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En la última de mis sesiones del grupo de Biodanza, al ritmo de una suave música, danzábamos con los ojos cerrados, dando rienda suelta al sentimiento de “Aceptación”, y mi mente produjo lo que quiero poner en palabras aquí abajo.

Y caminando hacia atrás, comencé a verme diferente. 
Era yo, pero mis pies eran diferentes.
Mi cabello estaba entorchado en mi cabeza y mi vestido era muy amplio y elegante.
Pero era yo, caminando hacia atrás, y todos me miraban.

Y entonces, en ese instante, el aire se llenó de un silencio antiguo.
Las casas, con sus muros de piedra, guardaban secretos.
Sus calles de tierra y sobre ellas era yo, caminando hacia atrás.
Sentí que viajaba por otra vida, por otro tiempo, hacia un lugar donde todo era posible.

Y entonces, ellos me miraban y admiraban, sentía su amor incondicional,
decían que yo era una mujer con visiones, una que caminaba entre dos mundos.

Caminando hacia atrás en el siglo XV, tal vez me habrían llamado bruja,
pero las visiones que tenía eran bellas, llenas de luz
y mostraban caminos de esperanza, guiándome siempre hacia la armonía.

Y así, entre susurros del pasado, comprendí que esas visiones eran un puente.
No solo me conectaban con quienes fui,
sino con posibilidades que aún no sabía que podía alcanzar.
Y en ese camino, supe que nunca estaba sola.

Caminando hacia atrás llegué a donde quería, dejando el pasado en un lienzo
y dispuesta a partir de nuevo. Caminando hacia atrás.

Esa era yo y hoy esta soy.

Pilar Balcazar

Alicante, Febrero 2026

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Nuestra colaboradora y permanente compañera de Darío Gamboa nos comparte aquí su pasión por el libro “La Magia” de Rhonda Byrne. Trata sobre el poder de la gratitud para transformar tu vida, guiándote en un viaje de 28 días para aplicar este principio y atraer tus deseos, revelando un conocimiento oculto en textos antiguos que enseña cómo tus pensamientos y sentimientos crean tu realidad y te permiten vivir una vida plena y maravillosa.

Hoy cierro otro ciclo de 28 días inmersa en la magia de la gratitud.

Esto lo conocí ya casi 15 años atrás. Diandra, todavía recuerdo su nombre, fue la que me presentó este milagro. Mi vida cambió y volví a ver el sol brillar donde solo veía lluvia.

¡Si crees en la magia, aparecerá! 

Durante estos 28 días, viajé con un grupo de almas por un camino diario de gratitud. Cada mañana, compartíamos los pasos del libro “La Magia”, haciendo ejercicios, escribiendo listas de agradecimiento, visualizando sueños, conectándonos y alimentándonos de cada vivencia y fue profundamente enriquecedor. 

Hoy, al cerrar este ciclo, sabemos que cada palabra, cada emoción, nos ha transformado. Porque cuando creemos, todo es posible. Dicen que después de 21 días podemos crear hábitos. Todo depende de ti, de tu disciplina y constancia, es muy fácil caer en la rutina y olvidar que hay cosas que nos facilitan los días como despertar agradecido

Un buen comienzo. Mirar a tu alrededor y entender que no terminarías por agradecer todo lo que te rodea.

¿Y a quien le agradeces? Simplemente dilo, que el aire te escuche. Que las nubes bailen con tu voz, que las paredes se ensanchen porque creen que es para ellas, que tus plantas sonrían por verte feliz, que tu ropa escogida para esa mañana se sienta que también era con ella, que tu mascota te mire con ojos de amor, que tu café esté en su mejor sabor, todos creerán que estás agradecido con cada uno y así el día comenzará más bonito.

Si no olvidáramos esta parte tan sencilla, nos haríamos la vida más mágica, porque si crees en la magia la encontrarás.

Todos tenemos esa varita mágica. Úsala.

Pilar Balcázar

Alicante, Febrero 2026

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Nuestra cronista de varios artículos en la sección de viajes nos regala ahora una hermosa despedida y agradecimiento al lugar físico y a la ciudad donde vivió con Darío, su esposo, los últimos 10 años de los 32 de su permanencia en Miami.

Adiós a diez años vividos con amaneceres, atardeceres, lunas, lluvias, tormentas, vientos y hasta huracanes. Diez años donde no se cansó nuestra cámara de captar cada arco iris, cada nube, cada pájaro, cada bote y kayak que pasaba frente a nuestros ojos, con capacidad de asombro infinita. Así llenamos la memoria de más de tres o cinco mil fotos, una diferente de la otra, y nunca faltó la expresión: “Gracias por tanta belleza!!!”.

