. Pero en los últimos años, una obra me ha impactado al punto de haber perdido tres veces el libro y vuelto a comprarlo una y otra vez: La columna de hierro, de Taylor Caldwell. Una novela histórica que en más de 800 páginas relata la vida de Marco Tulio Cicerón y el esplendor del imperio romano.  

Si quieres entender el mundo de hoy, sumérgete en el pasado. Cicerón: filósofo, político, abogado, orador, escritor y exjesuita. 

Esto último lo discutimos cuando lean esta impresionante obra.

Samuel Arango M.

Agosto, 2021

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