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juan gregorio velez

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En nuestra tertulia del 15 de febrero, tuvimos el regalo de conversar con el Padre Arturo Sosa, S.J., general de los jesuitas en el mundo. A raíz de su presencia y de lo que nos dijo, consideramos estimulante traer a nuestro blog “en vivo y en directo”, las manifestaciones de algunos de nosotros.

Exjesuitas en tertulia- Febrero 22, 2024
Exjesuitas en tertulia. Febrero 22, 2024
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Desde el vientre materno ya te acercaste a mi vida. Estuve a punto de ser una “pérdida”, como les pasó a los dos hermanos anteriores que terminaron anticipadamente su gestación y murieron.

En esa época la placenta fue indispensable para sobrevivir. Una vez cumplida su misión la botaban. Hoy sería materia prima de cosméticos o de células madre.

La gangrena intestinal en marzo de 1973 también fue una oportunidad para manifestarte y terminar con mi existencia. 

En varias curvas de carreteras pudiste haber causado accidentes mortales. El que tuve en Santander de Quilichao una noche de julio de 1975 al chocar de frente contra un camión estacionado en la carretera sin señales, después de pasar un carro con las luces altas, pudo haber sido el fin. 

El bloqueo AV del corazón la noche del 2 de octubre de 2003, con los dos desmayos en el baño y que originó el que me instalaran el marcapasos, también fue una oportunidad que dejaste pasar. La infección en enero de 2016 del segundo marcapasos mal colocado y que tuvieron que quitar y arrancar los cables para evitar que llegara dicha infección al corazón, fue otro momento en el que te acercaste.

Y finalmente el reciente temblor de tierra del 17 de agosto de este año, fue una magnífica ocasión para pensar que puedes llegar en cualquier momento y por causas que nada tienen que ver con mi voluntad y mi acción.

Por eso hoy quiero poner en blanco y negro lo que pienso acerca de ti.

Puedes llegar en el momento menos esperado y por una causa nunca imaginada. 

Eres una desconexión definitiva de los axones y las dendritas de mis células nerviosas. Desconexión que sucede cada noche durante el sueño, pero que en estos casos es momentánea. 

Sucedes entonces en mi cuerpo. Este cuerpo que ya me ha acompañado 73 años. Pero no sucedes en mi conciencia. Esa que surgió del cuerpo pero que una vez operando va más allá del mismo.

En narrativas de tiempos pasados llamábamos alma a aquello nuestro que queda después de tu actuación. (Que en un quirófano alemán apareció, al revelar unas fotos de una cirugía en la que falleció el paciente).

Por eso estoy convencido que tu aparición es simplemente el paso a otro estado de existencia. De la vida espacio temporal corpórea a una vida espiritual más allá del tiempo y el espacio. 

Ya en el presente experimentamos elementos anticipatorios de esa vida más allá de ti. Estoy pensando en mis emociones, mis ideas, mi imaginación y mi conexión con las personas ausentes. Todo ello sucede por ahora en mi cerebro, pero sus efectos van más allá de las funciones neurológicas. 

Los servicios que haya podido prestar con mis manos, con las palabras de mi boca, con los gestos de mi generosidad y simpatía y aún con mi presencia silenciosa, producen efectos en los demás que trascienden la existencia de mi cuerpo. 

Pero todo esto sería una posible fantasía si no hubiera pasado por esta historia un ser humano que, con su vida y muerte ejemplares y su resurrección, nos ha confirmado que existe un Padre amoroso que nos ha creado para su alabanza y su servicio y nos espera en su “Casa” al final del camino. 

Tantos testigos han vivido de acuerdo con el evangelio de ese ser humano y hasta han llegado a morir por ser coherentes con esta creencia trascendente.

Vine a este planeta sólo con mi pequeño cuerpo indefenso y me iré de él dejando un paquete de cenizas con lo que fue mi cuerpo una vez cremado. Algo similar a lo que pasó con la placenta del comienzo. Todo lo que ahora tengo y uso se quedará aquí para beneficio de otros. No podré llevarme nada. 

Pero lo que haya podido hacer con lo que me han prestado para bien de los demás, eso sí queda en aquella dimensión trascendente y podré encontrármelo con sorpresa, en el más allá. 

Gracias muerte por mantenerme en esta conciencia humilde que significa saber que somos temporales y pasajeros, en este planeta que lamentablemente estamos administrando mal y que dejaremos no tan bueno a nuestros descendientes. Puedo morir hoy o vivir 120 años y luego ver qué hago.

