Hoy, la Navidad, ¿qué significado tiene para mí?

Por: Luis Arturo Vahos
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Este segundo artículo sobre el significado de la Navidad comienza con una referencia literaria a Dickens, y luego comercial, para pasar a la experiencia personal de esa época del año en un contexto de pobreza. Otro significado llegó más tarde.

Paparruchas.

Así llamaba el avaro Scrooge a las festividades navideñas, en Canción de Navidad, de Charles Dickens, como fría explicación a su falta de sensibilidad por todo lo que no fuera dinero.

Los comerciantes de hoy le aconsejarían que fuese más práctico. Pues si tanto amaba el frío metal, debería invertirlo en llenar el mercado de todos los objetos que, la imaginación humana y la tecnología, pueden crear para satisfacer la demanda de los pueblos cristianos en esta época. Los chinos hace rato siguen este consejo. Se hacen ricos aprovechando las necesidades creadas por las diversas costumbres. La ideología es lo de menos.

Mi papá también era práctico. Era diciembre de 1952 y no tenía dinero para regalarnos los juguetes que pedíamos al niño Jesús, en una carta dejada bajo el viejo pesebre que desempolvábamos y decorábamos cada año. Optó por regalarnos una cruda verdad: el niño Jesús no trae los regalos, ni los magos y mucho menos Papá Noel. Claro, lo poco que tenemos a Dios lo debemos y no necesita envolver nada en papel para que le demos gracias. Hagamos una fiesta de Navidad rezando el Rosario y cantando los villancicos de radio Sutatenza.

Y así se hizo aquella noche del 24 de diciembre. Los siete hijos (de los 11 que formaríamos luego la pollada completa), unimos las voces al coro de la radio y celebramos cantando el nacimiento de Jesús en Belén.


De la cocina mamá trajo natilla y leche, pero no pudo contestar a la pregunta de una de mis hermanas: “¿por qué esta vez no hay buñuelos?”.

Papá la fulminó con su mirada como respuesta y luego le dijo: no vayas a quemarte con la leche por bocona. Pero sí hubo buñuelos y más natilla al día siguiente por cuenta de una vecina que nos visitó para compartir, mientras saludaba diciendo ¡feliz navidad! a todos.

Muchas navidades pasaron en casa sin árbol ni regalos. Las novenas eran sobrias; el viejo pesebre menos colorido y más lacerado, aunque el niño se mantuviese lozano y sonrosado, pues pasaba la novena escondido.

La dulzura de navidad solo vino a revelarse en el Noviciado de La Ceja, cuando algunos de ustedes se acercaron cantando Noche de Paz a mi cuarto para entregarme la sotana. Desde ese día para mí ha sido Nochebuena. Desde aquel diciembre supe que dar y recibir cantando es lo que define la Navidad y que esa actitud de compartir cosas, abrazos y sueños nos hace familia.

Los jueves con ustedes refuerzan en mi ese mismo sentimiento. Gracias.

Luis Arturo Vahos

Diciembre, 2021

4 Comentarios

César Augusto Torres Hurtado 17 diciembre, 2021 - 6:33 am

Que bonita historia llena de naturalidad simpleza y mucho Amor. Gracias por compartirla. Perdóneme le agrego para mi la Navidad es eso. Amor mucho amor familiaridad felicidad compartir dar y recibir. Y cada cual le pone la religiosidad que considere.

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Rodolfo de Roux 17 diciembre, 2021 - 7:53 am

Recuerdo sobrio, aterrizado y contundente. Feliz Navidad, Luis.

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John+Arbeláez 17 diciembre, 2021 - 4:06 pm

Tienes razón, apreciado Arturo. La navidad en la Compañía de Jesús adquiere ribetes de felicidad en medio de amigos verdaderos, como la que tenemos los exjesuitas reunidos cada jueves.

Feliz navidad!!!

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César Vallejo 21 diciembre, 2021 - 5:40 pm

Lindo cuadro Luis Arturo. Más parecido al pesebre real de Belén. Mil gracias!

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