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bernardo nieto

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En el segmento anterior, el Dr. Marco Antonio Villamizar reconocido como una autoridad en el país, nos contó de sus raíces familiares, de sus inicios y motivos para convertirse en médico oftalmólogo y de su viaje con su esposa y su hija al Parque Nacional de Shenandoah, cerca de Washington, con 75000 hectáreas de un bosque cundido de garrapatas.  

Es el protagonista de una experiencia personal y profunda que, a su juicio, fue una ECM (Experiencia cercana a la muerte). Le agradezco nuevamente su apertura y su sencilla disposición para contarnos lo que le pasó, lo que vivió y lo que ha significado esa experiencia en su vida. 

BN: ¿Me puedes describir lo que experimentaste, cuando estabas en la UCI en el Hospital Prince William, inconsciente y con encefalitis?

Es muy difícil describirlo, porque es una experiencia… indescifrable. Yo escuchaba, pero no era con los oídos; yo veía, pero no era con los ojos. Era un espacio infinito, de un color como una especie de gris con amarillo. Digamos … ¡la belleza! Pero era una belleza que llegaba no sé de dónde. Después, me quería ubicar… Quería ver el horizonte, pero eso no tiene horizonte. Y la sensación global de todo eso era un mensaje que básicamente resume todo: ¡Esto se trata del amor! (Pausa larga) 

Así que, si es esto o aquello, más para acá, más para allá, pues… ¡Yo no puedo decir nada! Porque en ese momento yo no tenía ni idea de dónde estaba, ni quién era, ni nada. Es una percepción que no es con los sentidos. 

Digamos, tú que eres músico. Hay gente que dice que puede ver la música. Y sí. Hay una cantidad de percepciones que no necesariamente son estrictamente con los sentidos. Eso de que uno tiene un séptimo sentido y, entonces, por allá algo le mueve sin tener ni idea de… por qué… Es, más o menos, una sensación así. Pero es una cosa muy complicada de explicar…

Era la percepción de un espacio infinito, lleno de amor, de paz... No es una percepción auditiva ni visual como tal. Es ese espacio, con ese color. Pero no era que yo estuviera mirando una cosa. No. Pero era absolutamente agradable. Es que la paz lo dice todo. Y, digamos, si uno piensa: “Esta es una paz producto del amor… ¡Yo creo que más de eso no hay nada!

BN: En este momento recuerdo que San Pablo dice que “Ni oído oyó, ni ojo vio… ¿Es algo así? 

Pues digamos, por mi manera de ser, por haber sido educado y formado, yo lo interpreto como una experiencia mística, sin duda. Una experiencia mística. Pero, si alguien dice “esto es una experiencia mística”, se pensará que uno es un santo o no sé qué… ¡Pero esto no tiene nada que ver con eso! 

Es la sensación infinita, inmensa, de una realidad que no es “dimensionable”. Porque está salido de las dimensiones, está salido de las percepciones que uno tiene con los sentidos. Si uno puede sentir sin los sentidos el amor pues, uno puede haber sentido el amor, pero es que es un amor totalmente distinto. Eso no es un amor de ninguna dimensión física… 

En la transfiguración del Señor que narran los evangelios, los apóstoles no se querían ir de ahí. “¿Por qué, Señor, no armamos 3 tiendas: una para ti, otra para Elías, ¿otra para Moisés?” ¡Qué delicia estar aquí! Y era una luz que les invadía. 

Yo no podría comparar, es imposible. Yo no tendría ninguna manera de comparar dos eventos así. Para mí, ¡claro, digamos, es una sensación abrumadora… que lo llena a uno; mejor dicho, ¡es sentir el amor infinito! Es eso. ¡Paz, pero infinita!, Una sensación absoluta de sentirse uno querido, amado. No tiene ninguna ubicación posible porque es como ver la infinitud y eso… Yo no sabría cómo definir esas cosas. 

Después, cuando ya me fui recuperando, la sensación de estar ahí en el hospital era absolutamente ¡fastidiosísima! Porque no había ventanas, yo no veía nada, no sabía ni dónde estaba realmente ni nada.

Eres médico. ¿Cómo definirías el vivir en ese momento? 

Pues, digamos…, es como un paréntesis en lo que uno llama vivir. Ahí comienza un enredo, porque, en realidad, ¿qué es vivir? Yo me acuerdo de que, hablando con el padre Alfonso Llano, él siempre me insistía: ¿usted sigue pensando en el dualismo? Yo no creo que uno sea alma y cuerpo, sino uno es una sola estructura. Pero ahí surgen unas preguntas que son muy complicadas de contestar. Porque nosotros decimos: “se murió”. Entonces, se murió, ¿qué? ¿Todo? ¿De ahí para allá no existe absolutamente nada? 

En ese dilema de qué es vida y qué es lo que me toca vivir, suena redundante; pero mi quehacer, es la parte vivencial de todos los enfermos. En ese momento, eso que me pasó, es como un paréntesis. 

O sea que, si yo estoy vivo o no estoy vivo, eso, a mí ¡ni se me pasaba por la mente! Porque estar en un espacio en donde el amor lo colma a uno, eso…, ¿que si eso es en la vida? ¡En la vida eso nunca ocurre! Porque nosotros, desafortunadamente, estamos limitados en nuestras percepciones. 

Yo trabajo en los ojos, entonces, lo que vemos… ¿Es eso? Comenzando porque ni siquiera estamos viendo lo mismo los dos, mientras conversamos frente a frente… La realidad tuya es la espalda mía. ¿Y esa es la realidad mía? No, no, porque lo que tengo atrás, ni lo percibo. Eso es un espacio indefinible desde el punto de vista de situaciones vitales y que yo pueda decir: esto se parece a esto o aquello, no. ¡En absoluto!

¿Tú crees que eso que experimentaste es la divinidad? 

Entender o pretender entender a Dios de manera intelectual…, eso se sale de toda dimensión, ¡porque eso no es posible! ¿Que, si es una manera de haber tenido una vivencia espiritual, digamos…, ¡Sí! Para mí, sí. ¿Que si eso es aplicable a… o que cualquiera lo pueda entender…? Lo que pasa es que uno es producto de una cantidad de experiencias y de cosas… Que la vida mía no es igual a la vida de nadie. Y entonces ahí es bonito lo que decía San Juan Pablo II: la vida es única e irrepetible. Y ahí viene un valor infinito en las vivencias y en la vida. 

Hoy en día, con los nuevos telescopios, estamos hablando de… millones de años luz… Y yo, en la dimensión microscópica, dentro de esa dimensión, ¿yo que vengo siendo? 

¿Cómo regresaste? 

Es difícil describirlo, porque el estado de conciencia no era muy claro. Por eso te digo que el fastidio hacia ese espacio era total. Porque pasar, sí, pasar de un espacio donde el amor es infinito a una cosa que es totalmente… llena de pitos y volver otra vez a estar ubicado a través de los sentidos, de ver, oír, respirar, oler, eso…, ¡Nada que ver! 

¿Cuánto tiempo duró eso? 

No tengo ni idea. Es una sensación absolutamente atemporal. ¿Que si fue mucho o poco? No tengo ni idea. 

¿Cuál es la finalidad de la vida?

El amor. Lo que pasa es que en estas dimensiones nuestras se complica mucho eso. Pero el destino del ser humano es el amor, sin duda, indiscutible. ¿Qué es el amor? ¿O cómo se define el amor? Me parece que hay, digamos, una especie de situación metafórica: los millones de caras que tiene Dios. Es que nosotros estamos, lamentablemente, dentro de nuestra propia dimensión. Pues tenemos que imaginarnos… Dios tiene que ser, por lo menos, similar a nosotros en dimensiones, medidas.  ¡Pero esto, es otra cosa…!

¿Hoy, después de esa experiencia, cómo te sientes? ¿Te cambió la vida? 

Sí, claro, sí.

¿En qué sentido? ¿Hoy como eres?

Digamos que le hace a uno entender que la vida es como una especie de paréntesis. Es que uno se pone a pensar… Un año o diez años, cien años…, nosotros medimos el tiempo solar. Y es válido; es una experiencia sensorial absolutamente válida; pero es que ese tiempo es únicamente válido y es tan relativo como que, si tú te mueves un poquitico, el tiempo es totalmente distinto al que estaba acá. Pero cuando se ve eso, uno entiende que eso no tiene ningún sentido. El tiempo nuestro es ¡nada!

Bernardo Nieto Sotomayor

Abril, 2025

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Marco Antonio es hijo de la noble y gentil payanesa, Doña María Cajiao Paris y del General del ejército colombiano pamplonés, Marco Antonio Villamizar Villamizar. Es el séptimo de once hermanos, y ha sido siempre “buena persona”, decente, cordial y tranquilo. Nació en Pasto en febrero de 1949, cuando el general prestaba sus servicios en la ciudad. Siempre estudioso, el militar asistió a las aulas de derecho en la Universidad del Cauca. En su casa las labores se distribuían entre todos los hijos y se rotaban bajo la guía de la madre y la sonrisa aprobatoria del padre. Con su familia aprendió valores fundamentales: la lealtad, la verdad, la fe, la responsabilidad, la solidaridad, la fraternidad, el servicio. Es un apasionado de la VIDA y de la familia.

Coincidimos en El Mortiño y en el noviciado de Santa Rosa de Viterbo y, después de muchos años, volvimos a vernos cuando él ya vestía su bata blanca de médico javeriano. Los años de internado en El Mortiño y el fugaz paso por el noviciado los tuvo que asumir con valentía por lo mucho que le costaba la separación de su entrañable y amorosa familia. Ese tiempo, sin embargo, dejó en él una imborrable impronta humanística y de servicio a los demás. 

Marco Antonio es un reconocido y destacado oftalmólogo y es el protagonista de lo que, a su juicio, fue una experiencia personal y profunda conocida como ECM (Experiencia cercana a la muerte). Le agradezco su apertura y su sencilla disposición para contarnos lo que le pasó, lo que vivió y lo que ha significado esa experiencia en su vida. 

“Soy médico oftalmólogo, trabajo en retina y vítreo. Mi interés básico en términos genéricos es la vida: las plantas, las aves, la VIDA. La familia es importantísima para mí. Y, en este momento, las cosas toman un sentido muy distinto después de haber pasado por una situación tan crítica de salud. 

