Home Tags Posts tagged with "paz"
Tag:

paz

christmas, gifts, christmas tree-6794234.jpg
Download PDF

El significado cristiano de la Navidad permanece a lo largo del tiempo. La encarnación sigue siendo un misterio, lo mismo que la resurrección. Y la opción de creer o no creer en ellas. Como ya otros blogueros se han referido al contenido religioso navideño, me centraré en el contenido profano que tiene para mí.

Desde muy joven me llamó la atención que en los textos referentes a la Navidad y a la despedida de Jesús había una palabra que se repetía: “…y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace” (Lc. 2, 14) y “Os dejo la paz, mi paz os doy (Jn 14, 27). Navidad es, entonces, un momento para buscar la paz, para meditar y hablar acerca de ella y para la reconciliación, el reencuentro y el amor familiar y amical.

En mi hogar, Navidad significa también cambio y construcción. Cambio porque hacemos del mes algo diferente al resto del año. Desde el 1º de diciembre el apartamento empieza a oler distinto. Mi hija menor, Inés Elvira, comienza la primera tanda de galletas de gengibre, cuyo aroma inunda el espacio. A lo largo del mes vendrán otras tandas. Es un ritual que se repite cada diciembre y que nos hace sentir que estamos en otro momento anual.

El cambio viene acompañado de una decoración diferente en diversas partes del apartamento, desde la puerta hasta la sala y el comedor. Los colores verde y rojo se toman el ambiente. Hay que hacerle espacio al árbol de navidad, lo que implica mover muebles en un espacio reducido. No hacemos pesebre, pues este es una escultura que hizo mi suegra María Mercedes.

Cambio también en el texto de la novena navideña, después de que hijas y sobrinos preguntaran hace años qué significaban algunas palabras que aparecen en la versión tradicional (de hace varios siglos) que antes leíamos y que hubo que cambiar para que entendieran y apreciaran lo que se rezaba. Ya no más términos como benignísimoprendaentrañassoberanobeneficioAdonaí, padre putativo…, solo comprensibles para los adultos. Niñas y niños debían comprender lo que se rezaba.

Construcción porque nos ponemos el reto de hacer algo distinto todos los años. Los adornos para decorar el árbol combinan lo tradicional con arreglos que se hacen manualmente y toman días de trabajo. Después de más de 30 años el reto es grande para no repetir, pero la tarea se hace con alegría y disfrute.

Una particularidad de nuestro árbol navideño es que, en parte, está adornado con galletas…, para írselas comiendo. Esta característica se convierte en motivo de visita de familiares y amigos de mis hijas, pues es un pretexto para visitarnos y compartir un buen rato. El árbol, entonces, se recrea cada rato.

Navidad es, entonces, hablando en profano, nacimiento de un ambiente que hace pensar en que surge una situación diferente cada año y que invita a la unión y a la celebración.

William Mejía

Diciembre, 2021

11 Comentarios
1 Linkedin
sea, nature, man-1284368.jpg
Download PDF

El texto que sigue es un testimonio existencial, que combina máximas que han orientado y marcado la vida, con reflexiones sobre el comportamiento humano. Aunque el autor no lo propone, es una sutil invitación a escribir para nosotros mismos las pautas que han dirigido nuestro comportamiento en este mundo.

Estas son las ideas y convicciones que han dirigido mi vida, dándome paz y felicidad. Las fui construyendo poco a poco. Decidí compartirlas, en caso de que alguna le sirva a uno o más de mis lectores, a quienes invito a pensar en las directrices que han orientado y hoy guían su existencia.  