Y siempre asistíamos a nuestro ritual en la terraza: la hora del té para empezar el día, con la charla matutina y la actualidad de las noticias.

Vivimos con optimismo el momento presente de cada día, las paredes de ese nuestro espacio fueron testigo de muchas celebraciones y encuentros familiares con los cuales tejimos lazos indelebles de cariño y disfrutamos de sus días así fueran rosa o gris o azul brillante.

Nuestra inolvidable Kika, nuestra chihuahua de muchísimos años, disfrutó de sus paseos matinales en el parque del frente y cerró allí su ciclo en esta vida con nosotros.
Y por encima de todo, los amigos que siempre estuvieron cerca o los ocasionales, son hoy el mejor tesoro adquirido a lo largo de esos 32 años en esa maravillosa ciudad del sol, en cuyos días vimos su crecimiento y su cambio vertiginoso.

Ahora nos mantenemos con deseos de continuar este legado en el otro lado del mundo. Aquí, igualmente veremos los amaneceres y la misma luna, desde otro ángulo, el corazón seguirá más abierto, alimentando esas chispas de amistad que continuarán porque todas y cada una tienen y tendrán sabor a eternidad .

Gracias Miami porque fuiste una luz en el despertar y nuestra evolución continua.
Gracias porque nos acogiste y nos diste todo lo mejor, donde nos adaptamos y nunca nos sentimos extraños, gracias por todo y por tanto y por cada sentir que nos permitió estar hoy donde estamos. Siempre nuestro corazón estará repleto de agradecimiento hacia ti MIAMI. Te amamos! ❤️

Pilar Balcázar

Alicante, Octubre 2024

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“Las fallas”

Por Pilar Balcázar
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¿Sabías que hay unas fiestas que literalmente incendian a Valencia, en España?

Llegamos a Valencia y nuestros amigos Pía y José nos esperaban en su apartamento para dejar las maletas e inmediatamente salir a “colarnos” en la profundidad de las FALLAS .

Estas fiestas se iniciaron en honor a San José, el patrono de los carpinteros y hoy son una festividad que da identidad a la comunidad .

Sin entender mucho, seguimos el paso; al llegar cerca del ayuntamiento se hizo la parada para juntarnos con otros amigos y refrescarnos con “una caña” o cerveza. La temperatura era de 23 grados y estábamos cada vez más rodeados de gente, y más y más, y…estalló el primer cañonazo de pólvora. Y la gente: “faltan 10, después de un momento “faltan 5 “ y más apretados pero con alegría y emoción, pues ya llega el momento de la “MASCLETA”.

¡¡Papapatacapapapca pum y pum y pum y más pssss pssss y tacs pum y pum chisss pum!! con una intensidad que tienes que llevar tus manos a los oídos. Pero ya había sido advertida: “no hagáis eso”, la gente se emociona, aplaude, gritan, se mueve al son del ¡¡pum, pum!!, activando cada chacra dentro de ti; finaliza después de 5 minutos. Todos los presentes quedamos con el corazón hinchado de alegría y también con una nube gris que te impide ver más allá de 100 metros. Esto se realiza todos los días, desde el 1 de marzo hasta el 19, cuando cierran con la quema de las Fallas .

Las personas se van movilizando con una paciencia infinita, desplazándose entre calles y tiendas para darle continuidad al programa que es deleitarte con el talento puesto por los artesanos en cada FALLA. Hay una ganadora y todos quieren verla. Y así, el segundo y el tercer puesto.

Recorrimos calles y callejuelas para verlas, observarlas detenidamente y yo, medio entender la explicación, porque todo era en el idioma valenciano. Cada falla hace alusión a un tema diferente, ya sea político, social, religioso o lo que esté de moda. Son esculturas desde un metro, hasta 30 o 50 de alto, hechas de cartón, madera y/o materiales inflamables. Son, realmente, obras de arte, de arte efímero que practica el desapego: ese es su significado: quemarlas es sinónimo de limpiar, olvidar y dejar atrás, todo lo que no queremos seguir cargando.

Está el museo de las FALLAS, donde se exponen las que han sido indultadas cada año, por votación popular; hay una ganadora de adultos y otra de niños. Hay fotografías y carteles donde se explica muy bien el significado de la fiesta.