En un momento de mi vida yo no sabía ni qué iba a ser en este planeta. Por recomendación de un hermano mío que trabajaba en una entidad que se llamaba “Estaca” y que después se convirtió en la CAR, hablé con Malú Bruno, una psicóloga que formaba parte de un grupo de investigadores franceses que estudiaban el comportamiento biológico del ganado normando en la altura de Bogotá. En Francia ese ganado vive a nivel del mar y aquí se volvió una de las mejores razas para la altura. Ellos querían averiguar por qué había pasado eso. También investigaban los hábitos sociológicos y los rasgos psicológicos de las comunidades.  

“Malú me hizo muchas pruebas y me dijo: Te conviene ser médico. Tienes una formación humanística muy importante. Y sería una combinación muy interesante porque vas a tener también una formación biológica o médica”. 

Con permiso de monseñor Castro Silva, vinculado a la Universidad del Rosario y al Hospital San José, Marco Antonio pudo pasar unos meses conociendo por dentro el hospital, atendido por profesores y estudiantes de la facultad de medicina de la Universidad del Rosario. 

“Eso me ayudó muchísimo. Me presenté en la Universidad Nacional y pasé. Pero la universidad estaba cerrada por una de sus habituales huelgas y mi papá me dijo: ¡Váyase para la Javeriana que eso es como más organizadito! Pues terminé en la Javeriana a pesar de que éramos vecinos de la Nacional, pues vivíamos en la avenida 28 con 40”. 

Se trataba, también, de estudiar una carrera que no tuviera que ver con los números. Pero tuvo que enfrentarse a las matemáticas más avanzadas por el grupo de compañeros ingenieros al que fue asignado. Así, estudió matemáticas 1, 2, 5, 8, 200…, además de física y química. 

“Terminé los requisitos de las matemáticas más avanzadas. Y la oftalmología es repleta de números, porque la física y la parte óptica tienen sólo números. Y terminé ahí a trancas y mochas…

Con mi especialidad fue un amor a primera vista. Realmente la oftalmología es algo impresionante. Por ejemplo, mirando la retina de un paciente yo le puedo decir a su cardiólogo: “Mira, este paciente tiene una valvulopatía mitral”. Es una cosa increíble. Yo quería una especialidad que fuera quirúrgica, pero que fuera ultra-delicada. La cirugía de la oftalmología es impresionante. Siempre con microscopio, para permitir la minuciosidad con la que se requiere afrontar las heridas o las suturas, porque los “puntos” son 1000 veces menos gruesos que un pelo.

¿Qué te pasó en Estados Unidos?

Nosotros fuimos a visitar a Luli, mi hermana mayor, y a Brad, su esposo, a Estados Unidos. Vivían cerca del Parque Nacional de Shenandoah, de 75.000 hectáreas de bosque. Y eso es cundido de garrapatas. Sin embargo, sólo una de las cuatro clases de garrapatas de esa región puede afectar a los humanos. Las otras garrapatas no tienen mayor problema. En esa latitud, porque es igual en Alemania y en Europa, la garrapata transmite la enfermedad de Lyme, una enfermedad bastante compleja, a través de una bacteria que produce muchos problemas de salud, afecta el corazón y es una afectación multisistémica.

Cuando te pica la garrapata, ¿se siente el piquete? 

No necesariamente, porque la saliva de la garrapata adormece los nervios. Por ejemplo, uno ve un novillo con 500 garrapatas y el personaje no se fastidia porque la saliva de la garrapata hace que la piel quede insensible. Por ese motivo no molesta tanto el piquete de la garrapata. La que se dio cuenta fue Sarita, mi hija. “¡Te picó una garrapata y aquí está!”. El efecto se demoró en aparecer, más o menos, entre 10 y 12 días. Los síntomas no eran muy evidentes. Yo sí me sentía incómodo, pero no tuve fiebre.

Después de un par de semanas ya nos regresábamos para Colombia. Yo tengo la costumbre de que, cada vez que me dan un dulce, le hago un nudo al papel. En el carro, camino al aeropuerto, Sarita me pasó un dulce y yo no le hice el nudo al papel. Entonces Sarita dijo: “Aquí hay algo raro: ¡no le hizo el nudo al papel!”. Luego me preguntó algo y les dijo: “Mi papá está mal porque tiene la mirada distinta”. Brad decidió llevarme al hospital inmediatamente. Y ahí ya no me acuerdo de nada. Cuando llegamos al hospital dijeron que, por la edad y las condiciones, podría tener un accidente cerebrovascular, o sea, una trombosis, una hemorragia cerebral. Después de colocarme los medicamentos, hicieron el TAC y no era un accidente cerebrovascular. Luego me hicieron TAC con contraste y ¡nada! – ¡Se tienen que ir para un hospital de mayor nivel! 

Me llevaron al hospital Prince William a la unidad de cuidados intensivos y me hicieron toda clase de exámenes. En un momento dado, yo quedé fuera este planeta. El diagnóstico fue una encefalitis y quedé completamente inconsciente. 

¿En qué consiste la encefalitis? ¿Cómo se cura y qué pasó contigo? 

La encefalitis es una inflamación del cerebro. Fue producida, de acuerdo con lo que decían los neurólogos, por una situación medio alérgica y no únicamente por la bacteria que transmite la garrapata con la enfermedad de Lyme, como una reacción gigantesca en el cerebro. Es una catástrofe total, porque el cerebro es el que “organiza” la mayoría de las cosas del organismo. Hay acciones que son automáticas y por eso uno no se muere. La respiración, por ejemplo, es totalmente autónoma. El corazón es automático. Pero si sube la inflamación, si se hace más severa, se hernia la amígdala que une el cerebro con la médula espinal y eso produce un paro respiratorio y la persona muere. O sea, que el manejo inicial es importantísimo. Es necesario el soporte vital, porque se va perdiendo el manejo automático en muchas cosas. 

Primero se hacen pruebas serológicas para la enfermedad de Lyme y, luego, antibióticos, antiinflamatorios… Me pusieron dos ciclos de antibióticos específicos para la enfermedad de Lyme y tomaron todas las medidas de soporte con los medicamentos para desinflamar el cerebro. El estado de conciencia era muy precario. ¡Es como si uno se perdiera en la séptima con tercera! Entonces uno dice, ¿esto qué será? Naturalmente que, por el entrenamiento que he tenido, hay una cantidad de cosas automáticas. Y uno, lógico, reconoce que esto es una UCI, un hospital, las enfermeras. 

La recuperación fue muy lenta. Comenzando porque me tocó quedarme en Estados Unidos dos meses. La aerolínea dijo que no aceptaba que subiera al avión, sino con el concepto médico. Los médicos dijeron que en Colombia no hay enfermedad de Lyme y que sería una irresponsabilidad llevar esa enfermedad al país. Yo importaría una bacteria peligrosísima a Colombia. Y no estaba en condiciones. Estaba enfermo y de una enfermedad grave. Hay dolor, pero como el estado de conciencia es tan vago, es más una incomodidad. Después con el tiempo, el dolor de cabeza sí es muy fuerte. 

¿Puede haber parálisis?  

Depende de la parte del cerebro que se inflame. En esta situación se inflamó la parte temporo- frontal. Entonces, se afecta más el afecto, la audición, el equilibrio. Pero depende la zona del cerebro que se inflame.

¿Y tu familia cercana, tu esposa, estaban allí?

Ah, sí. Sarita, mi hija, también. 

¿Qué experimentaban ellos?

 Pues, ¡terrible para ellos! El doctor ya le había dicho a mi familia que era una situación sumamente grave. Y, leeeeentamente, para mí también fue terrible a medida que fui tomando conciencia de la situación. 

¿En ese momento sentías que te ibas a morir?

No. ¡Los demás, sí, claro!

Bernardo Nieto Sotomayor

Abril, 2025

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El jueves 6 de marzo tuvimos la idea de volver a encontrarnos para compartir un momento poético como el primero que tuvimos el año pasado. La particularidad fue que propusimos sacar algunos poemas del “baúl de los recuerdos” y nos llevamos muchas buenas sorpresas. En este blog iremos publicando a quienes en algún momento “cometieron” poesía, para el placer de todos.

Exjesuitas en tertulia- 6 de Marzo, 2025

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Capítulo 2

En la entrega anterior mi amigo nos contó cómo, bajo un aguacero torrencial y, en medio de un terrible trancón de carros, la alegría con la que un pordiosero vendía papitas y chitos le hizo ver que no tenía ninguna razón para maldecir de su vida y querer huir de los problemas. El estudiante graduado en el Colegio Mayor de San Bartolomé es ahora un joven que quiere hacer carrera y vida profesional estudiando en una de las mejores universidades del país. Arquitecto, París, Europa, “una vida loca”, hasta que llega el momento del “re-creo”.

Una mano amiga y el cuarto de mi reconciliación.

El amigo del que ya hablé me recibió en su casa, con sus hijos y con todo. Me dieron cuarto, cama, alimentación. Obviamente, no era mi casa. Yo quedé en la calle y desamparado completamente. Yo sentía que no era nada y seguía sintiéndome mal, no tenía trabajo, no tenía nada. Tenía dos hijos a cargo…. ¡Uichhh, Uffff…!  “¡Con este mundo yo solo no puedo!” (Y aquí volvemos al inicio de nuestra conversación; es cuando decido perderme y sucede el episodio del vendedor, en la mitad del aguacero torrencial, en el puente de la 92).

Un nuevo comienzo.

Entonces se inicia una nueva etapa de mi vida, fue como a mediados de junio o julio del 2006. Tenía 46 años. De alguna manera descansé. No quiero ser responsable de mi vida, he demostrado que soy capaz con ella y se la confío a Dios, se la confío plena, toda. ¡Disponga! Me liberé de lo que me pesaba, de ese lastre gigantesco que no me dejaba avanzar. Era una carga pesadísima. Lo que hice fue soltar la carga y confiar en Dios: ¡Donde me quiera poner, como quiera! Entonces doy ese paso tres que te conté -de poner la voluntad en manos de un poder superior- lo vuelvo a hacer y empiezo a escribir sobre mi relación con Dios y a salir poco a poco de donde me encontraba, lo reescribo completamente. Y le cedo a Dios, en adelante, todo mi presente y mi futuro.

