Hace poco tiempo se regó por las redes sociales el fallecimiento de Noam Chomsky, famoso filósofo, lingüista e infinidad de otros títulos, que está vivo a sus 96 años.
Algún alarmista se enteró que el intelectual norteamericano fue internado en una clínica de Sao Paulo, en donde se hallaba de visita con su esposa, que es brasilera. Sin verificar en fuentes seguras, lo dio por muerto. Quiso ganarse el dudoso mérito de ser el primero en dar semejante “chiva”. Chomsky mismo desmintió los rumores sobre su muerte.
Pululan los cazadores de noticias alarmantes en las redes. Como si fuera un ensañamiento, la semana pasada circuló otra noticia donde se citaba una frase suya fuera de contexto: “hay una buena razón por la que nadie estudia historia, simplemente te enseña demasiado”.
Con los mismos instrumentos que la tecnología provee, un profesor corrigió en pocos minutos la cita de Chomsky después de consultar en ChatGPT. Lo que la frase quiere decir en su contexto, es que en las clases de historia se da demasiada información de fechas, datos, lugares para memorizar. Se deja de lado lo más importante que es la interpretación, y sin duda, la reflexión sobre los hechos que la historia enseña.
No en vano se ha repetido por años la frase admonitoria atribuida a Santayana: “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”. Es cierto que hay que saber de memoria los datos básicos de la historia, dijo el filósofo Rorty, pero no es necesario que la enseñanza de la historia consista en llenar la mente de datos. Ese es quizás, a mi entender, el sentido de la frase de Chomsky, en el contexto de la actual abundancia esterilizante de información que se arroja en la enseñanza de las ciencias humanas como la filosofía, la literatura, las artes y otras más.
Lo que no quita que haya profesores con tan buena memoria que saben volver ameno lo que enseñan, con fechas y citas, sin obligar a los estudiantes a memorizarlas. Lo que es peor, a evaluar el aprendizaje con base en la memoria en lugar de la reflexión y el análisis crítico que sustenta lo aprendido.
Yendo más lejos, en un escrito inspirado en Chomsky, se lee que la educación debería orientarse a ayudar a los alumnos a que lleguen a un punto en el que puedan aprender por sí mismos, porque eso es lo que van a hacer el resto de sus vidas.
Yo diría que educar hoy se ha vuelto más complejo en un mundo de incertidumbres y de verdades trastocadas. Por esa razón, la tarea de educar tiene que ser una invitación a los estudiantes a ser muy creativos y recursivos.
Y a estar aprendiendo toda la vida.
Jesús Ferro Bayona
Artículo publicado en El Heraldo, Barranquilla


3 Comentarios
El alarmista sí sabía de las estrategias de manipulación mediática…
Jesus excelente reflexión, creo que se ha perdido ese gran concepto de creativos y recursivos en la educación cuando a mi juicio es lo más importante en el ser humano de desarrollar. Gracias.
Muy de acuerdo sobre la importancia de enseñarle a los alumnos a aprender por sí mismos. Habría talvez que comenzar por “educar a los educadores” para que sea esto lo que transmitan.
Sobre la enseñanza de la historia, esta parece ser una materia que uno tiene que estudiar por su cuenta luego que “termina sus estudios” si tiene interés en entender cómo ocurrieron las cosas. En el colegio, con frecuencia la historia se limita a aprender las fechas de una serie de batallas, y poco se habla de por qué ocurrieron los diferentes hechos que se narran. Saludos