Bienvenida, cuando sea el momento en que Dios lo quiera.

Juan Gregorio Vélez

Noviembre, 2023

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Continuamos con el tema propuesto por nuestro compañero Silvio Zuluaga para nuestra Tertulia de los jueves no. 160. Aquí, el testimonio de Goyo.

Madrugar a meditar. Lo sigo haciendo aunque hayan variado las técnicas. Las lecturas de la misa del día han sido una constante previa a la meditación y muchos días me sirven de puntos para la misma. Recordar a los seres queridos en ambiente de meditación también constituye una fuente de entusiasmo para vivir el día de manera optimista. 

Desde la perspectiva quántica, hoy comprendo el valor de unir los hemisferios racional y emocional del cerebro o lo que para otros es la unión de mente y corazón, para que se produzca el milagro de la creación de una nueva realidad. Todo en un ambiente de ojos cerrados, de respiración lenta, pausada y profunda, habiendo tomado previamente agua y prendido una vela. (La pirámide en la cabeza y en las rodillas es algo más reciente).

Son muchas las ideas y proyectos que han nacido en ese ambiente de meditación. También muchas actitudes que me acompañan al momento de vivir y actuar. Soluciones de problemas. Creación de nuevos objetos útiles en la vida ordinaria. Envío de energía positiva y a veces sanadora para los seres queridos y aún para otros. 

Servir de relator: El Padre Fernando Barón me llevó de secretario a una de sus reuniones. Le entregué un acta de dos páginas que me devolvió con un sinnúmero de correcciones en rojo. Las hice y le devolví el documento. Pocos meses después me llamó para otra reunión de más alto nivel. La corrección de mi acta fue con muchísimos menos errores que la primera. 

Finalmente, el Padre Gerardo Arango me llamó para hacer de secretario de una reunión, toda una semana en San Claver, de Provinciales de América Latina, con el Padre Arrupe, general de la Compañía en aquella época. Ahí, con la ayuda de Juan Vicente Córdoba y de dos monjitas, produjimos 44 páginas tamaño oficio con el acta de la reunión, que los participantes se llevaron, al salir para sus países, después del almuerzo del sábado. 

Este entrenamiento me ha permitido prestar infinidad de servicios en muchas entidades. En los 20 años de trabajo en Ecopetrol fui el secretario oficial de muchísimas reuniones de administradores y con el mismo Sindicato de la Unión Sindical Obrera (USO). Esa competencia me ha permitido tener buenos archivos de mucha documentación útil y rescatable. 

Cuando me jubilé, entregué a mi jefe un CD llamado “Memorias de un filósofo petrolero” en donde consigné muchísimos de mis manuales de referencia de procesos, memorias de reuniones y talleres y síntesis de aprendizajes útiles. 

Por todo ello doy gracias a la Compañía de Jesús. Que todo ello sea para la “Mayor Gloria de Dios”.

Juan Gregorio Vélez

Septiembre, 2023

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El evocador artículo enviado a este blog por Chucho Ferro para el día del padre de este 2023, nos animó a muchos a escribir estas “cartas” inspiradas en nuestros padres que venimos publicando. Aquí el testimonio de Goyo Vélez…

Señor 

Gregorio Antonio Vélez Uribe

Residencias Celestiales

Querido papá:

Aprovechando una sugerencia de nuestros amigos de toda la vida, o exjesuitas, me siento a escribirte esta sencilla carta de reconocimiento y gratitud.

Ante todo quiero reconocer lo que significaste en mi vida. Fuiste mi modelo de persona sencilla, alegre, servicial, optimista (algo en exceso), hombre confiado, cariñoso, respetuoso, de sueño profundo, buen jugador de billar, de aguardientes medidos, cantante y silbador.

Fuiste un excelente hijo, hermano, esposo, padre, tío, vecino, amigo, patrón, consejero, ciudadano y muy especialmente católico practicante. 

Después de la muerte de Luis Jaime, tu hijo menor y mi compañero de infancia, supiste aliviar mi soledad, haciéndome tu acompañante en las visitas a las fincas de ganado los sábados y tu mandadero de los almacenes en los días de vacaciones en Medellín. Recuerdo mis idas al banco a consignar las ventas del día anterior, con apenas 11 años y casi sin alcanzar a ver al cajero detrás del mostrador. 