Ese es un nuevo comienzo. En el edificio donde vivía necesitaban un arquitecto que hiciera la interventoría de la obra de la portería. Era una cosa sencillísima, pero ¡listo! Sí, señor, soy arquitecto. Entonces fui el interventor de la obra y empecé a recobrar confianza en mí mismo. Después me fui conectando con otras actividades. Se había iniciado un proceso en la zona G, donde vivía mi mamá, para ayudar a la comunidad a afrontar los cambios de zona residencial a restaurantes. Conocía de urbanismo, planeación y de diversos temas urbanos. Empecé a ser otra persona al servicio de la comunidad. No me interesaba el pago. El objetivo no era ese, sino servir. De ese servicio en el barrio la gente me reconocía y me invitaron a ser parte de lo que durante 15 años fue mi lugar de trabajo. Ellos mismos, para incorporarme allá, me dieron el premio al buen vecino, por el trabajo que estaba haciendo. Me invitan a formar parte de la Junta directiva, de la cual después fui su director-gerente, y así crecí, crecí…

Entonces, los AA me invitaron a un encuentro nacional al que asistían todos los “loquitos” con problemas de alcohol y drogas. Me pidieron que fuera el orador principal, abriendo la convención. Entonces yo escribí algo que se llama “Del medio-creo, al re-creo”. “Medio creo”, es mediocre; o mediocre es medio creer. Re-creo es “volver a creer”, a creer en ese Dios maravilloso que está ahí. Y volver a creer en mí, como persona, volver a creer en que las cosas son posibles, (nuevo silencio y ojos brillantes por lágrimas) siempre y cuando uno lo crea que es posible. Eso fue en Armenia. Mi esposa actual ya estaba conmigo y me acompañó.

Ella en mi vida

  • ¿Cómo la conociste? 

Eso fue muy curioso, porque durante todo ese tiempo, yo me hice el firme propósito de no tener ninguna relación; tenía que aprender a vivir conmigo mismo, con Dios. Y tenía que aprender a ser responsable conmigo mismo y con mis hijos. Un día mis amigos de universidad organizaron un encuentro: “¡Que nos encontremos todos, que no sé qué…! Y que…, como yo cocino… les prepare el almuerzo; ellos ponen todo y yo cocino. ¡Listo…! Allá llegó un amigo mío con ella de amiga. Era muy entradora. Nos presentó. “Yo soy pianista y soy profesora…”. Entonces, me vuelvo a conectar con la música y con una cantidad de cosas. Y le digo: “Uy, a mí me encanta el piano. Tomé clases de piano”. (Un día, en la mitad de la locura, había resuelto que, de pronto, eso me salvaba. Entonces tomé clases de piano y me enseñaron, pero pudo más la locura que el piano). El piano y la música fueron nuestro punto de conexión. ¡Y desde ese día, febrero 28 de 2009, amor a primera vista! Hasta hoy estamos unidos. 

  • ¿Cómo es tu relación? ¿Dios-ella-tú? El Dios que sea… 

Nos volvimos a ver y le dije: “Esta es mi condición. Soy así: he pasado por esto y te lo digo, de entrada, porque quiero ser claro y tienes que saber con quién estás. Y si tú decides que no, estás libre, pero quiero que sepas quién soy yo y de dónde vengo. Pero, además que, en esto, en lo que suceda entre tú y yo, está Dios, porque Él hace parte de mi vida.” 

Entonces ella me dice:  –¡Pues de la mía, también! Nos dio risa porque es muy raro que, a estas alturas, dos personas adultas se encuentren así, ¿cierto? Y empieza nuestro noviazgo con muchas cosas bonitas porque, además, ella ya llevaba un tiempo separada y cada uno tenía hijos: yo, dos y, ella, una. Le propuse matrimonio y, en 2010, nos casamos en la finca de unos familiares, no por la Iglesia, pero sí en una hermosa ceremonia religiosa y espiritual. Los hijos estuvieron. Fue una de las condiciones acordadas: si los hijos no estaban de acuerdo, no habría matrimonio. Hicimos un desayuno para los cuatro y les preguntamos: – ¿Ustedes están de acuerdo? – “Sí”. ¡Listo! Fue como la bendición de los hijos. 

Desde entonces, nunca he dejado a Dios. Desde ese día en que dije: “Aquí me entrego, estoy dispuesto”, yo oro. Hoy sigo ahí, con algo que llena mi corazón. Les explicaba en Armenia en la conferencia del “medio-creo al re-creo”, que no es solo el recreo del cual sale uno feliz, sino el re-creo de volver a creer en Dios, con más fortaleza, con más vehemencia. “¡Miren!: Después de todo lo que hice y después de todo lo que pasó, y así está escrito el relato, ya era que tuviera mi cabeza frita. Pero por la razón que sea, Dios me cuidó para que hoy esté donde estoy. Me cuidó para que hoy le pueda servir a Él y pueda servir a los demás. 

Pero, además, esa es la segunda vez que Él me asiste. La primera vez me acababa de graduar del colegio y acompañé a mi papá en sus correrías políticas. Eso era en Guaduas, Cundinamarca. Por la noche, resolví que me iba para Honda en el carro y, al regreso, subiendo al Alto de La Mona, con un primo, ¡me quedé dormido! El carro salió volando por un precipicio y cayó dando botes y se detuvo en una roca gigantesca. ¿Sabes qué me pasó? ¡Nada! ¡Cero! El carro quedó destruido. La llanta de adelante, la del conductor, quedó metida debajo del timón. Y yo no, yo no estaba ahí. Me hubiera cortado las piernas… Por eso digo que esta fue la segunda vez que me salvó.

  • ¿Cómo es hoy tu relación con tu hija, con tu hijo? 

Ellos saben todo, saben mi historia de vida. Y les tocó vivirla. Cosas duras, difíciles. Mi hija pasó por lo mismo. Yo recuerdo que había noches en las que lloraba y decía: “¿Qué hago? ¡No puedo parar lo que estoy haciendo!” Y en medio del llanto no encontraba salida. Pero lo que más me dolía es que yo no estaba para mis hijos. Ellos estaban chiquitos y estaban esperando un papá, y ese papá no estaba. Estaba refundido en otras cosas…

Y tal vez, de esos regalos maravillosos que vienen después del encuentro con el vendedor de las papas y los chitos, yo vuelvo a estar para ellos. Hoy estoy presente con ellos. Presente, completo. En lo que requieran y en lo que necesiten. Ya están más grandes, claro. Mi hijo tiene 30 años. Mi hija 36. Entonces, en donde esté y como esté, estaré presente. 

Son personas muy especiales para mí, lo mismo que la hija de mi esposa, que no es mi hija biológica, pero es como si lo fuera. Soy su otro “papá”, nos queremos muchísimo.

  • ¿Cuántos años tiene ella? 

26. Ella tiene sus hermanos de papá… pero con mi hijo, tienen una conexión especial y todo el día están comunicados… Para mi esposa y para mí eso es muy valioso, como si fueran hermanos de verdad. 

  • Eso fue un regalito que Dios les tenía…

Eso es lo que digo yo. Él cuadra para que las cosas sean así de perfectas. 

  • La experiencia de Dios es única.

Mi esposa me critica porque regalo mi tiempo. A mí no me importa, porque el conocimiento no es mío. Y a mí no me sirve que esté aquí dentro de mí. Me sirve que esté allá afuera. Si me pagan, bien. Y si no me pagan, no importa. Y yo lo veo así: Hay que ser generosos con las cosas que tenemos.  

  • En este momento del camino, ¿es ancho, es angosto? ¿Cómo lo ves?

Yo no le pondría ancho ni angosto. Parte de mi oración de todos los días es que yo le pido al Señor que me acompañe en ese camino, el que Él escoja, pero que me acompañe. Que me ilumine y me lleve por ese camino. ¿Cuál? Si es ancho, si es angosto, si es en pendiente, si es plano, si es pedregoso, Él lo escogerá. Yo solo le pido que me ilumine y que me oriente. 

Yo recuerdo a un amigo que me ayudó mucho y me decía que es importante que tú le cuentes a otra persona todo lo que tú estás sintiendo, porque cuando tú lo haces, es más fácil de sobrellevar. ¡Gracias por escucharme! 

***

“¡A Dios rogando y con el mazo, dando!”. Este dicho resume el esfuerzo necesario para quien quiere lograr propósitos importantes en la vida. El “rendirse en las manos de Dios” y dejarse llevar, de nada vale si no está acompañado del firme propósito de seguir luchando y de poner todos los medios que tengamos al alcance para hacer de la vida una ruta valiosa, esplendorosa. 

Agradezco a mi amigo por habernos abierto su corazón y su alma en esta conversación llena de sinceridad y esperanza. Su vida cobró pleno sentido cuando, en verdad, decidió pasar “Del medio-creo al re-creo”.

(*) Con este título quiero nombrar las conversaciones sobre temas importantes, valiosos, de carácter personal y humano que estoy teniendo y tendré con mis amigos. Sus transcripciones son simples y revelan con total sinceridad el tema y el espíritu de cada conversación. 

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo, 2025

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En esta conversación, un amigo y compañero del coro de adultos donde cantamos desde hace varios años resume una parte de su vida y el apasionante proceso que ha vivido. El coro en el que participamos ya cumplió 30 años. Aunque ambos no nos integramos a él desde su fundación, nos hemos hecho amigos aprendiendo a respetarnos y a apoyarnos en los ensayos, talleres, presentaciones, eventos, misas y giras en las que hemos participado. Parte de la fraternidad allí construida se expresa en esta conversación íntima y sincera, mientras compartimos un buen café. Gracias por abrir tu corazón, amigo mío.

Capítulo 1

JUNIO-JULIO DE 2006, 31 años después de salir del colegio Mayor de San Bartolomé.

El vendedor de papitas que me cambió la vida.

  • No pocas veces en la vida nos hemos encontrado en callejones sin salida. Las nubes negras se descargan con fuerza y nublan la vista. Son sensaciones y experiencias desesperantes que impiden mirar más allá del horizonte. Sin embargo, sin mayor explicación, en ellas pueden aparecer sorpresas que nos hacen cambiar el rumbo y de manera definitiva.

Una tarde bastante gris, paré en mi carro en el monumento de Los Héroes y dije: “¡La solución es desaparecer! Pensé y lo planeé todo. Me voy para la costa, allá llego, vendo el carro y miro a ver cómo rehago mi vida. De esa manera los dejo a todos tranquilos.” Eso fue entre los años 2005 y 2006.

