Home Cultura Una reflexión sobre el sentido de mi profesión como sociólogo

Una reflexión sobre el sentido de mi profesión como sociólogo

Por Hernando Bernal Alarcon
54 vistas
Download PDF

Yo siempre me he preguntado qué ha significado para mí ser sociólogo. Y esta pregunta me ha obsesionado en razón de la profunda diferencia que siento con la mayoría de mis colegas en la profesión.

Los respeto profundamente y admiro muchas de sus realizaciones, de sus tareas de investigación y de su compromiso con la realidad de nuestro país y el continente. Me abstengo en general de dar comentarios, esto en ocasión de preguntas que me formulan desde diferentes rincones de la Academia sobre el tema de “la sociología comprometida”, entronizada en nuestro país por un pionero de la profesión, maestro reconocido, primer decano universitario y gran pensador.

Encuentro en este sentido una gran disonancia sobre el concepto y sobre la orientación de la profesión como tal y siento que existe una profunda brecha entre mi gestión y la imagen que se ha creado sobre el papel revolucionario que se exige de quienes ostentan el título académico que los acredita como sociólogos. Más aún me he sentido segregado en razón de la visión de ciencia positiva que tengo sobre la misma y que refrendé con mis estudios profesionales en la Universidad de Wisconsin.

Filosóficamente el tema del compromiso solo se entiende en razón de su intencionalidad. Es decir, exige clarificar con qué se está comprometido y aclarar las razones que justifican dicha dedicación. Para pensadores que dieron origen a la profesión como Durkhein y Weber, el compromiso de la profesión era el estudio y análisis objetivo -con datos y método científico- de los hechos sociales, para deducir las leyes generales que rigen el desenvolvimiento de las sociedades. Su utilidad estaría en poder aportar conocimiento y evidencias para el desarrollo de las políticas necesarias para la transformación social. El compromiso en la visión dialéctica de Marx parte de una propuesta dogmática sobre las razones del conflicto social y deduce como tal, la exigencia imperiosa de un cambio revolucionario. Son ciertamente dos posiciones diferentes y yo me he adherido consciente y voluntariamente a la primera.

Así como hubo una experiencia vital en mi niñez que me marcó para toda la vida en relación con el sentido de la revolución sangrienta, en mi vida profesional se dieron cinco experiencias sociológicas más, que coincidieron con diferentes épocas de mi vida y que tuvieron como denominador común la realización de viajes a diferentes lugares y países.

Conocí a fondo el problema de la desagregación y la exclusión racial en mi estadía en Suráfrica. Me sumergí en la problemática de la producción de la coca y el narcotráfico en mi experiencia en la región del Chapare en Bolivia. Aprendí inmensamente sobre el papel de la innovación educativa con motivo del viaje para conocer experiencias de Universidad a Distancia en España, Alemania, Japón y Canadá. Enriquecí mi sentido y sensibilidad estética en mis visitas a Toledo y Florencia y en los museos de España, Francia y Holanda. Y sentí estremecer los pilares de mi fe y mis creencias cuando sufrí el rechazo del Vaticano con motivo del seguimiento del Plan Paulo VI presentado por ACPO, Escuelas Radiofónicas y que cerró todas las fuentes de ayuda externa al trabajo que realizábamos con Monseñor Salcedo.

Todos estos eventos, y quizá muchos otros, cuya enumeración se tornaría interminable, consolidaron mi visión profesional sobre la realidad social que siempre la he apreciado en términos de desarrollo de las instituciones con una visión constructiva más que crítica, conjuntamente con el papel de los sujetos sociales en el desempeño de sus roles específicos y variados, y con el sustrato progresivo y acumulado que significa la cultura de las gentes, entendida como pueblos, grupos y naciones con sus valores, sus comportamientos y sus contextos específicos.

Es decir, mi comprensión de la realidad dista mucho de ser solo o predominantemente crítica (es decir marxista) y tiende a fortalecerse como la visión de una realidad de características sistémicas y complejas que para el científico social deben ser materia de observación, reflexión e inclusive de admiración permanente. Más que hacia el cambio social como objetivo pragmático, mi orientación profesional se dirige hacia el análisis y observación de la dinámica de la evolución propia y selectiva de los conglomerados en sus diferentes grados y manifestaciones.