Cuando monto a caballo, recuerdo nuestras vueltas a la finca. Cuando me pedías que te arreara y acercara una ternera que estaba muy arriba en la montaña y que querías ver. También recuerdo mis pinitos de conductor, cuando me pedías que volteara o parqueara el campero. Cuando estabas cerrando negocios de ganado y no había acuerdo en el precio, pedías mi concepto y yo dándomelas de Salomón decía “partan la diferencia”. 

Tus juegos matemáticos mentales aún hoy me acompañan. Juego a sumar los números que dice una cajera en voz alta, mientras ella usa la calculadora. Alguna vez le dije que mi total era distinto y descubrió que había digitado mal un número. Lástima que no hayas podido realizar tu sueño de ser ingeniero, únicamente porque en La Ceja no había optómetra, para corregir tu astigmatismo que te hacía doler la cabeza cuando estudiabas. 

Muchas otras virtudes y anécdotas que podría reconocer pero es mejor ser breve, lección que también me diste. 

Paso ahora a agradecerte la confianza infinita que tuviste siempre en mí. Me diste llave de la casa cuando aún no alcazaba a tocar el timbre. También el pase de conducción a los 15 años. Cuando iba a las fiestas de los amigos me enviabas en carro, porque estabas más tranquilo con mi regreso a casa. Tu consejo de dejar servido el último trago me ha liberado de muchas borracheras que suceden por varios “último trago”. 

La tarde que ingresé a la Compañía de Jesús me llamaste aparte para darme la bendición y dos consejos que me han acompañado y agradezco siempre: “Mijo quiero que seas de “silla y de carga” (figura para señalar que debía servir tanto para labores intelectuales, como materiales y prácticas) y mijo, quiero que no seas ni de los muy nuevos, ni de los muy viejos” (otra figura para indicar el equilibrio entre innovador y conservador). 

Cuando ya ordenado sacerdote, dirigí unos ejercicios espirituales para caballeros en la casa de La Colombier de la Ceja, tú participaste en ellos y me acolitaste las misas. Allí te agradecí y vuelvo a hacerlo ahora la fe coherente que me inculcaste.

También debo agradecerte el respaldo que le diste a mi decisión de retirarme de la Compañía de Jesús para casarme. Cuando terminé de contar esa decisión, tu interviniste de primero con la expresión: “eso me parece muy honesto de tu parte”. 

Innumerables dichos y frases en donde te cito, me han servido para manejar muchas circunstancias en la vida. Unas pocas: “No creer en tanto microbio”, “No hay que ser inteligente, hay que hacerse cerca de los inteligentes”. Ante los dineros fáciles inexplicables decías: “Gu topó, gu robó” (se encontró una guaca o se lo expropió a alguien). “La única tierra que me quedó está en el ombligo” (quebraste al final de tu etapa productiva). 

En fin papá, gracias por ser lo que fuiste. Por darme la vida y educarme para servir y hacer felices a muchos. Gracias por el valor de la familia, especialmente cuando luchaste por mantener unidos a tus hermanos. Gracias por sembrar en mí la esperanza de un reencuentro definitivo contigo, allí donde tú y los que ya han partido están. 

Un beso papá, de tu tocayo que también usa marcapasos como tú,

Goyo.

Bogotá, D.C. julio 4 de 2023

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Carta a mi Padre

Por Dario Gamboa
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El evocador artículo publicado por Chucho Ferro el reciente Día del Padre, nos animó para compartir en una tertulia de nuestro grupo, los mensajes que tendríamos para nuestros padres, resumiendo nuestra experiencia de vida con ellos. Pedro Benítez, Marta Helena Ferro, Samuel Arango, Jorge Luis Puerta, Juan Gregorio Vélez, Jesús Ferro, Rosario (Ro) Rodríguez, Julio Hidalgo, Alfredo Cortés, Bernardo Nieto, Darío Gamboa, Reynaldo Pareja y Vicente Alcalá leyeron en este orden sus cartas en una tertulia emotiva y profunda que compartimos con nuestros lectores.

Exjesuitas en tertulia, Jueves 6 de Julio, 2023
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Un sueño con contenido cultural podría servirles a las personas que trabajan en el Ministerio de las Culturas en Colombia, como método para prestar sus servicios y trabajar transversalmente con los demás Ministerios del País. 

Anoche soñé que me pedían una asesoría para el Ministerio de las Culturas. Aquí van algunas de las ideas del sueño, en el cual recordé la noción de culturas que alguna vez trabajé. 

