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Alejandro Gaviria

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El voto no es algo pasajero o por cumplir un requisito. Votar por un candidato a la presidencia de la república toca fibras más hondas y nos hace pensar en los valores en los cuales creemos.

Debido al nivel de cultura que tiene este grupo, estimo que para todos es claro que cada uno de nosotros es una unidad. Las creencias religiosas, los principios, las inclinaciones políticas, el medio en el cual crecimos, nuestra preparación y capacidad de pensar y reflexionar, etc., están fuertemente entrelazadas. Por lo tanto, me defino.

Respecto a si creo en un Dios, copio la respuesta de Einstein: creo en el Dios de Spinoza. Al no depender de normas de alguna religión, me rijo por una ética civil, bastante enmarcada dentro del principio “Bueno es aquello que es bueno para mí y/u otras personas; malo es aquello que es malo para mí y/u otras personas”.

Me gusta la proclama de la Revolución Francesa y de los masones: “Libertad, igualdad, fraternidad” (creo que son bastante parecidas).

Dentro de estos parámetros me encuentro ideológicamente y percibo que el único que está cercano es el “Centro Esperanza”. Estimo que los grandes desequilibrios de este país los han causado los partidos que han gobernado.

Acorde con lo anterior votaré por un candidato honesto, culto, maduro, equilibrado, con experiencia…, que apoye el mayor número posible de temas tales como:

– Libertad de cultos (Colombia es un país no confesional, teóricamente). 

– Oportunidad de educación con calidad, hasta nivel técnico y/o profesional para todos. 

– Disminución y ataque a la amplísima desigualdad económica y de oportunidades. 

– El aborto. 

– La eutanasia. 

– La defensa e igualdad de las comunidades LGBTI.  

– El respeto a las uniones civiles entre homosexuales, con posibilidad de adoptar hijos, etc. 

En primera vuelta votaré por Alejandro Gaviria, si es elegido como candidato del Centro Esperanza en las “primarias” del 13 de marzo. De no serlo, muy probablemente votaré por aquel a quien escoja esta coalición.

En segunda vuelta, si queda el candidato del Centro Esperanza, votaré por él. Si quedan uno del Pacto Histórico y otro del Equipo por Colombia, votaré en blanco.

Martín Restrepo

Marzo, 2022

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No es tarea fácil tomar esta decisión. A finales de 2021 se habían inscrito ¡60 candidatos! Para unos, este hecho es muestra de los múltiples liderazgos políticos y, para otros, es la expresión de falta de unidad de los partidos. 

En febrero de 2022 quedaban 20 candidatos buscando poderse adherir a alguna coalición. Pienso que en las consultas del domingo 13 de marzo, día de las elecciones legislativas, solo participarán tres convergencias: Equipo por Colombia, Coalición Centro Esperanza y Pacto Histórico. 

Estarán, además, el exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, Enrique Gómez Martínez, sobrino del líder conservador Álvaro Gómez, por el Movimiento Salvación Nacional, Ingrid Betancur con su propio partido, Oxígeno Verde, y los dos aspirantes cristianos: John Milton Rodríguez y Ricardo Arias. ¿Continuarán también los dos exgobernadores de origen liberal, Luis Pérez Gutiérrez y Eduardo Verano de la Rosa? 

La lista de aspirantes a la Presidencia se depurará; mediante acuerdos y cálculos electorales se concretará la estrategia ganadora. 

En debates públicos, los candidatos se han confrontado ideológicamente en igualdad de condiciones, han expuesto sus programas de gobierno, han dicho quiénes son y qué pretenden realizar. Así, Colombia ha demostrado un sano ejercicio de la democracia, transparencia política y libertad de expresión. 

Los resultados hasta ahora indican que Gustavo Petro tiene 21 % de favorabilidad, seguido de Rodolfo Hernández con 18 % y Alejandro Gaviria (15 %). El voto en blanco y el exalcalde de Bucaramanga van alcanzando importantes cifras. 

