Navidad a lo paisa

Por: Samuel Arango
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Los antioqueños tenemos una forma muy peculiar de celebrar la Navidad. En primer lugar, por lo general nos encanta. Pero además hacemos y decimos cosas que no se usan en ninguna parte del mundo.

En Navidad los paisas visitamos la iluminación de la ciudad, en barra, con la familia y los amigos, y chicaniamos del alumbrado con todo el que hablamos de otras ciudades o países.

Prendemos velas la noche del 7 de diciembre, también en familia, y fuera de eso hacemos bolas de esperma con lo que queda, para guardarlas y agrandarlas al año siguiente.

En familia rezamos cada noche la novena de aguinaldos, pero eso sí la tradicional, no aceptamos otra. Y cantamos los gozos y villancicos. Los niños son el centro de la novena, que es gran ocasión de reunión familiar y amigos cercanos.

Hacemos y comemos natilla, buñuelos y hojuelas por montones, los regalamos y recibimos de todo el mundo. Otros siguen la tradición de matar marrano o pisco emborrachado con aguardiente. Damos aguinaldos hasta al perro y al gato, sin exagerar. Baraticos, pero pa’ todos.

Tenemos que tener pesebre en la casa, la finca, la oficina. Aún elevamos globos, a pesar de lo peligrosos que son, pero no hacemos caso, cabeciduros como buenos paisas. Muchos conscientes ya usan globos que no causan incendios. Unos cuantos queman pólvora al escondido, y otros regañan, pero todos la añoramos. 

El 24 en la noche escondemos el Niño con cualquier billetico. Lo buscan los niños y los adultos metidos a niños.

Nos pegamos la lloradita en la noche de Navidad o de año nuevo, no la perdonamos. Nos ponemos cucos amarillos el 31, o comemos 12 uvas, o le damos la vuelta a la casa o manzana con una maleta o maletín en la mano. Quien quita que podamos ir a Estados Unidos. Y se quema el año viejo, pero lejos de los niños.

Bebemos porque sí o porque no. Porque estamos contentos o tristes, solos o acompañados. Eso sí, que no nos den trago extranjero.

Nos encanta recitar el brindis del bohemio el 31 y si no lo sabemos buscamos a quien lo sepa para que lo haga. Hacemos los mismos propósitos de cada año, porque este año sí…

Nos volvemos más abrazadores, besuqueadores, piropeadores. Recordamos a los que no están con nosotros y para ello alzamos la copa.

Llamamos por teléfono o celular a la medianoche a quienes quisiéramos que estuvieran y nos quejamos porque no hay línea. Y también celebramos el 6 de enero.

¡Nos sentimos más paisas que nunca!

Samuel Arango M.

Diciembre, 2021

2 Comentarios

John+Arbeláez 19 diciembre, 2021 - 9:19 am

Tal cual. desde Antioquia hasta el norte del Valle y del Tolima, pasando por los departamentos más paisas del Quindío Risaralda y Caldas. Así lo viví en Pereira siendo un niño.

Excelente recopílación de la cultura paisa en navidad y año nuevo, Samuelito. Hay que añadir que la navidad iniciaba sólo el 7 de diciembre con la noche de las velitas.

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César Vallejo 20 diciembre, 2021 - 7:55 pm

Con tu relato, Samuel, nos haces vivir de nuevo la navidad que nos alegró (y de qué manera!) la niñez y la juventud! Me quedó faltando la ida al monte a coger musgo para el pesebre y el helecho para “tostar” o preparar el marrano!.
Con un abrazo te deseamos con Myriam que disfrutes con tu familia esta Navidad Paisa que se avecina.

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