Entendemos por cultura cualquier respuesta que un grupo humano da a uno o varios requerimientos de la vida. Requerimientos que pueden ser tanto necesidades como deseos personales. 

Si cada uno de nosotros revisa lo que suele hacer en la vida ordinaria, encontrará que se la pasa respondiendo a requerimientos. Se levanta y siente la necesidad de deshacerse de residuos corporales. Desea luego encontrarse consigo mismo y prepararse mental y espiritualmente para su día. Quiere dinamizar su cuerpo para que lo acompañe en todas las actividades. Luego lee noticias, se asea, se viste y desayuna….inodoro, meditación, gimnasia, periódico, ducha, ropa, cocina… son respuestas culturales en nuestra vida. 

Otras personas comienzan de manera distinta su día y también tendrán sus propias respuestas culturales. A grupos humanos diferentes, en diversas circunstancias, corresponden culturas muy diferentes. Todos buscando un mejor bienestar en sus vidas, que no es otra cosa que responder adecuadamente a esos requerimientos.  

Un Ministerio de las Culturas deberá fomentar las mejores respuestas en las diversas regiones, que dan diversos tipos de grupos humanos. Su objetivo principal será entonces recordar y promover las respuestas que ya existen en su universo, pero también fomentar el encuentro de nuevas y mejores respuestas a los requerimientos del Pueblo Colombiano. Sus contribuciones metodológicas pueden tocar complementariamente, a muchos de los otros ministerios. 

En el Ministerio de Agricultura, deberán aparecer respuestas eficientes en el manejo de nuestras tierras y climas, con el fin de generar comida y productos para consumo del país y para la exportación. Cultivar el campo es descubrir todo su potencial para el progreso de la nación. 

Con el Ministerio de Educación se buscarán las mejores respuestas de formación para todo tipo de poblaciones en el país. Que los alumnos de todas las edades y condiciones cultiven lo mejor posible sus competencias para vivir y servir a los demás. Que la formación tecnológica y superior aporte soluciones reales a los problemas que vive la gente de nuestros campos y ciudades. 

Con el Ministerio de Salud se propondrán las mejores respuestas higiénicas que prevengan enfermedades, con servicios públicos de calidad y con respuestas preventivas y curativas de diversas enfermedades. Además del mercado de medicamentos, deberá proponer respuestas de comportamientos saludables que mejoren la salud de las personas en sus diversas edades. Y especialmente, contar con un sistema que cultive los servicios más eficientes posibles a la salud y dentro de costos razonables.

Con el Ministerio de las Comunicaciones crearán conciencia de comunicar lo verdadero y útil para todos, sugiriendo la sospecha frente a formas modernas de manipulación de la conciencia y el comportamiento. Que la gente pueda ser crítica ante lo que le están contando por diversos medios. ¿Quién lo dice y para qué lo dice?, pueden ser preguntas que ayuden a mitigar el riesgo de la desinformación y la esclavitud. También se podrán cultivar respuestas adecuadas en los otros Ministerios, en Planeación Nacional y demás entes globales y locales. 

Algunas respuestas son casi exclusivas de este Ministerio de las Culturas, como todo lo que tiene que ver con las expresiones artísticas y folclóricas que representan las formas de vivir la alegría y el encuentro festivo en diversas comunidades. La música, los bailes, el teatro, los carnavales, las creencias, las procesiones, las vestimentas, las comidas típicas, y aún la arquitectura misma de las regiones son una expresión privilegiada de las Culturas que conviven en nuestro país y que producen momentos más felices en las fiestas de las diversas regiones. 

Finalmente soñé que el ideal de todos y cada uno de nosotros es que seamos verdaderamente “cultos”, con una cultura ciudadana en la cual nos comportemos correctamente en todo tipo de circunstancias y busquemos el bienestar de todas las personas. 

Juan Gregorio Vélez V.

Mayo, 2023

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¿Qué nos pasó? ¿Por qué nos pasó? ¿Por qué no nos dimos cuenta? Estas preguntas han sido una invitación a pensarlas originalmente en primera persona del singular, es decir ¿qué me pasó a mí?

Coherente con mi método, que he compartido en otros artículos, me pregunto: ¿qué requerimientos experimenté a lo largo de estos casi 72 años? Y, también, ¿qué respuesta les he dado?