Mientras caminas, también te das tus gustos: comes deliciosas tapas valencianas y bebes, desde el tinto de verano hasta un buen vino. También hay desfiles de familias “falleras” que por años siguen participando y reviviendo esta tradición cultural.

Los desfiles terminan en la ofrenda de las flores a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia. Le van cubriendo su manto con flores hasta dejarla realmente con miles de ellas, en un diseño único.

Fueron tres días intensos hasta ver el cierre el 19 de marzo, (día de San José) hacia las 12 de la noche. Entonces se prende fuego a todas las fallas, cada una en un cruce de vías del centro de la ciudad, rodeada de bomberos y de todas las precauciones posibles para evitar un incendio.

Así termina todo y amanece Valencia inundada de humo. La gente colabora para poner todo en su lugar y volver a empezar la construcción de las nuevas fallas para las cuales trabajan durante todo un año, para que tú o yo volvamos a vivir esta festividad rica en significados y tradiciones.

¿Vamos en marzo a Valencia?

Pilar Balcázar

Valencia, Junio 2024

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He tenido la oportunidad de viajar mucho a lo largo de mi vida. He recorrido lugares exóticos. Desde las bulliciosas calles de Nueva Delhi, hasta los tranquilos viñedos de la Toscana. Mi ventana al mundo han sido mis lectores, como amigos, familia y conocidos que me leen en FB o en el blog de “Exjesuitas en tertulia”.

Leían la bitácora detallada de mis aventuras y experiencias. Cada cuento estaba lleno de descripciones vívidas, anécdotas emocionantes y fotografías impresionantes que capturaban la esencia de cada destino. Sin embargo, hacía algún tiempo que había dejado de escribir. La chispa que solía encender mi pluma parecía haberse apagado.

Ayer, mientras participaba de un retiro conocido como “VOLVER A NACER”, me encontré con mi madre. Las imágenes en mi memoria capturaban momentos de la juventud de ella, momentos de felicidad y esperanza. Sentí una conexión profunda como si estuviera vislumbrando un mundo que, hasta ahora, solo había existido en relatos y recuerdos familiares.

Vi a mamá joven y radiante, con una mano suavemente apoyada en su estómago. Sabía que allí estaba yo, ansiosa por llegar a la luz de la vida y ver su hermosa sonrisa. Sabía el amor maternal que me esperaba y sentía el amor de mi padre y mis 6 hermanos.

En la terapia, mientras estaba en el piso, en posición fetal, recibiendo amor incondicional de dos personas desconocidas que interpretaban a mamá y papá , el sentimiento era tan sublime que una idea empezó a formarse en mi mente. Decidí que volvería a escribir, pero esta vez no de mis viajes físicos, sino sobre un viaje mucho más íntimo y emotivo.

Encendí mi lámpara de luz interior, dejando que mis recuerdos y mi imaginación se entrelazaran. Me imaginé cómo mi madre habría sentido cada pequeño movimiento, cada patadita, cada cambio en su cuerpo, mientras yo crecía dentro de su vientre. Pensé en los miedos y esperanzas que ella habría tenido, en las noches en vela soñando con el futuro de esa pequeña vida que llevaba dentro.

Me la imaginé acariciando su vientre, susurrándome palabras de amor y promesas de un futuro brillante. Me imaginé a mí misma, pequeña y protegida, escuchando el suave latido del corazón de mi madre, sintiendo el calor y la seguridad de su abrazo desde el interior. Pensé en los días soleados cuando caminaba por el parque, o las noches cuando se acurrucaba en la cama, soñando con el día en que por fin me conocería.

Sentí una oleada de emociones al pensar en todo el amor y el cuidado que mis padres habían puesto en esos nueve meses. Pude sentir la alegría y la ansiedad, la esperanza y la incertidumbre que tal vez habrían experimentado. Saber que papá participó de manera proactiva en mi nacimiento junto con la partera. Fue en un cuarto de la casa donde crecí. Eso me llenó el corazón de agradecimiento, mientras mis 6 hermanos esperaban afuera ansiosos de noticias. Papá salió y les dijo: “es una niña y ya la cigüeña se fue por la ventana”. Mi hermana mayor se molestó mucho, pues ella le había pedido a la cigüeña que esta vez fuera un varón, suficientes niñas… y así fue el número finito de 6 niñas y un niño.

La terapia de Renacer no solo me permitió reconectar con mi pasión por la escritura, sino que también me ofreció una nueva forma de ver el mundo. Los viajes más importantes no siempre requieren un pasaporte o un boleto de avión. A veces, los viajes más significativos son aquellos que nos llevan a ver la luz que tenemos dentro.

