Salió de entre las nubes el bardo mexicano José Alfredo Jiménez. Qué bien se veía con su sombrero de charro, las espuelas de plata, las cananas al hombro y las pistolas al cinto. Con su gran chorro de voz iba cantando: “tengo dinero en el mundo/dinero maldito que nada vale”. Al oírlo, Linguacuta comentó: ¿”que nada vale”? Eso solo puede decirlo quien ya tiene mucha plata.
“El problema es que nunca es suficiente para quien ya tiene demasiado. Aconsejan no afanarnos por aumentar los bienes sino por disminuir la codicia, pero estamos dispuestos a adorar un becerro con tal de que sea de oro”, replicó Sofrosina. El sabio Chuang Tse añadió: “La visión muy aguda desgasta los ojos; la audición muy fina desgasta los oídos; la ambición desmedida desgasta el espíritu”.
SOFROSINA.- No sólo desgasta el espíritu: la codicia causa mucha muerte prematura, como le pasó a Romero.
CHUANG TSE.- ¿Cuál Romero?
SOFROSINA.- Uno del que dicen, “perdió su salud buscando dinero, perdió su dinero buscando salud. Y ya sin salud, y ya sin dinero, allá va Romero en un ataúd”.
SÉNECA.- Bien merecido lo tuvo el tal Romero pues la codicia está del lado de la hibris, es decir, de la arrogancia, la insolencia, la soberbia.
SOFROSINA.- Con codicia el dinero no nos pertenece, le pertenecemos: la riqueza deja, entonces, de ser instrumento de libertad para convertirse en instrumento de servidumbre.
LINGUACUTA.- Instrumento de servidumbre también para los demás: el becerro de oro clava inmisericordemente sus pezuñas en las carnes de los desvalidos.
CHUANG TSE.- La codicia también ha matado no pocas amistades.
STEVE JOBS.- Hazte rico…los falsos amigos se te darán por añadidura.
SOFROSINA.- No esperes que te digan la verdad los que quieren prosperar con tu riqueza.
LINGUACUTA.- Cuando el dinero habla, la verdad calla: “con dinero, aunque borrico, ¡qué inteligente es el chico!”.
José Alfredo seguía cantando “dinero maldito que nada vale”. Linguacuta murmuró: tal vez el “dinero maldito” sea “estiércol del demonio”, pero también puede ser buen abono, siempre y cuando no se lo confunda con la cosecha. Por eso muchas religiones -pasadas o presentes- poseen sus divinidades de la riqueza.
– ¡Muchacha, parece que hubieras leído mi Historia de las creencias y las ideas religiosas! -, dijo el erudito Mircea Eliade.
LINGUACUTA.- ¿Quién no ha oído hablar de la diosa romana Fortuna? ¿O de Pluto, dios griego de la riqueza?
MIRCEA ELIADE.- Pero tal vez no sepas que, en el hinduismo, Lakshmi, esposa de Visnú, es la diosa de la prosperidad y de la riqueza. Asimismo, en el panteón de las divinidades chinas, Cai Shen, dios de la riqueza, continúa siendo muy popular.
LINGUACUTA.- Estas divinidades parecen decirnos que, si el dinero no es la felicidad, al menos contribuye a ella.
SOFROSINA.- Lo cual no ha impedido que en diferentes tradiciones religiosas prospere la idea de una riqueza espiritual ligada al abandono de los bienes materiales.
MIRCEA ELIADE.- En la India, aunque la religión védica no glorificaba la pobreza, aparecieron en su seno los sadhu, ascetas que siguen el camino de la penitencia y la austeridad para obtener la iluminación y la felicidad. En el budismo surgió el ideal de la vida monástica: no poseer nada se convirtió en la forma más segura de no desear nada y, por lo tanto, de evitar insatisfacción y sufrimiento. También en el cristianismo existe desde muy temprano la tradición monástica con sus votos de castidad, obediencia y pobreza.
LINGUACUTA.- Volviendo al tema de la riqueza material, desde los comienzos de su historia el pueblo hebreo consideraba la prosperidad como un signo del favor divino y una característica de la Tierra Prometida, “donde fluye leche y miel”.[1]
MIRCEA ELIADE.- Pero no hay que olvidar que ese favor divino de la riqueza va acompañado de una exigencia de justicia social, que pasa por el respeto de los derechos de los pobres, la prohibición de los préstamos con intereses[2] e incluso la moratoria de las deudas, en principio cada siete años, durante el año sabático.[3]
SOFROSINA.- Y si uno escucha a los profetas del Antiguo Testamento, se topa con una dura crítica al enriquecimiento excesivo y una advertencia contra la búsqueda del lucro, pues, como dice el Qohelet, “quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente”.[4]
MIRCEA ELIADE.- El cristianismo marcará una radicalización de esta desconfianza hacia el dinero. Desde hace dos mil años los fieles cristianos oyen que Jesús dijo: “ustedes no pueden servir a Dios y al Dinero”[5] o “Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven y sígueme”.[6]
SOFROSINA.- Y, a renglón seguido, Jesús dice: “Se los repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”.[7]
LINGUACUTA.- ¡Rápidamente el ojo de la aguja se agrandó lo suficiente! Bromas aparte, las enseñanzas de Jesús sobre el dinero no son siempre tan tajantes. Según el Evangelio de Lucas -“palabra de Dios”-, Jesús dijo a sus discípulos: “Con las riquezas injustas gánense amigos para que, cuando estas lleguen a faltar, ellos les reciban en las moradas eternas”.[8]El problema no es, pues, la riqueza, sino el mal uso de ella.