El contexto de la meditación de la mañana, en que escribo esto, estuvo marcado por la “parábola del trigo y la cizaña” (Mt. 13,36-43).

Requerimientos básicos de ¿qué comer y beber?, ¿dónde y con quién habitar?, ¿cómo vivir saludable y cómo sanarme?, ¿qué aprender?, ¿cómo movilizarme?, ¿cómo ser productivo y aportar a la economía?, ¿cómo protegerme de los riesgos? y ¿cómo recrearme? Estos y muchos otros requerimientos, diría que son comunes a todos los que compartimos la peregrinación por este país.

El problema de lo que nos pasó radica en las respuestas que damos y en el documento de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, La Convivencia y la No Repetición ha quedado plasmado. Hemos aprendido a comportarnos como personas no solo distintas, cosa que somos por naturaleza, sino como personas desiguales. 

Desde muy pequeño aprendí a compararme y a distinguir por diferencias en el coeficiente intelectual, en los ingresos económicos de las familias, en el color de la piel, en la mayor o menor habilidad en muchos campos, en creencias religiosas o en posturas políticas. 

Mirando hacia mi propia formación debo reconocer que encontré muchos valores ‒el “trigo” ‒, pero también muchas deficiencias ‒la “cizaña”‒. Simultáneamente, aprendí en la Congregación Mariana y en los Boy Scouts valores de servicio, de trabajo en equipo, de sensibilidad social, de compañerismo, de alegría y de superación para estar siempre listo. Y, por otro lado, en las clases formales de primaria y bachillerato aprendí comportamientos poco generadores de civilidad: a competir por el primer puesto, a vencer a los demás en las competencias académicas o deportivas, a excluir a quienes no me simpatizaban, a desconocer a los que “se portaban mal” y ‒lo que es peor‒, a juzgar mal a quien yo no entendía. 

Esta experiencia personal, agrandada al contexto del país, generó muchas personas muy valiosas, con numerosas cualidades, que le han agregado mucho valor al país, pero que también se han comportado, desde posiciones privilegiadas, con actitudes que generan grandes injusticias en esta sociedad desigual. 

Veo a la Iglesia, a la que pertenezco y a la que serví como su ministro por 10 años, con grandes logros y méritos en su servicio al país y a muchas personas de este, pero también la veo con grandes errores en comportamientos económicos, políticos, sexuales y sociales. 

Trabajando como servidor público por 20 años pude apreciar el influjo de grupos de poder que promovían una desigualdad rampante, a la hora de tratar las deshonestidades de sus miembros y los errores de quienes no pertenecían a sus grupos. 

Pensando en el futuro de mis nietos quiero dejarles algunos principios mínimos de convivencia que siembren en sus vidas y con ellos puedan contribuir a la construcción de una sociedad mejor y más justa:

  1. Todos somos igualmente dignos, aunque seamos muy distintos.
  2. Logramos más colaborando que compitiendo.
  3. Al final de nuestros días solo nos llevaremos el bien que hemos hecho a otros.
  4. Los errores propios y ajenos son motivo de grandes y duraderos aprendizajes.
  5. Cuidemos las emociones para que ellas nos impulsen siempre hacia el bien. 
  6. Escuchemos a todos y quedémonos con lo que nos haga mejores.
  7. Preguntemos siempre acerca de lo que queremos saber. 

El Maestro nos enseñó a aceptar que trigo y cizaña crezcan juntos y que solo al final se separen.

Juan Gregorio Vélez (Goyo)

Septiembre, 2022

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Impactados por la presentación que hizo nuestro compañero Francisco de Roux S.J. al país y, luego, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del Informe final de la Comisión que él preside sobre la gran tragedia nacional del conflicto armado en Colombia, nuestro grupo decidió dedicar dos sesiones para compartir reflexiones, impactos y aprendizajes de la lectura individual del Informe. 

En estas segunda sesión, compartieron sus reflexiones nuestros compañeros Juan Gregorio Vélez, Carlos Enrique Velasco, Luis Arturo Vahos y Oscar Borrero. También compartimos la presentación de Jorge Luis Puerta quien no logro conectarse. Fue una sesión estupenda donde,  con mucho respeto y apertura, expresamos nuestros puntos de vista diferentes en las percepciones con respecto a los acercamientos a la verdad del conflicto de nuestro país que hizo esta Comisión en sus más de tres años de trabajo.  

Exjesuitas en tertulia – 28 de Julio, 2022
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