Pilar Balcázar

Alicante, Junio 4, 2024

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¿POR QUÉ ALICANTE?

Por Pilar Balcázar
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Parqueamos el carro y caminamos hacia la playa. Mi corazón iba sin expectativas, pero mis ojos se clavaron en una pareja de jubilados que miraban al horizonte, quizás con esperanza o quizás con melancolía por los años vividos, o con temor por los años venideros. Los miré de arriba a abajo, les di la vuelta y los volví a mirar cuando, de repente, despego mi mirada y veo mi horizonte.

¿POR QUÉ ALICANTE?

Mi corazón palpitó y sentí esa emoción de ver otro regalo de la naturaleza frente a mí. Unas montañas en diferentes líneas y colores, con un cielo rosado, amarillo y azulado y un mar que se movía suavemente para darle armonía al espectáculo. 

Mi alma otra vez está inquieta, este lugar me enamora, me mueve y enciende en mí una llama de novedad y aventura. Alicante, palabra que viene del griego y significa montaña o promontorio blanco. Se cree que se le dio este nombre por la montaña de color claro donde está el castillo de Santa Bárbara.

Y allí me pregunté: ¿será de nuevo mi pasado? ¿Será acaso el polo negativo que atrae mi polo positivo? ¿Serán dos amantes que se vuelven a encontrar después de 500 años? ¿Será que el destino me puso en el lugar adecuado? ¿Será que encontré el lugar correcto para vivir la próxima etapa? 

Es esa energía que te susurra al oído solo paz y armonía. No me sueltes. Por qué no vivirlo y despertar con nuevos amaneceres, oler diferentes flores, observar el color del Mediterráneo y agradecer la diferencia, vivir las lunas nuevas y llenas desde un mirador más bajo, saber que la vida me presta todo esto y que yo la volveré magia pura, mientras lo tenga en mis manos me llena de felicidad el alma y me inunda mi corazón de agradecimiento. 

Otra vez: ¡Gracias, Alicante!

Pilar Balcázar

Alicante, septiembre de 2023

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Como parte de su estadía reciente en Australia, nuestra asidua cronista de la sección “viajes”, nos vuelve a regalar una pintura escrita y gráfica de su experiencia y sus reacciones al recorrer por dentro este maravilloso cañón natural ubicado en el centro de ese inmenso país. 

Volamos de Sydney a Alice Spring, donde tomamos un carro y nos alojamos en un hermoso hotel en medio de las rocas, retirado de la ciudad.

Exploramos el área y tuve mi primera impresión de los aborígenes. Puedo confesar que me impactaron su fisonomía, su olor y sus voces altas y gruesas. Me sonaron bravos y enojados con la vida pero, como en todo sin generalizar, más adelante les sentí su mirada tierna y algunos, muy artistas, ofrecían sus obras de arte para hacer notar su talento. También vi niños y adolescentes educándose y con ganas de progresar. 

Manejamos por 4 horas y media a nuestro segundo destino, para encontrarnos con otra maravilla: Kings Canyon.

Desde la carretera pudimos observar la longitud de este cañón, pero ya estar allí y hacer una expedición de más de 4 horas sobre su suelo fue algo indescriptible. Comenzamos subiendo una montaña en zig-zag. 

Nos dijeron que esto sería lo más difícil. De allí en adelante todo seria gozadera. Habian tantos desniveles que tocó caminar con los ojos clavados en el piso, despacio, respirando, levantando la cara para agradecer tanta belleza. Pensaba: “si estás arrepentido de haber comenzado esta caminata… solo te queda terminarla”. ¡No hay reversa! 

La temperatura estaba alta, como me gusta, y yo disfrutando cada minuto, observando los variados tonos que se me ofrecían: el rojizo o naranja o rosado o amarillo o habano o blanco, y buscando la flecha que nos iba mostrando el camino. Subimos, bajamos , atravesamos espacios angostos entre rocas gigantes, vimos cañones grandes y otros más pequeños; de vez en cuando un turista nos pasaba y nosotros nos juntábamos para tomar agua y compartir el asombro. 

Encontramos un pozo o riachuelo, le llaman el Jardín del Edén. ¿Bajar y volver a subir?: 30 minutos extras , pero así como lo dije un día: volvamos a la realidad, sin abuso, para continuar con la flecha principal. Algunos árboles ya secos adornaban el camino con sus ramas como fósiles en medio de la luz, haciendo sombras.