En general, los candidatos son personas destacadas y tienen propuestas interesantes (me referiré a los que participaron en el debate del pasado 25 de enero auspiciado por El Tiempo y la revista Semana):

  • Camilo Romero, el diálogo como estrategia. 
  • Juan Manuel Galán cambiará el enfoque de seguridad para formar una policía ciudadana y acabará con cinco estructuras criminales en el país.
  • Sergio Fajardo se muestra con experiencia electoral y gubernamental.
  • Francia Márquez (nominada por Gustavo Petro), abierta a la recuperación económica de las comunidades rurales; hará una reforma tributaria enfocada en justicia tributaria. 
  • Alejandro Gaviria será un pacifista radical; con un programa de formación para el trabajo generará 1,5 millones de empleos, aumentará impuestos y hará reforma tributaria.
  • Rodolfo Hernández propone que el Eln haga compromisos como los de las Farc y “hacerlos cumplir”; acabará con los ladrones incrustados en altos cargos y luchará contra la corrupción.
  • Ingrid Betancourt tiene como bandera acabar con el sistema de corrupción política generalizada en el país.
  • Gustavo Petro habla de aumentar impuestos y aranceles, hacer una reforma tributaria y derogar la reforma tributaria de 2019. 
  • Óscar Iván Zuluaga da soluciones puntuales, no genera peleas y responde las preguntas puntuales con soluciones coherentes. 

Entre todos esos candidatos que proponen soluciones y proyectos positivos y necesarios para el desarrollo de nuestro querido país, me inclino por Federico Gutiérrez, un tipo práctico, conciso, de ideas claras, que sabe lo que el país necesita para crecer de la mano de todos. Su política es la generación de empleo, combatir la corrupción, pero sin afectar a las clases menos favorecidas, ni a la clase media, ni a la clase vulnerable.

Nuestro voto a conciencia será definitivo en el anhelado progreso de Colombia. 

Consultas: https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2022 ,

El Tiempo, Caracol, Las 2 Orillas, RCN, Semana y redes sociales.

Carlos Posada 

Marzo, 2022

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en las próximas elecciones de Colombia

Al aceptar la invitación de mis compañeros exjesuitas para manifestar públicamente mi intención de voto, lo hago con la convicción de querer contribuir al gran esfuerzo del grupo para escucharnos y aprender de la experiencia y los enfoques diversos que tenemos desde nuestra perspectiva y experiencia de vida, cerca o lejos geográficamente de Colombia, como es mi caso personal. Lo hago también para adherir al esfuerzo de construcción de una sociedad mejor, en lugar de tratar de descalificar o copiar insultos o acusaciones sobre los rivales de mis preferencias o sus experiencias del pasado. 

Vivo fuera de Colombia y muy pendiente de la evolución política del mundo, la cual ‒no dudo‒, refleja tendencias que nos afectan de modo indirecto y muchas veces directamente a los colombianos. 

Ante la crisis del modelo de capitalismo salvaje imperante en el mundo occidental y la existencia de modelos exitosos de capitalismo con mayor balance social e inclusión de la diversidad, en Europa occidental y Escandinavia, surgen tendencias similares cercanas a nosotros, como la de Chile, en donde una juventud preparada se está haciendo cargo estos días de los problemas y tensiones de nuestro tiempo, con una visión diferente y contemporánea, que no pretende ganar las batallas de los mayores, sino que desea transformaciones más radicales, que incorporen el pasado en un horizonte nuevo y llaman a participar a los ayer adversarios y a los temerosos, sin aparentemente dar un salto al vacío, tan temido por todos.¹

Al compartir mi opinión, me fijaré no solo en las propuestas hacia el futuro que haga el grupo y/o candidato de mi preferencia, sino también en los valores y principios demostrados en el pasado por ese grupo o persona, con los cuales estoy de acuerdo que deben acompañarlo en la solución de la situación actual de mi país y hacia donde quieren llevarlo con su liderazgo como presidente.

