Primera parte
Con Heriberto nos conocimos como miembros de la Junta de padres de familia del Colegio San Bartolomé La Merced, en 2001. Fueron pocas las oportunidades que tuvimos para compartir nuestras aficiones o conocimientos. Hace unos meses nos cruzamos en un parque cercano a nuestras viviendas, nos reconocimos y hablamos de nuestras ocupaciones actuales. Encontrarnos fue una agradable sorpresa, especialmente porque descubrí una faceta sorprendente de Heriberto. Aquí comparto mi descubrimiento.
- ¿Quién es Heriberto Bravo Grass?
Soy un campesino charaleño que cambió las alpargatas por zapatos y que, en la escuela rural de “La Cantera”, en la finca de mi abuela, cambió la pizarra y el gis por lápiz y cuaderno, para aprender a leer y escribir. Luego hice un peregrinaje por la escuela pública, el Colegio José Antonio Galán de Charalá, el “Colegio de Santander” en Bucaramanga y la Universidad de Bogotá, Jorge Tadeo Lozano.
Cuando terminamos el bachillerato en 1971 en el Colegio Santander, no hubo ceremonia de grado porque el rector “no hacía ceremonia para graduar gamines”. La celebración se hizo 50 años después (2021), con todo el rigor ceremonial, la presencia de la rectora, los profesores, los himnos del Colegio, de Bucaramanga, de Santander y el Himno nacional. Tuvimos los discursos y la entrega de los diplomas. Las fotos se publicaron en “Vanguardia liberal” y, en la historia del colegio ese 1971 quedó registrado como el único año sin ceremonia de grado de bachilleres.
De mi niñez recuerdo los “conciertos” nocturnos de los campesinos con instrumentos como una riolina, una hoja de naranjo y un peine cubierto con el plástico del paquete de cigarrillos o un tiple desvencijado. Se cantaban e improvisaban coplas narrando el acontecer del día o las diferencias con algún compañero, con gran respeto. También escuchaba los cuentos de la llorona, de las brujas nocturnas en los caminos o en los tejados, la “marcarita” (mujer de la montaña con un solo seno), el duende y los espantos de los ríos en las pescas nocturnas. En fin, historias contadas al calor de un guarapo. Sentado en las piernas de un jornalero, siempre fui invitado a esos momentos inolvidables que me sirvieron para narrar o aclarar lo aparentemente complejo con ejemplos simples, cuentos sencillos o parábolas. Hoy, y de la misma manera, el Señor me enseña y me explica lo inentendible para mí en las Escrituras.
Me gradué como contador público y muy temprano fui subcontralor de la Caja Vocacional. Luego fui auditor interno de Kellogg’s de Colombia, Gerente financiero de Arplastic, contador de Chocolates Triunfo y ocupé diferentes posiciones en Ecopetrol en el área contable. Bajo mi dirección se desarrollaron proyectos importantes. Tuve siempre el apoyo de la empresa y eso me permitió un gran desarrollo en el área contable y financiera. Trabajé con los mejores recursos de Ecopetrol y con especialistas sobresalientes del país y del exterior en el desarrollo de los proyectos.
- ¿Cómo es tu familia?
El hogar está conformado por mi esposa y dos hijos, un varón y una mujer.
- ¿Cuándo te pensionaste?
El 30 de noviembre de 2004.
- ¿A qué te dedicas en este tiempo privilegiado?
Parte del tiempo, al negocio de “la bolsa”: ¡la del pan y la del mercado! También a leer, viajar, caminar, a dar algunas charlas y a dedicar tiempo para orar, escuchar y mostrar la misericordia de Dios a través del servicio.
- Me contaste que Dios te entregó algunas herramientas para utilizarlas al servicio del excluido. ¿Cómo es eso?
En la Palabra (La Biblia) hay varios personajes, hombres y mujeres, convocados por Dios para alcanzar propósitos de su plan de salvación: en un evento importante, en la dirección o el alivio de una comunidad. También hay excluidos por enfermedad, posesión demoníaca, limitación física (lepra, flujo de sangre, cojos, ciegos, mudos, leprosos) e incluso por una muerte repentina, (Elías, Eliseo, Pedro). Igualmente, en pobreza aguda (la viuda de Sarepta, los pobres de la comunidad, los discípulos en la multiplicación de los panes) o en otras circunstancias.
Todo eso era desconocido para mí. Jamás había leído la biblia. Antes de los 44 años era un profesional con una vida normal y un montón de equivocaciones, de misa dominical y confesión de vez en cuando y un ego bastante importante. Tuve cualidades de liderazgo y capacidad de ver lo oculto para los demás, lo cual me permitía dar soluciones simples a problemas complejos en tiempos muy cortos. Tenía una capacidad grande para dirigir y escuchar los problemas que doblegan el cuerpo y martirizan el alma y, en fin, manejaba herramientas naturales que me hacían visible y líder. Siempre me consideré un ser diferente con relación a mis colegas; hablaba, veía la vida y me relacionaba de un modo distinto.
En 1997 tuve una situación personal muy compleja con una mujer que trabajaba conmigo y que me hizo ver que Dios es muy grande. Tuve una lucha espiritual muy fuerte durante 8 meses con un ser demoníaco que quería alcanzar el máximo nivel en su secta a costa de mí. Logré superarlo y eso me hizo repensar muchas cosas. Había comenzado a tener revelaciones en las que “alguien” me hacía ver soluciones simples a problemas complejos en los proyectos y me preguntaba quién me daba o me iluminaba las respuestas.