Y arranqué de los Héroes por la autopista, para Bucaramanga, para adelante, a donde me llevara la gasolina del carro. ¡Y en ese momento empezó a diluviar, a llover durísimo, durísimo, durísimo! Y subiendo el puente de la 92 había un trancón. Paré allí y seguí refunfuñando de mi vida: con lo que me sucedía y “¡aparte de eso, diluviando!”  Mejor dicho, todas las cosas malas que podían estar, las tenía concentradas ahí, en ese momento. ¡GRRRR!

¡Entonces apareció alguien que venía caminando sonriente, el cielo diluviando y él con una bolsa de plástico gigante, de chitos, de papitas, de cosas de esas!… Era un tipo así, como un… como un habitante de la calle. Iba sonriendo, feliz, vendiendo papitas en la mitad del diluvio. Y me dije: “¡Está loco!, ¿Cómo alguien puede ir caminando feliz bajo la lluvia intensa?”

¡En ese momento, la imagen de ese hombre feliz cambió mi vida! Porque me dije: “Si ese está feliz en la mitad del diluvio, vendiendo papitas y chitos, ¿yo por qué estoy renegando de mi vida? Yo estoy en un carro que es mío; tengo una casa donde un amigo que me ofrece una cama caliente, tengo comida… ¡Tengo más que lo que tiene él!”. Eso me bastó para cambiar mi rumbo. 

  • ¿Y tu hijo y tu hija? 

Cada uno estaba con su respectiva mamá. Y ahí mismo desistí del viaje a la Costa, a cualquier lado, y me fui para el apartamento de mi amigo. Y, después de todo esto, entendí que me debía rendir. Entré al cuarto donde vivía y me arrodillé frente a la cama. 

Y dije: “¡Dios!, ¡Yo no soy capaz, yo no puedo seguir en esto! Haz lo que tú quieras conmigo. Yo no puedo. Y me rindo ante ti, porque no soy capaz. Siento que, a mi manera, no funciona. Me doy cuenta de que, solo, no es posible, no soy capaz. Me entrego y me pongo ante ti. ¡Haz lo que te parezca conmigo, estoy dispuesto a aceptar lo que decidas hacer conmigo! (mi amigo tiene los ojos brillantes por las lágrimas).

  • Pues te quiero decir que eso que tú le dijiste al Señor en ese momento, es lo mismo que dice San Ignacio de Loyola en una oración que tengo aquí: “Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, vos me lo disteis. A vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto me basta.” 

Esa experiencia tuya es una maravilla y creo que debe ser la apertura de esta conversación. En medio del aguacero, Dios se te presenta con cara de pordiosero, vendiendo chitos y papitas. Y te cambió la vida. Y ¿por qué hoy el Señor te tiene aquí?

57 años antes, en 1968.

Soy bogotano. Comencé mis estudios con los jesuitas del Colegio Mayor de San Bartolomé, con todo lo que eso implica. Para mi papá, que ya murió, tuvo un significado muy especial que yo hubiera entrado al colegio donde habían estudiado presidentes de la república. Fue un momento muy importante en el paso de niño a adolescente. Tengo muchas anécdotas de lo que significa estar en ese colegio, en unas condiciones de libertad que creo que ningún colegio de Bogotá tenía en ese momento. Mi papá ya era político; siempre fue político. Fue representante a la Cámara. Por eso me molestaban (bullying) en el colegio. Me hacían caricaturas. 

En este año 2025 estamos celebrando 50 años de habernos graduado. Y me ha dado emoción porque yo, desde que terminé el Colegio, nunca más volví a saber de nadie, nunca más. Eventualmente me encontré con uno o dos compañeros a lo largo de 50 años. Ahora me localizaron e hicieron un grupo. Y hemos empezado a contar historias de una cantidad de cosas bonitas. De lo que significaba estar en ese colegio, de lo que significaba ser bartolino.

De alguna manera, me he perdido 50 años de historia y de compañerismo y de amistad con la gente que compartí en el colegio. Ahora, cuando he retomado los contactos, hemos podido revalorar la preadolescencia y la adolescencia, acordándonos de las fiestas bartolinas, de los reinados en un colegio masculino que son eventos muy especiales. De las amigas, de las novias. Mireya fue para nosotros una reina muy especial, todos nos enamoramos de ella. Hemos venido escribiendo estas historias y empiezo a recordar con especial gratitud estos momentos de la vida escolar.

En contraste, quiero mencionar a mi esposa, porque ella sí ha mantenido a lo largo de su vida a sus amigas desde chiquitas, desde el colegio y siguen juntas. Y yo las conozco y vamos de paseo con ellas y eso me parece bueno.

Apenas salí del colegio, se acaba ese mundo. Yo cerré el colegio en 1975. No solo el colegio, sino también la educación religiosa. Obviamente, ahí hay un cambio radical en la universidad. Entro a estudiar arquitectura, y entonces mi vida se volvió: “Yo soy yo, soy el centro del universo”.

Estudios de arquitectura, comienzo de la vida profesional y un trauma que me obligó a guardar silencio.

En el 76 empiezo en la universidad de Los Andes y allí me gradué de arquitecto. Creo que fue una buena elección, en tiempo de estudio, calidad y en lo que hoy representa en mi vida.

Empiezo como arquitecto normal: diseño y construcción de edificios. En ese momento, mi papá me veía como su heredero político; soy su hijo mayor, único hombre y empecé a acompañarlo en sus compromisos políticos, como representante a la Cámara por Cundinamarca. Me forzaba a hablar en público. Yo era malísimo para eso, tartamudeaba, se me trababa la lengua, ta, ta, ta…; se me convirtió en un trauma muy fuerte. Durante la carrera de arquitectura y en el trabajo los proyectos se presentan de manera hablada, y para mí eso era una tortura, una limitación no poder hablar, no poder expresarme. Me daba miedo que se burlaran de mí y prefería guardar silencio. ¿Podría ser un buen arquitecto? 

Mi padre me consiguió mi primer trabajo en la gobernación de Cundinamarca. Allí me dieron una beca para ir a estudiar a Francia un par de años. Mis estudios de arquitectura arrancaron muy bien en la unidad pedagógica de Grenoble. Mi novia de entonces fue nombrada cónsul de Colombia en Viena.  Me fui para Viena y no terminé el postgrado de Arquitectura en Francia. 

Luego trasladaron a mi novia como cónsul a Berlín Oriental, a Alemania Democrática, aún con muro (1981-82). Fue una experiencia enriquecedora: conocer y vivir de primera mano los contrastes entre el oriente y el occidente de Alemania. A un lado, un Berlín oriental deprimido, duro, áspero. Al otro lado, un Berlín occidental que era como la explosión de todo lo que no había en el otro Berlín.

Una decisión repentina

Un día fui a París y en una vitrina vi: ¡Tiquetes para Bogotá! No lo dudé, no lo pensé: ni mi relación con mi novia, ni lo que tenía, ni lo que estaba haciendo. ¡Nada! Sentí la atracción y la necesidad de regresar. Entré y me compré uno. Llamé a mi novia y le dije: “¿Sabes qué? Me voy para Bogotá. Guárdame mis cosas. Salgo pasado mañana”. Mi relación con ella terminó ahí.

La rumba loca

Regresé con la única maleta que tenía, a buscar trabajo y a buscar vida. Empecé a conocer una cantidad de personas en la rumba y el alcohol se convirtió en una parte importante de mi vida. No solo alcohol. Aquí hago una confesión que casi siempre evito, pero me parece importante: alcohol, mezclado con droga. 

Y me comienzo a desvanecer como arquitecto. Abandono la oficina que había montado con unos amigos. En una de esas rumbas encontré a quien sería la madre de mi hija y eso fue aún peor. Fue una época muy compleja, muy difícil. La relación se terminó y mi hija se quedó viviendo con ella. Pero con la juventud, uno se cree Supermán. “Yo soy aquí el más valiente. Con aguardiente y demás, salgo adelante”. 

La tarjeta de mi hermana.

Un día mi hermana me entregó una tarjeta de Alcohólicos Anónimos diciéndome: “Vaya que allá lo ayudan”. Y yo, muy furioso con mi hermana, le dije: “¡Usted conmigo no se meta, ni con mi vida! ¿Usted que viene a hacer aquí?” Porque, cuando uno pierde el gobierno de su vida, se produce esa autosuficiencia y “¡conmigo no se metan, yo soy así, déjeme ser así porque yo quiero ser así y listo!”.  Sin embargo, hice caso y fui. 

Otra etapa de ese camino

Ahí entré como en una pausa, porque yo sentía que eso no iba a ninguna parte. Pero consumir alcohol y drogas es tan fuerte que no es tan fácil luchar. Empecé varios procesos de rehabilitación con alcohólicos anónimos. Mi papá me acompañaba. Conocí luego a quien sería la madre de mi hijo y eso me dio un momento de pausa. No dejé el vicio del todo, fue un valle de unos 5 o 6 años, pero seguí tomando. Me llamaba, me halaba, ¡y, de vez en cuando, me escapaba!

En ese momento tenía un buen trabajo en el Quindío. Vivía allá cuando sucedió el terremoto del eje cafetero y me quedé durante todo el proceso de reconstrucción. ¡Fue una experiencia difícil! Y para completarla, me quebré, me separé de la mamá de mi hijo y mi papá murió. Fue el punto más álgido de todo, quedé sin piso, sin mi papá que era como el soporte. ¡Sin mis hijos y, aparte, quedé debiendo esta vida y la otra! Yo decía: “¿Cómo voy a pagar todo esto? ¿Dios mío, qué hago? Y estuve dispuesto a… ¡Esto no tiene sentido, esto no vale la pena! Llamaba a mi mamá y le decía: “Yo no voy a ser capaz con todo esto… De verdad que no…”.

Y ahí comienza otro momento, en el cual estoy hoy y en el cual uno va creciendo. Es muy complejo al principio, muy difícil, porque controlar todo no es tan fácil. No sólo es estar limpio, desintoxicarse y dejar de hacerlo. Requiere unas condiciones muy especiales, principalmente espirituales.

