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Planeación y Desarrollo

Por Jorge Ivan Gonzalez
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Hace una semana, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) hizo el anuncio del renacimiento de la revista Planeación y Desarrollo (PyD), que fue emblemática y se constituyó en un punto de referencia para el debate académico nacional. Se busca que la revista, ahora en formato digital, sea el espacio analítico para reflexionar sobre problemas fundamentales de la sociedad colombiana.

PyD facilita la construcción de una razón pública. Este proceso tiene tres características. Primero, supera la “incompletitud” y la miopía del sujeto. Segundo, elige la evidencia relevante, a partir de percepciones que nunca son objetivas en el sentido positivista, sino que dependen de una decisión marcada por “lo político”. Y tercero, cualquier análisis de la evidencia es retórico en el sentido aristotélico.

Primero, el sujeto es miope y su percepción del mundo es intrínsecamente incompleta. El individuo tiene una mirada estrecha, que está intrínsecamente vinculada a la condición humana. Retomando el planteamiento de Kahneman, la persona tiende a pensar “rápido”. Difícilmente tiene la oportunidad de pensar “despacio”. Este privilegio es propio de las instituciones. El monasterio y la universidad son los espacios que, a lo largo del tiempo, crearon condiciones para pensar despacio.

Una entidad como el DNP tiene una misión favorable a la reflexión analítica. La construcción de un orden institucional es un proceso complejo, en el que se requiere ir más allá de la mirada del individuo. Por ejemplo, es difícil que una persona se preocupe por el futuro del clima del planeta en 200 años. Este tipo de percepción no es factible en la gran mayoría de los individuos. Para ir más allá de la visión estrecha y miope de la persona, se requiere una racionalidad técnica, que toma decisiones y prioriza con criterios diferentes a la agregación de preferencias individuales.

Segundo, las evidencias son múltiples, y cubren dimensiones muy diversas. La selección de la evidencia que se considera pertinente, no puede ser el resultado de un análisis técnico pretendidamente neutro. La escogencia de la evidencia relevante es un asunto político. El afán positivista lleva a la ilusión de que la evidencia es una realidad objetiva, que está por fuera del sujeto. La priorización de la evidencia está marcada por prejuicios y estos sesgos son inevitables. La escogencia de la evidencia por parte del DNP se refleja en el plan de desarrollo que, a su vez, es la expresión, así sea imperfecta, del programa de gobierno.

Y tercero, el ejercicio interpretativo es, por su misma naturaleza, retórico. La retórica en Aristóteles conjuga la evidencia y el discurso convincente a partir de la construcción de entimemas, que son silogismos incompletos. Los economistas, dice McCloskey, somos novelistas. La construcción del relato es inevitable. Cada gobierno pone a consideración de la sociedad un relato sobre las evidencias que juzga relevantes. Planeación y Desarrollo abre la oportunidad para que esta narrativa sea conocida de manera explícita, y se abran las posibilidades de ser discutidas.

La presentación de las discusiones tiene que realizarse de una manera pedagógica que dialogue con el sentido común. El debate que se plantea en PyD tiene que ser comprensible. La comunicación es un elemento central del debate público. Los resultados de los ejercicios técnicos se tienen que comunicar de una forma sencilla.

Jorge Iván González

Publicado en La República, Colombia

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