Titulé un artículo mío anterior como “Auto-divide y serás vencido”. El presente artículo avanza sobre ese: si no queremos ser vencidos, unámonos para avanzar. No se trata de dividir sino de unir; el sujeto no está en singular, sino en plural; el objetivo no es vencer, sino avanzar hacia un triunfo nacional, que siempre está por conquistar.
En 1958 se llevó a cabo en Colombia un pacto político entre los partidos Liberal y Conservador: El Frente Nacional. Ese acuerdo impidió la prolongación de la dictadura y la continuación de la violencia liberal-conservadora; sin embargo, produjo una exclusión selectiva, la consecuente reacción violenta de varios grupos y el comienzo de otra violencia generalizada.
Lo que necesita el país es unión y no división; construir en vez de destruir; avanzar hacia un triunfo colectivo sostenible, en vez de querer una victoria efímera y particular; pluralismo e integración, en vez de exclusión e individualismos; atención a la diversidad regional, en vez de centralismo.
El sueño real será una Alianza Plural Nacional (Alplunal): alianza, pacto, acuerdo, compromiso; plural, no excluyente, no fragmentaria, no polarizada, no miope; nacional, de un país diverso no centralista, unido con un propósito común en vez de dividido por objetivos particulares egoístas.
Sueño sí, mientras no lo hagamos realidad progresivamente. Partidos, lo dice la palabra: divididos, destrozados, destruidos…
Liderazgo, en su etimología, significa guiar o conducir. Pero ¿quién guía o conduce y hacia dónde? Al líder lo hemos convertido en mito, en una especie de mesías, en un mago… y ¿quién dijo que el liderazgo tiene que ser personal, o que pueda ser individual, “presidencial”? Eso no funciona.
Un propósito común de nación. Y ¿cómo se logra? Con expertos y grupos honestos, responsables y capaces en cada uno de los campos o sectores de gobernanza (los llamamos Ministerios o Departamentos o Unidades o Municipios…) No tienen que ser todos de un mismo grupo o movimiento político, porque eso no parece posible ni eficaz. Lo importante es que los objetivos parciales confluyan al objetivo nacional común y unificado.
Para visualizar mejor la idea anterior, habría que preguntar: ¿Cuál es el mejor ministro de Hacienda disponible? Entre todos los partidos, entre los que han sido los mejores ministros anteriores, entre los más reconocidos expertos en la materia y en la capacidad gerencial.
¿Cuál es el mejor ministro de Salud? No importa el partido al que pertenezca, ni la región de la que provenga.
Y así, habría que recorrer los diferentes cargos principales.
¿Cuál es el objetivo nacional común y unificado? Tampoco puede responder a esta pregunta una visión fragmentada, aislada o partidista por bien intencionada que sea. Unificado no significa uniforme o unánime al comienzo; objetivo unificado es el resultado de múltiples y diversos anhelos que deben integrarse en lo común por encima de lo diferente. La guía, o conducción, debe resultar de un esfuerzo arduo y perseverante de unificación en la diversidad.
Solamente al tener la parrilla más adecuada, se puede armar un “programa de gobernantes” mejor que un “programa de gobierno”. Entre otras razones, porque ese grupo puede ser el más apto para ensamblar un Plan de Desarrollo concertado y equilibrado y, en segundo lugar, porque ese grupo puede ejecutar mejor el programa que se establezca, para que “del dicho al hecho haya menos trecho”.
Un ejemplo realista de Alianza, así sea parcial, lo constituye el reciente pronunciamiento conjunto de 18 exministros y exviceministros de salud.
Otro ejemplo realista de unificación es el que se está dando en el Centro Democrático para llegar a elegir a un solo candidato entre los varios precandidatos. Es un buen esfuerzo, pero todavía parcial e insuficiente. Se necesita que la coalición sea más amplia o plural. También es interesante el anunciado “cónclave” de precandidatos en Barranquilla.

La fortaleza de las pirámides radica en que se construyeron desde la base hacia arriba. Es claro que las personas no somos bloques de piedra…
Elecciones piramidales
Opcionalmente, entre todos los líderes sociales de un municipio se podría elegir al alcalde; entre todos los alcaldes de un departamento se podría elegir al gobernador; entre todos los gobernadores del país se puede elegir un buen candidato a la presidencia.
Quizás, plantear ideas semejantes no es nada nuevo; lo novedoso sería comenzar a realizarlas.
Pensando en equipos, mejor que en individuos, tenemos un ejemplo real de casi 100 años con la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, en la cual se eligen Comités municipales, Comités departamentales y miembros del Comité Nacional.
Cuando no se quiere algo, se inventan las excusas, pero si se quiere algo, se encuentran los medios…. ¿Queremos o no queremos de verdad? Esta es la primera pregunta que requiere la más sincera respuesta.
Si pudo realizarse por cuatro períodos el Frente Nacional, con sus ventajas e inconvenientes, ¿por qué no podrá realizarse una Alianza Plural Nacional, así sea difícil, exigente y “renunciadora”? Una utopía es una utopía, pero un pensador destacado mostraba la importancia de plasmar utopías o propósitos comunes que aglutinen a las personas y las acciones.
Si en España, Francia o Alemania se han podido realizar coaliciones para evitar extremismos nocivos, ¿por qué no realizar entre nosotros una especie de coalición?
Alianza Plural Nacional
El mensaje no es sólo para los personajes o partidos políticos; todos estamos llamados a la unión en vez de la división, a la colaboración en vez de la enemistad, a la construcción en vez de la destrucción, a la convivencia pacífica en vez de la guerra intestina, a la reconciliación en vez de la violencia de grupos armados opuestos, a la honestidad en vez de la corrupción, al acuerdo en vez de la discordia, a la concertación en vez de la imposición… desde la pareja, la familia, el conjunto residencial, el barrio o vereda, el municipio, el departamento… sin dejar a nadie por fuera.
Es un cambio de mentalidad, un cambio de valores, un cambio de comportamientos, un cambio de cultura: del egoísmo a la solidaridad.
Si no cambiamos como personas, no habrá cambio político, no habrá cambio nacional hacia un triunfo colectivo y sostenible… -como estaba la vida del pajarito del cuento, en la decisión del que lo tenía agarrado, el futuro está en nuestras manos. El avance sostenible del país está en las manos y decisiones de los que quieren guiar, conducir y construir un triunfo futuro colectivo, y en las manos de todos y cada uno de nosotros los ciudadanos.
Del Frente Nacional a la Alianza Plural Nacional. Frente suena a batalla, a lucha, a guerra… y no más de eso; el Frente fue liberal-conservador… y no más de eso sólo. Lo de Nacional puede seguir siendo, si lo pensamos y entendemos bien.
Alianza es mucho mejor que frente; como muestra la figura inicial, alianza es un vínculo fuerte, entrelazado, lo que le da más fortaleza. Mayor si la encuadramos en la tradición de la Alianza del Antiguo Testamento y, mejor aún, en la actualidad de la Nueva Alianza.
Plural, no ya de dos partidos excluyentes, sino de muchos, provisionalmente, mientras hay unificación; de ahí los colores de la figura. Plural, no sólo de partidos y líderes, sino del respaldo de organizaciones, empresas, personas… Plural, no sólo del centro sino de las regiones, departamentos, municipios, localidades, barrios, veredas, corregimientos… sin excluir a nadie.
Nacional, sí, de todo el país para todo el país y todas sus gentes. El centro de la figura está abierto para la construcción de un país unido en un objetivo común por lograr. Ese será nuestro triunfo.
Vicente Alcalá Colacios
Junio, 2025




