MIRCEA ELIADE.- Me parece que la historia del rico Zaqueo -contada también por Lucas[9]– muestra una posición de Jesús que ha tenido más seguidores que la del “ojo de la aguja”. En resumen, el rico Zaqueo da a los pobres la mitad de sus bienes y guarda la otra mitad para sí y para sus hijos.
SOFROSINA.- Enseñanza: conservar lo necesario y distribuir lo superfluo. Difícil, pero menos drástico que lo del ojo de la aguja.
MIRCEA ELIADE.- Así como la posesión exclusiva genera una adicción tóxica con el dinero, el reparto de los bienes -aunque sean mal adquiridos, como en el caso de Zaqueo- conlleva una conversión del poseedor y le abre el camino de la salvación.
LINGUACUTA.- Cuando pienso en este tema de las enseñanzas de Jesús sobre el dinero, tengo la impresión de que cristianos, lo que se dice, verdaderos cristianos, ha habido muy pocos.
MIRCEA ELIADE.- Y eso que no hemos hablado del “amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los odian; bendigan a quienes los maldicen, y oren por quienes los maltraten. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Da a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames”.[10]
SOFROSINA.- Mucho autodenominado “cristiano” es, en realidad, un simple simpatizante de Jesús.
LINGUACUTA.- Pero no pongas esa cara, Sofro. Te voy a sacar una sonrisa con esta historia: Un hombre tenía tres hijos. El mayor se hizo dominico, el segundo franciscano y el menor, jesuita. En su lecho de muerte el padre les dijo:
– Yo sé que ustedes tres han hecho voto de pobreza. Pero, en señal del afecto que me tienen, quiero que cada uno deposite cien dólares dentro de mi ataúd cuando me entierren.
El día del entierro el dominico colocó cien dólares dentro del ataúd y dijo:
– Papá, yo sé que no puedes llevarte este dinero al más allá y que lo estoy despilfarrando. Sin embargo, mis superiores me han dado un permiso especial para hacerlo, como signo de mi afecto por ti.
En seguida el franciscano se acercó al ataúd y dijo:
– Papá, tú sabes que te amo. Pero las necesidades de los pobres son tan grandes que, en conciencia, no puedo enterrar cien dólares contigo. Ahora que ya estás en el Cielo lo entenderás perfectamente. Por favor, perdóname.
– El jesuita se acercó al ataúd y le dijo a su hermano franciscano:
– No te preocupes que voy a pagar tu parte.
Entonces cogió el billete de 100 que había dejado el hermano mayor en el ataúd y puso un cheque por 300 dólares.
Colorín, colorado, esto no se ha terminado. Nos queda por entender por qué los Papas tienen poder,
Rodolfo R. de Roux
Diciembre, 2025
[1] Éxodo, 3,8.
[2] Éxodo, 22,25.
[3] Deuteronomio 15,1
[4] Qohelet, 5,9.
[5] Mateo 6, 24
[6] Mateo 19, 21
[7] Mateo 19,24
[8] Lucas 16,9
[9] Lucas 19,1-10
[10] Lucas 6, 27-30
[1] José Alfredo Jiménez, canción “La que se fue“.


4 Comentarios
Gracias por tu artículo. El dinero en sí no vale, sino el objetivo que se quiera lograr con él . Jesús, como lo recuerdas tú, en el sermón del monte nos habla de Bienaventurados los pobres de espíritu, no referente a la pobreza material sino al apego a estas, referente a cada uno de nosotros y hacia los demás: función social y búsqueda de la santidad.
¿Por qué no te unes a nuestras tertulias de los jueves a las 3p.m. hora colombiana?
Ah, el dinero, tan odiado como deseado, tan vilipendiado como exaltado; ah don dinero de Quevedo.
Rodolfo, me extraño que Sofrosina o Linguacuta no hubieran invitado a la conversa a don Francisco de Quevedo. Seguramente les habría leído todo su poema que empieza así:
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Mauricio, ese día el pendenciero de Quevedo se estaba entrenando para un duelo -verbal- con Luis de Góngora. De todas maneras está resentido con nuestras dos damas porque no lo mencionaron, aunque sí lo han hecho en otras tres oportunidades. Ambas me dijeron que te dijera que aprenden mucho de economía leyéndote semanalmente.