Mi reflexión sobre el momento político actual de Colombia, en el cual aparecen “coaliciones” de ideas y personas detrás de un programa “macro” de gobierno, es que estas reflejan una desilusión y un deseo de cambio de rumbo general de la sociedad ante las debilidades del sistema bipartidista extremo, en el cual nacimos, o las recientes alianzas y maquinarias electorales de derecha o de izquierda extrema ideológica. Creo en las coaliciones de hoy basadas en principios de construcción hacia el futuro, las cuales deben ofrecernos acceso y posibilidad de apoyarnos a quienes queramos (provengamos o no de grupos o maquinarias políticas anteriores). 

El hecho de que varios precandidatos presidenciales se unan para establecer una coalición en una u otra dirección me asegura de cierta forma que quien sea definido en una primera selección democrática, por una u otra coalición, tendrá el apoyo y la identidad de principios con otras personas en principios macro de orientación de nuestra sociedad para los próximos cuatro años y en el apoyo a propuestas de gobierno que integran iniciativas de posibles precandidatos en un candidato común. 

Los valores y propuestas por los cuales estoy inclinándome a adherir con mi voto son: 

  • Una recuperación de la confianza de la ciudadanía en la democracia a través de una lucha frontal contra la corrupción, la compra de votos y el clientelismo en la manera de gobernar a nuestro país a nivel nacional, departamental y municipal.
  • Esa recuperación de la confianza se propone hacerla a través del incremento del acceso de toda la población (y especialmente de quienes han estado más alejados) al voto limpio y a los mecanismos de participación ciudadana y a través de cambios profundos del sistema electoral, la financiación de campañas y el innegable clientelismo que se ha enraizado en lo profundo de nuestra administración pública. 
  • Esa confianza en la democracia propone también un sistema de equilibrio de los poderes que respeta las tareas de legislar, ejecutar y fiscalizar con real independencia de los órganos de control. Igualmente, ese retorno a la confianza supone la posibilidad de proteger la libertad de prensa, la expresión de la oposición y la apertura permanente al diálogo con todos los estamentos de la sociedad.
  • Esa misma confianza debe verse reflejada en una sociedad segura y sin miedo, donde la seguridad para todos los niveles de ciudadanos la garantice el Estado en un esfuerzo coordinado con la ciudadanía y con una clara y nueva política de drogas, con un énfasis en la salud pública y el respeto de los ciudadanos.
  • Me inclino a votar por un grupo y persona que se comprometan con la implementación plena del Acuerdo de Paz en todos sus aspectos y todos sus compromisos.
  • La propuesta por la que me inclino a votar promete defender y garantizar, con medidas concretas de acción, los derechos y libertades de todos, sin discriminar o estigmatizar por razones de género, etnia, clase social, edad, religión, orientación sexual o identidad de género o nacionalidad, privilegiando la intervención a favor de poblaciones y territorios en condiciones de pobreza y vulnerabilidad e incluyendo el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas autónomas, independientemente de su estado civil, en pleno ejercicio de sus derechos.
  • Me inclino a votar por un grupo y persona que se comprometa a ejecutar acciones para hacer de la educación el punto de encuentro para la equidad de los colombianos, promoviendo el derecho y el acceso a la educación pública de calidad, universal y gratuita.
  • Creo en el papel redistributivo del Estado para generar equidad en la salud, la educación, los derechos laborales y la eliminación de muchas exenciones e inequidades del sistema actual. Creo en la regulación de mercados monopólicos, la inversión en ciencia y tecnología y la política industrial para la recomposición y diversificación de la oferta exportadora. 
  • Por último, me inclino a votar por un grupo que se comprometa con una transición energética rápida de una dependencia de los hidrocarburos a la defensa del agua y desarrollo sostenible, protegiendo la biodiversidad y preparándonos para el cambio climático.
  • Entrando a la persona que por sus valores, trayectoria y preparación pienso que reúne las características ideológicas, experiencia demostrada y ejecuciones consistentes con estos principios, estoy inclinado a dar mi voto por el candidato Alejandro Gaviria, de la Coalición de la Esperanza, a cuya propuesta básica adhiero y con cuyo ideario, creencias, trayectoria y opiniones políticas me identifico plenamente.² 

