El pasado jueves 28 de noviembre, coincidiendo con nuestra tertulia semanal, parte del mundo occidental celebró el tradicional Día de Acción de Gracias de este 2024. Se nos ocurrió que podría ser enriquecedor que en nuestra tertulia tratáramos ese tema. Aquí consignamos algunos testimonios.
Hace ya bastantes años, el director de un curso de Relaciones Humanas nos propuso hacer un ejercicio individual que me sacudió profundamente. Desde entonces me parece estar viviéndolo cada momento.
El ejercicio nos planteaba la pregunta: “¿A cuántas de las personas con las que has tenido relación directa el día de hoy les deberías dar gracias por algo en particular?”
Al comentar el resultado en grupo, la variedad fue enorme:
– A 3 personas, dijo uno: a mis padres y a mi hermano mayor.
– A 5 personas, comentó otro: a mis padres, una tía y a dos de mis abuelos.
Cada uno fue compartiendo así sus hallazgos. Unos con mayor número de personas, otros con menos. Incluso hubo alguien que dijo que a nadie.
De repente se levantó uno que dijo: “Hoy, concretamente hoy, le tengo que dar gracias a millones y millones de personas que han hecho algo por mí”.
El director del curso le pidió que explicara cómo había llegado a esa conclusión.
“En primer lugar, dijo, a mis padres, pues sin ellos no existiría yo. A usted, que nos ha propuesto este ejercicio que me ha llevado a ver la relación tan definitiva que tengo con una infinita cantidad de personas que han hecho posible que disfrute de cada cosa y persona con las que entro en contacto en cada instante”.
¿Cómo así?, le preguntó el Director.
“Sí, por ejemplo, miremos la silla en la que me he sentado hoy. ¿Cuántas personas han intervenido para que hoy pudiera descansar mientras participo de este curso? Voy a intentar nombrar solo unas cuantas. Las personas que asearon hoy la silla para que la encontrara limpia, los que la diseñaron, los obreros de la fábrica en donde se hizo, los que la transportaron hasta acá, los que pensaron en crear esa fábrica, los que la construyeron, sus actuales empleados… ¿Sigo? Los que fabricaron el camión que la transportó, los que hicieron las vías por donde vino ese camión hasta acá…”
“¿Estoy exagerando?”, dijo. “Lo impactante es que, si cualquiera de esas personas hubiera fallado, yo no habría podido disponer de esta silla hoy.
¿A cuántas personas que van en esa corta enumeración que he hecho, solo pensando en esta silla, les debo agradecer? ¿A 100? ¿A 500? ¿A mil?
Y esa enumeración es aún cortísima. Falta algo fundamental. Ninguna de esas personas habría podido contribuir a que esta silla estuviera acá, hoy, para mí, sin sus padres que les dieron la vida. Y, obviamente, sin sus abuelos y demás ancestros hasta donde se pierde la vista en la lejanía de los siglos. ¿Cuántas personas, entonces, han contribuido concretamente para que yo hoy me pudiera sentar en esta silla? ¿Miles?, ¿Millones? Y esto no es una ficción. Es una comprobable y maravillosa realidad”.
“Estas mismas preguntas, continuó, me puedo hacer con respecto a cada cosa que veo, a cada persona con la que me encuentro cada día, al piso sobre el que estamos, al carro en el que vinimos, a la comida que nos han dado…”
Hasta acá, la historia de lo ocurrido en ese curso de Relaciones humanas.
Si aplicamos ese ejercicio propuesto a esta reunión virtual en la que estamos hoy aquí: ¿a cuántas personas les debemos agradecer el poder estar acá sentados, cada uno en su casa? Un solo ejemplo: ¿cómo no estar agradecidos con quien inventó el zoom y con quienes inventaron Internet, incluidos, obviamente, sus padres y todos sus antepasados? Si hubiera faltado uno solo de ellos, siglos y siglos atrás, no podríamos estar disfrutando de esta reunión.
Casi que podría decir que lo que somos cada uno de nosotros en este instante, se lo debemos a toda la humanidad, más aún, a todo el universo. Somos fruto de todo el universo.
¿Cómo no vivir, entonces, permanente, profunda y eternamente agradecidos?
Luis Guillermo Arango
Noviembre 28, 2024


6 Comentarios
Luis Guillermo: Tu reflexión y tu enumeración conduce a concluir que las relaciones humanas, – las verdaderas relaciones entre los seres pensantes y actuantes – van muchísimo más allá que la sola dominación/dependencia, que nos quieren hacer creer y adoctrinar desde los sectores zurdos de la sociedad. Dicha complejidad y dicha riqueza conducen necesariamente hacia el infinito y hacia Dios. Por eso el día de acción de gracias se centra fundamentalmente en la GRACIA: Saludos. Hernando
Mil gracias, Hernando. Creo que realmente debemos vivir permanentemente en “modo gratitud”
Gracias por tu comentario que me iluminó. Gracias por tus participaciones en nuestras tertulias.
FELIZ NAVIDAD PARA TI Y TU FAMILIA
Mil gracias, Julio.
Luis Guillermo, excelente reflexion de interconectividad cosmica en la que vivimos todos los dias, conscientes o no de ella. Lo cierto es que esa conectividad es la que nos sostiene cada año, cada dia, cada hora, cada minuto, cada segundo de nuestra existencia diaria. Que la toma de consciencia de esta tremenda realidad cosmica nos mantenga en permanente estado de gratitud al Creador que lo hace todo posible.
Mil gracias, Reinaldo. Debemos vivir en “modo gratitud” en cada instante ya que todo lo recibimos de todo el universo.