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El legado de mi época jesuítica en mi vida

Por Reynaldo Pareja
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Escoger una sola práctica vivida durante el tiempo que estuve en la Compañía como la que más marcó mi vida no hace justicia a lo que viví en ella y lo que después desarrollé al salirme de la misma. Por eso debo agrupar varias prácticas y temas que moldearon quien soy hoy día.

Lo primero que reconozco es haber tenido una vivencia espiritual experiencial y profunda que ha permanecido conmigo hasta estos 80 años que hoy tengo. Esa vivencia fue tan profunda que, cuando estudiábamos la historia de la Iglesia durante los años de teología, descubrí una profunda incongruencia con una iglesia institucional que no manifestaba ni practicaba lo que predicaba en los púlpitos. En ese momento me convencí que no podía representarla y defenderla cuando ella no deseaba reconocer su pasado bochornoso y culpable y mucho menos, hacer los cambios que ese momento histórico que vivíamos lo exigía.

La Compañía me enseñó a razonar críticamente a lo largo de todos los estudios de literatura, arte, y filosofía. Cuando me retiré, esos estudios me permitieron sopesar evidencias, valorar teorías, cotejarlas con otras diferentes, no quedarme anclado en una sola manera de ver la realidad, mucho menos la espiritual. Como aporte secundario me habilitó para mantener una apertura mental dispuesta a considerar esquemas alternativos de estudiar y entender la realidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales.

La práctica de constante introspección, aprendida desde el primer año de la Compañía, me ha permitido entender que somos actores del desarrollo evolutivo de la humanidad, en tanto las cualidades personales lo permitan. Esta percepción me ha dado un sentido de responsabilidad histórica con el que me veo comprometido, en tanto mis posibilidades me permitan contribuir como pueda, en donde pueda, con quien pueda.

La vida en la Compañía me enseñó a tener una férrea disciplina que he podido aplicar en todos los ámbitos de la vida, de manera que he podido planificar y obtener metas en los proyectos que tuve el privilegio de trabajar por los menos favorecidos, en la medida de mis habilidades, logrando mejoría en sus vidas, tanto materiales como en su evolución interior.

Los años transcurridos en esa etapa de convivencia intensa vivida con compañeros de ideales comunes me enseñó a disfrutar los momentos sencillos que la vida ofrece cuando se la experimenta en compañía de amigos unidos por hilos invisibles del espíritu, así como lo sentimos cuando nos reunimos los jueves en nuestras fraternales tertulias.

El contacto sencillo, pero profundo con diferentes grupos de los más desposeídos, me enseñó que, no importa cuánto sea su nivel de poca educación, siempre se aprende de ellos aquellos aspectos de la vida que su dura existencia los obliga a soportar y de los cuales no somos conscientes al menos que se comparta con ellos la dura realidad donde tienen que luchar para existir. El contacto con esa realidad me ofreció la oportunidad de compartirles conocimientos sencillos que les sirvieron para mejorar su nivel de confort, su salud, y aun su orientación del propósito de sus vidas.

Un criterio fundamental adquirido en todos esos años de formación fue el convencimiento de que el mayor tesoro que uno puede obtener en la vida no se encuentra en las cosas materiales perecibles que se pueden acumular, sino en lo que cultivamos que no perece ni se desvanece. Estos tesoros se encuentran en el amar a todos con el corazón y no por interés económico o egoísta, en compartir con quien desee escuchar lo aprendido a lo largo de la vida -tanto lo asimilado en la Compañía como lo aprendido fuera de ella- en confiar en que todos tenemos algo divino en nuestra esencia que nos hace genuinos hijos de Dios y por lo tanto, nos hermana a nivel planetario. 

Otra deuda que tengo con la formación de la Compañía fue que me dio la habilidad de escribir para expresar mis sentimientos, mis emociones, mis pensamientos, mis reflexiones, mis inquietudes, mis lecciones de vida en libros que puedo compartir con quienes quieran leerlos y que les sirvan para su crecimiento intelectual, emocional y espiritual.

