¿Cómo construí mi felicidad?

Por: Eduardo Pardo
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El texto que sigue es un testimonio existencial, que combina máximas que han orientado y marcado la vida, con reflexiones sobre el comportamiento humano. Aunque el autor no lo propone, es una sutil invitación a escribir para nosotros mismos las pautas que han dirigido nuestro comportamiento en este mundo.

Estas son las ideas y convicciones que han dirigido mi vida, dándome paz y felicidad. Las fui construyendo poco a poco. Decidí compartirlas, en caso de que alguna le sirva a uno o más de mis lectores, a quienes invito a pensar en las directrices que han orientado y hoy guían su existencia.  

  • Las personas valen por lo que son y no por las apariencias o por lo que tienen.
  • Como seres humanos todos somos iguales, sin negar que existen diferencias. Por eso, no me inclino ante nadie (Papa, Presidente o Gerente), ni miro por encima del hombro (al barrendero, la cajera o el embolador).
  • No ha nacido la persona que quiera comprarme o chantajearme.
  • No soy esclavo de nada (el qué dirán, la publicidad, la moda, el celular), ni de nadie (un líder político o religioso, una star, una ideología).
  • Vivo de acuerdo con mi conciencia y no del que dirán. No busco alabanzas; las críticas sin fundamento no me afectan.
  • Creo que tengo algunas cualidades, pero también soy consciente de mis defectos.
  • Cuando cometo un error, lo reconozco antes de que lo descubran o me lo echen en cara.
  • En vez de criticar por la espalda, digo las cosas de frente, dando razones objetivas y proponiendo soluciones. Si algo le sirve a mi interlocutor, muy bueno; si no acepta nada, no hay problema.
  • A causa de lo anterior perdí promociones profesionales, pero quedé en paz conmigo mismo.
  • No soporto las injusticias. Quisiera ser el ángel exterminador para acabar con quienes las cometen (dictadores, violadores, esclavistas, terroristas).
  • Si fuera juez, no dudaría en condenar a mis padres, si tuviera que hacerlo, pues la justicia es para todos. Y el que crea que son cuentos, que le pregunten a mi esposa.
  • Ver para creer. Obras son amores y no buenas razones.
  • Hago favores porque me nace, sin esperar que me digan ¡gracias! Así, no sufro decepciones.
  • Me enseñaron a decir la verdad. Si miento, se me nota hasta por teléfono.
  • Todo el que nace, se muere, luego la muerte es algo normal y natural. Preguntarse «¿por qué?» no aporta ninguna respuesta y es amargarse la vida por nada. Nadie se muere la víspera.
  • Me rio de quienes piensan que si hacen un testamento se mueren inmediatamente. Prefieren dejar problemas. Yo hice el mío hace 30 años, lo pongo al día de vez en cuando y ¡sigo vivo! No acepto una vida artificial, hago donación de mis órganos y que me incineren.
  • Un problema, o tiene solución, o no la tiene. Si la tiene, debe aplicarse lo más pronto posible. Si no la tiene, lo mejor es aceptar la realidad cuanto antes y seguir adelante en la vida.
  • Si las propagandas fueran verdaderas, las personas y el mundo serían perfectos.
  • Antes de comprometerme con una novia, decía claramente las cosas en que no cambiaría y hasta las causas de divorcio. Y como para mí los amigos tienen un gran valor, advertía que se los presentaría todos (mujeres y hombres). Que veríamos juntos a los que ella aceptara, o yo solo a los que no. Si llegara a ser celosa, terminaríamos, pues sufriría toda la vida.
  • Como pareja, haremos el máximo de cosas juntos, pero cada cual puede practicar la actividad que al otro no le guste. Entre gustos, no hay disgustos.
  • A los jóvenes, y en particular a ellas, les aconsejo que estudien, trabajen, viajen, convivan con el novio y después sí piensen si se casan. 
  • Como muchos divorcios o peleas son a causa de la plata, mi teoría es la siguiente: cada uno pone el mismo porcentaje para los gastos cotidianos; y de lo que le quede a cada uno, 50 % para un fondo común ‒para imprevistos, vacaciones, etc.‒. Con el 50 % restante, que cada uno haga lo que quiera. 
  • Para que una pareja se realice, cada uno se tiene que realizarse como persona.
  • En cuanto la repartición de los trabajos caseros y familiares, evidentemente, la mitad le corresponde a cada uno.
  • Creo en la gente hasta que me demuestren lo contrario. La persona que traiciona mi confianza, desaparece de mi vida.
  • La envidia, codicia, celos, ira, odio, etc., solo nos hacen daño a nosotros mismos y no al que las provoca.
  • Vivir en paz y feliz es más importante que todos los bienes materiales, promociones y títulos profesionales.
  • La ambición rompe el saco. Por querer siempre más, no se disfruta del momento presente.
  • Si no creemos en otra vida, se viene de la nada para volver a la nada. En cambio, sí creemos, se nace para morir y se muere para vivir.
  • No le hagas a los otros lo que no te gusta que te hagan. Más bien haz a los otros lo que te gustaría que hicieran por ti. Por eso, soy donador de sangre regularmente y donaré mis órganos cuando me muera.
  • Compartir es el secreto de vivir.
  • Todo extremismo es malo. “Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.
  • Los que piensan que con el trago o el cigarrillo olvidan y resuelven los problemas están equivocados. Se resuelven afrontándolos y no evadiéndolos.
  • Siempre he tenido buena salud gracias al deporte, a no fumar, a comer de todo un poco, al optimismo, a dormir mínimo ocho horas, a no preocuparme por bobadas, a reírme todos los días ‒aun de mí mismo‒, a la autosugestión, etc.
  • De qué le vale al hombre conquistar el mundo si pierde su alma.
  • Hay que asumir que cuando se escoge u opta entre dos posibilidades, se gana de un lado y se pierde del otro. Tesis – antítesis – síntesis.
  • Creo en Dios, que es mi amigo, pero poco en la jerarquía de la Iglesia.
  • Hay un solo Dios y varias religiones. Por eso, es mejor ser un buen judío, protestante, musulmán, budista, etc., que un mal católico.
  • Solo le pido a Dios: salud, paz, un techo y el pan de cada día. Acumular bienes materiales no me interesa.
  • Humanamente gano más con la experiencia de un viaje que teniendo muchos bienes materiales. Por eso, he visitado bastantes países.
  • Siempre viví con el salario que ganaba, ahorrando para los imprevistos, y sin ninguna deuda. Esto me aportó mucha tranquilidad.
  • El frio y la oscuridad del invierno no me afectan pues el sol brilla en mi interior.
  • Es mejor morir con buena salud que enfermo.
  • Como jubilado empecé la última etapa de mi vida, que se terminará con la muerte. Por eso, ¡a disfrutar se dijo!