- ¿Cómo descubriste que eres sanador?
En Colombia un sanador tiene la connotación de brujo, agorero y yo no soy sanador con esa connotación. El verdadero sanador y médico perfecto se llama Jesucristo. Los dones son regalos de Dios y los seres humanos somos instrumentos, puentes que, con plena libertad, cumplimos el mandato de Jesucristo de que, en su nombre, entreguemos nuestra ayuda al excluido, cuando Dios nos motiva a cumplir un propósito y entregar la vida por el necesitado.
- ¿Quién te dijo que tienes esos dones?
El “usuario del servicio” es quien da testimonio de lo que sucede en el nombre de Jesucristo. Los dones van apareciendo cuando Dios ha preparado a las personas para manejarlos con responsabilidad y humildad. Los seres humanos a quienes se les sirve son el testimonio viviente de la misericordia de Dios y uno actúa como instrumento a través del servicio. Se presta el servicio con fe, con amor y esperanza, sin recibir recompensa. Somos testigos de la grandeza y misericordia de Dios para que un ser humano alcance la plenitud, el gozo y el asombro.
- ¿Quiénes saben que tienes el poder de sanar?
Yo no tengo el poder de sanar. Soy un instrumento de Dios en el nombre de Jesucristo y lo asumo con libertad y responsabilidad. Es un propósito que Él ha puesto en mi vida. Soy el puente, el paso de una relación misericordiosa de Dios con un necesitado. Algunas personas se han enterado por un amigo o por un conocido o por un encuentro de sopetón con alguna persona. No vivo mostrando nada ni hablando del tema con nadie. Dios sabe con quién debo tener encuentros “de providencia”, como me decía un sacerdote jesuita.
- ¿Además de enfermedades físicas, atiendes también enfermedades psicológicas, espirituales?
Dios sana lo que Él decide hacer por amor. Normalmente, es todo aquello que supera las capacidades de la ciencia y la razón. Sana lo que genera asombro y cambio radical en una persona, sin necesidad de estar convenciendo a nadie. Cada persona se catequiza porque es tocada directamente por el amor poderoso de Dios. Las demás sanaciones las hacen los profesionales de la salud.
- ¿Cómo te contactan para hacer una sanación?
En el camino me encuentro a las personas. Jamás busco a nadie y no tengo un sitio a donde deben ir. Soy como cualquier otro mortal, inmerso en donde se encuentran todas las debilidades humanas, los equivocados, los sin ley, los pecadores, los afligidos, los desesperanzados y en donde Jesucristo nos mandó estar, con los pequeños y los frágiles; no con sabios y entendidos. Es en esa comunidad de los hijos de Dios en donde Él muestra su gloria y carga la oveja perdida.
- ¿En qué circunstancias aceptas intermediar en una sanación?
Dios me prometió enviar las personas en nombre de Jesucristo y, a través de un encuentro conmigo, Él haría su obra. Sería prepotente si me atreviera a condicionar o seleccionar a alguien que Dios me ha enviado. Jamás me enviará a alguien con una limitación para la cual Él no me ha preparado. Dios sana y punto.
- ¿Te le mides a cualquier enfermedad o seleccionas las que son más fáciles de sanar?
Con Dios no hay barreras. Él permite el encuentro con personas a quienes la ciencia y la razón no han podido sanar. A mí me ha preparado para asumir ese momento con humildad, amor y responsabilidad. No exijo o recibo nada. No soy un comerciante de la fe. La ciencia Dios la ha permitido siempre por amor y allí va la mayoría de la humanidad.
- ¿Cómo es un momento de sanación?
Es un momento de amor y de entrega misericordiosa de Dios. Soy testigo de momentos en los que quienes se decían o eran ateos, al terminar el encuentro, se quiebran, lloran, piden perdón y creen. Es un momento de asombro total en un ser humano que ha alcanzado el amor de Dios en situaciones a veces muy complejas. Para mí es un momento de alegría, gozo y agradecimiento a Dios. Jamás permito que me adulen o crean que soy diferente. Soy testimonio de la promesa de Dios de acompañarnos siempre.
- ¿Quiénes han sido sanados por intermediación tuya?
Las estadísticas las manejan las entidades oficiales de salud. Dios no las necesita. Dios entrega dones gratis al servicio de los demás. Si fuera un mercader de la fe las necesitaría, pero actúo en el nombre de Jesucristo y Él hace su obra. Soy un instrumento y nada más. Los reconocimientos y las donaciones deben ofrecerlas únicamente a Dios. Yo no tengo libretas de apuntes y siempre me falló la memoria. Tampoco tiene agenda conmigo y siempre está disponible; como dicen ahora, 24 horas 7 días a la semana.
- ¿Te agradecen?
A quien deben agradecer es a Dios. Siempre estoy agradecido con Dios por lo que él hace por los excluidos con quienes me permite participar como instrumento. Yo cuento las historias que han sucedido a través de mí a personas que me conocen y que me ven como un ser humano normal, pecador, frágil, débil. Eso los impulsa a caminar con su propia historia y con los recursos que Dios le ha otorgado.
Bernardo Nieto Sotomayor
Octubre, 2025


2 Comentarios
Bernardo: Definitivamente Dios está con nosotros. Así interpreto esta hermosa lección y este carisma de vida humilde y bondadosa. Saludos. Hernando
Excelente e interesante historia Bernardo, Gracias. Tengo un caso familiar para Heriberto. Cómo lo contacto? Gracias de nuevo.