¹ Errejón, Íñigo (2022). Boric, a hombros de gigantes para mirar el futuro. El País, enero 29. https://elpais.com/opinion/2022-01-30/boric-a-hombros-de-gigantes-para-mirar-al-futuro.html

² Gaviria, Alejandro (2021), Un ideario en 60 puntos. Agosto 27. https://agaviria.co/blog/2021/08/un-ideario-en-60-puntos.html

Darío Gamboa

Febrero 2022

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La dificultad más grande que tiene el centro progresista para conformar su coalición es el interés de algunos de los partidos o movimientos de tener listas propias para el Senado y la Cámara en las próximas elecciones. No porque los candidatos necesiten del apoyo de esas listas, sino porque esos partidos necesitan de un buen candidato que las jalone.

La Coalición de la Esperanza anunció desde hace meses su propósito de presentar listas únicas para el Congreso y se ha propuesto la magnífica idea de que Humberto de la Calle sea la cabeza de la lista al Senado, lo cual sería un gran aporte para elevar la calidad del parlamento. Sin embargo, aún no se logra el consenso total porque hay intereses divergentes dentro de la Coalición.

Lo que se sabe hasta ahora es que el Polo del senador Robledo, el movimiento En Marcha del exministro Cristo y el Compromiso Ciudadano de Fajardo están comprometidos con la lista única y trabajando duro para conformarla. La división de los Verdes entre los que quieren permanecer en la Coalición y los que prefieren a Petro generó muchas dificultades, pero la decisión de dar libertad a sus militantes de apoyar al que quieran puede zanjar la discusión, aunque todavía no se sabe si algunos podrían inscribirse en la lista del Pacto Histórico.

Un problema adicional surgió con la personería jurídica del Nuevo Liberalismo y los distintos intereses de los hermanos Galán. Juan Manuel está metido de lleno en la Coalición, y las encuestas le dan el segundo lugar entre ese grupo de aspirantes a la presidencia. Pero el objetivo de Carlos Fernando es la Alcaldía de Bogotá y no le conviene estar en la Coalición con los verdes de Claudia López; además, le interesa tener listas propias, sobre todo para la Cámara por Bogotá.

El tema de las listas también era uno de los factores más fuertes que impedían la entrada de Alejandro Gaviria a la Coalición con el apoyo del partido Liberal. El objetivo inmediato de la dirección de ese partido no era tanto ganar la presidencia –lo que era muy poco probable– sino mantener una bancada parlamentaria numerosa que le permitiera negociar con el próximo gobierno, sin importar su orientación política. Es el pragmatismo político que los llevó a apoyar al gobierno actual.

La realidad es que lo que queda del partido Liberal necesitaba más a Alejandro Gaviria, que lo contrario, pues un candidato de sus calidades daría un gran impulso a sus listas al Congreso. Pero ese objetivo de tener listas propias era un gran obstáculo para entrar como partido a la Coalición y hacer parte de una lista única.

En buena hora Alejandro decidió continuar buscando un acuerdo para participar en la Coalición de la Esperanza; el conclave convocado por Juan Fernando Cristo es la oportunidad para lograrlo y para que con esa unión el país pueda tener un gobierno de centro progresista.

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Adenda: Pasó el segundo día sin IVA y la DIAN sigue sin informar el menor recaudo tributario que generó el primero. Peor aún, todavía no se conoce el costo fiscal de los días sin IVA del año pasado. La inutilidad de estos costosos mecanismos para incentivar el consumo es evidente cuando el consumo de los hogares está creciendo a una sorprendente tasa del 20 % anual

Mauricio Cabrera Galvis

Noviembre, 2021

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