Este marco conceptual que también puede entenderse como una posición filosófica positiva y constructivista ha orientado permanente las tareas que como profesor universitario, investigador social, analista, prospectivista y directivo institucional he desempeñado en el ejercicio de mi profesión.

Como profesor en mi juventud, trabajé el tema de las teorías sociales, la estructura social y los sistemas sociales en Universidades como la Nacional, los Andes, y el Instituto Colombiano de Antropología. Ya en ACPO y comprometido con la educación de los adultos campesinos trabajé estos mismos temas en forma sencilla pero a su vez muy provocativa para que interiorizaran los conceptos y los convirtieran en guías de sus actividades como líderes.

Ya desde esos eventos me comprometí como conferencista en difundir el modelo del uso sistemático de los medios en procesos de desarrollo integral, tarea en la cual trabajé no solo en Colombia, sino en muchos países de la América Latina. Esta tarea fue muy larga y dio como resultado la elaboración de manuales de comunicación social para el desarrollo que fueron utilizados en muchos lugares del continente y sobre los cuales serví como asesor para su implementación en diferentes programas sociales.

Como investigador he participado desde mi juventud en muchas tareas de levantamiento de información mediante encuestas cuyos resultados han sido debidamente analizados mediante los tradicionales procesos probabilísticos de la estadística, relacionados especialmente con la difusión de innovaciones. He utilizado también el método de estudio de casos elaborando la biografía de múltiples líderes campesinos, lo que finalmente dio como resultado la investigación autobiográfica por ellos mismos a través de ASOACPO que recientemente se publicó con el título Memorias de Amor y Libertad Testimonios de Liderazgo campesino en ACPO. He utilizado además la metodología de investigación documental especialmente en el análisis del comportamiento organizacional, lo cual ha sido especialmente útil en la evaluación de las actividades de la Asociación Colombiana de Universidades, publicada como ASCUN. Estado del arte del cumplimiento de los objetivos y de la misión de la Asociación Colombiana de Universidades Ascun “Un análisis documental”.

Mi tarea como analista y observador de las realidades sociales ha sido significativamente amplia, tanto en el área del debate sobre el significado de la gestión social para el desarrollo, como principalmente alrededor del tema de la construcción de ideales de transformación social,

denominados también utopías, lo cual se puede constatar con el documento intitulado Utopía y Transformación Cultural. Un ensayo sobre el significado de la acción cultural.

He realizado además una tarea importante en el área de la prospectiva social, lo cual se puede verificar con los siguientes documentos: Los Futuros de la Universidad. Síntesis Prospectiva. Documentos del Equipo Técnico de Ascún. Pre y post UNESCOIIICMES 2022, y el Plan de desarrollo del sistema de educación superior abierta y a distancia Sed/Colombia.1984 – 1988.

Señalo estos asuntos, simplemente porque considero que la gestión de la sociología no debería comprometerse solamente con las labores mesiánicas de los predicadores o de los revolucionarios, para lo cual no necesitan ser sociólogos, sino que debería focalizarse en las funciones profesionales de investigación, divulgación, enseñanza, asesoría y prospección social que les son propias. Y creo que desde este aspecto mi experiencia profesional podría servir como un ejemplo, entre los de muchos otros colegas, para los futuros graduandos en la profesión.

He escrito esto además, como una respuesta a una pregunta que me formuló un alumno universitario en el sentido de saber qué es la profesión de sociólogo y para qué sirve la sociología como ciencia y como disciplina. Espero no haberlo defraudado.

Hernando Bernal Alarcón

Mayo, 2024

1 comentario
0

También te gustara

1 comentario

VICENTE ALCALA 4 junio, 2024 - 10:02 am

Hernando, eres un “revolucionario” de la investigación, del trabajo y del servicio social. Cambias el imaginario del sociólogo como criticador pesimista de la sociedad y nada más…

Respuesta

Deja un comentario