No sé si conoces los 12 pasos de alcohólicos anónimos. La recuperación tiene una serie de pasos y uno va creciendo en cada paso. Hubo uno que repetí dos veces. Era el de mi relación con Dios. La primera vez lo negué. Para mí, yo era autosuficiente, no existía nadie más a mi alrededor y era capaz de salir adelante, sin Él. Y así está escrito. Dios había desaparecido. Desde noviembre de 1975 hasta aquí, Dios se acabó. Y vuelve a aparecer en el año 2004. Hice ese tercer paso en el que se me pregunta y se me evalúa sobre mi relación con Dios. Yo lo niego y digo: “No; yo soy suficiente para salir”. Fueron 29 años sin Él.

Sin embargo, estando en esas, viene otro golpe muy duro. Yo estaba haciendo lo mejor que podía en esa situación y en ese trance. Y como nos dimos cuenta de que yo no podía vivir solo, me fui a vivir con mi mamá, para estar, de alguna manera, más controlado y en un ambiente de afecto y amor. Estando en esas, un día me invitan a ir a una reunión con alguien que me dice: “Usted se tiene que internar porque está loco”. Entonces me quedo mirándolo y le digo: “Usted no me conoce. Me acaba de saludar y me está diciendo lo que tengo que hacer. Creo que usted no está midiendo sus palabras. Y, ¡pues no!” 

Literalmente, me echaron de la casa, me cerraron la puerta y me quedé con lo que tenía puesto. No tenía trabajo, no tenía nada, cuando creía que ya estaba saliendo de todo eso. Y me entraron un montón de interrogantes: “Ahora, cuando voy aquí y estoy tratando… ¿Por qué? ¿Por qué sucede esto?, ¿Por qué no creen?, ¿Por qué?” Y me sentí muy mal. Horriblemente mal. 

(*) Con este título quiero nombrar las conversaciones sobre temas importantes, valiosos, de carácter personal y humano que estoy teniendo y tendré con mis amigos. Sus transcripciones son simples y revelan con total sinceridad el tema y el espíritu de cada conversación. 

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo del 2025

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Nuestra tertulia del 6 de Febrero nos permitió compartir varias maneras diferentes de manejar el tiempo durante el tiempo posterior a la vida de trabajo profesional. Con sencillez y generosidad aprendimos unos de otros con ideas , rutinas y criterios originales utilizados en esta etapa de libertad con el tiempo y disfrute de nuestras familias y grupos de amigos. Compartimos con nuestros lectores varias intervenciones, con la certeza de colaborar quizás con nuevas iniciativas para sus propias realidades.

Exjesuitas en tertulia- 6 de Febrero, 2025

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Coincidiendo nuestra tertulia con el “Día de Acción de Gracias” en los EE.UU., decidimos compartir en ella nuestros diversos sentimientos de gratitud personales, al estar prontos a finalizar otro año de nuestros encuentros de amigos y compañeros. Escuchar esos testimonios puede servir de inspiración también para la gratitud de nuestros lectores para con sus familias, amigos y situaciones generales de su vida. Les compartimos este video con mucha alegría y gratitud también, por honrarnos con su participación en nuestro blog.

Exjesuitas en tertulia- Jueves 28 de Noviembre, 2024.

Exjesuitas en tertulia- 28 de Noviembre, 2024 00:00:00 Introducción- Bernardo Nieto 00:01:30 Luis Guillermo Arango 00:07:09 Vicente Alcalá 00:12:00 Hernando Bernal 00:13:27 Julio Hidalgo 00:17:33 Dario Gamboa 00:26:05 Laureano Gómez 00:30:50 Pedro Benitez 00:36:25 Rigoberto Reyes 00:38:53 Juan Gregorio Vélez 00:44:25 Eduardo Pardo 00:47:36 Reynaldo Pareja 00:49:49 Bernardo Nieto 00:53:28 Comentarios varios 01:01:20 Guillermo Sanz 01:16:34 Carlos Torres

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Ante mi falta de más información y mi poca experiencia en análisis sociopolítico de los resultados de las recientes elecciones presidenciales y legislativas en los Estados Unidos, decidí consignar aquí las opiniones y reacciones, casi primarias, de algunas personas y amigos que residen en ese país y de otras no residentes a quienes conozco, unas más cercanas a mí que otras.

Con el hecho ya consolidado de la elección de Donald J. Trump como nuevo presidente No. 47 de los Estados Unidos, es muy interesante ver lo que piensa cada uno y contrastar sus pensamientos. Las tomé textualmente de sus publicaciones en las cuentas de Facebook o de sus notas de Whatsapp enviadas a mí.

Luisa Fernanda Munar (Familiar residente en los Estados Unidos).

“Un criminal, un violador, un pedazo de la porquería más baja de la humanidad es lo que eligieron, sólo por no elegir a una mujer. Ahora nos va a tocar cuatro años más con sus mojones”.

Jaime Flórez. (Periodista, Hispanic Communications Director – Republican National Committe and Trump Campaign. Con alguna frecuencia es consultado en algunas emisoras de la radio colombiana).

“Testigo del paso de la historia, viviendo la emoción del triunfo, comenzando a hacer grandes los Estados Unidos otra vez”.

Luis Alberto Restrepo. (Exjesuita).

ESTÁ EN JUEGO MUCHO MÁS QUE OCCIDENTE. Tras el aplastante triunfo de un Trump condenado por la justicia y la derrota de los estadounidenses que aspiraban a impulsar un mundo diferente, ahora tendremos un globo profundamente fragmentado, donde cada región, cada país y cada gobierno buscarán su camino en la tierra, estableciendo alianzas fugaces en busca de su propia supervivencia. Desde luego, el cambio climático seguirá imparable su derrotero de incendios, inundaciones y devastación. La supervivencia de la especie humana no está garantizada.

Gabriel Meneses Urbina. (Exalumno de “El Mortiño”. Economista javeriano).

Compañeros: Como ciudadano de este gran país y ante un hecho histórico como el de anoche, no puedo dejar pasar un momento más, para congratular a nuestro presidente # 47, Mr. Donald J. Trump, por tan merecido y arrasador retorno al solio presidencial. El pueblo americano sabía del torcido y equivocado rumbo que la Nación llevaba y no dudó ni un “milímetro de segundo” (esto lo dijo Maburro alguna vez) en corregir su derrotero. Es la segunda vez en la historia del baluarte democrático occidental que un hecho como éste se repite. El presidente democrático # 22 Grover Cleveland, realizó similar hazaña por allá en 1892.

Les anticipo mis excusas, estimados apostólicos, por inmiscuirme en uno de los temas que consideramos ultrasensibles de tocar, pero con todo respeto, así no compartan mi humilde opinión, de una cosa sí creo estar muy seguro, en la que todos coincidiríamos: cualquier tragedia o desgracia que, ojalá nunca suceda, le caiga a este país el tsunami de eventos e infortunados acontecimientos, se haría sentir en todos los rincones del globo terráqueo. Un feliz y VICTORIOSO día les deseo.

Carlos Navarro. (Exjesuita. Economista e historiador javeriano).

Hola, Bernardo. COLOMBIA no cuenta para nada en los planes / geopolítica de USA, la mayoría de los votantes de Trump no pueden señalar en un mapa a COLOMBIA. De hecho, nuestra política ha sido totalmente genuflexa: es el “réspice polum” de Marco Fidel Suarez, el único país latinoamericano que envió carne de cañón a Corea; Samper fue humillado y utilizado a más no poder, etc.

Más recientemente, a Petro le dieron un gran trozo de “humble pie” y lo dejaron quietico. Así que uno y otro son lo mismo. De pronto contamos con la suerte de que el ganador en USA nos quite de encima a nuestro principal problema, el fastidioso vecino, amigo y colaborador de nuestros enemigos.

Rodrigo Quintero Marín. (Exjesuita. Filósofo y Economista).

Mirando el vaso medio vacío: Menos solidaridad, más aislacionismo.

Menos conciencia de la crisis climática.

Menos institucionalidad en la prensa, más fuerza en las redes sociales.

Menos separación de poderes para una democracia liberal.

Menor importancia de la justicia para la participación en política.

Menos autonomía de las mujeres USA sobre sus cuerpos.

Menos diálogo político y más polarización.

Bernardo Nieto.

Veo también ostracismo, discriminación y humillación para los migrantes pobres que buscan trabajo y mejores posibilidades de vida. Un sistema de salud que funciona bien para los que tienen mucha plata. Y una lucha frontal contra la producción industrial china que sí afectó el trabajo y la industria local gringos. Y enormes dificultades en las relaciones comerciales internacionales con naciones que afecten sus intereses.

Bernardo Nieto Sotomayor

Noviembre, 2024

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Siento un gran respeto y admiración por la labor que ha realizado el Padre Francisco de Roux, S.J. en busca de la paz y la reconciliación en nuestro país, por su testimonio de vida y por su defensa de las víctimas de todo tipo de violencia. Su vida ha sido ejemplo de auténtico servicio y de coherencia moral entre lo que cree, predica y practica.

Desde mucho antes de liderar el ingente y formidable trabajo de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad en Colombia, Francisco de Roux, S.J., ya había corrido muchos riesgos y había recibido amenazas. Sufrió detenciones ilegales por defender a las comunidades con las que trabajaba. Manifestó su horror y su profundo dolor frente a múltiples masacres de líderes campesinos y acompañó con amor a los sobrevivientes y víctimas en todo el país. 

Como delegado de la iglesia católica participó en varias comisiones que recibieron a los niños y niñas rescatados del conflicto armado y actuó como testigo de la entrega de las armas de las Farc. Con su labor de años en el Programa por la paz del Magdalena medio, demostró que una comunidad viva, cooperante y solidaria, hace posible el progreso humano y económico. Su trabajo le mereció el reconocimiento nacional con el Premio nacional de la paz y el respaldo económico de la comunidad internacional. Pocos colombianos como él han trabajado tanto para lograr que nuestra patria viva en paz y justicia. 

El anuncio reciente de que el Padre de Roux ha sido acusado de encubrimiento del aberrante delito cometido contra menores de edad por el Padre Darío Chavarriaga hace casi 50 años, causa conmoción y ha sido para él un golpe moral, como lo expresó en público en la rueda de prensa que dio en días pasados.