Eduardo Pardo M.

Noviembre, 2021

7 Comentarios

Marta Helena Andrade 28 noviembre, 2021 - 7:04 am

EXCELENTE reflexión GRACIAS, mil gracias. Un abrazo

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Vicente Alcalå 28 noviembre, 2021 - 9:03 am

Eduardo, no recuerdo haberte conocido en persona, pero desde que te veo en la tertulia, me ha llamado la atencion tu sonrisa y tu cara de alegria que reflejas y que corrobora lo que escribes hoy. Te felicito y muchas gracias. Suscribo tus convicciones.

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Reynaldo+Pareja 28 noviembre, 2021 - 12:30 pm

Estimado chaval, eres vivo testimonio de cómo la vida nos ha ido enriqueciendo hasta llegar a niveles de sabiduria como los que expresas en este atinado testimomonio de maximas de vida que la hacen valer la pena vivirla de esa forma para prescisamente sacarle el maximo de jugo de lo que ésta nos ofrece, A ver cuantas de dichas maximas logramos vivir a fondo para que dejemos vivo testimonio de su validez.

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Jorge+Luis+Puerta 28 noviembre, 2021 - 5:10 pm

Tomo de Internet algunas respuestas que los niños han dado cuando se les ha preguntado lo que es la felicidad:
– Cuando haces un amigo
– Cuando después de perder tres semanas seguidas jugando al fútbol, por fin ganas
– Cuando vienen a verme mis abuelos y juegan conmigo
– Cuando te levantas de golpe y ves los regalos que te trajeron los Reyes Magos
– Cuando te dejan dormir en casa de un amigo
– Cuando la chica más guapa de la clase me sonríe
– Cada vez que me dejan comer chocolate…
…es decir, la capacidad de gozar momentos felices!!!

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Jaime López Vélez 29 noviembre, 2021 - 9:20 am

Destaco, especialmente para mí, la practicidad de tus consejos. Muchas gracias, Eduardo

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Eduardo Pardo 29 noviembre, 2021 - 12:45 pm

En cuanto a los cuatro primeros comentarios : Marta Helena, Si alguna de estas “maximas” te pueden ayudar en tu vida, se justifica el que las haya compartido. Pienso que si me sirvieron a mi, les pueden servir a otros.

Vicente: Tu nombre si me dice algo, pero no te puedo ubicar bien. Yo entre al noviciado de Sta Rosa en 1962 y me retire en el 73. Diste en el clavo, pues si me ves sonriente y alegre es gracias a que he puesto en practica lo que comparti, en mayor o menor grado.

Reynaldo: Como me conoces, sabes que me gustan las cosas concretas y practicas. Como lo que escribi. Yo prefiero eso en lugar de filosofar o presentar teorias abstractas.

Jorge Luis: Para un niño esos hechos representas la felicidad. En mi caso, al poner en practica esas “lineas de conducta” me permite vivir en paz y contento.

Gracias a todos por sus comentarios.

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Juan+Gregorio+Velez 30 noviembre, 2021 - 11:41 am

Gracias Eduardo. Admiro tu coherencia. Vives lo que piensas y lo dices sencillamente. Como ya lo han comentado, ver tu rostro en nuestras tertulias, me inspira paz, alegría y sencillez. De nuevo gracias por compartirnos tu vivencia de felicidad.

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