  • Las personas valen por lo que son y no por las apariencias o por lo que tienen.
  • Como seres humanos todos somos iguales, sin negar que existen diferencias. Por eso, no me inclino ante nadie (Papa, Presidente o Gerente), ni miro por encima del hombro (al barrendero, la cajera o el embolador).
  • No ha nacido la persona que quiera comprarme o chantajearme.
  • No soy esclavo de nada (el qué dirán, la publicidad, la moda, el celular), ni de nadie (un líder político o religioso, una star, una ideología).
  • Vivo de acuerdo con mi conciencia y no del que dirán. No busco alabanzas; las críticas sin fundamento no me afectan.
  • Creo que tengo algunas cualidades, pero también soy consciente de mis defectos.
  • Cuando cometo un error, lo reconozco antes de que lo descubran o me lo echen en cara.
  • En vez de criticar por la espalda, digo las cosas de frente, dando razones objetivas y proponiendo soluciones. Si algo le sirve a mi interlocutor, muy bueno; si no acepta nada, no hay problema.
  • A causa de lo anterior perdí promociones profesionales, pero quedé en paz conmigo mismo.
  • No soporto las injusticias. Quisiera ser el ángel exterminador para acabar con quienes las cometen (dictadores, violadores, esclavistas, terroristas).
  • Si fuera juez, no dudaría en condenar a mis padres, si tuviera que hacerlo, pues la justicia es para todos. Y el que crea que son cuentos, que le pregunten a mi esposa.
  • Ver para creer. Obras son amores y no buenas razones.
  • Hago favores porque me nace, sin esperar que me digan ¡gracias! Así, no sufro decepciones.
  • Me enseñaron a decir la verdad. Si miento, se me nota hasta por teléfono.
  • Todo el que nace, se muere, luego la muerte es algo normal y natural. Preguntarse «¿por qué?» no aporta ninguna respuesta y es amargarse la vida por nada. Nadie se muere la víspera.
  • Me rio de quienes piensan que si hacen un testamento se mueren inmediatamente. Prefieren dejar problemas. Yo hice el mío hace 30 años, lo pongo al día de vez en cuando y ¡sigo vivo! No acepto una vida artificial, hago donación de mis órganos y que me incineren.
  • Un problema, o tiene solución, o no la tiene. Si la tiene, debe aplicarse lo más pronto posible. Si no la tiene, lo mejor es aceptar la realidad cuanto antes y seguir adelante en la vida.
  • Si las propagandas fueran verdaderas, las personas y el mundo serían perfectos.
  • Antes de comprometerme con una novia, decía claramente las cosas en que no cambiaría y hasta las causas de divorcio. Y como para mí los amigos tienen un gran valor, advertía que se los presentaría todos (mujeres y hombres). Que veríamos juntos a los que ella aceptara, o yo solo a los que no. Si llegara a ser celosa, terminaríamos, pues sufriría toda la vida.
  • Como pareja, haremos el máximo de cosas juntos, pero cada cual puede practicar la actividad que al otro no le guste. Entre gustos, no hay disgustos.
  • A los jóvenes, y en particular a ellas, les aconsejo que estudien, trabajen, viajen, convivan con el novio y después sí piensen si se casan. 
  • Como muchos divorcios o peleas son a causa de la plata, mi teoría es la siguiente: cada uno pone el mismo porcentaje para los gastos cotidianos; y de lo que le quede a cada uno, 50 % para un fondo común ‒para imprevistos, vacaciones, etc.‒. Con el 50 % restante, que cada uno haga lo que quiera. 
  • Para que una pareja se realice, cada uno se tiene que realizarse como persona.
  • En cuanto la repartición de los trabajos caseros y familiares, evidentemente, la mitad le corresponde a cada uno.
  • Creo en la gente hasta que me demuestren lo contrario. La persona que traiciona mi confianza, desaparece de mi vida.
  • La envidia, codicia, celos, ira, odio, etc., solo nos hacen daño a nosotros mismos y no al que las provoca.
  • Vivir en paz y feliz es más importante que todos los bienes materiales, promociones y títulos profesionales.
  • La ambición rompe el saco. Por querer siempre más, no se disfruta del momento presente.
  • Si no creemos en otra vida, se viene de la nada para volver a la nada. En cambio, sí creemos, se nace para morir y se muere para vivir.
  • No le hagas a los otros lo que no te gusta que te hagan. Más bien haz a los otros lo que te gustaría que hicieran por ti. Por eso, soy donador de sangre regularmente y donaré mis órganos cuando me muera.
  • Compartir es el secreto de vivir.
  • Todo extremismo es malo. “Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.
  • Los que piensan que con el trago o el cigarrillo olvidan y resuelven los problemas están equivocados. Se resuelven afrontándolos y no evadiéndolos.
  • Siempre he tenido buena salud gracias al deporte, a no fumar, a comer de todo un poco, al optimismo, a dormir mínimo ocho horas, a no preocuparme por bobadas, a reírme todos los días ‒aun de mí mismo‒, a la autosugestión, etc.
  • De qué le vale al hombre conquistar el mundo si pierde su alma.
  • Hay que asumir que cuando se escoge u opta entre dos posibilidades, se gana de un lado y se pierde del otro. Tesis – antítesis – síntesis.
  • Creo en Dios, que es mi amigo, pero poco en la jerarquía de la Iglesia.
  • Hay un solo Dios y varias religiones. Por eso, es mejor ser un buen judío, protestante, musulmán, budista, etc., que un mal católico.
  • Solo le pido a Dios: salud, paz, un techo y el pan de cada día. Acumular bienes materiales no me interesa.
  • Humanamente gano más con la experiencia de un viaje que teniendo muchos bienes materiales. Por eso, he visitado bastantes países.
  • Siempre viví con el salario que ganaba, ahorrando para los imprevistos, y sin ninguna deuda. Esto me aportó mucha tranquilidad.
  • El frio y la oscuridad del invierno no me afectan pues el sol brilla en mi interior.
  • Es mejor morir con buena salud que enfermo.
  • Como jubilado empecé la última etapa de mi vida, que se terminará con la muerte. Por eso, ¡a disfrutar se dijo!

