Entre otras acepciones, la palabra sueños se refiere a dos realidades diferentes: A los sueños subconscientes que, con frecuencia, recuperan el pasado de forma desordenada, incoherente, enigmática… y a los sueños imaginativos que se proyectan al futuro de forma ilusoria o ilusionada, de forma idealista o de ideales, de forma irreal pero realizable.
Ambas son muy importantes porque el pasado nos recuerda y nos enseña, y el futuro nos atrae y nos impulsa.
Los sueños nocturnos son confusos, complicados, complejos y apenas descifrables. Los sueños diurnos son atractivos, deseables, libres, fantaseadores.
Los sueños nocturnos
La mayoría de las veces, apenas se recuerdan de manera fragmentaria. Son propios y pueden ser secretos, es decir, incomunicables. No son fácilmente inteligibles para otros, como tampoco para uno mismo. Incomunicables en dos sentidos: no se pueden comunicar claramente o no se quieren comunicar deliberadamente.
Sin ser una narración del pasado, contienen fragmentos de la vida vivida, a veces mezclados con escenas de cine, televisión o literatura. Sin hablar de “pesadillas”, algunos pueden ser inquietantes, preocupantes, cuestionadores; con frecuencia, nos ponen a pensar. Es bueno anotar algunos puntos de los sueños, antes de que se borren.
Desde la antigüedad, el descifrar o interpretar los sueños, ha sido una tarea curiosa o apasionante; de Freud en adelante, se convirtió en un oficio semi-científico (digo semi-científico porque tratándose de eventos singulares, no admiten leyes, aunque estudios serios se han acercado a ciertas pautas o rasgos de interpretación por la regularidad con que aparecen en diversos individuos).
Los sueños nocturnos pueden indicar deseos, insatisfacciones, problemas por resolver, cuestiones pendientes…
Los sueños diurnos
“Soñar despierto” es una expresión que, a veces, significa querer algo imposible o irrealizable. Sin embargo, soñar despierto es como lanzar un anzuelo lejos que, al acercarse, “engancha” algo.
Hay personas que tienen sueños claros y precisos y luchan por conseguirlos. Cuando veía “El poder de una visión” me preguntaba ¿por qué hay personas que tienen una visión de futuro y otras que parecen carecer de ella? Visión de futuro y sueños son casi lo mismo.
Los sueños se pueden comparar con objetivos o dianas a los que se quiere apuntar, aunque pueden darse grados de acercamiento a su blanco o centro…

En este momento, yo y quizás muchos de ustedes, nos preguntamos ¿cuáles son nuestros sueños? ¿Qué queremos, qué deseamos, qué anhelamos, qué esperamos o qué trabajamos por conseguir, qué horizontes vislumbramos?
La respuesta puede ser: quedarnos con la mente en blanco… pero no esperemos sólo a que el inconsciente nos la dicte; podemos pensar, deliberar, seleccionar, decidir y actuar para acercarnos a ese futuro deseable.
Podemos especificar varios escenarios: aspectos económicos, asuntos jurídicos, relaciones familiares, recreación, cuidado de la salud, desarrollo personal y espiritual, acciones solidarias, organización de nuestro legado…
Los sueños diurnos nos permiten soñar y proyectarnos… y si los compartimos y avanzamos acompañados para conseguirlos, se hacen más fáciles y agradables.
Vicente Alcalá Colacios
Abril, 2025


1 comentario
Vicente. La distinción que haces se convierte en un llamado para que no dejemos de soñar. Saludos y abrazos. Hernando