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La ignorancia, ciertamente, es atrevida. Y muy peligrosa.

Por Bernardo Nieto
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Recientemente fui testigo, como muchos colombianos, de un espectáculo televisivo en el que un grupo de periodistas entrevistaba a un abogado que aspira a ser presidente de Colombia[1].

La presentadora del noticiero televisivo le pidió al abogado que explicara por qué él dijo en algún momento que la ética nada tenía que ver con el derecho. El candidato respondió que ella no entendía porque no había estudiado derecho ni filosofía del derecho y que, además, la pregunta tenía veneno. La entrevistadora reaccionó con un “¿Para qué pelear con los periodistas?”. El abogado la interrumpió y afirmó, además, que “la ignorancia es atrevida”. Esa actitud tan ofensiva, es completamente coherente con su actitud de candidato en campaña. Luego, con tono catedrático y, como si tuviera toda la razón, en síntesis, el abogado explicó que la ética se refiere solamente a las actuaciones y al comportamiento individual y que el derecho se ocupa de regular la vida en sociedad. Por eso son dos terrenos diferentes y la ética es independiente del derecho. 

Porque la comunicadora no volvió a intervenir y los demás periodistas escucharon sin contradecir la “clase” del candidato, se podría concluir que el abogado “calló” a la comunicadora y que tendría la razón. Sin embargo, en rigor, lo que afirma el candidato es tan restrictivo como equivocado. 

Lo que él expone como verdad es la tesis central del positivismo jurídico (o iuspositivismo), una corriente de la teoría jurídica, cuyo máximo exponente en el siglo XX es Hans Kelsen. Para los positivistas, la validez de una norma jurídica depende exclusivamente de su legalidad formal (haber sido creada por la autoridad competente siguiendo los procedimientos establecidos), sin importar si su contenido es considerado justo o injusto. 

Esto hay que examinarlo más detenidamente. De acuerdo con otros estudiosos, la Ética no se limita a regular comportamientos individuales. Su alcance es profundamente social y examina críticamente las decisiones colectivas a la luz del bien común y de los criterios fundantes de los derechos humanos. También inspira la construcción institucional y ofrece criterios para evaluar la legitimidad moral de las normas jurídicas y de las actuaciones de quienes ejercen el Derecho. La Ética ofrece el horizonte del bien común, de la dignidad humana y de la justicia que debe orientar tanto la creación de las leyes como su interpretación y aplicación. La ética guía el Derecho y, sin ella, éste corre el riesgo de convertirse en simple mecanismo de poder, coerción o legalismo vacío. 

Por eso afirmo que el raciocinio del candidato, aunque elocuente y tajante, es equivocado e ignora la profundidad de la Ética. La Ética estudia los principios que deben orientar la conducta humana hacia el bien. Es una reflexión profunda sobre lo que permite a las personas y a las sociedades alcanzar una convivencia justa y verdaderamente humana. Desde Aristóteles, la Ética ha sido entendida como búsqueda del bien común y de la vida buena dentro de la comunidad política. Separar completamente normatividad y conciencia moral empobrece la comprensión del bien humano y de la racionalidad práctica y el derecho no puede reducirse únicamente a su validez formal, porque surge dentro del dinamismo de la inteligencia, el juicio y la responsabilidad ética de la persona y de la comunidad. 

Como sociedad debemos preguntarnos: ¿Qué entendemos por justicia?, ¿Qué tipo de ser humano queremos formar?, ¿Qué principios deben orientar nuestras leyes? ¿Qué responsabilidades éticas tienen quienes ejercen el poder jurídico? Y estas preguntas las hace la Ética como orientadora de la ley. 

La historia ha mostrado los peligros de esa separación absoluta que afirma el abogado. Existen leyes que, aun siendo legalmente válidas, son profundamente injustas. En este sentido, la Ética es la conciencia crítica del Derecho. No basta preguntar: “¿Es legal?”. También es necesario preguntar: “¿Es justo?”, “¿Es humano?”, “¿Contribuye al bien común?”