El calor va subiendo, miramos tiempo recorrido y nos damos ánimo. Ya casi llegamos, el viento que nos acompaña y empuja, ayuda a refrescarnos; también viene cargado de mosquitos…. 

Son parte nuestra, no hay queja, solo satisfacción.

Para mí esto fue otro gran regalo de Australia, tanto para mi cuerpo físico como para mi alma. 

Se llamó el “desafío”.

Pilar Balcazar

Mayo, 2023

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Después de ver y pisar tanta variedad de piedras, rocas, y todo lo parecido a ser inerte, me sigue sorprendiendo mi sentir, pues parece que algo muy especial me atañe a este material duro de roer.  

Estoy frente a Uluru, llamada así por los aborígenes, porque su nombre era Ayer’s rock en honor a un primer ministro británico de Australia, Sir Henry Ayers.  Es considerada una roca sagrada.  De lejos parece una meseta y te acercas y comienzas a ver diferentes perfiles, vi cabezas de elefantes, vi delfines, vi perros salvajes y hasta la silueta de un aborigen dormido, ¿o cada ojo ve lo que quiere ver?

Dicen que es la roca más grande del mundo, que se ve desde el espacio, tiene una circunferencia de 9.4 kilómetros y su punto más alto es de 863 metros. Cuando nace el sol toma unos colores muy especiales que te sobrecogen y cuando ves el atardecer los colores se vuelven ardientes, rojizos gracias al óxido de hierro y mueven cualquier pasión, uniendo a muchos turistas que vinimos al centro de Australia para admirar esta maravilla. 

Se salió de mis parámetros ver una roca en el centro de nada, solo rodeada de extensas planicies y algo de vegetación nativa, que solo se encuentra en este lugar. Me hace creer que esta roca fue la madre de una hermosa civilización hoy alejada de su origen.  

Ahora caminarla, descubrirle algunos secretos, pues tendrá muchos, ver sus diferentes cuevas con pinturas estampadas en sus paredes, entradas donde puedes escaparte del sol o la lluvia, huecos con agua que suben o bajan de acuerdo con el clima, rincones donde dejó huella la vida que allí se originó. 

Leer su historia donde hacen alusión a la madre tierra, a lo femenino, y al poder de Gaya por ser la procreadora y dadora del equilibrio que a veces es tan difícil de ser mantenido. Toqué su suelo rojizo, a veces arenoso, caminé con conciencia, y mis ojos se llenaron de asombro continuo, sentí su energía esa que ella nos presta y que un día devolveremos cuando nuestros cuerpos se cansen. 

Observé la mezcla de colores, donde de repente en medio de la aridez se levantan diferentes verdes y, muy cerca a mis oídos, un continuo zumbido de los muchos insectos que nos acompañaron. 

Les hablé, los hice parte de mi todo, y a ratos les supliqué que se pegaran a mí, pero en quietud, para poder escuchar la voz del silencio. Lo logré y lo agradecí. Había más que silencio, algo mágico donde pude escuchar los pájaros, las hojas, el viento, las hormigas, los grillos y las lagartijas y agradecer a la vida que me ha dado tanto, estos ojos que aprecian, estos oídos que escuchan, este cuerpo que se mueve a la marcha, dando pasos firmes y pensando: ¿será que el caminante hace el camino? 

Este camino está hecho y me estaba esperando, para que yo me deleitara con mi andar y su belleza. 

Uluru: hiciste palpitar mi corazón!

Pilar Balcázar

Abril, 2023

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Les contaré dónde estoy. En Rosedale, al sur de Sydney, al norte de Melbourne, al oriente de Canberra, sobre el mar de Tasmania en un área privilegiada, bendecida, exclusiva para los amantes de la naturaleza, con montañas azules a lo lejos, con paisajes asombrosos, con arrecifes indescriptibles, con rocas y vegetación variada y con vistas al mar que te quitan el aliento.


Hoy caminamos una hora. 

Había que ver el otro lado y fue un derroche de belleza. El piso empedrado con esta laja negruzca, café, amarillenta, rojiza, aveces blancuzca, que  deleita tu caminar. Muchas de ellas con charcos de agua, pues ya la marea bajó y dejó su huella. 

De repente se acaba la playa y comienza un canal de agua burbujeante con idas y venidas, que ha formado una cueva. No hay palabras; mis ojos de asombro total…quería grabarlo y disfrutarlo y quedarme allí, en la cueva de la Alegría. Eso fue lo que sentí ALEGRIA, ALEGRIA.