Eduardo Pardo M.

Noviembre, 2021

7 Comentarios
0 Linkedin
dove, peace, flying
Download PDF

La voz angustiada de un padre que en las afueras de Cali contaba cómo desde su dormitorio oyó de repente llorar de pánico a su pequeño hijo que jugaba en el jardín, mientras derribaban el portón de su casa unos indígenas de la minga que irrumpieron en el conjunto residencial donde vive, estremeció vivencias desagradables de un pasado que tengo sepultado en mi memoria.

Quienes nacimos en los años cuarenta del siglo pasado decimos que somos hijos de la violencia sin buscarlo. Empezamos a crecer bajo el impacto emocional del asesinato de Gaitán, el 9 de abril, que no entendíamos, y el desmadre de la gente enardecida con palos y machetes que recorría el territorio nacional, mientras los locutores de radio transmitían noticias con tal dramatismo que sentimos que estábamos en un caos social sin salida. En aquellos años todo era confuso: el estado de sitio decretado por Ospina Pérez, el golpe de Estado de Rojas Pinilla, el asesinato en una cantina de Bogotá del exguerrillero Guadalupe Salcedo, los discursos políticos ‒voces agudas que parecían salir de los sepulcros‒, y no es metáfora, porque Colombia estaba viviendo sucesos en los que se blandía el espectro de la muerte.  Vivimos el escalofrío de la dictadura, las muertes en el campo y las ciudades, los jóvenes asesinados el 9 de junio de 1953, la caída del dictador.

Vivimos la fundación de Marquetalia por parte de la guerrilla, el paro violento contra López Michelsen, el estatuto de seguridad de Turbay Ayala, la salida intempestiva de García Márquez hacia México, que los colombianos percibimos como si nos dejara a merced de fuerzas oscuras que aterraban. Sin lograr reponernos aún del miedo generalizado, se produjo la toma del Palacio de Justicia, el penoso llamado de Reyes Echandía, con el telón de fondo de una balacera y el ruido temible de tanques que veíamos en directo en la televisión subiendo a la brava por las escalinatas de aquel magno edificio en llamas. Y después siguieron las bombas de Pablo Escobar, la impresión horrorosa de que el narcotráfico gobernaba al país, los asesinatos de líderes políticos en los aeropuertos, el secuestro de Álvaro Gómez, la explosión del avión de Avianca, los disparos mortales contra Carlos Pizarro dentro de otro avión que apenas alzaba el vuelo, y, sin descansar, el proceso 8000, los secuestros interminables, los diálogos de paz en medio del conflicto, el desplazamiento de pueblos por los paramilitares, el terrorismo de las células urbanas de grupos guerrilleros de diversos nombres, los acuerdos de La Habana acompasados por el “Quizás, quizás…” que sonaba burlón ante un país en vilo.  

¿Qué nos toca ahora? Manifestaciones indefinidas, vandalismo contra los bienes públicos y privados, odios en las redes sociales, diálogos que se alargan sin llegar a nada concreto hasta el momento. Los colombianos, que somos mayoría pacífica ‒entre los cuales nos contamos los hijos de la violencia‒, no podemos continuar con esa cadena de rencores que han hecho tanto daño a la convivencia. ¿Para cuándo la paz tan frágil y esquiva? 

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo (Barranquilla)

3 Comentarios
1 Linkedin