Las listas para el Congreso

Por: Mauricio Cabrera
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La dificultad más grande que tiene el centro progresista para conformar su coalición es el interés de algunos de los partidos o movimientos de tener listas propias para el Senado y la Cámara en las próximas elecciones. No porque los candidatos necesiten del apoyo de esas listas, sino porque esos partidos necesitan de un buen candidato que las jalone.

La Coalición de la Esperanza anunció desde hace meses su propósito de presentar listas únicas para el Congreso y se ha propuesto la magnífica idea de que Humberto de la Calle sea la cabeza de la lista al Senado, lo cual sería un gran aporte para elevar la calidad del parlamento. Sin embargo, aún no se logra el consenso total porque hay intereses divergentes dentro de la Coalición.

Lo que se sabe hasta ahora es que el Polo del senador Robledo, el movimiento En Marcha del exministro Cristo y el Compromiso Ciudadano de Fajardo están comprometidos con la lista única y trabajando duro para conformarla. La división de los Verdes entre los que quieren permanecer en la Coalición y los que prefieren a Petro generó muchas dificultades, pero la decisión de dar libertad a sus militantes de apoyar al que quieran puede zanjar la discusión, aunque todavía no se sabe si algunos podrían inscribirse en la lista del Pacto Histórico.

Un problema adicional surgió con la personería jurídica del Nuevo Liberalismo y los distintos intereses de los hermanos Galán. Juan Manuel está metido de lleno en la Coalición, y las encuestas le dan el segundo lugar entre ese grupo de aspirantes a la presidencia. Pero el objetivo de Carlos Fernando es la Alcaldía de Bogotá y no le conviene estar en la Coalición con los verdes de Claudia López; además, le interesa tener listas propias, sobre todo para la Cámara por Bogotá.

El tema de las listas también era uno de los factores más fuertes que impedían la entrada de Alejandro Gaviria a la Coalición con el apoyo del partido Liberal. El objetivo inmediato de la dirección de ese partido no era tanto ganar la presidencia –lo que era muy poco probable– sino mantener una bancada parlamentaria numerosa que le permitiera negociar con el próximo gobierno, sin importar su orientación política. Es el pragmatismo político que los llevó a apoyar al gobierno actual.

La realidad es que lo que queda del partido Liberal necesitaba más a Alejandro Gaviria, que lo contrario, pues un candidato de sus calidades daría un gran impulso a sus listas al Congreso. Pero ese objetivo de tener listas propias era un gran obstáculo para entrar como partido a la Coalición y hacer parte de una lista única.

En buena hora Alejandro decidió continuar buscando un acuerdo para participar en la Coalición de la Esperanza; el conclave convocado por Juan Fernando Cristo es la oportunidad para lograrlo y para que con esa unión el país pueda tener un gobierno de centro progresista.

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Adenda: Pasó el segundo día sin IVA y la DIAN sigue sin informar el menor recaudo tributario que generó el primero. Peor aún, todavía no se conoce el costo fiscal de los días sin IVA del año pasado. La inutilidad de estos costosos mecanismos para incentivar el consumo es evidente cuando el consumo de los hogares está creciendo a una sorprendente tasa del 20 % anual

Mauricio Cabrera Galvis

Noviembre, 2021

3 Comentarios

Humberto Sánchez Asseff 22 noviembre, 2021 - 8:16 am

Gracias, Mauricio, por resaltar el juego de intereses en la política. Los que aspiran al congreso buscan un buen candidato que “los jalone”, como dices, y los candidatos buscan cauda política que bote por ellos. Pero ya sabemos lo que pasa cuando un presidente no tiene apoyo en el congreso: no le aprueban los proyectos que planteó para obtener la candidatura y la presidencia. Alejandro Gaviria está encemdiendo una luz de esperanza, pero, podrá sobrevivir a la furia de esa manada de lobos?

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Jorge+Luis+Puerta 22 noviembre, 2021 - 8:51 am

Sería genial conocer también las tendencias de los electores…

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vicente alcala 22 noviembre, 2021 - 10:52 am

Mauricio, lo que se trasluce en tu “crónica” es que siguen primando los intereses personalistas y grupales por encima del interés por el bien común. Con esa tendencia no podemos progresar mucho… y, como decía el Chapulín, ¿quién podrá defendernos?

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