El Padre de Roux presentó ante representantes de la sociedad y de varios medios de comunicación, la cronología documentada y detallada de lo que hizo y sucedió en 2014, cuando recibió la denuncia de las víctimas de abusos sexuales ocurridos 35 años atrás.  (https://www.youtube.com/watch?v=st2tCWmjc5A

Mostró que, al contrario de encubrir las atrocidades, ordenó inmediatamente y con toda celeridad, una seria investigación ajustada a las normas canónicas vigentes que debía obedecer. A los tres días de iniciada la investigación en 2014 comunicó al Procurador del caso y al grupo de investigadores jesuitas que iba a suspender al Padre Chavarriaga de sus funciones. Al concluir el proceso, apenas un mes después de la denuncia, el culpable ya había reconocido la gravedad de sus actos con dolor y arrepentimiento. El Padre de Roux ordenó que fuera confinado a un lugar en donde no podía ejercer ninguna función sacerdotal pública. Debía permanecer lejos de cualquier contacto pastoral con alguna persona y no podía salir de allí. En ese confinamiento, Darío Chavarriaga desarrolló el cáncer que le produjo la muerte apenas un año después de su reclusión. 

El Padre de Roux, en su función de autoridad eclesiástica, impuso al culpable el más severo castigo y comunicó sus decisiones a los superiores de Roma y a los tribunales pontificios. En ese momento las víctimas se declararon atendidas y escuchadas con lo actuado. 

Según Daniel Coronell, reconocido y respetado periodista, (https://cambiocolombia.com/los-danieles/en-el-nombre-del-padre) el castigo que le dio el Padre de Roux al culpable fue apenas “una palmadita en la mano”, por lo cual el pederasta murió en “total impunidad” (https://www.youtube.com/watch?v=kvHKDUgCcT0). 

El periodista ha preguntado con insistencia por qué no se denunciaron los hechos ante la fiscalía si, de acuerdo con el artículo 67 del código penal, esta obligación es indeclinable para cualquier colombiano (https://www.youtube.com/watch?v=xkV-1cxK6Vw). Además, se reclama que “El cura Darío Chavarriaga murió sin haber respondido por estas graves acusaciones. Las víctimas esperan que la Compañía de Jesús los compense por los abusos de este sacerdote que pertenecía a sus filas” (https://www.wradio.com.co/2024/10/21/por-encubrir-presunto-pederasta-denuncian-penalmente-al-padre-francisco-de-roux/). 

En la columna de la revista Cambio del domingo 27 de octubre, Daniel Coronell cierra su nota diciendo que “Francisco de Roux pedía hace unos años que se abrieran los archivos militares para que el país conociera la verdad sobre desapariciones, torturas, violaciones y masacres. Aplicando el mismo principio, los jesuitas deberían entregar los archivos completos de la investigación contra el cura Darío Chavarriaga y otros miembros de la orden religiosa incursos en conductas similares” (https://cambiocolombia.com/los-danieles/en-el-nombre-del-padre).

El doctor Yesid Reyes, exministro de justicia y actual director del Departamento de derecho penal de la Universidad Externado de Colombia, en la columna titulada “El padre De Roux y el encubrimiento” del lunes 28 de octubre en la misma revista, (https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/el-padre-de-roux-y-el-encubrimiento) conceptúa de manera diferente y contraria a lo reclamado por el periodista. Desde su conocimiento y experiencia jurídica, explica el experto exministro por qué el Padre de Roux no burló la ley ni encubrió al culpable y hace un análisis de las obligaciones legales vigentes en 2014, que cumplió el padre a cabalidad y los cambios que ha tenido esa legislación. Esos cambios están vigentes desde el 2021 y rigen hoy, para bien y defensa de las víctimas de atrocidades similares.

Al contrastar lo hechos que narran las víctimas de los abusos sexuales de Darío Chavarriga en los años 70, al escuchar la descripción de las actuaciones y decisiones que tomó el Padre de Roux cuando supo de esos abusos 35 años después, en  2014, al leer las columnas y reportes del periodista Daniel Coronell y el análisis del doctor Yesid Reyes, quedo convencido del actuar absolutamente correcto del Padre de Roux, quien se mostró siempre y con toda celeridad dispuesto a escuchar, atender y proteger a las víctimas, con un proceso ágil, documentado y riguroso, dentro de los límites de su autoridad. 

Creo que las víctimas reclaman hoy, urgidas por las razones y personas que sean, una reparación completa, para sentirse plenamente acogidas. De ser necesaria esa reparación completa, y su dimensión, deben ser determinadas por un juez. 

A pesar del golpe moral que esta situación ha causado al Padre de Roux, también creo que ha sido un escenario propicio para que nos muestre nuevamente la verdad, su grandeza y su profunda humildad.  

“La verdad, os hará libres” (Juan 8:31-32) .

Bernardo Nieto Sotomayor

Noviembre, 2024

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Decidimos abordar este tema en nuestra reciente tertulia, por sugerencia de varios de nuestros compañeros luego de escuchar el video de este renombrado profesor de la Universidad de Barcelona, sobre el tema. Compartimos con nuestros lectores, no sólo el video en youtube, sino también la tertulia que siguió a la presentación del profesor Sans Segarra en nuestra sesión.

Exjesuitas en tertulia, 8 de Agosto, 2024

Importante: Al abrir el video en youtube, fijarse en el cuadrito de abajo y hacer click donde dice “MORE”. De esta manera podrán ver el tiempo en el cual intervinieron todos quienes lo hicieron e ir directamente a cualquier intervención que quisieran ver. 

Video del Dr. Sans Segarra: https://youtu.be/1VYMJd_0K5Y?si=pD1x4-88_O3V11gA

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Nuestra tertulia semanal 201 trató sobre un tema muy personal: “El significado de mi profesión en mi vida”. Aquí el testimonio de Bernardo Nieto. 

Cuando estudiábamos “Ciencias”, nos envió el Mono Herrera a la oficina de la psicóloga Martha Galvis en el Colegio de San Bartolomé, para que nos hiciera unas pruebas de orientación profesional. Aún conservo las dos hojitas que ella me dio con los resultados: mi “temperamento”, mis habilidades y capacidades y la lista de las profesiones u ocupaciones en la que podría desempeñarme con éxito. Una orientación profesional bien hecha, es no solamente útil, sino absolutamente necesaria. 

Me aconsejaron como profesiones, comunicación social, derecho, filosofía y música. En ellas, además, podría prestar un “servicio social y realizar el trabajo en grupo”, para lo cual se evidenciaban en mí aptitudes naturales. Ya los jesuitas me habían puesto como telemaestro frente a las cámaras de televisión y más tarde, redactaría libretos, armaría teleclases y cantaría para los niños las canciones del Padre Alejandro y de Germán Bernal.  

Al retirarme de la Compañía, con Myriam, que ya era mi novia, miramos mis dos hojitas de la orientación profesional y decidí especializarme en dirección de medios de comunicación social e influir en la sociedad a través de ellos. Myriam no se aguantaría un leguleyo más en la familia. Concursé y gané una beca para estudiar comunicación y producción de televisión en Alemania. Me prometieron que estando allá podría cambiarme del curso de producción de televisión a la maestría de comunicación en la universidad libre de Berlín. Casi 10 meses después me regresé sin terminar el curso, porque la promesa no se cumplió. Se me acreditaría como “director de cámaras y realizador de programas” y creía tener ya esas habilidades. De todos modos, experiencia me permitió conocer a una hermosa familia alemana que aún hoy apoya a nuestro hijo Juan Manuel y a su familia en el país teutón.  

Quería “manejar” la comunicación social con propósito, con “sentido”, la palabrita que Bernard Lonergan y Jaime Barrera me metieron en la cabeza. Quería adquirir más conocimientos teóricos y académicos, obtener el título de maestría y ser diestro en el para qué y el cómo de la comunicación. Eso busqué estudiar con la beca Fulbright que con la que estudié la maestría en Tecnología Instruccional y Medios de Comunicación en la Universidad de Columbia en Nueva York. 

En ACPO, donde trabajaba en ese momento, me habían dicho que yo dirigiría el Centro de Producción de televisión y medios de ACPO en Sutatenza, para la formación de líderes campesinos y me dediqué a adquirir todos los conocimientos que me sirvieran para ese trabajo. Con el acompañamiento de mi consejero académico, pude escoger los cursos que me interesaban: Planeación educativa, diseño instruccional, teoría de sistemas, evaluación, psicología de la lectura, filosofía de la educación, medios de comunicación para el aula de clase y para la educación de un país. En fin, todo lo que había buscado allí estaba y mucho más. Pude integrar lo nuevo con los conocimientos y habilidades aprendidas en Santa Rosa de Viterbo con Rafael Vall-Serra, Gabriel Izquierdo, Germán Neira, Nazareno Taddei, el Mono Herrera, Enrique Gaitán, Manuel Briceño, Fernando Londoño. ¡Qué formadores! Y qué maravilloso grupo de compañeros, con los que aprendimos gozosamente.  

Gracias a Dios y a los buenos oficios de Wilson Velandia, que trabajaba con Monseñor Salcedo en la Oficina de MEDCON, conocí a Edward Palmer, el vicepresidente de Investigación de Sesame Street. Fui admitido al “internado en Investigación y Evaluación”. Trabajé, pues, en la sede de esa Corporación que nació para cerrar las brechas educativas de los millones de niños marginados, los de los guetos, de modo que pudieran integrarse al proceso educativo que les ofrecía ese país.  

Durante un año, logré el mejor aprendizaje que hubiera deseado. Ví cómo se integra y funciona un sistema de televisión para un propósito social. El equipo estaba integrado por educadores de Harvard, libretistas y productores profesionales de Hollywood y evaluadores profesionales. Con ellos me entrené para determinar con evidencias el nivel de atención de los niños a los programas, su comprensión de los conocimientos que se transmitían, las actitudes que surgían en ellos al entender lo que se les proponía, lo que podían aplicar a su vida diaria y su deseo de ver más programas. Estas herramientas, fundamentales en la comunicación televisiva, me sirvieron para desempeñarme con éxito en mi trabajo ulterior en Colombia. Con esta experiencia, la universidad me eximió de escribir una tesis, recibí mi título y regresé a Colombia con la ilusión de trabajar en ACPO. Durante todo este tiempo, Myriam me acompañó y pudo aprovechar también las oportunidades educativas de la Universidad y de la ciudad. Además, hicimos grandes amigos que aún hoy conservamos. 

