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Verdades simultáneas

Por Vicente Alcala
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“A las mujeres hay que quererlas, más que tratar de entenderlas” … dicen los hombres.  ¿Un poco machista? Equilibremos: “A los hombres hay que quererlos, no hay quien los entienda” … dicen las mujeres.

Un adagio clásico dice que “La verdad es una, o no es verdad”. Entonces, ¿cómo puede haber verdades simultáneas? Este artículo tiene un fundamento teórico, pero una enorme importancia práctica.

Otro adagio dice que “los sentimientos no se discuten”: los sentimientos son como son.

Los sentimientos están en el terreno del sentido común, en la relación de las cosas o los hechos con el sujeto que los siente. Esto da lugar a la “verdad” subjetiva.

El terreno de la teoría o la ciencia estudia las relaciones de las cosas o hechos entre sí, no en su relación con un sujeto determinado. Esto da lugar a la “verdad” objetiva.

Lo importante de este artículo consiste en entender que, ante un hecho, el sentimiento que una persona siente es difícil de entender para otra persona, y sólo si se atiende a ese sentimiento (ojalá expresado -entre líneas- por esa persona) se puede entender el punto de vista ajeno. No se trata de discutir el hecho -muchas veces, el sentimiento distorsiona el hecho o lo aumenta o lo interpreta- sino de captar el sentimiento ajeno ante el hecho, es captar lo que hay detrás del sentimiento provocado por el hecho.

Una es la lógica racional de verificar un hecho o acontecimiento y otra es la “lógica” del sentimiento que una persona siente ante ese hecho.

Por eso, se puede hablar de dos verdades simultáneas: la verdad de afirmar un hecho en sí y la verdad de la persona que siente una emoción ante ese hecho. Ambas cosas son reales y verdaderas: el hecho es real en sí y es verdad si se afirma el hecho como es, pero al mismo tiempo, es real y es verdadero el sentimiento de la persona que siente el hecho desde sí misma.

Para una buena relación entre las personas es tan importante atender a los sentimientos mutuos y las formas de expresarlos, como a la “objetividad” de los hechos. 

Cuando se logra captar el sentimiento ajeno, es importante examinar los propios sentimientos y la forma de manifestarlos a la otra persona.  

El libro, cuya portada aparece a la izquierda, trata de la verdad filosófica o intelectual, de la verdad lógica u objetiva; el libro, cuya portada aparece a la derecha, nos introduce a la verdad sicológica, a la verdad subjetiva -consciente o inconsciente- 

No son la misma verdad, pero tan real es la verdad objetiva de un hecho como es real la verdad subjetiva del sentimiento ante el hecho.  

Con frecuencia, las discusiones y conflictos que se dan -especialmente- entre las parejas, se deben a que una de las personas se coloca en un terreno objetivo afirmando un hecho, mientras que la otra persona está “encerrada” en sus sentimientos ante ese hecho. No sirve que la primera insista en los datos y pruebas del hecho… es más útil que atienda a los sentimientos de la segunda, que sintonice con esos sentimientos y los acoja. A partir de este momento, es más fácil conversar y superar cualquier conflicto.

La persona que está imbuida en sus sentimientos debe preferir expresarle al otro cómo se siente, en vez de tratar de convencerlo de que el hecho es diferente a como él lo afirma.

Para efectos prácticos, será necesario tener en cuenta las verdades objetivas, pero para mantener y mejorar las relaciones interpersonales, será prioritario atender las verdades subjetivas.  

Vicente Alcalá Colacios

Noviembre, 2024

2 Comentarios
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2 Comentarios

Jean-Claude Koster 6 noviembre, 2024 - 5:37 am

Este es un tema complejo. personalmente, soy del criterio que con frecuencia es difícil encontrar las verdaderas (objetivas) verdades en temas intelectuales y/o espirituales, en vista de que las perspectivas a partir de las cuales cada ser humano las busca, analiza, evalúa, suelen estar condicionadas a criterios tales como su escala de valores, entorno, educación, vivencias, experiencia, madurez y otros factores que, con el tiempo, cada uno adquiere.
Por ello, a pesar de ser varios miles de millones, algunos creemos que no existe un cerebro humano igual a otro; y como corolario a lo anterior, generalmente el cerebro del hombre y la mujer son complementarios en el contexto de las parejas.

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Hernando+Bernal+A. 6 noviembre, 2024 - 8:28 am

La realidad conocida como tal produce sentimientos cuya gama puede ser infinita, pero que también tienen que ser reconocidos como tales, Gracias por tus reflexiones.

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