Finalmente, la enseñanza más profunda aprendida en la Compañía es que lo más valioso que tenemos todos lo humanos es nuestra relación con Dios, pues esta relación tiene garantía de Inmortalidad, de Amor Incondicional, de Fidelidad Eterna y de Gozo Incomparable.

Reynaldo Pareja

Septiembre, 2023

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8 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 3 octubre, 2023 - 7:48 am

Reynaldo: Profundo y genuino tu testimonio espiritual y humano sobre el legado que la Compañía nos suministró a todos los que nos formamos en ella durante los hermosos momentos de nuestra juventud. Considero que no tengo palabras similares a las tuyas para expresar esos mismos pensamientos. Gracias por hacerlo con tanta claridad y relevancia. En relación con la historia de la Iglesia, si bien estoy de acuerdo que padece los mismos problemas y las grandes incoherencias de toda institución humana, – asuntos que también he padecido en carne propia – con el correr de los años he aprendido que es la fraternidad y el ejercicio de la caridad, lo que a la asamblea de los creyentes les permite afirmar la presencia del Espíritu en la cotidianidad de nuestra vida comunitaria y personal. Un cordial y respetuoso saludo. Hernando

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Reynaldo Pareja 4 octubre, 2023 - 10:44 am

Gracias Hernando. Tienes la habilidad y ecuanimidad de decir lo que piensas con la sencillez y profundidad que hacen de tus comentarios verdaderos testimonios de una experiencia de vida profunda y rica en matices. Gracias por darme una apreciacion a mis reflexiones que confirman que no estaba hablando solamente sobre mi persona , sino que de alguna manera logré expresar sentimientos comunes que coincidian con los que algunos tenian enterrados. La libertad que este medio nos da por la confianza que nos tenemos es una riqueza adicional a lo que vivimos en nuestras tertulias., s

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John Arbeláez Ochoa 3 octubre, 2023 - 9:05 am

Perfecta descripción, Reynaldo, de lo que significó para todos la rica etapa de formación que tuvimos en la Compañía. Yo catalogo esos años y esas experiencias como las más enriquecedoras y gratas que tuvimos, no sólo por los estudios y la formación recibida sino por la calidad de hermanos que tuvimos la suerte de tener a nuestro lado y que siguen acompañándonos espiritualmente por medio de una maravillosa amistad. Excelente tu testimonio.

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Reynaldo Pareja 4 octubre, 2023 - 10:47 am

Gracias John por tus sinceras apreciaciones a como describi esa intensa etapa de nuestras vidas. Por la forma de expresarte creo que logre tocar cuerdas intimas que de cómo vivimos tan intensamente esa experiencia que nos marco y ayudo a construir quienes somos hoy dia. Que nuestros encuentros nos sigan enriqueciendo.

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Pedro Benitez 3 octubre, 2023 - 11:30 am

Reynaldo que maravillosa reflexion . Hay muchos temas vivenciales y espirituales que comparto contigo,

Un abrazo
Pedro Benitez P

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Reynaldo Pareja 4 octubre, 2023 - 10:50 am

Pedro, nada como compartir experiencias intimas para descubrir el filon similar de nuestra existencia en aquello que nos ha labrado la individualidad de quienes somos hoy dia. Que podamos seguir enriqueciendo esa personalidad hasta el ultimo suspiro.

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Vicente Alcala 3 octubre, 2023 - 7:23 pm

Se suele pensar que los jesuitas “son muy inteligentes” que tienen una formación intelectual excelente… Todo eso puede ser cierto, pero lo principal, lo más importante y valioso, Reynaldo, es lo que tú expresas.

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Reynaldo Pareja 4 octubre, 2023 - 10:55 am

Gracias Vicente por reforzar y subrayar que lo mas importante de quienes somos es expresar lo mejor de nosotros mismos; esa dimension donde los valores superiores son los que nos definen como los gigantes que somos en el espiritu, siempre y cuando lo dejemos expresar a pleno pulmon y con la alegria de ser conscientes de que en alguna manera estamos contribuyehdo al crecimiento global de nuestra evolucion planetaria.

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