Respiré, toqué sus paredes, me abracé a ellas para sentir su energía, energía emanada a través de los años; esas paredes se van transformando, cambiando su figura, tienen memoria, producen eco, sonidos acumulados durante toda su existencia. Claro que tienen vida!!, me hablaron al oído y yo les susurré al suyo…


Agradecí esta oportunidad que la vida me ofrece. Agradecí este lugar, agradecí a la madre tierra, al universo, al creador. 

Pasamos hacia el otro lado, donde nos esperaba otra hermosa playa con olas fuertes, ruidosas y con pocos turistas aprendiendo a torearlas.  

Ya habían pasado casi 40 minutos. De regreso al inicio, con vientos más frescos, acalorado el cuerpo, ya es hora de meterse y disfrutar este mar de Tasmania. No para mi. Este cuerpito es caribeño y todavía no puede con la temperatura que para otros es perfecta. Seguiré apreciándolo desde afuera y disfrutando ver cómo otros lo gozan.

Seguiremos caminando y manteniendo el asombro pues recién estamos empezando.

Gracias Mar, Querido Mar.

Pilar Balcázar

Marzo, 2023


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Hicimos un viaje de casi dos semanas que resultó por una invitación al matrimonio de la hija de unos amigos. Somos fáciles para armar programa que implique movimiento y ¡aquí vamos!   Les contaré las aventuras que comenzaron desde Miami a Ocala, Florida, rumbo hacia Austin, el lugar del matrimonio, y luego a Dallas, Texas, para aprovechar y hacer una visita familiar. 

En Ocala nos esperaban nuestros amigos Milly y Luis para descubrir una población, a mi parecer, “en medio de la nada”, que también es llamada la Ciudad de los Caballos. Tiene unos 64.000 habitantes y tal vez no mucho por hacer, más que comprar un caballo o visitar amigos del corazón. Vamos en las ruedas de nuestro vehículo, que se ha portado a su altura, solo pidiendo su comida cuando lo necesita. Nos ha llevado a velocidades altas y siempre agradecidos con el universo que nos hace invisibles y siendo conscientes de no hacerle daño a nadie. 

Luego de compartir un tiempo con nuestros amigos, salimos a nuestro siguiente destino: New Orleans, a ocho horas de camino.

Allí llegamos con ganas de recordar aquella famosa calle del French Quarter, que nos dio apertura y conocimiento 31 años atrás, pues estábamos en luna de miel. Hoy la encontramos oscura y descuidada, como si el tiempo le hubiera pasado haciéndole daño, cuarteando sus pisos, llevándose sus cortinas, abriendo las puertas, con el viento en espiral haciendo fiesta y lo fértil de los árboles dejando crecer solo la maleza que se mete dentro de las rendijas, provocando destrucción y abandono. Deambulan humamos disfrazados de decadencia con los rostros ajados y sufridos. Ya no es lo que era ni su downtown, ni su zona rosa Garden District

New Orleans, LA

Esta zona sigue siendo barrio de casas grandes y costosas, pero llenas de telarañas, y con fantasmas propios, algunos colgados en las entradas para sorprender al transeúnte. Esta vez mis ojos miraron con ojos de Halloween, pues se acercaba esa fiesta y no pude quitarles el disfraz. Me llevé esa impresión oscura y sombría, sin ganas de recomendarles que visiten New Orleans.  

New Orleans, LA

Seguimos manejando cinco horas hacia Houston, también visitada antes, sin mucho que decir. Es una ciudad extensa, que te muestra que estás en Texas. Esta vez sentí un poco más de personalidad en sus calles. Recorrimos parques, vimos la caída de la tarde y la tonalidad del cielo: eso suma y llena el alma. Disfrutamos del bello hotel y cerramos la noche con una deliciosa cena y vista al downtown desde la terraza.

Austin, TX

Seguimos el recorrido, durante tres horas, para encontrarnos con Austin. Una ciudad que está floreciendo, llena de gente nueva en busca de un cambio en su vida. Se siente esa energía refrescante y llena de aspiración. Caminamos de arriba abajo, disfrutamos su comida y sus bebidas, vimos al sobrino Mauricio y a su hijo David. Comimos vaca, chupamos hueso, costillas, y picante. Participamos de la hermosa unión matrimonial de Angie y Mason, y bailamos, bebimos y celebramos el amor y la vida. 

Siguió nuestra aventura para culminar la meta después de tres horas, en nuestro punto final: Dallas. Habían trascurrido 24 horas de viaje. 