Al regresar a Bogotá, me puse a disposición de ACPO para iniciar el trabajo, pero recibimos la noticia de que se habían acabado los fondos y se suspendieron los contratos. Salí a buscar trabajo e ingresé al mundo de la televisión comercial. Tuve grandes responsabilidades en la gerencia de programación, producción y noticias de varias empresas. Pudimos consolidar con Myriam nuestra familia y educar a nuestros hijos. Llegué a ser jefe de comunicaciones de la empresa minera más grande de Suramérica y, finalmente, dirigí las comunicaciones de UNICEF en Colombia y asesoré a otros países. Pude animar, ayudar, orientar, establecer vínculos. 

Comunicar es anunciar, es entretener, transmitir valores y ser fieles a la verdad. Es proclamarla y recibir respuestas que nos enriquezcan; es dialogar, buscar entendimientos, establecer vínculos y consensos. Es transformar vidas, abrir caminos e inspirar voluntades. Hay que estudiar, tener herramientas, definir estrategias, saber dar pasos. En este camino, todo es continuo aprendizaje. Uno no se las sabe todas, hay que estar abierto siempre a aprender. Hay que evaluar los resultados y corregir el rumbo, si uno quiere llegar a su destino. Hay que ser luz que alumbre en la oscuridad y que muestre salidas en las “sin salidas”. 

Gracias, Mono Herrera; gracias, Martha Galvis; gracias a quienes me enseñaron a conocerme en la soledad de mi conciencia y me indicaron para qué servía; a los que me mostraron rutas y alternativas. Gracias a Myriam, comunicadora, y mi más cercana compañera de camino y de destino.  

Bernardo Nieto Sotomayor

Julio, 2024

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En la tertulia del 23 de mayo pasado, decidimos intercambiar las experiencias que cada uno había tenido con el dinero…

Creo firmemente que el dinero es un instrumento para construir la dignidad del ser humano. Cuando me vaya de este mundo no me llevaré nada, excepto la tranquilidad de haber hecho el bien a todos los que haya beneficiado con mis acciones, mi trabajo y con el dinero compartido para vivir mejor. Las siguientes anécdotas recogen experiencias en las que explico lo que ha significado “la plata” en mi vida.

· La propina pa´ los acólitos.

Estuve de acólito en la Parroquia de nuestra Señora del Perpetuo Socorro de los padres jesuitas en Bogotá, desde cuando cumplí los 7 años. Recuerdo muy bien que, antes de la ceremonia de bautizos de los sábados por la tarde o en un matrimonio elegante de los domingos, con la ilusión y la picardía propia de la “banda” de los acólitos, nos poníamos de acuerdo sobre quién o quiénes serían los encargados de pedir “la propina para los acólitos”. Nuestro trabajo tenía que ser reconocido por su calidad por los financiadores de las ceremonias.

Los encargados del recaudo tenían que dejar de lado la vergüenza o la timidez para acercarse al padrino de la novia o a los enternecidos padrinos del muchachito recién bautizado y pedir la alcabala inmisericorde inventada por nosotros.

Después de la ceremonia, cuando ya los sacerdotes se habían ido, en algún lugar de la iglesia o en la sacristía, vaciábamos nuestros bolsillos delante de los demás acólitos para contar el recaudo. Sumábamos y nos dividíamos en partes iguales lo recogido y nos íbamos para la casa o para la tienda a comprar una paleta o una gaseosa con un trozo de salchichón.

En ocasiones, nos íbamos a la bicicletería cercana y alquilábamos un par de ciclas. Así, en compañía de los demás miembros de la banda, ayudábamos en la iglesia, cobrábamos por nuestro servicio y nos gastábamos solidariamente el producido, aprendiendo a montar en cicla y vivíamos alegremente nuestra niñez.

Los padrinos en ocasiones eran muy generosos. Nosotros nos justificábamos diciendo que Dios estaría contento porque los acólitos estaban aprendiendo a compartir. Cuando nos prohibieron cobrar por ayudar en las ceremonias, hasta ahí nos llegó la dicha y el empleo.

· Lo que me den, para la comunidad. Aporto al grupo.

Cuando estábamos en la etapa de Ciencias, íbamos a dar clases de religión a un colegio de niñas en el barrio Kennedy de Bogotá. Preparábamos las clases y al final del mes algo nos daban como pago por lo que hacíamos. Además de la experiencia de ser maestros, la “platica” iba al fondo común que manejaba el gordo Botero, con aprobación del superior, el mono Luis Carlos Herrera. Era una buena manera de cumplir el “todos para uno y uno para todos”. Solidaridad en el uso del dinero. Mis necesidades cubiertas, lo demás para el grupo.

· Mi primer sueldo.

Cuando me llegó el momento de responder por mis gastos y aportar para los de mi familia, recibí mi primer sueldo del Colegio San Carlos y de la Universidad Javeriana, en donde trabajaba. Le di mi cheque a mi mamá con mucha alegría. Y desde ese momento, hasta cuando salí de la casa paterna para formar mi propio hogar, el dinero fruto de mi trabajo se repartió entre mis modestos gastos personales, el aporte a los gastos de la casa y para las atenciones a Myriam, las salidas a cine o a un paseo familiar. Pudimos comprar una nevera para mamá y, más tarde, se renovó la lavadora.

· Los ahorros durante mi beca en Alemania, los casetes y mi primera guitarra propia.

Con el dinero de mi beca en Alemania tuve especial cuidado en ahorrar para el futuro con Myriam. Eso sí, me compré mi primera guitarra, mi amiga viajera y solidaria que tanto me ha servido para alegrar el espíritu, cantarle a la vida y dar gracias por todo lo recibido.

Cuando me regalaron una grabadora mis amigos y patrocinadores alemanes, los ahorros en dólares se los mandaba a Myriam dentro de los casetes en los que le grababa mis serenatas y cartas habladas. Enrollaba los billetes en apretados rollitos amarrados con hilo, desatornillaba y destapaba el casete, ponía el rollito en el pequeño espacio superior sin que se trabara el mecanismo de la cinta, tapaba y volvía a atornillar la tapa del casete y lo marcaba con un pequeño letrero: “Este va premiado”. Dentro del sobre de la encomienda, ponía una nota a mano y le daba a Myriam instrucciones sobre cómo abrir el casete y sacar los dólares que mandaba. Era un ingenioso método de remesa oculta que nos ayudó a tener nuestros ahorros para comprar más adelante nuestro primer apartamento, con otros ingresos fruto del trabajo.

· Mi amigo, Eberhard Gaumer, un gran economista que en ese entonces era el Gerente de la Oficina católica de Dortmund, me dio buenos consejos sobre el manejo de mi beca y mi manera de manejar la plata. “Es ist aber sehr wichtig” (“Pero es muy importante”) Además de atender los gastos de la supervivencia, el ahorro debe existir con un verdadero propósito para el futuro.

· Un día nos encontramos Myriam y yo con Pachito de Roux y hablamos de nuestro próximo matrimonio. Me dio un buen consejo sobre el manejo de nuestros ingresos. “No gastes en arriendo o en pago de tu vivienda, más de la tercera parte de tus ingresos”. Vas a necesitar lo demás para atender la alimentación, el vestuario, la salud, la educación de tus hijos y el descanso.

Tiempo después, cuando fuimos a conocer a Carito, la preciosa recién nacida, hija de Alberto e Isabelita, Alberto me dijo: “Anda a mirar unos apartamentos que está vendiendo Colpatria y en donde están comprando Jaime Quevedo, Mauricio Archila y otros, en el conjunto Acapulco. Ustedes pueden comprar allá”. Al día siguiente nos fuimos a conocerlos con Myriam y Doña Alicia, mi amorosa suegra. Yo entré al apartamento modelo, lo caminé rápidamente y me senté junto a la vendedora, mientras mi suegra y Myriam miraban todos los demás detalles. “¿Cuánto hay que pagar para separarlo?” Y sin dudarlo, giré el cheque. Doña Alicia lo único que dijo fue: que sea en el segundo piso. Y, por supuesto, nos pegamos una endeudada mayúscula que me obligó a buscar un trabajo mejor pagado que el de la Javeriana.

Entré a la División Internacional de ACPO y Hernando Bernal nuestro jefe de toda el área de Planeación de ACPO, nos permitió producir los audiovisuales que necesitábamos para los cursos de ACPO en horas extras bien pagadas, tomando las fotografías y armándolos, después de las horas de trabajo. Era la única manera que teníamos para pagar la cuota inicial del apartamento y cumplir con el sabio consejo de Pachito que siempre seguí: “No gastes más de la tercera parte de tus ingresos en vivienda”.

· Cuando regresamos de los estudios en Nueva York, se acabó ACPO. Y fui nombrado en Punch Televisión como director de Investigación y Desarrollo. Iniciamos otro camino. Entré al mundo de la televisión comercial, en donde aprendí mucho, pude prestar un buen servicio durante más de 25 años, con un sueldo tres veces mayor que el de ACPO y pudimos darles a nuestros hijos el hogar, la educación y la familia que merecían.

· Hoy creo firmemente que el dinero es un instrumento para construir la dignidad del ser humano. Cuando me vaya de este mundo no me llevaré nada, excepto la tranquilidad de haber hecho el bien a todos los que pueda beneficiar con mi trabajo. El dinero es necesario y debe ser la justa remuneración por el servicio que demos a los demás. Debe permitir que tengamos con qué vivir sin angustias, cómo ser solidarios y mostrar en obras a los demás nuestro agradecimiento a Dios por los bienes recibidos.

Como cuando salíamos con mis amigos a montar felices en bicicleta con la propina recibida en las misas o comernos un buen pedazo de salchichón con pan francés y Colombiana.

Bernardo Nieto

Junio, 2024

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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2024
Exjesuitas en tertulia. Febrero 22, 2024
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Recientemente, en una de nuestras tertulias virtuales de los jueves, escuchamos a la doctora Edna Bonilla, exsecretaria de educación de Bogotá, presentándonos las impresionantes realizaciones de su gestión para cerrar las brechas educativas de la ciudad. En la conversación también aparecieron algunas inquietudes y preguntas sobre la falta de pertinencia de lo que se enseña en los colegios y universidades colombianas.