Si nos atenemos a los dictámenes del positivismo jurídico, corremos el riesgo de enfermarnos moralmente como sociedad. Esto no solamente sucede cuando aparecen los grandes criminales, los corruptos o los violentos ejerciendo el poder. Ocurre también cuando quienes poseen conocimiento jurídico olvidan que el Derecho tiene consecuencias humanas y éticas profundas. 

Un abogado puede conocer perfectamente las leyes y, sin embargo, contribuir al deterioro moral de una nación, si utiliza el Derecho únicamente como instrumento técnico al servicio del dinero, del poder o de intereses oscuros. No todo lo legal es justo. Y no toda defensa jurídicamente posible es éticamente inocente. Cada estrategia jurídica produce efectos sociales. Cada maniobra para dilatar la justicia afecta la confianza pública. Cada acto de corrupción protegido desde el conocimiento jurídico hiere la esperanza colectiva. Pienso que las sociedades no se destruyen solamente por la acción de los delincuentes. También se debilitan cuando hombres y mujeres formados en Derecho renuncian a preguntarse por el bien común y por las consecuencias éticas de sus actos profesionales. 

Defender el debido proceso no significa convertir la inteligencia jurídica en instrumento de impunidad. El Derecho necesita conciencia y humanidad, necesita ética. Porque detrás de cada expediente hay víctimas y familias destruidas. Hay jóvenes atrapados por el narcotráfico. Hay ciudadanos que pierden la confianza en la justicia. Hay pueblos enteros que comienzan a creer que la ley solamente protege a quienes tienen poder o dinero. Y cuando una sociedad pierde la fe en la justicia, comienza lentamente a perder la fe en sí misma. 

Una nación necesita buenos juristas. Pero necesita, aún más, juristas con conciencia. El futuro ético de nuestro país y de nuestra sociedad depende, en gran parte, de quienes interpretan las leyes, administran justicia y utilizan el conocimiento jurídico. Porque el Derecho puede servir para proteger la dignidad humana o para blindar la corrupción. Puede convertirse en camino hacia la justicia o en refugio técnico de la impunidad. Por eso la Ética no es un adorno del Derecho. Es su alma.

Preocupa mucho escuchar a alguien que cree saber Derecho y aspira a ser presidente de la nación, pero ignora que su raíz y norte debe ser la Ética. Ciertamente esta ignorancia es atrevida. 


[1] Se puede ver la nota periodística completa en: https://www.youtube.com/watch?v=9DQ74zy8YXc&t=123s

16 Comentarios
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16 Comentarios

EDUARDO JIMENEZ 23 mayo, 2026 - 5:43 am

Como bien dice Bernardo: “No todo lo legal es justo”.
Supongo, sin embargo, que él está de acuerdo en que, al emitar sentencia en un juicio, el juez debe basarse en lo que digan las leyes, ¿o no?
Finalmente, como nos enseñaban en nuestras ya lejanas clases de latin: “Dura lex, sed lex”. Saludos

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:41 pm

Hola, Eduardo. Lo que haga o diga un juez en un juicio no es el objeto de mi comentario. Saludos.

Respuesta
Francisco Buenahora 23 mayo, 2026 - 11:49 am

Excelente articulo.

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:40 pm

Muchas gracias, Francisco. Respetando mucho a quienes quieren votar por el abogado, a mí verdaderamente me preocupa mucho que su manera de pensar y de actuar sean su principal equipaje para querer llegar a la Presidencia de Colombia. Hay que abrir los ojos…, el corazón y la voluntad.

Respuesta
Alberto Echeverri 23 mayo, 2026 - 4:15 pm

Seria, muy seria tu reflexiòn, Bernardo. Esa es la manera màs acertada para evaluar un programa polìtico. Desde el fondo de la ètica.