Familia en Dallas, Tx- 30 Oct.2022

¡Aquí la reunión del clan familiar! Solo sentir el amor incondicional fue suficiente. Tuvimos conversaciones profundas, cantamos, comimos y permitimos que la energía se entrelazara, nos abrazara y nos dejamos llevar. Gracias a los más de 20 familiares que vinieron en su tarde de domingo a la casa de nuestros anfitriones Darryl y Beverly, sobrinos de Dario, quienes nos atendieron con fruición y genuino cariño.  

Nuestro momento de regresar a casa comenzó. Manejamos seis horas hacia Jackson, Mississippi, donde dormimos y descansamos, para seguir renovados con ocho horas más de viaje pasando por Pensacola, la primera población de la Florida al noroeste, en el golfo de México. Viendo sus hermosas playas, decidimos parar en Panamá City Beach. Esta pequeña ciudad nos esperaba con un atardecer más hermoso que el anterior. Hubo tiempo para un baño de mar y llenar el corazón viendo el espectáculo que el sol nos brindó. Cenamos y celebramos por tantas cosas maravillosas que la vida nos ofrece. Recordamos a todos nuestros amores y reímos sintiendo la brisa mientras el sol caía dejándonos un sabor a magia y gratitud.

Panama City Beach, Fl.

Al nacer el día, seguimos para nuestro siguiente destino, a siete horas: New Port Richey, Florida. Allí, nuestros amigos Claudia y Dough nos esperaban en su nueva casa con aroma a hogar feliz, listos para compartir con nosotros unos buenos vinos, una barbacoa y un clima ideal mirando desde el patio de su casa el bosque que los acompaña. 

Ahí amanecimos. Terminamos nuestro viaje con cinco horas más de carretera para llegar a casa en Miami. Al finalizar nuestro viaje notamos que las carreteras más congestionadas las tiene el estado de la Florida. Agradecimos, porque viajar por Estados Unidos es seguro, tranquilo, divertido y nos felicitamos por ser tremendos compañeros de viaje. 

Sí, sí, se puede repetir. ¿Quién se apunta?  ¿Cuándo vamos?

Pilar Balcázar 

Enero, 2023

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Amanece en Capadocia y lo único que nos importa es que no vayamos a perder la oportunidad de subir al globo y ver el amanecer desde lo alto. 

De los amaneceres inolvidables y diferentes:   la tonalidad del cielo iba cambiando de azules a morados, rosados y amarillos, naranjas y rojos mezclándose con el colorido de los globos, las llamas avivantes de los globos listas para despegar, el bullicio de las personas llenas de asombro y otras en silencio, contemplando esta magnificencia.

Era grandioso ver como la luz entre nubes, iba llenando el día, y los ojos no eran suficientes para abarcar todos los ángulos y observar desde lo alto estas rocas en formas cónicas que han sido cambiantes a través de los siglos por la lluvia y el viento. 

Nuestro globo tenía una marca especial, Camilo mi hijo viaja con la bandera de Colombia y la ondea cuando quiere mostrarle al mundo que allí hay un corazón colombiano.  Esto nos acerca, nos identifica y hay más de una buena anécdota por este fino detalle.

El tiempo transcurrió demasiado rápido: ¿45 minutos? ¿Una hora? De perplejidad y magia, de cámaras, videos, fotos, suspiros. Cuando, de repente, en un idioma incomprensible, más como un grito, entendemos que debemos ir todos al piso de la canasta del globo: vamos a bajar, a tocar tierra.  Se nos acabó la alegría para pasar a segundos de un choque fuerte contra las rocas y muchos hombres tirando de las cuerdas para tratar de parar el globo y frenarlo.

Al estilo del paleolítico sigue esta atracción turística, ganando mucho dinero y con turistas quejumbrosos porque sufren con su espalda, o sus huesos, si no están en buena posición y buena forma física. Yo ya venía con mi mal del esqueleto. Y después de esto, mi mente comenzó a jugarme una mala pasada y mi cuerpo aprovechó de la compañía de los hijos fortachones que me ayudaron a seguir conociendo esta misteriosa ciudad subterránea con iglesias y espacios donde convivieron muchas comunidades cristianas.

 Capadocia (Turquía), tiene un encanto único: es mágica, es maravillosa, tanto para los amantes de la naturaleza como para los amantes de la historia. Encierra cuentos de mucha maldad y sufrimiento, pues aquí los cristianos se refugiaron en la persecución de árabes y persas.  Se especializaron en hacer túneles en varios niveles, por donde se filtra el aire y la buena ventilación. Hay algunos túneles que permiten ser visitados por turistas. 