La falta de pertinencia incidiría en el creciente número de jóvenes que encuentran alternativas de formación en cursos por internet, dejando de asistir a costosos o a inútiles centros educativos que les ofrecen lo que no buscan. Aunque sin títulos universitarios, esos jóvenes quieren encontrar la información e instrucción que necesitan para desempeñarse con éxito en ocupaciones rentables y satisfactorias para vivir.

Esas inquietudes me recordaron las clases de Planeación educativa del Doctor Sheffield, nuestro profesor en la Universidad de Columbia durante mis estudios de maestría. Él nos enfatizaba que la pertinencia de la educación en un país se define por la visión que éste tiene de su futuro y que está plasmada en su proyecto de desarrollo social y económico. “El desarrollo es sostenible si satisface las necesidades del presente, sin comprometer la habilidad de generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.” (Comisión de Ambiente y Desarrollo. Oxford University Press, 1987)

Esta definición de las metas de la nación y de las necesidades prioritarias de sus ciudadanos debe ser consensuada con la participación amplia de sus ciudadanos, condiciona el futuro y se convierte en una decisión de Estado que sobrepasa los límites de un gobierno. Esa es la gran meta social por la que todos trabajan y permite decidir las áreas prioritarias y pertinentes en las que se deben formar sus profesionales y técnicos, la mano de obra verdaderamente calificada que exige el país. Además, permite determinar cuántos puestos de trabajo deben abrirse para los profesionales, técnicos y para la mano de obra calificada en el corto, mediano y largo plazo. De esta manera, los niños y jóvenes se forman pertinentemente, de acuerdo con sus cualidades y capacidades. Quienes terminan su formación encuentran puestos de trabajo en el sector público y privado, trabajan dignamente, pueden desempeñarse con éxito, con salarios justos, contribuyendo efectivamente así, al desarrollo de la nación.

Esto que suena muy bonito ya es realidad en varios países.

Corea del sur es un claro ejemplo de que esta manera de concebirse como nación es posible. Dominada por China en el siglo XIX y más tarde por el imperio japonés, hacia 1940 Corea era uno de los países más pobres de Asia. Hoy, múltiples estudios muestran cómo Corea del sur ha llegado a ser, en menos de medio siglo, un país modelo de desarrollo tecnológico y social. Esto es resultado de un proceso de reformas políticas, sociales e institucionales que transformaron progresivamente su sistema educativo.

Basado en la calidad y en la equidad, el fortalecimiento del sistema educativo logró la cobertura universal de la educación primaria entre 1950-1960 y, luego, entre 1970-1990, amplió la cobertura de la educación secundaria y superior. Hoy el sistema educativo coreano es uno

de los 10 mejores del mundo y ha logrado alcanzar prácticamente la cobertura total en todos sus niveles. De acuerdo con el informe de la Unesco (2011), Corea del sur en 2009 ya tenía una tasa neta de 99% en educación primaria y 96% en educación secundaria; en la enseñanza terciaria, universitaria y técnica, tuvo una tasa bruta de 100%.

Este proceso sistemático de perfeccionamiento incluye el cubrimiento de internet en todo su territorio, lo que facilitó la creación de un muy completo sistema de educación a distancia, ejemplo mundial, del cual se aprovechan hoy los profesionales que desean actualizar sus conocimientos y mantenerse al día en su desempeño en sus puestos de trabajo. En 2018, Corea del Sur se situó en el puesto 12 en el ranking de países que más invierten en educación respecto al PIB1. Si el punto de referencia es el gasto en educación como proporción del PIB, el comportamiento de los últimos 20 años indica que éste es mayor en la nación asiática y que la diferencia con respecto a la OCDE tiende a aumentar.

Hoy, junto con Taiwan, Singapur y Hongkong, Corea del sur forma parte de los llamados “Tigres de Asia”, por haber logrado esos impresionantes niveles de desarrollo. Sin duda alguna, en su transformación ha incidido y de manera fundamental, la manera como estos países han decidido apostar por niveles superiores de educación de calidad para todos sus ciudadanos: calidad y equidad. Una clave del sistema educativo consistió en sustituir las prácticas memorísticas por el desarrollo de la creatividad y del pensamiento crítico y en reducir los contenidos en los programas educativos, de modo que se sustituyeron los tiempos de los salones de clase por tiempos en espacios de trabajo. (Baker y Begg, 2003).

Aún persisten muchos problemas por solucionar en la educación surcoreana. Sin embargo, la pertinencia se convirtió en una realidad, pues el país supo responder con una propuesta educativa pertinente a la pregunta sobre el tipo de vida que quería ofrecer a sus ciudadanos.

Mientras tanto, en Colombia las luchas internas nos cierran el horizonte y nos impiden ver el camino hacia el país grande que podemos ser. No tenemos un norte de desarrollo humano y social que aglutine la conciencia nacional y permita dar a todos los ciudadanos la educación equitativa y de calidad que Corea del sur ofreció para TODOS sus ciudadanos. Eso aún es un espejismo en nuestra patria y sin ese norte, muchos de nuestros jóvenes buscan “a la loca”, cómo ser exitosos y satisfacer sus necesidades básicas de cualquier manera.

La educación universitaria de “excelente calidad”, es muy costosa. Por eso proliferan los cursos por internet de muy dudosa calidad y los remedos de “emprendimientos” de keratinas, menjurjes y fragancias. Nos distraemos de los fundamental siguiendo a youtubers e influencers que venden chismes, audacias, desfachateces o mentiras en las redes sociales. Se venden productos aparentemente milagrosos para la salud, para prolongar la vida y detener la muerte, para atraer al sexo opuesto, fortalecer el cabello, y para ser más bellos. Todo eso son sólo banalidades que no construyen país. La finalidad de la educación está muy ligada al sentido de la vida que quiere dar una sociedad a sus ciudadanos.

Un país que no se piensa en grande, sin verdadera planificación educativa, sin visión de largo plazo, sin metas, está condenado a arrastrar su triste suerte. Por muchos años más seguiremos viendo cómo unos pocos siguen lucrándose de la corrupción, la explotación y la desigualdad.

Sin la decisión de educar y construir un país para todos, seguiremos viendo cómo el narcotráfico, la voraz minería ilegal, la tala inmisericorde de nuestras selvas que acaba con las riquezas nacionales, continuarán alimentando la ambición, la lucha por el poder, la guerra y la violencia. ¿Ese es el país que queremos?

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo, 2024

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En nuestra tertulia de los jueves, el 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, algunos de nosotros hemos querido dejar plasmadas nuestras impresiones.

· El Padre general cree que nosotros valemos la pena. ¡Muchas gracias por su deferencia!

El sólo hecho de que una persona como él, llena de compromisos y tareas, nos haya dado una hora de su tiempo en la noche romana, luego de un largo viaje desde Timor a la capital italiana, nos indica su interés de respondernos las preguntas que le formulamos sobre el documento El Estado de la Compañía que nos había compartido antes. Al verlo en la pantalla, era claro que se había dado el trabajo de preparar una guía para su intervención.

Me impresionó su sencillez, su claridad para hablar sin adornos ni retóricas sobre la espiritualidad de la Compañía y de su función de superior general como “cuello” unido a la cabeza -a Jesús- con el cuerpo todo de la “mínima” y humilde Compañía de Jesús. Nos recordó su naturaleza y su esencia de fe en Jesucristo, nacida de la experiencia espiritual de San Ignacio de Loyola y de sus compañeros (compañía) en los Ejercicios Espirituales.

Los jesuitas, sacerdotes y hermanos coadjutores, tienen esto muy claro, como algo irrenunciable y como su marca propia.

· ¿Qué motivó al Padre General a hablar con nosotros? ¿Fue sólo por deferencia con un grupo de amigos del Padre Ferdi Mendoza, nuestro compañero?

Pienso, de verdad, que el padre general vio en nosotros un terreno -ojalá fértil- para lanzarnos algunas ideas o “semillas” que, como bellamente lo explicó, puedan crecer en nosotros aún lejos del sembrador. Con ellas, nos invita a ser colaboradores en la misión actual de la Compañía y de la Iglesia, de acuerdo con lo que cada uno de nosotros pueda y quiera aportar, sin importar lo que hoy somos y desde el sitio u orilla en donde nos encontremos. Todos podemos colaborar en la misión.

· ¿Hacia dónde ir?

Nos puso como ejemplo a Abraham, convocado por Dios en su edad avanzada a ponerse en camino y sin saber exactamente el rumbo que debía seguir. “Te lo iré mostrando”. Abraham hizo caso y, a su avanzada edad, se pone en camino, confiado en la invitación de un Dios que no ve. Hoy, también nosotros, ya retirados del trabajo activo, volvemos a ser invitados para colaborar con la misión que un día nos apasionó y nos motivó para unirnos en propósitos iguales, aunque todos éramos diferentes.

· Disminución de jesuitas.

Cada año disminuye en unos 300 integrantes la cantidad de jesuitas, teniendo en cuenta a quienes ingresan, los que se retiran y los que mueren. Esta preocupante disminución obliga a incorporar colaboradores para cumplir con las responsabilidades de la misión.

· La misión a la que se nos invita está expresada en las preferencias universales.

1) Mostrar el camino hacia Dios a través de los Ejercicios Espirituales y el discernimiento. 2) Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad, en una misión de reconciliación y justicia. 3) Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador y 4) Colaborar en el cuidado de la casa común.

Con toda sencillez nos presenta nuevamente estas grandes áreas, decididas luego de un trabajo de cinco años de discernimiento y reflexión de todo el cuerpo apostólico, que incluye a laicos y aún a no creyentes, en todo el mundo. El Papa, como cabeza de la Iglesia, las aprueba y las ratifica.

Si queremos colaborar, podemos hacerlo en cualquiera de ellas, desde nuestra situación actual, tal como somos hoy: exjesuitas o exalumnos que hemos tenido un pasado común de pertenencia a la orden o como beneficiarios de una educación que nos marcó. Sin importar cómo somos o cómo nos desempeñamos hoy: agnósticos, ateos o creyentes, si queremos, podemos colaborar.

Hoy, luego de la invitación del Padre General, quiero ponerme a disposición de la misión de la Compañía de Jesús en la Iglesia, en lo que mejor pueda colaborar, de acuerdo con lo que soy.

Bernardo Nieto Sotomayor

Marzo, 2024

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