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:49 pm

Gracias, Alberto. Tú eres un especialista en el tema. Por eso valoro lo que nos aportas. Ojalá la reflexión permita que algunos de los lectores, inclinados a votar por el abogado, piensen bien antes de hacer uso de su derecho a votar.

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 23 mayo, 2026 - 7:25 pm

Gracias, Eduardo por tu comentario. Me referí en la nota a la opinión del candidato sobre la Ëtica y su relación con el Derecho, la cual considero equivocada completamente. Lo que tenga que decidir un juez, no es tema de mi comentario.

Respuesta
Juan Gómez 24 mayo, 2026 - 6:32 am

Bernardo, muy validos tus comentarios y probablemente el candidato a que refieres esté de acuerdo, pues no está claro que las breves palabras del candidato contradigan lo que tú dices.

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:46 pm

Mi querido compañero y amigo Juan Laureano: Por supuesto que nunca podré estar de acuerdo con los planteamientos del abogado sobre la ética y el derecho, los cuales son de vieja data, abundan sobre el tema y no solamente aparecen en el episodio de Caracol TV. Es claro que, para él, su manera de actuar está basada en su peculiar manera de concebir la ética.

Respuesta
Reynaldo Pareja 24 mayo, 2026 - 8:24 am

Excelente distinción y precisión, Bernardo. Una cosa es conocer el Derecho muy bien; otra es afirmar que no tiene relación con la Ética. Eso permite justificar cualquier manipulación del derecho aunque sea legal. En ese momento se vuelve abusivo y ofensivo para todos los que caen víctimas de su mal uso. Es como decir que se puede adquirir dinero y poder sin restricción, porque el derecho, legalmente manipulado, otorga permiso y bendición a quienes pueden adquirirlos sin control, ya que no hay principios éticos que invaliden esa adquisición. La Etica es el alma y la orientadora de la definición del derecho y su aplicación.

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:50 pm

De acuerdo, querido Reynaldo. Estos ejemplos tuyos le dan luz a lo que quise decir y lo complementan perfectamente. Gracias!

Respuesta
Vicente Alcalá 25 mayo, 2026 - 7:19 am

Bernardo, tienes razón: la ignorancia, ciertamente es atrevida y muy peligrosa. Sea en periodistas, abstencionistas, candidatos, y en votantes…

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:52 pm

La intencional ignorancia de los principios éticos que exhibe en sus argumentaciones el abogado, es muy peligrosa, estando tan convencido de que puede gobernar el país con su manera de ver y vivir la ética.

Respuesta
Alejandro González Pulido 27 mayo, 2026 - 8:17 am

Cualquiera que desconozca, o, peor, NIEGUE, que la Ética DEBE ser el Norte a tener en cuenta,en un sano DERECHO y en su ejercicio, es merecedor de repudio, pues en su ejercicio estará, con seguridad, siguiendo intereses rastreros …

Respuesta
Bernardo Nieto Sotomayor 27 mayo, 2026 - 3:58 pm

¡Hola, Alejo! Es necesario armar un buen coro de voces que suene duro y alto, para proclamar que debemos actuar guiados por principios éticos profundos y cuestionar hasta cambiar leyes injustas, reglas que ignoren o vulneren los derechos humanos y, más aún, para hacer ver a muchos que no podemos apoyar a quien se vale de las leyes, justas o injustas, para acomodarlas a su conveniencia e intereses. Es lo que Lonergan define como el egoismo, que prevalece en individuos MUY INTELIGENTES y que acomodan las leyes para sus intereses y ambiciones. Es la aberración de la inteligencia.

Respuesta
Luis Arturo Vahos 29 mayo, 2026 - 11:16 am

Gracias Bernardo por tu profundo aporte al debate político actual. Fundamentaste aún más mi decisión de votar por el candidato que tiene en su programa “revolución ética “ y “revolución contra la corrupción “ como dos de sus 6 “revoluciones “

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