Caminamos, subimos y bajamos calles empedradas, disfrutamos de la fotografía, y de algunas tiendecillas donde compras el típico recuerdo de la ciudad que es catalogada como una de las más bellas de Turquía. 

Visita imperdible, porque si crees en la magia, tienes que ir a Capadocia. 

Pilar Balcázar

Vivido en Julio, 2014

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Aprovechamos nuestras vacaciones para ir a Portugal y conocer varias poblaciones de ese país. Coimbra fue una de las ciudades que visitamos. Es célebre por tener una de las universidades más antiguas del mundo occidental: ¡fue fundada en 1290!

Después de caminar por la única calle principal de Coimbra, desviarnos por una subida empedrada, deslizarnos por unas escaleras del siglo XII y ver la luz del cielo azul, descubrimos un restaurante llamado “Pasaporte”.  Entramos con sigilo. Se veía lúgubre, porque sus cortinas cubrían las ventanas del primer piso, que escondían a la vista sus paredes de azulejos típicos. Seguimos al señor que nos invitó a pasar y finalmente subimos unas escaleras semirredondas para descubrir un mágico lugar. 

Confieso que no esperaba mucho de nada, pero me deje llevar y… ¡oh sorpresa! El salón principal con sus mesas, lámparas, chimenea y paredes con sus historias en los azulejos me dejaron atónita. Y más todavía, mirar a través del cristal la vista de Coimbra desde lo más alto. La terraza, a la que se le notaba el paso de los años, nos dio la posibilidad de caminarla lentamente y muy agradecidos, pues los comensales éramos solo cuatro. Otra pareja y nosotros dos.

Después vino lo mejor. Sentí que nos dieron un trato de reyes: dos meseros a nuestra disposición y un derroche de entradas muy gourmets que sin pedirlas llegaban a la mesa. Disfruté el plato principal y sentí lo que Laura Esquivel describe en su libro Como agua para chocolate: solo placer gastronómico. Ahh!, y todo esto acompañado con el delicioso vino verde que es especial de esta región.  

Luego llegaron los postres: una variedad muy casera ‒nos dieron de todos un poco‒ y cerramos con un agua de frutos rojos, muy satisfechos por haber aprovechado la oportunidad de entrar a “Pasaporte”, llamado así porque antiguamente este lugar era la oficina del gobierno donde se efectuaban los trámites para obtener el pasaporte.  

Hoy en día este restaurante le pertenece a un chef que está dando lo mejor de sí para enamorar a los pocos turistas que vienen a pasar una o dos noches en Coimbra. ¡No necesitas más! De lo contrario, te verás de arriba para abajo por sus callecitas, haciendo mucho ejercicio que claramente le hará bien a tu corazón y a tus huesos. 

La Universidad de Coimbra es una de las más antiguas de Europa ‒es la más antigua de Portugal‒. Su biblioteca, que fue construida entre 1717 y 1728, encierra historias como la de una cría de sus propios murciélagos que todas las noches salen y se alimentan de los bichos que podrían comerse los libros. Pude ver los cobertores de cuero que al atardecer, los que trabajan allí, tienden en las mesas de madera de 1740 para cuidarlas de las heces de esos animalitos. 

En los alrededores de la universidad hay un jardín botánico que solo conocen unas cuantas personas, porque es gratis. Si la entrada tuviera un costo, seguramente habría fila para entrar. Eso nos comentó el guía… 

Coimbra es una ciudad universitaria: de ello sobrevive y de todos aquellos que solo quieren paz y tranquilidad en sus vidas.

Pilar Balcázar

Octubre, 2022

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Ante la propuesta de dedicar dos sesiones para compartir las poesías favoritas de nuestra autoría o de algún poeta preferido, nuestro grupo tuvo dos “Tardes de poesía” o “Patio de los poetas”. Se presentaron inspiraciones escritas hace muchos años o recientes, o escritas por otros poetas ‒famosos o no, familiares o compañeros jesuitas‒ a quienes admiramos y de quienes aprendimos a colocar en el papel los pensamientos y sentimientos de momentos y circunstancias especiales. En este Patio de los Poetas que iniciamos esta tarde en nuestra sección de cultura compartiremos con nuestros lectores los videos de estas muestras especiales para cada uno. 

Exjesuitas en tertulia – 7 de Julio, 2022
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